Final vacacional

Indicios de que hay que volver a esperar once meses para las siguientes vacaciones.

El fin del veraneo se advierte por múltiples razones, descontando la mirada al inoportuno calendario. La temperatura de la piscina desciende de un modo paulatino, pero inexorable. Parece decirte… “se te acaba el verano”. Luego está esa gente insolidaria que regresa antes que tú… en lugar de quedarnos todos veraneando y ver qué pasaría. Las casas veraniegas colindantes van quedándose vacías y apagadas, recordándote que la tuya también quiere tranquilidad y que va siendo hora de abandonarla. Hasta los mosquitos se han ido extinguiendo y su marcha es otro síntoma inconfundible.

Los días se acortan y hasta las salidas de aviones comerciales en lontananza se espacian. Los chiringuitos comienzan a plegar sus instalaciones, cierran antes y te sirven a tiempo (¡mala señal!). En la playa escasean los extranjeros y predominan los autóctonos domingueros. Incluso van apareciendo algunos jubilados foráneos que se habían escabullido de los atiborrados meses de julio y agosto.

Hasta el seto podado al llegar ha vuelto a crecer como desafiándote al decir “¡qué poco te queda! Las últimas y dramáticas pistas son el vaciamiento del frigorífico y de las reservas de refrescos, a cuenta de mi planificada consorte que no respeta mi derecho a ignorar el fatídico día de retorno.

Lo peor de todo son esos pesados, amigos y periodistas, que comienzan a hablar del síndrome postvacacional. O que te empiezan a llamar algunos desconsiderados de tu tierra, preguntándote dónde estás (que lean mi actualizado blog.agirregabiria.net). Ya voy, tranquilos, ya me sumo a la legión de los que hemos agotado el veraneo. Lo cierto es que reincorporarse a la rutina anual tiene sus ventajas, pero francamente ahora mismo no se me ocurre ninguna.
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/vacacional.htm

3 comentarios:

Itziar dijo...

Leído en "Noticias de Navarra" del 29 de agosto.

Arantza dijo...

Parece que si, parece que las vacaciones se guardaran en un álbum de fotos, en un CD que no volveremos a mirar, en el PC ese que llevo encima de mis hombros y que algún dia tendré que vaciar porque cada día le cuesta más guardar cosas, en mi cuerpo chamuscado, en mi cansancio pensando que el lunes volveré a madrugar, a coger el coche, a contarles a los del trabajo que han sido unas vacaciones inolvidables, que he conocido y he ligado ( ja, ja). Pero si, serán unas vacaciones inolvidables porque son las que he tenido y sé que tienen que acabar, pero nadie me negará que han sido las mejores vacaciones que he tenido este año, porque me reiré pensando las tonterias que hemos hecho, ese Kalimotxo que me sentó tan mal, esa cerveza con vistas al atardecer en una playa cotorreando como papagayos mientras George Clooney se perdía la oportunidad de estar conmigo ( ¡ él se lo pierde!). Si, serán unas vacaciones inolvidables y sé que el año que viene, si alguien no lo impide, volveré a tener otras vacaciones y mientras lleguen disfrutaré de los fines de semana, de la Navidad, de reirme en el trabajo, de cantar mientras conduzco, de volverme a tomar otra cerveza en sitio cerrado mirando como el mar golpea a las rocas mientras llueve a mares. Eso también tiene su encanto y yo no pienso sucumbir al sindrome postvacacional. !No quiero¡ Quiero disfrutar de lo que me queda de vagancia y quiero también disfrutar de todo lo que tenga que venir. Ya lloraré y me deprimiré cuando muera,pero por ahora que no me pille.

Anónimo dijo...

"Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas".

Elbert Hubbard

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