Últimos cruceros en Getxo al inicio del otoño
Paseo por Portugalete: De los muelles al Museo Rialia
Álbum de imágenes.
Hay paseos que sirven para caminar y otros que permiten entender un lugar. El recorrido por el muelle de Portugalete, junto a la ría de Bilbao, pertenece claramente a la segunda categoría. Partimos de Muelle de Hierro de Portugalete y avanzamos por la ribera hasta Rialia - Museo de la Industria. Entre ambos puntos aparece una historia que todavía puede leerse en el paisaje: la de una Bizkaia transformada por la minería, la siderurgia, los astilleros, el comercio y el intenso tráfico marítimo de la ría.
Y, dominándolo todo, está Puente de Bizkaia (Vizcaya). Inaugurado en 1893, diseñado por Alberto de Palacio y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2006, el Puente Bizkaia no es solamente uno de los grandes iconos turísticos de Bizkaia. Es también una extraordinaria lección de ingeniería y de historia industrial.
Al llegar a Rialia cambia la perspectiva. El museo conserva una importante colección vinculada a Altos Hornos de Vizcaya, con especial presencia de pintura de temática industrial, y utiliza sus fondos para explicar la transformación económica, social y paisajística de la margen izquierda. La visita resulta especialmente interesante después del paseo. Lo que acabamos de contemplar —la ría, las estructuras metálicas, los muelles, el puente, la arquitectura— adquiere dentro del museo un contexto histórico. El paisaje deja de ser solamente paisaje y se convierte en documento.
También hay aquí una interesante dimensión educativa. Rialia plantea programas con aprendizaje contextualizado, metodología participativa y pensamiento crítico, de modo que una visita familiar o escolar puede convertirse en una pequeña investigación sobre cómo una sociedad modifica su territorio y cómo, posteriormente, intenta conservar e interpretar esa transformación.
Para quien visite Portugalete, propondría por ello una secuencia sencilla: caminar junto a la ría, detenerse ante el Puente Bizkaia, observar el paisaje industrial y terminar en Rialia. No hace falta mucho más. Porque algunas de las mejores experiencias turísticas no consisten en acumular lugares visitados, sino en aprender a mirar de otra manera los lugares que ya creíamos conocer. Portugalete ofrece precisamente esa oportunidad: una ciudad para pasear, contemplar y, sobre todo, comprender.
@agirregabiria Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete
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@agirregabiria Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete
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Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

Hemos ido al muelle de Gorliz, como hacíamos en nuestra infancia pescando panchitos. La playa de Gorliz, con sus 842 metros de arena dorada resguardados por la ría del Butrón y la punta de Astondo, es uno de esos litorales donde el paisaje y la historia comparten la misma orilla. Familias, surfistas y caminantes disfrutan hoy de un espacio certificado por su calidad turística, pero pocos reparan en que ese mismo enclave fue elegido, a comienzos del siglo XX, como remedio contra una de las plagas más silenciosas de la época: la tuberculosis ósea infantil.
En 1919, gracias al impulso de la Diputación de Bizkaia, abrió sus puertas el Sanatorio Marino de Gorliz, el cuarto de España y el primero construido íntegramente en hormigón armado. Sus amplias galerías, orientadas al mar, permitían sacar las camas de los niños enfermos para que el sol y la brisa marina hicieran su trabajo terapéutico. Detrás de esta empresa estuvo Enrique de Areilza (1860-1926), cirujano bilbaíno que había dedicado dos décadas a atender a los mineros de Triano y que supo trasladar esa misma vocación social a la infancia más desfavorecida.
En reconocimiento a su labor, en 1926 se inauguró en Astondo, frente a la bahía y al propio hospital, un monumento obra del escultor Moisés de Huerta. La estatua, sobria y vuelta hacia el mar que tanto contribuyó a sanar. Pasear hoy por el paseo marítimo de Gorliz es, así, un ejercicio doble: de ocio y de conocimiento. La playa invita al descanso; el monumento, a preguntarse cuántas historias de esfuerzo colectivo laten bajo cada rincón que damos por descontado.
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Paseos por Getxo (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

Grabado hoy, jueves 17 de septiembre de 2026.
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Islandia, destino turístico por excelencia

@agirregabiria Islandia, destino turístico por excelencia
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Museo del Mar de San Pedro del Pinatar, memoria de cofradía
El Museo del Mar de San Pedro del Pinatar es patrimonio vivo en manos de sus protagonistas, los pescadores de ambos mares. Hay museos construidos por instituciones y hay museos construidos por comunidades. Los primeros responden a políticas culturales; los segundos, a una necesidad más honda: la de preservar lo que uno mismo ha vivido antes de que el tiempo lo borre. El Museo del Mar de San Pedro del Pinatar pertenece a esta segunda y más rara categoría.
Único edificio de la Comarca del Mar Menor dedicado exclusivamente al arte de la pesca, el museo pertenece a la Cofradía de los Pescadores, una circunstancia que no es un mero detalle administrativo, sino la clave que explica su carácter y su valor. No es un museo sobre los pescadores; es un museo de los pescadores, gestionado por quienes conocen el mar desde adentro.
Origen y fundación. El museo fue fundado en 1980 por don Lázaro Escudero Alarcón, patrón mayor de la Cofradía, con la intención de divulgar y dar a conocer la cultura y la historia de la pesca en el Mar Menor y el Mediterráneo. Escudero Alarcón representaba ese tipo de figura que la sociología del trabajo reconoce como “trabajador orgánico”: alguien que, al retirarse del oficio, no abandona su saber, sino que lo convierte en legado colectivo. Su iniciativa fue el germen de lo que hoy es una institución cultural de referencia en la comarca murciana.
En 2013, la familia Pérez Gracia acometió una remodelación integral del espacio, trasladándolo a dependencias más amplias dentro de la propia Cofradía e incorporando nuevas colecciones y exposiciones. Un crecimiento que refleja el arraigo de la iniciativa en la comunidad local.
Las colecciones: cuando los objetos narran. Lo que el visitante encuentra al cruzar el umbral es una lección de materialidad cultural. Las colecciones incluyen maquetas de las redes tradicionales de la pesca local —encañizadas, paranzas, pantasana—, fotografías antiguas de faenas marineras, una colección de barcos tradicionales a vela latina y embarcaciones históricas como carabelas o galeones.
A estas piezas se suman colecciones de caracolas marinas, dentaduras de peces, caparazones de moluscos, colecciones de nudos marineros y mapas cartográficos. Cada objeto es, en sí mismo, un documento etnográfico: habla de técnicas, de saberes transmitidos de generación en generación, de una relación entre el ser humano y el ecosistema lacunar del Mar Menor que difícilmente podría comprenderse a través de la sola palabra escrita.
Las encañizadas merecen mención especial. Se trata de un sistema ancestral de pesca mediante estructuras de cañas que aprovechan los movimientos migratorios de los peces entre el Mar Menor y el Mediterráneo. Las maquetas de las encañizadas de Punta de Algas constituyen una ventana desde la que asomarse a una tradición que es sello de identidad del pueblo pinatarense.
Un museo ante el reto de la continuidad. El director del museo, José Benito Pérez, ha señalado que espacios como este son imprescindibles para conservar la historia de localidades como San Pedro del Pinatar: “Si no mantenemos este tipo de espacios, la cultura se pierde”. A su juicio, la cultura marinera sigue arraigada en el municipio, pero la pesca atraviesa momentos de dificultad y las generaciones que continúan la tradición familiar escasean.
Esta tensión entre permanencia y transformación es, precisamente, lo que convierte al museo en un espacio educativamente relevante. No es un recinto nostálgico: es un lugar donde el pasado interpela al presente y donde la pregunta sobre el futuro de los oficios del mar se vuelve urgente.
Para visitantes: El museo tiene su sede en el Edificio del Hogar del Pescador, en la Plaza de España, centro neurálgico de San Pedro del Pinatar. El horario de visita es de miércoles a domingo, de 9:30 a 13:30 horas. Para grupos, es recomendable concertar visita previa a través de la Cofradía. Una visita al Museo del Mar combina perfectamente con un paseo por el parque regional de las Salinas y Arenales, declarado zona Ramsar, convirtiendo San Pedro del Pinatar en un destino de turismo cultural y natural de primer orden en la costa murciana. Ver álbum creciente de imágenes.
@agirregabiria Museo del Mar de San Pedro del Pinatar (Murcia)
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¿Por qué Alicante es la provincia de los descapotables?
Solemos comer o cenar en una terraza desde donde se ven muchos coches... descapotables. Caros o no tanto, pero en ocasiones uno de cada cuatro o cinco vehículos particulares va descapotado (álbum de imágenes tomadas en tres minutos en La Zenia). La presencia masiva de descapotables en la costa de Alicante, no es casualidad. Responde a una combinación perfecta de factores climáticos, demográficos y turísticos. Estas son las cinco razones principales:
1. El factor climático: El "Eterno Verano". Alicante disfruta de un microclima excepcional con más de 300 días de sol al año y temperaturas medias que rondan los 18-20°C incluso en invierno. Humedad y brisa: A diferencia del interior de España, donde el calor puede ser sofocante, la brisa marina permite circular sin techo de forma agradable durante gran parte del día. Estacionalidad extendida: Mientras que en el norte de Europa un descapotable solo se aprovecha dos meses, en la Costa Blanca se puede disfrutar prácticamente de enero a diciembre.
2. Perfil del residente: El "Expatriado" Europeo. La provincia de Alicante tiene una de las mayores concentraciones de residentes extranjeros de España (británicos, alemanes, escandinavos y centroeuropeos). Cumplimiento de un sueño: Muchos de estos residentes son jubilados con un poder adquisitivo medio-alto que ven en el descapotable el símbolo máximo del estilo de vida mediterráneo que no podían disfrutar en sus países de origen. Mercado de segunda mano: Existe un mercado muy fluido de vehículos de este tipo importados o comprados localmente para estancias vacacionales.
3. El auge del "Rent-a-Car" de ocio. Alicante cuenta con uno de los aeropuertos con más tráfico de ocio de la península. Experiencia turística: Muchas agencias de alquiler han diversificado su flota incluyendo descapotables (desde el clásico Fiat 500C hasta modelos de gama alta) porque los turistas buscan que el trayecto por las carreteras costeras sea parte de la experiencia vacacional.
4. Orografía y rutas escénicas. La costa de Alicante no es solo playa; es muy montañosa. Carreteras como las que bordean el Cabo de la Nao o las que suben hacia el interior (como el valle de Guadalest) ofrecen vistas espectaculares. Conducir por estas rutas con la visión 360° que permite un descapotable convierte un simple desplazamiento en una actividad recreativa por sí misma.
5. Estatus y "Postureo". No se puede ignorar el factor social. Lugares como los puertos deportivos de Campomanes o Denia son puntos de encuentro donde el coche es una extensión de la imagen personal. El descapotable encaja perfectamente en esa estética de lujo y relax que proyecta la Costa Blanca.
Si nos ceñimos estrictamente a los datos de matriculaciones de vehículos y volumen de mercado en España, el título de "la provincia de los descapotables" se lo disputan tres zonas muy concretas, dependiendo de si miramos el volumen total o la densidad por habitante:
1. Alicante (La reina de la densidad y el residente extranjero). Si paseas por la calle y cuentas cuántos ves, Alicante (especialmente la zona de la Marina Alta y Baja) es probablemente la provincia con mayor densidad de descapotables de uso particular en la península. La altísima concentración de residentes europeos jubilados y de mediana edad con alto poder adquisitivo hace que el "cabrio" sea aquí un coche del día a día, y no solo un capricho de fin de semana.
2. Baleares / Mallorca (La reina del alquiler). Si contamos tanto los coches particulares como las gigantescas flotas de las empresas de rent-a-car, Baleares es, con diferencia, la provincia con más descapotables rodando en los meses de primavera y verano. Para el turista europeo, alquilar un descapotable para recorrer la Sierra de Tramuntana o las calas de Menorca es casi un ritual, lo que obliga a las agencias locales a tener miles de estos vehículos en stock.
3. Málaga / Costa del Sol (La reina del lujo). Málaga compite directamente con Alicante en el plano peninsular. Zonas como Marbella, Estepona o Puerto Banús concentran el mayor número de descapotables de gama alta y superdeportivos (Ferrari, Porsche, Aston Martin) de toda España. Si Alicante es la provincia del descapotable "estilo de vida", Málaga es la del descapotable de gran lujo.
¿Te has fijado en cuántos coches descapotables circulan por la Costa Blanca? 🏎️ https://t.co/gJWP30q8qS☀️ Alicante se ha convertido en la auténtica capital de los vehículos sin techo en España, y no es casualidad. Desde la Marina Alta hasta Altea, su clima excepcional con más de… pic.twitter.com/JMlv3X9azn
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) May 14, 2026
Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio
@agirregabiria Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón
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Golas de La Manga: Los canales naturales entre dos mares
La Manga del Mar Menor no es solo un capricho urbanístico o un destino de sol y playa; es, ante todo, una anomalía geográfica fascinante. Se trata de un cordón litoral de unos 22 kilómetros que separa el Mediterráneo (el "Mar Mayor") de una de las lagunas hipersalinas más grandes del mundo. Sin embargo, este muro de arena no es estanco. La Manga "respira" a través de sus golas.
¿Qué es exactamente una gola? Desde un punto de vista geomorfológico, una gola es un canal natural que comunica una albufera o laguna costera con el mar abierto. En el caso del Mar Menor, estas aberturas son las responsables de la renovación de sus aguas, regulando tanto su temperatura como su salinidad. Son, en esencia, las arterias por las que circula la vida y el equilibrio químico de la zona.
Un recorrido por la geografía del intercambio. Históricamente, el Mar Menor contaba con cinco golas principales, cada una con una personalidad y un impacto ecológico distinto:
Gola de la Encañizada: Situada al norte, es la más septentrional y natural. Su nombre evoca las encañizadas, un arte de pesca tradicional de origen árabe que aprovecha las migraciones de los peces entre ambos mares mediante laberintos de cañas y redes.
Gola de El Estacio: Originalmente un canal somero y estrecho, fue drásticamente transformado en los años 70 para permitir el paso de embarcaciones de recreo. Esta intervención es un punto crítico en la historia ambiental de la laguna.
Golas del Ventorrillo y del Charco: Canales menores que serpentean entre islotes bajos y carrizales, fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas.
Gola de Marchamalo: Ubicada al sur, es un canal artificial que conecta con las Salinas de Marchamalo, un paisaje donde la industria y la naturaleza convergen en tonos rosáceos.
La ciencia del desequilibrio. La relevancia educativa de las golas reside en su capacidad para alterar el ecosistema. Durante siglos, el Mar Menor mantuvo una salinidad muy superior a la del Mediterráneo debido a la escasa profundidad y la alta evaporación. Las golas eran estrechas, limitando el intercambio.
Sin embargo, el dragado de la Gola de El Estacio en 1973 cambió las reglas del juego. Al ensanchar y profundizar el canal, se produjo una "mediterraneización" de la laguna: la salinidad descendió y la temperatura se suavizó, permitiendo la entrada de especies invasoras y alterando la flora autóctona.
El flujo de agua en las golas no solo depende de las mareas (mínimas en el Mediterráneo), sino de la presión atmosférica y los vientos. Un fuerte viento de Levante puede "empujar" el agua hacia el interior de la laguna, elevando su nivel.
Turismo con conciencia: ¿Por qué visitarlas? Para el viajero culto, las golas ofrecen una experiencia que trasciende el baño. Visitar la zona de Las Encañizadas —especialmente al atardecer— permite observar un paisaje casi lunar, donde el agua apenas cubre unos centímetros y la frontera entre el cielo y el mar se difumina. Es un santuario de paz donde se puede entender la lucha constante entre la erosión marina y la sedimentación.
En síntesis final, las golas de La Manga son mucho más que accidentes geográficos; son testimonios de la historia geológica de la Región de Murcia y recordatorios de nuestra responsabilidad ambiental. Comprender su funcionamiento es el primer paso para proteger un Mar Menor que, hoy más que nunca, necesita que sus pulmones funcionen en perfecta sintonía con su naturaleza original.
@agirregabiria La gola de Marchamalo
♬ Spring waltz - melodic techno - Reverie Soul






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