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Explorando el Modo Service del Tesla Model 3

El Tesla Model 3 de 2018, que los pioneros en Europa recibimos en febrero de 2019, fue uno de los primeros vehículos eléctricos masivos con una integración profunda de software y hardware operativa principalmente vía pantalla táctil central. Esta interfaz no solo controla funciones de usuario (navegación, climatización), sino que sirve como punto de acceso a menús internos diseñados originalmente para uso técnico: el Modo Service.

El interés por estos menús va más allá de la simple curiosidad: constituyen un cruce entre ingeniería, experiencia de usuario, ética y educación automotriz digital. Aunque no están pensados para el público general, reflejan tendencias más amplias en sistemas embebidos complejos: ¿qué debería poder ver o tocar un propietario frente a un técnico certificado? Y ¿cómo comunicarlo responsablemente?

¿Qué es y para qué sirve el Modo Service? El Modo Service (o “Service Mode”) es un conjunto de menús y diagnósticos accesibles desde la pantalla táctil que permite a técnicos y programas de diagnóstico (por ejemplo, Toolbox 3, la herramienta oficial de Tesla) inspeccionar, calibrar o realizar procesos de mantenimiento. No es una característica pensada para uso cotidiano, y muchas de sus funciones pueden desactivar o alterar parámetros de seguridad o funcionamiento normal. 

Para activar el Modo Service desde la pantalla: Toca Controles (icono de coche) → SoftwareMantén pulsado el texto que indica el modelo del vehículo (“MODEL 3”, por ejemplo) durante varios segundos. Aparece un campo para ingresar un código de acceso; escribe service (en minúsculas). Confirma y espera a que la interfaz muestre elementos de diagnóstico y un borde rojo alrededor de la pantalla, indicando que está en Service ModeAparece un icono rojo con una llave/llave inglesa que permite regresar al menú de servicio o salir del modo. Nota de precaución: No se recomienda operar o conducir con el vehículo en este modo, pues muchos sistemas de protección y automatización quedan temporalmente deshabilitados para permitir pruebas y calibraciones. 

Menús y secciones principales del Modo ServiceDentro del Modo Service, la navegación segmenta la información según áreas del sistema. La estructura puede variar levemente según versión de software o configuración del vehículo, pero una descripción técnica razonablemente completa incluye:

1. Navigation (Navegación). Este menú no se refiere a la navegación GPS, sino al menú de navegación del modo de servicio que permite moverse entre las diversas categorías diagnósticas del sistema.
2. Vehicle Info (Información del Vehículo). Este grupo ofrece datos fundamentales del automóvil: VIN, número de chasis y versiones de hardware. Software instalado (MCU, Autopilot, sistema de baterías). Estado general de módulos internos. Es similar a lo que ve el usuario en “Acerca de tu Tesla” en el menú común, pero con valores más técnicos y a menudo sin procesar. 
3. Service Alerts (Alertas de Servicio). Aquí se agrupan avisos internos del coche: Service-Fix: alertas técnicas orientadas al servicio técnico. Customer / All: alertas visibles para el dueño o históricas. Esto permite ver fallos pasados o avisos que el sistema registró aunque no se presenten en la interfaz del conductor. 

4. Driver Assist (Asistencia al Conductor). Muestra el estado y diagnóstico de sistemas avanzados como Autopilot, sensores y módulos de asistencia (según equipamiento). Es útil para verificar integridad de cámaras, radares o sensores LIDAR en modelos que los incorporen. 
5. High Voltage / Low Voltage (Alto y Bajo Voltaje). Tesla divide el sistema eléctrico en segmentos: High Voltage: gestión de la batería de tracción y sistemas asociados. Low Voltage: estado de la batería de 12 V, distribución de potencia, estado de módulos auxiliares. Este menú puede mostrar información útil para técnicos sobre consumo interno, estados de falla o comportamiento de la batería cuando el vehículo está parado. 
 6. Thermal (Sistema Térmico). En esta sección se agrupan los subsistemas de gestión térmica: Estado de refrigerante y bombas. Temperaturas de componentes clave (inversores, baterías). HVAC (aire acondicionado y climatización). Estas lecturas aparecen como bloques de datos en bruto, a menudo con gráficos simplificados y números sin procesar. 

7. Chassis (Chasis). Incluye gestiones relacionadas con suspensión, neumáticos y sistemas mecánicos integrados: Estado de altura (en modelos equipados con suspensión neumática). Presiones de neumáticos en bruto (no calibradas como en el panel usuario). Ajustes de alineación y sensores del chasis.
8. Closures (Cierres y Accesos). Se refieren a: Estados y calibraciones de ventanasManijas eléctricas (especialmente relevantes en Model 3 con manijas retráctiles). Permite ejecutar rutinas de calibración o ver estados internos que no son visibles al conductor. 
9. Safety & Restraints (Seguridad y Retención). Incluye diagnóstico y estado de sistemas críticos: Airbags y módulos internos. Cinturones, pretensores y sensores asociados. Estos datos suelen ser sensibles y están parcialmente protegidos para evitar manipulaciones peligrosas por personal no técnico. 

Interacciones y navegaciónDentro del Modo Service, Tesla utiliza una combinación de: Paneles laterales que muestran categorías con iconos. Área principal donde se despliega el contenido de cada categoría. Barras de desplazamiento si hay más opciones en submenús. Activación de botones adicionales (por ejemplo, pruebas de actuadores) en colores verde, rojo o ámbar dependiendo del estado y del tipo de función. 

Los elementos de color verde suelen indicar información o estados nominales; los ítems rojos y naranjas con frecuencia representan condiciones anómalas o acciones que requieren atención técnica.

Riesgos de usar el Modo Service sin experienciaEste modo no está pensado para uso de propietarios sin formación. Algunas funciones pueden: Deshabilitar sistemas de seguridad. Alterar calibraciones críticas (frenos, sensores). Generar fallos que requieran diagnóstico avanzado o reinicio completo del vehículo. 

A modo de conclusión. El Modo Service del Tesla Model 3 (2018) es una ventana privilegiada al funcionamiento interno de uno de los vehículos eléctricos más populares del mundo. Sus menús —que abarcan desde estado de red eléctrica hasta sensores de seguridad y sistemas mecánicos— ofrecen datos útiles para diagnóstico y calibración. Sin embargo, su uso sin preparación específica puede ser arriesgado y plantea cuestiones de seguridad, responsabilidad y educación del usuario. Como ingenieros, educadores y usuarios, debemos equilibrar el acceso a la información técnica con la responsabilidad de proteger la seguridad del operador. Esto implica transparencia en los manuales, advertencias claras y una cultura de uso prudente de funciones avanzadas. 

Explorando el Modo Service del Tesla Model 3 (2018): Menús Ocultos

Baliza V16 Conectada: Revolución IoT en Seguridad Vial

El fin de una era analógica: La Baliza V16 y la digitalización de la seguridad vial. Durante décadas, el triángulo de emergencia ha sido el tótem del conductor en apuros. Un objeto analógico, simple y, con el tiempo, trágicamente insuficiente. Sin embargo, estamos a escasos días de un cambio de paradigma. El 1 de enero de 2026 marcará el punto de no retorno: el triángulo será relegado a los museos de la automoción para dar paso a la baliza V16 conectada, un dispositivo que no solo emite luz, sino datos.

El imperativo de la seguridad: El fin del "paseo de la muerte"La transición de los triángulos a la baliza no responde a un capricho estético ni a una mera actualización tecnológica. Es una respuesta directa a una estadística sombría: según la DGT, aproximadamente el 23 % de los atropellos mortales en autopistas y autovías ocurren cuando el conductor desciende del vehículo para colocar la preseñalización manual.

El concepto de "seguridad pasiva" evoluciona. Con la baliza V16, el conductor ya no debe caminar 50 metros por el arcén en condiciones de baja visibilidad; basta con sacar el brazo por la ventanilla y adherir el dispositivo magnético al techo. La seguridad, por tanto, empieza por no abandonar el habitáculo, convirtiendo al coche en un búnker protegido mientras la tecnología hace el resto.

DGT 3.0: El el Internet de las Cosas (IoT) (ver en otros posts) llega al asfalto para salvar vidasLo que diferencia a las balizas que serán obligatorias en 2026 de los simples "destelladores" que hemos visto en años anteriores es la conectividad. No se trata solo de una luz ámbar; es un nodo del ecosistema DGT 3.0.

Al activarse, la baliza envía de forma automática su posición geográfica a la nube de la Dirección General de Tráfico mediante redes de baja potencia (NB-IoT o LTE-M). Esta información se procesa en tiempo real y se redistribuye a: 1º Paneles de mensaje variable en la carretera. 2º Sistemas de navegación y apps (como Waze o Google Maps). 3º Cuadros de instrumentos de los vehículos conectados que circulan por la zona.

De este modo, un conductor que se aproxime a un coche averiado recibirá un aviso en su pantalla kilómetros antes de tener contacto visual, eliminando el factor sorpresa y permitiendo una reducción de velocidad progresiva y segura.

Anatomía técnica de un dispositivo certificado. Para que una baliza sea legal a partir de 2026, no basta con que brille. Debe cumplir con el Real Decreto 1030/2022, que exige especificaciones técnicas rigurosas: Geolocalización: Debe integrar un sistema GNSS (GPS o similar) de alta precisión. Visibilidad: Un campo visual de 360 grados en el plano horizontal y ± 8 grados en el vertical, con una intensidad luminosa visible a más de 1 kilómetro de distancia. Autonomía y Resistencia: Debe funcionar al menos 30 minutos en modo activo y soportar condiciones climáticas extremas (IP54) y vientos de hasta 180 Pa. Conectividad prepagada: La normativa exige que el dispositivo incluya el coste de los datos durante al menos 12 años.

Es vital que el usuario verifique el código de homologación (emitido por laboratorios como LCOE o IDIADA) grabado en la tulipa del dispositivo. Sin este código, la baliza es poco más que un juguete a ojos de la ley.

La cuenta atrás y la flexibilidad administrativaA fecha de hoy, finales de diciembre de 2025, la transición es inminente. Aunque el uso de los triángulos ha ido desapareciendo gradualmente de las vías rápidas desde 2023, a partir del 1 de enero su uso será sancionable en todo tipo de vías interurbanas. No obstante, la DGT ha anunciado recientemente cierta flexibilidad pedagógica durante las primeras semanas de 2026, priorizando la información sobre la multa, entendiendo que el despliegue logístico de millones de dispositivos es un reto sin precedentes. 

Hacia el vehículo autónomo y colaborativoLa Baliza V16 es, en esencia, el primer paso hacia la comunicación V2X (Vehicle-to-Everything) obligatoria para el gran público. No es un accesorio más en la guantera; es la prueba de que el futuro de la automoción no reside solo en el motor o el combustible, sino en la capacidad de las infraestructuras y los vehículos para "hablar" entre sí en un lenguaje digital invisible que, en última instancia, tiene un único objetivo: que todos volvamos a casa.

Opinión personal: A pesar del considerable avance que supone la baliza V16, es recomendable complementarlo con el triángulo. Conducir  un vehículo es posiblemente el acto de mayor responsabilidad civil que la mayoría de personas hacemos cada día.

Bajarse del coche averiado para sacar los triángulos, andar muchos metros para ponerlos, es un momento que requiere un aprendizaje para hacerlo bien, con seguridad. Recordemos cómo hacerlo: 1º Parar el coche en el arcén y encender las luces de emergencia (warning). 2º Mirar por el retrovisor y asegurarse de que no viene nadie cerca, ponerse el chaleco reflectante (que debe estar en el interior).  Abrir la puerta, bajarse de prisa, cerrar la puerta. Abrir el maletero, sacar los triángulos, cerrar el maletero y situarse lo más lejos posible de la circulación. 5º Abrir los triángulos y, con la parte reflectante  mirando hacia los coches que se acercan (para que nos vean), ir andando lo más separado del tráfico que sea posible hasta poner el triángulo al menos a 50 metros, o sea 80 pasos, pero no cerca de la calzada para que el aire desplazado por los camiones lo tumbe. 6º Volver hacia el coche, llamar a la asistencia,  no quedarse dentro del coche , situarse fuera de la calzada.

El riesgo aumenta cuando las condiciones  meteorológicas son malas: de noche, con niebla o fuerte lluvia. En esta circunstancia, tener la baliza para disponerla en el techo del coche de manera inmediata es una buena idea, pero no sustituye a la obligatoriedad de encender las luces de emergencia del propio coche. En una recta, en una autopista, se ven esas luces a larga distancia, pero si se te estropea el coche en una carretera de curvas, podrían verse los triángulos bastante antes de la luz de la baliza. Por tu seguridad y la de los demás, utiliza los triángulos además de la baliza.

La regla 30-80%: Clave para alargar la vida de tu batería Li-ion

Ya estamos acostumbrados algunos al límite de recargar hasta el 80%, tanto el Vehículo Eléctrico a Batería (BEV), como los más recientes modelos de móviles (como el iPhone 17), tabletas (como el iPad Pro) o portátiles. También está la alerta de no descargar por debajo del 20 o 30%. Esto nos sirve para recordar,...

La regla del 30-80 %: la zona segura que alarga la vida de tus baterías de litio. Durante años hemos oído que lo ideal es cargar cualquier dispositivo «al 100 %» y descargarlo lo mínimo posible. Sin embargo, la química de las baterías de ion-litio —las que alimentan desde tu smartphone hasta los Tesla más avanzados— cuenta una historia muy distinta. 

La práctica más eficiente y duradera no consiste en llegar a los extremos, sino en mantenerse, en la medida de lo posible, entre el 30 % y el 80 % de carga. Esta franja, conocida en la comunidad técnica como la «regla del 30-80 %», no es un capricho de ingenieros: es una consecuencia directa de cómo funcionan (y se degradan) las celdas de litio.

¿Por qué los extremos son el enemigo? Las baterías de ion-litio no almacenan energía como un depósito de combustible lineal. Su capacidad depende de la intercalación reversible de iones de litio entre los electrodos de grafito (ánodo) y óxido metálico (cátodo). Cuando la batería está completamente cargada (4,2-4,35 V por celda según la química), el cátodo está saturado de litio y el ánodo casi vacío. Este estado genera dos problemas principales:

- Tensión mecánica: el ánodo de grafito se expande y contrae con cada ciclo. A voltaje máximo, la expansión es mayor y aparecen microfracturas que, con el tiempo, reducen la superficie activa.

- Formación de SEI y plating de litio: la capa pasivante (SEI) que protege el ánodo crece de forma descontrolada a alto voltaje y alta temperatura, consumiendo litio activo irreversiblemente. En casos extremos, puede formarse litio metálico dendrítico (plating), el precursor de cortocircuitos internos.

Por otro lado, una descarga profunda (por debajo de 2,5-3,0 V) también acelera la degradación: el ánodo se contrae excesivamente, se disuelve cobre del colector de corriente y se generan más productos de reacción irreversibles. Estudios de Battery University, el National Renewable Energy Laboratory (NREL) y universidades como Dalhousie (Jeff Dahn) coinciden: mantener la batería entre 30 % y 80 % puede duplicar o incluso triplicar el número de ciclos completos antes de que la capacidad caiga al 80 % del valor original.

Evidencia cuantitativa

- Un trabajo publicado en Journal of The Electrochemical Society (2018) mostró que celdas NMC cargadas siempre al 100 % y descargadas al 0 % perdían un 20-25 % de capacidad tras 300 ciclos. Las mismas celdas, limitadas a 30-80 %, apenas perdían un 5-7 % tras 1000 ciclos.

- Tesla recomienda en sus manuales mantener el Model 3 y Model Y en modo «carga diaria» al 80-90 % precisamente por esta razón (y solo llegar al 100 % antes de viajes largos).

- Apple introdujo desde iOS 13 la «Carga optimizada de batería» que mantiene el iPhone al 80 % la mayor parte del tiempo y completa al 100 % justo antes de que el usuario suela desconectarlo.

Aplicación práctica en la vida real

- Móviles y tabletas. Activa la carga optimizada (iOS) o «Proteger batería» (Samsung al 85 %, Pixel al 80 %). Usa apps como AccuBattery (Android) para limitar la carga al 80 % mediante alarmas o automatización con Tasker/MacroDroid.

- Portátiles. La mayoría de fabricantes (Dell, Lenovo, ASUS, MacBook) permiten limitar la carga máxima en sus utilidades (MyASUS, Lenovo Vantage, Dell Power Manager).

- Vehículos eléctricos. Configura el límite de carga diario al 80 % (Tesla, Hyundai/Kia, Porsche, etc.). Reserva el 100 % solo para viajes largos y evita dejar el coche enchufado al 100 % durante días.

Conclusión: La perfección es enemiga de la durabilidad. Cargar al 100 % no «romperá» tu batería de la noche a la mañana, pero cada vez que lo haces estás acelerando silenciosamente su envejecimiento. La regla del 30-80 % (o incluso 20-90 % si prefieres un margen más amplio) es la estrategia respaldada por la electroquímica moderna para maximizar ciclos de vida sin sacrificar una autonomía práctica excesiva.

En un mundo donde cambiamos de móvil cada dos o tres años quizá parezca irrelevante, pero para quien conserva su dispositivo cinco años o más, o para quien ha invertido decenas de miles de euros en un coche eléctrico cuya batería es el componente más caro, adoptar esta disciplina supone una diferencia de cientos (o miles) de euros a largo plazo.

La próxima vez que enchufes tu dispositivo, pregúntate: ¿necesito realmente ese 20 % extra ahora mismo, o estoy pagando con vida útil futura? La respuesta química es clara: quédate en la zona templada. Tu batería te lo agradecerá con años extra de servicio.

La tecnología del Siglo XXI necesita más filosofía y ética

La ingeniería del presente y del futuro: Luciano Azpiazu Canivell nos habla de redes eléctricas, talento y la transformación de Bilbao,... En un país donde la tecnología avanza más rápido que la capacidad de regulación, donde la transición energética se discute a menudo desde el desconocimiento, escuchar la voz de un ingeniero con más de cuatro décadas de experiencia aporta una rara claridad. 

La conversación con Luciano Azpiazu Canivell —ingeniero industrial formado en la Escuela Técnica Superior de Bilbao, profesor y profesional durante 40 años en Iberdrola Redes— es también un retrato generacional de quienes han sostenido silenciosamente el progreso energético y urbano de España. 

Su historia familiar ya evoca la movilidad empresarial de otras épocas: abuelo catalán del sector textil, padre vasco, raíces que conectan la industria textil con la ingeniería eléctrica. Y a partir de ahí, la trayectoria de un profesional que ha sido testigo directo de la evolución del sistema eléctrico español y de los cambios profundos de Bilbao.

La situación real de las redes eléctricas

Azpiazu introduce una distinción fundamental: no todas las redes eléctricas sufren los mismos problemas. Las de muy alta tensión, gestionadas por Red Eléctrica, soportan la avalancha de peticiones de conexión de grandes plantas fotovoltaicas, eólicas o sistemas de almacenamiento. Las de media y baja tensión, que alimentan hogares, comercios e instituciones, presentan una situación más heterogénea: saturación en los centros urbanos —por el aumento de la demanda, climatización y peatonalización— y sobrantes de capacidad en zonas despobladas.

La paradoja es evidente: si pudiéramos trasladar demanda de las ciudades a Castilla, sobraría red, pero la necesidad está donde está la población, el tráfico y la actividad económica.

Electrificación, vehículos y transición real

Cuando se habla de vehículo eléctrico, la ingeniería se impone al entusiasmo. Azpiazu lo explica con claridad pedagógica: una comunidad de vecinos de 14 plantas puede funcionar con un único transformador, pero una sola carga rápida de un coche necesita otro transformador equivalente. Y aun así, no todos los vecinos tendrán coche eléctrico ni lo cargarán simultáneamente, lo que introduce factores de simultaneidad que suavizan el problema.

 ¿Será el coche eléctrico de baterías el dominante en el futuro? El ingeniero es escéptico. Prevén un camino intermedio:

Motores de combustión con combustibles alternativos ya desarrollados por empresas como Petronor.
Hidrógeno o metano para vehículos pesados: autobuses, barcos, camiones. 
- E incluso menciona el absurdo práctico de la carga por inducción: para cargar sin cables habría que colocar una placa metálica de hasta 80 kg bajo la batería.

Estamos —dice— en una transición dentro de la transición: la tecnología definitiva aún no está definida. 


Un elogio a los profesionales frente a los “todólogos”

Uno de los pasajes más contundentes es la crítica a los opinadores sin rigor técnico. Los “todólogos” que, ante una crisis como un apagón, hablan de grid forming sin que aún exista en operación real, o reclaman duplicar redes sin asumir los años de trámites necesarios para construirlas. Azpiazu recuerda un caso ilustrativo: un presidente de una gran compañía eléctrica pedía suministro a su finca… pero él mismo bloqueaba los permisos para la línea que debía alimentarla.

Su propuesta es provocadora pero argumentada: en ciertos asuntos, el voto de un profesional debería pesar más que el de un aficionado. No todas las opiniones son equivalentes cuando se discute cirugía, redes eléctricas o ingeniería civil.

Bilbao: la prueba de que la ingeniería transforma ciudades

Pocas ciudades simbolizan la transformación moderna como Bilbao. Y Azpiazu recuerda que el cambio no fue espontáneo ni mágico: detrás estaban la tenacidad de dos ingenieros —uno de Caminos y otro Industrial— que impulsaron la regeneración de Abandoibarra y facilitaron la llegada del Museo Guggenheim Bilbao. El metro, el tranvía y la limpieza de la ría completaron un proceso que convirtió una ciudad industrial oscura en un referente urbanístico europeo.

Los ingenieros no solo construyen infraestructuras: anticipan el futuro antes de que los demás lo vean.

Ingeniería, talento y el reto educativo

Las escuelas de ingeniería españolas mantienen buen número de alumnos, pero afrontan desafíos: nuevas profesiones sin atribuciones, cambios en los planes académicos, incorporación de formación humanística y ética para preparar un mundo con inteligencia artificial. Las mujeres representan ya casi el 30% de las nuevas promociones, gracias a mejores condiciones de conciliación y a una visión más amplia de la profesión.

Pero persiste un problema sistémico: la fuga de talento. Muchos ingenieros jóvenes encuentran mejores condiciones en Alemania, Suiza o Reino Unido, y España debe esforzarse por retener y atraer talento si quiere mantener su avance tecnológico.

En definitiva, la conversación con Luciano Azpiazu es un recordatorio de que la ingeniería es una disciplina silenciosa, rigurosa y profundamente humana. De ella depende que las luces sigan encendidas, que las ciudades funcionen y que la transición energética sea algo más que un eslogan.