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2026, el año en que la Fuerza bruta desnudó al Derecho

2026, está siendo el año del descubrimiento del poder bruto. Vivíamos en un teatrillo mundial de la democracia, manteniendo las apariencias de una legalidad internacional. Pero Ucrania, Gaza y Venezuela han retirado el telón y muestra que solamente la fuerza militar al servicio de la economía de los gigantes manda en el mundo. Descubrimos, incómodos, que el escenario está vacío de normas y lleno de tanques, drones y divisas. Ucrania, Gaza y Venezuela no son solo conflictos regionales; son espejos que devuelven una misma imagen: la fuerza militar al servicio de la economía de los gigantes se ha impuesto al derecho. El poder bruto ha dejado de ser la excepción para convertirse en la regla que nadie se atreve a nombrar.

Hasta hace poco, la comunidad internacional se comportaba como un elenco de teatro clásico: cada actor recitaba su parte —soberanía, derechos humanos, resoluciones de la ONU— mientras el público asentía, satisfecho con la apariencia de orden. Hoy ya una mera observación periodística nos conduce a una comprensión sistémica de por qué el 2026 ha certificado el colapso de la retórica liberal. Es el Retorno a la Tebaida Geopolítica, si leemos las noticias con las perspectivas del realismo estructural de Kenneth Waltz y el realismo ofensivo de John Mearsheimer.

Al analizar el panorama global de 2026, la sensación de "desvelo" ante el poder bruto no es una novedad histórica, sino la reconfirmación de las tesis más severas de la ciencia política. El optimismo antropológico que dominó las instituciones tras la Guerra Fría ha sucumbido ante la anarquía sistémica, un concepto central en la obra de Kenneth Waltz. Según esta visión, al no existir un "gobierno de gobiernos" con capacidad coercitiva real, el sistema internacional obliga a los Estados a actuar bajo la lógica de la autoayuda (self-help).

1. La Distribución de Capacidades (Waltz) y el Dilema de Seguridad. Para Kenneth Waltz, el comportamiento de los Estados no depende de su régimen interno (democracia o autocracia), sino de su posición en la estructura del sistema. En 2026, los conflictos en Ucrania y Gaza ilustran perfectamente lo que Waltz denominó el dilema de seguridad: el esfuerzo de un actor por aumentar su seguridad es percibido por otros como una amenaza existencial, desencadenando una espiral de rearmamento y fuerza.

Desde esta perspectiva neorrealista, la "legalidad internacional" nunca fue un regulador autónomo, sino un epifenómeno de la distribución de capacidades. Mientras el poder estuvo unipolarmente concentrado, las reglas parecían sólidas; al volverse el sistema multipolar y fragmentado en 2026, la estructura obliga a los "gigantes" a ignorar la norma para preservar su seguridad relativa.

2. La Tragedia de las Grandes Potencias (Mearsheimer). Si Waltz nos explica por qué el sistema es inestable, John Mearsheimer nos ofrece la clave de la agresividad actual a través de su realismo ofensivo. Para Mearsheimer, las grandes potencias no son meras buscadoras de seguridad (como sugería Waltz), sino maximizadoras de poder. En su visión, la única forma de garantizar la supervivencia en un mundo anárquico es ser el actor más fuerte del sistema. 

- UcraniaDe la norma al hecho: la aceleración de la «realpolitik». Siguiendo a Mearsheimer, la expansión de esferas de influencia no es una elección moral, sino un imperativo estructural. El conflicto es la consecuencia trágica de grandes potencias compitiendo por un espacio que ambos consideran vital. La invasión rusa a Ucrania en 2022 ya había exhibido la anulación abierta del principio de no agresión. Sin embargo, la guerra de 2026 —más larga, más destructiva— ha trascendido la lógica de ocupación para instalarse en la lógica de aniquilación de la voluntad política del adversario. Occidente responde con sanciones que, paradójicamente, consolidan bloques económicos alternativos: el rublo-yuan se fortalece, el comercio de materias primas se desdolariza y la «legalidad» se reduce a un capítulo de retórica diplomática. El poder bruto ya no necesita justificarse; basta con imponer un fait accompli y esperar que el cansancio lo legitime.

Gaza: la humanitarización del cinismo. En Gaza, el derecho internacional humanitario se ha vuelto un acompañamiento ornamental de los comunicados de prensa. El principio de proporcionalidad se mide en días de titulares, no en vidas salvadas. Cuando los hospitales se convierten en objetivos militares y la ayuda exterior es filtrada por algoritmos de seguridad, la comunidad internacional descubre que el veto en el Consejo de Seguridad funciona como un interruptor de legalidad: basta con pulsarlo para que desaparezca. El poder bruto ya no oculta su rostro; lo transmite en streaming y lo monetiza como contenido.

Venezuelala ilusión contractual rota. El mantenimiento del régimen en Caracas, bajo el paraguas de potencias extrarregionales, responde a la lógica de impedir la hegemonía absoluta de un solo actor en el hemisferio, transformando el derecho a la democracia en una variable secundaria frente al equilibrio de poder material. El caso venezolano cierra el triángulo moral. En 2015-2019 la crisis se presentaba como un problema de gobernanza; en 2026 es un laboratorio de «Estado fallido administrado (ver tuit)». Las multinacionales extraen petróleo bajo licencias que el gobierno de Caracas no puede revocar sin enfrentar demandas millonarias en tribunales arbitrales. La oposición, desarmada y sin recursos, negocia con la misma élite que la reprime. El poder bruto aquí no es bala ni bomba: es deuda soberana, embargo de activos y bloqueo financiero que decide quién come y quién emigra. La lección es brutal: sin capacidad de disuasión militar o económica, la palabra «soberanía» es un suspiro. El asalto postrero es la evidencia de poder militar y del secuestro descarado de una soberanía

El triángulo Ucrania-Gaza-Venezuela revela una arquitectura mundial en la que las normas solo se aplican a quienes no pueden pagar el costo de violarlas. El resultado es una suerte de «vigilantismo» institucional: cada potencia actúa como sheriff en su zona de influencia, imponiendo su interpretación de la seguridad y la economía. La democracia internacional se reduce a una competencia de narrativas en redes sociales, mientras los algoritmos premian la emoción, no la verificación. El poder bruto, lejos de ser anacrónico, se ha digitalizado: se mide en megavatios, terabytes y capacidad de veto en foros multilaterales.

La tarea de la ética política: nombrar lo que sucede. Ante este panorama, la reflexión ética no puede limitarse a condenar o lamentar. Su primer deber es conceptual: nombrar con precisión lo que ocurre. Llamar «guerra» a la invasión, «ocupación» al asedio, «bloqueo» al cerco financiero. El lenguaje neutral no es imparcial; a menudo es cómplice. El segundo deber es educativo: devolver a la ciudadanía —y especialmente a las nuevas generaciones— la capacidad de relacionar causa y efecto más allá del titular de 280 caracteres. La desinformación no se combate solo con fact-checking; se combate con alfabetización política que enseñe a leer intereses tras las normas.

La Economía como Proyección de la Fuerza. En 2026, la distinción entre low politics (economía) y high politics (seguridad) ha desaparecido. Mearsheimer sostiene que el poder económico es solo un medio para obtener poder militar. La formación de bloques económicos cerrados y el uso de sanciones como armas de guerra no son fallos del mercado, sino la demostración de que la riqueza es, ante todo, potencia latente. Los gigantes ya no compiten por el bienestar global, sino por la capacidad de producir los medios de coacción necesarios para dominar la próxima década.

Pedagogía y Ética: El Desafío de la "Realpolitik". Este escenario impone una revisión ética y educativa profunda. Si aceptamos las premisas de Waltz y Mearsheimer, ¿qué espacio queda para la educación en valores?

- Educación Crítica vs. Idealismo: La pedagogía del 2026 debe transitar hacia una "alfabetización en el realismo". No se trata de validar la violencia, sino de entender las leyes de hierro del poder para que la ciudadanía no sea presa de la propaganda. Como advertía Mearsheimer, las potencias a menudo usan un lenguaje liberal para camuflar objetivos realistas.

- Ética de la Responsabilidad: Frente a la ética de la convicción (que se limita a los grandes principios), 2026 exige una ética de la responsabilidad weberiana: actuar comprendiendo las consecuencias y las limitaciones impuestas por la fuerza bruta.

El Fin de la Minoría de Edad Internacional. En definitiva, 2026 ha sido el año en que la comunidad internacional ha alcanzado una amarga madurez. Hemos descubierto que el "teatro de la democracia" era una tregua temporal en la eterna competencia por el poder. Al leer a los clásicos del realismo estructural, comprendemos que el telón no se ha caído por accidente; se ha desgarrado por el peso de la realidad material. El desafío actual de la ética y la educación política es construir un nuevo humanismo que, reconociendo la primacía de la fuerza, sea capaz de encontrar mecanismos de equilibrio que eviten la conflagración total.

Epílogo: El riesgo de acostumbrarnos. El mayor peligro de 2026 no es la violencia en sí, sino la tentación de normalizarla. Si aceptamos que el poder bruto es el default histórico, renunciamos a la innovación política y a la ética pública. Quedarse en la indignación moral es cómodo; construir contrapesos es laborioso. Pero la alternativa es un mundo donde la única pregunta relevante sea «¿quién dispara primero?». La educación, la ética y la política tienen aún una ventana estrecha para demostrar que la humanidad puede algo más que disparar.

El arte de la guerra de Sun Tzu o la victoria sin combatir

El Arte de la Guerra, la Sabiduría Milenaria para los Desafíos Contemporáneos, de  Sun Tzu, el Estratega que Trascendió el Tiempo.  Sun Tzu (544-496 a.C.), cuyo nombre real era Sun Wu, fue un general, estratega militar y filósofo chino que vivió durante el período de las Primaveras y Otoños de la antigua China. 

Aunque los detalles históricos sobre su vida son escasos y están envueltos en la leyenda, las crónicas tradicionales lo sitúan al servicio del rey Helu del estado de Wu. Su brillantez táctica y su profundo entendimiento de la naturaleza humana le permitieron no solo conquistar territorios, sino también cimentar un legado intelectual que ha perdurado más de dos mil quinientos años.

La figura de Sun Tzu representa la confluencia entre el pensamiento taoísta y el pragmatismo militar. Su enfoque no se limitaba a la mera confrontación bélica, sino que abarcaba una comprensión holística del conflicto, donde la psicología, la diplomacia y la estrategia se entrelazaban de manera magistral.

La Obra: Trece Capítulos de Sabiduría Estratégica "El Arte de la Guerra" es un tratado militar compuesto por trece capítulos, cada uno dedicado a un aspecto específico de la guerra y la estrategia. Lejos de ser un simple manual de combate, esta obra constituye una profunda reflexión sobre la naturaleza del conflicto, la toma de decisiones y el liderazgo.

El texto comienza con consideraciones generales sobre la guerra y su importancia para el Estado, avanzando luego hacia temas como la planificación, el ataque estratégico, las disposiciones tácticas, la energía, los puntos débiles y fuertes, las maniobras, las variaciones tácticas, el ejército en marcha, el terreno, las nueve situaciones, el ataque con fuego y el empleo de agentes secretos.

Lo revolucionario de Sun Tzu reside en su énfasis en ganar sin combatir. Para él, la victoria suprema consiste en someter al enemigo sin batalla, mediante la inteligencia, la diplomacia y el engaño estratégico. Esta visión contrasta radicalmente con la glorificación de la violencia que caracterizaba a muchos escritos militares de su época. 

Principios Fundamentales y su Vigencia El núcleo filosófico de "El Arte de la Guerra" se sustenta en varios principios que han demostrado su validez más allá del campo de batalla. La obra subraya la importancia del autoconocimiento y del conocimiento del adversario, la flexibilidad táctica, la economía de recursos y la supremacía de la estrategia sobre la fuerza bruta.

En el mundo contemporáneo, estos principios han encontrado aplicación en ámbitos tan diversos como los negocios, la política, el deporte y las relaciones personales. Ejecutivos, negociadores y líderes de todo tipo han descubierto en las enseñanzas de Sun Tzu herramientas valiosas para navegar la complejidad de sus respectivos campos.

Citas memorables:  "La habilidad suprema consiste en someter al enemigo sin darle batalla." "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas."  "La suprema excelencia consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar."  Toda guerra se basa en el engaño."  "Las oportunidades se multiplican a medida que son aprovechadas."  "En medio del caos, también hay oportunidad." "El general que gana una batalla hace muchos cálculos en su templo antes de que se libre la batalla." "Ataca donde no esté preparado, aparece donde no seas esperado." "La invencibilidad reside en la defensa; la posibilidad de victoria, en el ataque." "Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después." "Así como el agua moldea su curso según la naturaleza del terreno por el que fluye, el soldado trabaja su victoria en relación con el enemigo al que se enfrenta." "No hay instancia de una nación que se beneficie de una guerra prolongada." "El hábil guerrero se impone a sí mismo y no espera nada del enemigo." "Quien sabe cuándo puede luchar y cuándo no puede, será victorioso." "Todos los hombres pueden ver las tácticas mediante las cuales conquistó, pero lo que nadie puede ver es la estrategia a partir de la cual se forjan las grandes victorias." "Un ejército sin sus bagajes y provisiones está perdido; sin provisiones, está perdido; sin bases de abastecimiento, está perdido." "Concentra tus energías y acumula tu fuerza. Mantén al ejército en movimiento constante y diseña planes inescrutables." "Quien llega primero al campo de batalla y espera al enemigo está fresco para la lucha; quien llega segundo y debe apresurarse quedará exhausto." 

"La velocidad es la esencia de la guerra. Aprovecha la falta de preparación del enemigo; viaja por rutas inesperadas y ataca donde no haya tomado precauciones." "El general prudente considera tanto las ventajas como las desventajas. Cuando ve las ventajas, su ánimo se anima; cuando ve las desventajas, sus dificultades pueden resolverse." "Sé extremadamente sutil, incluso hasta el punto de no tener forma. Sé extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de ser silencioso. Así podrás ser el director del destino del oponente."

Estas frases encapsulan la esencia de un pensamiento que privilegia la inteligencia sobre la fuerza, la preparación sobre la improvisación y la adaptabilidad sobre la rigidez.

Relevancia en el Siglo XXI "El Arte de la Guerra" continúa siendo objeto de estudio en academias militares de todo el mundo, pero su influencia se extiende mucho más allá. En la era de la competencia global, la información instantánea y los conflictos asimétricos, las lecciones de Sun Tzu sobre adaptabilidad, conocimiento del terreno y economía de recursos resultan extraordinariamente pertinentes.

La obra nos recuerda que los conflictos, ya sean militares, comerciales o personales, se ganan primero en la mente. La estrategia, la preparación y el entendimiento profundo de las circunstancias son las verdaderas armas de quienes aspiran no solo a vencer, sino a trascender.

La península de las casas vacías: Sobre la desmemoria española

David Uclés (Úbeda, Jaén, 1990) ha irrumpido con fuerza en el panorama literario español con La península de las casas vacías , una novela ambiciosa que pretende narrar la Guerra Civil española a la escala de un imaginario familiar y territorial. Uclés —escritor, músico, dibujante y traductor— formó parte de varias generaciones nómadas por Europa, y su formación en Traducción e Interpretación y su experiencia como profesor han alimentado un estilo intertextual y polifónico que mezcla memoria y fábula. Su biografía y trayectoria editorial están recogidas en su web (www.daviducles.com) y en fichas editoriales: la novela es fruto de años de trabajo y recibió becas y reconocimientos que avalan el proyecto. 

Sinopsis y estructura La obra se presenta como una «novela total»: a partir de un amplio catálogo de personajes —familiares, soldados, campesinos, poetas, maestros, y hasta animales— Uclés reconstruye la fractura de una comunidad y la desintegración de un territorio que deviene en la propia península de casas vacías. 

La acción recorre desde la vida cotidiana anterior al conflicto hasta episodios de violencia, huida, obsesión y mutación colectiva; todo ello tratado con rasgos del realismo mágico —saltos temporales, imágenes telúricas y episodios simbólicos— que permiten al autor combinar documentación histórica y poética inventiva. Siruela presenta el libro como “una novela total sobre la Guerra Civil española en clave de realismo mágico”. 

Temas principales Entre los ejes temáticos destacan la memoria y el trauma colectivo, la transmisión familiar de relatos, la violencia normalizada y la deshumanización social; Uclés aspira a contar la guerra no solo como acontecimiento histórico sino como fenómeno que transforma paisajes, lenguajes y cuerpos. La novela alterna lo real y lo poético para desactivar el tono didáctico y convertir los hechos en imágenes –a menudo perturbadoras– que siguen resonando en la geografía emocional del lector. 

Estilo y hallazgos formales El pulso narrativo es expansivo: Uclés compone escenas que son relatos autónomos y, a la vez, piezas de un mosaico mayor. Su apuesta por el realismo mágico —con ecos de García Márquez o Rodoreda pero con un pulso propio— permite que lo extraordinario (la ceniza que habita en los cuerpos, la tierra que se queja) sirva como metáfora del dolor histórico. Esta mezcla ha dividido críticas: hay quien celebra la ambición y la capacidad de invención, y quien la considera excesiva o formalmente tradicional. 

Citas «La península había sentido de golpe toda la sangre que iba a recoger durante la guerra…».  « Una novela tiene que reflejar la realidad. Pero tiene que tener una parte de fantástico, de irreal ».

¿A quién se lo recomendaría?   A lectores interesados en la literatura histórica y en las novelas de larga aliento que mezclan documentación y fábula ; a quienes buscan una aproximación literaria a la memoria colectiva española; y a profesores de literatura que quieran trabajar en el aula sobre memoria, género novelístico y estrategias del realismo mágico aplicadas a hechos históricos.

Hidroaviones militares amerizados en Lekeitio

Hidroaviones errantes en Lekeitio en las dos guerras mundiales (PDF)

Quien haya visitado las fiestas de Lekeitio o cualquier txoko del País Vasco probablemente conozca o haya tarareado sus versos: "Aeroplano bi pasa-ta, bat itsasora jausi" (Dos aeroplanos han pasado, uno ha caído al mar). Es una de esas canciones que parecen haber existido siempre, parte del folclore inmemorial. Sin embargo, esta melodía no es una leyenda anónima; es la crónica musical de un suceso muy real, documentado y extraordinario que convirtió un pequeño puerto pesquero en el escenario de un incidente diplomático en plena Primera Guerra Mundial.

En las brumosas costas del Cantábrico, donde el mar se funde con el cielo vasco, un episodio singular irrumpió en la neutralidad española durante la Gran Guerra. El 2 de julio de 1917, en plena efervescencia del conflicto mundial, un hidroavión francés descendió bruscamente sobre las olas, a unas cuatro millas náuticas de Lekeitio (Bizkaia). No era un combate heroico ni un bombardeo audaz, sino un drama mecánico que unió, por unas horas, la tecnología bélica con la solidaridad pescadora. Este suceso, narrado en crónicas locales como las de El Correo y El Pueblo Vasco, revela no sólo la fragilidad de la aviación incipiente, sino también las tensiones diplomáticas en un país que, bajo el gobierno de Eduardo Dato, se esforzaba por mantener su neutralidad ante las potencias en guerra.

Para entender este interludio, debemos retroceder al contexto de la Primera Guerra Mundial. En 1917, el frente occidental se estancaba en trincheras sangrientas, mientras el Atlántico se convertía en un tablero letal para la guerra submarina alemana. Francia, aliada de los Ententes, impulsaba su aviación naval como escudo contra los U-Boote que acechaban los convoyes mercantes. La Aéronautique Maritime, fundada en 1912, contaba ya con más de 200 aparatos y bases en puertos como Brest y Cherburgo. Los hidroaviones, pioneros en patrullas antisubmarinas, eran esenciales: despegaban de aguas protegidas, vigilaban horizontes amplios y lanzaban bombas rudimentarias sobre sumergibles enemigos. Según historiadores como aquellos de Naval Encyclopedia, Francia produjo miles de estas máquinas entre 1914 y 1918, transformando la guerra en tres dimensiones.

El protagonista de nuestra historia era un Donnet-Denhaut DD, un biplano de patrulla marítima diseñado por los ingenieros Jérôme Donnet y Louis Denhaut en 1915. Este modelo, apodado "flying boat" por su fuselaje flotante, representaba el pináculo de la innovación aeronáutica gala. Con una envergadura de 16,28 metros, longitud de 10,80 metros y propulsado por un motor Lorraine-Dijon de 160 caballos, alcanzaba velocidades de 130 km/h y una autonomía de unos 500 kilómetros. Armado modestamente con dos bombas de 52 kg y ametralladoras Lewis, el DD se destinaba a misiones de reconnaissance y caza de submarinos. Producido en serie desde 1916, más de 400 unidades sirvieron en la Escadre de Chasse francesa, hundiendo o ahuyentando decenas de U-Boote. El nuestro, marcado con "445 D.D." y las tricolores en la cola, despegaba probablemente de Biarritz o Bayona, en una ruta rutinaria de vigilancia costera.

Aquel 2 de julio, el sol del estío teñía el horizonte cuando dos hidroaviones franceses surcaban el cielo desde Bayona hacia el cabo Matxitxako. Eran las cinco de la tarde. A las seis, viraron rumbo de regreso, pero a las seis y media, el DD 445 comenzó a toser: un fallo en el motor, quizá un sobrecalentamiento o avería en el carburador —defectos comunes en estos aparatos expuestos a la salitre marina—. El piloto, un teniente de la Armada francesa cuya identidad se perdió en las crónicas (posiblemente un oficial de la base de Saint-Trojan), no tuvo opción: amerizó bruscamente a unas seis millas de Lekeitio. Su mecánico, compañero anónimo en esta odisea, lo secundó en la maniobra. El compañero aéreo orbitó dos o tres veces, evaluando el drama, antes de huir hacia Francia. Para alertar a la base, soltaron dos palomas mensajeras —un anacronismo poético en la era de la radio incipiente— y, más tarde, arrojaron las bombas al mar para aligerar la carga.

La costa vizcaína, ajena al fragor bélico pero sensible a sus ecos, respondió con prontitud. El farero Francisco de Etxebarria avistó la humareda de socorro y encendió la baliza. Pescadores locales, curtidos en tormentas atlánticas, zarparon en sus traineras. La Miren Begoña, capitaneada por Severiano de Mendiola —un patrón legendario en las sagas marineras de Lekeitio—, llegó primera. Con pericia marinera, amarraron el aparato con chicotes resistentes y lo remolcaron hacia el puerto. Dieciséis lanchas se unieron en procesión improvisada, como una flota de guardianes del mar. A las ocho y media de la tarde, el hidroavión "pescado" —así lo bautizaron los diarios— atracaba en el muelle, ante una multitud eufórica que obstruyó las calles. El teniente y su mecánico, ilesos pero exhaustos, declararon ante el comandante naval español antes de reposar en la fonda local.

El epílogo se tiñó de intriga diplomática. Al día siguiente, 3 de julio, el puerto bullía: curiosos de Bilbao, Gernika y más allá llegaban en automóviles y bicicletas, convirtiendo Lekeitio en un improvisado museo aéreo. Dos lanchas pesqueras armadas francesas —posiblemente de la armada auxiliar— aparecieron para remolcar el DD mar adentro, pero la Armada española, celosa de la soberanía, lo impidió. El 4 de julio, el piloto regresó de madrugada con un vicecónsul galo, negociando en susurros. Finalmente, el 5 de julio, un buque de guerra francés obtuvo permiso oficial y zarpó con el tesoro recuperado: aparato y tripulación intactos rumbo a casa.

Este incidente, aparentemente menor, agitó las aguas políticas españolas. Periódicos como El Nervión y El Pueblo Vasco denunciaron la intrusión aérea francesa como violación del espacio neutral, temiendo un precedente para alemanes o británicos. Gregorio Balparda, en un artículo mordaz, criticó al gabinete Dato por su "minimización e inacción", advirtiendo de escaladas si el cielo vasco se convertía en ruta bélica. España, exportadora de wolframio y tungsteno a ambos bandos, navegaba en frágil equilibrio; este "pescado" aéreo recordaba que la neutralidad era un hilo tenso.

Hoy, un siglo después, el DD 445 evoca la audacia de la aviación naciente: máquinas de madera y lona que desafiaron océanos y guerras. En Lekeitio, donde cuatro hidroaviones han amerizado en un siglo:

 - El citado y bien documentado hidroplano del  2 de julio de 1917.

Otro hidroavión francés rescatado en 1917 por el "Nueva Magdalena" y llevado a Pasaia. Este evento pudo originar otros versos de la canción sobre el reparto de la recompensa ("dieciocho duros partilla") y una cena de celebración en el Hotel Beitia

-Un tercero francés accidentado en 1920.

- El cuarto, un hidroavión alemán el 24 de septiembre de 1943 (noticia)—, el "Reina de los Ángeles n°2" remolcó a puerto un hidroavión alemán de la Luftwaffe. Persiste el eco de Mendiola y su Miren Begoña, símbolo de hospitalidad transfronteriza. Esta historia nos invita a reflexionar: en tiempos de conflicto global, ¿qué une más, las fronteras o las manos extendidas sobre las olas?

Czesława Kwoka, la niña de Auschwitz que nos enseña historia

Czesława KwokaEl rostro inocente que nos interpela desde Auschwitz. Algo sumamente necesario en un tiempo donde los ignorantes (que no saben) y los estúpidos (que no quieren saber), nos recuerdan lo que el nazismo y el fascismo hicieron y pueden volver a hacer. Y ahora mismo, con toda la información a nuestro alcance, estamos asistiendo al genocidio de Gaza, con decenas de niños y adultos muriendo inmisericordemente. 

Entre los millones de víctimas del Holocausto, pocas imágenes resultan tan conmovedoras como la de Czesława Kwoka, una niña polaca de apenas catorce años cuyo retrato fue tomado en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau poco antes de morir. Su historia se ha convertido en un símbolo universal de la inocencia destruida por la violencia y una poderosa llamada a la paz y la memoria.

Una infancia interrumpida

Czesława Kwoka nació el 15 de agosto de 1928 en la localidad de Wólka Złojecka, en el sureste de Polonia. Vivía con su madre, Katarzyna Kwoka, cuando en 1942 ambas fueron deportadas al campo de Auschwitz. Su “delito” fue haber pertenecido a una familia católica polaca expulsada de su hogar para dejar espacio a colonos alemanes.

El 13 de diciembre de 1942, Czesława fue registrada en el campo con el número 26947. Su madre murió poco después, y Czesława fue asesinada el 12 de marzo de 1943.

La foto que lo cambió todo


Las imágenes de Czesława fueron tomadas por Wilhelm Brasse, un fotógrafo prisionero de Auschwitz encargado de documentar a los deportados. En las tres tomas conservadas se aprecia un rostro tierno, con la mirada entre el miedo y la confusión.

Brasse relató: “Era tan joven, tan asustada. Me miraba sin entender por qué estaba allí. No podía hablarle, sólo pensé: pobre niña, ¿qué te han hecho?” Estas fotografías se exhiben hoy en el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau y en numerosos centros de memoria del mundo.

De víctima a símbolo universal

La historia de Czesława se redescubrió gracias al documental Portrecista (2005), de Irek Dobrowolski. En 2018, la artista Marina Amaral coloreó digitalmente la fotografía original, devolviéndole un realismo estremecedor.

Hoy, Czesława representa no solo a las víctimas del nazismo, sino a todos los niños atrapados en guerras, genocidios o desplazamientos forzados. Su mirada nos recuerda que cada número en una lista de víctimas fue una vida única, con un nombre y una historia.

Una lección para la educación en la paz

El recuerdo de Czesława Kwoka es una herramienta pedagógica de gran valor. Su historia permite comprender el horror de la deshumanización y la urgencia de construir una cultura basada en la empatía, los derechos humanos y la memoria histórica.

Como escribió el poeta Primo Levi, superviviente de Auschwitz: “Ocurrió, y por tanto puede volver a ocurrir.” Recordar a Czesława es decir nunca más desde el corazón de una niña de 14 años.

@realdeal4real9 Ai recreation: fotografía de Czesława Kwoka, 14 años, deportada a Auschwitz y asesinada en 1943.

Guerra y guerra: La literatura de Krasznahorkai como refugio

Iremos repasando toda la obra de László Krasznahorkai, flamante Premio Nobel de Literatura 2025Nace el 5 de enero de 1954 en Gyula, Hungría. Estudió Derecho y también Lengua y Literatura Húngaras. En sus primeros años trabajó como editor y vivió bajo el régimen comunista, lo que marcó su sensibilidad ante los temas del poder, la alienación, la historia.

En 1987 abandona Hungría (o se le concede la posibilidad de salir) y pasa temporadas fuera, viviendo en lugares como Alemania Occidental, Japón, China, Mongolia. Su obra se caracteriza por una prosa exigente, oscura, con frases extensas, sintaxis compleja, un tono casi dantesco, obsesionado con la memoria, con la historia, con lo extremo, lo límite del individuo ante fuerzas históricas, morales, existenciales

Hoy hemos leído, Guerra y guerra (1999), su cuarta novela que resumimos sin spoilersEl protagonista es Korin, un archivista en una pequeña ciudad de Hungría, cuya vida está marcada por la melancolía, la contemplación, la sensación de que algo externo lo sobrepasa. 

La historia arranca con un momento de peligro: Korin está a punto de ser atacado en un puente ferroviario por jóvenes agresivos. Poco antes de este incidente él descubre en los archivos un manuscrito antiguo de notable belleza, que narra la historia de dos camaradas que intentan regresar a sus hogares tras una guerra devastadora.

Korin atraviesa una crisis existencial: decide que quiere suicidarse, pero antes siente que debe salvar el manuscrito. Su idea es llevarlo a Nueva York y hacerlo accesible en Internet (“colgarlo en la web”) para preservarlo para la eternidad. Es así como el relato se bifurca: por un lado, el viaje físico de Korin de Hungría a Nueva York, sus peripecias, sus encuentros con la ciudad, con distintos tipos humanos, su obsesión por preservar lo que considera bello o verdadero; por otro lado, el del manuscrito, que se convierte en símbolo de memoria, esperanza, resistencia contra el olvido, contra la destrucción. 

El mundo que crea László Krasznahorkai es dual: belleza y horror, memoria y destrucción, urgencia individual frente al devenir colectivo, lo íntimo frente a lo histórico. Korin vive en el choque entre esas fuerzas. Se cuestiona qué significa preservar, qué poder tiene la palabra, la escritura, qué valor puede tener lo humano cuando todo indica fragmentación, catástrofe, guerra. Su estilo apocalíptico, con oraciones largas, muchas subordinadas, poco uso de puntos (o al menos fragmentaciones que retan al lector). Esto produce un efecto hipnótico; obliga a la lectura lenta, atenta. 

Sus temas principales: Memoria vs Olvido: guardar lo que parece perdido, rescatar lo que la historia quiere borrar. La escritura como salvación: el manuscrito funciona como testimonio, acto de resistencia. La guerra (la gran guerra, y también las pequeñas guerras interiores, sociales, existenciales). El título lo sugiere: no solo guerra externa, sino guerra interna, guerra del individuo contra el mundo, contra su desesperanza. La belleza como territorio sagrado: incluso en un mundo violentado, la belleza —la literatura, la forma, la poesía del lenguaje— tiene un peso, un valor que no es menor, quizá lo único que puede salvar algo. Existencia, urgencia, suicidio: el personaje está al borde, la implicación acerca del fin, de lo que importa si se acaba uno mismo. 

Relevancia de Krasznahorkai para la educación y la literatura: Enseña la importancia de la lectura lenta, de la atención al estilo, no solo al contenido. Buena para reflexionar sobre la historia (guerra, trauma, destrucción) pero también sobre lo personal: identidad, memoria, la responsabilidad del escritor / lector. Puede servir para estudiar cómo un autor contemporáneo utiliza la metaficción, la conciencia del texto, el manuscrito como objeto literario. Es un puente entre local (Hungría, Europa oriental) y universal (la migración, la guerra, la estética, los grandes interrogantes humanos).

Algunas citas del libro, extraídas de reseñas o traducciones, que ilustran su tono, sus ideas: “Pronto llegará la nieve…” Si solamente quedara una frase, ésta sería, en mi caso, estimada señorita, que nada tiene sentido, […] Pero aún faltan muchas frases, y ahora acaba de llegar la nieve.” “Ay, todo posee idéntico peso y todo es igual en cuanto a urgencia e importancia, […] Idéntico, señorita, e igual en cuanto a urgencia.” Existe una relación fuerte entre las cosas cercanas, una débil entre las lejanas y ninguna entre las muy distantes, y esto es Dios…” 

Más reflexiones: “Cuando morimos todo el mecanismo continúa funcionando, y los hombres consideran eso lo más terrible, […] Aunque del hecho de que continúe se desprende precisamente que no existe tal mecanismo.” “El amor al orden es la mitad de la existencia, de modo que el amor al orden es el amor a la simetría y el amor a la simetría es el recuerdo de la eternidad, […] Una o dos horas, sólo faltan una o dos horas.” Estas líneas muestran claramente la densidad filosófica, la tensión entre lo inmediato y lo trascendente, la mezcla de belleza y urgencia.

Guerra y guerra nos ha parecido una novela desafiante. No es cómoda, no es fácil. Pero en esa dificultad reside su dignidadLászló Krasznahorkai exige que el lector se comprometa; que no se contente con el relato superficial, sino que se pregunte qué significa preservar, qué significa el deber de memoria, incluso el deber de belleza, en tiempos de destrucción.

Korin es un personaje que encarna una forma de resistencia, no activa en el sentido clásico de la acción política, sino en el sentido ético, literario, de la palabra escrita como testimonio contra el olvido. En su extremidad —el suicidio, la desesperación—, la novela no cae en nihilismo; antes bien, reaviva la pregunta por lo que vale la vida humana, lo que podemos hacer cuando parece todo perdido.

Desde un punto de vista educativo, esta obra es ideal para abordar tensiones contemporáneas: violencia, migraciones, guerras reales, destrucciones ambientales, cambio climático, pérdida de patrimonio, crisis de identidad... enseñar que la literatura puede ser un espacio para la deliberación moral y estética, no solo para el entretenimiento.

“Almas en pena de Inisherin”, lección de soledad y humanidad

Hoy veremos una película singular pero inspiradora: Almas en pena de Inisherin (2022) (The Banshees of Inisherinde Martin McDonagh. Ambientada en 1923, durante la Guerra Civil irlandesa, la historia se sitúa en la ficticia isla de Inisherin. Pádraic y Colm son amigos de toda la vida… hasta que, de un día para otro, Colm decide romper su amistad, alegando que ya no quiere perder el tiempo en conversaciones triviales y desea dedicarse a componer música antes de morir. 

La negativa es tajante: cada vez que Pádraic intente hablarle, Colm se cortará un dedo de la mano que usa para tocar el violín. Lo que comienza como un absurdo se convierte en una espiral de violencia, dolor y destrucción que afecta a toda la comunidad insular. La película combina el tono de fábula oscura, humor negro y simbolismo histórico: el conflicto íntimo entre dos hombres refleja la incomprensión y la brutalidad de una guerra fratricida que también divide Irlanda. 

Martin McDonagh (n. 1970, Londres, de origen irlandés) es dramaturgo, guionista y director de cine. Su estilo mezcla humor negro, sátira social y un profundo trasfondo filosófico sobre la violencia, la soledad y el sentido de la vida. Entre sus obras destacan Escondidos en Brujas (2008), Siete psicópatas (2012) y la multipremiada Tres anuncios en las afueras (2017). Con Almas en pena de Inisherin regresó a Irlanda para explorar el absurdo de la ruptura personal y el conflicto civil en clave metafórica.

Intérpretes principales

- Colin Farrell (Pádraic Súilleabháin): actor irlandés de amplia carrera, multipremiado en 2022 por este papel (Globo de Oro al Mejor Actor). Su interpretación transmite ingenuidad y vulnerabilidad en un hombre corriente que no entiende por qué su amigo le rechaza.

Brendan Gleeson (Colm Doherty): uno de los grandes del cine irlandés. Su Colm es un músico torturado por el deseo de dejar huella y por un nihilismo profundo.

Kerry Condon (Siobhán Súilleabháin): hermana de Pádraic, que aporta racionalidad y la voz de la esperanza. Fue nominada al Óscar por este papel.

Barry Keoghan (Dominic Kearney): joven marginado, mezcla de ternura y tragedia, símbolo de una Irlanda herida y sin futuro.

Almas en pena de Inisherin es una obra profundamente irlandesa y universal al mismo tiempo. Su aparente sencillez esconde reflexiones sobre: 

- La amistad y su fragilidad. ¿Puede romperse un lazo sin razón comprensible? 
- La búsqueda de trascendencia. Colm quiere ser recordado; Pádraic solo quiere ser amable. Dos formas de afrontar la finitud. 
- El absurdo existencial. La violencia absurda (cortarse los dedos) refleja la irracionalidad humana y los conflictos históricos. 
- El humor en la tragedia. McDonagh utiliza diálogos secos, situaciones grotescas y un paisaje inhóspito para subrayar la mezcla de ternura y horror.

La película fue aclamada: ganó 3 Globos de Oro, fue nominada a 9 premios Óscar y está considerada una de las obras más significativas del cine europeo reciente.

Ilan Volkov detiene el Concierto por Gaza en BBC Proms

La noche del jueves 11 de septiembre, en el Royal Albert Hall, no terminó como una velada sinfónica más. Tras guiar a la BBC Scottish Symphony Orchestra en un programa de contrastes, Ilan Volkov —director israelí habitual de los Proms— pidió silencio y leyó un breve mensaje personal. Dijo amar Israel —“es mi casa”—, expresó su “gran dolor” por la guerra en Gaza y reclamó al público “hacer cuanto esté en su mano para detener esta locura”. La sala respondió entre aplausos y abucheos antes de reabrirse el telón para los saludos finales.

La intervención coronó un concierto de arquitectura muy pensada. Volkov había encuadrado la severidad tardía de Igor Stravinski —Requiem Canticles— entre dos reelaboraciones orquestales de Bruno Maderna sobre Giovanni Gabrieli (In ecclesiis y Canzone a tre cori), para culminar con una lectura luminosa de la Sinfonía n.º 2 de Johannes Brahms. Participaron la National Youth Choir y los solistas Jess Dandy (contralto) y Ashley Riches (barítono), en una cita que la BBC Radio 3 programó como el Prom 70 de la temporada

El gesto de Volkov no fue improvisado en su biografía: nacido en 1976, formado en Tel Aviv y Londres, y asociado durante años a la BBC SSO, el maestro ha cultivado un perfil de curiosidad radical por la música de los siglos XX y XXI. Pero el jueves decidió que, como israelí y como artista, no podía callar. En su mensaje calificó lo que ocurre en Gaza de “atroz y horrífico”, mencionó a los rehenes israelíes y a los palestinos desplazados y heridos, y terminó con una llamada explícita a actuar. “Esta guerra está ocurriendo en mi nombre”, afirmó en una entrevista posterior, donde anunció además que dejará de trabajar en Israel “por el momento”.

@spanishrevolution15m

En mitad del silencio solemne de las BBC Proms, alguien rompió el guion. El director Ilan Volkov detuvo el concierto para denunciar el genocidio en Gaza. Porque cada escenario, cada segundo y cada silencio roto importa.

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