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La Teoría del Escalón de Sheldon Cooper

En la serie, una de las mejores, The Big Bang Theory se demuestra la microfísica del error humanoEn el episodio piloto de The Big Bang Theory, Sheldon Cooper introduce una de sus observaciones más memorables: la llamada “Teoría del Escalón”. Aunque el nombre sugiere una formulación científica solemne, en realidad se trata de un comentario humorístico sobre la física cotidiana, la percepción humana y la tendencia a buscar explicaciones lógicas incluso en los accidentes más triviales. 

Según Sheldon, su padre murió al tropezar en un escalón “ligeramente más alto de lo normal”, lo que —en su interpretación— convierte al escalón en el verdadero culpable, no a la distracción del individuo. La anécdota, presentada como un gag, encierra sin embargo un trasfondo sorprendentemente rico para quienes se interesan por la ciencia, la tecnología, la ética y la educación.

La idea central de Sheldon es que “la lógica prevalece sobre la distracción”: si un elemento del entorno está mal diseñado, incluso mínimamente, el error humano no es un fallo moral ni cognitivo, sino una consecuencia natural de la física y la biomecánica. En otras palabras, la culpa no es del caminante, sino del escalón. Esta afirmación, aunque exagerada para efectos cómicos, conecta con un principio real de la ingeniería y la ergonomía: los sistemas deben estar diseñados para minimizar la probabilidad de error humano, no para exigir una atención perfecta e ininterrumpida.

Aquí entra en escena un concepto técnico que rara vez aparece en una sitcom, pero que ilumina la broma desde una perspectiva científica: la ley de Blondel. Formulada por el ingeniero francés André Blondel a principios del siglo XX, esta ley establece una relación entre la altura y la huella de un escalón para garantizar una marcha cómoda y segura. Su expresión más conocida es: 2*contrahuella + huella ≈ 63 cm.

Esta fórmula empírica describe la proporción óptima para que el movimiento humano resulte natural. Cuando un escalón se desvía de estos parámetros —aunque sea por un centímetro— el cuerpo lo percibe como una anomalía. La zancada se descoordina, el ritmo se rompe y el riesgo de tropiezo aumenta. En otras palabras, Sheldon no estaba tan desencaminado: un escalón “ligeramente más alto de lo normal” puede ser, efectivamente, un problema físico y no psicológico.

La ley de Blondel es un recordatorio de que la interacción entre humanos y objetos no es intuitiva, sino profundamente regulada por patrones biomecánicos. La arquitectura, la ingeniería y el diseño industrial llevan décadas estudiando cómo pequeños desajustes pueden desencadenar fallos desproporcionados. Desde botones mal colocados en cabinas de avión hasta interfaces digitales confusas, la historia de la tecnología está llena de “escalones” que provocan errores no por torpeza humana, sino por un diseño que ignora los límites naturales de la percepción y el movimiento.

La “Teoría del Escalón” también invita a reflexionar sobre la comunicación no verbal. En la escena, Sheldon no solo explica un accidente: está justificando su obsesión por el orden, la simetría y la predictibilidad. Para él, el mundo debe ser un sistema perfectamente calibrado. Cualquier desviación —un escalón irregular, un asiento mal alineado, un compañero de piso impredecible— amenaza su estabilidad emocional y cognitiva. La anécdota funciona así como una metáfora de su personalidad: un ser que busca refugio en la lógica para protegerse del caos cotidiano.

Desde una perspectiva ética, la historia plantea una cuestión relevante: ¿hasta qué punto somos responsables de nuestros errores cuando el entorno está mal diseñado? En educación, por ejemplo, se insiste en la importancia del esfuerzo individual, pero rara vez se analiza si las herramientas, los espacios o los métodos facilitan realmente el aprendizaje

. En tecnología, se habla de “fallo del usuario” cuando una interfaz confunde, pero pocas veces se reconoce que la responsabilidad recae en quien la diseñó. La comedia de Sheldon, en este sentido, funciona como una crítica suave pero incisiva a la tendencia a culpar al individuo antes que al sistema.

Finalmente, la “Teoría del Escalón” nos recuerda que la ciencia no sólo se encuentra en los laboratorios o en las ecuaciones complejas. También habita en los detalles cotidianos: en cómo subimos una escalera, cómo interpretamos un gesto o cómo atribuimos causas a los accidentes. La física, la ergonomía y la psicología convergen en esos pequeños momentos que solemos pasar por alto, pero que determinan nuestra seguridad, nuestro bienestar y nuestra comprensión del mundo.

En definitiva, lo que empieza como un chiste en una sitcom se convierte, si lo miramos con atención, en una invitación a pensar. A veces, un escalón es solo un escalón. Pero otras veces, es una lección sobre diseño, percepción y responsabilidad compartida.

@lumieretik Sheldon siempre con sus datos empíricamente comprobados. 🤣 1er capítulo- The Big Bang Theory #thebigbangtheory #sheldoncooper #Leonard #datos #escalones #escalera #serie #funny #gracioso #tv #actor #viral #trending #parati ♬ sonido original - LumièreTik

Cómo las células saben que el organismo ha muerto

Siendo niño me impactó la noticia (que pronto supe que era falsa) de que la barba seguía creciendo en los cadáveres. Desde entonces me he preguntado cómo se transmite la última señal, ese misterioso protocolo que informa a cada célula de la muerte del organismo. ¿Cuál es la bioquímica del fin y cómo se propaga la noticia de la muerte por todo el cuerpo? Hoy contamos Thanato signaling, la comunicación celular en el umbral entre la vida y la muerte.

Imaginemos por un momento el instante preciso tras una parada cardíaca irreversible. El corazón, ese metrónomo incansable, calla. En la narrativa clínica, ese es el momento de la muerte. Pero para los aproximadamente 37 billones de células que componen el cuerpo humano, la historia no termina ahí. De hecho, acaba de entrar en un nuevo y fascinante capítulo bioquímico. ¿Cómo se enteran estas células, aisladas en sus nichos tisulares, de que el "todo" del que forman parte ha dejado de funcionar? La respuesta es un complejo y escalonado sistema de comunicación que mezcla el silencio de unas señales y el estruendo de otras.

Primer mensajero: El apagón eléctricoLa primera y más inmediata señal no es química, sino física: la cesación del potencial de membrana. Nuestras células, especialmente las neuronas y las musculares, viven en un estado de polarización eléctrica mantenido por bombas de iones (como la Na+/K+ ATPasa) que consumen ATP. Esta polarización es el sustrato de la excitabilidad neuronal, la contracción muscular y, en definitiva, de la función coordinada.

Cuando el corazón se detiene, la circulación se paraliza. Sin sangre, no llega oxígeno a los tejidos. Sin oxígeno, la mitocondria no puede producir ATP mediante la respiración aeróbica. En cuestión de segundos o minutos, según el consumo energético del tejido, las reservas de ATP se agotan. Las bombas iónicas se detienen. El gradiente electroquímico a través de las membranas celulares, cuidadosamente custodiado, se colapsa. Este colapso generalizado —una despolarización masiva— es el primer "aviso" a escala microscópica. Las células "sienten" que su integridad bioeléctrica fundamental se desvanece. En el cerebro, esta despolarización terminal difusa marca el fin de la actividad consciente y coordinada.

Segundo mensajero: La hipoxia y el cambio metabólicoParalelamente al apagón eléctrico, opera un mensajero químico más sutil pero ubicuo: la hipoxia. La caída dramática en la tensión de oxígeno (pO₂) es detectada por sensores moleculares en prácticamente todas las células, como los factores inducibles por hipoxia (HIF). En vida, estos sistemas activan respuestas adaptativas. En la muerte, su activación sostenida y extrema desencadena programas alternativos. La célula, al no poder realizar la fosforilación oxidativa, recurre a la glucólisis anaeróbica. Esto acidifica rápidamente el medio intracelular y extracelular, cambiando el pH local. Este ambiente ácido es otra señal clara para las células vecinas: algo va profundamente mal.

Tercer y más dramático mensajero: La liberación de "señales de peligro"A medida que la energía falla, los sistemas de mantenimiento celular colapsan. Los iones calcio (Ca²⁺), normalmente secuestrados en el retículo endoplásmico, se liberan al citosol en concentraciones tóxicas. Este calcio activa enzimas destructivas como lipasas, proteasas y nucleasas. Las membranas celulares y mitocondriales comienzan a fallar.

Es aquí donde se emite la señal más explícita. Las mitocondrias dañadas liberan proteínas como el citocromo c, un componente vital de la cadena respiratoria que, en el contexto equivocado, se convierte en un potente activador de la apoptosis (muerte celular programada). Más aún, cuando las membranas se rompen, se liberan al espacio extracelular moléculas que nunca deberían estar allí: el ATP intracelular (ahora en el exterior), fragmentos de ADN, y proteínas de estrés. Para las células inmunitarias aún viables (como los macrófagos residentes en tejidos), estas moléculas actúan como Patrones Moleculares Asociados a Daño (DAMPs). Son la bandera química que clama: "¡Hay daño masivo y descontrolado!".

En un organismo vivo, esta señal reclamaría una respuesta inflamatoria reparadora. En un organismo muerto, marca el inicio del proceso de autólisis (autodigestión) y, posteriormente, de descomposición. Las células no reciben una "notificación" elegante de la muerte del organismo. Más bien, perciben el cese abrupto de las señales de vida (oxígeno, gradientes electroquímicos, ATP) y, simultáneamente, la avalancha de señales de caos y daño irreversible (despolarización, acidificación, DAMPs).

La ética de la frontera y el reloj biológicoEste proceso no es instantáneo ni uniforme. Algunas células, como los queratinocitos de la piel o los osteocitos del hueso, pueden mantener cierta viabilidad durante horas o incluso días. Esta asincronía en la muerte celular tiene profundas implicaciones éticas y médicas. Es la base científica de los plazos viables para la donación de órganos, donde tejidos como córneas, válvulas cardíacas o huesos pueden ser extraídos horas después de la muerte declarada porque sus células aún "viven" a nivel metabólico básico.

Comprender esta cascada thanato signaling (de Thanatos, la muerte en griego) no es solo una curiosidad mórbida. Ilustra un principio fundamental de la biología: la vida es un fenómeno emergentista, que depende de una comunicación constante y de un flujo de energía. La muerte, a nivel celular, es la lenta y desordenada desconexión de esa red de información. Nos recuerda que no somos un conjunto de piezas, sino una conversación electroquímica sostenida en el tiempo. Cuando la conversación se detiene, cada célula, tarde o temprano, se da cuenta del silencio.

La muerte como proceso, no como interruptorEn definitiva, las células no reciben una notificación de defunción. Lo que experimentan es la pérdida progresiva de energía, orden y comunicación. La vida se apaga como una ciudad tras un gran apagón: primero cesan los servicios centrales, luego los barrios, y finalmente cada edificio queda a oscuras. La ciencia contemporánea nos recuerda así que morir no es pulsar un interruptor, sino atravesar un proceso complejo, silencioso y profundamente biológico. Morir no es un momento, es un proceso: esto es lo que la biología nos revela sobre el final de la vida.

Preguntas presuntivas: el arte de afirmar al interrogar

En el ámbito de la comunicación y la lingüística pragmática, existen herramientas que pueden orientar, condicionar o incluso dirigir la respuesta del interlocutor. Una de ellas es la pregunta presuntiva (también llamada pregunta cargada o loaded question en inglés). Se trata de una forma interrogativa que incluye una premisa implícita, de modo que quien responde, si lo hace de manera directa, acepta sin quererlo esa premisa.

Comprender cómo funcionan estas preguntas es clave para desarrollar pensamiento crítico, mejorar la comunicación y evitar caer en manipulaciones discursivas.

¿Qué es una pregunta presuntiva?

Podemos definirla como una pregunta que da por sentado algo que aún no ha sido demostrado, acordado o aceptado por el interlocutor. Ejemplo: “¿Por qué llegas siempre tarde?” Aquí se presupone que la persona siempre llega tarde. Responder directamente implicaría admitir la premisa.

Tipos y usos frecuentes

  1. En la vida cotidiana. Ejemplo: “¿Otra vez has olvidado llamar a tu madre?”
  2. En entrevistas periodísticas. Ejemplo: “¿Qué le diría a quienes piensan que su propuesta favorecerá solo a grandes empresas?”
  3. En política y debate público. Ejemplo: “¿Cuándo asumirá su responsabilidad en el aumento de la inseguridad?”
  4. En interrogatorios judiciales. Ejemplo: “¿Dónde escondió usted el arma?”
  5. En educación. Ejemplo: “Si asumimos que el protagonista se siente aislado, ¿cómo interpretarías su comportamiento?”

¿Por qué son tan influyentes?

  • Obligan a responder dentro de un marco ya definido.
  • Pueden imponer una narrativa o interpretación.
  • Desplazan la carga argumentativa.
  • Aprovechan la tendencia a responder rápido.

¿Cómo responder con pensamiento crítico?

  1. Identificar la presuposición oculta.
  2. Decidir si se acepta o no.
  3. Reformular para devolver el control comunicativo.

A modo de conclusión

Las preguntas presuntivas son una herramienta poderosa que puede utilizarse tanto de forma legítima como manipulativa. Reconocerlas nos ayuda a mantener conversaciones más justas, claras y conscientes. Comprender las preguntas presuntivas resulta esencial para desarrollar una competencia comunicativa crítica. Nos ayuda a detectar manipulaciones sutiles, a formular preguntas más precisas y honestas, y a ser receptores más atentos y críticos del discurso ajeno.

En educación, enseñar este concepto fomenta el pensamiento crítico y la alfabetización mediática. Los estudiantes aprenden a no dejarse llevar por la corriente superficial del lenguaje, sino a bucear en sus profundidades semánticas y pragmáticas. Las preguntas presuntivas nos recuerdan que el lenguaje nunca es neutral, que cada elección léxica y sintáctica vehicula significados, intenciones y visiones del mundo. Dominar estos matices es dominar el arte de la comunicación consciente y responsable.

@joseastorgaoficial 😮‍💨 Nunca le hagas esta pregunta a un mentiroso… porque te va a mentir mejor que nunca. La CIA lo sabe bien y por eso usa las llamadas preguntas presuntivas, una técnica psicológica explicada en el libro “Spy the Lie” de Philip Houston, Michael Floyd y Susan Carnicero, exagentes de la CIA especializados en detección de engaños. En lugar de preguntar directamente “¿Estuviste en el bar anoche?”, ellos asumen que ya saben la verdad y lanzan el anzuelo: 👉 “¿Qué pasó anoche en el bar?” Y luego, la trampa final: 👉 “¿Hay alguna razón por la que alguien diría que te vio allí?” 💭 Lo fascinante es cómo el mentiroso cambia su comportamiento: su mente busca justificar algo que no esperaba explicar. A veces, las respuestas más reveladoras llegan cuando no haces la pregunta directa 😉 #mentira #Mentiras #comunicacionnoverbal #psicologiaoscura #LenguajeCorporal ♬ sonido original - José Astorga Oficial

La broma infinita: David Foster Wallace reinventando la novela

Un libro indispensable en la era de la distracción: La broma infinita (Infinite Jest, 1996)Fue publicada con gran expectación, y la novela fue objeto de una campaña de marketing intensa y alimentó un seguimiento crítico y de público que la calificó como obra cumbre de su generación. 

David Foster Wallace (1962–2008) fue un escritor y profesor estadounidense, autor de novela, relatos y ensayos que renovaron la narrativa contemporánea por su ambición formal, su humor oscuro y su mezcla de erudición y empatía. Nació en Ithaca (Nueva York), estudió en Amherst y obtuvo un MFA en la Universidad de Arizona.

Su obra más conocida, Infinite Jest, lo convirtió en una figura central de la literatura norteamericana de finales del siglo XX. Wallace también sufrió problemas de depresión a lo largo de su vida y falleció en 2008; su figura sigue siendo objeto de debate crítico y de gran interés para lectores y académicos. 

La broma infinita es una novela monumental y fragmentaria que entrelaza varias tramas centradas principalmente en: 1) La familia Incandenza y la Enfield Tennis Academy (una academia de tenis donde conviven jóvenes prodigios y tensiones familiares). 2) Ennet House, un centro de rehabilitación para adicción donde aparecen personajes que luchan por la recuperación. 3) Una misteriosa película (o “casete”) tan irresistible que vuelve adictos a quienes la ven, usada como arma política en un Estados Unidos alternativo plagado de corporaciones y separatismos.

La estructura no lineal —capítulos largos, abundantes notas al pie y cambios de perspectiva— crea una experiencia de lectura que exige atención: la novela explora obsesiones personales y colectivas, la búsqueda de significado y las formas contemporáneas de evasión. 

Algunos de sus personajes principales:

- Hal Incandenza: Jóven prodigio de la academia de tenis, complejo y en conflicto interior. 

- James O. Incandenza: Patriarca, cineasta y figura científica/filosófica (su obra y legado son claves).

- Don Gately: Exadicto y consejero en Ennet House; una de las voces más humanas y morales de la novela.

- Otros: Un amplio elenco (jugadores, académicos, independentistas quebequeses, traficantes) que constituye el tejido social y político de la novela.  

Los temas centrales son:

- Adicción y entretenimiento: la obra interroga cómo el entretenimiento (y la tecnología mediática) pueden convertirse en sustitutos destructivos del sentido y la conexión humana.

- Aislamiento y comunicación: personajes extraordinariamente inteligentes pero emocionalmente vulnerables, incapaces a menudo de comunicarse plenamente.

- Familia y legado: tensiones intergeneracionales y la influencia del pasado artístico y científico sobre el presente. 

- Política, consumo y parodia social: un Estados Unidos alternativo sirve de espejo satírico para analizar consumo, políticas públicas y el poder de los medios. 

David Foster Wallace combina sutil ironía postmoderna con lo que muchos críticos llaman “nueva sinceridad”: mezcla de erudición, humor cafre, empatía y una voz narrativa que alterna registros. Formalmente destaca por su uso de notas al pie extensas (que se vuelven parte del relato), digresiones intelectuales, cambios de registro y una ambición enciclopédica. 

Una idea central: Todo el mundo es idéntico en su creencia secreta e inexpresada de que, muy dentro, son diferentes de los demás.” Ejemplo del humor íntimo y autocrítico que recorre el libro. O la cita siguiente: "Te preocuparás mucho menos por lo que otras personas piensen de ti cuando te des cuenta de lo poco que lo hacen". La broma infinita es una obra tan exigente como generosa: desafía formatos, provoca discusiones éticas y estéticas, y sigue ofreciendo lecturas nuevas en cada vuelta.

Por qué leerla y su público preferente: Para lectores curiosos y pacientes: la novela recompensa la lectura atenta y la relectura; es ideal para clubes de lectura y seminarios universitarios. Como objeto de estudio literario: ofrece material abundante para analizar técnicas narrativas (voz, estructura fragmentaria, notas al pie) y para discutir ética, cultura de consumo, salud mental y medios. Relevancia contemporánea: sus interrogantes sobre entretenimiento y adicción siguen resonando en la era digital.  

Desde el jardín de Jerzy Kosinski: la inocencia frente al poder

Hoy repasaremos un novela satírica (y una película deliciosa) que creíamos haber citado con anterioridad en este vuestro blog, pero no es así: "Desde el jardín" de Jerzy Kosinski. Basado en este libro, se hizo "Bienvenido Mr. Chance" (Un jardinero con suerte), una película estadounidense estrenada en 1979, dirigida por Hal Ashby y protagonizada por Peter Sellers.

Jerzy Kosinski, de nombre real Józef Lewinkopf, nació en 1933 en Łódź, Polonia. Durante la Segunda Guerra Mundial, para sobrevivir al Holocausto, cambió su identidad, adoptó una partida de bautismo falsa y en algunos momentos ocultó su origen judío. Tras la guerra, estudió historia y ciencias políticas en Lodz. En 1957 emigró a los Estados Unidos.  

Se graduó en la Universidad de Columbia (EE. UU.). Fue profesor en universidades como Yale y PrincetonEntre sus obras más destacadas están El pájaro pintado (1964), Pasos (1969, que le valió el National Book Award) y Desde el jardín (1971).  La novela Desde el jardín fue adaptada al cine en 1979, bajo el título Being There. Kosinski participó en el guión. Falleció el 3 de mayo de 1991, a los 57 años, por suicidio.  

Jerzy Kosinski vivió las extremas tensiones del siglo XX: guerra, desplazamientos, reconstrucción, adopción de identidades. Esa experiencia de frontera entre lo oculto y lo público –lo interior y lo mediado– recorre muchas de sus obras. Con Desde el jardín, crea una fábula casi sardónica acerca de cómo una persona “vacía”, sin pasado social explícito, puede proyectarse mediáticamente con efectos sorprendentes. Sus 160 páginas, son pura sátira social, una novela simbólica, una fábula moderna. 

El protagonista, Chance Gardiner (o “Mr. Chance”), ha vivido toda su vida cuidando un jardín dentro de una mansión. No conoce prácticamente nada del mundo exterior salvo lo que obtiene de la televisión y algunas revistas. Al morir el dueño de la casa, Chance tiene que abandonar ese espacio aislado. En su salida, es atropellado por un automóvil. La dueña del vehículo lo recoge, lo cuida, lo lleva a su hogar, y allí lo invita a quedarse como huésped.  

Aunque no tiene ambiciones políticas ni conocimientos explícitos, la gente interpreta sus declaraciones literales sobre jardinería como metáforas profundas para economía, política y filosofía. Así, Chance es proyectado a las más altas esferas sociales y mediáticas sin proponérselo.  ´La trama termina sin un cierre moral definitivo: el lector o espectador debe decidir si Chance es ingenuo, iluminado o un espejismo de nuestra sociedad mediática.  

En esta fábula moderna se abordan algunos temas y reflexiones como:

La mediación de los mediosLo que define y moldea la percepción pública no es el contenido real sino la interpretación mediática. Chance carece de mensaje profundo — proyectan un contenido sobre él.  

Inocencia vs. interpretaciónEs paradójico que una persona ingenua y literal sea elevada a portavoz simbólico: revela cuán vacías pueden ser las expectativas de quienes interpretan.  

Poder, fama y vacíoLa novela critica la superficialidad del éxito social: cómo el reconocimiento puede surgir no del mérito real, sino de las proyecciones colectivas.  

La ilusión de profundidadMuchos leen en Chance reflexión filosófica donde no la hay; Kosinski invita a cuestionar esa ilusión.

Algunas citas destacadas para mostrar el tono neutro, algo paradójico y mordaz del relato.:

“Era domingo. Chance estaba en el jardín. Se movía con lentitud, arrastrando la manguera verde de uno a otro sendero mientras observaba atentamente el fluir …” 

“Chance es un gran enigma: el héroe de los «media» americanos. La televisión le ama, los periódicos y revistas van tras él.” 

- “Todos hablan de él, aunque nadie sabe de qué habla él. Nadie sabe de dónde viene, pero todos están enterados de que es un imán para el dinero, el poder y el sexo.” 

Esta novela corta que expone como la ignorancia y la inocencia pueden llegar a convertirse en el álter ego del mundo simplemente por aparecer en la televisión… De todo ello surgen cuestiones como “¿Puede un jardinero llegar a ser consejero político sin proponérselo?”, ¿sigue siendo vigente hoy? ¿qué lecciones para estudiantes de comunicación, política o filosofía? Incluso ya dirigidas a los lectores: ¿qué papel cumple el lector en proyectar sentido? 

Gish Gallop: Ganar debates a base de bombardeo de datos

El Gish Gallop es una estrategia de debate en la que una persona bombardea a su oponente con una gran cantidad de argumentos, afirmaciones o datos (verdaderos, falsos o engañosos) en un corto período de tiempo. La intención es abrumar al interlocutor, haciendo que sea imposible responder a cada punto de manera efectiva. 

Conocido en castellano como "inundar la zona" o la "ametralladora de falacias" también es una estrategia de comunicación demasiado frecuente en esta época, logrando que sea el monotema quienes la ejecutan (léase Trump ahora). El galope de Gish es una técnica de debate que consiste en abrumar al oponente con el mayor número posible de argumentos, sin tener en cuenta la precisión o la solidez de los mismos. El término fue acuñado por Eugenie Scott y debe su nombre al creacionista Duane Gish, que utilizaba esta técnica con frecuencia contra los defensores de la evolución.

El término fue acuñado en referencia a Duane Gish, un creacionista conocido por usar esta técnica en debates sobre evolución. El galope de Gish o ametralladora de falacias es una técnica de debate que se centra en abrumar al oponente con el mayor número de argumentos posible, sin tener en cuenta la exactitud o solidez de los mismos. Durante el Gish gallop, un debatiente se enfrenta a su oponente con una rápida sucesión de argumentos engañosos, medias verdades y tergiversaciones en un corto espacio de tiempo, lo que hace imposible que el oponente pueda refutarlo todo en un solo turno de un debate formal. 

Han muchos ejemplos de Gish Gallop en contextos diversos:

  1. Debates políticos: Un político llena su discurso con afirmaciones rápidas sobre economía, seguridad, salud y educación, sin dar tiempo a analizar ninguna en profundidad.

  2. Conspiraciones y pseudociencia: Un defensor de teorías conspirativas lanza decenas de "pruebas" en una discusión, sabiendo que su oponente no podrá refutarlas todas en el momento.

  3. Redes sociales y fake news: Una publicación viral enumera 20 "hechos" en un post, mezclando datos reales y falsos, dificultando la verificación.

  4. Charlas de ventas o marketing engañoso: Un vendedor menciona rápidamente múltiples beneficios de un producto, algunos exagerados o irrelevantes, para distraer de posibles fallas.

  5. Discusiones personales o manipuladoras: Alguien en una discusión cambia de tema constantemente, enumerando múltiples quejas para evitar que se resuelva un solo punto con claridad.

Cómo enfrentarse a un caso de Gish Gallop:

Enfocarse en los puntos clave en lugar de intentar responder a todo.
Pedir evidencia clara en lugar de aceptar afirmaciones rápidas.
Exponer la táctica, señalando que se está usando una estrategia de abrumación.
Mantener la calma y el control para no caer en la trampa de responder apresuradamente.

Este método no busca un debate real, sino desgastar al oponente y confundir al público. Esta estrategia se fundamenta en la Ley de Brandolini, también conocida como el Principio de Asimetría de la Tontería, dice que: "La cantidad de energía necesaria para refutar una tontería es un orden de magnitud mayor que la necesaria para producirla."

En otras palabras, es mucho más fácil crear y difundir desinformación que desmentirla con pruebas y argumentos sólidos. El concepto fue popularizado por Alberto Brandolini, un programador italiano, en 2013.

Ejemplos de la Ley de Brandolini:

  1. Fake News y Redes Sociales: Un tuit viral afirma que "los refrescos curan el cáncer". Desmentirlo requiere estudios científicos, expertos y mucho más tiempo que escribir la mentira.

  2. Teorías de conspiración: "El hombre nunca llegó a la Luna." Desmentirlo requiere explicar pruebas científicas, físicas y testimonios históricos.

  3. Debates políticos y populismo: Un político dice: "Podemos eliminar los impuestos y aumentar el gasto público sin problemas." Explicar por qué esto es inviable requiere conocimiento económico y tiempo.

  4. Pseudociencia y charlatanería: Un "gurú" afirma que "el agua con limón alcaliniza la sangre". Rebatirlo implica explicar cómo funciona el pH en el cuerpo, lo que toma más tiempo que decir la afirmación falsa.

La Ley de Brandolini nos recuerda que combatir la desinformación es difícil, pero necesario. Hay que ser críticos con la información y pensar antes de compartir. 

Chavs: La demonización de la clase obrera británica

Vídeo esclarecedor para saber si eres de clase media o clase obrera.
Este post estuvo en borrador desde hace más de diez años

Owen Jones (ver en otros posts), nacido el 8 de agosto de 1984 en Sheffield, Inglaterra, es un periodista, columnista y escritor asociado con la izquierda política británica. Graduado en Historia por el University College de Oxford, ha trabajado como columnista para medios como The Guardian y The Independent. Su primer libro, "Chavs: The Demonization of the Working Class" (2011), analiza cómo los medios y la clase política británica han estigmatizado a la clase trabajadora. Este trabajo fue reconocido por The New York Times como uno de los diez mejores libros de no ficción de 2011. 

En la Gran Bretaña actual, la clase trabajadora se ha convertido en objeto de miedo y escarnio. Desde la Vicky Pollard de Little Britain a la demonización de Jade Goody, los medios de comunicación y los políticos desechan por irresponsable, delincuente e ignorante a un vasto y desfavorecido sector de la sociedad cuyos miembros se han estereotipado en una sola palabra cargada de odio: chav (persona joven de un tipo caracterizado por un comportamiento tosco y descarado con connotaciones de bajo estatus social)

En este aclamado ensayo, "Chavs: La Demonización De La Clase Obrera", Owen Jones analiza cómo la clase trabajadora ha pasado de ser «la sal de la tierra» a la «escoria de la tierra». Desvelando la ignorancia y el prejuicio que están en el centro de la caricatura chav, retrata una realidad mucho más compleja: el estereotipo chav, dice, es utilizado por los gobiernos como pantalla para evitar comprometerse de verdad con los problemas sociales y económicos y justificar el aumento de la desigualdad. 

Basado en una investigación exhaustiva y original, este libro es una crítica irrefutable de los medios de comunicación y de la clase dirigente, y un retrato esclarecedor e inquietante de la desigualdad y el odio de clases en la Gran Bretaña actual. La edición incluye un nuevo capítulo que explora las causas y las consecuencias de los episodios de violencia que ocurrieron durante el verano de 2011 en Inglaterra.

Jones argumenta que la imagen del chav (un estereotipo despectivo de la clase trabajadora, asociado con ropa deportiva, actitud agresiva y falta de educación) ha sido utilizada para desacreditar y deshumanizar a los sectores más vulnerables de la sociedad británica. Según el autor, esto forma parte de una estrategia política y mediática que ha servido para justificar la reducción de derechos laborales y el debilitamiento del Estado de bienestar. 

Temas clave expuestos son:

- El impacto del neoliberalismo: Con la llegada de Margaret Thatcher en los años 80, se desmantelaron industrias clave, dejando a muchas comunidades obreras sin empleo ni futuro. Se promovió la idea de que la clase trabajadora debía "culparse a sí misma" por su situación.
- La demonización mediática: Los medios de comunicación británicos han reforzado el estereotipo del chav como vago, violento y sin aspiraciones. Programas de televisión y tabloides han contribuido a esta imagen, ridiculizando a quienes viven en la pobreza.
- El clasismo en la política y la sociedad: Mientras que la élite sigue protegiendo sus propios intereses, la clase trabajadora ha sido retratada como un problema social. Jones expone cómo los políticos han dejado de representar a la clase obrera, favoreciendo políticas que benefician a los más ricos.
- Consecuencias de esta demonización: Se han reducido ayudas sociales y derechos laborales con la excusa de que la clase trabajadora no quiere esforzarse. Se ha erosionado la identidad obrera y la solidaridad de clase.

Owen Jones propone recuperar la dignidad y el respeto por la clase trabajadora, desafiando los estereotipos y fomentando políticas que reduzcan la desigualdad. Chavs es una crítica contundente al clasismo en el Reino Unido y un llamado a la acción para cambiar la narrativa sobre la clase obrera. Es un libro clave para entender el clasismo en la política y la sociedad actual, con paralelismos en muchos otros países.

En 2014, publicó "The Establishment: And How They Get Away With It", donde critica las estructuras de poder en el Reino Unido. Jones es conocido por su activismo en temas como los derechos LGBTQ+ y la justicia social.

¿Merece la pena suscribirse a diarios como El País, The Times of London,...?

Hace unos cuarenta años, sería por 1983, conocí a un maestro que había estado ejerciendo varios lustros en Alemania dando clases allí, y que al regresar a Bilbao trajo un coche Mercedes como único fruto de sus ahorros. Para habituarse a lo que sucedía por aquí, había adquirido el hábito de comprar cada día El País (que se había fundado en 1976). Contaba, y creo que era cierto, que se lo leía palabra a palabra desde la página primera hasta el final, anuncios y deportes incluidos. Esta anécdota me ha venido a la mente con ocasión de lo que cuento a continuación.

Desde hace unos meses estoy suscrito a dos periódicos como son El País y The Times of London. Lo he hecho aprovechando sendas ofertas que han sido, respectivamente, las siguientes:

  • Desde el 22-6-23 un año completo por 18€ en total en El País (Cinco días, incluido). Esta oferta especial permite crear newsletters temáticas, pero no leer en PDF ambos diarios (para lo que habría que pagar la opción Premium con un coste de 144€ adicionales).
  • Desde el 4-2-24 un año completo por 9,99£ (= 11,69€) en total en The Times of London (The Sunday Times, incluido).
Ambas suscripciones permiten leer ambos periódicos, pero la molesta publicidad sigue rodeando los titulares y toda la pantalla en el ordenador, pero afortunadamente no en tabletas y móviles. Esto demuestra que, si la financiación marca el rumbo de la prensa, son los propietarios y quienes subvencionan u ordenan la publicidad a quienes sirven los periódicos, y no a los lectores como fuera en el origen de los tiempos. 

Por supuesto existen otros medios internacionales que consulto más por Internet, como The Guardian, NYTimes (incluso en español) y el Washington Post, así como BBC News, CNN Internacionalnews.sky.com. Pero la ocasión surgió el verano con El País y ahora con The Times,...

A los suscriptores se pide un compromiso con la línea editorial, pero siempre queda la sospecha de quién mantiene realmente la existencia de cada medio de comunicación. Son tiempos difíciles para el periodismo genuino, estando bajo una cabecera,... También existen otras razones que hacen difícil que quienes comprábamos la prensa en papel, ahora seamos suscriptores digitales de pago. En mi caso, porque me molesta, también en libros digitales o ebooks, que su precio no sea significativamente menor en bits tras evitarse los costes del papel, distribución, almacenamientos, devoluciones,... 
Hay algunas ventajas evidentes de contar con una suscripción, como poder leer todo lo publicado en dichos periódicos que cuentan con archivos de valor documental. La información accesible, sobre todo en su fondo histórico, es muy abundante y valiosa en ambos casos. Resulta curioso que El País, a diferencia de The Times of London, no cuenta con un Buscador evidente en su frontpage. Hay que acudir al menú superior izquierda para que aparezca la casilla de búsqueda. Un ejemplo de búsqueda con el término longevidad ofrece 7.666 resultados en El País, mientras que longevity aparece en 6.634 artículos en The Times.

La pregunta que surge es si renovaremos ambas suscripciones cuando acabe este año de ensayo. Seguiremos probando el uso cotidiano que damos a ambos diarios, pero por el momento no es seguro que sea evidente esta prórroga (al menos, a los precios sin descuento). Parece que El País recientemente ha alcanzado, y lo relaten como una proeza, los 250.000 suscriptores digitales.