Las conferencias virtuales de BBK Sasoiko desde esta penúltima semana de mayo de 2020 se han limitado a los viernes, de 12 a 13 horas, dado que han comenzado los talleres por videoconferencias. Nosotros mismos participamos en el Taller de Escritura, del que pronto daremos noticia.
Ayer en el Taller de Escritura de BBK Sasoiko nos recordaron una vieja historia, que se puede aplicar a cualquier proceso que busque la excelencia. “Un día, el profesor de cerámica anunció que dividía la clase en dos subgrupos. Unos serían calificados únicamente por la CANTIDAD de vasijas que produjeran, mientras que otros únicamente por la CALIDAD de un único jarrón".
Cuando llegó el momento de calificar y todos se sorprendieron: las obras de más alta calidad, TODAS, fueron producidas por el grupo calificado por CANTIDAD.
Parece que si bien el grupo de 'cantidad' estaba ocupado trabajando - y aprendiendo de sus errores - el grupo de 'calidad' se había sentado teorizando sobre la perfección, y al final tenía poco más que mostrar por sus esfuerzos que grandiosas teorías y una elaborada pila de arcilla muerta.
La perfección surge de la práctica, de la mejora gradual y de la búsqueda continua. El experto y la maestría no nace, se hace. ¡Huyamos del perfeccionismo, de la parálisis por el análisis! No busquemos la excelencia en todo lo que hagamos. Vayamos aportando calidad paso a paso, en cada ensayo, en cada fase,...
Ese aprendizaje constante marcará el progreso. El talento nace de la experimentación. La práctica hace al maestro. Si quieres aprender calidad, practica con cantidad y ve aprendiendo de tus errores y éxitos parciales. La excelencia no es un acto, sino un hábito. Somos lo que hacemos día a día, y hagas lo que hagas, hazlo bien y hoy mejor que ayer.
Esta revelación proviene del grupo de WhatsApp del blog colectivo "Despertar a la escritura", fruto de un taller organizado por BBK Sasoiko en la primavera del 2020. Purificación Mínguez, una de las componentes del dicho blog, ya nos había comentado la labor de Carmen Pardo y su proyecto de "Lectura expresiva", al ser una discípula suya.
Cuando la prosa fluye, con una selección de "El balcón en invierno" la impaciencia nos conduce irremisiblemente a leer la novela, en el caso de no haberlo hecho ya,... "El balcón en invierno"es la narración
emocionante y autobiográfico de una infancia
en una familia de labradores
en Alburquerque
(Extremadura), y una
adolescencia en el madrileño
barrio de la Prosperidad.
Es
también el relato de por qué
oscuros designios del azar
un chico de una familia
donde apenas había un libro
logra encontrarse con la
literatura y ser escritor. Y de
sus vicisitudes laborales en
comercios, talleres y oficinas,
mientras estudia en
academias nocturnas,
empeñado en ser un hombre
de provecho. Pero dispuesto
a tirarlo todo por la borda
para ser guitarrista, y vivir
como artista. Y en ese
universo familiar de los
descendientes de
hojalateros, surge un
divertidísimo e inagotable
caudal de historias y
anécdotas en el que se
reconoce la historia reciente.
El texto de Luis Landerocomienza así: Apoyado en el balcón de su casa, vacilando entre la vida agitada del exterior y la novela que ha comenzado a redactar pero que no acaba de gustarle, el autor se ve sorprendido por la memoria de una charla que ocurrió hace más de cinco décadas, en un balcón distinto a éste, con su madre.
«Yo tenía dieciséis años, y mi madre cuarenta y siete. Mi padre, con cincuenta, había fallecido en mayo, y ahora se venía un porvenir dudoso pero al mismo tiempo halagüeño».
Entrevista en un garaje, parecido al que fue uno de los trabajos de Luis Landero.