¿Retorna un nuevo siglo de oro de la picaresca española, ahora con el esplendor de nuevos actores venidos de todo el mundo? La pregunta retórica no es ociosa. Hace unos minutos hemos sido víctimas de un timo bastante elaborado, en el que hemos caído porque utiliza una técnica curiosa. Parece que hay otras variantes con nombres parecidos, como este otro timo del cerrajero. En nuestro caso, el sistema ha sido el siguiente, indicando las pistas que nos han hecho confiar o desconfiar. Ha sucedido así...
Poco después de volver a nuestra casa, con un jardín que da a la calle, nos llaman a través de la reja. Eran las 19:30. Un joven, de unos 32 años, vestido normalmente, nos ha interpelado en inglés, pero pronto ha pasado a un castellano muy aceptable aunque con acento extranjero.
+1 La pregunta inicial era inocua y parecía normal, lográndose establecer la comunicación. ¿Dónde vive el presidente de esta urbanización de viviendas de verano, con una baja ocupación en estas fechas de diciembre? Le hemos indicado que no estaba en este mes, y que para qué quería estar con él. +1 Nos comenta una noticia que sorprende y confunde a la vez. A ver si sabíamos que a mediodía habían robado en tres viviendas de nuestra fase. Una de ellas la suya, rompiendo un cristal y cogiendo las llaves que estaban sobre una mesa mientras hacían compras. -1 Nos ha desconcertado tanto robo y no haber tenido noticia de ellos, habiendo estado con varios vecinos durante el día. +1 Prosigue y se complica el enredo. Su mujer tiene miedo y ha insistido en cambiar la cerradura para evitar sorpresas en estos días de vacaciones que están pasando aquí. Hoy es festivo y sólo un cerrajero de urgencia ha aceptado el trabajo, pero les pide 424 euros. Por el cajero automático sólo les da 400 euros y por el momento les ha dejado en la calle hasta que entreguen los 24 euros que faltan. En realidad, así contado parece un engaño, pero el timador lo ha contado de forma tan compleja que hemos sido nosotros quienes hemos concluido que para resolver el caso le hacían falta 24 euros. -1 ¿Un cerrajero ha venido y les ha cambiado la cerradura, pero no les deja entrar hasta que paguen? Tampoco estaba con el joven nadie más, ni la esposa, ni los hijos, ni en algún coche cercano donde supuestamente le esperasen. Cuando le preguntamos en qué vivienda, ha indicado la 35 que realmente corresponde a una cercana que se alquila. +1 Le urgía contar con el dinero porque a las 20:00 el cerrajero ya no estaba y tendrían que pasar la noche en la calle. -1 Podíamos haberle acompañado por la urbanización hasta ver dónde era realmente, pero la noche estaba caída, y si el caso era real el daño para una familia sería grave. Lo que pedía, sin pedirlo en ningún momento, eran "solo" 24 euros y si se trataba de un timo quizá acompañarle podía ser peor. +1 Se los hemos dado, sabiendo como lo hemos comentado telefónica e inmediatamente con la familia y algunos amigos que era un timo al 90% de posibilidades. -1 Se ha despedido sin mucha prisa, tras coger el dinero, algo que nos ha extrañado dado que supuestamente había de volver rápidamente adonde el cerrajero. Nos ha dicho que es holandés (algo que también nos ha extrañado dado que, aunque hay muchas nacionalidades entre los vecinos, ninguno es de esta). Nos ha dicho que volvería en media hora tras resolver el caso y que mañana, hacia las 9:30, nos devolvería el dinero. +1 Francamente, nos ha podido el "espíritu blogger" y le hemos recompensado con 25 euros (no teníamos cambio) por la excelente representación y el cuidado guión de "Francisco" (como nos ha dicho que se llamaba en holandés). ¡Ah, y porque nos proporcionaba el post de hoy (que el apagado mercadillo de los martes no facilitaba)! Más nos engañan otros (bancos y políticos) y con menos arte...
Conclusión para evitar timos: No dar jamás dinero a extraños, socializar el tema de modo que intervengan más personas (que lo pueden ver con más claridad), hacer alguna mención de la policía (como llamarla, algo que ha descartado al decirnos que venía de denunciarlo) y retrasar la toma de decisión, porque a medida que pasa el tiempo el estafador pierde posibilidades.
Todo se hubiera evitado si: a) No se atiende a extraños que llaman a la puerta, como hacemos en la ciudad, o b) se indica que esperara a que llamásemos a otros vecinos para ver qué hacíamos luego entre todos, o c) si se deriva el problema hacia terceras personas (la policía, el vicepresidente,...), o d) se niega la mayor (no tenemos ese dinero en efectivo).
Esta es una estafa diseñada para extranjeros maduros (el coche de alquiler a la puerta parecía indicarlo) y a quienes no moleste desprenderse de 24 €, preparada en inglés aunque con una soltura en castellano que le permitía ejercer a la perfección su papel de "cuentacuentos". Pistas para su localización: Seguramente es un antiguo vendedor de casas, en inglés y castellano, que ha debido cambiar de sector y rebajar sus "comisiones". De dar con él, se le podría rehabilitar en ventas de casi cualquier cosa.
Hay algún otro post nuestro con timadores veraniegos y más fauna humana, además de historias de timos. La foto superior es de otros gatos negros que hemos visto hoy por la zona, y la inferior de la puerta a través de la cual nos han timado (aunque esta noche estaba peor iluminada).
La anagnórisis(del griego antiguo ἀναγνώρισις, «reconocimiento») o agnición es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, sus seres queridos o su entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y lo obliga a hacerse una idea más exacta de sí mismo y de lo que le rodea.
También se produce anagnórisiscuando un personaje principal revela su identidad hasta entonces oculta o velada a otros personajes secundarios cambiando así la relación, normalmente de un nexo débil o inexistente (un mendigo o simple huésped) hacia un nexo fuerte (el hijo de un enemigo que clama venganza, el retorno de un rey por largo tiempo ausente,...), produciendo un punto de giro en la historia que la hace avanzar hacia su desenlace.
Al regresar a Ítaca Ulises se presenta o revela hasta en diez ocasiones su identidad a sus seres queridos, puesto que sus rasgos físicos han sido cambiados por los dioses y el tiempo y no siempre le reconocen.
El término fue utilizado por primera vez por Aristóteles en su Poética. Aunque la anagnórisis es un recurso frecuente en muchos géneros, Aristóteles la describió en relación con la tragedia clásica griega, con la que está asociada de modo especial.
De acuerdo con Aristóteles, el momento ideal para la anagnórisis trágica es la peripecia (giro de la fortuna): en un momento crucial, todo se le revela y hace claro al protagonista, con efectos casi siempre demoledores. Por ejemplo, el descubrimiento por parte del héroe trágico de alguna verdad sobre sí mismo, otras personas, o de algunas acciones que significan que, ahora que las sabe, toda la trama cambia de dirección como resultado de su reacción a las noticias. La revelación de esta verdad (que ya era un hecho, pero el protagonista ignoraba) cambia la perspectiva y la reacción del héroe, que se adapta y se acomoda aceptando su destino y en consecuencia ayudando a que este ocurra.
Ejemplos: Edipo, rey de Tebas descubre que el verdadero origen de las plagas que asuelan su polis son causadas por él mismo al cumplir sin saberlo con el oráculo de Delfos: "Matarás a tu padre y te casarás con tu madre", con quien ha tenido cuatro hijos.
Un ejemplo clásico de anagnórisisen la tragedia griega se halla en el «Edipo Rey» de Sófocles, cuando Edipo se entera de que la persona que había matado era su padre y que su esposa es su madre. Otro caso especialmente emotivo es el de Ágave al final de «Las bacantes» de Eurípides, que llega a Tebas con lo que cree la cabeza de una fiera en su mano. A medida que el dios Dioniso se va retirando de su ser, comprende que se trata de su propio hijo, Penteo, al que ella y las demás bacantes han despedazado en una orgía de sangre.
En la comedia griega, la anagnórisises también un recurso frecuente: en las obras de Menandro y sus imitadores latinos, abundan los personajes que han sido abandonados de pequeños y criados como miembros de una clase social inferior. Al entablar una relación con un personaje noble, su extracción humilde supone un estorbo; al final de la obra, se descubre por algún indicio (una marca de nacimiento, un objeto personal que la madre dejó junto al bebé) su verdadera identidad, y la pareja puede unirse felizmente en matrimonio.
En la épica griega tenemos un buen ejemplo de anagnórisisen los últimos cantos de la «Odisea», cuando Ulises vuelve a Ítaca, su patria, y varios personajes lo van reconociendo (su viejo perro Argos, su nodriza Euriclea, su hijo Telémaco, su padre Laertes,...), en una gradación que termina cuando su esposa Penélope, la más reacia a aceptar la revelación, lo somete a una última prueba para confirmar su identidad.
En la literatura española, la anagnórisises moneda corriente en las novelas de caballerías, el teatro barroco (p. ej. «La dama duende», de Pedro Calderón de la Barca) y el drama romántico. Y también está presente en La gitanilla y en varias de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes.
En la literatura inglesa renacentista, William Shakespeare también utiliza las características asociadas a este término en sus obras dramáticas, específicamente en sus tragedias. A pesar del momento de anagnórisis, de reconocimiento, todo acaba mal por el hecho de la inclusión del fatalismo, propio de las obras trágicas.
En la literatura prehispánica, específicamente en el drama Ollantayencontramos una hermosa anagnórisis cuando el inca Túpac Yupanqui encuentra a Cusi Coyllur, prisionera, y reconoce que ella es su hermana.
El ejemplo más moderno sería en el episodio V de la Saga cinematográfica de Star Wars: Cuando Darth Vader revela a Luke Skywalker que él es su padre, la trama pasa de ser una batalla entre el bien contra el mal a ser un conflicto existencial del protagonista entre su deber de luchar contra el mal o redimir a su padre caído.
La peripeteia (en griego antiguo, περιπέτεια) o peripecia es el acontecimiento de una trama que supone un punto de inflexión, un giro en la suerte de los personajes. Este término especialmente se aplica a las obras dramáticas. Dicha historia se presenta como una adversa y repentina que sucede accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.
En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado.
Aristótelesdefine la Peripeteia como «un cambio por el cual la acción gira hacia su opuesto, sujeto siempre a nuestra regla de probabilidad o necesidad». Según Aristóteles, la peripecia, junto con el descubrimiento, es la más efectiva cuando se trata de drama, particularmente tragedia: «la mejor forma de Descubrimiento es aquella que asiste a Peripeteia, como la que conduce al Descubrimiento a Edipo».
La peripeteia incluye cambios en el personaje, además de cambios externos. Por ejemplo, si un personaje pobre y oscuro se ha vuelto rico y famoso, ha sufrido una peripeteia, incluso si su personaje sigue siendo el mismo.
La peripeteia o peripecia se distingue de la anagnorisis o agnición, cuando un personaje descubre una información que previamente ignoraba. Esta distinción proviene de la Poética, que consideró que la anagnórisis, que lleva a la peripeteia, un aspecto superior de la tragedia.
Dos de estas obras son Edipo Rey, donde la información proporcionada por el oráculo de Delfos (que Edipo mató a su padre y se casó con su madre) provocó la muerte de su madre, Yocasta y su propia ceguera y exilio, e Ifigenia entre los tauros, donde Ifigenia se da cuenta de que los extraños que ella debe sacrificar son su hermano y su amigo, lo que resultó en que los tres escaparan de Tauris. Consideró estas tramas complejas y superiores a las simples sin anagnórisis ni peripeteia, como cuando Medea decide matar a sus hijos sabiendo que lo son y aun así lo hace. Aristóteles identificó a Edipo Rey como la principal obra para ejemplificar la peripecia.
Otro recurso literario citado en este vídeo es el Arma de Chéjov: "Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí", indicó Antón Chéjov.
La cuarentena nos ha obligado a revisar nuestro modo de vida. Y hemos descubierto mejores formas de convivir. Ahora se está reabriendo nuestro entorno, las limitaciones se están levantando. Algunas personas comenzamos a sentir que podemos vislumbrar una "nueva normalidad" más justa, más solidaria y más sostenible. Apostatamos de la "vieja normalidad", tras analizarla y ver sus contradicciones. Ya nunca volveremos hacia atrás. La pandemia nos ha cambiado.
Tantas muertes y tantas secuelas provocadas con el COVID-19, en lo sanitario, lo laboral y lo social, no han podido ser en vano. El confinamiento nos ha descubierto lo que es ESENCIAL y merece la pena preservar. También ha detectado lo superfluo, lo injusto, lo absurdo de muchos de nuestros comportamientos previos. Tras habernos cuestionado los fundamentos mismos de lo que era "normal", que aceptábamos sin pensar, llega el momento de elegir nuevas vías para un futuro mejor.
Hemos reflexionado sobre aquellos tesoros necesarios que hacían privilegiados, sin advertirlo ni valorarlo, como la salud, el mismo trabajo, la movilidad, los abrazos, los encuentros y las reuniones cara a cara,... Han emergido, de igual modo, los banales excesos de la prisa, de huir de lo cercano, de optar por lo remoto,...
Ha llegado el tiempo de establecer y seguir a rajatabla nuevos hábitos y nuevos estilos de vida.
1) Reducción del consumismo. Esta fue, con mucho, la respuesta más popular. Muchos me dijeron que quieren gastar menos dinero comprando nuevos bienes materiales como artilugios y ropa. Un largo período de estar encerrado y no gastar tanto ha llevado a la comprensión de que gran parte de nuestro comportamiento del consumidor se trata de gratificación instantánea, no de felicidad duradera.
Varias personas también notaron que planean comer con menos frecuencia en los restaurantes. Comer durante el encierro les ha permitido ahorrar dinero, y algunos han descubierto el gusto por las comidas caseras.
Algunos dijeron que buscarán "reparar y arreglar" más a menudo. En situaciones en las que eso no es posible y tendrán que comprar algo nuevo, los encuestados me dijeron que quieren tener más en cuenta dónde gastan su dinero.
"Creo que estaré más inclinado a dirigir mi consumo hacia las pequeñas empresas locales", dijo Nora Zeid, una ilustradora y diseñadora de 23 años en los Emiratos Árabes Unidos. "Me rompe el corazón cuánto han sufrido últimamente y cómo, a diferencia de las grandes corporaciones, tienen menos probabilidades de sobrevivir".
2) Disminuir la velocidad y estresarnos menos. Estar atrapados en nuestras casas nos ha hecho darnos cuenta de que hemos pasado años corriendo por la vida, presionándonos para obtener los trabajos "correctos" y asistir a los eventos "correctos", incluso si toda esa persecución de estado nos estaba haciendo sentir miserables.
“La cuarentena me ha obligado a reducir la velocidad en formas que no lo he hecho desde que era un niño. Desde la escuela secundaria y la universidad, hasta mis 20 años y un programa de maestría, he estado en constante movimiento durante la mitad de mi vida. Siempre dije que me gustaba estar ocupado, pero los últimos dos meses de desaceleración forzada realmente me han llamado a pensar en cómo quiero que sea mi vida en el futuro ", dijo un lector de Vox en los Estados Unidos que prefirió permanecer en el anonimato. "Estoy tratando de descubrir cómo sería construir intencionalmente un espacio en mi vida para respirar, reflexionar y centrarme en los aspectos más importantes de la vida: las personas que te rodean que hacen que todo valga la pena".
Algunos encuestados más jóvenes me dijeron que quieren ejercer menos presión profesional sobre ellos mismos porque ahora se dan cuenta de que el trabajo no es lo más importante en la vida. Un par de adultos mayores me dijeron que habían estado considerando retirarse antes de que Covid-19 apareciera; la pandemia los empujó a hacerlo finalmente. E incluso para algunos que ya estaban retirados, el ritmo de vida más lento creado por el bloqueo ha sido un alivio.
Después de la pandemia, el objetivo será "no llenar cada momento de vigilia con un compromiso de algún tipo", dijo Patricia Murray, quien vive en Savannah, Georgia. “Incluso las personas jubiladas, como yo, necesitan tiempo libre. Parece que trabajo tanto como voluntario como en trabajos remunerados; desacelerar es el mayor cambio que he hecho y se siente bien”.
Una vez más, vale la pena señalar que la capacidad de reducir la velocidad conlleva una gran cantidad de privilegios. Millones que han sido expulsados de la fuerza laboral desearían poder trabajar más, no menos. Y algunas personas mayores e inmunocomprometidas han tenido que volver a trabajar, incluso si aún no se sienten seguras, porque necesitan los ingresos y el seguro de salud proporcionado por el empleador.
3) Priorizar familiares y amigos. Cuando las fichas están bajas, ves quién realmente aparece por ti. Varias personas me dijeron que han llegado a apreciar a los miembros de la familia y amigos que han estado allí para ellos durante este momento difícil, y que mucho después de que el coronavirus muera, es en este grupo en el que quieren volver a aumentar su inversión.
"La cuarentena ha reforzado la necesidad de decirle a la gente cómo te sientes acerca de ellos", dijo Andrew Goldberg, un recién graduado de la Universidad de Syracuse. “Con el distanciamiento social y las órdenes de quedarse en casa, es más fácil que nunca sentirse aislado del mundo. Pero a medida que los días se convierten en semanas, he decidido que la única forma en que podré mantener mi ánimo en alto es asegurándome de que las personas que me importan sepan exactamente cómo me siento acerca de ellos ”.
Otros enfatizaron que la naturaleza extraña y sin precedentes de esta pandemia global les ha permitido llegar a personas con las que no han hablado en años. De repente, se han encontrado en Zoom con familiares separados o antiguos compañeros de cuarto de la universidad al otro lado del mundo.
"He hablado más con mis sobrinos mayores en las últimas semanas de lo que he hablado con ellos en años", dijo Nancy Skinner Ringier, una patóloga retirada del habla y el lenguaje, y agregó que ahora comparten recetas y chistes.
4) Acción ética y activismo en nuestro mundo altamente interconectado. Este fue quizás el conjunto de respuestas más alentador: la gente me dijo que la crisis mundial de salud les mostró cuán interconectados estamos todos y que quieren seguir haciendo más por los demás después de que termine la pandemia. Están donando más a causas benéficas, esforzándose más por reducir su huella de carbono y participando en más activismo político.
"Me gustaría mantener mi hogar como sede de las tres coaliciones de ayuda mutua del condado con las que estoy afiliado", dijo Erin Brown, del condado de Tazewell, Illinois. “Actualmente tengo donaciones almacenadas aquí que voluntarios de entrega y personas necesitadas vienen a recoger. Mi teléfono fijo, que es parte de mi paquete de Internet, nunca se usó antes, pero ahora es un número de contacto de ayuda mutua. Estoy en una buena ubicación, cerca de los tres condados, y sospecho que la ayuda mutua será vital por algún tiempo ”.
Las protestas contra la brutalidad policial también han impulsado a millones a luchar por la justicia racial.
“Durante mucho tiempo, no me mantuve al día con las noticias actuales. No es difícil ver por qué: nuestro mundo es una mierda y mi salud mental es lo suficientemente mala como es ", dijo Adrian DeRoy, un lector de 27 años en los Estados Unidos. "Pero la comunidad negra que se alzó una vez más para enfrentar sus desafíos me hizo mirar, y al ver el mundo lenta pero seguramente comenzar a caer al paso de las protestas aquí, las voces gritando como una sola ... me da una pequeña apariencia de esperanza. Espero que podamos superar todo esto y salir mejor que antes ”.
5) Hacer ejercicio diariamente. Esta fue otra respuesta muy común. Muchas personas que anteriormente no estaban en buena forma física han comenzado a correr, hacer yoga y otras actividades como una forma de lidiar con el bloqueo. Y se asombraron de cuánto ejercicio diario puede mejorar la vida.
“Desesperado por cualquier excusa para salir de la casa, finalmente he podido mantener una rutina diaria de ejercicio. ¡Es increíble la diferencia que hace un trote corto cada mañana! Katie Reynolds, me lo contó. “Mi sueño es mejor, mi cerebro se siente más claro, mi estado de ánimo mejora y se siente más fácil mantener otros buenos hábitos. Definitivamente mantendré este hábito, al menos hasta que haya hielo en el suelo nuevamente ".
6) Horneado, cocina vegetariana y cultivo de hierbas.
Sí, la obsesión de la masa madre es real. Varias personas me escribieron en términos brillantes sobre sus entrantes.
“Creo que mantendré mi masa madre de arranque. Es como otra mascota de la familia en este momento ", dijo Matthew Schreiber, que vive en Nueva Orleans.
Además de hornear pan, las personas también mencionaron que planean seguir fermentando cosas como el chucrut y, en general, cocinar más de sus propias comidas para poder comer menos alimentos procesados.
Específicamente, las personas quieren cocinar más comidas vegetarianas y no comer carne. El impulso parece provenir no solo del hecho de que hay escasez de carne en algunas tiendas de comestibles de EE. UU., Sino también del conocimiento de que un mercado de animales vivos en China puede haber dado lugar al coronavirus y que las fábricas gigantes que abastecen El 99 por ciento de la carne de Estados Unidos también es un riesgo de pandemia .
Muchos también me dijeron que les gusta cultivar hierbas como la menta y el cilantro en sus patios, o cultivar vegetales como el apio y la cebolleta en pequeños vasos en los alféizares de sus ventanas.
No es realmente sorprendente que la crisis del coronavirus haya provocado esta reacción. Es una reminiscencia de la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando los estadounidenses cultivaban sus propias frutas y verduras en los "jardines de la victoria". El impulso de volver a la naturaleza ofrece comodidad psicológica en un momento de gran incertidumbre, así como una protección práctica contra los problemas de la cadena de suministro: si las tiendas se quedan sin alimentos, ¡al menos tendremos nuestras verduras!
7) Pasar más tiempo en la naturaleza.
Salir al aire libre ha sido, para muchos de nosotros, una forma crucial de mantener nuestra cordura durante el cierre. En particular, los padres han querido darles a sus hijos encerrados la oportunidad de correr y liberar algo de energía (que, francamente, es probablemente tan crucial para la salud mental de los padres como para los niños).
“He desarrollado una rutina matutina que implica 'escuchar en silencio' en el porche con los niños. Es una excelente manera de comenzar la calma con mis pequeños salvajes ”, dijo Sharon Lapin, una pintora en Atlanta.
Otros simplemente están disfrutando la oportunidad de reconectarse con el mundo natural. Sus ritmos y resistencia pueden ayudar a calmar nuestras mentes ansiosas.
"Quiero quedarme en esta zona menos distraída y disfrutar el tiempo que tengo con mi esposo aprovechando el mundo natural (senderismo, kayak) y haciendo viajes en nuestra caravana", dijo Camille Costa Nerney del norte del estado de Nueva York.
8) Trabajar desde casa, si es posible. Los bloqueos en todo el mundo llevaron a millones de personas a trabajar repentinamente desde casa, ¿y adivina qué? Resulta que podemos hacer muchos trabajos tan bien en la comodidad de nuestros hogares (y pantalones deportivos) como en nuestras oficinas.
Por supuesto, para muchas personas, esto no es una opción. Es un privilegio poder trabajar desde casa. Dicho esto, el mito de que el trabajo remoto no es tan práctico como un trabajo de oficina de 9 a 5 ha demostrado ser solo eso: un mito. Algunos están descubriendo que trabajar desde casa en realidad ofrece beneficios únicos.
“Soy psicólogo consejero y he estado haciendo trabajo con clientes de forma remota. ¡Creo que lo seguiré haciendo de forma remota! Es bastante conveniente ”, dijo Raphael Doval-Santos. "Mi práctica también se vuelve más global, y mis nuevos clientes ya no están solo dentro de mi ciudad".
Varios encuestados dijeron que les encanta ya no tener que viajar al trabajo. Significa que no hay contaminación, más horas de sueño y menos estrés.
“En realidad me gusta esto ahora; es mejor así ", dijo Hermee Sorneo, una líder de equipo de servicio al cliente de 36 años de una empresa de gestión de datos en Filipinas. "Hay muchos beneficios en trabajar desde casa, y creo que el mundo debería hacerlo voluntariamente, con o sin pandemia, al menos una vez cada 10 años durante al menos tres meses".
El punto "con o sin pandemia" plantea una pregunta clave. Muchos de nosotros decimos que queremos mantener nuestros nuevos hábitos en un mundo postpandémico, pero ¿lo haremos realmente?
Como cualquiera que haya intentado una resolución de Año Nuevo sabe, mantener nuevos hábitos es difícil. Pero los psicólogos que se especializan en el cambio de comportamiento dicen que hay cosas que puede hacer ahora para que sea más probable que tenga éxito en el futuro. Por ejemplo, puede mejorar su entorno, ya sea estableciendo una donación mensual recurrente automáticamente o colocando zapatillas para correr junto a su cama para empujarlo a correr esa mañana. También es bueno recompensarte cada vez que te involucras en el comportamiento objetivo, pero conviértelo en una recompensa intrínseca, no extrínseca. Entonces, en lugar de buscar un batido después de cada carrera, haz una pausa para saborear la energía y la fuerza extra que sientes.
Finalmente, es importante tener en cuenta que si no se sale de esta pandemia con nuevos hábitos, eso está absolutamente bien. A veces sobrevivir es un logro en sí mismo.
“Con mi cuarentena, surgieron buenos hábitos. Pero quiero que otros sepan que está bien si salió bien, mal o nada de esta cuarentena”, dijo Farishta Saifi, una asistente de salud en el hogar de 23 años. "El mundo es un lugar aterrador en este momento, y solo vivir un día más es lo suficientemente excelente".
Hoy ha fallecido John Peter Berger en París, el pintor y ensayista que no enseñó a ver y a entender el arte. Había nacido en Hackney, Londres, Inglaterra, el 5 de noviembre de 1926. John Berger fue un escritor, crítico de arte y pintor británico. Entre sus obras más conocidas están G., ganadora del prestigioso Booker Prize en 1972 y el ensayo de introducción a la crítica de arte, Modos de ver, texto de referencia básica para la historia del arte y llevado a televisión (ver seguidamente).
Algunas de sus citas inolvidables:
Para el artista dibujar es descubrir.
El tacto es una forma de meterse cada uno en el espacio del otro.
La publicidad es la vida del capitalismo -en la medida que sin publicidad el capitalismo no podría sobrevivir- y es al mismo tiempo su sueño.
La publicidad constituye una especie de sistema filosófico. Lo explica todo con sus propios términos. Interpreta al mundo.
La historia constituye siempre la relación entre un presente y su pasado. En consecuencia, el miedo al presente lleva a la mistificación del pasado.
La invención de la cámara cambió el modo de ver de los hombres. Lo visible llegó a significar algo muy distinto para ellos. Y esto se reflejó inmediatamente en la pintura.
La gente suele hablar de la frescura de la visión, de la intensidad de ver algo por primera vez, pero la intensidad de ver algo por última vez es, creo yo, superior. (...) Lo visual es siempre el resultado de un encuentro irrepetible.
Primero que nada, distinguir entre ser simple y simplificante. Simple tiene que ver con reducir o ser reducido a lo esencial. Mientras que la simplificación es usualmente parte de una maniobra en alguna lucha por el poder. Las simplificaciones sirven a quien las hace. La mayoría de los líderes políticos simplifican, mientras que aquellos que no tienen poder reaccionan simplemente a lo que ocurre. Con frecuencia hay un abismo entre ambas actitudes.
Protestar es negarnos a ser reducidos a cero y a que se nos imponga el silencio. Por tanto, en cada momento que alguien hace una protesta, por hacerla, se logra una pequeña victoria. El momento, aunque transcurra como cualquier otro momento, adquiere un cierto carácter indeleble. Se va y sin embargo dejó impresa su huella. Lo principal de una protesta no es que sea un sacrificio efectuado en pos de un futuro alternativo más justo.
Desde los pasados 10 o 15 años podemos decir que el mundo vive un nuevo orden mundial. Pero en realidad no es un nuevo orden, sino un nuevo caos mundial. Y este caos viene generado por unas turbulencias que no son de carácter político, sino económico. Y todo lo que estas estructuras y personas deciden se enfoca únicamente a dos propósitos: a obtener más beneficios y, el segundo, no a mantener el orden sino a contribuir a que todos nosotros aceptemos de forma pasiva las condiciones que imponen precisamente para obtener más beneficios.
«Los fuels sintéticos son un engañabobos para no acudir a coches eléctricos puros», apunta Mikel Agirregabiria, Presidente de AUVE, la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos. El representante de una organización con 6.000 socios admite ser un convencido de la tecnología salvo por «tener que refutar tanto cuñadismo».
Link al periódico El Correo de 17-04-23, donde puede comprobarse por los comentarios que existe un rechazo hacia los vehículos eléctricos puros, o a esta forma de contarlo, en estas fechas de abril de 2023. Me pillaron un día de la semana pasada bastante cabreado con los “bingos-cuñado”,…. No cumplí lo que recomiendo de ser empáticos y benevolentes, como ayer en Iznájar (ver vídeo y presentación en el post anterior). En todo caso, reitero mi petición (a mí mismo el primero) de controlar el tono de las comunicaciones, porque "no me gusta el olor a napalm por la mañana".
SERGIO LLAMAS. Bilbao. Mikel Agirregabiria es un
convencido del vehículo eléctrico. En 2019 se hizo con uno de
los primeros Tesla Model 3 que
desembarcaron en España y desde mediados del año pasado preside la Asociación de Usuarios deVehículos Eléctricos (AUVE), con
cerca de 6.000 miembros en toda
España. Este vizcaíno de Getxo,
de 70 años, físico teórico que también fue precursor del movimiento bloguero en internet, se reconoce convencido de que el futuro de
la automoción será eléctrico. «No
echo de menos ir a la gasolinera», reivindica.
– 2035 estaba llamado a ser el
año clave para el coche eléctrico. ¿Los pasos dados en Alemania podrían frenarlo?
– No, qué va. Es todo una cortina
de humo para usuarios despistados. Personalmente creo que los
fuels de origen sintético, sin huella de carbono, son un engañabobos para evitar que los consumidores vayan a vehículos eléctricos puros. Al final siempre hay
un cierto rechazo a lo nuevo, y se
producen bulos como lo de asegurar que no hay suficientes puntos de recarga o que el litio se acaba, mientras te defienden que con
un vehículo tradicional puedes
tener mil kilómetros de autonomía. Es imposible que recorras
esas distancias sin hacer un descanso. Hasta para transportar ganado hay que hacer paradas cada
cierto tiempo. Esta próxima semana nosotros participamos en
una comparecencia en el Ministerio para la Transición Ecológica con información de lo que opinan los consumidores reales de
vehículos eléctricos, y seguro que
va a levantar ampollas.
– ¿Debían haber llegado antes
las medidas contra los combustibles tradicionales?
– De lo que estamos seguros es
de que es conveniente y agradecemos que el Parlamento Europeo pusiera una fecha para no fabricar nuevos vehículos con emisiones directas de CO2. Que en
2050 dejen de circular vehículos
de combustión interna a nosotros
nos parece hasta tardío, pero los
usuarios al final somos los grandes peones de este tablero.
– ¿Falta fe en el coche eléctrico?
– Creo que son las ganas de no
cambiar y el rechazo a la innovación. Ha habido muchas falacias, como decir que era para ricos. Creo que los vehículos eléctricos van a hacer que muchos
mantenimientos y reparaciones
sean historia. Entendemos que
haya una transición controlada,
pero es necesario mirar hacia
delante y se están dejando pasar los plazos. Ahora tendría que
haber más puntos de recarga y
se están incumpliendo los plazos, igual que con las 149 ciudades de más de 50.000 habitantes que deben contar con Zonas
de Bajas Emisiones. Pueden parecer hasta pocas, pero en ellas
vive el 53% de la población. Aún
así, se está siendo muy laxo con
el tema de las etiquetas ambientales.
– ¿Es difícil encontrar dónde
cargar el vehículo eléctrico?
– Hay puntos de sobra y se añaden unos mil al mes –el año pasado los públicos superaban los
13.000, de los que cerca de un centenar eran puntos de carga rápida– frente a 11.800 gasolineras
que tienen una media de ocho boquereles. Además, con el vehículo eléctrico uno sale de casa con
el depósito lleno y actualmente ya
existen zonas donde la carga para
los coches nuevos puede hacerse
en 15 minutos. Es que no te da
tiempo ni a tomarte un café. Además los precios de la electricidad
en ciertos horarios son casi simbólicos. El problema es que están
poco usados. De hecho, no es cierto que haya colas. Lo único malo
del vehículo eléctrico es tener que
evangelizar de forma constante y
refutar tanto cuñadismo.
Mejoras en las baterías
– Actualmente se repiten las
quejas sobre la vida de las baterías.
– Es verdad que los primeros
vehículos las tenían mal refrigeradas y mal acondicionadas, por
lo que había problemas, pero las
actuales se acomodan al clima y
se preparan antes de cargar. También dicen que dan problemas
con el frío o con el calor. Pues los
noruegos no se han debido de enterar porque no hacen más que
vender vehículos eléctricos. Y lo
mismo pasa en California o en
los Emiratos Árabes. Y sí, las baterías tienen unas garantías de
seis u ocho años, pero eso no significa que las tengas que tirar
cuando se acaban, o que dejen
de funcionar.
– Esta semana se hablaba de que
el fabricante chino BYD explora abrir la quinta planta de baterías en España. ¿Qué efecto
tiene en la economía de aquí?
– A menos que nos quedemos
atrás, vamos a necesitar más plantas, igual que una mayor cantidad de ingenieros. Los motores
de los coches eléctricos tienen
más durabilidad porque son más
compactos y en lugar de tener
2.000 piezas moviéndose y funcionando como los de combustión, tienen apenas una veintena
que no rozan unas con otras. Son
casi nulos en mantenimiento,
pero en cambio tienen más capas de software que se actualizan
semanalmente, para lo que son
necesarios muchos ingenieros.
Mi coche ahora es mejor que
cuando lo compré hace cuatro
años. No hay argumentos en contra del vehículo eléctrico, ni el puramente economicista.
– Pero en la planta que Ford tiene en Almusafes (Valencia) están en proceso de despidos.
– No nos gusta entrar en el tema
concreto de cada empresa, pero
desde la perspectiva de los usuarios solo podemos verlo con la lógica de que en España todavía no
se consumen suficientes vehículos eléctricos.
«Mucha gente opina en las redes
sin haberlo probado nunca».
Aunque Mikel Agirregabiria no estuvo en los orígenes
de AUVE, en 2015, su convicción
le viene de tiempo atrás.
– ¿Se plantea volver en algún
momento al de combustión?
– Jamás. Hay gente que empezó
con un segundo vehículo eléctrico para las Zonas de Bajas
Emisiones y en seguida se quitó el otro coche. Nadie quiere
usarlo luego.
– ¿Es complicado convencer a
nuevos usuarios?
– Cuando se acercan y lo consultan, cuando lo tocan y se meten
dentro es muy fácil la conversión. El problema es que hay mucha gente opinando en las redes
sin haberlo probado nunca. Recuerdo que hace unos 25 años
salí en un programa de televisión y debajo de mi nombre pusieron ‘Usuario de Internet’, lo
que ahora sería ridículo. Actualmente todavía somos esa novedad, pero cuando el vehículo más
vendido en Europa sea eléctrico, también será lo normal.
– ¿Todos en la asociación están
igual de convencidos?
– Sí y somos una de las organizaciones de este tipo con más
afiliación. Quizás sea porque hay
que convencer a mucha gente,
mientras que en otros países está
más normalizado y no hay que
debatir permanentemente.
Mercedes SABE que no hay camino con los combustibles sintéticos. Mercedes Entiende que los coches eléctricos son superiores ya a día de hoy y no va a meter un duro en fantasías, toda inversión va a ir al eléctrico. Se como Mercedes. https://t.co/liECv88Ikn
La frase más significativa, en medio de las típicas loas tecnooptimistas: "Eso es una completa tontería. Mire la física de hacer e-fuels. No tenemos suficiente energía para todos, entonces ¿por qué desperdiciarla en combustibles sintéticos?” https://t.co/ZfnFgK3TXa
Una tarde nevada de enero de 1910, alrededor de cien profesores y estudiantes avanzados de matemáticas de la Universidad de Harvard se reunieron en una sala de conferencias en Cambridge, Massachusetts, para escuchar a un orador llamado William James Sidis. Nunca antes se había dirigido a una audiencia y al principio se sintió avergonzado y un poco incómodo. Sus oyentes tenían que prestarle mucha atención, porque hablaba con una vocecita que no se escuchaba bien y puntuaba su charla con risas nerviosas y estridentes. Un mechón de cabello rubio le caía sobre la frente y unos penetrantes ojos azules se asomaban desde lo que uno de los presentes describió más tarde como un rostro "parecido a un duendecillo". El orador vestía medias de terciopelo negro. Tenía once años.
A medida que el niño se familiarizó con el tema, su timidez se derritió y llegaron a los oídos de sus oyentes las palabras más notables que jamás habían escuchado de labios de un niño. William James Sidis había elegido como tema de su conferencia "Cuerpos de cuatro dimensiones". Incluso en este selecto grupo de caballeros eruditos, hubo quienes fueron incapaces de seguir todos los procesos del pensamiento del niño. Para los legos que estaban presentes, la cuarta dimensión, como se demostró esa noche, debía de haber encajado perfectamente en su definición coloquial: "un reino especulativo de relaciones incomprensiblemente involucradas". Cuando todo terminó, el distinguido profesor Daniel F. Comstock del Instituto Tecnológico de Massachusetts se sintió impulsado a predecir a los periodistas, que habían escuchado con profundo desconcierto, que el joven Sidis crecería hasta convertirse en un gran matemático, un líder famoso en el mundo. de Ciencia.
William James Sidis, que a la edad de once años apareció en las portadas de los periódicos de todo el país, era un estudiante de Harvard en ese momento. Para explicar cómo llegó allí, debemos mirar a su padre, el fallecido Boris Sidis. Nacido en Kiev en 1868, el padre Sidis llegó a este país, aprendió inglés y fue a Harvard, donde se graduó en 1894. Su especialidad era la rama de la psicoterapia que se ocupa de aliviar las enfermedades nerviosas y los desajustes mediante sugestión mental. Escribió un libro titulado "La psicología de la sugestión" y estaba muy interesado en los experimentos para transmitir la sugestión mediante el estado hipnótico. Creía que en los primeros años el cerebro es mucho más susceptible a las impresiones que en la vejez. Cuando nació su hijo en 1898, nació, por así decirlo, en un laboratorio. Boris Sidis dirigía entonces un instituto psicoterapéutico en Brookline, Massachusetts. Era un admirador y amigo del fallecido William James, y le puso a su hijo el nombre de ese gran psicólogo.
Boris Sidis comenzó sus experimentos con su hijo cuando el pequeño William tenía dos años. Parece que indujo una especie de estado hipnoidal mediante el uso de bloques alfabéticos. Los rápidos resultados que obtuvo deleitaron su mente científica. El niño aprendió a deletrear y leer en unos meses. Al cabo de un año podía escribir tanto en inglés como en francés en la máquina de escribir. A los cinco años había compuesto un tratado de anatomía y había ideado un método para calcular la fecha en que había caído cualquier día de la semana durante los últimos diez mil años. Boris Sidis publicó varios artículos en revistas científicas describiendo los logros de su bebé. A los seis años, el niño fue enviado a una escuela pública de Brookline, donde sorprendió a sus maestros y alarmó a los demás niños al superar siete años de escolarización en seis meses. Cuando tenía ocho años, William propuso una nueva tabla de logaritmos, empleando 12 en lugar del habitual 10 como base. Boris Sidis publicó un libro sobre su increíble hijo, llamado "Filisteo y genio", y entró en Quién es quién en Estados Unidos .
El niño maravilloso tenía nueve años cuando su padre intentó matricularlo en Harvard. Podría haber aprobado los exámenes de ingreso con facilidad, pero las autoridades universitarias, sorprendidas y avergonzadas, no le permitieron realizarlos. Continuó realizando sus maravillas en casa y comenzó a estudiar latín y griego. No le interesaban los juguetes ni ninguno de los placeres normales de los niños pequeños. Los perros le aterrorizaban. "Si veo un perro", le dijo William a alguien en ese momento, "debo huir. Debo esconderme. Me gusta el gato. No puedo jugar, porque mi madre tendría que estar allí todo el tiempo, porque de la posibilidad de que pueda ver un perro." Su principal recreación parece haber sido viajar en tranvía con sus padres. El mayor Sidis le explicó los traslados y le interesó por los nombres de calles y lugares. Incluso antes de cumplir cinco años, William había aprendido a recitar todas las horas y estaciones de un complejo horario ferroviario. De vez en cuando recitaba horarios para los invitados mientras otros niños recitaban rimas de Mamá Ganso o cantaban pequeñas canciones. Quienes lo recuerdan en aquellos años dicen que tenía algo de la intensidad de un adulto neurótico.
En 1908, a la edad de diez años, a William James Sidis se le permitió matricularse en Tufts College, en Medford. Viajaba diariamente desde Brookline con su madre, quien estaba tan interesada en su fenomenal desarrollo mental como su padre. Siempre iban y venían de la universidad en tranvía. El joven asistió a Tufts durante un año y finalmente, en 1909, cuando tenía once años, Harvard le permitió matricularse allí como estudiante especial. Se matriculó como estudiante de primer año al año siguiente, y así se convirtió en miembro de la promoción de 1914. Cotton Mather, en 1674, se había convertido en estudiante de primer año de Harvard a la edad de doce años, y probablemente debido a este distinguido precedente, William Sidis se le permitió matricularse a esa misma edad. Era una fuente de asombro para sus compañeros de estudios y para el profesorado; algunos de los periódicos asignaron periodistas para cubrir "el caso Sidis".
Se pierde en el registro cómo se convenció a William para hablar ante los eruditos eruditos en enero de su primer año en Harvard, pero se sabe que mostró un gran interés en escuchar las conferencias de otros y se unió fácilmente a las discusiones grupales sobre metafísica. En su tiempo libre empezó a componer dos gramáticas, una latina y otra griega. Sin embargo, la presión de sus estudios y su repentina fama comenzaron a hacerle efecto, y no pasó mucho tiempo después de su notable discurso cuando sufrió un colapso general.
Su padre dirigía un sanatorio en Portsmouth, New Hampshire, en ese momento, y William fue trasladado allí de urgencia. Cuando finalmente regresó a Harvard, estaba retraído y tímido; no se le pudo persuadir para que volviera a dar una conferencia; Comenzó a mostrar una marcada desconfianza hacia la gente, miedo a la responsabilidad y una inadaptación general a su vida anormal. No se relacionaba mucho con los estudiantes y huía de los periodistas, pero estos lo arrinconaron, por supuesto, el día de su graduación como Licenciado en Artes en 1914. Tenía dieciséis años. Entonces vestía pantalones largos y se enfrentaba a los periodistas que bajaban al Yard con menos sensación de vergüenza que cuando era un niño con bragas. Pero en él se habían desarrollado claras fobias. "Quiero vivir la vida perfecta", dijo William a los periodistas. "La única manera de vivir la vida perfecta es vivirla en reclusión. Siempre he odiado las multitudes". Por "multitudes" no fue difícil leer "gente". Entre los que se graduaron con William James Sidis ese día se encontraban Julius Spencer Morgan; Gilbert Seldes; y Vinton Freedley y Laurence Schwab, los productores de la comedia musical. Los periodistas no les prestaron atención.
A los dieciséis años, William James Sidis era un chico grande y, cuando ingresó en la Facultad de Derecho de Harvard, ya no era la figura incongruente que había sido. Los periódicos tenían poco interés en sus idas y venidas. Asistió discretamente a la facultad de derecho durante tres años y aparentemente fue un estudiante brillante, pero su principal interés eran las matemáticas, y en 1918 aceptó un puesto de profesor en una universidad de Texas. Su fama le precedió, pero incluso si no lo hubiera sido, la extrema juventud de este profesor de matemáticas habría sido suficiente para convertirlo en una curiosidad. Se encontró en el centro de un interés que le molestaba y le consternaba. De repente renunció a su puesto y regresó amarga y silenciosamente a Boston, donde vivió en la oscuridad durante algunos meses.
Fue el 1 de mayo de 1919 cuando el nombre del joven Sidis volvió a ocupar las primeras planas de los periódicos. Con una veintena de jóvenes más, participó en una manifestación comunista en Roxbury y fue llevado ante el tribunal municipal como uno de los cabecillas del grupo y, de hecho, el mismo individuo que había portado la horrible bandera roja en su desfile. En el estrado de los testigos, Sidis demostró ser más franco y sincero que discreto. Anunció ante un tribunal estupefacto que para él no había más dios que la evolución; Cuando se le preguntó si creía en lo que representa la bandera estadounidense, dijo que sólo hasta cierto punto. En un momento dado, para instrucciones del magistrado, se lanzó a explicar la forma de gobierno soviética. Su inclinación marxista se había desarrollado durante un período de varios años. Cuando los Estados Unidos entraron en la guerra, se declaró objetor de conciencia y en varias ocasiones expresó la opinión de que los problemas del mundo eran causados por el capitalismo.
Un policía que había ayudado a disolver el desfile de los radicales identificó a Sidis como el hombre que llevaba la bandera roja. El oficial dijo que le había preguntado a Sidis por qué no llevaba la bandera estadounidense, y que Sidis respondió: "¡Al diablo con la bandera estadounidense!". Al regresar al estrado, el famoso prodigio negó vehementemente haber hablado alguna vez con el testigo y haber dicho alguna vez a nadie: "¡Al diablo con la bandera estadounidense!" Repitió que se oponía a la guerra y que creía en una forma de gobierno socializada. Después de una pausa, anunció que, en realidad, había llevado una bandera estadounidense, tras lo cual, ante el asombro de la sala del tribunal, sacó una bandera estadounidense en miniatura de su bolsillo. Fue condenado a dieciocho meses de cárcel por incitación a disturbios y agresión. Apeló y, mientras estaba en libertad bajo fianza de 5.000 dólares, desapareció del estado en el que había sorprendido a profesores eruditos y a policías patrióticos. Marcó el comienzo de un nuevo y curioso modo de vida para el joven.
Durante los cinco años siguientes, William James Sidis parece haber logrado la "vida perfecta" de la que había hablado el día de su graduación: la vida de reclusión. Aparentemente vagaba de ciudad en ciudad, trabajando como empleado, o en alguna otra función menor, por un salario que sólo le permitía subsistir. En 1924 volvió a aparecer en las noticias cuando un periodista lo encontró trabajando en una oficina en Wall Street, por veintitrés dólares a la semana. Estaba consternado al ser descubierto. Dijo que todo lo que quería era ganar lo suficiente para vivir y trabajar en algo que requiriera un mínimo de esfuerzo mental. Los últimos periodistas que bajaron a su oficina para entrevistarlo no lograron verlo. Había dejado su trabajo y había vuelto a desaparecer.
Dos años más tarde, en 1926, Dorrance & Company, una editorial de Filadelfia que imprime libros "vanidosos", es decir, libros publicados a expensas de los autores, publicó un volumen llamado " Notas sobre la colección de transferencias". Fue escrito por un tal Frank Folupa. Frank Folupa, según descubrió un periodista despiadadamente ingenioso, no era otro que William James Sidis. Nuevamente lo atropellaron y lo entrevistaron. Anunció que durante mucho tiempo había sido un "peridromófilo", es decir, un coleccionista de transferencias de tranvía. Él mismo había acuñado la palabra. Su libro (ahora agotado) tenía trescientas páginas y era un tratado erudito y laborioso sobre el origen, la naturaleza y la clasificación de nada más y nada menos que los trozos de papel que los conductores de tranvía entregan a los pasajeros cuando solicitan transbordos. Muchos psicólogos y analistas deben haber estado interesados al leer en los artículos que el genio del niño precoz que había asombrado al mundo académico dieciséis años antes había florecido de esta manera extraña. El libro es digno de examen. Sidis escribió un prefacio al volumen, que comenzaba así: "Este libro es una descripción de lo que es, hasta donde sabe el autor, un nuevo tipo de pasatiempo, pero que a primera vista parece tan razonable como , tan interesante y tan instructivo como cualquier otro tipo de colección de moda. Esta es la colección de transferencias de tranvías y formas afines. El propio autor ya ha recopilado más de 1600 formas de este tipo." El prefacio revela, en otro lugar, que el autor no carecía de cierto humor. "Podemos mencionar", decía, "el interés geográfico y topográfico, tanto en la exploración como en el análisis de las transferencias mismas. También están las interesantes luces que una colección de este tipo arroja sobre la política en la que necesariamente están involucradas las empresas de tránsito". ; aunque difícilmente recomendamos que este interés político se lleve lo suficientemente lejos como para inducir al coleccionista a tomar partido en tales disputas. Y nuevamente: "Uno puede encontrar mucha diversión con las transferencias: se dice que un estudiante de la Universidad de Harvard se encontró en una calle coche y, deseando un viaje extra, le pidió al revisor un transbordo. Cuando se le preguntó "¿A dónde?" "En cualquier lugar", dijo. El conductor le guiñó un ojo y dijo: "Está bien". Te transferiré a Waverly. Posteriormente se rieron del estudiante cuando contó la historia y se le informó que el asilo para débiles mentales estaba ubicado en Waverly ". Sidis también incluyó en su prefacio algunos versos que había escrito cuando tenía catorce años. Comienzan:
Desde los trenes subterráneos en Central,
se toma un transbordo y se va
a Allston o Brighton o
a Somerville, ya sabes;
En los automóviles desde Brighton, haga transbordo
al metro de Cambridge este
y tome un tren hasta Park Street
o Kendall Square, al menos.
"Conocemos", concluye el autor, "a alguien a quien realmente le ayudó a tomar el camino correcto al recordar un fragmento de uno de estos versos". El libro analiza todo tipo de transferencias: tipos estándar, tipo Ham, tipo Pope, tipo Smith, tipo Moran, transferencias Franklin Rapid, transferencias Stedman. De este último (para darle una idea), el Sr. Sidis escribió: "Transferencias Stedman: esta clasificación se refiere a un tipo peculiar elaborado por cierta imprenta de transferencias en Rochester, Nueva York. Las peculiaridades de la transferencia Stedman típica son el límite de tiempo tabular. ocupando todo el extremo derecho de la transferencia (ver Diagrama en la Sección 47) y la combinación de fila y columna de ruta de recepción (u otras condiciones de recepción) con el medio día que ya hemos discutido en detalle".
Un año después de la publicación de su libro (al parecer sólo se vendió a unos pocos peridromófilos más), Sidis regresó a la ciudad de Nueva York y volvió a conseguir un trabajo como empleado en una empresa comercial. A su habilidad y experiencia en el trabajo de oficina en general, el genio matemático había añadido ahora, irónicamente, la capacidad de operar una máquina sumadora con gran velocidad y precisión, y le gustaba alardear de este logro. Vivía en 112 West 119th Street, donde se hizo amigo de Harry Freedman, el propietario, y su hermana, la señora Schlectien. Sidis ya no está con ellos y no te dirán adónde ha ido, pero te reenviarán cualquier correo que llegue por él. Aprecian al joven y aprecian su deseo de evitar la publicidad. "Tenía una especie de amargura crónica, como mucha gente que ves viviendo en habitaciones amuebladas", dijo recientemente Freedman a un investigador de la curiosa historia de William James Sidis. Sidis solía sentarse en un viejo sofá en la sala de estar de Freedman y hablar con él y su hermana. Sidis les dijo que odiaba Harvard y que cualquiera que enviara a su hijo a la universidad es un tonto: un niño puede aprender más en una biblioteca pública. Con frecuencia hablaba de su pasión por coleccionar transfers. "Él puede decirle cómo llegar a cualquier calle de cualquier ciudad de los Estados Unidos con un solo billete de tranvía", dijo el Sr. Freedman con asombro y admiración. Parece que Sidis mantiene correspondencia con peridromófilos en varias otras ciudades y de esta manera se mantiene al día con la situación del tranvía y los transbordos. Una vez, el joven bajó de su habitación un manuscrito en el que estaba trabajando y le pidió a la señora Schlectien si podía leerle "algunos capítulos". Dijo que resultó ser un libro del tipo "Buck Rogers", sobre aventuras en un mundo futuro de maravillosos inventos. Ella dijo que estaba genial.
William James Sidis vive hoy, a la edad de treinta y nueve años, en un dormitorio del destartalado extremo sur de Boston. Por una fotografía de él y de sus actividades, este disco está en deuda con una joven que recientemente logró entrevistarlo allí. Lo encontró en una pequeña habitación empapelada con el diseño de enormes flores rosadas, considerablemente descoloridas. Había una cama grande y desordenada y un enorme baúl medio abierto. En una pared colgaba un mapa de Estados Unidos. Sobre una mesa junto a la puerta había un paquete de transferencias de tranvía cuidadosamente unidas con un elástico. Sobre una cómoda había dos fotografías, una (sorprendentemente) de Sidis como el niño genio, la otra una chica de rostro dulce con gafas con montura de concha y un elaborado saludo de Marcel. También había un escritorio con una pequeña y antigua máquina de escribir, un Almanaque Mundial , un diccionario, algunos libros de referencia y un libro de la biblioteca que el visitante del joven recogió en un momento dado. "Oh, vaya", dijo Sidis, "esa es sólo una de esas historias de delincuentes". Dirigió su atención hacia la pequeña máquina de escribir. "Puedes cogerlo con un dedo", dijo, y así lo hizo.
William Sidis, de treinta y nueve años, es un hombre corpulento y corpulento, con una mandíbula prominente, un cuello grueso y un bigote rojizo. Su cabello claro cae sobre su frente como lo hizo la noche que dio una conferencia a los profesores en Cambridge. Sus ojos tienen una expresión que varía desde la ingeniosa hasta la cautelosa. Cuando es cauteloso, tiene una especie de dignidad incongruente que de repente se rompe en el alegre abandono de un niño de vacaciones. Parece tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas para expresarse, pero cuando lo hace, habla rápidamente, asiente bruscamente con la cabeza para enfatizar sus puntos, hace gestos con la mano izquierda y, de vez en cuando, emite una risa curiosa y jadeante. Parece disfrutar mucho e irónicamente de llevar una vida de irresponsabilidad errante después de una infancia de escrupulosa reglamentación. Su visitante encontró en él cierto encanto infantil.
Sidis trabaja ahora, como de costumbre, como empleado en una casa comercial. Dijo que nunca permanece mucho tiempo en una oficina porque sus empleadores y compañeros de trabajo pronto descubren que él es el famoso niño prodigio y que no puede tolerar un puesto después de eso. "La sola visión de una fórmula matemática me enferma físicamente", dijo. "Todo lo que quiero hacer es ejecutar una máquina sumadora, pero no me dejan en paz". Resultó que una vez le ofrecieron un trabajo en la Eastern Massachusetts Street Railway Company. Parece que los funcionarios creían con cariño que el joven mago de alguna manera sería capaz de resolver todos sus problemas técnicos. Cuando se presentó a trabajar, le presentaron un montón de planos, gráficos y documentos llenos de estadísticas. Uno de los funcionarios lo encontró una hora después llorando en medio de todo. Sidis le dijo al hombre que no podía soportar responsabilidades, ni pensamientos complejos, ni cálculos, excepto en una máquina de sumar. Tomó su sombrero y se fue.
Sidis tiene un nuevo interés que le absorbe actualmente más que los traslados en tranvía. Se trata del estudio de ciertos aspectos de la historia de los indios americanos. Da clases a media docena de estudiantes interesados una vez cada dos semanas. Se reúnen en su dormitorio y se acomodan en la cama y en el suelo para escuchar el intenso pero vacilante discurso del otrora prodigio. A Sidis le preocupa principalmente la tribu Okamakammessett, a la que describe como una especie de federación proletaria. Ha escrito algunos folletos sobre la tradición y la historia de Okamakammessett y, si se le solicita adecuadamente, recitará poesía de Okamakammessett e incluso cantará canciones de Okamakammessett. Admitió que su estudio de los Okamakammessetts fue una consecuencia de su interés por el socialismo. Cuando la joven mencionó la manifestación del Primero de Mayo de 1919, miró el retrato de la niña en su cómoda y dijo: "Ella estaba en ella. Era una de las fuerzas rebeldes". Él asintió vigorosamente con la cabeza, como complacido con esa frase: "Yo era el abanderado", prosiguió. "¿Y sabes qué era la bandera? Sólo un trozo de seda roja". Él soltó su risa curiosa. "Seda roja", repitió. No hizo ninguna referencia a la imagen que tenía de sí mismo en los días de su gran fama, pero su entrevistador supo más tarde que en una ocasión, cuando un alumno suyo le preguntó a quemarropa sobre su precocidad infantil e insistió en una demostración de sus habilidades matemáticas. Sidis logró con dificultad expulsarlo de la habitación.
Sidis reveló a su entrevistador que tiene otro trabajo en marcha: un tratado sobre las inundaciones. Le mostró la primera frase: "California ha adquirido considerable fama gracias a su supuesto clima". Parece que estuvo en California hace unos diez años durante sus andanzas. Su visitante se animó, por fin, a mencionar la predicción, hecha por el profesor Comstock del Instituto Tecnológico de Massachusetts allá por 1910, de que el niño que ese año daba una conferencia sobre la cuarta dimensión a una reunión de eruditos crecería hasta Sé un gran matemático, un líder famoso en el mundo de la ciencia. "Es extraño", dijo William James Sidis, con una sonrisa, "pero, ya sabes, nací el Día de los Inocentes".
―Jared L. Manley (James Thurber) 1
1 En Los años con Ross Thurber escribió: "Era uno de los '¿Dónde están ahora?' serie, para la cual hice la reescritura (Grossett & Dunlap, 1957, p. 210)". Pero Jared Manley era el seudónimo de Thurber. "Bernstein escribe: 'A principios de 1936, Thurber comenzó a escribir (en realidad a reescribir, ya que algunos de los mejores reporteros de The New Yorker, como Eugene Kinkead, estaban haciendo la investigación) una serie de perfiles breves y retrospectivos. Bernstein también revela que Jared L. Manley fue un nombre que Thurber improvisó cuando escribió su primer artículo sobre un viejo boxeador basado en las iniciales del boxeador John L. Sullivan y Manley basado en "el arte varonil de la autodefensa".'" — Privacidad, Información y Tecnología.
2 Norbert Weiner, que estaba en la reunión del club de matemáticas, escribió: "El joven Sidis, que entonces tenía once años, era obviamente un niño brillante e interesante. Su interés estaba principalmente en las matemáticas. Recuerdo bien el día en el Club de Matemáticas de Harvard en el que GC Evans, ahora jefe retirado del departamento de matemáticas de la Universidad de California y amigo de toda la vida de Sidis, patrocinó al niño en una charla sobre las figuras regulares de cuatro dimensiones. La charla habría dado crédito a un alumno de primera o segunda dimensión. estudiante de posgrado de cualquier edad, aunque todo el material que contenía era conocido en otros lugares y estaba disponible en la literatura. El tema me lo había hecho familiar EQ Adams, un compañero de mis días en Tufts. Estoy convencido de que Sidis no tenía acceso según las fuentes existentes, y que la charla representó el triunfo de los esfuerzos sin ayuda de un niño muy brillante ( Ex-Prodigy , Simon & Schuster, p. 131 - 132)".
4 Cfr. Siete mitos del fracaso por Dan Mahony: "Las investigaciones muestran que la mayoría de los niños prodigio llevan vidas productivas. Al igual que Sidis".
Continuamos con nuestro aprendizaje sobre la escritura (cientos de posts). Hoy con los tropos de trama (book tropes), que son los esquemas narrativos recurrentes que organizan las historias en la literatura, el cine y otras formas de narración. No se trata de clichés inevitables, sino de estructuras profundas que revelan cómo los seres humanos comprendemos, organizamos y comunicamos nuestras experiencias a través de la ficción. Como arquetipos del relato, merecen ser estudiados con la misma seriedad que dedicamos a los estilos literarios o las técnicas cinematográficas.
Desde la perspectiva de la teoría narrativa, los tropos funcionan como convenciones compartidas entre autor y lector. Cuando reconocemos que estamos ante un "viaje del héroe" o una "búsqueda", ambos—escritor y audiencia—activamos un conjunto de expectativas que estructuran nuestra interpretación. Esto no empobrece la experiencia estética; al contrario, permite que los creadores jueguen creativamente dentro de esas estructuras, subvirtiéndolas, transformándolas o profundizando en sus implicaciones.
Consideremos algunos tropos fundamentales, también designados con el anglicismotrope. El "acto de regreso" clausura un ciclo narrativo: Odiseo vuelve a Ítaca, Frodo retorna a la Comarca, el personaje de Donnie Darko se reconcilia con su destino temporal. Este patrón ancla la narración en la idea de que el viaje transforma pero también reclama un hogar, real o metafórico. Otro ejemplo central es la "revelación tardía": ese momento donde el lector descubre que las premisas del relato eran engañosas. Kafka utiliza esto magistralmente en La metamorfosis: no es un cuento fantástico sobre un hombre que se transforma en insecto, sino una parábola sobre la alienación donde lo imposible representa lo cotidiano.
Lo interesante es que los tropos trascienden los géneros. Una tragedia griega comparte con una novela contemporánea la estructura de "caída por hybris": el personaje protagonista, por orgullo o ceguera, desencadena su propia ruina. Antígona y los personajes de Houellebecq habitan el mismo espacio arquetípico, aunque separados por milenios. Esto sugiere que los tropos expresan estructuras del pensamiento humano, formas en que interpretamos causalidad, justicia, transformación y finitud.
Principales Tropos de Trama en la Ficción: El Elegido:Un protagonista, a menudo reacio, destinado por una profecía a salvar el mundo o cumplir una misión crucial. Enemies to Lovers (De enemigos a amantes):Personajes que inician con odio o conflicto intenso y terminan enamorándose. Segundas Oportunidades:Personajes que retoman una relación amorosa o un camino vital pasado. El Viaje del Héroe:Una estructura clásica donde el protagonista sale de su mundo ordinario, enfrenta pruebas y regresa transformado. El Mentor Sabio/Oscuro:Una figura que guía o entrena al protagonista, a veces con intenciones ocultas. Falsa Identidad/Heredero Perdido:El protagonista descubre su linaje noble o vive ocultando quién es realmente. Tensión Sexual No Resuelta:La atracción entre dos personajes que se mantiene durante gran parte de la historia sin concretarse. Triángulo Amoroso:El protagonista debe elegir entre dos intereses amorosos, a menudo representando dos caminos distintos. Mundo Distópico/Reglas Rígidas: La historia ocurre en una sociedad opresiva donde el protagonista desafía el sistema.
Para el escritor y el educador, reconocer los tropos es fundamental por varias razones. Primero, permite la conciencia técnica: saber que se está empleando un patrón narrativo específico facilita manipularlo con intención. Segundo, el análisis de tropos revela las preocupaciones culturales de una época. Los tropos favorecidos en una generación reflejan sus ansiedades: el regreso cíclico sugiere deseo de estabilidad; el viaje sin retorno expresa alienación; la revelación tardía expresa desconfianza en las apariencias.
Tercero, comprender los tropos prepara al lector crítico para resistir la manipulación narrativa sin cometer el error de rechazar la convención misma. La novela sentimental victoriana usa tropos que ahora nos resultan transparentes, pero eso no invalida obras maestras posteriores que operan dentro de estructuras similares. Lo que importa es cómo se habita el tropo, qué tensiones se crean dentro de su marco.
Los tropos también funcionan como puentes entre culturas. La mitología griega, la epopeya medieval vasca o el cine de samurais japonés comparten patrones narrativos reconocibles, lo que permite un diálogo transversal. No son cárceles de significado sino lugares de encuentro donde la creatividad opera con libertad consciente.
Los tropos de trama no son clichés: son la gramática secreta de las historias. https://t.co/kyQedHFQSO De Aristóteles a Joseph Campbell, literatura y cine han usado patrones como el viaje del héroe, la redención o “enemigos a amantes” para atrapar al público. La clave no es… pic.twitter.com/cyLDmNYmoQ
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) April 6, 2026