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Cosas que pasaron a la historia: Los mapas...

... Que desaparecieron con el auge de los GPS. Por mi parte prefiero Tom Tom, aunque Destinator fue mi primera opción.

Recuerda que Oscar Wilde señaló: "Un mapamundi donde no figura el país Utopía, no merece siquiera una mirada".

Y tú, ¿todavía usas mapas? Peor aún, ¿los compras?

¿Y te hablan?
[Dinos algo, ahí mismo, en los comentarios...]

El semáforo de Erandio


El Alcalde de Erandio nos invita a visitar todo el núcleo urbano de su municipio con el procedimiento más innovador: un semáforo.
Si se viene en coche de Las Arenas hacia Bilbao por la carretera de la ría, al llegar a Erandio se nos ofrecen dos alternativas: Recorrer 600 metros directos por la misma carretera o circular por la calle Tartanga, zonas industriales y residenciales, centro vecinal, estación de metro, calles menores y finalmente retornar a la carretera, tras varios kilómetros plagados de pasos de cebra, autobuses escolares, cedas el paso y otros obstáculos propios de toda urbe y para los que se inventaron las circunvalaciones.

Nadie en su sano juicio se metería en semejante embrollo circulatorio,… hasta que intervino algún concejal de circulación en el semáforo que puede aspirar al título de ser el peor regulado del mundo. Sin complejo alguno, considerando que el Tercer Mundo no usa semáforos y que el resto del planeta emplea alguna inteligencia en su ordenación.

Este bendito semáforo, digno de un amplio reportaje televisivo, detiene la circulación de la carretera principal de paso, para permitir salir a los pocos coches que proceden propiamente del municipio y para los muchos vehículos, pequeños, medianos y pesado, que también emergen tras haberse incorporado con sana intención de no permanecer parados 15 ó 20 minutos para recorrer unos escasos metros por la que debería ser principal carretera de paso.

Sr. Alcalde: Ya hemos visitado su ciudad, que por cierto se ha renovado mucho y mejorado ostensiblemente. Quizá haya llegado el momento de seguir otros procedimientos para invitarnos a deambular por la siempre querida Anteiglesia de Erandio, donde algunos trabajamos varios años.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/erandio.DOC

El Gudari Aerodinámico, o el 4L de Tomás

Gracias a este 4Latas de Tomás pudimos estudiar en la Universidad de Bilbao, luego UPV-EHU, sita en los montes de Leioa. Íbamos 4 amigos, y en una ocasión recuerdo que al avezado Tomás le pareció que habíamos pinchado alguna rueda. Llovía como sólo entonces ocurría. Cada uno de nosotros abrió su correspondiente puerta. Se sobreentendía que sólo el infortunado habría de reparar la rueda bajo el aguacero. Creo que , finalmente, sólo fue un falso aviso,... (¡Ah, antes de ver esta foto hubiese jurado que nunca me había subido sobre el techo de un coche!)

La trócola educativa

Dos situaciones cotidianas que descubren y denuncian un preocupante contrasentido social que se ha extendido en las últimas décadas.

Aquel día nuestro protagonista, un padre conductor o una madre conductora, debía atender a dos tareas inusuales que había programado cuidadosamente: Ir a la escuela de sus hijos y pasar por el garaje. Sabía que la primera entrevista sería complicada, porque no iba a aceptar el criterio de la tutora escolar y que, tras discutir consecutivamente y sin acuerdo con el consultor (o la orientadora), la logopeda y el jefe de estudios, pediría de inmediato la intervención de la mismísima directora del colegio. Todo bajo la amenaza de solicitar, en caso contrario, a la inspectora pertinente que tramitase una denuncia al Delegado provincial o al Ararteko (Defensor del Pueblo).

- “¡Qué sabrán ellos de cómo es mi hijo, y de qué le conviene!”, pensó mientras se iba pertrechando para el encuentro que suponía sería desagradable, ya que le costaría conseguir lo que pensaba que es mejor para su familia. Para ello habría de rebatir toda suerte de teorías didácticas y pedagogías aplicadas de las que, en realidad, reconocía internamente no saber nada.

Luego, en el taller de reparaciones el protocolo sería complemente distinto. Allí le harían esperar, hasta que un mugriento mecánico apareciese y se dignase atenderle. Si había suerte y, finalmente, le abría el capó de su automóvil, lo más probable es que farfullase algo ininteligible, como que parecía tratarse de la “junta de la trócola del diferencial”. Ante ello, sólo cabría balbucear:

- “¿Cuánto...?”, osaría preguntar, con el debido respeto y toda su humildad.
- “Hasta desmontarlo todo, no se sabe”, le replicaría sin dejarle terminar la frase y con manifiesta displicencia el operario limpiándose las manos grasientas.

Esta exagerada parodia, popular entre el profesorado, sólo pretende reivindicar el necesario reconocimiento profesional que merecen todos los trabajadores, incluidos los garajistas. Pero -por su trascendencia- agradeciendo con singular aprecio a nuestro capacitado y titulado profesorado, cuya elevada formación, dilatada experiencia y extensa especialización no siempre son debidamente correspondidas por algunos familiares del alumnado.

Vídeo humorístico. Versión para imprimir: mikel.agirregabiria.net/2007/trocola.DOC

Un 'haiga' y un 'biscúter'

Los jóvenes no saben lo que es un 'haiga', término por el que se designaba a un coche grande típico de los norteamericanos, cuyo prototipo cercano pudo ser el Dodge Dart, o Dodge 3.700 (140 CV). En el otro extremo de la escala, estaba el Biscúter, llamado así Bi-Scooter porque tenía el tamaño y la potencia de dos motocicletas Scooter juntas: 9 CV.

Nuestro padre, a medias con su hermano menor Jesús, tuvo un inolvidable Biscúter de segunda mano (buscaré alguna foto), de la Serie 100 con unos 9 CV de potencia cuya comercialización desde Barcelona había comenzado en 1953.

También, siendo chavales, viajamos en el 'haiga' fabricado por Barreiros del amigo rico de la familia, conducidos por su chófer a quien encomendó darnos "una vuelta de diez minutos" en un trayecto que nos solía llevar media hora. Fue como un viaje al espacio circular entre Ubidea y Vitoria a 150 km/h en aquella época (hacia 1966) en la que los coches, como el Seat 600 (21,5 CV), apenas alcanzaban los 95 km/h.

Muerte en la carretera

En todo el mundo, los traumatismos causados por el tránsito son la segunda causa de muerte, en orden de importancia, de los jóvenes de 10 a 24 años de edad. De los 1,2 millones de personas que anualmente pierden la vida en accidentes de tráfico, casi la tercera parte son jóvenes menores de 25 años. Más del 90% de los accidentes mortales ocurren en países de ingresos bajos y medianos. En estos países, las personas que con mayor frecuencia se ven involucradas en accidentes de tráfico son peatones, ciclistas, motociclistas y pasajeros, mientras que en los países de altos ingresos las víctimas son mayoritariamente conductores de automóviles. Se estima que en los países de ingresos bajos y medianos el costo de las lesiones por accidentes de tráfico es de alrededor del 1%-1,5% del producto nacional bruto y que en los países de altos ingresos llega al 2%. Si no se toman medidas, se prevé que las muertes por accidentes de tránsito aumentarán exponencialmente en los próximos años... (ONU, OMS,...)

Bibendum de Michelín, un gordito simpático

Nacimiento del mito Bibendum (1893-1905)
Las grandes ideas son, a menudo, fruto del azar. El personaje publicitario más conocido del mundo, no es una excepción. Su peculiar silueta, su particular sentido del humor, e incluso su insólito nombre (bebamos, en latín), todo en él es excepcional y surge de una serie de coincidencias en las que han tomado parte hombres tan diferentes como un ingeniero, un publicista, un cartelista, un poeta clásico (Horacio) y un piloto de automóviles.

Bizkaimove.net: Imprescindible en días como hoy

Link oficial, con todo mi reconocimiento. También vaya mi agradecimiento a los responsables del atasco de hoy, que me ha permitido caminar varios kilómetros inesperados en una soleada y agradable mañana.

Bullitt (La persecución de coches más famosa del cine)


La película más recordada por la escena central a través del centro de San Francisco. La escena mantiene a Bullit en un Ford Mustang GT-390 largo de color verde oscuro, persiguiendo a dos asesinos a sueldo en un Dodge Charger R/T negro.

Semáforos injustos

Los novísimos postes de luces con temporizador desvelan sus secretos.

Los semáforos son tan cotidianos que han sigo objeto de abundantes chistes. Los más inocentes se basan en la posición enfrentada de las parejas de semáforos, donde uno se pone rojo porque el otro le mira… mientras se cambia. En Lepe, los hacen más altos para que nadie se los salte, o incluso dicen que tienen cuatro colores: el verde para pasar, el amarillo para reducir, el rojo para frenar,… y después el ‘negro’ para que te limpie el parabrisas.

En Getxo desaparece la luz ámbar, de precaución, porque peatones y conductores saben el tiempo de espera que les corresponde. Los modernos semáforos instalados han superado la función básica de transmitir señales, como indica su etimología griega, derivada de sema- (signo) y -foro (lugar). Dotados con leds, diodos electro-luminiscentes de menor consumo y mayor duración, además del color y la posición del foco encendido añaden otras informaciones gráficas, como el tiempo remanente antes de cambiar la preferencia de paso y la velocidad a la que debemos cruzar.

Observando un ciclo completo, se comprende quién se lleva la parte del león entre coches y viandantes: A los automóviles se les otorga 55 segundos, casi un minuto, mientras a los peatones se nos concede unos miserables 20 segundos. Ya sabemos que siendo la calzada para los automóviles, ello les debe dar cierta preferencia en tiempo, pero muchos conductores y conductoras parecen ignorar que las aceras son en exclusiva para los peatones, al aparcar reincidente e impunemente sobre ellas.

Lo peor es la recomendación del ‘muñequito’ verde, aquí no lleva falda como en Lugo, sobre cómo hemos de atravesar el paso de cebra. Desde de primer segundo nos sugiere que empecemos a correr como desesperados, nada de andar o pasear, a fin de que no nos atropellen los rugientes vehículos que observan más el icono coloreado que a las personas de todas las edades que hemos empezado a practicar el nuevo deporte semaforil.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/semaforos.DOC

Mejor momento de la temporada 2006 en F1

La salida de Alonso bajo la lluvia de Hungría, donde adelantó desde 15º a 3º en tan sólo cinco vueltas. Así lo han decidido los lectores de la revista Grand Prix, que además han determinado que Alonso ha sido el mejor piloto, el mejor calificador, el mejor en carrera y el más espectacular.

Gente al volante

Honradas y afables personas en el coche pierden la compostura, el civismo y la vergüenza.

Una extraña mutación acontece cuando la gente se pone al volante. Desaparece el modélico ciudadano que todos conocemos, Dr. Jekyll y, en su lugar, arranca el automóvil un desaprensivo Mr. Hyde. Personas meticulosas que jamás incumplirían la más mínima norma de convivencia en su comunidad de vecinos, suben a su todoterreno y lo aparcan a la vuelta de la esquina en medio de un paso de cebra mientras se van de compras.

La tolerancia, por no decir desidia y connivencia, de las autoridades y policías municipales ha dado como resultado ciudades donde el tráfico rodado sólo rige por la ley… de la selva. Basta describir algo cotidiano, para darnos cuenta de adónde hemos llegado. Cada tarde me encuentro con amplias avenidas de cinco carriles, donde las dobles y triples filas de coches mal aparcados apenas dejan una vía libre, o colegios en hora de salida donde los padres enseñan a su prole a aparcar de cualquier forma.

Si conducir significa desinhibirse del pudor, los conductores profesionales llevan la desfachatez a grados supinos. Los repartidores son delincuentes habituales, con premeditación y alevosía en pleno mediodía. Al final, todos aceptamos sin la menor esperanza ni de arrepentimiento, ni de castigo, que el garaje de turno aparque coches en aceras mientras los repara, con una policía municipal que mira al cielo, porque si mirase a cualquier otro lado vería infracciones por doquier.

Todos sabemos que un único coche equipado con cámaras informatizadas para poner multas podría amortizarse en un solo día, aunque las multas fuesen de apenas un euro. Si se impusiesen sanciones, si no se eludiese su pago, si las grúas se llevasen los vehículos de los caraduras,… viviríamos en otra realidad social donde la carrocería de un coche no ofreciese impunidad total.

El tráfico es un pésimo paradigma contemporáneo, que transmite un funesto mensaje a niños y a adultos: “Haz lo que te dé la gana, porque sólo los tontos cumplen las normas, sobre todo cuando no hay riesgo de multa”. Con ello, todo el entramado social queda en entredicho: Las normas parecen arbitrarias, sin sentido, el principio de autoridad se resiente, se contradice entre lo establecido y lo exigido; en definitiva, ser un buen ciudadano es propio de pusilánimes. Y así nos va,…

Versión para imprimir mikel.agirregabiria.net/2006/alvolante.doc