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Estoicismo clásico como brújula ética en la modernidad líquida

Siempre sintonizamos con el estoicismo (varios posts), una filosofía de siempre que quizá ahora recobra más sentido que nunca. En una época marcada por la incertidumbre, la sobreestimulación informativa y la ansiedad colectiva, el estoicismo ha reaparecido con fuerza en el debate público. Libros superventas, cursos de “estoicismo práctico” y referencias constantes en el ámbito empresarial o deportivo parecen haber redescubierto una filosofía que, en realidad, nunca se fue. El estoicismo no es una moda intelectual, sino una tradición de pensamiento con más de dos mil años de historia que sigue ofreciendo herramientas conceptuales y éticas de notable vigencia.

El estoicismo nace en Atenas hacia el siglo III a. C., de la mano de Zenón de Citio, y se desarrolla plenamente en el mundo grecorromano. Sus figuras más conocidas — Epicteto, Séneca y Marco Aurelio— no fueron filósofos de gabinete, sino pensadores profundamente comprometidos con la vida práctica. Para ellos, la filosofía no consistía en acumular conocimientos, sino en aprender a vivir bien. Esta orientación vital explica buena parte de su atractivo contemporáneo.

Uno de los pilares del estoicismo es la distinción entre lo que depende de nosotros y lo que no. Nuestras opiniones, deseos y acciones están bajo nuestro control; la fortuna, la enfermedad, la fama o la opinión ajena, no. Esta idea, aparentemente sencilla, tiene profundas implicaciones éticas y psicológicas. Frente a una cultura que promueve el control total y la optimización permanente, el estoicismo invita a aceptar los límites y a concentrar la energía moral allí donde puede ser eficaz.

Lejos de promover la indiferencia o el desapego emocional absoluto, el estoicismo propone una disciplina del juicio. No son los hechos los que nos perturban —afirma Epicteto —, sino la interpretación que hacemos de ellos. Esta tesis, que resuena hoy en la psicología cognitiva y en la educación emocional, desplaza el foco desde el mundo exterior hacia la responsabilidad interior. Educar en clave estoica no es enseñar a evitar el conflicto, sino a responder a él con lucidez y templanza.

En el plano ético, el estoicismo sostiene que el bien supremo es la virtud: vivir conforme a la razón y a la naturaleza racional del ser humano. Esta virtud no es abstracta; se concreta en cualidades como la justicia, el autocontrol, la valentía y la sabiduría práctica. En un contexto social donde el éxito suele medirse en términos de visibilidad, rendimiento o acumulación, el estoicismo ofrece un criterio alternativo: la dignidad moral como valor intrínseco, independiente del reconocimiento externo.

La dimensión social del estoicismo suele ser menos conocida, pero resulta especialmente relevante hoy en plena modernidad líquida (posts). Los estoicos defendían una concepción cosmopolita del ser humano: todos formamos parte de una misma comunidad moral, más allá de fronteras políticas, culturales o económicas. Marco Aurelio, emperador del Imperio romano, insistía en la idea de cooperación y servicio mutuo como exigencias de la razón. Esta ética del cuidado del otro, basada en la interdependencia, dialoga de manera fértil con los debates actuales sobre ciudadanía global, educación en valores y responsabilidad social.

¿Por qué, entonces, el estoicismo vuelve a atraer en el siglo XXI? En parte, porque ofrece una respuesta sobria a problemas muy contemporáneos: la gestión de la frustración, el miedo al futuro, la hiperconexión digital o la sensación de pérdida de control. A diferencia de ciertos discursos motivacionales, el estoicismo no promete felicidad constante ni éxito garantizado. Promete algo más modesto y, quizá por ello, más sólido: coherencia interior y libertad frente a lo superfluo.

Sin embargo, esta recuperación no está exenta de riesgos. Una lectura superficial puede convertir el estoicismo en una ética del aguante pasivo o en una herramienta de adaptación acrítica a situaciones injustas. El estoicismo clásico no invitaba a resignarse ante el mal, sino a actuar con justicia sin depender emocionalmente del resultado. Recuperar esta dimensión crítica es esencial para integrarlo de forma honesta en la educación y en el debate ético contemporáneo.

Las mejores citas los pilares intelectuales del estoicismo: la percepción, el control, el tiempo y la integridad. Sobre la percepción (Epicteto): "No son las cosas las que nos perturban, sino nuestras opiniones sobre las cosas." Sobre la calidad mental (Marco Aurelio): "La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos; por lo tanto, vigila tus nociones para que no contengan nada inapropiado para la virtud y la naturaleza racional." Sobre la ansiedad (Séneca): "Sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad." Sobre la integridad social (Marco Aurelio): "La mejor venganza es no ser como el que causó el daño." Sobre el uso del tiempo (Séneca): "No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho." Sobre la humildad intelectual (Epicteto): "Es imposible para un hombre aprender lo que cree que ya sabe."

En definitiva, el estoicismo sigue siendo una filosofía de siempre y de ahora porque aborda una pregunta permanente: cómo vivir bien en un mundo que no controlamos del todo. Su vigencia no reside en ofrecer recetas rápidas, sino en proponer un ejercicio exigente de reflexión, autodominio y responsabilidad moral. En tiempos convulsos, esta antigua escuela sigue recordándonos que la verdadera fortaleza no consiste en dominar el mundo, sino en gobernarse a uno mismo.

Nota: En el vídeo de inicio se cita una "ética de vida" y le dedicamos un post.

@soren.chriis 7 cosas según los Estoicos para ser mejor persona #brandbuilder #marcapersonal #redessociales #creacióndecontenido #marketingdigital #creadordecontenido ♬ sonido original - Soren.chriis

La belleza de lo que se pierde y la vocación de escuchar

Una lección hoy de Jordi Nadal.

Lo primero, lean con tranquilidad el artículo (en La Vanguardia o en la imagen). Lo segundo, cada vez es más repetida la necesidad de aprender a escuchar, para conversar, para liderar, para vivir. “Así como existe un arte de bien hablar, existe también el arte de bien escuchar”, ya aseguraba Epicteto. Ante una petición, transcribimos el artículo: 

Cuentan que el gran guitarrista Paco de Lucía una vez, durante un ensayo, grabó una sesión. Al acabarla, la escuchó de nuevo y, ante el estupor del otro músico con el que tocaba, la borró. Según la leyenda, su acompañante le preguntó asombrado y con estupor: “Pero ¿cómo borra esto, maestro?” y el genio de la guitarra respondió: “No tiene duende”. Así quedó todo. Los genios tienen buenas respuestas.

A veces, podemos borrar las cosas porque son irrelevantes, contingentes o rutinarias. De hecho, algunas ni siquiera necesitamos borrarlas porque nunca se registran. Pero en otras ocasiones, nos encontramos frente a momentos únicos, momentos afortunados que reconocemos y apreciamos cuando suceden. En esos instantes, un silencio se impone a nuestro alrededor. Y hay que estar muy alerta para capturar esa fugacidad y retenerla.


La belleza es comprender que la vida a menudo tiene bellísimos momentos que son elegíacos. A veces, con tintes épicos. Hace­ poco un buen amigo me anunciaba­ algo­ así como su despedida de “todo esto” con humildad, serenidad, vulnerabilidad y ternura. Me tomó de las manos y me dijo­: “Ya no tengo nada que decir”.


Estas lecciones sobre nuestra contingencia y nuestra fugacidad tienen una belleza inmensa, porque nos colocan, desnudos y vulnerables ante el tiempo. Nos hacen sentir pequeños y también grandes, al quitarnos las alfombras bajo las cuales escondemos tantas tonterías. Sí, las cosas que no se pueden reproducir pueden ser doblemente mágicas. Deberíamos aprender a reconocer y a borrar las cosas que no tienen duende.


Mi amigo compartió conmigo aquello por lo que quiere ser recordado, y cuando le pregunté si quería añadir algo más, mencionó la importancia de leer a Séneca y a… (su memoria frágil se detuvo brevemente), hasta que recordó a Montaigne.


He tenido el privilegio de conversar con mi amigo muchas veces. En una ocasión, le pregunté: “¿Qué consejo le darías a alguien que empieza a aprender en la vida?”. Su respuesta fue sencilla y profunda: “Que escuche”. Escuchar, tal vez, sea una forma de vida futura.


Es un gran arte la escucha interactiva, quizá la forma sublime de amor. Concentrarse plenamente en escuchar. sin limitarse a oír pasivamente lo que se dice. La escucha activa es una primera y esencial habilidad social y de gestión. 

Todo mundo quiere hablar; pero el arte de escuchar pocos lo quieren practicar. A menudo, la gente está perdida, centrada sólo en lo que dirán después, sin aprovechar lo sublime de la escucha. Ya no están vivos. En su cabeza, están haciendo algo que no es lo grandioso de escuchar, a las personas, a la naturaleza,...

Posts sobre escuchar (nueva etiqueta), como "El arte de escuchar". 

El secreto de la felicidad: agradecer más y quejarse menos

50 años después de nuestra primera foto juntos en el mismo lugar, Artxanda (1974-2024). 
El amor y la familia, junto a las amistades, son la fórmula perfecta de la felicidad.
Pero, en cualquier circunstancia, bastan gratitud, resiliencia y entereza.

La felicidad, según la filosofía de agradecer y evitar las quejas, reside en enfocar la mente en lo positivo y en aceptar lo que tenemos. Eckhart Tolle sugiere que "la clave para la abundancia está en reconocer lo que ya tenemos", mientras que Epicteto, filósofo estoico, afirmaba: "La riqueza no consiste en tener grandes posesiones, sino en tener pocas necesidades". Renunciar a la queja permite que la gratitud abra espacio a la paz y la satisfacción, liberándonos de expectativas irreales y enfocándonos en el valor del presente.

La gratitud y la renuncia a quejarse son claves para alcanzar una felicidad más estable y plena. Melody Beattie, autora de "El milagro de la gratitud", lo resume así: "La gratitud desbloquea la plenitud de la vida… convierte la negación en aceptación y el caos en orden." Este enfoque se alinea con el pensamiento de Viktor Frankl, quien escribió: “Todo se te puede quitar, excepto la libertad de elegir tu actitud en cualquier circunstancia” (en la obra "El hombre en busca de sentido"). Al abandonar las quejas, elegimos ver y valorar lo bueno, lo que mejora nuestro bienestar y perspectiva.

Practicar la gratitud y evitar las quejas ayuda a desarrollar una perspectiva de vida más positiva y constructiva. Mahatma Gandhi decía: "La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía", y esto se logra al aceptar y agradecer lo que se tiene. Según Oprah Winfrey, "si te concentras en lo que tienes, siempre tendrás más". Ralph Waldo Emerson también señalaba que "la verdadera riqueza es la capacidad de experimentar plenamente la vida". Al renunciar a la queja, logramos enfocarnos en lo que realmente importa.

Paradoja de Stockdale, resiliencia bélica para la vida cotidiana

Paradoja de Stockdale, resiliencia de guerra para la vida cotidiana
La paradoja de Stockdale es uno de esos conceptos que, a primera vista, requiere algunos saltos mentales lingüísticos para comprenderlo por completo. Esta interesante paradoja se presentó por primera vez en el libro "Bueno a excelente", "Good to Great" o "Empresas que sobresalen" de Jim Collins, un libro fundamental de autoayuda y liderazgo empresarial (véase este resumen en PDF, con ideas disruptivas como "Primero quién, y luego qué).
El autor Jim Collins encontró un ejemplo perfecto de este concepto paradójico en James Stockdale, ex candidato a vicepresidente en 1992, quien fuera el prisionero estadounidense de mayor rango de la guerra del Vietnam durante siete años y medio en el denominado "Hotel Hanoi"

Durante este horrible período, Stockdale fue torturado repetidamente y no tenía ninguna razón para creer que saldría vivo. Atrapado en las garras de la sombría realidad de su mundo infernal, encontró la manera de mantenerse con vida al abrazar la dureza de su situación con un equilibrio de saludable optimismo.

Durante su cautiverio, Stockdale observó qué clase de prisioneros eran los que más fallecían: Los optimistas que no paraban de repetir: “Tranquilos, saldremos de aquí, ánimo, en Navidad ya estaremos en casa.” Entonces llegaban las Navidades y la previsión no se cumplía. Pero entonces su previsión saltaba a otra fecha. Y así sucesivamente hasta que el prisionero se rendía.

James Stockdale hizo suyo el principio rector de Epicteto, la máxima con la que comienza su Enchiridion: «En el mundo hay cosas que están a nuestro alcance y otras que están más allá de nuestro poder». En tiempos turbulentos y en circunstancias tan dramáticas como las que se encontró Stockdale al conducir a los suyos, lo primero es aislar aquello que no está en nuestra mano, y no dedicarle ni un gramo de nuestras energías. Lo siguiente, les contaba a los aspirantes a Marine, era atenerse a las tres grandes enseñanzas del antiguo esclavo: «Tranquilidad, valentía y libertad».

La capacidad de reconocer su situación real y equilibrar el optimismo con el realismo proviene de la comprensión de la paradoja de Stockdale. Esta forma de pensar contradictoria fue la fuerza que guió a James Stockdale a través de esos años difíciles. Este pensamiento paradójico, ya sea que lo sepas conscientemente o no, ha sido una de las filosofías definitorias para los grandes líderes que superaron las dificultades y alcanzaron sus metas.

La dicotomía contradictoria inherente a la paradoja contiene una gran lección sobre cómo lograr el éxito y superar obstáculos difíciles. También corrige a los optimistas desenfrenados y esos vendedores ambulantes de positividad cuyos consejos impregna casi todos los libros de autoayuda o peroratas de gurú que existen.
Paradoja de Stockdale, resiliencia de guerra para la vida cotidiana
Vivimos en un mundo líquido, cambiante, o mundo VUCA (ver en este post reciente de 2020). Por eso cada vez es más difícil tomar decisiones. Gracias a la paradoja de Stockdale cuando vayamos a tomar decisiones, a marcarnos objetivos o a planificar nuestros próximos pasos, podemos mejorar nuestras decisiones.

Pensemos por un momento qué estará pensando/haciendo al respecto la mayoría, cómo actúa la masa, qué es lo que haría nuestra competencia, y a partir de ahí lo que sugiere la paradoja de Stockdale es actuar en sentido contrario. Pero cuidado, sin caer en el error de actuar llevando la contraria simplemente por oponernos a lo establecido o por querer diferenciarnos, sino porque realmente hemos visto que esto supone una ventaja que podemos aprovechar para mejorar y resultar más competitivos.

La paradoja de Stockdale aplicada a las empresas contribuiría a mirar el futuro sabiendo que al final vamos a tener éxito. Con planificación, metas, repensando el modelo de negocio, creando otro, reestructurando la empresa para prosperar en una nueva normalidad. Sin ‘bajar la guardia’ en los protocolos de bioseguridad, manteniendo una “economía de austeridad” en cuanto a gastos, estando atentos de los cambios del entorno para reaccionar ágilmente a las adversidades, y preparando la empresa ante la posibilidad de rebrotes, aunque sea remota dicha posibilidad.
Si bien nuestras circunstancias son claramente diferentes a las de Stockdale, su sabiduría nos recuerda que ser optimista sobre el futuro, pero al mismo tiempo ser realista sobre el presente, es la mentalidad que necesitamos las personas para tener éxito en los meses por venir. 

InTertulia 14ª sobre la felicidad en las diferentes generaciones


El primer lunes 2 de enero de 2023 mantendremos una nueva tertulia intergeneracional o InTertulia sobre la felicidad entre seis generaciones con personas nacidas entre los años '40 hasta en la primera década de este siglo XXI. La hora de emisión será a partir de a las 21:00 horas.

En esta ocasión, aunque quizá haya alguna sorpresa, seremos los seis componentes actuales del Equipo de Titulares. Por orden de veteranía, Jesús Orbe Bidaurrazaga, nacido en 1947Mikel Agirregabiria Agirre, nacido en 1953Belén Varela Lodeiro, nacida en 1965Mentxu Ramilo Araujo, nacida en 1978; Maialen Olabe Aguirre,  nacida en 1993 Mikel Llona Allende, nacido en 2003

Nuevamente será en formato virtual y el más frecuente de nuestras tertulias intergeneracionales InTertulias la cita presencial por primer vez (aparte del encuentro en el XIII GetxoBlog) o desde Aiara Valley con la InTertulia 12ª sobre Pasado, Presente y Futuro).
- PRIMER EJE de conversación: 
  • ¿Solemos pensar sobre la felicidad
  • ¿Somos felices ahora ?
  • ¿En qué etapa de la vida nos hemos sentido más felices según crecíamos en edad?

- SEGUNDO EJE de debate: ¿Crees que felicidad  es la esencia de la vida?  ¿Con cuál de estas frases te identificas más y por qué? 
  • La felicidad es una alegoría; la infelicidad, una historia. Haruki Murakami.
  • La felicidad consiste en ser libres, es decir, no desear nada. Epicteto.
  • La felicidad en gente inteligente es la cosa más rara que conozco. Ernest Hemingway.
  • Hay una sola forma de felicidad en la vida: amar y ser amado. George Sand.
  • La felicidad no puede ser obtenida queriendo ser feliz. Tiene que aparecer como consecuencia no buscada de perseguir una meta mayor que uno mismo. Viktor Frankl.
La RONDA FINAL nos planteará aquella cita de John Lennon: "Cuando yo tenía cinco años, mi madre me decía que la felicidad era la clave de la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron que quería ser cuando fuera grande. Yo respondí: "feliz". Me dijeron que yo no entendía la pregunta y yo les respondí, que ellos no entendían la vida"

¿Todas las edades creen que fuimos educados para la felicidadTambién señalando qué nos ha sorprendido de las demás perspectivas generacionales.
Os esperamos en la XIV InTertulia:
Lunes, 3 de enero de 2023 a las 19:00 en este YouTube.