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Comoditizar el conocimiento, descomoditizar el talento

Comoditizar el conocimiento, descomoditizar el talento

Cuando saber es gratis, qué ha de hacer la educación vasca ante la inteligencia artificial. En 1783, en un laboratorio de Bergara, los hermanos Elhuyar aislaron el wolframio. El hallazgo nació en una institución, el Real Seminario sostenido por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, que había entendido algo que hoy olvidamos con facilidad: el conocimiento no brota por generación espontánea, se cultiva en lugares concretos, con personas concretas y con dinero paciente. Dos siglos y medio después, una niña de Getxo puede pedirle a una máquina que le explique el wolframio en euskera a las tres de la madrugada. La pregunta incómoda llega sola: Si la respuesta es gratuita e inmediata, ¿para qué sirven escuelas, aulas y profesorados?

Durante buena parte de la historia, estudiar fue privilegio para pocos. La Ilustración vasca abrió Bergara a hijos de familias acomodadas; el pueblo llano seguía fuera. Lo notable de la trayectoria posterior es que la universalización se hizo, en buena medida, desde abajo. Con hitos sencillos también, desde la microhistoria o intrahistoria, como cuando en 1944, Elbira Zipitria abrió en Donostia una ikastola clandestina en su propia casa. 

Dos verbos prestados de la economía. Comoditizar un bien o un servicio es volverlo estándar, abundante, intercambiable y barato, como la electricidad o el agua del grifo. Descomoditizar es lo contrario: dotarlo de rasgos propios que lo hagan valioso y difícil de copiar. Un sistema educativo con equidad y excelencia necesita las dos operaciones a la vez, porque la sociedad exige que todos accedan a lo básico y, al mismo tiempo, que cada persona llegue lo más lejos que se pueda. La inteligencia artificial acelera ambos movimientos y los hace chocar. 

Entre el acceso universal y el polo de excelencia: futuro pedagógico vasco. Desde la creación de la biblioteca de Alejandría hasta la difusión de la imprenta de tipos móviles en el siglo XV, la historia del conocimiento humano ha respondido a una pauta recurrente: toda tecnología disruptiva reduce drásticamente los costes de empaquetar, almacenar y distribuir la información. Cada salto técnico desata una primera ola de democratización del acceso, seguida de una profunda reorganización de lo que una sociedad considera mérito, maestría y alta cultura. Nos hallamos hoy en el epicentro de la mayor mutación cognitiva desde la invención de la escritura. La inteligencia artificial ya no solo custodia o transmite la información; la sintetiza, la traduce, la contextualiza y la imparte a la carta. En el contexto de la educación vasca —históricamente comprometida con la equidad social y la vanguardia técnica e industrial—, este fenómeno desencadena una doble fuerza de gravedad: la comoditización de la instrucción formal y la descomoditización de la experiencia viva del aprendizaje. 

La comoditización como conquista del acceso universal. En la teoría económica, la comoditización describe el proceso mediante el cual un bien o servicio previamente escaso, complejo o exclusivo pasa a convertirse en una mercancía o servicio estandarizado, indiferenciado y accesible a bajo coste. Aplicado al ámbito pedagógico, las funciones tradicionales de la enseñanza instruccional —la lección magistral, la explicación de conceptos matemáticos complejos, el entrenamiento gramatical o la resolución guiada de problemas tipo— están dejando de ser un recurso limitado para transformarse en una utilidad pública tan disponible como el agua corriente o la luz eléctrica. 

Para el sistema educativo vasco, esta dinámica ofrece una oportunidad histórica de cohesión territorial y equidad. Desde la Educación Infantil y Primaria hasta la Educación Secundaria Obligatoria, un alumno matriculado en una escuela rural de Enkarterri o en una ikastola urbana de Getxo puede interactuar de forma cotidiana con tutores algorítmicos capaces de adaptar el ritmo, la metodología y los ejemplos a sus requerimientos neurológicos y cognitivos singulares. La IA comoditiza la instrucción básica: democratiza el acceso a explicaciones personalizadas en euskera, castellano o lenguas extranjeras, erosionando las desigualdades asociadas al entorno socioeconómico o al capital cultural de origen. El saber formal deja de ser un monopolio institucional para convertirse en un suelo común. Ahora bien, cuando la respuesta correcta y el dato preciso se vuelven ubicuos y de coste marginal nulo, el valor relativo de la mera memorización o repetición de contenidos desciende radicalmente. 

La descomoditización: la búsqueda de la excelencia singular. Como respuesta a la banalización del dato, emerge con fuerza la fuerza opuesta: la descomoditización. Si cualquier usuario dispone en su bolsillo de un asistente interactivo capaz de redactar un ensayo, resolver una ecuación diferencial o generar código de programación en segundos, ¿dónde reside el valor diferencial de una institución educativa? La respuesta se traslada hacia aquello que el algoritmo no puede replicar ni estandarizar: la presencia viva, la comunidad de indagación, la mentoría humana, la infraestructura experimental de vanguardia y la ética aplicada en entornos reales. 

La descomoditización transforma las escuelas, los institutos y los campus en centros de excelencia donde la educación se reafirma como una artesanía insustituible. En la Formación Profesional en Euskadi —articulada sobre polos de innovación como Tknika y redes de alto rendimiento— y en el ámbito universitario liderado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), la excelencia ya no se mide por el volumen de teoría acumulada en los programas, sino por la capacidad de articular laboratorios de prototipado, investigación en ciencia de materiales, biotecnología o computación cuántica. Los centros educativos de alto nivel se descomoditizan convirtiéndose en espacios de incubación intelectual y humana, donde la inteligencia artificial actúa como infraestructura transparente mientras que la interacción entre docentes, alumnado e investigadoras alcanza una dimensión de alta complejidad imposible de reproducir a través de una pantalla.

Un recorrido vertebrado: desde Infantil hasta la Universidad. Este ajuste entre lo universal y lo excelente se despliega de manera diferenciada en cada etapa académica del modelo vasco: 

Educación Infantil y Primaria: La IA comoditiza el diagnóstico precoz de dificultades de aprendizaje y la diversificación de itinerarios de lectura. Simultáneamente, el aula física se descomoditiza reivindicando la psicomotricidad, la empatía, el juego simbólico, el contacto con la naturaleza y la alfabetización emocional no digitalizable. 
Secundaria y Bachillerato: La ejercitación repetitiva y el repaso conceptual son asumidos por entornos interactivos universales. La excelencia del aula presencial se reubica en la retórica, la verificación de fuentes, el debate filosófico, la lectura profunda en papel y el desarrollo del pensamiento crítico frente a los sesgos de los propios algoritmos.
Formación Profesional y Universidad: La simulación de procesos y el diseño de código se comoditizan como herramientas cotidianas; en cambio, la experimentación en taller industrial, la transferencia directa con el tejido socioeconómico, la bioética y la investigación básica y aplicada de frontera se descomoditizan, erigiendo faros de especialización competitiva regional e internacional. 

Marco de acción pedagógica y social (2026–2036). Para articular de forma coordinada la comoditización inclusiva y la descomoditización de la excelencia, se propone un plan de activación institucional a diez años centrado en tres compromisos evaluables:

Pilar 1: Lectura profunda y pensamiento crítico (Plazo: 3–5 años). Objetivo: Garantizar que el 100% del alumnado de Secundaria y Bachillerato analice anualmente al menos ocho obras ensayísticas e históricas completas en papel, evaluando de forma reflexiva los límites y sesgos de los modelos sintéticos. Evaluación: Auditorías periódicas de comprensión lectora compleja y pruebas anonimizadas de razonamiento ético-argumentativo.
Pilar 2: Cuadernos de investigación y taller analógico (Plazo: 2–4 años). Objetivo: Generalizar en la FP y la Universidad los "Cuadernos de Campo y Taller", donde la memoria metodológica escrita a mano, la defensa oral pública y la ejecución experimental directa constituyan al menos el 60% de la evaluación final. Evaluación: Rúbricas de defensa ante tribunales mixtos académicos e industriales y tasas de titulación basadas en proyectos reales de investigación. 
Pilar 3: Mentoring intergeneracional y voluntariado educativo (Plazo: 5–10 años). Objetivo: Crear una red vasca de voluntariado en la que estudiantes universitarios y de FP tutoricen la alfabetización digital crítica de alumnado de Primaria, colaborando paralelamente en la inclusión digital de personas mayores. Evaluación: Índice de participación estudiantil (meta: 50% de la matrícula universitaria/FP) y encuestas anuales de impacto en la cohesión comunitaria. 

Un reparto de tareas. La imagen que emerge es la de una pirámide con dos regímenes. La base, donde conviven el cuidado, la lectura, la lengua y el pensamiento crítico, debe ser común, accesible, inclusiva y gratuita. La cima, donde se forman las personas capaces de juzgar, crear y mejorar las propias máquinas, debe ser singular, personalizado y exigente. La tecnología abarata procesos del acceso universal a la información; esto es condición necesaria, nunca suficiente. Pero ninguna máquina asegura el conocimiento. El peligro está en confundir los regímenes: Ni someter la cima a la lógica del producto estandarizado, de modo que todos entreguen el mismo ensayo generado, ni encerrar la base en una excelencia para unos pocos.

La educación vasca no debe temer a la comoditización del saber instruccional, sino utilizarla como el cimiento universal sobre el que erigir, con rigor y sentido comunitario, verdaderos espacios de excelencia humana e intelectual. Bergara lo intuyó en 1783 sin tecnología alguna parecida: lo valioso de una institución no es lo que enseña, sino la clase de personas que forma. ¿Qué personas queremos que salgan de nuestras aulas de educación permanente a lo largo de la vida cuando las respuestas ya no cuesten nada?

Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer: Análisis tras 6 meses de uso

Gafas Ray-Ban Meta 2 Wayfarer: Análisis tras 6 meses de uso

Hoy que hacia las 4 h hemos alcanzado los 23 millones de visitas (posts), tras 9 días desde el anterior millón, nos detendremos en comentar pros y contras de las Ray-Ban Meta Gen 2. Tras un uso casi diario durante casi medio año, conviene hacerlo, así como ver lo que queda cuando pasa la novedad. Se trata de algo más que una cámara lo que se disfraza de Wayfarer (caminante, un nombre histórico bien elegido). 

Balance de las Ray-Ban Meta Gen 2 y la pregunta de la privacidad. Hay gadgets que triunfan por lo que enseñan y otros por lo que esconden. Las Ray-Ban Meta de segunda generación pertenecen a los segundos: bajo una silueta Wayfarer que lleva décadas en la cara de medio mundo hay una cámara ultra gran angular de 12 megapíxeles, altavoces abiertos y un asistente de inteligencia artificial. Las Google Glass fracasaron, entre otras razones, porque se notaban demasiado. Estas no se notan demasiado (o no demasiado pronto), y de esa diferencia nacen tanto sus virtudes como sus problemas. 

Lo que se gana: Sobre el papel, la segunda generación corrige lo más evidente de la primera. Meta promete cerca del doble de batería y una carga del 50 % en veinte minutos; las fichas técnicas hablan de unas ocho horas de uso mixto y vídeo en 3K, con precios que en Estados Unidos (donde las compramos) arrancan en 379 $. Las reseñas agregadas coinciden en lo esencial: la captura en primera persona cuando tienes las manos ocupadas y el audio de oído abierto, que te deja oír la calle, son lo que justifica el aparato. Un paseo, una receta, una visita a un museo: la cámara más útil es la que no hay que sacar del bolsillo.

Mi experiencia confirma que me ha sorprendido la autonomía de las gafas y de su estuche. Nunca me he quedado sin batería, pero tampoco sirven para grabar horas de seguido. Se registran vídeos verticales de un máximo de 3 minutos, perfecto para shorts de YouTube. Se puede grabar vídeo secuencialmente, pero al de 20 ó 30 minutos se calientan y es preciso cesar de grabar y esperar unos 5'. 

Lo que cansa: El asistente es el punto flojo más repetido: según las reseñas, resuelve bien lo sencillo y se atasca con lo complejo. La aplicación puede resultar torpe al sincronizar vídeo y los vídeos grabados no se sincronizan en el orden cronológico al pasar al móvil, lo que resulta molesto para secuencias. Quien necesita graduación lo tiene más difícil: un usuario que las llevó más de un año con lentes graduadas contó que un cambio de prescripción dejó sus lentes sin sitio dentro de la montura, porque la electrónica limita el grosor. 

Lo que no es solo del dueño: La pregunta más seria no está en la batería, sino en la acera. Meta defiende que el LED de grabación es su garantía de privacidad; los críticos replican que casi nadie lo mira y que casi nada distingue una Wayfarer inteligente de una corriente. En estos pocos meses de uso he comprobado que cada vez es más gente la que reconoce el dispositivo y que en segundos es obvio que estás grabando cuando se enciende la luz del LED. 

Valoración provisional: Seis meses es el tiempo en que el entusiasmo se asienta y quedan los hábitos. Las Ray-Ban Meta Gen 2 son, probablemente, unas gafas cómodas, que liberan de llevar un móvil en la mano, con una cámara muy buena y un asistente mediocre. Pero el verdadero problema es la falta de un acuerdo social que aún no existe: cuándo es aceptable grabar al otro sin que lo sepa. La tecnología avanza más deprisa que nuestras normas de protocolo y cortesía, y ese desfase es, quizá, lo único que no se puede actualizar por software. Mi criterio sobre privacidad es el siguiente: Solamente usar estas Ray-Ban Meta Gen 2 cuando por entorno y personas podrías estar usando una cámara o un móvil. 

Propuesta de acción: Leer. Dedica unas horas al año a la guía de la AEPD sobre imagen y protección de datos. Objetivo a 2 años: poder explicar a un adolescente qué se puede grabar y publicar. Evaluación: un resumen escrito de una página, revisado cada año. Escribir. Lleva una bitácora anual de qué dispositivos con cámara o micrófono usas y por qué. Objetivo a 5 años: decidir con criterio propio qué dejas de usar. Evaluación: comparar bitácoras y contar cuántos usos has eliminado. Activismo y voluntariado. Propón en tu centro educativo, asociación o grupo cultural una norma sencilla sobre dispositivos con cámara y ofrece un taller de alfabetización digital para mayores. Objetivo a 10 años: que la norma exista y se revise. Evaluación: número de talleres, participantes y revisiones de la norma.

Evolución de las temáticas de este blog

¿Por qué lees este blog?, nos volvemos a preguntar como en 2006. Queremos responder a esta cuestión, con ayuda de la IA, concretamente de Gemini Pro y NotebookLM (ahora conocido como Gemini Notebook), hemos procedido a analizar cómo ha ido evolucionando las temáticas del blog.agirregabiria.net en los 25 años desde 2001 hasta 2025. Su resumen anual es el que sigue.

2002: Este blog sirvió como un amplio ventanal (mezclando frases célebres, fotografías, humor y reflexiones propias) hacia un mundo que estaba empezando a digitalizarse rápidamente, manteniendo siempre en el centro tu vocación educativa, el pacifismo y el humanismo.

2003: El 2003 fue un año centrado en la crítica sociopolítica (abordando nacionalismos, la guerra, y la crisis institucional), la reflexión poética sobre la cotidianidad ("Duerme rápido", "Un día, una vida"), y la defensa firme del pacifismo y el periodismo en tiempos convulsos. 

2004: Durante este año la atención giró fuertemente hacia la política estatal ("Aznar is different", las tensiones autonómicas y la educación en manos de los políticos), el impacto emocional del terrorismo y la paz, combinados con constantes apuntes sobre paternidad y educación afectiva.

2005: En 2005 el blog se consolidó en su labor divulgativa y humanista, cuestionando los valores de la sociedad contemporánea, criticando la "telebasura" y reflexionando sobre derechos humanos universales, todo mientras empezaba a documentar con mayor asiduidad eventos de tu municipio y de Bilbao.

2006: Este año destacó por la incursión de lleno en la "Web 2.0", discutiendo activamente sobre la democratización de la información, el fenómeno de los blogs frente a los medios tradicionales, y promoviendo intensamente causas solidarias globales y derechos de las minorías.

2007: El 2007 se definió por la convergencia entre tecnología y educación ("Second Life", redes nacientes como Twitter) junto con la consolidación de tu activismo digital, sumado a reseñas de cine ("El niño con el pijama de rayas") y profundas reflexiones sobre la sostenibilidad y la pobreza global.

2008: Durante este año abordaste extensivamente el auge de nuevas plataformas (Facebook, Amazon Kindle), combinando tu "tecno-optimismo" con debates sociopolíticos locales, reseñas del profesorado en Finlandia, y un continuo homenaje a pensadores y figuras inspiradoras (Richard Feynman, Simone de Beauvoir).

2009: El blog se enfocó fuertemente en la crisis económica que comenzaba a golpear globalmente, el papel de la educación como principal motor de resiliencia frente a la adversidad, y la consolidación de la comunidad vasca de bloggers y el asociacionismo ciberactivista.

2010: En 2010 marcaste un hito en tu activismo por la transparencia (como el apoyo manifiesto a WikiLeaks), reflexionaste sobre los desequilibrios económicos y de género en foros como el Club de Roma, y combinaste estos debates con la pasión por la gastronomía y la fotografía local.

2011: Este fue un periodo dominado por homenajes biográficos (como Steve Jobs), críticas al panorama sociolaboral juvenil (la generación indignada), la constante exploración de recursos tecnológicos educativos y reflexiones fotográficas desde el fotoblog "Las 365 miradas".

2012: En 2012 destacaste por ser un combativo "ciberactivista" en defensa del empoderamiento ciudadano y blogger, y los derechos frente a los gigantes tecnológicos (como Google), al mismo tiempo que te consolidabas como una voz atenta a la modernización educativa, el ecologismo y las elecciones vascas. 

2013: Durante 2013 tu atención se dividió entre los estragos de la recesión económica en la vida política ("La hora del emprendizaje y la innovación social") y la "REDucación" expandida, promoviendo debates éticos, la cultura de la participación ciudadana y el uso del transporte sostenible.

2014: El blog funcionó este año como un ágora sobre la innovación disruptiva en las aulas, la necesidad imperiosa de revisar nuestros pactos sociales en Europa y Euskadi, y la recopilación incesante de conferencias, libros y charlas TED inspiradoras.

2015: En 2015 afianzaste tus publicaciones sobre la filosofía del día a día, realizando un balance retrospectivo sobre tu amplia gama de intereses (más de 2400 posts de educación y casi 1000 de autoayuda hasta esa fecha), y apostando por la madurez del pensamiento ético frente a la inmediatez digital.

2016: Este periodo destacó por una reflexión más íntima sobre la vejez, la longevidad, y el legado, en equilibrio con la constante observación de cómo la revolución digital continuaba remodelando sectores como el periodismo, la economía colaborativa y la vida comunitaria en Getxo.

2017: Durante 2017 el foco se centró en la ecología, la crisis climática, y los desafíos geopolíticos europeos y mundiales, equilibrando el pesimismo de las noticias internacionales con historias locales de superación, innovación educativa y resiliencia humana.

2018: Este año marcaste una clara transición hacia el análisis de la movilidad del futuro (con la llegada de tu Tesla Model 3), la inteligencia artificial emergente, y mantuviste tu mirada crítica sobre la polarización política y la pérdida de valores humanistas en la sociedad mediática.

2019: En 2019 las reflexiones oscilaron entre la alarma ante el "ajuste económico" inminente, el auge de extremismos y racismo (como "elefantes en la habitación" de la sociedad), y la búsqueda de refugio en la literatura, el cine, y la calidez de las relaciones intergeneracionales.

2020: Un año ineludiblemente marcado por la pandemia, donde tu bitácora se transformó en un diario de resiliencia frente a la crisis sanitaria, debatiendo sobre aerosoles ("virosoles"), los confinamientos, la importancia del cuidado a los mayores y las lecciones existenciales derivadas del aislamiento. 

2021: En 2021 profundizaste en la "cliodinámica" (historia predictiva), las secuelas sociales post-pandémicas, el papel crucial de los avances biológicos y tecnológicos (como ChatGPT-3), y pusiste especial énfasis en el envejecimiento activo a través del nacimiento de las "InTertulias". 

2022: Este año estuvo fuertemente marcado por la movilidad eléctrica (eventos de AUVE), los diálogos intergeneracionales profundos (InTertulias), el activismo pacífico ante la invasión de Ucrania, y tu ambicioso proyecto de exploración local documentado con drones (#53Municipios).

2023: Durante 2023 la atención de tu blog giró en torno al perfeccionamiento de la Inteligencia Artificial, las disrupciones sociales causadas por las nuevas economías tecnológicas, el valor del estoicismo frente a un mundo acelerado, y un análisis riguroso de la situación geopolítica. Todo ello sin perder de vista tu habitual análisis filosófico y tecnológico.

2024: En 2024 las publicaciones actuaron como un repositorio de reflexiones maduras sobre el "tecno-feudalismo", la longevidad y la salud, y una preparación mental y filosófica hacia los retos inminentes de la sociedad global, siempre acompañado de reseñas de pensamiento estructuralista.

2025: El 2025 representó la consagración de tu bitácora (celebrando 10.000 posts y el 25 aniversario), centrándote en advertencias sobre la "teoría de la estupidez", sesgos cognitivos, el meliorismo (la creencia en que el mundo puede mejorar con nuestra acción) y la defensa de la verdad en un panorama político convulso.

Nada humano me es ajeno: Mapa de temas de este blog

Hoy nos vais a permitir una fugaz introspección. Tras 25 años, 10.500 posts, 22.000.000 millones de visitas, hemos pedido a la
IA (Inteligencia Artificial) que analice las etiquetas que históricamente hemos utilizado para revelar cuáles han sido nuestras inquietudes tratadas en este vuestro blog.agirregabiria.net. 

¿Qué dice de un blog el recuento de sus etiquetas? Dice, para empezar, que en octubre de 2026 la educación (4292) pesa más que las cuatro etiquetas siguientes juntas: vídeos (1214), autoayuda (1042), fotos (966) e historia (858), que suman 4080. En un archivo de más de 10.500 entradas, equivale a alrededor de cuatro de cada diez: no es una preferencia, es una columna vertebral.

Conviene leer el recuento con método. Las etiquetas mezclan tres cosas (y se solapan, porque una entrada lleva varias): qué contamos, cómo lo contamos y desde dónde. Lo primero son los temas: educación, autoayuda, historia, política (712), libros (635), tecnología (631), ciencia (606) y familia (599). Lo segundo, los formatos: vídeos, fotos, citas (838), humor (801) y trucos (612). Lo tercero, los lugares: Euskadi (765), Bilbao (741), Getxo (699) y, con otro acento, Alicante (285) y Pilar de la Horadada (180), que dibujan una segunda geografía. Entre los temas propiamente dichos, la educación multiplica por más de cuatro a la segunda, la autoayuda.

Contar no es valorar: una etiqueta mide hábito de archivo, no profundidad ni influencia, y hay ideas que cruzan muchas entradas sin tener etiqueta propia. Los ejes transversales aparecen al cruzar esas tres columnas. El primero es la educación como lente, no solo como asunto: la pregunta de fondo suele ser qué se puede aprender de algo y cómo podría enseñarse, y por eso se enseña con vídeos, con citas, con metáforas (573) y con humor (801). 

El segundo es compartir en abierto: web2.0 (810), twitter (334), podcasting (42) y software libre (26) describen una manera de aprender en público, dejando rastro de lo que se descubre para que otros lo aprovechen. Es quizá la herencia más visible de aquella web que dio nombre a tantas etiquetas.

El tercero es la relación entre lo local y lo universal. Euskadi, Bilbao, Getxo y Bizkaia suman más de 2500 etiquetas y conviven en el mismo archivo con la paz (515), la ciencia (606) o la historia (858): lo local como punto de partida, no como frontera. Bernardo Atxaga lo resolvió en Obabakoak (1988) con un pueblo imaginario convertido en mundo; este blog hace algo parecido con callejero real.

El cuarto es una ética cívica y esperanzada. Solidaridad (582), ética (573) y paz (515) suman 1670 etiquetas, más que historia y ciencia juntas (1464), y conviven con futuro (592), innovación (559) y felicidad (495): se habla de lo que debe cuidarse y de lo que puede construirse.

El quinto, quizá el más discreto, es la memoria entre generaciones. Conmemoraciones (497), obituarios (90), familia (599), nietos (328) e infancia (322) recogen lo que Miguel de Unamuno llamó intrahistoria: la vida silenciosa de quienes no salen en los libros de historia.

Los cinco ejes no son compartimentos: se tocan a cada paso, y de ahí que un vídeo de humor pueda hablar de ética o una foto de Getxo, de historia. Si hubiera que resumirlos con una frase antigua, sería la de Terencio (siglo II a. C.): «Homo sum, humani nihil a me alienum puto», es decir, «hombre soy, nada humano me es ajeno». Un blog largo acaba pareciéndose a quienes lo escriben y lo leen.

Proponemos un ejercicio a cinco (5) años. Objetivo: elegir tres etiquetas propias y leer o escribir sobre ellas cada mes, hasta sumar sesenta (60) piezas por etiqueta en octubre de 2031. Evaluación: cada octubre, contarlas, comprobar cuántas se compartieron con otros lectores y anotar qué eje las une. ¿Empezamos?

Hoy nos vais a permitir una fugaz introspección. Tras 25 años, 10.500 posts, 22.000.000 millones de visitas, hemos pedido a la IA (Inteligencia Artificial) que analice las etiquetas que históricamente hemos utilizado para revelar cuáles han sido nuestras inquietudes tratadas en este vuestro blog.agirregabiria.net. 

¿Qué dice de un blog el recuento de sus etiquetas? Dice, para empezar, que en octubre de 2026 la educación (4292) pesa más que las cuatro etiquetas siguientes juntas: vídeos (1214), autoayuda (1042), fotos (966) e historia (858), que suman 4080. En un archivo de más de 10.500 entradas, equivale a alrededor de cuatro de cada diez: no es una preferencia, es una columna vertebral.

Conviene leer el recuento con método. Las etiquetas mezclan tres cosas (y se solapan, porque una entrada lleva varias): qué contamos, cómo lo contamos y desde dónde. Lo primero son los temas: educación, autoayuda, historia, política (712), libros (635), tecnología (631), ciencia (606) y familia (599). Lo segundo, los formatos: vídeos, fotos, citas (838), humor (801) y trucos (612). Lo tercero, los lugares: Euskadi (765), Bilbao (741), Getxo (699) y, con otro acento, Alicante (285) y Pilar de la Horadada (180), que dibujan una segunda geografía. Entre los temas propiamente dichos, la educación multiplica por más de cuatro a la segunda, la autoayuda.

Contar no es valorar: una etiqueta mide hábito de archivo, no profundidad ni influencia, y hay ideas que cruzan muchas entradas sin tener etiqueta propia. Los ejes transversales aparecen al cruzar esas tres columnas. El primero es la educación como lente, no solo como asunto: la pregunta de fondo suele ser qué se puede aprender de algo y cómo podría enseñarse, y por eso se enseña con vídeos, con citas, con metáforas (573) y con humor (801). 

El segundo es compartir en abierto: web2.0 (810), twitter (334), podcasting (42) y software libre (26) describen una manera de aprender en público, dejando rastro de lo que se descubre para que otros lo aprovechen. Es quizá la herencia más visible de aquella web que dio nombre a tantas etiquetas.

El tercero es la relación entre lo local y lo universal. Euskadi, Bilbao, Getxo y Bizkaia suman más de 2500 etiquetas y conviven en el mismo archivo con la paz (515), la ciencia (606) o la historia (858): lo local como punto de partida, no como frontera. Bernardo Atxaga lo resolvió en Obabakoak (1988) con un pueblo imaginario convertido en mundo; este blog hace algo parecido con callejero real.

El cuarto es una ética cívica y esperanzada. Solidaridad (582), ética (573) y paz (515) suman 1670 etiquetas, más que historia y ciencia juntas (1464), y conviven con futuro (592), innovación (559) y felicidad (495): se habla de lo que debe cuidarse y de lo que puede construirse.

El quinto, quizá el más discreto, es la memoria entre generaciones. Conmemoraciones (497), obituarios (90), familia (599), nietos (328) e infancia (322) recogen lo que Miguel de Unamuno llamó intrahistoria: la vida silenciosa de quienes no salen en los libros de historia.

Los cinco ejes no son compartimentos: se tocan a cada paso, y de ahí que un vídeo de humor pueda hablar de ética o una foto de Getxo, de historia. Si hubiera que resumirlos con una frase antigua, sería la de Terencio (siglo II a. C.): «Homo sum, humani nihil a me alienum puto», es decir, «hombre soy, nada humano me es ajeno». Un blog largo acaba pareciéndose a quienes lo escriben y lo leen.

Proponemos un ejercicio a cinco (5) años. Objetivo: elegir tres etiquetas propias y leer o escribir sobre ellas cada mes, hasta sumar sesenta (60) piezas por etiqueta en octubre de 2031. Evaluación: cada octubre, contarlas, comprobar cuántas se compartieron con otros lectores y anotar qué eje las une. ¿Empezamos? Seguirá un post sobre grandes temas... sobre los que aún no hemos ofrecido nuestra modesta perspectiva personal.