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Últimos cruceros en Getxo al inicio del otoño

Volvemos con uno de nuestros pasatiempos preferidos: Fotografiar cruceros en Getxo. Viviendo en Las Arenas es imposible no fijarse en el desfile de cruceros en Getxo. Siempre sorprende el silencio y la agilidad con las que maniobran a pesar de su inmensidad. Es un espectáculo majestuoso que, año tras año, transforma el paisaje cotidiano de nuestro municipio. Durante las últimas semanas, hemos paseado por el muelle de Arriluze y del faro contemplando a estos colosos del mar y nos preguntamos cómo esta afluencia incesante moldea nuestro entorno, en la economía, las políticas públicas y la educación cívica de nuestra comunidad.

En primer lugar, los datos precisos reflejan una realidad económica innegable. Esta temporada de 2026 proyectaba en sus inicios la llegada de más de cien (100) cruceros a las terminales del Puerto de Bilbao ubicadas en nuestro municipio de Getxo. De hecho, el pasado viernes 2 de octubre de 2026 vimos partir al imponente Marina, de la compañía Oceania Cruises, y apenas unas horas después, el sábado 3 de octubre, presenciamos la entrada y salida del majestuoso Viking Mira. También han estado en Getxo el Insignia, Norwegian Star, incluso simultáneamente tres cruceros Viking Saturn, Le Lapérouse y Silver Dawn (que también coincidió con Liberty of the Seas y World Voyager),... Es decir, miles de viajeros internacionales de alto poder adquisitivo desembarcan puntualmente en nuestra puerta. Los comerciantes locales, la hostelería y el tejido de servicios conexos recogen los frutos de un turismo que dinamiza fuertemente a Bizkaia. 

Tampoco podemos obviar el análisis político y medioambiental de esta actividad. Como veteranos defensores de la movilidad cero emisiones, nos ilusiona especialmente constatar los avances en la electrificación de los muelles. La implementación de la conexión eléctrica de los buques a la red terrestre (el llamado sistema Onshore Power Supply) es un acierto rotundo de nuestras instituciones. Significa que estos enormes hoteles flotantes pueden apagar sus motores de combustión mientras atracan en Getxo, eliminando la contaminación acústica y atmosférica. Constituye un caso de estudio perfecto sobre cómo la política económica puede y debe alinearse con la ecología; una lección práctica que recomendamos analizar a fondo en cualquier aula universitaria.

Hemos observado, cámara del iPhone en mano y las gafas Ray-Ban Meta durante nuestras habituales caminatas, cómo los visitantes se maravillan con la majestuosidad del Puente Colgante o las renovadas galerías de Punta Begoña. Hace apenas unas semanas, en el mes de septiembre, cuando este modesto blog alcanzaba la emotiva cifra de veinte (20) millones de visitas, reflexionábamos precisamente sobre nuestra posición en el mundo globalizado. Ver a ciudadanos de rincones remotos leyendo sobre nuestra historia local, o cruzando miradas amables con nuestros vecinos, nos demuestra que la educación trasciende ampliamente las aulas formales. Getxo se convierte en una escuela abierta de civismo, diversidad y hospitalidad.

Quizá el mayor reto a futuro resida en mantener un equilibrio inteligente. La convivencia pacífica con los residentes habituales exige una planificación rigurosa. También demanda que eduquemos a las nuevas generaciones —y pienso en nuestros queridos nietos— en el valor de un turismo respetuoso que enriquezca, en lugar de erosionar, nuestra identidad vasca.

A mis 73 años, contemplo el vaivén de estos barcos y me doy cuenta de que Euskal Herria sigue siendo un puerto de abrigo excepcional en un mundo demasiado acelerado. Aún nos quedan muchos paseos para documentar cómo evoluciona nuestra tierra. Recomendamos vivamente acercarse al puerto deportivo en los próximos días de atraque (que apenas quedan ya hasta la primavera próxima); sentarse, respirar la brisa marina y aprender de este mundo global que viene a visitarnos. 

Finalizamos con una cita de Grace Hopper: "A ship in port is safe, but that's not what ships are built for" ("Un barco en el puerto es seguro, pero no es para eso para lo que se construyen los barcos"). Eskerrik asko. ¡Gracias por acompañarnos en esta travesía compartida! 

Crucero Viking Saturn y otros de 2026 

Las casas baratas de Romo: Obreros promoviendo su barriada

Álbum de imágenes.

Las casas baratas de Romo (Getxo) en la historia, cuando los obreros promovieron su propia barriada. El imaginario colectivo suele asociar Getxo con los imponentes palacios de Neguri, los paseos señoriales frente al Abra y la burguesía industrial de principios del siglo XX. Sin embargo, la historia de las ciudades siempre se escribe a dos manos. Al otro lado de la trinchera ferroviaria y lindando con la ría, el barrio de Romo levantó sus cimientos sobre una realidad muy distinta: la del sudor, el cooperativismo y la urgencia de dar techo a quienes hacían posible el milagro económico vizcaíno.

Las conocidas como «casas baratas» no fueron simplemente un parche habitacional, sino una declaración de intenciones urbanística. Al amparo de las sucesivas Leyes de Casas Baratas (iniciadas con la primera Ley de Casas Baratas, del 12 de junio de 1911), florecieron en Bizkaia modelos de vivienda que buscaban dignificar la vida del trabajador. En Romo, esto se tradujo en hileras de edificaciones de escala humana, a menudo unifamiliares o de pocas alturas, dotadas de pequeños huertos o patios. Eran construcciones modestas, sí, pero concebidas bajo criterios de higiene, ventilación y luz que contrastaban drásticamente con el hacinamiento de otros núcleos industriales. 

El ladrillo como tejido social. Pasear hoy por los vestigios de estas barriadas es asomarse a una forma de entender la comunidad que la arquitectura contemporánea parece haber olvidado. Aquellas casas no solo alojaban familias; estructuraban un ecosistema. El diseño de las calles, la proximidad de los portales y los espacios compartidos fomentaban una red de apoyo mutuo indispensable para la supervivencia de la clase trabajadora. 

El barrio de Romo creció con una identidad forjada en el arraigo. La casa barata era el trofeo de la clase obrera, el espacio donde el trabajador dejaba de ser un mero engranaje fabril para convertirse en ciudadano con un espacio propio. La estética de estas viviendas, con sus fachadas características, tejados a dos aguas y carpinterías funcionales, representa un patrimonio arquitectónico que dialoga directamente con la historia social de Euskadi. 

Borrar estas casas del mapa urbano implica mucho más que sustituir ladrillos viejos por hormigón nuevo; supone extirpar una página fundamental del relato histórico de Getxo. Conservarlas, en cambio, exige un esfuerzo colectivo por reconocer que el valor de un edificio no reside únicamente en su monumentalidad geométrica, sino en la memoria humana que custodia. Las casas de Romo son el testimonio mudo de quienes, con sus manos, construyeron la prosperidad de la que hoy disfrutamos. 

Al otro lado de las barreras (ya desaparecidas por el Metro). Romo nació como barrio obrero, al otro lado de la vía que lo separaba de Las Arenas, la Getxo de la burguesía industrial. Las barreras del ferrocarril, junto al río Gobela, existieron de 1887 a 1995, y el documental Las barreras: un relato de dos barrios, de Teresa Lavina, las retrata como una línea entre dos realidades socioeconómicas cuyo eco persiste en la memoria colectiva. Las casas baratas se levantaron en el límite entre lo urbanizado y lo rural, cerca de las viviendas de la burguesía de Las Arenas y Neguri. 

Ochenta casas, cuatro filas y una calle. Ondarea Bizkaia sitúa el comienzo de la historia el 30 de enero de 1923. La cooperativa El Hogar Obrero de Guecho, formada por empleados del ferrocarril Bilbao-Las Arenas y por metalúrgicos, levantó una barriada de ochenta casas familiares, en cuatro filas de veinte separadas por una calle. El arquitecto fue Ángel Líbano Peñenori; las obras arrancaron a finales de marzo de 1924, con un presupuesto inicial de 1.093.083,97 pesetas, y las casas pudieron habitarse en junio de 1925. Según las crónicas locales, el dinero escaseó y ni las autoridades locales ni la Diputación ayudaron económicamente, convencidas de que la vivienda no era asunto suyo. El sorteo de las casas se celebró, según esas mismas crónicas, en un campo municipal, con la Banda Municipal de fondo.

Una cocina, un retrete y tres dormitorios. Hoy suena a poco; en 1925 era mucho. Cada casa tenía cocina económica, retrete, comedor y dormitorios separados (padres, chicos y chicas); solo unas pocas añadían bañera y ducha. El cronista local lo considera un avance notable frente a las condiciones de la época. Lavina recogió los testimonios de quienes viven o vivieron en ellas para su documental Las casas baratas de Romo, proyectado el 19 de octubre de 2024 en Romo Kultur Etxea (frente a las mismas casas). 

Patrimonio frente a la presión inmobiliaria. Hoy, la supervivencia de las casas baratas de Romo se enfrenta a la inevitable voracidad del desarrollo urbano. La paradoja de nuestro tiempo es que el suelo sobre el que se asientan estas modestas viviendas ha multiplicado su valor, sometiendo al patrimonio obrero a una tensión constante entre la conservación y el derribo. 

Qué hacer en 2, 5 y 10 años. A dos años: ver el documental de Lavina (o pedir otra proyección a Getxo Kultura) y recoger, con permiso, veinte testimonios de vecinos y descendientes para una biblioteca municipal; indicador: grabaciones accesibles. A cinco: preguntar por escrito al Ayuntamiento si el conjunto está catalogado y, si no lo está, proponerlo; indicador: respuesta oficial. A diez: una ruta guiada anual por la barriada en las Jornadas Europeas del Patrimonio, con voluntarios formados; indicador: rutas, asistentes y testimonios nuevos. Basta una revisión anual de tres líneas (qué se hizo, qué falta, quién ayuda).

@agirregabiria

Las casas baratas de Romo: Obreros promoviendo su barriada

♬ Neoclassical Melancholy - Tommy Ashworth

Vita: Sobre vida, IA y miedo a morir de Xabi Uribe-Etxebarria

Lista de reproducción 5 vídeos presentados por Jordi Albareda. 

Vita: qué significa estar vivo cuando las máquinas aprenden. Le preguntaron a un premio Nobel cómo definiría la vida y guardó silencio. Lo cuenta Xabi Uribe-Etxebarria en Vita: Jack Szostak, que ha dedicado su carrera al origen de la vida, no supo o no quiso responder, y lo remitió a un artículo suyo cuyo título sostiene que definir la vida no ayuda a entender cómo empezó. La escena resume la paradoja del libro. Todos sabemos que un perro está vivo y una piedra no, pero nadie explica con exactitud dónde está la diferencia.

Vita (Debate, 328 páginas, junio de 2026) es el ensayo con que el fundador de Sherpa.ai, nacido en Algorta (Getxo) en 1981, intenta ordenar esa duda. Interesa por lo que pregunta y por desde dónde lo hace. Nos lo ha traído al presente el BBK Bilbao Kultura Social Forum 2026 extremadamente bien organizado por la Fundación Fair Saturday presidida por nuestro amigo Jordi Albareda (posts)

Una herida antigua. 

El prólogo no empieza en un laboratorio, sino en una casa de Algorta, de noche, con un niño que no duerme porque teme que su madre, su padre o él mismo dejen de existir. Durante años, cuenta, la solución fue distraerse; el libro se presenta como lo contrario de esa huida. Él mismo se define como «hipocondríaco existencial», y esa confesión da al ensayo una temperatura poco habitual en la divulgación tecnológica. Quien haya leído a Unamuno oirá un eco de su hambre de inmortalidad, aunque Uribe-Etxebarria aclara que escribe desde la curiosidad y no desde la autoridad, atenido al conocimiento empírico y dejando abiertas las preguntas que corresponden a la filosofía y la teología. 

La vida como una duna. Las primeras páginas son ágiles y se apoyan en buenas anécdotas. Según el bioquímico Daniel Koshland, en una reunión de científicos alguien propuso que reproducirse era la esencia de la vida, y otro replicó que entonces un conejo solo estaría muerto y dos, vivos. Sigue la definición funcional de la NASA de 1994, que habla de un sistema químico autosuficiente capaz de evolución darwiniana, y los cuatro componentes de Steen Rasmussen: metabolismo, información, contenedor y entorno. 

Virus, priones, xenobots, protocélulas y una semilla de palmera hallada en Masada, que germinó en 2005 tras unos dos mil años latente, sostienen su propuesta: la vida sería un espectro, más parecido a una duna que a una frontera, porque ningún grano de arena marca el instante en que el montón se vuelve duna. 

Ocho partes y un giro. 

El libro avanza de lo simple a lo complejo: la definición y sus umbrales, la vida orgánica, la tecnológica, la mental, la inteligencia artificial y robótica, las formas híbridas y el universo que las contiene. La tesis, advierte el autor, no espera al final: irrumpe en la sexta parte, como giro más que como conclusión. Descubrirla corresponde a cada lector. Ahí se jugará el crédito del ensayo. Discutir si un virus está vivo es un debate científico; decidir si una IA podría estarlo, o ser consciente, entra en terreno especulativo, y conviene separar lo que hoy hacen los sistemas de lo que se espera que hagan. Esa distinción es la que hay que exigirle.

Preguntar «cuánto», no «si». Vita no promete respuestas cómodas. Su mejor virtud quizá sea devolverle a la pregunta su extrañeza: si ni los expertos saben definir la vida, tal vez sea más honesto preguntar cuánto está vivo algo que si lo está. El epígrafe, una sentencia anónima en euskera, dice que somos porque ellos fueron y ellos serán porque somos (Izan zirelako gara, garelako izango dira).

Propuesta de acción. Durante los próximos dos años, formar un club de lectura intergeneracional de seis a ocho personas que lea una parte de Vita al mes y, después, Del sentimiento trágico de la vida (posts), con una nota de media página por sesión; se evaluará con la asistencia, las notas y una pregunta repetida al inicio y al final («¿qué está vivo?»). A cinco años, ofrecer como voluntariado dos talleres anuales de pensamiento crítico sobre IA y vida en una biblioteca o un centro educativo, con cuestionario previo y posterior. A diez, reunir las preguntas y respuestas recogidas en una publicación abierta.

Vita de Xabi Uribe-Etxebarria

Álbum de imágenes.

Getxoko Andres Isasi Musikalia Elkartea


En Getxo, la música no es solo un adorno cultural: es una forma de tejer comunidad. Desde 2004, cuando el departamento de viento de la Escuela de Música Andrés Isasi reunió a profesorado y alumnado con ganas de tocar juntos, hasta la constitución formal de la asociación el 15 de septiembre de 2015, Musikalia (Getxoko Andrés Isasi Musikalia Elkartea) ha recorrido un camino que ilustra bien cómo el folclore, la pedagogía y la creación musical pueden reforzarse mutuamente. 

Lo que empezó como tres conciertos anuales se ha convertido en un programa variado: colaboraciones con el grupo de folk Oskorri, el espectáculo bertso-trikitixa "BertsoTrikiBand", el homenaje a Nino Bravo junto a Serafín Zubiri, o las sesiones dedicadas al barbershop con The Hanfris Quartet. A ello se suman los conciertos pedagógicos sobre bandas sonoras de cine, pensados para acercar la música a las escuelas, y la presencia constante en citas como la Korrika, el recorrido bienal a favor del euskera. 

Ese recorrido —de aula a plaza, de partitura a fiesta popular— resume una idea que late en buena parte del pensamiento sobre la cultura vasca: la identidad no se hereda pasivamente, se construye y se interpreta, casi siempre en compañía. Una banda de pueblo, en ese sentido, funciona como laboratorio de convivencia: allí conviven el rigor técnico del conservatorio y la espontaneidad de la fiesta, el repertorio clásico y la canción tradicional, el euskera cotidiano y la partitura escrita. 

Asociaciones como Musikalia sostienen, con recursos modestos, una infraestructura cultural que rara vez ocupa titulares: el ensayo semanal, el concierto de Navidad, la actuación en la fiesta del barrio. Es ahí, en esa persistencia discreta, donde se juega buena parte del futuro del folclore y la educación musical en el País Vasco. 

Vale la pena seguirle la pista: asistir, en los próximos dos años, a un concierto pedagógico de Musikalia; comprobar en cinco si amplía su presencia en los centros escolares de Getxo; y observar en diez si este modelo de banda-asociación se replica en otros municipios vascos como forma de sostener el folclore y la educación musical de base. Un saludo especial a nuestro amigo Borja del Río que nos reconoció en un descanso. 

@agirregabiria

Getxoko Andres Isasi Musikalia Elkartea 1/6

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X. Triatlón Olímpico de Getxo

X. Triatlón Olímpico de Getxo - Memorial Agustin Ugarte (Campeonato de Euskadi y Bizkaia)
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X. Triatlón Olímpico de Getxo - Memorial Agustin Ugarte (Campeonato de Euskadi y Bizkaia) se ha celebrado este sábado 26-9-26, con la organización de Getxotri. La prueba dio comienzo a las 16:30 en categoría femenina y diez minutos más tarde en masculina. La prueba de natación comenzó en el Puerto Viejo de Algorta y finaliza en la playa de Ereaga tras kilómetro y medio a nado. La transición será en la misma playa para afrontar los 44 kilómetros en bicicleta en un solo trazado. 

Tras la salida se subirá Txomintxu para bajar a Zugatzarte, encarar la Ría hasta Erandio y subir Asua, luego subida a Unbe, paso por Laukiz y Urduliz vuelta a Unbe para llegar a la UPV-EHU y descender a Astrabudua y de nuevo por la Ría llegar de nuevo a Ereaga donde se hará la segunda transición. 

Luego llegará la prueba de atletismo con una carrera de 10 kilómetros con llegada entre el Puerto Viejo y Zugazarte y llega al Puerto de de nuevo. La entrega de premios está prevista en torno a las 20:30. Hay un total de 608 inscritos. Habrá premios para los tres primeros clasificados absolutos, los ganadores de cada una de las categorías y al mejor de Getxo tanto en categoría masculina como en la femenina. Este triatlón servirá además como Campeonato de Euskadi y de Bizkaia de Triatlón Olímpico.
@agirregabiria

X. Triatlón Olímpico de Getxo

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Deporte rural vasco - Herri Kirolak en las fiestas de Getxo

Deporte rural vasco - Herri Kirolak.

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Hemos disfrutado con la exhibición y campeonatos de deporte rural vasco (Herri Kirolak) de las fiestas de Las Mercedes de Las Arenas (Getxo), hoy sábado 26 de septiembre a las 13:00 horas en la Plaza de Las Escuelas. La jornada combinó competiciones oficiales dentro del circuito territorial y exhibiciones populares en laPlaza de Las Escuelas, Las Arenas (Getxo). Comenzó a las 12:00 h con las pruebas oficiales de campeonato y continuó con la exhibición general del programa de fiestas a las 13:00 h. 

Durante el evento tuvieron lugar tres competiciones oficiales correspondientes a los torneos de Bizkaia: 
  1. Final del Campeonato Bizkaia Open de Orga Jokoa (levantamiento de carro).
  2. Campeonato Bizkaia Open de Harrijasotze (levantamiento de piedra).
@agirregabiria

Deporte rural vasco - Herri Kirolak.🪨 Fiestas de las Mercedes. Las Arenas (Getxo)

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Elizabeth Davidson - Blythe & Daniel Quayle

Concluimos nuestra crónica de Getxo Folk 2026 con otros dos eventos.  Elizabeth Davidson-Blythe & Daniel Quayle forman un dúo de referencia en la interpretación y difusión de la Isla de Man, que combinan con sonidos de synth pop y eurofolk. Con una sólida trayectoria internacional, ambos artistas destacan por su extraordinaria calidad interpretativa y por una propuesta que combina el respeto por la tradición con una sensibilidad contemporánea. 

Sus conciertos son un viaje por las melodías, canciones y danzas del patrimonio celta, interpretadas con autenticidad, elegancia y una profunda conexión con sus raíces. Sobre el escenario, la complicidad entre ambos da lugar a una experiencia musical cercana y cautivadora. La calidez de sus voces, el virtuosismo instrumental y la riqueza de sus arreglos crean un repertorio lleno de matices que acerca al público la esencia de la música tradicional de Escocia, Inglaterra y la Isla de Man. Cada actuación se convierte en un encuentro íntimo y emocionante, donde la tradición cobra nueva vida a través de la interpretación de dos de sus más destacados embajadores. 

En el anfiteatro, sobre todo los más pequeños han disfrutado de Sonarium. Se trata de una instalación de experimentación sensorial que invita al público a descubrir el sonido desde una perspectiva lúdica, inmersiva y participativa. Concebida como un espacio de exploración, la propuesta transforma la escucha en una experiencia activa, donde la curiosidad y la interacción son las protagonistas. A través de diferentes dispositivos sonoros y elementos interactivos, Sonarium anima a experimentar con las vibraciones, los ritmos y las resonancias, despertando los sentidos y fomentando la creatividad. Dirigida a públicos de todas las edades, la instalación convierte cada recorrido en una oportunidad para jugar, aprender y redescubrir el sonido como una herramienta de expresión, comunicación y asombro.
Sonarium es una instalación de experimentación sensorial que invita al público a descubrir el sonido desde una perspectiva lúdica, inmersiva y participativa. Concebida como un espacio de exploración, la propuesta transforma la escucha en una experiencia a

La Jose en Getxo Folk

El cierre del 42.º Festival Internacional de Folk de Getxo, celebrado este domingo 13 de septiembre en la Plaza Estación de Las Arenas, ha correspondido a una de las voces más personales del panorama flamenco actual: La Jose. A las 18:30, tras el desfile de la fanfarria Kutxus Areatxu y como preludio del emotivo homenaje a Xalbador con el que el certamen bajaba el telón, la cantante granadina ofreció un concierto gratuito que sintetiza, quizá mejor que ningún otro de esta edición, la vocación de frontera que define al festival vizcaíno desde hace más de cuatro décadas.

Nacida en Granada, La Jose —cantaora, compositora, bailarina autodidacta y letrista— construye su identidad artística desde una herencia doblemente mestiza: hija de una madre paya aficionada al baile y de un padre gitano entregado al cante más puro, ha hecho de ese cruce el eje de una voz versátil, capaz de transitar sin estridencias entre el flamenco, la copla y el folclore ibérico. Su carrera, iniciada en los tablaos granadinos antes de proyectarse por Madrid y por escenarios de media Europa —Gran Bretaña, Portugal, Francia, Italia, Bosnia, Macedonia, Alemania— y de países tan alejados como Colombia o Cuba, fue decantándose hacia un lenguaje propio a partir de un primer disco, Espiral, en el que ya apuntaba la madurez interpretativa que hoy la distingue.

Lo más singular de su propuesta, sin embargo, no reside solo en la mezcla de géneros peninsulares, sino en su disposición a cruzar fronteras culturales más amplias. Proyectos como Leilunar, en los que la guitarra flamenca convive con el oud, la flauta egipcia o la darbuka, sitúan a La Jose en un territorio donde la cultura gitana andaluza dialoga con la árabe y la magrebí, bajo la convicción, explícita en su discurso escénico, de que la música carece de fronteras y de que son los puntos de encuentro, y no las fronteras, los que finalmente pesan en la balanza. A ese compromiso intercultural se suma una conciencia feminista declarada, que atraviesa tanto sus letras como su manera de ocupar el escenario: una puesta en escena intensa y narrativa que reivindica una autoría femenina dentro de una tradición, la del cante flamenco, codificada históricamente en clave masculina.

Conviene situar esta actuación en el marco más amplio de una edición del Getxo Folk que ha vuelto a demostrar que el folk, lejos de ser un género fósil, funciona como espacio de tránsito entre lo propio y lo ajeno. Junto a La Jose, esta 42.ª edición ha reunido en Muxikebarri, en Las Arenas y en el entorno de la playa de Ereaga a figuras como la fadista portuguesa Dulce Pontes, la histórica banda bretona Gwendal o el conjunto irlandés Flook, además de proyectos que, como la colaboración entre Xabi Aburruzaga, Xabier Díaz y Adufeiras de Salitre, tienden puentes entre Euskadi y Galicia. Es la misma lógica que, aplicada al caso de La Jose, permite entender el flamenco no como un patrimonio cerrado sino como una tradición viva que, igual que el bertsolarismo homenajeado en la clausura, se piensa a sí misma en relación con su circunstancia, por retomar la conocida fórmula orteguiana: cada intérprete es, también, el resultado de las culturas que lo atraviesan y lo constituyen.

Con actuaciones como la de este domingo, el Getxo Folk reafirma su condición de escaparate de músicas de raíz leídas desde una sensibilidad contemporánea y comprometida, y confirma, edición tras edición, que la mejor manera de honrar una tradición no consiste en preservarla intacta, sino en dejarla respirar y transformarse en contacto con otras.

@agirregabiria

La Jose en Getxo Folk

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Marsa Scouts Pipe Band de Malta en Getxo Folk

Lista de reproducción con varios vídeos.

Otro exponente de la tradición sonora, Marsa Scouts Pipe Band en el festival Getxo Folk. La música de tradición oral y las formaciones populares constituyen un archivo vivo de la memoria colectiva, capaz de reconfigurar identidades locales mediante la incorporación de influencias transnacionales. La participación de la Marsa Scouts Pipe Band de Malta en el certamen Getxo Folk ofrece un marco de análisis idóneo para examinar la intersección entre patrimonio sonoro, herencia colonial y pedagogía juvenil. La presencia de una banda de gaitas de corte escocés procedente del centro del Mediterráneo en un festival de referencia atlántica trasciende la mera curiosidad organológica; plantea interrogantes pertinentes sobre la circulación de los géneros musicales y la función integradora de las asociaciones juveniles en la Europa contemporánea.


El fenómeno de las pipe bands en el archipiélago maltés hunde sus raíces en el periodo de dominación británica (1800-1964). Durante más de un siglo y medio, la presencia militar del Imperio británico introdujo la gaita escocesa (Great Highland Bagpipe) y la percusión marcial en el paisaje acústico local. Lejos de extinguirse tras el proceso de descolonización, estas prácticas fueron apropiadas por la sociedad civil y, de manera muy destacada, por el movimiento Scout. La Marsa Scouts Pipe Band encarna este proceso de aculturación y resignificación simbólica: lo que en su origen funcionó como un dispositivo de representación imperial se transformó, con el transcurso de las décadas, en una expresión de identidad comunitaria, disciplina asociativa y orgullo local.


Desde una perspectiva pedagógica, el modelo formativo de una banda scout sobrepasa la instrucción estrictamente musical. La enseñanza que reciben los jóvenes instrumentistas en Marsa combina la alfabetización musical con el aprendizaje entre iguales (peer education), el sentido de responsabilidad cívica y el trabajo cooperativo. La banda actúa como un vector de educación no formal donde la exigencia técnica de la ejecución de la gaita y el redoblante convive con la transmisión de valores sociales. Al actuar en escenarios internacionales como Getxo, los integrantes de la formación no sólo exhiben un repertorio de notable precisión, sino que ejercen como embajadores de un proyecto educativo que utiliza el folklore adoptado como herramienta de cohesión y desarrollo humano.


El marco festivo de Getxo Folk opera, asimismo, como un espacio de encuentro dialógico. En el contexto cultural del País Vasco, caracterizado por un profundo arraigo de la instrumentación autóctona y una constante reflexión sobre el patrimonio propio, la audición de gaitas de tradición escocesa interpretadas por músicos malteses genera un contraste acústico estimulante. La programación de esta agrupación por parte de la organización del festival subraya una visión de la música tradicional despojada de purismos estáticos. El folklore se revela aquí como una entidad viva, maleable y en constante negociación con los flujos históricos globales.


El paso de la Marsa Scouts Pipe Band por Getxo invita a considerar cómo la geografía cultural no siempre coincide con los límites cartográficos. La música tradicional no depende únicamente del origen ancestral de un instrumento, sino del significado social con el que una comunidad dota a su práctica sonora diaria. En esa convergencia entre el rigor del escultismo, la memoria histórica maltesa y la apertura del público vasco, se ofrece una valiosa lección sobre el poder de la música como lenguaje educativo transcultural.


Álbum de imágenes y vídeos.

@agirregabiria

Marsa Scouts Pipe Band de Malta, en Getxo Folk 2026

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria