El disco solar asoma, distorsionado ligeramente por la refracción. No es un milagro, es un fenómeno óptico predecible, pero a mis años, la precisión del cosmos me resulta más reconfortante que cualquier fantasía. El agua alcanza su albedo máximo, reflejando una energía que pronto agitará las moléculas de aire. El día se impone por termodinámica. Es un ciclo ciego e indiferente, pero ver esa esfera de helio e hidrógeno emerger sobre el Mediterráneo sigue siendo el único orden que reconozco.
@agirregabiria Otro minuto de otro amanecer en el Mediterráneo
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