Ya hemos escrito sobre el eclipse (posts) que viviremos el 12 de agosto de 2026 que será total en buena parte de la Península, aunque no en toda ella. Desde Mil Palmeras, en Pilar de la Horadada (Alicante), el eclipse será parcial, pero extraordinariamente profundo: la Luna llegará a ocultar aproximadamente el 98,2 % del diámetro solar.
Mañana haremos un ensayo general para buscar antes del eclipse un lugar con visión completamente abierta hacia el oeste-noroeste. Hoy mostraremos cómo construir una cámara estenopeica (pinhole projector). Es la mejor opción para no mirar directamente al Sol: se proyecta su imagen sobre una superficie.
Materiales: Una caja de cartón alargada o tubo. Papel de aluminio. Una hoja de papel blanco. Cinta adhesiva. Un alfiler, aguja o clavo. Tijeras. Opcionalmente, cartulina negra para mejorar el contraste.
Se realiza un pequeño orificio circular en el aluminio y se coloca este como abertura en un extremo de la caja. En el extremo opuesto se sitúa la pantalla blanca. Cuanto mayor sea la distancia entre el agujero y la pantalla, mayor será la imagen proyectada, aunque también puede disminuir su luminosidad.
Durante el eclipse, se orienta la abertura hacia el Sol sin mirar por ella y se observa la pequeña imagen luminosa proyectada sobre el papel. La silueta circular del Sol se transformará progresivamente en una figura creciente, siguiendo el avance de la Luna. La NASA recomienda precisamente los métodos indirectos, como el proyector estenopeico, durante las fases parciales.
Una experiencia perfecta para aprender. La cámara estenopeica tiene además un enorme valor pedagógico. Permite explicar simultáneamente óptica, geometría, astronomía y movimiento aparente del cielo. Puede convertirse en un pequeño experimento familiar: anotar cada cinco minutos la forma de la imagen solar, fotografiar la proyección y comparar posteriormente la secuencia. Incluso varios observadores pueden utilizar agujeros de diferentes tamaños para comprobar cómo cambia la imagen proyectada. No hace falta una cámara sofisticada para comprender la geometría de un eclipse: basta un agujero diminuto, una pantalla y la enorme escala del sistema Sol-Tierra-Luna.
Protección ocular: la regla que no admite excepciones. El aspecto fundamental es la seguridad. Nunca hay que mirar directamente al Sol durante las fases parciales, ni siquiera cuando queda solamente una pequeña fracción de su superficie descubierta. Las gafas de sol convencionales no sirven. Tampoco sirven radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos, CDs ni filtros improvisados. Para observación directa deben utilizarse gafas o visores solares específicamente diseñados para eclipses y conformes con ISO 12312-2.
La cámara estenopeica evita precisamente este riesgo porque la observación es indirecta. Es una magnífica alternativa para niños y para actividades educativas. En Mil Palmeras no veremos la corona solar de la totalidad, pero sí podremos contemplar algo casi tan fascinante: un eclipse del 98 % sobre el Mediterráneo, proyectado por una cámara estenopeica construida con nuestras propias manos.


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