La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger

La felicidad es una de las cosas más importantes en la vida, sin embargo, es también una de las más difíciles de estudiar y cuantificar. Para intentar lograr determinar que nos hace felices, algunos de los más prestigiosos especialistas de la Universidad de Harvard comenzaron en 1938 un estudio (que todavía continúa), que ha seguido la salud y el bienestar mental de un grupo de 724 hombres estadounidenses.

Después de 76 años los psiquiatras del Estudio del Comportamiento adulto de Harvard uno de los más largos y completos estudios de la historia sobre el comportamiento humano, parece que han dado con las claves de la felicidad. Y su principal conclusión es que las buenas relaciones son las que hacen a las personas más felices y más saludables.

Como actual director del estudio, Robert Waldinger tiene un acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y la satisfacción personal. Uno de los estudios de la vida adulta más largo y más completo jamás realizado, del que Waldinger nos señala en su charla TED  tres lecciones clave sobre la felicidad:
  1. La primera es que las conexiones sociales nos hacen bien, y que la soledad mata. Resulta que las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos. 
  2. La segunda es la importancia de la calidad (no de cantidad) de las relaciones más cercanas. Vivir en medio del conflicto es muy malo para la salud. Los matrimonios muy conflictivos, por ejemplo, sin mucho afecto, resultan ser muy malos para la salud, quizá peores que el divorcio.
  3. Y la tercera gran lección que aprendimos sobre las relaciones y la salud es que las buenas relaciones no solo protegen el cuerpo, protegen el cerebro. Estar socialmente conectado a otros no sólo es bueno para nuestra salud física. También ayuda a evitar el deterioro mental.

1 comentarios:

Blanca dijo...

Hasta la soledad puede dar frutos, ¿verdad?...
Cuestión de respeto, Mikel. Un abrazo

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