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"El discurso del odio", conferencia en Getxo

"El discurso del odio", conferencia en Getxo
Seminario organizado por AntiRUMORES de Getxo: El discurso del odio, una estrategia de sensibilización social, que trata de contrarrestar los efectos provocados por la existencia de rumores, estereotipos negativos y prejuicios contra la inmigración, el refugio y la diversidad cultural. 

¿Por qué? Porque son un importante obstáculo para la interrelación y la convivencia en una sociedad culturalmente diversa. Generan un caldo de cultivo adecuado para actitudes xenófobas y discriminatorias. La estrategia se fundamenta en los valores de la interculturalidad y la lucha contra la discriminación. 

En Getxo es una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento en colaboración con una red ciudadana de personas y entidades. La estrategia forma parte de ZAS! Red Vasca Antirumores y está conectada con un número creciente de ciudades estatales, y europeas.

Sábado 3 de diciembre de 2016. / 11:00 - 14:00 h. El discurso del odio en Internet Observatorio PROXI .
Lugar. Aula de Cultura. Villamonte 8 (Algorta). Metro Algorta 
Inscripción. On-line: www.getxo.eus/antirumores En la Red de Oficinas de Atención Ciudadana

El día que más odio (meme)

Este meme le llegó á Raquel y se lo pasó a Makgregory. M@k nos lo reenvió a varios y, por mi parte, acepto el reto. Es una pregunta fácil y difícil, todo a un tiempo. Caben dos respuestas, aparentemente divergentes y, sin embargo, lógicas. Por un lado, y por mi edad "madura" (en tres días cumpliré 55 años), no odio ningún día; simplemente, no me lo puedo permitir. Y esto es verdad. No odio a ningún día en especial, ni uno tan incómodo como hoy que vuelvo de dos semanas de vacaciones (un lujo, ya lo sé) y estoy especialmente cansado de la jornada. También molesto por no haber podido acudir a la interesante convocatoria para la que me había apuntado. Desde el otro punto de vista, y reconociendo sinceramente que cada día me parece un regalo inmerecido, también he de admitir que odio a todos los días un poco, porque son demasiado breves y porque me recuerdan un progresivo declive... que todavía no acepto con plena naturalidad (aunque voy aprendiendo). No llego a ser un potencial comprador del reloj para pesimistas, pero he pasado de ser un impenitente contador de días que faltan (para vacaciones,..., aún me queda algo) a ser un usurero de días que gasto con cuidado, sabiendo que eso es lo que se mide cuando nos preguntan "¿cuántos años tienes?". En síntesis y con sinceridad, creo que he superado la etapa de odiar los lunes, o enero, o los días laborables. Pero, y en positivo, adoro los primeros días de las vacaciones (especialmente de las veraniegas), amo los viernes (desde la madrugada), y disfruto de las fiestas en familia y con amigos.
Paso el reto (el meme) a quienes leen este blog y a quienes lo comentan: ¿Cuál es el día que más odias? Quienes respondan al desafío,citando este post, se convertirán automáticamente en los destinatarios de mis siguientes memes, aunque no soy demasiado aficionado a ellos... Pero si me citan expresamente, jamás dejo de responder como a mi amigo Mak.

¿Cómo combatir el fascismo que aún fascina en el siglo XXI?

El extemporáneo y horrendo fascismo sigue fascinando (en su primera acepción) a determinadas personas en pleno siglo XXI en distintas partes del mundo. Es preciso determinar cuáles son esas razones, muchas de ellas relacionadas con factores psicológicos, sociales y políticos. Aquí hay algunos puntos clave que explican su extraña persistencia en formatos de fascismo originario, el neofascismo, el transfascismo o formas de populismo variopinto:

1. Crisis y miedo al cambio: El fascismo suele resurgir en momentos de crisis económica, social o política. La incertidumbre y el miedo llevan a muchas personas a buscar soluciones autoritarias y simplistas, que prometen orden y estabilidad a cambio de libertad.

2. Nacionalismo y sentido de pertenencia: En un mundo globalizado, donde muchas personas sienten que sus identidades nacionales, culturales o sociales están amenazadas, el fascismo ofrece una narrativa de orgullo nacionalista. Promueve la idea de una comunidad fuerte, unida y con un enemigo común.

3. Promesas de orden y autoridad: Muchas personas sienten que las democracias liberales son ineficientes y corruptas. El fascismo se presenta como una alternativa "eficaz", donde un líder fuerte toma decisiones sin las restricciones de la democracia.

4. Manipulación emocional y propaganda: El fascismo utiliza discursos que apelan a las emociones en lugar de la razón. La propaganda, especialmente en redes sociales, explota el miedo, la nostalgia y la ira para movilizar a las masas.

5. Búsqueda de héroes y líderes carismáticos: El fascismo tiende a ofrecer figuras mesiánicas que prometen "rescatar" a la nación. En tiempos de crisis, muchas personas prefieren creer en un líder fuerte en lugar de confiar en instituciones democráticas.

6. El enemigo como excusa: El fascismo crea enemigos ficticios o exagera amenazas para justificar su existencia. Puede ser una minoría étnica, inmigrantes, ideologías opuestas o "élites corruptas".

7. Uso de nuevas tecnologías: Aunque el fascismo del siglo XX dependía de la radio y la prensa, en el siglo XXI se ha adaptado a las redes sociales, los algoritmos y las campañas de desinformación para atraer seguidores.

8. Desconfianza en las élites políticas: Muchos ciudadanos sienten que los gobiernos democráticos han fallado en mejorar sus condiciones de vida. Esto genera terreno fértil para movimientos autoritarios que prometen barrer con la "vieja política".

9. Romanticismo del pasado: El fascismo suele idealizar un pasado mítico donde la nación era "grande y pura". Esto atrae a quienes sienten que han perdido su identidad en un mundo cambiante.

10. Radicalización y tribalismo: En la era digital, la radicalización ocurre más rápido. Las redes sociales crean burbujas ideológicas donde los discursos extremistas encuentran eco y refuerzo.

El fascismo fascina porque promete soluciones simples a problemas complejos, ofrece identidad y propósito en tiempos de incertidumbre, y explota las emociones humanas más primarias: miedo, orgullo y odio. Sin embargo, la historia ha demostrado que sus promesas conducen a la represión y el sufrimiento.

La cuestión clave es : ¿Cómo combatir esa fascinación por el fascismo?

Combatir la fascinación por el fascismo requiere una combinación de estrategias educativas, políticas, sociales y culturales. Aquí algunas formas efectivas de hacerlo:

1. Educación crítica y memoria histórica

  • Enseñar la historia del fascismo con ejemplos concretos de sus consecuencias devastadoras (Holocausto, dictaduras, guerras).
  • Promover el pensamiento crítico para que las personas puedan identificar discursos autoritarios y populistas.
  • Fomentar la educación cívica para fortalecer el compromiso con la democracia y los derechos humanos.

2. Fortalecimiento de la democracia

  • Gobiernos más transparentes y eficaces que respondan a las necesidades de la gente para evitar la desconfianza en la democracia.
  • Fomentar la participación ciudadana en movimientos sociales, organizaciones comunitarias y procesos electorales.
  • Luchar contra la corrupción para eliminar el argumento de que “la democracia no funciona”.

3. Combatir la desinformación

  • Regular la propaganda y las fake news en redes sociales sin caer en la censura.
  • Fomentar el periodismo independiente que exponga los peligros del autoritarismo.
  • Educar a las personas sobre manipulación mediática y cómo verificar fuentes de información.

4. Crear narrativas alternativas

  • No solo criticar el fascismo, sino ofrecer visiones positivas de la democracia, la diversidad y la justicia social.
  • Reforzar el sentido de comunidad con discursos que promuevan la cooperación en lugar del odio.
  • Incentivar el orgullo por los valores democráticos en lugar del nacionalismo excluyente.

5. Construcción de una economía justa

  • Reducir la desigualdad económica, ya que el fascismo se nutre del resentimiento de los más desfavorecidos.
  • Ofrecer seguridad y oportunidades a quienes se sienten abandonados por el sistema.
  • Garantizar derechos laborales y acceso a servicios básicos para evitar que el autoritarismo se aproveche del malestar social.

6. Fomentar la diversidad y el diálogo

  • Promover la integración de minorías en la sociedad para combatir el miedo a “lo diferente”.
  • Facilitar espacios de diálogo entre distintos sectores de la sociedad para reducir la polarización.
  • Combatir el discurso de odio con políticas claras y educación en empatía y tolerancia.

7. Responsabilidad de líderes y figuras públicas

  • Políticos, artistas e intelectuales deben tomar postura clara contra el fascismo.
  • No normalizar el discurso autoritario en los medios y la cultura.
  • Crear leyes que impidan la apología al fascismo, como sucede en países donde está penalizado negar el Holocausto.

8. Construcción de una identidad colectiva democrática

  • Reivindicar valores como la libertad, la justicia y la igualdad como parte de la identidad nacional.
  • Transformar el concepto de patriotismo para que no sea excluyente ni basado en el odio.
  • Incentivar modelos de liderazgo democráticos en lugar de figuras autoritarias.

Conclusión: 
La infame fascinación por el fascismo se combate con educación, participación democrática, justicia social y discursos alternativos basados en la cooperación y la diversidad. Es un trabajo constante, pero necesario para evitar que el autoritarismo vuelva a imponerse.

Los dos motores

Metáfora del coche híbridoEs mejor moverse con un motor alimentado por amor. En caso de escasez, puede nutrirse de odio. Pero es peor para el viajero.

Los fabricantes de automóviles han descubierto, con los coches híbridos, la doble propulsión. Los vehículos mejoran sus prestaciones instalando un segundo motor eléctrico, adicional al de combustión interna. De modo similar, el instinto natural de los seres humanos también se mueve por dos sentimientos primitivos: el deseo y la aversión. Somos atraídos por lo que amamos y huimos de lo que tememos.

Como los combustibles fósiles (derivados del petróleo), el odio tiene sus días contados. Desde los orígenes de la Humanidad, la violencia ha venido decreciendo como motor de la historia. La bondad y la razón, como el motor eléctrico, nos son suficientes para seguir progresando, destacando por su buen rendimiento, su bajo consumo de energía vital y sus beneficiosos efectos secundarios.

Hemos de desarrollar el motor del afecto, para que complemente y llegue a sustituir al obsoleto motor del rencor. Cuando predominan las filias sobre las fobias, se genera un universo de convivencia en armonía. El amor nos hace felices y nos une, mientras que el odio nos entristece y nos separa. Tejamos una madeja solidaria de pasiones, de afectos, de querencias, de aficiones,… en sus múltiples formas de familia, amistades, vocaciones,…

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2008/2motores.DOC

¿Puede aún la educación salvarnos del fascismo?

Vivimos un momento histórico inquietante. Por todo el mundo surgen movimientos ultranacionalistas y autoritarios que, sin remedar del todo los uniformes del siglo XX, retoman su retórica: odio al diferente, desprecio por el pluralismo, culto al líder mesiánico y autócrata. A este resurgir del fascismo —llamémoslo “neofascismo o tecnofeudalismo” — se le suma hoy un aliado inesperado y poderoso, la tecnología.

Las redes sociales se han convertido en cámaras de eco que refuerzan prejuicios y polarizan a la sociedad. Algoritmos opacos privilegian el contenido más emocional y divisivo. Herramientas de microtargeting permiten manipular a votantes con una precisión nunca vista, como reveló el escándalo de Cambridge Analytica. Y la desinformación, desde memes hasta deepfakes, erosiona la confianza en la idea misma de verdad.

Frente a este panorama, la pregunta es tan urgente como incómoda: ¿Está la educación a tiempo de evitar que nuestra democracia se hunda en un futuro despótico? Creo que la respuesta es sí, pero con condiciones.

Porque la educación sigue siendo, pese a todo, la mejor herramienta para combatir el dogmatismo y la manipulación. Puede (y debe) cultivar el pensamiento crítico, la alfabetización mediática, la empatía y el compromiso cívico. Pero la escuela actual a menudo se muestra rezagada: curricula rígidos, falta de formación docente en competencias digitales, poca discusión sobre ética tecnológica o historia del fascismo.

El filósofo Jason Stanley advierte en How Fascism Works (2018) que las democracias no se destruyen de la noche a la mañana, sino mediante la normalización del odio y el desprecio por la verdad. La educación puede detener este proceso, pero solamente si se transforma para estar a la altura del reto.

Hoy necesitamos enseñar a detectar falacias y narrativas manipuladoras con el mismo empeño con que enseñamos álgebra o gramática. Debemos formar a los estudiantes para que cuestionen el poder y se enfrenten a la desinformación con criterio y evidencia. Necesitamos docentes preparados para discutir de forma abierta y honesta temas difíciles, desde la historia de los totalitarismos hasta la ética de los algoritmos.

Pero no basta con reformar los contenidos: hace falta también un cambio en la forma de enseñar. Promover el debate, el trabajo colaborativo, el respeto por la diversidad de opiniones. Crear espacios donde el error sea parte del aprendizaje y no un estigma. En definitiva, construir ciudadanía democrática desde la escuela.

No es una tarea sencilla ni rápida. Pero hay ejemplos esperanzadores: Finlandia ha incorporado la alfabetización mediática contra la desinformación en todas sus etapas educativas. Organismos como la UNESCO o el Consejo de Europa han propuesto marcos de competencias cívicas para reforzar la resiliencia democrática.

Claro está, no podemos cargar todo el peso de la solución únicamente en la escuela. El periodismo también necesita mucha innovación para cumplir su función. Hace falta también una regulación democrática de las plataformas tecnológicas, que hoy operan con una lógica puramente comercial, premiando el contenido polarizante porque genera más clics. Hace falta una alianza entre estados, educadores y sociedad civil para construir un ecosistema informativo más sano.

Porque la amenaza de un nuevo fascismo no se presenta con botas militares, sino con memes virales, discursos seductores y una retórica de odio cuidadosamente optimizada para captar nuestra atención. La educación está, todavía, a tiempo de evitarlo. Pero el reloj avanza. Y el tiempo, ahora, cuenta.

Ojalá, al menos, nos asegurásemos que nuestros jóvenes al leído 1984 de Orwell,...
Siguiente post con La era de del capitalismo de vigilancia.   

Careless People: Secretos escondidos dentro de Facebook

"Careless People: A Cautionary Tale of Power, Greed, and Lost Idealism" es un libro de memorias escrito por Sarah Wynn-Williams, exdirectora de políticas globales de Facebook. En esta obra, cuyo título traducido sería "Personas descuidadas: Una historia con moraleja sobre el poder, la codicia y el idealismo perdido", Wynn-Williams relata sus experiencias durante sus seis años en la compañía, ofreciendo una visión crítica de la cultura corporativa y las prácticas internas de la empresa.

El libro expone cómo Facebook, inicialmente percibido como una herramienta transformadora para el bien, evolucionó hacia una entidad enfocada en el poder y las ganancias, a menudo a expensas de la ética y la responsabilidad social. 

Wynn-Williams describe un entorno laboral tóxico, caracterizado por liderazgo inmaduro, hipocresía y casos de acoso. Además, aborda la indiferencia de la compañía ante problemas globales, como la propagación del discurso de odio en países en desarrollo, destacando el caso de Myanmar, donde la plataforma facilitó la incitación a la violencia. La autora también critica la falta de atención de Facebook hacia la salud mental de los adolescentes y otros problemas sociales derivados de sus políticas. En síntesis, la autora denuncia:

- Cultura corporativa tóxica: Wynn-Williams describe un ambiente laboral en Facebook donde los líderes, incluyendo a Mark Zuckerberg y Sheryl Sandberg, mostraban comportamientos egocéntricos y una falta de responsabilidad en la gestión de la empresa.

- Manejo de crisis internacionales: El libro destaca cómo Facebook ignoró advertencias sobre el uso de la plataforma para propagar discursos de odio en países como Myanmar, lo que contribuyó a situaciones de violencia y genocidio. ​

- Intervención en procesos electorales: Se revela la participación de empleados de Facebook en la campaña electoral de 2016 en Estados Unidos, ayudando a segmentar votantes con anuncios que contenían desinformación y contenido inflamatorio. ​

- Comportamientos inapropiados de la alta dirección: La autora expone incidentes de mala conducta por parte de altos ejecutivos, incluyendo solicitudes inapropiadas y comportamientos que reflejan una cultura empresarial problemática.

Sarah Wynn-Williams es una diplomática experimentada, experta en políticas y abogada internacional originaria de Nueva Zelanda. Antes de unirse a Facebook, gestionó asuntos políticos y relaciones gubernamentales en la embajada de Nueva Zelanda en Washington D.C. entre 2007 y 2011. También se desempeñó como asesora de políticas en el gobierno de Nueva Zelanda, enfocándose en temas de medio ambiente, sostenibilidad y seguridad, y trabajó en la ratificación de tratados internacionales complejos. Durante este período, fue nombrada negociadora principal de las Naciones Unidas en materia de responsabilidad sobre bioseguridad. 

El libro Careless People ha generado controversia y atención mediática, especialmente después de que Meta (anteriormente Facebook) intentara prohibir su promoción, lo que paradójicamente aumentó su popularidad y lo llevó a encabezar las listas de bestsellers. 

Chavs: La demonización de la clase obrera británica

Vídeo esclarecedor para saber si eres de clase media o clase obrera.
Este post estuvo en borrador desde hace más de diez años

Owen Jones (ver en otros posts), nacido el 8 de agosto de 1984 en Sheffield, Inglaterra, es un periodista, columnista y escritor asociado con la izquierda política británica. Graduado en Historia por el University College de Oxford, ha trabajado como columnista para medios como The Guardian y The Independent. Su primer libro, "Chavs: The Demonization of the Working Class" (2011), analiza cómo los medios y la clase política británica han estigmatizado a la clase trabajadora. Este trabajo fue reconocido por The New York Times como uno de los diez mejores libros de no ficción de 2011. 

En la Gran Bretaña actual, la clase trabajadora se ha convertido en objeto de miedo y escarnio. Desde la Vicky Pollard de Little Britain a la demonización de Jade Goody, los medios de comunicación y los políticos desechan por irresponsable, delincuente e ignorante a un vasto y desfavorecido sector de la sociedad cuyos miembros se han estereotipado en una sola palabra cargada de odio: chav (persona joven de un tipo caracterizado por un comportamiento tosco y descarado con connotaciones de bajo estatus social)

En este aclamado ensayo, "Chavs: La Demonización De La Clase Obrera", Owen Jones analiza cómo la clase trabajadora ha pasado de ser «la sal de la tierra» a la «escoria de la tierra». Desvelando la ignorancia y el prejuicio que están en el centro de la caricatura chav, retrata una realidad mucho más compleja: el estereotipo chav, dice, es utilizado por los gobiernos como pantalla para evitar comprometerse de verdad con los problemas sociales y económicos y justificar el aumento de la desigualdad. 

Basado en una investigación exhaustiva y original, este libro es una crítica irrefutable de los medios de comunicación y de la clase dirigente, y un retrato esclarecedor e inquietante de la desigualdad y el odio de clases en la Gran Bretaña actual. La edición incluye un nuevo capítulo que explora las causas y las consecuencias de los episodios de violencia que ocurrieron durante el verano de 2011 en Inglaterra.

Jones argumenta que la imagen del chav (un estereotipo despectivo de la clase trabajadora, asociado con ropa deportiva, actitud agresiva y falta de educación) ha sido utilizada para desacreditar y deshumanizar a los sectores más vulnerables de la sociedad británica. Según el autor, esto forma parte de una estrategia política y mediática que ha servido para justificar la reducción de derechos laborales y el debilitamiento del Estado de bienestar. 

Temas clave expuestos son:

- El impacto del neoliberalismo: Con la llegada de Margaret Thatcher en los años 80, se desmantelaron industrias clave, dejando a muchas comunidades obreras sin empleo ni futuro. Se promovió la idea de que la clase trabajadora debía "culparse a sí misma" por su situación.
- La demonización mediática: Los medios de comunicación británicos han reforzado el estereotipo del chav como vago, violento y sin aspiraciones. Programas de televisión y tabloides han contribuido a esta imagen, ridiculizando a quienes viven en la pobreza.
- El clasismo en la política y la sociedad: Mientras que la élite sigue protegiendo sus propios intereses, la clase trabajadora ha sido retratada como un problema social. Jones expone cómo los políticos han dejado de representar a la clase obrera, favoreciendo políticas que benefician a los más ricos.
- Consecuencias de esta demonización: Se han reducido ayudas sociales y derechos laborales con la excusa de que la clase trabajadora no quiere esforzarse. Se ha erosionado la identidad obrera y la solidaridad de clase.

Owen Jones propone recuperar la dignidad y el respeto por la clase trabajadora, desafiando los estereotipos y fomentando políticas que reduzcan la desigualdad. Chavs es una crítica contundente al clasismo en el Reino Unido y un llamado a la acción para cambiar la narrativa sobre la clase obrera. Es un libro clave para entender el clasismo en la política y la sociedad actual, con paralelismos en muchos otros países.

En 2014, publicó "The Establishment: And How They Get Away With It", donde critica las estructuras de poder en el Reino Unido. Jones es conocido por su activismo en temas como los derechos LGBTQ+ y la justicia social.

Somos pacíficos y, por ello, respetuosos con las religiones

Nos solidarizamos las víctimas en torno al semanario ‘Charlie Hebdo’.
Hoy toca repudiar toda forma de violencia, pero ello no significa 
Hay dos hashtags sobre el tema: #JeSuisCharlie / #JeNeSuisPasCharlie.
Parecen contradictorios, pero lo brevedad de Twitter no permite matices.

Suscribimos el primero, #JeSuisCharlie, uno de los más tuiteados de todos los tiempos, por lo que supone rechazo de toda violencia, y que nada justifica algo tan atroz como para matar tan brutalmente como ha sucedido. En París,... y en otros lugares del mundo. Son inhumanos sus autores materiales, pero también quienes les inspiran con fundamentalismos radicales, que nada tienen que ver con la esencia de ninguna religión. Pero el falso humor del desprecio, la caricatura de algunas creencias, el maniqueísmo de culturas, todo lo que no contribuya al encuentro de civilizaciones desde el conocimiento y el respeto mutuo, también siembra el odio, justifica la industria de la guerra, la superioridad entre razas, o el diferente valor de cada vida humana y de cada sufrimiento según el país donde uno nazca. Por ello, también somos del #JeNeSuisPasCharlie

Es cierto que no se pueden confundir las palabras, o los dibujos, con las armas,... pero los mayores homicidas de la historia (y Europa ha conocido a Hitler,....) jamás asesinaron directamente a nadie,... pero indujeron al asesinato e inocularon con letras el odio, la incomprensión y el fanatismo, que condujeron a los holocaustos y a graves injusticias, que aún no han desaparecido.

Actualización a 15-1-15: El Papa Francisco rechaza de forma tajante los asesinatos "en nombre de Dios", como los perpetrados por yihadistas en París, pero advierte de que "la libertad de expresión tiene límites".

Amar, u odiar, a todo y a todos

La vida es más sencilla de lo que algunos pretenden hacernos creer.

Se huelen, se sienten, pero todavía faltan unos días para que nos alcancen las esperadas vacaciones. Al llegar a estas fechas de julio, ya pedimos vacaciones. La rutina agota. Y más esta usanza del conflicto incesante que repiten machaconamente los medios de comunicación convencionales. La crisis, pues sí, la hay; pero además no dejan de recordárnosla. La confrontación política, que sí, existe; pero no insistan aún más. Las buenas noticias del mundo real se evaporan en medio del cenagal de la animadversión que parece vende los malos periódicos. Alguna noticia feliz, asoma tímidamente, y de inmediato suscita el odio de los buitres contertulios, que le ponen pegas (¿la liberación de Ingrid Betancourt fue pagada?).

La política sólo despierta el interés general cuando se lanzan descalificaciones, cuando la ofensa (o la envidia) se vierten inmisericordes. El regreso de Josu Jon Imaz, que -discreta y desafortunadamente- se aparta de la política activa (esperemos que sólo por un tiempo), se convierte en más noticia aireando el rencor de su caduco y trasnochado predecesor, quien flaco favor hace a su propio partido. Los codazos y las reyertas intestinas de los partidos, de izquierda y derecha, son celebrados y sus víctimas exhibidas con el descaro y desgarro de las guerras fraticidas. El viaje al centro del PP, que podría ser celebrado por todos –sobre todo si se materializa en algún grado-, es mostrado como desorientación y debilidad. Las graves contradicciones, éticas, políticas e incluso aritméticas, de formaciones descarriadas como EHAK son esgrimidas como argumentos lógicos, por unos y por otros, en lugar de traspasarlas al archivo de las enfermedades psicosociales para su prevención y erradicación con la mejor vacuna: una buena educación.

Justamente esta receta, una profunda y cuidada educación para todos, es la gran ausente del panorama público. Su carencia es palpable en los personajes de relumbrón. Los grandes políticos, los buenos estudiantes, los mejores profesores, las personas más inteligentes, las mujeres y hombres cabales, parecen enmudecer en este corral del desorden y del resentimiento. No son buenos tiempos para el amor, la poesía, el consenso, el acuerdo, el encuentro,… Brillan espadas refulgentes de odio, y nos ciegan con sus salpicaduras de rencor. La enemistad se extiende y se diversifica. Tras detestar a personas (por su origen, por su color, por todo aquello que no han podido elegir), se está empezando a aborrecer los idiomas, las banderas, los colores de unas camisetas deportivas,…

Sólo se odia lo que se desconoce. Más aún, sólo detestan los analfabetos emocionales, los confundidos sin autoestima, los incultos maleducados, los minusválidos del corazón. ¿Cómo no apreciar a quienes son nuestros semejantes, hechos de la misma carne y la misma sangre que nosotros, sin importar sus circunstancias? ¿Cómo no amar las lenguas que aún perviven aunque nos sean extrañas? ¿Cómo no respetar y reconocer los símbolos que otras personas aprecian? ¿Cómo no vibrar con las hazañas deportivas de superación de los seres humanos (aunque sea la monserga del omnipresente y cacareado fútbol)?

Quien odia algo, por nimio que sea su aborrecimiento, demuestra que no ama nada; su comportamiento denota que odia todo y a todos, incluido a sí mismo. El rencor es una prueba infalible de insatisfacción personal. Quien es capaz de amar, de verdad, a una sola persona, es incompetente para odiar a nadie. Quien goza realmente con una o varias lenguas, admira las que aún desconoce. Quien se reconoce en una o varias enseñas, reverencia las de los demás. Quien ha aprendido a amar, nunca querría, sabría, ni podría odiar. Sólo hay dos opciones a escoger: Amar (a todo y a todos) u odiar (a todos y a todo). Con un poco de sabiduría y sentido común, no resulta difícil la elección.

Versión para imprimir: mikel.agirregabiria.net/2008/amar.DOC

27 de enero: Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto

Cada año, en torno al 27 de enero, la UNESCO rinde tributo a la memoria de las víctimas del Holocausto y ratifica su compromiso de luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda otra forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos. 

El 27 de enero se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau; la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente esa fecha Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.
El Holocausto no solo afectó profundamente a los países donde se cometieron crímenes nazis, sino que también repercutió en muchos otros lugares del mundo. Siete decenios después de los hechos, los Estados Miembros comparten la responsabilidad colectiva de abordar los traumas remanentes, mantener medidas que permitan una conmemoración eficaz, cuidar de los lugares históricos y promover la educación, la documentación y la investigación. 

Esta responsabilidad obliga a educar sobre las causas, las consecuencias y la dinámica de tales delitos, así como a fortalecer la resiliencia de los jóvenes contra las ideologías de odio. Debido a que los genocidios y otros crímenes atroces siguen ocurriendo en varias regiones del mundo, y como estamos presenciando un aumento mundial del antisemitismo y de los discursos de odio, esto nunca ha sido tan relevante.

 Otros muchos posts sobre el holocausto.

Miedos medidos

La vuelta a la rutina anual es época de miedos. Toda la vida de una persona es la historia de sus miedos, señaló el educador Alexander S. Neill.

Los textos literarios disertan de ansiedades y recelos. ¡Soy honrado y aún así, tengo miedo! ¿Qué es la esperanza sin la levadura del miedo? ¡Adiós esperanza!, y con la esperanza, ¡adiós miedo! Quien nunca tuvo miedo no tiene esperanza: Tal significa la palabra "desesperado".

La alegría da miedo. Cuando se es feliz es cuando hay que tener más miedo; nada amenaza tanto como la felicidad. Cualquier cosa que gane el hombre debe pagarla cara, aunque no sea mas que con el miedo de perderla. El miedo reina sobre la vida. El miedo no es más que un deseo al revés. El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son. El único sentimiento permanente del hombre inferior es el miedo, el miedo de lo desconocido, de lo complejo, de lo inexplicable. Hay mucha gente que no cree en nada, pero que tiene miedo de todo.

El miedo es el más ignorante, el más injusto y el más feroz de los consejeros. El miedo es el más peligroso de los sentimientos colectivos. Las visiones las fabrica el miedo. Los fantasmas dan más miedo de lejos que de cerca. ¡Qué de sombras finge el miedo! Uno de los defectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son. El miedo gusta de la idea de peligro. El miedo es hermano de la cobardía y padre del odio. El miedo es más injusto que la ira. El miedo es padre de la crueldad. En política, lo que comienza con miedo suele terminar con insensatez. La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias. Los violentos y agresivos son personas que no han sabido comunicar su miedo.

La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho algo de su vida. Nadie llegó a la cumbre acompañado del miedo. ¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte. Con el miedo se llega a los noventa. El ignorante tiene valor; el sabio, miedo. Prudencia no es más que el eufemismo de miedo. La prudencia es el miedo caminando de puntillas. El miedo, sin ser Dios, puede hacer algo de nada.

El miedo es natural en el prudente y el saberlo vencer es ser valiente. Con la audacia se encubren grandes miedos. ¿Dónde estaría el mérito, si los héroes no tuviesen nunca miedo? El valor es el miedo que ha rezado sus últimas oraciones. El verdadero valor comienza generalmente con el miedo. La cobardía es el miedo consentido; el valor es el miedo dominado.

Intentemos no ocupar la vida ni en temer, ni en odiar. A lo único que debemos tener miedo es al miedo mismo. El miedo genera odio. Donde hay miedo hay poco lugar para el amor. El miedo es siempre un problema, el amor es siempre la solución. La paradoja es que a todo amor, exento de miedo, le falta algo. Miedos medidos, como estímulos, para ser vencidos.

Dos políticas y un único enemigo

Mediante el humor y la participación superaremos la política de las pesadillas con la esperanza de un futuro en paz.

Primera apuesta política: La del pasado, la de la mentira, la del odio, la de la guerra, la de las grandes portadas, la de quienes se enriquecen con la política, la de los poderosos, la del pesimismo, la del miedo a ‘los otros’, la de los bloques, la de la división maniquea del mundo en buenos y malos, en ‘nosotros y ellos’. Esta opción política sale constantemente en televisión, nos alerta del ‘eje del mal’, de los peligros que se avecinan, Disfraz infantil de moda. Si la tortura nos 'protege' debe ser algo bueno...de lo que pasaría si ellos no nos ‘protegen’,… Todo para que nada cambie, para que siga la ‘economía de guerra’ que beneficia a unos pocos mientras mata a millones (de guerra y de pobreza). Esta falsa política quiere militarizar el mundo, declarar el ‘estado de excepción planetario’, que por la ‘seguridad’ renunciemos a los derechos, a pensar, a creer que es posible un mundo mejor, más justo, más solidario, más hermanado, donde nadie esté tan desesperado que decida convertirse en terrorista.

Segunda apuesta política: La del futuro, la de la verdad, la del afecto, la de la paz, la de quienes no se asoman a la alta política, la informal, la de la buena gente, la del optimismo, la de la ilusión, la del todos somos buenos, la de hemos de salvarnos todos y juntos. Esta opción apenas se escucha, aparece en algún documental de la 2, en algún blog aislado. Pero está amaneciendo con las algunas manifestaciones desde hace algunas décadas, como gesto por la paz, con el ‘no a la guerra’, con los humoristas de viñetas o de televisión, con la gente que no se deja engañar.

El único enemigo: La indiferencia, la ignorancia y la confusión de las grandes mayorías sociales. No existen civilizaciones enemigas, ni religiones enemigas, ni pueblos enemigos. Los palestinos, ni norcoreanos, ni los árabes, ni los norteamericanos, ni los republicanos son nuestros enemigos. Ni los soldados invasores reclutados entre las capas sociales más desfavorecidas de los países ricos. Sólo son repudiables quienes se enriquecen con la violencia, con la guerra, con la militarización del mundo, con la ‘seguridad’… de que seguirá habiendo ‘guerras de defensa’ mientras se siembra el odio entre propios y ajenos.

Hemos de superar la indiferencia, esa hermana gemela de la crueldad. Nada de lo humano debe sernos indiferente. El bienestar de los demás, en nuestro barrio o en el más remoto continente, es algo que nos afecta. Eso no se combate con la salvajada de la actual inversión armamentística, ni con más policía que impida acercarse a quienes huyen de la miseria, sino con solidaridad, con respeto intercultural, mediante presupuestos para la paz y para la educación, combatiendo la enfermedad y el hambre.

Sólo podemos permitirnos armas cargadas de futuro: el humor, la ironía, el voto, la poesía que exprese nuestra necesidad de dirigentes optimistas, que prometan y se comprometan con el progreso y la felicidad. Basta de la vieja guardia de politiqueros en blanco y negro, que pregonan miedos, para asustarnos mientras se llevan el dinero. Hablando claro, aquí y ahora: Los apocalípticos dirigentes del PP, que no sus muchos votantes que deberían informarse mejor, siguen con el señuelo de la conspiración mientras hipotecan por 40 años a los jóvenes del contrato basura (clásico timo, te distraen para robarte la cartera).

También quienes creyeron en la inhumana violencia ETA están siendo convencidos de su error más por los guionistas de los programas de parodia, que muestran ridículos encapuchados demostrando que el humorismo es el realismo llevado a sus últimas consecuencias. A ETA se le está convenciendo entre todos, mejor que vencerla con más policías y jueces lo que nunca es definitivo aunque algunos aspiren a seguir con estrategias fracasadas encarcelando a todos los nacionalistas y socialistas vascos.

Los que todavía creen en la razón de la fuerza, incluido el ‘gran cowboy’, quienes le patrocinan e incluso sus adversarios pseudo-islamistas, son –además de fanáticos- anacrónicos y absurdos. Desvelemos sus falsedades, riámonos de sus modernas cruzadas (que tampoco sirvieron de nada hace siglos) y del resto de cuentos chinos (antes los malos de la película). Ridiculicemos a estos sectores neoconservadores y ultramontanos que se han adueñado con patrañas y mucho dinero negro de algunos grandes partidos. Votemos alternativas más pacifistas, más contemporáneas, más esperanzadoras. Rompamos nuestro silencio, reclamemos un porvenir mejor para toda la humanidad. Sólo así el porvenir será nuestro.

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La vida se compone…

Unos días de vacaciones en familia y unas trágicas noticias de la miseria humana nos obligan a reflexionar.

Pasando unos días de tranquilo reposo, se comprueba que lo imprescindible y suficiente para que seamos felices es una mezcla de elementos muy básicos. Necesitamos Oxígeno para respirar, Alimentos para sobrevivir, Refugio para resguardarnos y un poco de Magia, esa milagrosa mixtura de mar (maravilla), música, murmullos, mimos y miradas. Cuatro letras con alma, con aire, con agua, que componen la amistosa, animosa y aclamada palabra AMOR.

Por desgracia, hay algunos –muy pocos y muy bobos- que se empeñan en llenar su vida y la nuestra de Ofuscación, de Intolerancia, de Oscuridad y de Desgracia. Cuatro letras que sólo forman el vocablo más obsceno, obstinado, opresor, obseso y obtuso: ODIO. Es tonto y penoso ese doloroso odio al otro, a los otros, a todos nosotros.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/lavidase.DOC

Rosa Parks y Joan Mulholland: 2 mujeres contra la segregación

La "Traidora" a su Raza que Eligió la Justicia: Joan Trumpauer Mulholland

En el panteón del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, resuenan nombres como Martin Luther King Jr., John Lewis y, por supuesto, Rosa Parks (posts anteriores). Sin embargo, el movimiento fue una sinfonía de miles de actos de valentía, muchos de ellos protagonizados por "soldados de a pie" menos conocidos, pero igualmente vitales. Entre ellos destaca una figura que rompió todos los moldes: Joan Trumpauer Mulholland, una joven blanca del sur que lo arriesgó todo —privilegio, familia y su propia vida— para luchar contra la supremacía blanca desde dentro.

Su historia no es solo un apéndice del movimiento; es una lección fundamental sobre la conciencia, la educación moral y el verdadero significado de la alianza. Nacida en 1941 en Washington D.C. y criada en Arlington, Virginia, Joan Trumpauer creció inmersa en las contradicciones del Sur segregado. Era descendiente de propietarios de esclavos y fue educada en las normas sociales de la élite blanca sureña. Sin embargo, desde joven, notó la hipocresía flagrante entre los ideales de libertad de su país y la realidad opresiva que vivían sus conciudadanos negros.

Su despertar activista comenzó en serio en la Universidad de Duke (Carolina del Norte). En 1960, participó en sus primeras "sentadas" (sit-ins) en los mostradores de comida exclusivos para blancos. La reacción no se hizo esperar: la administración de Duke la presionó para que cesara su activismo. Para la sociedad sureña de la época, su comportamiento no era solo inapropiado; era una traición a su raza.

Ante la disyuntiva de elegir entre una educación de élite y su conciencia moral, Joan eligió su conciencia. Abandonó Duke y se unió al "Grupo de Acción No Violenta" (NAG) en Washington D.C., sumergiéndose de lleno en el movimiento.

Su siguiente paso fue aún más radical. Se trasladó a Mississippi, considerado el bastión más violento y peligroso de la segregación, y se matriculó en el Tougaloo College, una universidad históricamente negra (HBCU). Fue la primera estudiante blanca en matricularse a tiempo completo, una decisión que la puso directamente en el punto de mira del Ku Klux Klan.

El activismo de Mulholland no fue teórico. En 1961, se unió a los "Freedom Riders" (Viajeros de la Libertad), un grupo interracial que desafiaba la segregación en los autobuses interestatales. Fue arrestada en Jackson, Mississippi. Siguiendo la estrategia del movimiento de "Jail, No Bail" (Cárcel, No Fianza) para desbordar el sistema penitenciario, se negó a pagar la multa.

Como castigo, Joan, junto con otros activistas, fue trasladada a la infame Penitenciaría Estatal de Mississippi, conocida como Parchman Farm. Fue confinada durante dos meses en la unidad de máxima seguridad, en el corredor de la muerte, soportando condiciones deplorables.

Sin embargo, su momento más icónico llegaría en 1963, en la "sentada" de la cafetería Woolworth's en Jackson. La fotografía de ese día es una de las imágenes más famosas del movimiento. En ella se ve a Joan, sentada estoicamente en el mostrador junto a los activistas negros Anne Moody y John Salter (quien era de ascendencia nativa americana y blanca), mientras una turba blanca enfurecida los rodea. Los insultan, golpean y les vierten encima azúcar, mostaza y ceniza de cigarrillo. La compostura de Joan en medio de ese odio visceral se convirtió en un símbolo de resistencia no violenta.

Mulholland también participó en la Marcha sobre Washington, en el Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC) y en la histórica marcha de Selma a Montgomery.

La importancia de Joan Trumpauer Mulholland no radica en que fuera una líder estratégica, sino en el poder simbólico y moral de sus acciones. Al ser una mujer blanca, joven y sureña, su presencia desmantelaba la narrativa segregacionista de que la lucha por los derechos civiles era una agresión "externa" o exclusivamente negra. Ella demostró que la conciencia no tiene color.

Aquí es donde su figura se entrelaza con la de Rosa Parks. Parks, con su acto de dignidad en el autobús de Montgomery en 1955, fue la "madre" que encendió la chispa del movimiento de masas. Mulholland representa a la siguiente generación —la generación de estudiantes— que recogió esa antorcha y la llevó al fuego.

Aunque sus roles fueron diferentes, sus caminos se cruzaron. Mulholland conoció a Parks, estableciendo un vínculo físico entre las dos generaciones de la lucha. Parks representó la resistencia de los adultos establecidos en la comunidad; Mulholland representó la energía de la juventud dispuesta a ser encarcelada y agredida. Ambas mujeres, con una calma desafiante, se negaron a aceptar la injusticia de la segregación.

En un blog dedicado a la educación y los derechos humanos, la vida de Joan Trumpauer Mulholland es una lección magistral. Nos enseña que la educación no consiste solo en absorber datos, sino en desarrollar un filtro moral que nos obligue a actuar, incluso cuando es inconveniente, peligroso o nos exige sacrificar nuestro privilegio. Mulholland eligió la celda de Parchman Farm en lugar de la comodidad de Duke, una elección que la sitúa como un pilar ético del siglo XX.