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La última entrega de la saga "El crack" tras 36 años

La saga "El crack" es una destacada trilogía del cine negro español dirigida por el genial José Luis Garci. Las películas siguen las investigaciones del detective privado Germán Areta (¡ah, cómo añoramos al gran actor navarro Alfredo Landa Areta, que ese era su segundo apellido!), un ex policía madrileño conocido por su integridad y determinación. 

Recientemente hemos visto la precuela El crack Cero (2019) en RTVE Play (muy aconsejable canal gratuito). Treinta y seis años después,... "El crack Cero" (2019), dirigida por José Luis Garci, es una precuela de las emblemáticas películas de cine negro español "El crack (1981)" y "El crack II (1983)". 

La trama se sitúa seis meses después del supuesto suicidio del sastre Narciso Benavides. Una mujer misteriosa solicita al detective Germán Areta que investigue el caso, convencida de que Benavides fue asesinado. A medida que Areta profundiza en la investigación, descubre una red de secretos y motivos ocultos.

"El crack Cero" es una obra que destaca por su fidelidad al género y su cuidada ambientación, ofreciendo una experiencia cinematográfica que apela a la nostalgia del cine negro clásico español. Sin embargo, aspectos como el ritmo y la densidad de los diálogos pueden no resonar con todos los públicos.

Es recomendable por  su dirección y ambientación: Garci recrea con maestría la atmósfera del Madrid de los años 70, capturando la esencia del cine negro clásico. La atención al detalle en la ambientación y el diseño de producción transporta al espectador a la época de la Transición Española. Hay actuaciones destacadas. Por parte de Carlos Santos ofrece una interpretación sólida como Germán Areta, aportando profundidad y carisma al personaje. El elenco de apoyo, incluyendo a Luisa Gavasa y Miguel Ángel Muñoz, complementa eficazmente la narrativa con actuaciones convincentes. La fotografía de Luis Ángel Pérez utiliza una paleta de colores y un juego de luces y sombras que evocan el estilo del cine negro, enriqueciendo la atmósfera de misterio y tensión. La banda sonora complementa la narrativa, subrayando momentos clave y realzando la ambientación de la época.

Por otra parte, el ritmo narrativo se desarrolla de manera pausada, lo que podría afectar la atención del espectador. Tampoco los diálogos resultan fluidos, pareciendo excesivamente literarios y poco naturales, restando espontaneidad a las interacciones entre personajes. Si bien la película rinde homenaje al cine negro clásico, podría percibirse como una falta de originalidad o innovación en la propuesta, considerándola demasiado anclada en fórmulas del pasado. 

Desde la memoria, nos gustaron más las dos primeras versiones, sobre todo la pionera. A estas alturas, y apreciando el homenaje y el formato en blanco y negro, echamos en falta un Alfredo Landa con grandes secundarios, eso sí. Recordemos las películas previas que conforman la trilogía: 

El crack (1981)En esta primera entrega, Germán Areta es contratado para encontrar a la hija desaparecida de un empresario. A medida que avanza en su investigación, se enfrenta a diversas presiones que intentan disuadirlo de continuar con el caso. El crack II (1983)La secuela originaria sigue a Areta mientras investiga un nuevo caso, profundizando en los desafíos y peligros de su profesión como detective privado en una sociedad llena de corrupción. 

La trilogía "El crack" ha sido reconocida por su contribución al cine español, combinando elementos del cine negro con un retrato realista de la sociedad española de la época. Las películas están disponibles en varias plataformas de streaming, lo que facilita su acceso para los amantes del cine.

El joven bandolero y el viejo monje

Una tarde, un desarrapado salteador de caminos esperaba al acecho cuando vio aparecer a un anciano monje tibetano. Sin esperar ningún tesoro, con hambre y sin nada para cenar, decidió abordarle para quitarle lo único que tal vez portaría: Algún fruto seco para el viaje.

Saltó frente al sabio, blandiendo un cuchillo en la mano. Amenazante, gritó:

  •  Dame todo lo que lleves.
  • Toma esta gema, que encontré anoche junto a un pozo, respondió el caminante, que amablemente le dio tras rebuscar en su túnica.

Sorprendido el bandido, tomó la joya, la admiró por un instante e, inmediatamente, se fue corriendo para huir del lugar. Cuando al cabo de muchos minutos se detuvo a gran distancia, escondido tras unos arbustos. ¡Qué inesperado botín que le había brindado tan singular personaje!

Las sombras de la noche cayeron, las estrellas celestiales florecieron, pero el huérfano jovenzuelo no conseguía dormir. Junto a la alegría por la valiosa alhaja, le inquietaba algo que no acababa de entender. Algo rondaba por su cabeza hasta que el alba le dio la clave,…

Corrió en busca del anciano, mirando a ambos lados del sendero por si aún dormía el monje. No lograba verle, por lo que -nervioso- prosiguió la ruta. Al final pudo verle. Corrió a su encuentro, se puso delante, se arrodilló ante aquel maestro y le ofreció el rubí, diciendo:

  • No quiero la joya que ayer te robé, sabio lama.
  • Es para ti, joven amigo, te la concedí al igual que fue un regalo para mí su hallazgo.
  • No, maestro, yo quiero algo más admirable que tú posees.
  • Todo lo mío es tuyo, lo compartiré con alegría, aunque nada tenga.
  • Quiero tu sentido de la vida, esa actitud de bondad que todo lo concede.

Así fue. Cuando llegó al monasterio, el monje venía acompañado de un nuevo discípulo que quería aprender qué es lo trascendente de la vida. Un día después, una caravana encontró en la vereda dos extraños objetos juntos y abandonados: Un cuchillo oxidado y un brillante rubí.

Slow Horses, humor británico con antihéroes del espionaje

Hoy repasamos la serie Slow Horses en Apple TV. Es, sin duda, una de las joyas más brillantes de la televisión actual. Ha logrado revitalizar el género de espionaje alejándose del glamur de James Bond para sumergirse en la burocracia, el sarcasmo y el olor a tabaco rancio. Una lección con la redención de unos espías torpes abandonados en la trastienda del MI5. Una delicia sobre la estética del fracaso y la ética del espionaje en la era del desencanto.

En el panteón del espionaje cinematográfico y televisivo, solemos encontrar figuras impecables que dominan idiomas, artes marciales y tecnología de punta. Slow Horses, basada en las excelentes novelas de Mick Herron, rompe este molde de forma estrepitosa. La serie nos presenta la "Casa de la Ciénaga" (Slough House), un purgatorio administrativo donde el MI5 envía a sus agentes caídos en desgracia: aquellos que dejaron un rastro de pruebas en un tren, que arruinaron una operación de vigilancia o que, simplemente, resultaron molestos para la cúpula del poder en Regent's Park.

Aunque la serie ha contado con distintos directores por temporada (como James Hawes o Saul Metzstein), la unidad visual es asombrosa. La dirección apuesta por una Londres gris, húmeda y táctil. No vemos la ciudad de las postales, sino la de los callejones traseros y las oficinas con moquetas manchadas de café. El ritmo es magistral: sabe ser una comedia de oficina cínica en un momento y un thriller de alta tensión al siguiente, sin que las costuras se noten.

Un guión afilado como un bisturí. El showrunner Will Smith (no el actor, sino el veterano guionista de Veep) ha logrado algo casi imposible: traducir el monólogo interior y el humor negro de Herron a diálogos eléctricos. Toda una lección de economía narrativa. Cada insulto de Jackson Lamb tiene una función; cada silencio de Catherine Standish cuenta una década de arrepentimiento. La serie no subestima al espectador; confía en su inteligencia para unir los puntos de una trama geopolítica que siempre es más sucia de lo que parece a primera vista.

El reparto de lujo: Gary Oldman y el resto de los parias. Hablar de Slow Horses es hablar de Gary Oldman. Su interpretación de Jackson Lamb es una de las mejores de su carrera (lo cual es mucho decir). Lamb es grosero, antihigiénico y parece estar en un estado de descomposición constante, pero bajo esa capa de desidia late una mente táctica superior y, muy a su pesar, una lealtad inquebrantable hacia sus "caballos lentos".

Junto a él, Jack Lowden brilla como River Cartwright, el joven ambicioso atrapado en la burocracia, y Kristin Scott Thomas ofrece el contrapunto perfecto como Diana Taverner, la subdirectora del MI5 cuya elegancia gélida esconde una ambición maquiavélica. La química entre Oldman y Scott Thomas es, sencillamente, televisión de alto nivel.

Espionaje en las sombras donde esta serie sigue a este grupo de agentes repudiados que, a pesar de estar destinados a triturar papel y rellenar formularios, terminan involucrados en conspiraciones que amenazan la seguridad nacional. Lo fascinante no es solo la resolución del misterio —que siempre es sólido— sino cómo estos personajes buscan desesperadamente la redención. No son héroes; son personas rotas intentando demostrar que todavía sirven para algo.

Desde un punto de vista educativo y crítico, Slow Horses es un material de análisis fascinante por tres razones: 1º La deconstrucción del mito: Es ideal para debatir cómo los medios construyen la imagen del "héroe". Aquí, el éxito no viene de la perfección, sino de la persistencia y el aprendizaje del error. 2º La ética del poder: La serie muestra cómo las instituciones suelen protegerse a sí mismas antes que a los ciudadanos, un tema vital para la educación cívica y política. 3º Narrativa transmedia: Es un caso de estudio perfecto sobre cómo adaptar literatura contemporánea a la pantalla manteniendo la esencia del autor pero aprovechando el lenguaje visual.

Valoración final: 9.5/10. Es inteligente, divertida, tensa y profundamente humana. Una cita obligatoria para cualquier amante del buen cine que se esconda en la pequeña pantalla.

La frágil perfección

Mejor dadnos una sólida mediocridad que aspira a perfeccionarse antes que una quebradiza excelencia percibida.

Si ya la vida resulta de una inexplicable inestabilidad, quien aspire a una existencia perfecta está condenado a vivir sólo breves episodios de placidez. Por eso, a quienes peinamos canas la felicidad nos asusta un poco, por lo que puede significar de preludio de sombras. La perfección es algo, a un tiempo, deseado y temido.

El gran pensador que fue Napoleón, manifestó que “si la perfección no fuese quimérica, no tendría tanto éxito”. La perfección total no es de este mundo. La perfección no existe; comprenderlo constituye un triunfo de la inteligencia humana; ambicionar su posesión representa la más peligrosa de las locuras. La perfección subsiste, en todo caso, sólo en la mente humana. El afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables. “La perfección llevada al exceso muere de plétora”, sentenció Shakespeare.

La búsqueda de la perfección absoluta detendría el progreso. El único tipo de perfección asequible y duradera consiste en eliminar todo lo superfluo. Quienes con perspicacia reconocen la limitación de sus facultades, están muy cerca de llegar a la auténtica y genuina perfección. La perfección es una continuada, pulida y recordada colección de… errores. Más aún, muchos creen como señaló Witold Gombrowicz, que “la belleza es la (leve) imperfección”. Ojalá que nuestro innato anhelo de perfección sea motivo de sonrisa, y que la búsqueda con buen humor se vuelva el motivo perfecto.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/perfecto.DOC

Bill Gates: Quedan 5 años para evitar una nueva Edad Oscura

Nuestros nietos actuales en 2031 tendrán entre 13 y 20 años. Siempre creímos que el futuro será mejor, que es preferible nacer tarde,... Pero entre el Sueño de la Razón y el Retorno de las Sombras surgen voces como la reciente Advertencia de Bill Gates (ver en otros postsen una entrevista para la revista Fortune. Recomendamos ver la entrevista en la web de Fortune o abajo en el TikTok adjunto.

En la historia de la civilización, el progreso rara vez ha sido una línea recta ascendente. Más bien, se asemeja a un tejido complejo que puede deshilacharse si los hilos de la inversión, la voluntad política y la cooperación ética dejan de entrelazarse. Bill Gates (otros posts) ha lanzado un aldabonazo que trasciende lo meramente económico: el mundo corre el riesgo de "ir hacia atrás". Al señalar el recorte de fondos en áreas críticas para la salud global y la innovación, Gates no solo habla de presupuestos; habla de la posibilidad de una nueva "Edad Oscura".

La Paradoja del Siglo XXIVivimos en una era de milagros tecnológicos que habrían parecido magia hace apenas cinco décadas. Sin embargo, la advertencia de Gates nos sitúa frente a una paradoja inquietante. Mientras la inteligencia artificial y la biotecnología prometen fronteras inexploradas, las estructuras que sostienen el bienestar colectivo —la salud pública internacional, la investigación en enfermedades desatendidas y la mitigación del cambio climático— están sufriendo una erosión sin precedentes.

El término "Edad Media" o "Dark Ages", invocado por Gates, no es una hipérbole vacía. Históricamente, las edades oscuras no se definen por una ausencia total de conocimiento, sino por la pérdida de la infraestructura social y económica que permite que ese conocimiento se traduzca en progreso humano. Cuando las naciones se repliegan hacia el aislacionismo y recortan la financiación de los bienes públicos globales, están, en efecto, desconectando el motor de la Ilustración.

Filosofía de la Inversión: ¿Qué Valoramos Realmente? Desde una perspectiva ética, el desvío de fondos de la ciencia hacia el cortoplacismo político representa una crisis de valores. El filósofo Hans Jonas, en su "Principio de Responsabilidad", argumentaba que el ser humano moderno tiene el imperativo ético de asegurar que sus acciones no destruyan la posibilidad de una vida futura auténtica. Al dejar de financiar la investigación científica básica y la preparación ante pandemias, estamos violando este imperativo. Estamos consumiendo el capital del futuro para mitigar las ansiedades del presente.

La ciencia no es un lujo decorativo de las sociedades prósperas; es la herramienta epistemológica que nos permite navegar la incertidumbre. Cuando Gates lamenta el desfinanciamiento, está denunciando una forma de ceguera voluntaria. Sin inversión, la ciencia se estanca; y una ciencia estancada es incapaz de responder a las mutaciones de un mundo cada vez más volátil.

Educación y el Desafío de la ComplejidadAquí, la educación juega un papel determinante. Estamos formando generaciones en un mundo de hiperespecialización, pero estamos fallando en la enseñanza de la interconectividad. La crisis que señala Gates es también una crisis educativa: la incapacidad de la ciudadanía y de sus líderes para comprender que la salud de una aldea en África o el deshielo de un glaciar en Groenlandia son factores determinantes en la economía y la seguridad de las metrópolis occidentales.

El "atavismo" que Gates teme es el retorno a un pensamiento de suma cero, donde el progreso de "el otro" se percibe como una pérdida propia. La verdadera educación ilustrada debería enseñarnos que, en el siglo XXI, el progreso es un bien indivisible. Si la ciencia retrocede en un punto del globo, la oscuridad se extiende para todos.

Nos urge una Voluntad de No Retroceder. La advertencia de Bill Gates debe ser leída como un llamado a la resistencia intelectual y política. No estamos condenados a la regresión, pero el progreso no está garantizado por ninguna ley natural. La "Edad Media" es una elección que tomamos cada vez que preferimos el muro al puente, y el subsidio a la obsolescencia por encima de la beca de investigación.

Si queremos evitar que el reloj de la civilización comience a girar hacia atrás, debemos reafirmar nuestro compromiso con la curiosidad científica, la solidaridad global y una ética que trascienda las próximas elecciones. La historia nos juzgará no por las tecnologías que inventamos, sino por nuestra voluntad de mantener encendida la llama de la razón en tiempos de incertidumbre. La pregunta que queda flotando tras las palabras de Gates no es si podemos seguir avanzando, sino si todavía tenemos el coraje colectivo para desearlo.

@soyhectorchamizo

🗣️ Bill Gates habla: nos queda poco para la era oscura ¿qué significa? Habla de un mundo que va hacia atrás mientras cree que avanza, ve menos progreso real. Dice que en 5 años podremos estar entrando en esta era. No sé está hablando de esto así que ¿qué opinas tú? Lo debatimos en comentarios

♬ sonido original - Héctor Chamizo

La educación en China

Relato inicial del blog de Javier Telletxea: En China, la educación es una cuestión de primera importancia para el gobierno y para las familias, y sin ella sería imposible entender el desarrollo económico del país. El sistema educativo chino es una carrera de fondo orientada a la superación de los exámenes que culmina con la selectividad o gaokao (高考). Durante los últimos años de preparación para este examen, los estudiantes llegan a invertir cerca del doble de horas semanales que las que se trabajan en algunos países desarrollados. Este nivel de dedicación se consigue a través de unas medidas de disciplina que los estudiantes van asimilando poco a poco hasta convertirlas en parte de su rutina. En esta especie de vlog sociológico o pequeño documental Lele os explica cómo era un día de estudio cuando era adolescente y os hablaremos de las luces y sombras de la educación en China.

Más sobre el rendimiento de los estudiantes chinos en su blog, https://goo.gl/JgRU6t . También puede verse su tesis en https://goo.gl/fCi8w2 . Otras referencia son la página de Patreon, https://www.patreon.com/Jabiertzo; Blog: https://www.historiasdechina.com/ ; Facebook: https://www.facebook.com/historiasdec... ; Twitter: https://twitter.com/JavierTelletxea e Instagram (nuevo): https://www.instagram.com/jabiertzo/ .
Otro relato personal, en este caso de Helsic en China.