La tiranía de las minorías... exhibicionistas

Tocqueville advirtió del peligro de la "tiranía de las mayorías", pero más recientemente Alain Minc o Alain Finkielkraut alertan de la “intolerancia de las minorías”. En el fondo, toda hegemonía procede de alguna minoría oligárquica,... porque a la mayoría no le beneficia ninguna dictadura.
Actualmente parece que vivimos bajo la tiranía de algunas minorías, con el auxilio de una legislación inoperante. Un simple ejemplo: La minoría de la nicotina se ha adueñado de las cafeterías y las ha convertido en fumaderos, quizá como último reducto, pero desalojando a la mayoría no fumadora.
Mejor no seguir con casos más graves, como los pésimos ejemplos exhibidos en los medios de comunicación. Como esos chiflados, a cual más extravagante y grotesco, que llevan a los reality-shows para pretender demostrar que lo más absurdo es normal. Por no citar a cuatro gamberros o violentos, que quieren señalarse como referentes reivindicativos de una universidad o de toda una comunidad.
La mayoría amamos, respetamos y pertenecemos a distintas minorías. Creemos en el derecho a la minoría en todos los ámbitos sociales, políticos, étnicos o lúdicos. Pero las minorías, y las mayorías obviamente, deben cumplir con todas las normas generales de convivencia. Si hay que llevar al perro atado no vale que nunca haya atacado,... y así sucesivamente. Las aficiones o las opiniones, minoritarias o mayoritarias, pueden compartirse o no, pero jamás se imponen a los demás.
[La foto propia muestra un incumplimiento continuo de una norma general, que muestra cómo la minoría de propietarios de mascotas se adueñan de calles, jardines y playas.]

1 comentarios:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Totalmente de acuerdo.


Y voy a citar estas palabras de Wayne W. Dyer:


«Es probable que haya observado ya que la Tierra parece ser un planeta sobre el que la inmensa mayoría de los habitantes humanos que lo ocupan realizan constantes esfuerzos por dominarse unos a otros».


En cuanto a las minorías dispuestas a hacer lo que les da la real gana, sin que les importe un pepino si están perjudicando a alguien, es terrible cuando tienen poder y riqueza. Ahora recuerdo a un presidente sudamericano, en el poder en estos días, que trata a su pueblo como si fuera un enorme jardín de infantes.


Saludos.

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