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Leviatán: Del monstruo bíblico al poder absoluto

Ha surgido, en dos contextos muy diferentes, la referencia a Leviatán (Leviathan). Hemos recordado la historia y el significado de Leviatán: Del Monstruo Bíblico al Símbolo del Poder Absoluto. A lo largo de los tiempos, el término Leviatán ha representado diferentes conceptos, desde un monstruo mitológico hasta una metáfora del poder absoluto. Pero, ¿de dónde viene esta idea y qué significa hoy en día?

Origen: El Leviatán aparece en textos bíblicos como el Libro de Job (41:1-34) y los Salmos, descrito como una gigantesca criatura marina indomable, símbolo del caos y la fuerza del mal. Algunos estudiosos creen que pudo inspirarse en cocodrilos, serpientes marinas o antiguas deidades mitológicas de Oriente Medio.

En 1651, el filósofo Thomas Hobbes usó el término para titular su obra Leviatán o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil, en la que describe al Estado como un ente supremo que impone orden en la sociedad (Leviatán Político). Según Hobbes, sin un gobierno fuerte, la humanidad caería en un estado de naturaleza violento y anárquico, donde "el hombre es un lobo para el hombre".

En la cultura moderna, "Leviatán" se usa como sinónimo de poder desmesurado. Puede referirse a Estados totalitarios, burocracias gigantescas o incluso a megacorporaciones con un control excesivo sobre la sociedad. También ha aparecido en la literatura, el cine y la filosofía como un símbolo de opresión o caos. La historia del Leviatán plantea un dilema clave: ¿Es mejor un poder absoluto que garantice orden o el riesgo de la anarquía? Desde Hobbes hasta la actualidad, el debate sigue abierto.

El término Leviatán ha aparecido en numerosas obras literarias y filosóficas, además de influir en el cine, la política y la cultura en general. Aquí tienes algunas de sus referencias más destacadas:

"Paradise Lost" de John Milton (1667). En El paraíso perdido (degustar en PDF con ilustraciones de Gustave Doré), Leviatán aparece como una de las figuras que representan a Satanás y su poder. Milton lo describe como una bestia imponente, relacionada con el caos y la rebelión contra Dios.

"Moby Dick" de Herman Melville (1851). Apela a la figura del Leviatán como símbolo del poder descomunal y misterioso de la naturaleza. La ballena blanca Moby Dick es descrita como una criatura gigantesca e imparable, evocando al monstruo bíblico y al destino inevitable.

"Leviatán" de Paul Auster (1992). En esta novela, Auster usa el nombre como símbolo de fuerzas incontrolables en la vida humana. La historia sigue a un escritor cuya vida cambia tras una explosión misteriosa, explorando temas de identidad, destino y caos.


Leviatán es un Símbolo Universal de poder desmesurado. Desde la filosofía de Friedrich Nietzsche que menciona el Leviatán al hablar del poder del Estado sobre los individuos o Carl Schmitt, filósofo alemán, retoma la idea del Leviatán como símbolo de soberanía y control, hasta en películas como Pacific Rim y Godzilla, los monstruos gigantes recuerdan a Leviatán como fuerzas destructoras.

El Leviatán sigue representando el poder incontrolable, ya sea el Estado, la naturaleza o el destino. Su imagen ha evolucionado, pero su esencia como símbolo de grandeza y peligro permanece intacta.

Sloterdijk: el filósofo de las esferas y el cinismo moderno

Proseguimos nuestro repaso de filósofos modernos con Peter SloterdijkNació el 26 de junio de 1947 en Karlsruhe, AlemaniaEstudió Filosofía, Historia y Filología Germánica en Múnich y Hamburgo. Fue profesor en la Universidad de Karlsruhe y más tarde rector de la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe (1992–2015).

Es reconocido como uno de los filósofos más influyentes y mediáticos de la filosofía contemporánea alemana. Su pensamiento bebe de Nietzsche, Heidegger, Foucault y la teoría de sistemas de Luhmann, pero con un estilo personal que combina filosofía, crítica cultural y ensayo literario. Aborda temáticas como la Antropotecnia, globalización, crítica de la modernidad, biopolítica, técnica, religión, ecología y filosofía de la esfera.

Peter Sloterdijk es un pensador prolífico. Entre sus contribuciones destacan:

Crítica de la razón cínica (1983). Obra que lo lanzó a la fama. Analiza el cinismo moderno como una forma de lucidez resignada, contrapuesta al “quinismo” antiguo.

Esferas (trilogía, 1998–2004). Burbujas, Globos, Espumas. Un ambicioso proyecto filosófico en el que describe la historia humana en términos de “espacios de convivencia”: desde lo íntimo hasta lo global según el filósofo de las esferas.

- Normas para el parque humano (1999). Ensayo polémico en el que reflexiona sobre la domesticación, la educación y el papel de la biotecnología en la evolución del ser humano.

- Has de cambiar tu vida (2009). Explora la idea de “antropotécnicas”: prácticas de transformación del ser humano, desde el ascetismo hasta el deporte o el arte. 

- En el mismo barco (1993)... o a la derivaSobre globalización, interdependencia y ecología con la filosofía espacial de Sloterdijk.

- Ira y tiempo (2006). Filosofía política y cultural en torno a la emoción de la ira como fuerza histórica.

- El desprecio de las masas (2000). Reflexiona sobre la sociedad de masas y el elitismo cultural.

Extraemos algunas citas destacadas, con el lema “Has de cambiar tu vida” o la filosofía como ejercicio:

- “La globalización no es un hecho, es una catástrofe administrada.”
- “Habitar significa siempre habitar juntos, en una esfera compartida.”
- “El hombre es el animal que necesita ejercitarse para llegar a ser lo que es.”
- “El cinismo moderno es una razón ilustrada que ha perdido la fuerza para transformar el mundo.”
- “La historia humana puede describirse como una producción continua de espacios inmunológicos.”

Iñigo Urkullu en Nueva Economía Fórum (2/2)

Es difícil reseñar todos los aspectos de interés en una tan larga exposición seguida del debate suscitado. Entre los diez apartados o ejes en los que Iñigo Urkullu fijó el momento actual, su análisis aportó ideas tradicionales e innovadoras de EAJ-PNV. Quizá la más novedosa fue la que también expone en un reciente post de su blog: Del rombo al triángulo, con la fusión PP-PSE que reduce un vértice del anterior cuadrilátero formado por las diagonales de izquierda-derecha y nacionalismo español o vasco. En esta entrada puede leerse su aportación en Nueva Economía Fórum.
En el quinto punto, dedicado al "Euskera, política educativa y fomento de la calidad en las universidades vascas" (escuchar desde el minuto 20'), se cita textualmente en su párrafo tercero: "En política educativa nos encontramos con un desencuentro clásico entre el PSOE y el PP, que aquí pretenden superar recurriendo al euskera. Pero no, euskera y educación son dos temas importantes y relacionados mas no vamos a permitir que se mezclen interesadamente porque será en perjuicio de la calidad de la enseñanza. En política educativa PSOE y PP llevan años en la “reforma permanente del modelo nunca ejecutada”. Defienden modelos contrarios, pero entre tanto análisis, propuesta y cambio, nunca llegan a ponerse en marcha. Aquí su actitud es una incógnita, y, como digo, han recurrido al euskera para ganar tiempo. Hablan con alegría de educación trilingüe, nos parece muy bien y ese es también nuestro objetivo. Es otro ejemplo de que “todo es nuevo” desde la acción concertada entre el PSE y el PP. Bastaría, para rebatirlo, ojear el Libro Blanco sobre la Educación “Hezkuntza XXI” de EAJ-PNV y publicado en julio de 2004, así como recordar el trabajo de los gobiernos anteriores durante esta década última. Ahora bien, para hablar tres idiomas, primero hay que empezar por hablar dos".
Nos ha agradado especialmente la referencia, porque permite recordar la acción del principal partido vasco en materia educativa. La educación debiera ser un tema central del debate político, porque como se cita en el capítulo 12 del mencionado libro, "Llegará un día en que la política no contemplará otros problemas que los de la Educación", de Friedrich Wilhelm Nietzsche. Para recordar cuál era la posición de EAJ-PNV en esta materia en 2004, adjuntamos el contenido de aquel Liburu Zuria: “Hezkuntza XXI” . Este post es continuación de esta entrada anterior.
HezkuntzaLiburuZuria

Elon Musk, el ingeniero por antonomasia que es físico en realidad

Una entrevista de 2012 (se puede ver subtítulos en español).
La ciencia descubre un mundo que existe; la ingeniería crea un mundo que no existe.

Elon Reeve Musk (PretoriaSudáfrica28 de junio de 1971) es un físico, economista, emprendedor, filántropo, inventor y magnate sudafricano, nacionalizado canadiense y estadounidense. Un modelo contemporáneo de polimatía.
Elon Musk es un genio polifacético que admira, por encima de todo la ingenieríaCofundador de PayPalSpaceXHyperloopSolarCityThe Boring CompanyNeuralink y OpenAI

Es director general de SpaceX, de Tesla Motors, presidente de SolarCity y copresidente de OpenAI. En enero de 2021 su fortuna se estima en 187 000 millones de dólares, lo que lo convierte en la persona más rica del mundo, superando al fundador de AmazonJeff Bezos. En enero del mismo año, Elon Musk fue nombrado como la persona más rica del mundo por la revista Forbes.
A los 10 años, con su primer ordenador, un Commodore VIC-20, Elon Musk empezó a aprender programación por su propia cuenta. Dos años después, vendió su primer videojuego -llamado Blastar- por cerca de 200 dólares. En aquel entonces pasó por momentos difíciles; sus compañeros de escuela lo sometían a bullying por sus intereses poco comunes para ellos. En el periodo entre los 12 y 15 años de edad entró en una crisis existencial influida por las lecturas de Nietzsche y Schopenhauer. En su hogar las cosas no iban mejor, la relación con su padre era bastante complicada. Sufría la violencia emocional de un progenitor incapaz de comprenderlo. 

El servicio militar obligatorio le molestaba. Por tales motivos, Elon Musk a los 17 años, luego de graduarse de la secundaria en Pretoria, decidió salir de Sudáfrica y refugiarse con su madre en Canadá. En 1992, gracias a una beca, pudo estudiar Administración de Empresas y Física en la Universidad de Pensilvania. Recibió su título del Wharton School y permaneció un año más en la universidad para completar su segundo título en física. Tras obtener sus licenciaturas decidió dedicarse a Internet, las energías renovables y la conquista del espacio.

Otras biografías de quienes estudiaron Física, pero destacaron en otras profesiones, como la física Angela MerkelMuchos otros posts sobre Elon Musk.

El amor nace del saber; el odio, de la ignorancia

Hoy nos detendremos en una vieja convicción personal, que se puede denominar como la Ecuación Existencial: Del conocimiento al amor, o el saber como antídoto contra el odio. Es un resultado bastante obvio de la Anatomía del Afecto: Amar lo Conocido, Temer lo Ajeno (pronto más posts sobre la otredad). Muestra la Paradoja Humana que oscila entre el conocimiento y el prejuicio. Pero hay un camino reversible que impide que el desconocimiento conduzca al desprecio. Esta es nuestra filosofía y ética de la comprensión humana: Conocer para Amar.

La historia del pensamiento occidental ha trazado innumerables mapas de la condición humana, pero quizá pocas intuiciones resultan tan verificables en la experiencia cotidiana como esta: tendemos a amar aquello que conocemos y a rechazar lo que permanece opaco a nuestra comprensión. Esta aparente obviedad, sin embargo, encierra una de las claves más profundas para entender tanto nuestras construcciones afectivas como nuestros mecanismos de exclusión social.

Spinoza, en su Ética, ya advertía que el conocimiento adecuado de las cosas conduce necesariamente al amor intelectual, mientras que la ignorancia genera pasiones tristes: el odio, el miedo, la superstición. Siglos después, la antropología cultural vendría a confirmar esta intuición mediante el concepto de etnocentrismo: la tendencia universal a considerar superior aquello que nos resulta familiar y a desconfiar de lo culturalmente ajeno. El conocimiento, en este sentido, no es meramente un proceso cognitivo; es el fundamento mismo de nuestra arquitectura emocional.

Observamos este patrón en las estructuras más íntimas de nuestro ser. Amamos a nuestra familia porque la conocemos en sus matices, en sus fragilidades y fortalezas. Nos vinculamos a nuestro lugar de origen porque cada calle contiene una memoria, cada paisaje evoca una historia personal. Nuestra vocación nos enamora porque nos hemos sumergido en ella lo suficiente para descubrir sus complejidades y sus bellezas ocultas. Podríamos decir parafraseando a Ortega y Gassetel amor es atención intensificada; y la atención requiere proximidad, tiempo, conocimiento.

Por el contrario, la xenofobia —literal y etimológicamente, el miedo al extranjero— no es sino el reverso de esta medalla. Odiamos o tememos lo que no comprendemos porque la ignorancia genera vacíos que nuestra imaginación tiende a llenar con fantasmas. La literatura universal ha explorado este territorio: desde el monstruo de Frankenstein, rechazado por su apariencia desconocida, hasta los relatos de Kafka sobre la incomprensión radical del otro. Todorov, en su análisis del encuentro con América, demostró cómo el desconocimiento del indígena permitió su deshumanización.

Aquí reside la potencia transformadora de esta ley: si el conocimiento engendra amor y el desconocimiento odio, entonces la educación no es simplemente transmisión de datos, sino el ejercicio ético fundamental de nuestra época. Aprender se convierte en un acto moral, en una práctica de resistencia contra nuestros propios mecanismos de exclusión. Hannah Arendt habló de la "banalidad del mal" para describir cómo la ausencia de pensamiento permite las mayores atrocidades; podríamos añadir que la ausencia de conocimiento permite la perpetuación del odio cotidiano.

La proposición, entonces, adquiere contornos de mandato existencial: conoce más para amar más, no porque el conocimiento garantice automáticamente el amor —sabemos que existen conocimientos perversos y amorosos ignorantes—, sino porque amplía el territorio de lo posible. Quien dedica tiempo a comprender al otro —ya sea otra cultura, otra clase social, otra forma de pensar— no solo enriquece su universo cognitivo, sino que expande su capacidad de empatía y solidaridad.

Las consecuencias de esta elección son verificables. Quienes cultivan el conocimiento y el amor tienden a construir, a crear redes de cooperación, a generar riqueza en su sentido más amplio: material, intelectual, emocional. Son, como diría Nietzsche, afirmadores de la vida. Por el contrario, quienes se instalan en el odio y la ignorancia perpetúan ciclos de destrucción y miseria, tanto propia como ajena. El odio, como bien sabían los estoicos, es ante todo un veneno para quien lo alberga.

En tiempos de fragmentación social y polarización, esta intuición cobra urgencia renovada. No se trata de un optimismo ingenuo que ignore los conflictos reales o las asimetrías de poder, sino de reconocer que el conocimiento del otro —incluso del adversario— es condición de posibilidad para cualquier transformación genuina. El camino del conocimiento es arduo, requiere humildad y esfuerzo, pero sus frutos son la única alternativa real a la barbarie del desconocimiento mutuo.

La sabiduría antigua y la evidencia contemporánea convergen: el amor y el conocimiento son aliados naturales, así como el odio y la ignorancia se alimentan mutuamente. Elegir entre ambos caminos no es solo una decisión intelectual, sino existencial. Es, en última instancia, elegir entre la construcción y la destrucción, entre la felicidad compartida y la miseria aislada, entre la vida plena y su negación.

Finalmente, cabe una advertencia: quienes cultivan el odio suelen empobrecer su mundo interior. El resentimiento reduce horizontes, simplifica la realidad y limita la felicidad posible. En cambio, quienes amplían su comprensión tienden a desarrollar generosidad, prudencia y sentido de justicia. No porque el saber garantice la bondad, sino porque disminuye el miedo irracional que la obstaculiza.

Si esta “ley” es válida, su lección es clara: amar no es sólo sentir; es conocer. Y conocer es una tarea deliberada, exigente y, en última instancia, emancipadora.

Homenaje al pensador Zygmunt Bauman

Ayer falleció Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo de origen polaco (Poznan, 1925). Lúcido y crítico por su pensamiento que mantuvo afilado hasta el final de sus días. Alertó sobre la sociedad contemporánea, individualista y despiadada, a la que definió en la era de la modernidad líquida, aquella en la que ya nada es sólido. No es sólido el Estado-nación, ni la familia, ni el empleo, ni el compromiso con la comunidad.

Vale la pena repasar el complejo recorrido biográfico de Zygmunt Bauman, para así entender en toda su profundidad su visión. A modo de simplificación, reunimos doce de sus mejores ideas expresadas en una sola frase, entresacadas de las cincuenta de esta web:
  1. Todas las medidas emprendidas en nombre del «rescate de la economía» se convierten, como tocadas por una varita mágica, en medidas que sirven para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres 
  2. Lo que antes era un proyecto para “toda la vida” hoy se ha convertido en un atributo del momento. Una vez diseñado, el futuro ya no es “para siempre”, sino que necesita ser montado y desmontado continuamente. Cada una de estas dos operaciones, aparentemente contradictorias, tiene una importancia equiparable y tiende a ser absorbente por igual. 
  3. Practicar el arte de la vida, hacer de la propia vida una “obra de arte” equivale en nuestro mundo moderno líquido a permanecer en un estado de transformación permanente, a redefinirse perpetuamente transformándose (o al menos intentándolo) en alguien distinto del que se ha ido hasta ahora.
  4.  Cuando los amantes se sienten inseguros tienden a comportarse de manera poco constructiva tratando de complacer o controlar.
  5. Mientras está vivo, el amor está siempre al borde de la derrota.
  6. Con nuestro “culto a la satisfacción inmediata”, muchos de nosotros “hemos perdido la capacidad de esperar”.
  7. La nuestra es una sociedad de consumo: en ella la cultura, al igual que el resto del mundo experimentado por los consumidores, se manifiesta como un depósito de bienes concebidos.
  8. El progreso, en resumen, ha dejado de ser un discurso que habla de mejorar la vida de todos para convertirse en un discurso de supervivencia personal.
  9. El amor es la supervivencia del yo a través de la alteridad del yo.
  10. La cultura líquida moderna ya no siente que es una cultura de aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de historiadores y etnógrafos. A cambio, se nos aparece como una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido.
  11. Los móviles ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan… mantenerse a distancia.
  12. En una palabra, el PIB lo mide todo, excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida.

"La sociedad del cansancio" según el filósofo Byung-Chul Han


"La sociedad del cansancio" (The Burnout Society) es ensayo de 2015 de Byung-Chul Han (otros posts sobre este autor)uno de los filósofos más influyentes de la actualidad. Según este filósofo alemán aunque nacido en Corea, el exceso de positividad nos está conduciendo a una sociedad llena de individuos agotados, frustrados y deprimidos. En este nuevo escenario social, víctima y verdugo son la misma persona. Ya no hace falta una dictadura ni un tirano para someter a la población. Nos bastamos nosotros solos para explotarnos hasta la extenuación. Y paradójicamente vivimos bajo una falsa sensación de libertad. 

La sociedad necesita una revolución en el uso del tiempo. El ritmo frenético en el que vivimos reduce nuestra capacidad de permanecer, precisamos más tiempo para nosotros, para emplearlo en áreas que nada tengan que ver con el trabajo. Debemos aprender a perder el tiempo, a no vivir obsesionados cada minuto con la productividad. Tenemos que reservar tiempo para el ocio.

En palabras del propio Byung Chul Han, “vivimos siempre con la angustia de no hacer todo lo que podríamos hacer y encima nos culpamos a nosotros mismos de nuestra supuesta incapacidad”. Esa angustia es la consecuencia de nuestra propia auto-explotación. Nos explotamos a nosotros mismos creyendo que nos estamos realizando. Y hay una consecuencia más dramática aún: ya no hay contra quién dirigir una revolución, no hay explotadores visibles a los que culpar. Es la alienación de uno mismo. Resulta imposible rebelarse cuando explotador y explotado son la misma persona. 

Somos un Prometeo cansado por su propia auto-explotación. La sutil técnica de la era neoliberal nos convierte en empresarios de nosotros mismos para explotarnos voluntaria y apasionadamenteCada uno es su amo y su esclavo en sí mismo. Incluso en los representativos gimnasios del momento, supuestamente un lugar de distención, se aplica la misma disciplina de rendimiento y de auto-explotación superando sus propias marcas creyendo que al explotarse se realiza. Algunas citas: 
  • En la época del reloj para fichar era posible separar claramente el trabajo del ocio. Hoy, la nave industrial se mezcla con la sala de estar. A causa de ello, es posible trabajar en todas partes”.
  • “En ninguna época se han cotizado más los activos, es decir, los desasosegados”.
  • “Es una ilusión pensar que cuanto más activo uno se vuelva, más libre es”.
  • “La actual aceleración está ligada a esa falta de ser. La pura actividad solo prolonga lo ya existente”.      
  • “El burnout es la consecuencia patológica de una autoexplotación voluntaria”. 
  • “Nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo”.
  • “Los activos ruedan como rueda una piedra”.
  • Para concluir, nos quedamos con su referencia a Nietzsche: “A los activos les falta habitualmente una actividad superior… en este respecto son holgazanes…”. Es que sólo puede quebrarse la rueda de la hiperactividad, que conduce a la hiper-pasividad, con el ímpetu hacia una ocupación más elevada. Cultural, social, filosófica, espiritual. El desafío de poner pausa y mirar hacia arriba".

Paradoja de la competencia y la ventaja de tener rivales

Hoy analizaremos la paradoja de los competentes y la ventaja de tener un gran rival. En 1976, el economista George Akerlof publicó un artículo que revolucionaría nuestra comprensión de los mercados, pero sus implicaciones trascienden la economía. Akerlof demostró cómo la asimetría de información puede destruir mercados enteros, un fenómeno que bautizó como "selección adversa". Sin embargo, existe una paradoja complementaria, menos estudiada pero igualmente fascinante: la de los competentes que necesitan grandes rivales para alcanzar su máximo potencial.

Esta paradoja se manifiesta de forma contraintuitiva. Mientras que la lógica común sugiere que competir contra adversarios débiles facilita el éxito, la evidencia empírica en diversos campos demuestra lo contrario. Los profesionales de élite, los científicos más productivos y los equipos deportivos más exitosos comparten un patrón: su rendimiento mejora significativamente cuando enfrentan oposición formidable. 

El fenómeno tiene raíces evolutivas y cognitivas profundas. Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo, Lev Vygotsky identificó la "zona de desarrollo próximo", ese espacio óptimo donde el desafío supera ligeramente nuestras capacidades actuales. Cuando competimos contra rivales superiores, nos situamos precisamente en esa zona, forzando la adaptación y el crecimiento. Por el contrario, la ausencia de competencia seria genera complacencia, un fenómeno que el fisiólogo Hans Selye denominó "síndrome de adaptación general invertido".

La historia de la ciencia ilustra brillantemente esta dinámica. La rivalidad entre Isaac Newton y Gottfried Leibniz por la invención del cálculo no solo aceleró sus respectivas investigaciones, sino que produjo dos aproximaciones complementarias que enriquecieron las matemáticas. Similarmente, la competencia entre laboratorios durante la carrera por descifrar la estructura del ADN catalizó avances metodológicos que transformaron la biología molecular.

En el ámbito empresarial, Clayton Christensen documentó cómo las compañías más innovadoras emergen en mercados con competencia intensa. Apple y Microsoft, Google y Amazon, Boeing y Airbus: estas rivalidades no solo beneficiaron a los consumidores, sino que forzaron a cada empresa a superar sus propios límites. El economista Joseph Schumpeter lo conceptualizó como "destrucción creativa", pero podríamos llamarlo también "construcción competitiva".

Desde la filosofía, esta paradoja conecta con ideas antiguas sobre la excelencia. Aristóteles sostenía que la virtud se perfecciona mediante la práctica deliberada contra la resistencia. Los estoicos, particularmente Marco Aurelio, veían en los obstáculos oportunidades para fortalecer el carácter. "La mente sin rival se oxida", escribió Séneca, anticipando hallazgos contemporáneos sobre neuroplasticidad.

La investigación en educación confirma estos principios. Los estudios sobre aprendizaje colaborativo demuestran que los estudiantes aprenden más cuando trabajan con compañeros ligeramente más avanzados. La "dificultad deseable", concepto desarrollado por Robert Bjork, muestra que cierto nivel de lucha cognitiva mejora la retención y transferencia del conocimiento. Los sistemas educativos más exitosos, como el finlandés o el singapurense, incorporan esta tensión productiva en su diseño pedagógico.

Sin embargo, existe un umbral crítico. La diferencia entre el desafío estimulante y el obstáculo paralizante es sutil. Demasiada disparidad genera frustración aprendida; demasiada poca, estancamiento. El punto óptimo varía según el dominio, la personalidad y el contexto cultural. Identificar ese equilibrio constituye tanto un arte como una ciencia.

La paradoja de los competentes nos recuerda que la excelencia es relacional, no absoluta. No alcanzamos nuestro potencial en aislamiento, sino en diálogo —a veces conflictivo— con quienes nos desafían. Los grandes rivales no son enemigos de nuestro éxito, sino arquitectos involuntarios de nuestra maestría. Como afirmaba Nietzsche, "aquello que no me mata me fortalece", pero podríamos añadir: aquello que me desafía me perfecciona.

Cena de restos de posts de 2024

Para acabar el año, un post preparado con borradores que no queremos pasen de fecha. 
Como esas cenas que se hacen con los restos de una comida abundante.

Perdonar y enfadar se declinan en reflexivo 

Esta es una idea que deseo compartir con quienes, increíblemente, aún nos leen. Cuando nos enfadamos, aunque solemos proyectar el enojo sobre otra persona, lo cierto es que solamente podemos enfadarnos con nosotros mismos. Ejemplo: Alguien se siente decepcionado con una falsa amistad que se desvela poco leal, pero el error fue poner demasiadas expectativas en quien no se lo merecía. Por tanto, es un error de cálculo nuestro.

Lo mismo sucede con perdonar. Parece que perdonar es un verbo transitivo, pero en realidad nadie perdona a alguien ajeno, sino que se perdona a sí mismo. Siguiendo el caso anterior: Si la persona engañada finalmente decide perdonar a la persona ingrata, realmente está exonerándose a sí mimo, porque fue quien erró.

Enfado y perdón son espejos que reflejan nuestra relación con nosotros mismos. Poseemos más poder en nuestro interior del que creemos. Usemos todo ese potencial para cumplir nuestro destino. Somos invencibles, invulnerables, indomables (pronto post sobre el poema Invictus).

La noche de la luna
La magia de los números
 
Siguen algunos tuits que íbamos a completar:
El transporte del futuro Humor y Ciencia en X (antes Twitter) Tuits para reflexionar (con una alomadre especial) Kurt Vonnegut Jr. fue un escritor estadounidense, cuyas obras, generalmente adscritas al género de la ciencia ficción, participan también de la sátira y la comedia negra. Mismos errores repetidos en X (Twitter) Listas vacías, como las frutas con demasiado azúcar

Héroes cotidianos: Homenaje al profesorado

En la que prometía ser una jornada ordinaria, descubrí mi revelación más cabal.

11:00 Dentro de la rutina de la administración educativa, visita programada a centros de enseñanza. Primero, prosaicas reuniones en un instituto y un colegio, encerrados en los despachos con sus cualificadas direcciones y Ana, directora del Berritzegune (servicio de apoyo educativo) comarcal. En ambos casos, están realizando un buen trabajo en una zona con serias dificultades sociales y escolares. Después, visita al CEP Vista Alegre de Sestao. Nos esperan Neli (IVEI) y María Jesús, encabezando al equipo docente. Alumnado de etnia gitana, casi en su totalidad. Es decir, ciudadanía vasca de pleno derecho. Sus familias, algunas con inestimable esfuerzo, poco pueden ofrecerles. Las ocho maestras, la bibliotecaria, la cocinera, las monitoras de comedor, con las valiosas pero escasas figuras masculinas del conserje, el especialista en informática y el mediador gitano, logran -en muchos casos- el cotidiano milagro de la educación: la MUTACIÓN SOCIAL, la preconizada integración. Los niños y niñas que allí se educan, con sus caritas arañadas, sus alborotadas melenas, sus despiertos ojos... tendrían abierto todo el futuro, todavía... si el resto de nosotros les amara como allí les quieren éstas que son no ya sus profesoras, sino sus segundas madres y abuelas. No se puede describir con palabras lo que allí veo, a pesar de que estoy habituado a estos escenarios. Una vez más, como en otras escuelas, salgo profundamente conmovido. Con gente así, este oficio no tiene parangón.

19:00 Con algunos colegas preparamos una asociación para dar voz y espacio social al profesorado. Surge en un momento el reconocimiento al cuerpo de bomberos de New York. Ahora los descubrimos, y reconocemos la labor de los anónimos bomberos, ertzainas, carteros, sanitarios,... profesores. Maestros..., sí..., también. Empuñan mangueras, silbatos, carritos, tiritas o tizas; indudablemente algo escasamente homérico... para un botarate.

21:00 Escucho música. De pronto, suena “I Need A Hero”, de Bonnie Tyler. Súbitamente lo entiendo con meridiana claridad. Quizás para algunos serán sólo unos funcionarios, para otros tal vez incluso patriotas o santos. Para mí son simple y llanamente maestros de la épica diaria, héroes. Rectifico: heroínas y héroes, aunque ellas y ellos ni lo pretendan, ni lo sepan.

03:00 Me despierto sobresaltado de un fascinante e inverosímil sueño. Veía ETB y entre las noticias más destacables aparecían nuestras protagonistas y sus sorprendentes realizaciones. Se reseñaba el último debate, el debate educativo (“Llegará un día en que la política no contemplará otros problemas que los de la educación”, Nietzsche dixit).

¡Qué lejos, no,... qué cerca estamos!
Versión .DOC para imprimir

Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2001/heroes.htm

El deseo de Teseo

La leyenda del Minotauro es muy esperanzadora para niños y adultos, que compartimos con Teseo el deseo de Paz.

El mito de Teseo, Ariadna, Fedra y el Minotauro procede de la cultura minoica de hace 40 siglos, si bien fue recogido literariamente por el poeta latino Publio Ovidio Nasón en el inicio de nuestra era, poco antes del nacimiento de Jesucristo. Esta compleja tragedia de célebres personajes ha sido objeto de atención continuada por autores como Nietzsche, Freud, Cortázar o Borges.

La crónica comienza en Creta cuando reinaba el poderoso rey Minos. Cnosos, la capital de la isla, era famosa por el laberinto de intrincados corredores, en cuyo interior vivía el cruel Minotauro, un engendro con cabeza de toro y cuerpo de hombre, fruto de los amores de la Reina Pasifae con un toro que Poseidón, dios de los mares, hizo surgir de las aguas. Minos recibió la noticia de que su hijo Androgeo había sido asesinado cuando se dirigía a participar en unos juegos olímpicos. El monarca reunió un ejército y cercó Atenas que se rindió, aceptando la condición de que cada nueve años enviaría siete jóvenes y siete doncellas a Creta para que ser arrojados al Minotauro. Sólo si alguno de los atenienses mataba al Minotauro y salía del laberinto, Atenas sería eximida de la condena.

Teseo, hijo único del rey de Atenas Egeo, se ofreció como candidato cuando por tercera vez hubieron de pagar tan ominoso tributo, embarcando con las víctimas en una nave de velas negras. El monarca y su heredero convinieron en que si Teseo lograba la hazaña, el navío retornaría con velas blancas. Estando ya en la prisión cretense, Teseo fue visto por Ariadna y Fedra, hijas de Minos. Cautivada Ariadna por la valentía del príncipe, decidió ayudarle a derrotar al Minotauro, indicándole un ardid sugerido por el constructor Dédalo: un hilo tendido para encontrar la salida cuando acabase la lucha.

Teseo exterminó al temible Minotauro y pudo regresar hasta la puerta, salvando la vida de sus compañeros y liberando a su ciudad de tan horrible condena. Al reembarcar Teseo, también subieron a bordo en secreto Ariadna y Fedra, que acompañó a su hermana mayor. Durante la travesía se refugiaron en la isla de Naxos para protegerse de una pavorosa tormenta. Vuelta la calma, emprendieron el viaje sin Ariadna, al haber desaparecido tras dormirse en el bosque, extenuada por el cansancio. Dionisio, o Baco dios del vino, la rescató y le ofreció casamiento e inmortalidad.

En Atenas cundía la angustia por la tardanza y diariamente el anciano Egeo acudía a la orilla, esperando el retorno de su hijo. Cuando el barco apareció en el horizonte, traía las velas negras. El rey desesperado se suicidó arrojándose al mar, que desde entonces lleva su nombre. Teseo, abatido por la desaparición de Ariadna había olvidado izar el signo de su éxito, las velas blancas. Teseo fue elegido nuevo soberano, rigiendo los destinos atenienses por largos años, y casándose con Fedra (lo que originó nuevos dramas épicos).

Esta leyenda exhibe un torrente de enseñanzas sobre las cualidades y los defectos humanos. Destaca atributos como el altruismo y el valor de Teseo, o el amor y la inteligencia de Ariadna, junto a yerros como el abandono de Ariadna, el olvido de Teseo o la desesperación de Egeo. Las metáforas también son innumerables: un ideal con estrategia, la confianza en uno mismo, la superación del miedo a lo desconocido, la fe depositada por otra persona, la validez de un buen consejo, la salida por amor del laberinto, la descuidada gestión de la victoria,…

La Humanidad se ve reflejada en Teseo y Ariadna. Con amor, resolución y talento podemos superar al monstruo de la guerra (Minotauro), que reclama una continua matanza de víctimas inocentes. Sólo cuando la violencia desaparezca de nuestras vidas, saldremos del laberinto histórico de muerte y desolación. No desesperemos nunca, ni abandonemos nuestras convicciones, porque algún día, nosotros también, avistaremos las velas blancas de la paz.