Mostrando entradas con la etiqueta GetxoFolk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GetxoFolk. Mostrar todas las entradas

Elizabeth Davidson - Blythe & Daniel Quayle

Concluimos nuestra crónica de Getxo Folk 2026 con otros dos eventos.  Elizabeth Davidson-Blythe & Daniel Quayle forman un dúo de referencia en la interpretación y difusión de la Isla de Man, que combinan con sonidos de synth pop y eurofolk. Con una sólida trayectoria internacional, ambos artistas destacan por su extraordinaria calidad interpretativa y por una propuesta que combina el respeto por la tradición con una sensibilidad contemporánea. 

Sus conciertos son un viaje por las melodías, canciones y danzas del patrimonio celta, interpretadas con autenticidad, elegancia y una profunda conexión con sus raíces. Sobre el escenario, la complicidad entre ambos da lugar a una experiencia musical cercana y cautivadora. La calidez de sus voces, el virtuosismo instrumental y la riqueza de sus arreglos crean un repertorio lleno de matices que acerca al público la esencia de la música tradicional de Escocia, Inglaterra y la Isla de Man. Cada actuación se convierte en un encuentro íntimo y emocionante, donde la tradición cobra nueva vida a través de la interpretación de dos de sus más destacados embajadores. 

En el anfiteatro, sobre todo los más pequeños han disfrutado de Sonarium. Se trata de una instalación de experimentación sensorial que invita al público a descubrir el sonido desde una perspectiva lúdica, inmersiva y participativa. Concebida como un espacio de exploración, la propuesta transforma la escucha en una experiencia activa, donde la curiosidad y la interacción son las protagonistas. A través de diferentes dispositivos sonoros y elementos interactivos, Sonarium anima a experimentar con las vibraciones, los ritmos y las resonancias, despertando los sentidos y fomentando la creatividad. Dirigida a públicos de todas las edades, la instalación convierte cada recorrido en una oportunidad para jugar, aprender y redescubrir el sonido como una herramienta de expresión, comunicación y asombro.
Sonarium es una instalación de experimentación sensorial que invita al público a descubrir el sonido desde una perspectiva lúdica, inmersiva y participativa. Concebida como un espacio de exploración, la propuesta transforma la escucha en una experiencia a

La Jose en Getxo Folk

El cierre del 42.º Festival Internacional de Folk de Getxo, celebrado este domingo 13 de septiembre en la Plaza Estación de Las Arenas, ha correspondido a una de las voces más personales del panorama flamenco actual: La Jose. A las 18:30, tras el desfile de la fanfarria Kutxus Areatxu y como preludio del emotivo homenaje a Xalbador con el que el certamen bajaba el telón, la cantante granadina ofreció un concierto gratuito que sintetiza, quizá mejor que ningún otro de esta edición, la vocación de frontera que define al festival vizcaíno desde hace más de cuatro décadas.

Nacida en Granada, La Jose —cantaora, compositora, bailarina autodidacta y letrista— construye su identidad artística desde una herencia doblemente mestiza: hija de una madre paya aficionada al baile y de un padre gitano entregado al cante más puro, ha hecho de ese cruce el eje de una voz versátil, capaz de transitar sin estridencias entre el flamenco, la copla y el folclore ibérico. Su carrera, iniciada en los tablaos granadinos antes de proyectarse por Madrid y por escenarios de media Europa —Gran Bretaña, Portugal, Francia, Italia, Bosnia, Macedonia, Alemania— y de países tan alejados como Colombia o Cuba, fue decantándose hacia un lenguaje propio a partir de un primer disco, Espiral, en el que ya apuntaba la madurez interpretativa que hoy la distingue.

Lo más singular de su propuesta, sin embargo, no reside solo en la mezcla de géneros peninsulares, sino en su disposición a cruzar fronteras culturales más amplias. Proyectos como Leilunar, en los que la guitarra flamenca convive con el oud, la flauta egipcia o la darbuka, sitúan a La Jose en un territorio donde la cultura gitana andaluza dialoga con la árabe y la magrebí, bajo la convicción, explícita en su discurso escénico, de que la música carece de fronteras y de que son los puntos de encuentro, y no las fronteras, los que finalmente pesan en la balanza. A ese compromiso intercultural se suma una conciencia feminista declarada, que atraviesa tanto sus letras como su manera de ocupar el escenario: una puesta en escena intensa y narrativa que reivindica una autoría femenina dentro de una tradición, la del cante flamenco, codificada históricamente en clave masculina.

Conviene situar esta actuación en el marco más amplio de una edición del Getxo Folk que ha vuelto a demostrar que el folk, lejos de ser un género fósil, funciona como espacio de tránsito entre lo propio y lo ajeno. Junto a La Jose, esta 42.ª edición ha reunido en Muxikebarri, en Las Arenas y en el entorno de la playa de Ereaga a figuras como la fadista portuguesa Dulce Pontes, la histórica banda bretona Gwendal o el conjunto irlandés Flook, además de proyectos que, como la colaboración entre Xabi Aburruzaga, Xabier Díaz y Adufeiras de Salitre, tienden puentes entre Euskadi y Galicia. Es la misma lógica que, aplicada al caso de La Jose, permite entender el flamenco no como un patrimonio cerrado sino como una tradición viva que, igual que el bertsolarismo homenajeado en la clausura, se piensa a sí misma en relación con su circunstancia, por retomar la conocida fórmula orteguiana: cada intérprete es, también, el resultado de las culturas que lo atraviesan y lo constituyen.

Con actuaciones como la de este domingo, el Getxo Folk reafirma su condición de escaparate de músicas de raíz leídas desde una sensibilidad contemporánea y comprometida, y confirma, edición tras edición, que la mejor manera de honrar una tradición no consiste en preservarla intacta, sino en dejarla respirar y transformarse en contacto con otras.

@agirregabiria

La Jose en Getxo Folk

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Marsa Scouts Pipe Band de Malta en Getxo Folk

Lista de reproducción con varios vídeos.

Otro exponente de la tradición sonora, Marsa Scouts Pipe Band en el festival Getxo Folk. La música de tradición oral y las formaciones populares constituyen un archivo vivo de la memoria colectiva, capaz de reconfigurar identidades locales mediante la incorporación de influencias transnacionales. La participación de la Marsa Scouts Pipe Band de Malta en el certamen Getxo Folk ofrece un marco de análisis idóneo para examinar la intersección entre patrimonio sonoro, herencia colonial y pedagogía juvenil. La presencia de una banda de gaitas de corte escocés procedente del centro del Mediterráneo en un festival de referencia atlántica trasciende la mera curiosidad organológica; plantea interrogantes pertinentes sobre la circulación de los géneros musicales y la función integradora de las asociaciones juveniles en la Europa contemporánea.


El fenómeno de las pipe bands en el archipiélago maltés hunde sus raíces en el periodo de dominación británica (1800-1964). Durante más de un siglo y medio, la presencia militar del Imperio británico introdujo la gaita escocesa (Great Highland Bagpipe) y la percusión marcial en el paisaje acústico local. Lejos de extinguirse tras el proceso de descolonización, estas prácticas fueron apropiadas por la sociedad civil y, de manera muy destacada, por el movimiento Scout. La Marsa Scouts Pipe Band encarna este proceso de aculturación y resignificación simbólica: lo que en su origen funcionó como un dispositivo de representación imperial se transformó, con el transcurso de las décadas, en una expresión de identidad comunitaria, disciplina asociativa y orgullo local.


Desde una perspectiva pedagógica, el modelo formativo de una banda scout sobrepasa la instrucción estrictamente musical. La enseñanza que reciben los jóvenes instrumentistas en Marsa combina la alfabetización musical con el aprendizaje entre iguales (peer education), el sentido de responsabilidad cívica y el trabajo cooperativo. La banda actúa como un vector de educación no formal donde la exigencia técnica de la ejecución de la gaita y el redoblante convive con la transmisión de valores sociales. Al actuar en escenarios internacionales como Getxo, los integrantes de la formación no sólo exhiben un repertorio de notable precisión, sino que ejercen como embajadores de un proyecto educativo que utiliza el folklore adoptado como herramienta de cohesión y desarrollo humano.


El marco festivo de Getxo Folk opera, asimismo, como un espacio de encuentro dialógico. En el contexto cultural del País Vasco, caracterizado por un profundo arraigo de la instrumentación autóctona y una constante reflexión sobre el patrimonio propio, la audición de gaitas de tradición escocesa interpretadas por músicos malteses genera un contraste acústico estimulante. La programación de esta agrupación por parte de la organización del festival subraya una visión de la música tradicional despojada de purismos estáticos. El folklore se revela aquí como una entidad viva, maleable y en constante negociación con los flujos históricos globales.


El paso de la Marsa Scouts Pipe Band por Getxo invita a considerar cómo la geografía cultural no siempre coincide con los límites cartográficos. La música tradicional no depende únicamente del origen ancestral de un instrumento, sino del significado social con el que una comunidad dota a su práctica sonora diaria. En esa convergencia entre el rigor del escultismo, la memoria histórica maltesa y la apertura del público vasco, se ofrece una valiosa lección sobre el poder de la música como lenguaje educativo transcultural.


Álbum de imágenes y vídeos.

@agirregabiria

Marsa Scouts Pipe Band de Malta, en Getxo Folk 2026

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Klezmerama en Getxo Folk 2026

La presencia de agrupaciones dedicadas a la recuperación de patrimonios musicales periféricos en festivales de marcado carácter plural enriquece de manera notable el panorama cultural contemporáneo. En este contexto, la participación de Klezmerama en el festival Getxo Folk ofrece una magnífica oportunidad para reflexionar sobre la pervivencia y la vigencia de las tradiciones sonoras de la Europa oriental.

El género klezmer, tradicionalmente vinculado a las comunidades judías askenazíes de Europa Central y Oriental, constituye un fascinante objeto de estudio etnomusicológico. Lejos de ser un repertorio estático, este estilo se caracteriza por su naturaleza eminentemente sincrética, integrando influencias gitanas, eslavas, otomanas y balcánicas. Los instrumentos solistas, especialmente el clarinete y el violín, imitan la inflexión de la voz humana —el lamentoso y el freilach—, modulando estados de ánimo que oscilan entre la melancolía existencial y la celebración festiva. 

La propuesta artística de Klezmerama destaca precisamente por su rigor interpretativo y su capacidad pedagógica para transmitir esta compleja red de influencias a públicos diversos. Durante su actuación en Getxo, la formación demostró que el folklore no es una pieza de museo destinada a la contemplación pasiva, sino un organismo vivo que dialoga con el presente. La ejecución técnica precisa, unida a una puesta en escena respetuosa con los cánones tradicionales pero abierta a la improvisación contemporánea, subraya el valor educativo de estas manifestaciones artísticas.

Desde una perspectiva pedagógica, eventos como el Getxo Folk desempeñan un papel insustituible en la alfabetización intercultural de la ciudadanía. Acercar expresiones musicales minoritarias o geográficamente distantes fomenta la empatía cognitiva y el pensamiento crítico frente a la homogenización cultural global. La música actúa así como un vehículo privilegiado para la transmisión de la memoria histórica y la diversidad antropológica.

En definitiva, el paso de Klezmerama por Getxo trasciende el mero evento lúdico para consolidarse como una experiencia de enriquecimiento cultural colectivo. La acogida del público evidencia que existe una demanda creciente por propuestas que conjuguen la excelencia artística con el rigor patrimonial, reafirmando el compromiso de los grandes festivales con la difusión del patrimonio musical universal.
@agirregabiria

Klezmerama en Getxo Folk 2026

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Banda Malvariche de Murcia en Getxo Folk

Ha sido una agradable sorpresa, recién venidos del sur de Alicante bajo influencia murciana, escuchar a la Banda Malvariche en Getxo Folk. Murcia canta sus raíces con músicas que no necesitan traducción. Pueden nacer a cientos de kilómetros de distancia, pertenecer a otra tradición cultural y, sin embargo, encontrar inmediatamente un lugar en la memoria y en la sensibilidad de quienes las escuchan. Esa es una de las virtudes del folk: convertir lo local en una experiencia universal.

Hoy, 11 de septiembre de 2026, la plaza de la Estación de Las Arenas (Getxo) acoge la presencia de Malvariche, una de las formaciones vinculadas a la renovación del folk murciano. Su participación forma parte de la 42.ª edición de Getxo Folk, festival que reúne durante cinco jornadas músicas de raíz procedentes de diferentes territorios y tradiciones. 

Malvariche nació en Alhama de Murcia en 1985 y llega a Getxo después de cuatro décadas de trayectoria. El aniversario no se plantea únicamente como una mirada retrospectiva. Su actual propuesta, Te canto las 40, reúne doce canciones nuevas y un comodín, combinando voces y ritmos renovados con la continuidad de una identidad profundamente vinculada a la tradición murciana. 

La actuación de Las Arenas resulta especialmente interesante desde una perspectiva educativa. El folklore no es simplemente una colección de canciones antiguas: es una forma de conservar, reinterpretar y transmitir conocimiento cultural. En sus melodías sobreviven maneras de celebrar, de narrar, de bailar y de comprender el territorio. Cuando una banda contemporánea transforma ese patrimonio sin convertirlo en pieza de museo, la tradición recupera su capacidad de dialogar con nuevas generaciones.

Ese diálogo estará especialmente presente en El país de los sonidos, propuesta familiar que Malvariche ofrece también en Getxo. El espectáculo utiliza música, narración, juegos sonoros y participación para acercar a niños y adultos al universo de los instrumentos y las músicas de raíz. La finalidad no consiste solamente en escuchar, sino en despertar curiosidad, favorecer la escucha activa y descubrir que detrás de cada sonido puede existir una historia. 

Hay aquí una lección pedagógica de fondo: la educación cultural funciona mejor cuando se vive que cuando únicamente se explica. Una plaza pública puede convertirse durante unas horas en aula, escenario, espacio de convivencia y laboratorio de memoria colectiva.

Además, el encuentro entre Malvariche y Getxo Folk posee un valor simbólico. La tradición murciana dialoga en Euskadi con músicas bretonas, irlandesas, portuguesas, gallegas, vascas y de otros lugares. No se trata de uniformar las culturas, sino de permitir que cada una conserve su personalidad mientras descubre afinidades con las demás. Quizá esa sea una de las mejores definiciones del folk contemporáneo: raíces que no impiden viajar. Malvariche lleva Murcia a Getxo y, al hacerlo, demuestra que preservar una tradición no significa encerrarla en el pasado, sino mantenerla viva para que pueda seguir encontrando nuevos públicos.

@agirregabiria

Banda Malvariche de Murcia en Getxo Folk

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria