Elizabeth Davidson - Blythe & Daniel Quayle
La Jose en Getxo Folk
El cierre del 42.º Festival Internacional de Folk de Getxo, celebrado este domingo 13 de septiembre en la Plaza Estación de Las Arenas, ha correspondido a una de las voces más personales del panorama flamenco actual: La Jose. A las 18:30, tras el desfile de la fanfarria Kutxus Areatxu y como preludio del emotivo homenaje a Xalbador con el que el certamen bajaba el telón, la cantante granadina ofreció un concierto gratuito que sintetiza, quizá mejor que ningún otro de esta edición, la vocación de frontera que define al festival vizcaíno desde hace más de cuatro décadas.
Nacida en Granada, La Jose —cantaora, compositora, bailarina autodidacta y letrista— construye su identidad artística desde una herencia doblemente mestiza: hija de una madre paya aficionada al baile y de un padre gitano entregado al cante más puro, ha hecho de ese cruce el eje de una voz versátil, capaz de transitar sin estridencias entre el flamenco, la copla y el folclore ibérico. Su carrera, iniciada en los tablaos granadinos antes de proyectarse por Madrid y por escenarios de media Europa —Gran Bretaña, Portugal, Francia, Italia, Bosnia, Macedonia, Alemania— y de países tan alejados como Colombia o Cuba, fue decantándose hacia un lenguaje propio a partir de un primer disco, Espiral, en el que ya apuntaba la madurez interpretativa que hoy la distingue.
Conviene situar esta actuación en el marco más amplio de una edición del Getxo Folk que ha vuelto a demostrar que el folk, lejos de ser un género fósil, funciona como espacio de tránsito entre lo propio y lo ajeno. Junto a La Jose, esta 42.ª edición ha reunido en Muxikebarri, en Las Arenas y en el entorno de la playa de Ereaga a figuras como la fadista portuguesa Dulce Pontes, la histórica banda bretona Gwendal o el conjunto irlandés Flook, además de proyectos que, como la colaboración entre Xabi Aburruzaga, Xabier Díaz y Adufeiras de Salitre, tienden puentes entre Euskadi y Galicia. Es la misma lógica que, aplicada al caso de La Jose, permite entender el flamenco no como un patrimonio cerrado sino como una tradición viva que, igual que el bertsolarismo homenajeado en la clausura, se piensa a sí misma en relación con su circunstancia, por retomar la conocida fórmula orteguiana: cada intérprete es, también, el resultado de las culturas que lo atraviesan y lo constituyen.
Con actuaciones como la de este domingo, el Getxo Folk reafirma su condición de escaparate de músicas de raíz leídas desde una sensibilidad contemporánea y comprometida, y confirma, edición tras edición, que la mejor manera de honrar una tradición no consiste en preservarla intacta, sino en dejarla respirar y transformarse en contacto con otras.
@agirregabiria La Jose en Getxo Folk
♬ sonido original - Mikel Agirregabiria
Marsa Scouts Pipe Band de Malta en Getxo Folk
Otro exponente de la tradición sonora, Marsa Scouts Pipe Band en el festival Getxo Folk. La música de tradición oral y las formaciones populares constituyen un archivo vivo de la memoria colectiva, capaz de reconfigurar identidades locales mediante la incorporación de influencias transnacionales. La participación de la Marsa Scouts Pipe Band de Malta en el certamen Getxo Folk ofrece un marco de análisis idóneo para examinar la intersección entre patrimonio sonoro, herencia colonial y pedagogía juvenil. La presencia de una banda de gaitas de corte escocés procedente del centro del Mediterráneo en un festival de referencia atlántica trasciende la mera curiosidad organológica; plantea interrogantes pertinentes sobre la circulación de los géneros musicales y la función integradora de las asociaciones juveniles en la Europa contemporánea.
El fenómeno de las pipe bands en el archipiélago maltés hunde sus raíces en el periodo de dominación británica (1800-1964). Durante más de un siglo y medio, la presencia militar del Imperio británico introdujo la gaita escocesa (Great Highland Bagpipe) y la percusión marcial en el paisaje acústico local. Lejos de extinguirse tras el proceso de descolonización, estas prácticas fueron apropiadas por la sociedad civil y, de manera muy destacada, por el movimiento Scout. La Marsa Scouts Pipe Band encarna este proceso de aculturación y resignificación simbólica: lo que en su origen funcionó como un dispositivo de representación imperial se transformó, con el transcurso de las décadas, en una expresión de identidad comunitaria, disciplina asociativa y orgullo local.
Desde una perspectiva pedagógica, el modelo formativo de una banda scout sobrepasa la instrucción estrictamente musical. La enseñanza que reciben los jóvenes instrumentistas en Marsa combina la alfabetización musical con el aprendizaje entre iguales (peer education), el sentido de responsabilidad cívica y el trabajo cooperativo. La banda actúa como un vector de educación no formal donde la exigencia técnica de la ejecución de la gaita y el redoblante convive con la transmisión de valores sociales. Al actuar en escenarios internacionales como Getxo, los integrantes de la formación no sólo exhiben un repertorio de notable precisión, sino que ejercen como embajadores de un proyecto educativo que utiliza el folklore adoptado como herramienta de cohesión y desarrollo humano.
El marco festivo de Getxo Folk opera, asimismo, como un espacio de encuentro dialógico. En el contexto cultural del País Vasco, caracterizado por un profundo arraigo de la instrumentación autóctona y una constante reflexión sobre el patrimonio propio, la audición de gaitas de tradición escocesa interpretadas por músicos malteses genera un contraste acústico estimulante. La programación de esta agrupación por parte de la organización del festival subraya una visión de la música tradicional despojada de purismos estáticos. El folklore se revela aquí como una entidad viva, maleable y en constante negociación con los flujos históricos globales.
El paso de la Marsa Scouts Pipe Band por Getxo invita a considerar cómo la geografía cultural no siempre coincide con los límites cartográficos. La música tradicional no depende únicamente del origen ancestral de un instrumento, sino del significado social con el que una comunidad dota a su práctica sonora diaria. En esa convergencia entre el rigor del escultismo, la memoria histórica maltesa y la apertura del público vasco, se ofrece una valiosa lección sobre el poder de la música como lenguaje educativo transcultural.
@agirregabiria Marsa Scouts Pipe Band de Malta, en Getxo Folk 2026
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Klezmerama en Getxo Folk 2026
@agirregabiria Klezmerama en Getxo Folk 2026
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🎵 ¿Puede la música tradicional ser un puente hacia la diversidad cultural y el pensamiento crítico? https://t.co/Ka4Gc1jWwl Analizamos el inolvidable paso de Klezmerama por el Getxo Folk 2026. Un viaje sonoro por las raíces askenazíes que demuestra cómo el folklore es un… pic.twitter.com/Oil9u6rNan
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) September 12, 2026
Banda Malvariche de Murcia en Getxo Folk
Ha sido una agradable sorpresa, recién venidos del sur de Alicante bajo influencia murciana, escuchar a la Banda Malvariche en Getxo Folk. Murcia canta sus raíces con músicas que no necesitan traducción. Pueden nacer a cientos de kilómetros de distancia, pertenecer a otra tradición cultural y, sin embargo, encontrar inmediatamente un lugar en la memoria y en la sensibilidad de quienes las escuchan. Esa es una de las virtudes del folk: convertir lo local en una experiencia universal.
Hoy, 11 de septiembre de 2026, la plaza de la Estación de Las Arenas (Getxo) acoge la presencia de Malvariche, una de las formaciones vinculadas a la renovación del folk murciano. Su participación forma parte de la 42.ª edición de Getxo Folk, festival que reúne durante cinco jornadas músicas de raíz procedentes de diferentes territorios y tradiciones.
Malvariche nació en Alhama de Murcia en 1985 y llega a Getxo después de cuatro décadas de trayectoria. El aniversario no se plantea únicamente como una mirada retrospectiva. Su actual propuesta, Te canto las 40, reúne doce canciones nuevas y un comodín, combinando voces y ritmos renovados con la continuidad de una identidad profundamente vinculada a la tradición murciana.
La actuación de Las Arenas resulta especialmente interesante desde una perspectiva educativa. El folklore no es simplemente una colección de canciones antiguas: es una forma de conservar, reinterpretar y transmitir conocimiento cultural. En sus melodías sobreviven maneras de celebrar, de narrar, de bailar y de comprender el territorio. Cuando una banda contemporánea transforma ese patrimonio sin convertirlo en pieza de museo, la tradición recupera su capacidad de dialogar con nuevas generaciones.
Ese diálogo estará especialmente presente en El país de los sonidos, propuesta familiar que Malvariche ofrece también en Getxo. El espectáculo utiliza música, narración, juegos sonoros y participación para acercar a niños y adultos al universo de los instrumentos y las músicas de raíz. La finalidad no consiste solamente en escuchar, sino en despertar curiosidad, favorecer la escucha activa y descubrir que detrás de cada sonido puede existir una historia.
Hay aquí una lección pedagógica de fondo: la educación cultural funciona mejor cuando se vive que cuando únicamente se explica. Una plaza pública puede convertirse durante unas horas en aula, escenario, espacio de convivencia y laboratorio de memoria colectiva.
Además, el encuentro entre Malvariche y Getxo Folk posee un valor simbólico. La tradición murciana dialoga en Euskadi con músicas bretonas, irlandesas, portuguesas, gallegas, vascas y de otros lugares. No se trata de uniformar las culturas, sino de permitir que cada una conserve su personalidad mientras descubre afinidades con las demás. Quizá esa sea una de las mejores definiciones del folk contemporáneo: raíces que no impiden viajar. Malvariche lleva Murcia a Getxo y, al hacerlo, demuestra que preservar una tradición no significa encerrarla en el pasado, sino mantenerla viva para que pueda seguir encontrando nuevos públicos.
@agirregabiria Banda Malvariche de Murcia en Getxo Folk
♬ sonido original - Mikel Agirregabiria
🔥 ¡De la huerta murciana a la costa vizcaína! 🎶 La mítica banda Malvariche rompe esquemas en el festival Getxo Folk con su innovadora fusión de música de raíz, rock y tradición oral. https://t.co/bupBLIOpRS Descubre cómo la lírica del Sureste peninsular y los ritmos populares… pic.twitter.com/teU0Nh7WgE
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) September 11, 2026




