La noticia de la muerte del actor alemán Ulrich Mühe (Grimma, 20-6-1953 - Walbeck, 22-7-2007), nos obliga a rendirle un homenaje por su interpretación de espía en el excelente thriller "La vida de los otros". En la foto, la mejor de las escenas: Cuando hasta un niño le reconoce como oficial de la temida Stasi, y le trasmite la pésima opinión de su padre, lo que hace reflexionar y cambiar al frío agente Wiesler o HGW X/77.
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La vida de los otros
La noticia de la muerte del actor alemán Ulrich Mühe (Grimma, 20-6-1953 - Walbeck, 22-7-2007), nos obliga a rendirle un homenaje por su interpretación de espía en el excelente thriller "La vida de los otros". En la foto, la mejor de las escenas: Cuando hasta un niño le reconoce como oficial de la temida Stasi, y le trasmite la pésima opinión de su padre, lo que hace reflexionar y cambiar al frío agente Wiesler o HGW X/77.
Una metáfora, dos tiempos y tres cualidades de la política
Por razones familiares he vivido estas elecciones desde una Europa con mayor tradición democrática, en un idioma de gran historia cultural y desde una razonable distancia. Conversar y explicar nuestra realidad política a amigos extranjeros, y sobre todo escuchar sus apreciaciones, ha resultado sumamente clarificador. También el hecho de que, por primera vez he ejercido el derecho de voto por correo, hace unos días. Pude comprobar que es, a un tiempo y por extraño que parezca, engorroso y susceptible de manipulación. Espinoso porque exige ir por dos veces a Correos en persona, y problemático porque cuando llega la hora de votar no se requiere y no se asegura el secreto del voto, por lo que es posible –como se ha denunciado y verificado- que algún desaprensivo pueda exigir el voto por correo para controlar su destino. Esto debiera ser corregido, aunque no es el núcleo central de este artículo.
Concluidas las elecciones, y cuando todos los analistas y partidos se aprestan a usar la calculadora para explotar la aritmética del resultado, quizá lo más conveniente sea una reflexión cualitativa para la ciudadanía, haya o no ejercido su opción de acudir a las urnas. Todo ello con el fin de presionar y transmitir a nuestros representantes políticos lo que esperamos de ellos y lo que hemos de exigirles.
Una metáfora de la política. Las elecciones suelen ser vistas como competiciones deportivas, donde unos ganan y otros pierden. Es una desafortunada alegoría. Todos sentimos una relativa repulsión cuando la noche electoral todos los partidos proclaman que han ganado: ¿A quién? Porque todos percibimos que nadie nos ha ganado, hayamos o no depositado nuestra papeleta, y haya sido coincidente con más o menos de nuestros convecinos.
La política se percibe mejor como la construcción de una gran casa donde quepamos todos, donde toda la sociedad se sienta lo más confortablemente acomodada. Es cierto que cuando un municipio, una diputación, una autonomía, un estado o un continente deciden configurar un marco común de convivencia las visiones pueden ser diversas e, incluso, divergentes. Por ello, la política –que es el mejor sistema inventado para vivir en sociedad- se articula en dos etapas consecutivas y cíclicas.
Dos tiempos políticos. Para ir evolucionando y eligiendo lo mejor en cada momento histórico, las elecciones se suceden periódicamente cada cuatro o cinco años (siete en otros países). Y en cada legislatura pueden y deben diferenciarse dos fases: El período de campaña electoral y el curso de acción de gobierno. En el breve lapso previo a las votaciones conviene que las distintas opciones políticas diferencien y maticen sus mensajes alternativos para buscar y ampliar sus electorados. En estas semanas cabe exacerbar el contraste, rivalizar en las soluciones e incluso predicar la superioridad de algunas medidas en comparación con otras disyuntivas. Por desgracia, algunos políticos se confunden y permanentemente se mantienen en campaña electoral, sin ejercer su papel de gobierno o de oposición en las instituciones. Con ello, actúan en una labor de zapa que no permite el avance alcanzable bajo la batuta de quienes han sido elegidos para administrar durante un plazo.
Una vez que la ciudadanía ha hablado con su voto, incluida la abstención, el voto blanco o nulo, e incluso los resultados de partidos minoritarios, es tiempo de aplicarse al trabajo, con sistemas eficaces basados en las mayorías. Entonces es cuando se puede apreciar la bondad y la inteligencia de la clase política, cuyos mejores atributos deben manifestarse en tres ejes básicos.
Tres cualidades políticas. La misma noche electoral es un momento idóneo para advertir la calidad de los políticos, sobre una triple observación. Primero, la humildad. Alguien designado por sus conciudadanos ha de saber, aunque haya sido elegido por una mayoría abrumadora, que sólo es una designación temporal, por unos años, y que se debe no sólo a sus electores, sino al conjunto de la sociedad ante la que se ha presentado y a la que sirve con un grado mayor o menor de representación. Esta primera cualidad escasea sobremanera, y muchos de nuestros representantes políticos se creen ungidos por algo sobrenatural, o sólo por su aparato de partido, olvidando que son meros intérpretes circunstanciales de la voluntad popular.
Sin esta premisa de servidumbre en un dirigente político, es difícil cumplir debidamente con la necesaria segunda actitud: el respeto. Todo candidato electo debe, inexcusablemente, un máximo respeto a la sociedad ante la que se ha postulado, ante todo ese extenso cuerpo social, tanto ante quienes le han elegido, como ante quienes NO le han escogido por haber preferido a otras personas. Por tanto, todos los políticos democráticos deben ser respetuosos con sus adversarios políticos, porque son personas que también representan a porciones de sociedad, al igual que ellos mismos. Por ello, toda falta de respeto e incluso el habitual desprecio del oponente sólo desdice de la capacidad de representación. Tristemente, no hemos superado la época del insulto extemporáneo y de la descalificación del contrario, sin advertir que se está despreciando a los sectores sociales que han elegido a esas opciones políticas, con independencia del peso electoral relativo que alcancen.
La tercera y última aptitud política es la eficacia. Esta facultad se basa y fundamenta en las dos anteriores virtudes: la humildad y el respeto. La capacidad ejecutiva debe considerar permanentemente su respaldo temporal y la complejidad de una sociedad plural. Esta competencia debe leer el resultado global en su municipio o en su autonomía y avanzar de acuerdo con la mayor parte de la totalidad de los electores. Tampoco abunda entre nuestros políticos en este tiempo. Todavía hay quienes buscan ventajas partidistas, aún a riesgo de provocar grave división o fractura social.
Como síntesis final, y en aplicación de los resultados más próximos a nuestro entorno, podrían apuntarse algunas convenientes tendencias, que previsiblemente NO serán seguidas en ningún caso por la clase dirigente que sigue gobernando con fórmulas basadas en metáforas de competición, mezclando etapas electorales y con insuficientes cualidades políticas. En Getxo, donde PNV y PP han obtenido el mismo número de concejales (10) junto a 4 del PSOE y 1 de EB-Berdeak-Aralar, debiera gobernar un alcalde del partido más votado (PNV) en coalición paritaria y circunstancial con el PP, porque así lo ha querido el electorado de Getxo, nos guste más o menos a unos u otros. En Bilbao, con un reparto de 13 concejales del PNV, 9 PP, 9 PSOE y 2 de EB-Berdeak-Aralar, también lo más representativo sería un gobierno PNV-PP. En las Juntas Generales de Bizkaia, con 23 junteros de PNV, 14 del PSOE, 8 del PP, 4 de EB-B/A, 1 de EA y 1 de EAE.ANV, debiera presidirlo una coalición coyuntural PNV-PSOE también con amplia mayoría, y que respetase el reparto general del corpus electoral y de todas las sensibilidades representadas.
La clase política debería ser educada y educadora para toda la ciudadanía. Los políticos habrían de comprometerse a enseñarnos a convivir, con humildad del poder que se transitoriamente les otorgamos, con exquisito respeto para los demás representantes que lo son porque algunos de nosotros los hemos elegido, y con la eficacia que surge mejor de la suma de las mayorías del electorado. Si a algunos aspirantes a gobernantes les parece incómodo, no ajustado a sus expectativas o difícil de conseguir, que se retiran a las posiciones de meros electores para dejar paso a verdaderos estadistas que actúen en base a lo que las urnas fielmente han expresado.
Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/123pol.DOC
Promesas electorales
Nunca existió primavera sin flores, ni elección sin promesas. Cierto que las promesas no duran ni siquiera una estación, pero alegran el paisaje de campaña. Y resuenan por doquier... Unas son ofertas educativas (más de todo para todos) de unos y otros (Vía el Blog Educadores21 de Víctor J. Cuevas), otras son tecnológicas (correo electrónico para tod@as, wifi gratis,..), y así suma y sigue.Aún con todo, lo peor es el brote incontrolado de blogs,... de tan efímera duración como los quince días de jaleo electoral. Sólo algunos, quizá unos pocos, sobrevivan al fracaso... o al éxito.
Mas los viejos blogueros seguirán escribiendo, legislatura tras legislatura. Mejor aún, ¿por qué no resucitar los viejos posts de hace cuatro años? En definitiva, ¿qué ha cambiado?
En Madrid reina el PSOE, en lugar del PP, pero la crispación continúa. ETA sigue,... menos,... pero sigue. Batasuna, está... y no está... Y la gente sí que está... cabreada, de la vivienda a precios estratosféricos, de los sueldos mileuristas, y de los escándalos políticos. ¿Vale la pena escribir algo nuevo? Quizá lo intentemos, si advertimos alguna brizna de novedad democrática...
Sarkozy 53.06% -Royal 46.94%
11-M: Hace tres años escribíamos... todo esto
Quizá ahora sentimos más cerca la añorada paz, que todavía se vende y se compra en el mercadillo de la politiquería barata de algunos irresponsables. Entonces, dijimos todo lo que debimos decir, y hoy nos reafirmamos en nuestro anhelo de concordia fraternal.
Final de año con Paz
Los años comienzan y terminan con ese simulacro de paz que es la navidad… de los grandes almacenes. Este año en Euskadi, necesitamos una Paz con mayúsculas.El año termina parecido a como empezó, con pequeñas novedades que confirman la tónica. En un recorrido desde lo local a lo general, seguimos sufriendo múltiples formas de violencia e injusticia, en medio de un mundo que podría hacer feliz a toda la humanidad. Continúa esa alternativa del gamberrismo (que aquí no existe), mediante la que todavía algunos creen que construyen país haciendo una barbacoa con el autobús del barrio.
Cuando parecía que todo se iba enmendando, de pronto muchos indicios dan muy mala espina, como de volver a las andadas de épocas bárbaras que eran de la prehistoria, aunque aconteciesen hace apenas unos años.
Somos una inmensa mayoría los que queremos la paz, pero nos ningunean quienes deciden que el enfrentamiento “les es más rentable”. No aceptemos a quienes boicotean la paz, a quienes por obcecación se resisten a abrir las puertas a la esperanza de un tiempo nuevo. La gente sencilla, el pueblo llano, ha decidido enviar una urgente postal de navidad, diciendo “que nadie detenga el proceso de paz”.
Versión para imprimir: mikel.agirregabiria.net/2006/paz2007.doc
Sobre la verdadera Justicia
Ocasiones hay en que la justicia misma produce entuertos (Sófocles). En la justicia siempre hay peligro: o por parte de la ley, o por parte de los jueces (Henri Bordeaux). El deber de un juez es administrar la justicia, pero su costumbre es dirigirla (Jean de la Bruyère). Si reconocemos que errar es propio del hombre, ¿no constituye una crueldad sobrehumana la administración de justicia? (Luigi Pirandello). No existe peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con los colores de la justicia (Montesquieu). La Justicia depende de la imparcialidad, y sólo pueden ser imparciales los extraños (Bernard Shaw).
Mucha tiene que ser la legislación donde es poca la Justicia (Platón). Ya que no bastaba la justicia para arruinar a la gente, se le ha añadido el procedimiento (Antoine Tournier). Cuando se posee la fuerza, se deja de invocar a la justicia (Gustavo Le Bon). Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte (Platón). El derecho es la más bella invención de los hombres contra la Justicia (Casimir Delavigne). La Justicia sin fuerza y la fuerza sin Justicia son dos grandes desgracias (Joseph Joubert). La Justicia sin la fuerza es impotente, y la fuerza sin la Justicia es tiránica (Blaise Pascal).
Donde reina la Justicia, obedecer es ser libre (James Montgomery). La estabilidad de un pueblo reside en la Justicia (Proverbio árabe). Más que la civilización, la Justicia es la necesidad del pueblo (Pietro Colletta). Un pueblo puede vivir con leyes injustas, pero es imposible que viva con tribunales que no administren bien y pronto la justicia (Gumersindo de Azcárate).
Buena es la Justicia, si no la doblara la malicia (Proverbio castellano). El dinero obceca la justicia (Proverbio véneto). La ciencia que se aparta de la Justicia, más que ciencia debería llamarse astucia (Cicerón). La Justicia es como el reino de Dios, no existe como un hecho sin nosotros; está más bien dentro de nosotros como un anhelo (George Eliot).
La virtud propia de las almas excelsas es la Justicia (August Graf). En un mundo injusto, el que clama por la Justicia es tomado por loco (León Felipe). En el silencio navega la Justicia (Miguel Ángel Jubera). Si el hombre fracasa en conciliar la Justicia y la Libertad, fracasa en todo (Albert Camus).
Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/justicia.htm
Representatividad y responsabilidad en política
La realidad política vasca (u otras) merece ser analizada desde dos criterios básicos, de representatividad social y de responsabilidad histórica. Más aún en esta coyuntura histórica en la que la violencia puede desaparecer de un escenario distorsionado por su crónica influencia.
La representatividad política debe derivarse, exclusiva e inequívocamente, de la única fuente de legitimidad democrática: las urnas. Sólo los votos contados escrupulosa y puntualmente otorgan representación, sin más consideraciones que las del respeto a la igualdad de oportunidades en las convocatorias electorales. Quizá el panorama vasco se ha visto afectado por la aberración de la violencia, en múltiples sentidos que convendría superar lo más urgentemente posible. Por supuesto, sólo los votos válidos y positivos confieren representación, porque los votos blancos, nulos o la abstención expresan opciones legítimas,… pero no computables en la imagen global de delegación política.
La representación efectiva de las distintas formaciones políticas vascas se ha deformado por factores que merecen ser enumerados, y cuya cuantificación sería de cálculo polémico. Por un lado, están algunos agentes habituales en cualquier sociedad contemporánea, como son los medios de comunicación que prestan especial atención a determinados partidos en función de sus intereses corporativos (eufemísticamente coincidencia ideológica) o de la capacidad de los partidos para “generar noticias” (generalmente por su facultad de convocatoria de sucesos inusuales). Por otro lado, el poder provee siempre más tribunas: poderes públicos (incluido el judicial que también conforma proselitismo), poderes mediáticos (ya citados y multiplicadores) y los poderes económicos (subyacentes dado que son origen y destino de la influencia política).
Lo cierto es que aunque un partido (como el PSOE o el PP) hable desde las macrocorporaciones de prensa, desde la (ex)presidencia de gobierno, desde la judicatura, desde la patronal empresarial o desde el defensor del pueblo, sus votos son sus votos en cada marco administrativo. Análogamente, que la autodenominada izquierda abertzale hable desde Batasuna y desde EHAK incluso mientras ETA aprende a balbucear sin disparar, no triplica sus votos, por más que semana tras semana sus simpatizantes desfilen en las distintas capitales vascas con un empeño digno de la mejor causa.
Los ciudadanos sólo ejercemos nuestra decisión política una vez, al votar, sin que podamos añadir peso al voto individual por más que pertenezcamos a un sindicato, a una iglesia, a dos asociaciones profesionales, a tres sociedades deportivas o a siete plataformas sociales. Por salir a la calle con una pancarta cada fin de semana no aumenta nuestro valor político, aunque sí la pretendida visibilidad social.
La responsabilidad política deriva, a escala individual o colectiva, de la libertad. Somos responsables, en tanto que somos libres. Esto vale para las personas, a título individual, para los partidos políticos o para el conjunto de la sociedad. Y la responsabilidad es acumulativa, no desaparece cuando cambia una legislatura, ni siquiera cuando cesa la violencia política.
Los partidos, ya estén en el gobierno o en la oposición, son responsables de sus anteriores actuaciones parlamentarias, sociales y, en su caso, gubernamentales a escala municipal, territorial o nacional. Igualmente, las personas que han ejercido su libertad de actuación, deben responsabilizarse de sus actos. Incluso la sociedad como conjunto debe ser coherente y asumir su responsabilidad histórica, especialmente ante quienes fueron víctimas de lo que colectivamente no se quiso, supo o pudo impedir. Todos, sociedad, partidos y personas, hemos de responder de nuestras obras, de nuestras palabras,… y de nuestras silencios.
Como en cualquier país del mundo, en la sociedad vasca coexisten partidos políticos con muy variable grado entre el prosaico pragmatismo y la entelequia sublime. Y, al igual que sucede por doquier, el grado de realismo se adquiere desde las posiciones de gobierno ejercido, mientras que la oposición pertinaz suele derivar hacia la quimera. Sólo así entendería un ajeno a la política vasca que una entidad como Batasuna reitere hasta la saciedad su petición de un marco de referencia (el conjunto de Euskal Herria) donde sus posiciones políticas (independentismo albanés) y sociales (confuso marxismo) se hacen aún más minoritarias que en la Comunidad Autónoma Vasca.
Muchos vascos deseamos superar un pasado político desfigurado por demasiada violencia, y donde las voces (cuando no gritos) no se distribuyen en función de los votos. Ansiamos y merecemos una paz serena que nos permita mostrar una panorámica despejada de la representación política del pueblo vasco, en la Comunidad Autónoma, en la Comunidad Foral y en Iparralde. Quizá reduciendo la dispersión de voto entre tan numerosas opciones partidistas, donde los micropartidos habrán de fusionarse o desaparecer, para sobrepasar un porvenir de algarabía con diez o doce partidos (PNV, PSOE, Batasuna –con sus innumerables denominaciones-, PP, UPN, CDN, EB, IU, EA, Aralar, y los vascofranceses), con el resultado de gobiernos multipartitos de gestión inconexa en minoría parlamentaria. Entonces habrá que asumir, sin lastres, sin vetos, sin tutelas, sin miedos, toda nuestra responsabilidad a la hora de votar y todo el valor de la representación política que resulte. Con naturalidad y madurez
Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/rere.htm
Con-vencedores y con-vencidos
Es eterno el tema de vencedores y vencidos. La ley del universo y de la historia es contundente: ¡Ay de los vencidos! Pero los vencedores más célebres parece que se sorprendieron de lo significa vencer sin convencer. Napoleón señaló: “Lo que más me extraña de este mundo es la impotencia de la fuerza. De los dos poderes, fuerza e inteligencia, a la larga el sable siempre es vencido por el espíritu” o “Un gobierno que sólo se sostiene en las bayonetas es un gobierno vencido”. Su gran adversario, el Duque de Wellington, también opinaba que “Únicamente una batalla perdida puede ser más triste que una batalla vencida”.
Más recientemente otros han hablado de vencedores y vencidos. Pinochet se delató cuando declaró: “Aquí no hay ni vencedores ni vencidos, pero sepan estos últimos”... Más cercanamente, Fraga Iribarne declaró: “La victoria en la guerra sólo se consigue cuando se hace ganar también a los vencidos”,… en la etapa de la transición. El mismo Juan Carlos I recordaba que “No quería, a ningún precio, que los vencedores de la guerra civil fueran los vencidos de la democracia”. Pero la mejor cita es la de un clásico (Lucano): “¡Tan miserable es salir vencedor en una guerra civil!”.
La humanidad no ha conocido hasta la fecha sino una historia de odio, donde no cabían más que dos héroes: Hamlet, el impotente, y Macbeth, el vencedor. Y ambos son atormentados por espectros. Con ese maniqueo esquema bipolar, de buenos y malos, de vencedores y vencidos,… hemos crecido. Los filósofos lo mitigaron, pero no lo superaron. Nietzsche sugirió “También los vencedores son vencidos por la victoria”, o Maquiavelo creyó “Los pueblos sométense voluntariamente al imperio de quien trata a los vencidos, no como enemigos, sino como hermanos”.
Son insuficientes consejos como éstos, porque suponen que debe haber vencidos: “Con la misma mano con que vence, protege a los vencidos. El vencedor siempre honra al que ha vencido. Es perdonar al vencido, el triunfo de la victoria. La mayor satisfacción del vencedor consiste en perdonar al vencido. La paz es conveniente al vencedor y necesaria al vencido”. Ya no queremos victorias, ni victorias ni victoriosos que impliquen vencidos. La concordia crea invencibles, invencibles convencidos y sin vencidos. Quien domina por la fuerza no ha vencido a su enemigo. Preferimos el amor, en cuyas contiendas es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.
Quizá, en ocasiones, la vida nos vence, y el sentimiento de vencidos se mantiene. Pero no es vencido sino quien creer serlo. Ya no aspiramos a ser vencedores de otros, sino de nosotros mismos como Buda predica: “vencedor es quien se vence a sí mismo”. Sin necesidad de que nos enfrentemos los unos con los otros, la vida nos somete a una escuela de adversidad, frente a la desigualdad, frente a la enfermedad, frente a la muerte. La naturaleza humana nos orienta hacia la solidaridad con las víctimas, con quienes generosamente no buscan revancha sino el fin del infortunio para todos.
El concepto vencer es propio del caduco lenguaje militar: en una civilización madura el gran verbo es convencer. En la guerra, sea quien sea el que se pueda llamar vencedor, no hay ganador, sólo perdedores, sólo hay vencidos; en la paz, todos somos ganadores y vencedores de nosotros mismos. Una sana democracia no acoge vencedores y vencidos, sino que sólo caben convencedores y convencidos. Pidamos a nuestros dirigentes que se transmuten, y
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Re-solución vasca
Batasuna se enorgullece de que cuando ellos lo entendieron (el 14 de noviembre de 2004 en Anoeta y proclamaron su compromiso de usar vías "exclusivamente políticas y democráticas"), lo entendieron todos. Aunque no es mérito alguno ser el último de la clase (política) en comprender el problema, sí es motivo de satisfacción para todos y un hito histórico que, al final, la esencia de la cuestión sea indiscutible.
ETA sobraba y estorbaba, como decíamos casi todos antes y ahora absolutamente todos. ETA desperdició, una vez más, la penúltima tregua que ofreció en septiembre de 1998, poco después de aquel viernes santo (10-4-98), fecha en la que pudo sincronizar con el IRA el cese definitivo de la violencia política en Europa.
11 +11 =22. Después vendrían los trágicos 11-S de 2001 y el 11-M de 2004, que resaltaban hasta el infinito la aberración ética y política de la violencia, incluso ante las conciencias más aletargadas o ideologizadas. Aquello, de impacto en el panorama internacional, provocó este feliz 22-M de 2006, cuando se comunicó el alto el fuego permanente.
El fin del latrocinio. Se ponía final a un insufrible robo de vidas humanas, de familias rotas, de personas mutiladas, y de daños personales irreparables. Pero el rapto había sido inconmensurable en otros aspectos también decisivos: la violencia nos había hurtado una inmensidad de recursos humanos y materiales, de tiempo de reflexión, de espacios de debate, de incalculables frutos de una convivencia abierta y dialogante que no disfrutamos.
De la regresión hacia el progreso. Ahora se abre una etapa acelerada de reconversión de enfrentamientos en sinergias, y de escoltas en educadores. Confiamos que nuestros hijos puedan olvidar y que todos vivamos una fase de relanzamiento de una sociedad puntera que cierra una profunda herida, y que pone a la política en su lugar propio, pero no en el centro de toda nuestra existencia como ciudadanos.
De la alta política a la gestión política. Queremos que se traten y resuelvan, con políticas sectoriales, nuestros problemas cercanos y que nos afectan a todos (educación, sanidad, pensiones, vivienda, economía,…), y de ahí se derivará la necesidad de revisar periódicamente los marcos políticos o administrativos.
Participación política por las urnas. Estamos hartos de tanta manifestación histórica… cada semana. Las manifestaciones que queden para las grandes ocasiones. Nos sobran muchos de esos compulsivos convocadores de desfiles callejeros cada sábado. Nos reservamos el voto, que es lo que cuenta, para el intenso calendario electoral que se avecina en 2007-2008-2009, y para alguna consulta popular final bien pergeñada.
Panorama partidista simplificado. El cóctel político vasco se va remansando, y se encaminan mejor aquellas formaciones que buscan el voto sereno, en las convocatorias electorales previstas o en una consulta popular final prevista para un nuevo Estatuto o Estatus político. Probablemente se reordenará el escenario de partidos, desapareciendo rarezas coyunturales (como EHAK) y la desproporcionada representación de algunos partidos testimoniales (como EA, EB o Aralar).
La definitiva solución del problema vasco está cada día más cerca… porque es firme, unánime e imparable nuestra resolución de buscarla, acordarla y construirla sobre cimientos de paz.
Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/resolucion.htm
En la antesala de la paz
Se ha especulado demasiado con la inminencia de un comunicado en el que ETA declare el fin de violencia. Con filtraciones interesadas, como la recibida por los rotativos barceloneses El Periódico y La Vanguardia que publicaron en portada un anuncio del alto el fuego de la banda ETA el 15-2-06. En Euskadi incluso fue vox populi el bulo de que ese día ETB a las 15:00 daría la noticia siguiendo instrucciones adelantadas y que se confirmarían minutos antes.
El "Ya viene, ya viene..." había sido animado por las declaraciones del presidente Rodríguez Zapatero, con el célebre «inicio del principio del fin», nada menos que en tres ocasiones durante la semana anterior: Tras el Consejo de Ministros, en el aniversario del asesinato de Tomás y Valiente, y en el Congreso de los Diputados para responder a Rajoy. También Ibarretxe ha reconocido que "se está esperando la decisión de la banda terrorista" y "que hay que estar preparados para cosas buenas", aunque sin poner plazos concretos. Sin embargo, el dirigente de Batasuna, Pernando Barrena, se refería a las informaciones de los dos diarios catalanes como "titulares pomposos y llamativos", de "supuestas informaciones" y de "falta de rigor".
Había coincidencia, sin embargo, entre lo dicho por Zapatero, “el proceso será duro, largo y difícil”, y lo anunciado por Arnaldo Otegi, "existe una oportunidad abierta para solucionar el conflicto" vasco, aunque el proceso, que es "mucho más" que una tregua de ETA, será "difícil, duro y largo". Tres adjetivos coincidentes que, aunque anuncian una anhelada expectativa, la fían para lejos.
Los indicios favorables de que ese amanecer está cerca son muchos y significativos: El 23-2-06 se cumplirán mil días sin atentados mortales, y el 30-5-06 serán tres años con muchas otras víctimas, pero sin más sangre derramada. Y cada día que pasa sin muertos hace más improbable e impensable una vuelta atrás.
Otros signos positivos del proceso de distensión social son la formalización de relaciones, por primera vez en la historia, entre el sindicato abertzale LAB y el socialista UGT, o el manifiesto a favor del proceso de paz en Euskadi que parlamentarias de todos los partidos vascos (excepto el PP) intentar acordar para el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
El gobierno socialista ha dado pasos significativos, el principal de los cuales es la resolución parlamentaria de mayo de 2005, aprobada por todos los partidos menos el PP, y que recoge, a su vez, el punto 10 del Pacto de Ajuria Enea de enero de 1988, sobre cómo conducir un eventual proceso de paz.
El sistema de las dos mesas (la mesa del Gobierno y ETA, y la mesa de partidos) parece aceptado por todos los agentes políticos, excepto el PP que sobreactúa a la desesperada buscando unos réditos electorales a corto plazo, que algún día se volverán en su contra. Otegi señalaba que la mesa esencial era la de los partidos, dando por supuesto que en la otra hay que tratar poco (la carta de la política penitenciaria). Los demócratas sólo exigimos que ETA no tutele el proceso político en Euskadi en la mesa entre partidos, cuyos agentes son los únicos que tienen depositada la representación de la ciudadanía en función y cuantía determinada por las urnas.
El tic-tac del reloj prosigue imparable. En Euskadi el hartazgo y la náusea son unánimes. No se ha conocido sino la violencia de la dictadura y luego la de la “lucha armada”. Está hastiado, del primero al último de sus ciudadanos, incluyendo las bases sociales de Batasuna que también saben que el tiempo de la violencia ha concluido. Además, la ilegalizada Batasuna quiere recuperar su rol político en las elecciones municipales y forales de 2007, y para ello gestiona que ETA proclame su cese. Desde noviembre de 2004 su Declaración de Anoeta apuesta exclusivamente por las vías políticas. Ya no se trata de un intercambio de paz por presos como condición previa al alto el fuego, sino de legalización de Batasuna tras un compromiso verificable de la retirada de ETA.
El ciclo de ETA está acabado, porque así lo perciben sus mismos integrantes. Ya sólo les queda, aunque suene cínico, pasar su último recibo del “impuesto revolucionario” y negociar la entrega de las armas. En “su mesa”, ellos no olvidan lo que dijo el propio Aznar en su época (en el frustrado proceso de paz de 1998 en Zurich, como en 1989 en Argel en tiempos de Felipe González), que “la ley se va a cumplir siempre, pero el espíritu tiene que ser abierto y generoso”. A pesar de la acusada politización partidista de algunos foros, para superar tanto y tan largo sufrimiento también las víctimas (que en muy distinto grado lo somos todos) aceptarían que se aplicase la generosidad de un Estado de Derecho.
Existe una triple obviedad en esta espera: 1º) Algún día llegará la ansiada paz. 2º) Ese día, cada minuto que pasa, está más cerca. 3º) Todos podemos hacer algo para adelantar esa fecha. Un buen consejo es que circule sin rubor el diálogo, el perdón, la tolerancia, la aproximación y la esperanza.
Versión para imprimir en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/paz.htm
Rosa Lee Parks
El 1 de diciembre de 1955, con 42 años esta mujer cansada después de un largo día de trabajo en unos grandes almacenes del centro, se negó a dejar su asiento a un hombre blanco que viajaba de pie en el mismo autobús de su ciudad (Montgomery).
Ha muerto una anónima costurera mulata que hace medio siglo cambió el curso de la Historia con el simple gesto de no moverse de su asiento en un autobús.
Bajo las leyes de segregación racial, y en Alabama, uno de sus Estados más discriminatorios, su conducta era “ilegal” y fue arrestada. Los ciudadanos “de color” debían sentarse sólo en la parte de atrás, y podían acomodarse en las filas intermedias únicamente si los “blancos” disponían de asientos en la zona delantera.
El autobús era un escenario más de la continua y humillante confinación en los peores barrios, casas, escuelas, lavabos y hasta de las peores sillas de quienes lucían una piel oscura. James Blake, el conductor del autocar aquel día, obligaba a los pasajeros negros a entrar por la puerta trasera tras haber pagado en la delantera y, mientras caminaban hacia la trasera, solía pisar el acelerador. Blake, al advertir que había un blanco de pie, gritó a Rosa y a otras tres personas negras: “¡Moveos todos, necesito esos sitios!”. Los compañeros de Rosa desalojaron en silencio, pero ella permaneció en su asiento. El racista conductor se acercó y, amenazante, le espetó: “¿Te vas a levantar?”. Rosa tan sólo respondió: “No”. Blake, algo desconcertado, replicó: “Voy a hacer que te arresten”. Rosa, serena corroboró la amenaza en su inglés más formal: “Podrías hacerlo” (“You may do that”).
Parks era la tercera mujer detenida en pocos meses (a un hombre negro una desobediencia similar podía acarrearle el linchamiento). Las anteriores, Mary Louise Smith y Claudette Colvin, pasaron desapercibidas por su juventud y –aunque parezca paradójico- por ser de tez menos clara. La detención de una mujer delicada, educada y madura se propagó rápidamente. La indignación descubrió un eficaz modo de protesta: un boicot a los autobuses de 381 días, tras el impulso de un entonces desconocido reverendo baptista llamado Martin Luther King. En 1956, el Tribunal Supremo estadounidense hubo de declarar inconstitucional cualquier división por razas en el transporte público.
Lo que pudiera parecer un hecho puntual, era la consecuencia de una sufrida vivencia. Parks acostumbraba de niña a dormir vestida, por si debía salir huyendo del Ku Klux Klan. Creció marcada por las afrentas originadas por su color de su piel. Su hartazgo de tanto abuso se acentuó al no poder votar (a Franklin D. Roosevelt), porque el derecho de voto exigía una tasa especial y superar un examen usualmente amañado. Cuentan que no era una líder, sino una abnegada trabajadora. En una asamblea a la que faltaron muchos miembros, casi por casualidad resultó elegida secretaria local del NAACP (Asociación para el Progreso de la Gente de Color). Rosa en su autobiografía relató que “era demasiado tímida para rechazar el puesto”. Toda una vida de intolerancia hasta aquel glorioso momento en el que decidió que no cedería su dignidad humana por aberraciones raciales.
Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2005/parks.htm
Bajo las leyes de segregación racial, y en Alabama, uno de sus Estados más discriminatorios, su conducta era “ilegal” y fue arrestada. Los ciudadanos “de color” debían sentarse sólo en la parte de atrás, y podían acomodarse en las filas intermedias únicamente si los “blancos” disponían de asientos en la zona delantera.
El autobús era un escenario más de la continua y humillante confinación en los peores barrios, casas, escuelas, lavabos y hasta de las peores sillas de quienes lucían una piel oscura. James Blake, el conductor del autocar aquel día, obligaba a los pasajeros negros a entrar por la puerta trasera tras haber pagado en la delantera y, mientras caminaban hacia la trasera, solía pisar el acelerador. Blake, al advertir que había un blanco de pie, gritó a Rosa y a otras tres personas negras: “¡Moveos todos, necesito esos sitios!”. Los compañeros de Rosa desalojaron en silencio, pero ella permaneció en su asiento. El racista conductor se acercó y, amenazante, le espetó: “¿Te vas a levantar?”. Rosa tan sólo respondió: “No”. Blake, algo desconcertado, replicó: “Voy a hacer que te arresten”. Rosa, serena corroboró la amenaza en su inglés más formal: “Podrías hacerlo” (“You may do that”).
Parks era la tercera mujer detenida en pocos meses (a un hombre negro una desobediencia similar podía acarrearle el linchamiento). Las anteriores, Mary Louise Smith y Claudette Colvin, pasaron desapercibidas por su juventud y –aunque parezca paradójico- por ser de tez menos clara. La detención de una mujer delicada, educada y madura se propagó rápidamente. La indignación descubrió un eficaz modo de protesta: un boicot a los autobuses de 381 días, tras el impulso de un entonces desconocido reverendo baptista llamado Martin Luther King. En 1956, el Tribunal Supremo estadounidense hubo de declarar inconstitucional cualquier división por razas en el transporte público.
Lo que pudiera parecer un hecho puntual, era la consecuencia de una sufrida vivencia. Parks acostumbraba de niña a dormir vestida, por si debía salir huyendo del Ku Klux Klan. Creció marcada por las afrentas originadas por su color de su piel. Su hartazgo de tanto abuso se acentuó al no poder votar (a Franklin D. Roosevelt), porque el derecho de voto exigía una tasa especial y superar un examen usualmente amañado. Cuentan que no era una líder, sino una abnegada trabajadora. En una asamblea a la que faltaron muchos miembros, casi por casualidad resultó elegida secretaria local del NAACP (Asociación para el Progreso de la Gente de Color). Rosa en su autobiografía relató que “era demasiado tímida para rechazar el puesto”. Toda una vida de intolerancia hasta aquel glorioso momento en el que decidió que no cedería su dignidad humana por aberraciones raciales.
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🗨 📕 Conocida como la primera dama de los derechos civiles, acabó en la cárcel por este incidente. ¿Sabes de quién se trata? #JuegoLiterario pic.twitter.com/EZqpDFIuaB— Vicens Vives (@vicensvives) 19 de enero de 2018
Normalidad vasca
Euskadi camina hacia la normalidad política, opinen lo que opinen reiteradamente los “analistas” oficiales de los periódicos, a sueldo fijo de sus respectivos intereses (económicos, principalmente). Porque el paisaje (y el paisanaje) político vasco ha estado grave y largamente alterado durante más de 25 años de inacabada “transición desde la dictadura”. En primer lugar, por la persistencia de ETA; seguidamente, por Batasuna con su inconfundible modo de hacer (o no hacer) política; y en último término, por la obtusa respuesta que el PP de Aznar dio al “conflicto vasco”, negando incluso la existencia de semejante panorama.
Quizá la suma de tanto absurdo dislate, y el hartazgo de la sociedad vasca (y española), permiten vislumbrar una salida cada vez más perceptible para la ciudadanía de a pie, que no para el perdido olfato de nuestra mareada clase política o de nuestra beligerante “opinión publicada” (que no pública). No se requiere ninguna “información privilegiada”, de la que tanto presumen algunos, para apreciar los “hechos” más significativos de lo que está sucediendo. La tenaz realidad se impone a los diagnósticos adulterados basados en confidencias o indicios, tan etéreos como desacertados.
Dato 1º: ETA, ha dejado de matar desde hace más de dos años (último asesinato el 30-5-2003). Las razones serán variadas, como su debilidad provocada por el rechazo ético y social casi absoluto, la infiltración que debe sufrir, el acoso policial, la saciedad de su mismo entorno de presos y familiares, y hasta porque el 11-S de 2001 y el 11-M de 2004 han revalorizado la náusea que produce la repugnante violencia, inaceptable para cualquier finalidad.
Dato 2º: Batasuna se ha dado cuenta de que los cuentos maximalistas no valen. Incluso su pertinaz electorado (12% en la CAV), ha empezado a exigir que actúen congruentemente como lo que dicen ser, un partido democrático abertzale. El 30-12-2004, los 3 parlamentarios más significativos de Sozialista Abertzaleak (Batasuna), Arnaldo Otegi, Joseba Permach y Jon Salaberria, votaron a favor del “Nuevo Estatuto de Euskadi”, interesadamente designado como “Plan Ibarretxe”, alcanzándose uno más de los necesarios para la mayoría absoluta en el Parlamento Vasco. Y el 23 de junio, EHAK (Batasuna) vuelve a la realpolitik apoyando a Ibarretxe con 2 votos, como es lógico en una situación “normalizada”, sin dar la menor cancha a un PSOE vasco que sigue buscando exclusivamente los votos del PP,… ¿De nuevo esperaban el PP y el PSOE que Batasuna (EHAK) siguiera con ellos sumándose al bloqueo del nacionalismo moderado, aunque lo hiciese todavía en el veto contra Atutxa?
Dato 3º: Desde Madrid ya no gobierna Aznar, ni sus herederos que exacerbaron la peor “vena patriótica”. A Rodríguez Zapatero no le interesa enconar el “problema vasco” para demostrar una supuesta firmeza que le reporte votos en España. Zapatero sabe que las claves (llaves) de la “solución vasca” residen en Euskadi, y su revalidación en las Elecciones Generales de 2008 requiere seguir gobernando en Catalunya, Galiza y… que en Euskadi asome una vía hacia la paz. Zapatero “parece” reconocer la realidad y seguramente no caerá en su mayor error potencial: Judicializar la política, solicitando al fiscal Conde-Pumpido que ilegalice a EHAK, como le piden algunos… de los suyos. El PSE, más centralista que el PSOE, también debe aceptar que, mientras continúe la ilegalización de Batasuna, serán precisas las mesas extraparlamentarias para dialogar entre todos. ¿O sobre qué diálogo elucubraba Patxi López en la investidura?
¡Basta de ilusiones, exigencias, atajos, vetos y utopías! ¡Que los políticos realmente hagan su trabajo! Con realismo, con coherencia, con rigor. Que gobiernen, o dejen gobernar. Que busquen la paz, o dejen buscarla a otros. Que normalicen la vida política y social, o que dejen hacerlo a los demás.
La normalización exige que ETA cese de hacer daño (además del ridículo más pasmoso en el siglo XXI); que no reabra la kale borroka, otro signo de debilidad (y de estupidez); que Batasuna actúe racionalmente con su supuesta ideología; que el PSOE recicle a parte de sus políticos y, en caso contrario, les pida su paso al extremista PP; que el PP, tras la caída de Fraga, se “centre” (urgente); y que el Lehendakari del PNV sepa liderar este proceso con reconocimiento democrático a la pluralidad vasca exigiendo el respeto a todos los derechos humanos, y muy especialmente con el debido reconocimiento a todas las muchas víctimas de tan fratricida conflicto.
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La anomalía socialista vasca
El PSOE mantiene en Euskadi una larga historia de organización, que incluye relevantes etapas de colaboración en la gobernación, en tiempos más o menos lejanos. Sin embargo, ahora que vuelva al poder en el Gobierno central, en Catalunya, seguramente en Galiza, además de en sus tradicionales feudos (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha,…), sigue ofreciendo una deprimente imagen de oposición recalcitrante en el Parlamento Vasco, con una reiterada política de bloqueo a todo avance legislativo.
¿Por qué ese talante tan diferenciado en Euskadi del que ZP hace gala? La lamentable persistencia de ETA podría ser una razón de peso, pero lo niega la progresiva desactivación terrorista y la aceptación desde Ferraz de la presencia parlamentaria de Batasuna bajo la capa de EHAK. ¿Por qué el PSE acompaña al PP boicoteando una mesa con Batasuna, cuando hasta el PP se sienta en los debates políticos con EHAK, que no es sino la marca secundaria de Batasuna?
El PSOE en Euskadi no acaba de desvincularse del abrazo del oso con un ultramontano PP. Ello constituye una incongruencia política con efectos como el extravagante apoyo de María San Gil a un Patxi López que no quiere los votos populares, pero que hace el doble ridículo de presentarse sin más respaldo que el de quien le persigue por todo el Estado, con movilizaciones callejeras semanales. Con tal incongruencia no es de extrañar la sobreabundancia de personajes socialistas vascos que parecen más del PP que del PSE.
En la Comunidad Autónoma Vasca, la pareja PP-PSOE difícilmente superará el 39% del electorado. Ni acudiendo fusionados, en un PPSOE para ayudarse de la ley d’Hont, alcanzarían mayoría parlamentaria alguna. El aislamiento del PP no le permite salirse de su guión marginal, pero ¿no debería revisar y reconsiderar el PSE vasco su obsoleta política de alianzas en los contados ayuntamientos que gestiona y en la Diputación de Álava?
No es de recibo que el PSOE de Madrid con Zapatero parezca y sea menos centralista que el PSE de López (por no mencionar aquél de Redondo). Las próximas elecciones municipales y forales, incluso en Navarra, podrían ser una buena oportunidad de cambio de la política de seguidismo con el PP que los socialistas han venido practicando en los últimos años en Euskal Herria.
Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2005/anomalia.htm
Listas coloristas
Abundan en demasía los “cuadernos de agravios”, las “listas de indeseables”, las “relaciones de insolventes”,… Hasta coloquialmente decimos con frecuencia aquello de “te pongo en mi lista negra”.
Parece que ponemos más esfuerzo en recordar los odios que los afectos. Mantenemos por largo tiempo, a veces toda la vida, la memoria de las ofensas. Por el contrario, olvidamos en minutos el agradecimiento que debemos a tantas personas que nos han ayudado; incluso, de aquellos a quienes deberíamos rendir gratitud vitalicia. Peor aún, una sola falta aislada de algún compañero o vecino puede dar al traste con una larga amistad.
Si hacemos algún bien, la gratitud suele ser ligera como una pluma; por el contrario, nuestros yerros, si algunos cometemos, dan origen a enfados pesados como el plomo. Pero también si nos encontramos a alguien que nos debe agradecimiento, enseguida lo recordamos. ¡Cuántas veces nos hallamos con alguien al que debemos gratitud y no pensamos en ello! Por ello, al hacer un favor, es preciso rematar la buena acción, perdonando la previsible ingratitud.
Dicen que vale más prometer que dar, porque la esperanza obliga más que la gratitud. En política se usa mucho el “prometed, prometed todo lo que podáis; porque la esperanza es más viva que la gratitud”. La ingratitud, amnesia del corazón, es hija de la soberbia. La ingratitud más odiosa, pero también la más común y antigua, es la de los hijos hacia sus padres.
Respetemos y rindamos gratitud a quienes debemos reconocimiento, empezando por nuestros mayores. Seamos olvidadizos respecto a las ofensas, pero cálidos y prontos en el agradecimiento. La gratitud es una virtud más propia de los desventurados que de los afortunados. Un proverbio alemán señala que “El trigo y la gratitud sólo crecen en una buena tierra”. Por eso decimos: Es de bien nacidos, ser agradecidos. Incluso una plegaria dice: “Señor que tanto nos das, sé misericordioso y concédenos algo más: un corazón agradecido”.
Rompamos la “lista tonta de rencores” y escribamos una extendida “lista colorista y lista”, con los nombres de aquéllos a quienes más debemos. Y acerquémonos hasta ellos, o llamémosles, para trasmitirles nuestro afecto. La gratitud se expresa con una palabra-talismán, de sorprendente efecto, que hemos de usar muchas veces al día y que es la primera que debemos aprender en todos los idiomas hablados y gestuales. Simplemente consiste en decir, con una amplia sonrisa,… ¡Gracias!
Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2005/listas.htm
Una nueva Galicia
Fraga naufraga. Así lo ha reconocido, tácitamente, el Presidente de la Xunta en funciones, Manuel Fraga Iribarne, quien la noche electoral reconoció que PSdeG y BNG "tendrán que asumir una gran responsabilidad" al frente del Gobierno gallego en la próxima legislatura, aunque también previno que aún es "razonable y viable" que el voto de los emigrantes otorgue al PP el escaño que le falta para revalidar la mayoría absoluta, ya que, según sus datos, "el 70% de los residentes ausentes que ha ejercido su derecho al sufragio apoyaría a su partido”.
Se había predicho que la pérdida de la mayoría absoluta del PP sólo se produciría con un incremento significativo de la participación electoral, que rompiese el techo del 65%. Finalmente se alcanzó el 68,1%, lo que se pronosticaba un esperado cambio en la política gallega.
Escrutadas todas las urnas de Galicia, el voto de la emigración será decisivo, especialmente el de la provincia de Pontevedra. En las otras circunscripciones es casi imposible que se produzcan variaciones por el voto de los residentes ausentes. Según la Ley D"Hont, el decisivo escaño 38º de Pontevedra sólo bascularía del PSdeG al PP si este partido consiguiese 8.166 votos emigrantes más que los socialistas entre los 21.000 votos emitidos por los 89.000 emigrantes censados en esa provincia hasta el 17J.
En las elecciones de 2001, el PP logró 13.292 votos procedentes del CERA (Censo de Españoles Residentes Ausentes) frente a los 4.559 del PSOE. Repitiendo resultado, el PP renovaría su mayoría absoluta, pero este voto ha fluctuado absolutamente con el signo del gobierno central, y pasó de un reparto 68% PP -21% PSOE en las autonómicas de 2001 hasta un 59% PP - 36% PSOE en las elecciones generales de 2004. Incluso en las europeas de 2004, este voto –tradicionalmente bajo para el BNG, en torno al 5%- se volteó a favor del PSOE (52%) frente al del PP (39%). Sólo en 1997 estos sufragios alteraron el reparto inicial, cuando el PP consiguió un escaño vacilante en La Coruña.
Galicia conservadora hasta el 19J. Desde la transición sólo ha habido un interregno de dos años de gobierno socialista con Fernando González Laxe entre 28-9-87 y 2-2-90, provocado por la traición de José Luis Barreiro, quien en la misma legislatura fue Vicepresidente de la Xunta con AP y con el PSOE.
Así pues, el PP partía de una situación ventajosa, pero con un lento desgaste de gobierno y con un peculiar líder de 82 años e historia política interminable desde Franco hasta la fecha. Sin haber resuelto sus problemas sucesorios, que ahora se precipitarán tras la caída del entramado burocrático de poder, los populares no dejan de preguntarse si otro candidato hubiese contenido mejor su pérdida de votos y escaños.
Fraga esperaba morir con las botas y los votos puestos. Pero no será así: habrá de jubilarse del poder político que ha conocido ininterrumpidamente durante 54 años, desde 1951. Disponía a su favor de la “eterna inercia gallega” y de una reserva de tres escaños para contener la pérdida de la cómoda mayoría absoluta, que ha disfrutado personalmente durante cuatro legislaturas. El respaldo de Mariano Rajoy, volcado en una campaña cuyo desenlace puede cuestionar su futuro, no ha impedido el poderoso “efecto Moncloa”, que se ha sumado a una errónea oposición ultramontana que se dirige desde la calle Génova, o lo que es peor, desde la fundación FAES del ínclito Aznar. Después del 27, con todos los votos contados y si finalmente cae Fraga, el PP deberá evaluar la rentabilidad política de su modo solitario de hacer oposición, con un aislamiento que no remediará con reciente táctica de la manifestación semanal,… en Madrid (o Salamanca).
PSdeG favorecido. El partido socialista partía de la oposición y siendo el tercer partido en votos, en igualdad de escaños con el BNG (17 ambos). Se ha convertido en el más beneficiado de la jornada electoral, por méritos propios y errores ajenos. Su grupo parlamentario pasa a tener 25 diputados, 8 más que en la pasada legislatura. Emilio Pérez Touriño, que repetía por segunda vez, vio crecer los votos desde los 320.283 votos (el 21,8%) de 2001 a los 509.340 (32,5%). Su acuerdo con el BNG, que se da por cerrado, le podría llevar a acceder al Palacio de Raxoi. En caso contrario, será su último intento como ratificó él mismo durante la campaña electoral.
La trayectoria de Touriño en el PsdeG es antigua, participando en los gobiernos de Felipe González desde 1985 y habiendo sido acusado por Roldán en 1994 de haber intervenido en el pago de comisiones. Renunció a sus cargos políticos, a pesar de rechazar su implicación en los hechos, y regresó a la docencia universitaria. Tras la retirada de Abel Caballero, quien fracasó en las autonómicas de 1997, Touriño recuperó su peso político cuando asumió el debate de investidura contra Fraga. En los comicios de 2001 logró un estimable crecimiento que situó al PSdeG a la par del BNG. José Blanco, Secretario de Organización, fue decisivo para repetir la candidatura de Touriño, siendo manifiesto el apoyo que prestó Touriño a Rodríguez Zapatero desde el primer momento, contribuyendo a su triunfo como Secretario General del PSOE en el 36º congreso.
BNG en transición. Su situación es paradójica, ya que aunque ha bajado cuatro escaños y el 3,7% de votos, pasa a ser clave de gobierno el nacionalismo gallego. Con sólo 13 escaños y 307.249 votos, se advierte la pérdida de escaños y votos respecto a aquellos 395.000 y 18 escaños de 1997 de Xose Manuel Beiras (quien había ascendido desde los 50.000 votos y un escaño de 1985). Es innegable en el BNG una crisis de renovación de la anterior cúpula por una nueva generación dirigente, encabezada por Anxo Quintana, todavía poco conocido por el electorado y sin el carisma histórico de Beiras.
Este retroceso parcial también responde a la concentración de voto en la alternativa socialista provocada por la bipolarización, así como a la peculiaridad de Galicia que, por sus parámetros socioeconómicos desfavorables respecto a otras Comunidades Históricas, es menos propicia a los reajustes previstos en las fórmulas de financiación que se advierten en las reformas estatutarias más avanzadas. Anxo Quintana deberá establecer una línea definida y progresista que permita proyectar hacia el electorado gallego su modelo propio de reforma del Estatuto de Galicia de 1981, marcando diferencias apreciables sobre la propuesta del PSdeG.
Galicia ofrece un panorama despejado de cambio mediante la coalición del PSdeG y del BNG, y con un PP que habrá de recomponerse en la oposición. El resto de las fuerzas políticas es meramente simbólico y sin representación parlamentaria. La cuarta fuerza política es una desvanecida IU, con apenas 12.199 votos (0,8% del electorado), muy lejos del mínimo necesario para que su candidata Yolanda Díaz optara a un escaño.
Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2005/galicia.htm
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