Estación de Autobuses "3 de marzo" de Vitoria-Gasteiz


Me acabo de sumar a una petición para denominar  "3 de marzo" a la nueva Estación de Autobuses de Vitoria-Gasteiz nacida en Change.org. Creada por Pedro Moreno, Chile Logela, ofrece una solución histórica y de posible acuerdo.

Como explica en la petición: "Que en lugar de Adolfo Suárez, la estación de autobuses nueva de Lakua se llame 3 de marzo. Por muchos motivos, desde que es la fecha en la que Suárez al fin ganó unas elecciones democráticas en el 79, pero sobre todo porque 3 años antes, era parte de un gobierno de derechas que asesinó a 5 trabajadores a balazos, además de 150 heridos de bala, gaseados en una iglesia del cercano barrio de Zaramaga. Coherencia, memoria y sentido común".
Esta petición y esta nueva estación nos traen muchos recuerdos. No vivíamos en Vitoria-Gasteiz el 3 de marzo de 1976, cuando sucedieron "los sucesos de Vitoria". Como testigos de aquella injustificable y brutal represión quedan, además de las muchas personas que la sufrieron, las transcripciones de la grabación de las comunicaciones de la Policía Nacional (leer en Wikipedia). Un año después, cumplíamos el servicio militar (o la "mili") en Araca-Gamarra y, con ocasión del primer aniversario de "los sucesos de Vitoria" el acuartelamiento sirvió de base para alojar a toda la Policía Nacional que se desplazó a Gasteiz. 

Nuestra condición de alférez de complemento nos permitía alojarnos en la Residencia de Oficiales, y disfrutar de su cafetería y comedor, así como de las conferencias reservadas a oficiales. Ese mismo aniversario, el 3 de marzo de 1977, vivimos mientras desayunábamos una escena de la "transición democrática", como eufemísticamente se ha denominado. Dos comandantes (o capitanes) de la Policía Nacional debatían con el siguiente diálogo:
- Si veo una ikurriña yo cargo con toda la fuerza.
- Que no puedes, que ya está legalizada, que te metes en un jaleo...

Así había sido: el 19 de enero de 1977 de nuevo se autorizó el uso de la ikurriña tras la dictadura. Aquel acuartelamiento de aquella época, ya en prácticas y un año extra, desde julio de 1976 hasta septiembre de 1997, nos permitió asistir a la obligada transformación de quienes habían servido en la Dictadura, como el Capitán General de la VI Región Militar con sede en Burgos, Mateo Prada Canillas

Queda un recuerdo inolvidable de una reunión masiva de mandos y oficiales, cuando en presencia de Mateo Prada Canillas un teniente-coronel nos leyó, al inicio, las razones del Vicepresidente Alfonso Osorio para legalizar al Partido Comunista (lo que sucedería el 9 de abril tras decretar se el 11 de marzo de 1977 la amnistía política, y el 28 de abril se legalizaron los sindicatos). Mientras de desgranaba aquel avance de argumentos, "se les legaliza para que pierdan la aureola de prohibidos,...", los oficiales más jóvenes (tenientes recién salidos de las academias militares) parecían asentir con la cabeza, entendiendo la justificación que el gobierno de Adolfo Suárez hacía llegar a los ámbitos castrenses. 

Concluida la exposición, Mateo Prada Canillas se levantó y concluyó: "Con todas estas razones, nosotros NO ESTAMOS DE ACUERDO". Aquel era el delicado momento que se vivía (y que daría sustos como el 23F de 1981). Desde las últimas filas, los alféreces de complemento vimos que ahora los militares se sumaban a la negación, más manifiestamente. Pervivía el espíritu franquista que sólo fue decayendo cuando la democracia se volvió irreversible (prometemos relatar muchas más anécdotas rigurosamente verídicas).

Por todo ello, reconocemos el gran papel de Adolfo Suárez, pero también el que recorrimos quienes vivíamos entonces, y más el de quienes dieron su vida como Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo, de Basa, Bienvenido Pereda,..

Por nuestro trabajo, somos testigos de cómo se construye esta Estación.

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