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Últimos cruceros en Getxo al inicio del otoño

Volvemos con uno de nuestros pasatiempos preferidos: Fotografiar cruceros en Getxo. Viviendo en Las Arenas es imposible no fijarse en el desfile de cruceros en Getxo. Siempre sorprende el silencio y la agilidad con las que maniobran a pesar de su inmensidad. Es un espectáculo majestuoso que, año tras año, transforma el paisaje cotidiano de nuestro municipio. Durante las últimas semanas, hemos paseado por el muelle de Arriluze y del faro contemplando a estos colosos del mar y nos preguntamos cómo esta afluencia incesante moldea nuestro entorno, en la economía, las políticas públicas y la educación cívica de nuestra comunidad.

En primer lugar, los datos precisos reflejan una realidad económica innegable. Esta temporada de 2026 proyectaba en sus inicios la llegada de más de cien (100) cruceros a las terminales del Puerto de Bilbao ubicadas en nuestro municipio de Getxo. De hecho, el pasado viernes 2 de octubre de 2026 vimos partir al imponente Marina, de la compañía Oceania Cruises, y apenas unas horas después, el sábado 3 de octubre, presenciamos la entrada y salida del majestuoso Viking Mira. También han estado en Getxo el Insignia, Norwegian Star, incluso simultáneamente tres cruceros Viking Saturn, Le Lapérouse y Silver Dawn (que también coincidió con Liberty of the Seas y World Voyager),... Es decir, miles de viajeros internacionales de alto poder adquisitivo desembarcan puntualmente en nuestra puerta. Los comerciantes locales, la hostelería y el tejido de servicios conexos recogen los frutos de un turismo que dinamiza fuertemente a Bizkaia. 

Tampoco podemos obviar el análisis político y medioambiental de esta actividad. Como veteranos defensores de la movilidad cero emisiones, nos ilusiona especialmente constatar los avances en la electrificación de los muelles. La implementación de la conexión eléctrica de los buques a la red terrestre (el llamado sistema Onshore Power Supply) es un acierto rotundo de nuestras instituciones. Significa que estos enormes hoteles flotantes pueden apagar sus motores de combustión mientras atracan en Getxo, eliminando la contaminación acústica y atmosférica. Constituye un caso de estudio perfecto sobre cómo la política económica puede y debe alinearse con la ecología; una lección práctica que recomendamos analizar a fondo en cualquier aula universitaria.

Hemos observado, cámara del iPhone en mano y las gafas Ray-Ban Meta durante nuestras habituales caminatas, cómo los visitantes se maravillan con la majestuosidad del Puente Colgante o las renovadas galerías de Punta Begoña. Hace apenas unas semanas, en el mes de septiembre, cuando este modesto blog alcanzaba la emotiva cifra de veinte (20) millones de visitas, reflexionábamos precisamente sobre nuestra posición en el mundo globalizado. Ver a ciudadanos de rincones remotos leyendo sobre nuestra historia local, o cruzando miradas amables con nuestros vecinos, nos demuestra que la educación trasciende ampliamente las aulas formales. Getxo se convierte en una escuela abierta de civismo, diversidad y hospitalidad.

Quizá el mayor reto a futuro resida en mantener un equilibrio inteligente. La convivencia pacífica con los residentes habituales exige una planificación rigurosa. También demanda que eduquemos a las nuevas generaciones —y pienso en nuestros queridos nietos— en el valor de un turismo respetuoso que enriquezca, en lugar de erosionar, nuestra identidad vasca.

A mis 73 años, contemplo el vaivén de estos barcos y me doy cuenta de que Euskal Herria sigue siendo un puerto de abrigo excepcional en un mundo demasiado acelerado. Aún nos quedan muchos paseos para documentar cómo evoluciona nuestra tierra. Recomendamos vivamente acercarse al puerto deportivo en los próximos días de atraque (que apenas quedan ya hasta la primavera próxima); sentarse, respirar la brisa marina y aprender de este mundo global que viene a visitarnos. 

Finalizamos con una cita de Grace Hopper: "A ship in port is safe, but that's not what ships are built for" ("Un barco en el puerto es seguro, pero no es para eso para lo que se construyen los barcos"). Eskerrik asko. ¡Gracias por acompañarnos en esta travesía compartida! 

Crucero Viking Saturn y otros de 2026 

Paseo por Portugalete: De los muelles al Museo Rialia

Paseo por Portugalete (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban Álbum de imágenes.

Hay paseos que sirven para caminar y otros que permiten entender un lugar. El recorrido por el muelle de Portugalete, junto a la ría de Bilbao, pertenece claramente a la segunda categoría. Partimos de Muelle de Hierro de Portugalete y avanzamos por la ribera hasta Rialia - Museo de la Industria. Entre ambos puntos aparece una historia que todavía puede leerse en el paisaje: la de una Bizkaia transformada por la minería, la siderurgia, los astilleros, el comercio y el intenso tráfico marítimo de la ría.

Y, dominándolo todo, está Puente de Bizkaia (Vizcaya). Inaugurado en 1893, diseñado por Alberto de Palacio y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2006, el Puente Bizkaia no es solamente uno de los grandes iconos turísticos de Bizkaia. Es también una extraordinaria lección de ingeniería y de historia industrial.

Al llegar a Rialia cambia la perspectiva. El museo conserva una importante colección vinculada a Altos Hornos de Vizcaya, con especial presencia de pintura de temática industrial, y utiliza sus fondos para explicar la transformación económica, social y paisajística de la margen izquierda. La visita resulta especialmente interesante después del paseo. Lo que acabamos de contemplar —la ría, las estructuras metálicas, los muelles, el puente, la arquitectura— adquiere dentro del museo un contexto histórico. El paisaje deja de ser solamente paisaje y se convierte en documento.

También hay aquí una interesante dimensión educativa. Rialia plantea programas con aprendizaje contextualizado, metodología participativa y pensamiento crítico, de modo que una visita familiar o escolar puede convertirse en una pequeña investigación sobre cómo una sociedad modifica su territorio y cómo, posteriormente, intenta conservar e interpretar esa transformación.

Para quien visite Portugalete, propondría por ello una secuencia sencilla: caminar junto a la ría, detenerse ante el Puente Bizkaia, observar el paisaje industrial y terminar en Rialia. No hace falta mucho más. Porque algunas de las mejores experiencias turísticas no consisten en acumular lugares visitados, sino en aprender a mirar de otra manera los lugares que ya creíamos conocer. Portugalete ofrece precisamente esa oportunidad: una ciudad para pasear, contemplar y, sobre todo, comprender.

@agirregabiria

Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete

♬ Velvet Fever - Miles Corvette
@agirregabiria

Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban
Álbum de imágenes.

Hemos ido al muelle de Gorliz, como hacíamos en nuestra infancia pescando panchitos. La playa de Gorliz, con sus 842 metros de arena dorada resguardados por la ría del Butrón y la punta de Astondo, es uno de esos litorales donde el paisaje y la historia comparten la misma orilla. Familias, surfistas y caminantes disfrutan hoy de un espacio certificado por su calidad turística, pero pocos reparan en que ese mismo enclave fue elegido, a comienzos del siglo XX, como remedio contra una de las plagas más silenciosas de la época: la tuberculosis ósea infantil.

En 1919, gracias al impulso de la Diputación de Bizkaia, abrió sus puertas el Sanatorio Marino de Gorliz, el cuarto de España y el primero construido íntegramente en hormigón armado. Sus amplias galerías, orientadas al mar, permitían sacar las camas de los niños enfermos para que el sol y la brisa marina hicieran su trabajo terapéutico. Detrás de esta empresa estuvo Enrique de Areilza (1860-1926), cirujano bilbaíno que había dedicado dos décadas a atender a los mineros de Triano y que supo trasladar esa misma vocación social a la infancia más desfavorecida.

En reconocimiento a su labor, en 1926 se inauguró en Astondo, frente a la bahía y al propio hospital, un monumento obra del escultor Moisés de Huerta. La estatua, sobria y vuelta hacia el mar que tanto contribuyó a sanar. Pasear hoy por el paseo marítimo de Gorliz es, así, un ejercicio doble: de ocio y de conocimiento. La playa invita al descanso; el monumento, a preguntarse cuántas historias de esfuerzo colectivo laten bajo cada rincón que damos por descontado.      

@agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

♬ Aurora Gust - Larry Pockets
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Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

♬ Drum Machine Heartbeat - Half Past Nine

Museo del Mar de San Pedro del Pinatar, memoria de cofradía

El Museo del Mar de San Pedro del Pinatar es patrimonio vivo en manos de sus protagonistas, los pescadores de ambos mares. Hay museos construidos por instituciones y hay museos construidos por comunidades. Los primeros responden a políticas culturales; los segundos, a una necesidad más honda: la de preservar lo que uno mismo ha vivido antes de que el tiempo lo borre. El Museo del Mar de San Pedro del Pinatar pertenece a esta segunda y más rara categoría.

Único edificio de la Comarca del Mar Menor dedicado exclusivamente al arte de la pesca, el museo pertenece a la Cofradía de los Pescadores, una circunstancia que no es un mero detalle administrativo, sino la clave que explica su carácter y su valor. No es un museo sobre los pescadores; es un museo de los pescadores, gestionado por quienes conocen el mar desde adentro.

Origen y fundación. El museo fue fundado en 1980 por don Lázaro Escudero Alarcón, patrón mayor de la Cofradía, con la intención de divulgar y dar a conocer la cultura y la historia de la pesca en el Mar Menor y el Mediterráneo. Escudero Alarcón representaba ese tipo de figura que la sociología del trabajo reconoce como “trabajador orgánico”: alguien que, al retirarse del oficio, no abandona su saber, sino que lo convierte en legado colectivo. Su iniciativa fue el germen de lo que hoy es una institución cultural de referencia en la comarca murciana.

En 2013, la familia Pérez Gracia acometió una remodelación integral del espacio, trasladándolo a dependencias más amplias dentro de la propia Cofradía e incorporando nuevas colecciones y exposiciones. Un crecimiento que refleja el arraigo de la iniciativa en la comunidad local.

Las colecciones: cuando los objetos narran. Lo que el visitante encuentra al cruzar el umbral es una lección de materialidad cultural. Las colecciones incluyen maquetas de las redes tradicionales de la pesca local —encañizadas, paranzas, pantasana—, fotografías antiguas de faenas marineras, una colección de barcos tradicionales a vela latina y embarcaciones históricas como carabelas o galeones. 

A estas piezas se suman colecciones de caracolas marinas, dentaduras de peces, caparazones de moluscos, colecciones de nudos marineros y mapas cartográficos. Cada objeto es, en sí mismo, un documento etnográfico: habla de técnicas, de saberes transmitidos de generación en generación, de una relación entre el ser humano y el ecosistema lacunar del Mar Menor que difícilmente podría comprenderse a través de la sola palabra escrita.

Las encañizadas merecen mención especial. Se trata de un sistema ancestral de pesca mediante estructuras de cañas que aprovechan los movimientos migratorios de los peces entre el Mar Menor y el Mediterráneo. Las maquetas de las encañizadas de Punta de Algas constituyen una ventana desde la que asomarse a una tradición que es sello de identidad del pueblo pinatarense. 

Un museo ante el reto de la continuidad. El director del museo, José Benito Pérez, ha señalado que espacios como este son imprescindibles para conservar la historia de localidades como San Pedro del Pinatar: “Si no mantenemos este tipo de espacios, la cultura se pierde”. A su juicio, la cultura marinera sigue arraigada en el municipio, pero la pesca atraviesa momentos de dificultad y las generaciones que continúan la tradición familiar escasean.

Esta tensión entre permanencia y transformación es, precisamente, lo que convierte al museo en un espacio educativamente relevante. No es un recinto nostálgico: es un lugar donde el pasado interpela al presente y donde la pregunta sobre el futuro de los oficios del mar se vuelve urgente.

Para visitantes: El museo tiene su sede en el Edificio del Hogar del Pescador, en la Plaza de España, centro neurálgico de San Pedro del Pinatar. El horario de visita es de miércoles a domingo, de 9:30 a 13:30 horas. Para grupos, es recomendable concertar visita previa a través de la Cofradía. Una visita al Museo del Mar combina perfectamente con un paseo por el parque regional de las Salinas y Arenales, declarado zona Ramsar, convirtiendo San Pedro del Pinatar en un destino de turismo cultural y natural de primer orden en la costa murciana. Ver álbum creciente de imágenes.

@agirregabiria

Museo del Mar de San Pedro del Pinatar (Murcia)

♬ som original - Ricardo

¿Por qué Alicante es la provincia de los descapotables?

Descapotables en la costa de Alicante

Solemos comer o cenar en una terraza desde donde se ven muchos coches... descapotables. Caros o no tanto, pero en ocasiones uno de cada cuatro o cinco vehículos particulares va descapotado (álbum de imágenes tomadas en tres minutos en La Zenia). La presencia masiva de descapotables en la costa de Alicante, no es casualidad. Responde a una combinación perfecta de factores climáticos, demográficos y turísticos. Estas son las cinco razones principales:

1. El factor climático: El "Eterno Verano". Alicante disfruta de un microclima excepcional con más de 300 días de sol al año y temperaturas medias que rondan los 18-20°C incluso en invierno. Humedad y brisa: A diferencia del interior de España, donde el calor puede ser sofocante, la brisa marina permite circular sin techo de forma agradable durante gran parte del día. Estacionalidad extendida: Mientras que en el norte de Europa un descapotable solo se aprovecha dos meses, en la Costa Blanca se puede disfrutar prácticamente de enero a diciembre.

2. Perfil del residente: El "Expatriado" Europeo. La provincia de Alicante tiene una de las mayores concentraciones de residentes extranjeros de España (británicos, alemanes, escandinavos y centroeuropeos). Cumplimiento de un sueño: Muchos de estos residentes son jubilados con un poder adquisitivo medio-alto que ven en el descapotable el símbolo máximo del estilo de vida mediterráneo que no podían disfrutar en sus países de origen. Mercado de segunda mano: Existe un mercado muy fluido de vehículos de este tipo importados o comprados localmente para estancias vacacionales.

3. El auge del "Rent-a-Car" de ocio. Alicante cuenta con uno de los aeropuertos con más tráfico de ocio de la península. Experiencia turística: Muchas agencias de alquiler han diversificado su flota incluyendo descapotables (desde el clásico Fiat 500C hasta modelos de gama alta) porque los turistas buscan que el trayecto por las carreteras costeras sea parte de la experiencia vacacional.

4. Orografía y rutas escénicas. La costa de Alicante no es solo playa; es muy montañosa. Carreteras como las que bordean el Cabo de la Nao o las que suben hacia el interior (como el valle de Guadalest) ofrecen vistas espectaculares. Conducir por estas rutas con la visión 360° que permite un descapotable convierte un simple desplazamiento en una actividad recreativa por sí misma. 

5. Estatus y "Postureo". No se puede ignorar el factor social. Lugares como los puertos deportivos de Campomanes o Denia son puntos de encuentro donde el coche es una extensión de la imagen personal. El descapotable encaja perfectamente en esa estética de lujo y relax que proyecta la Costa Blanca.

Si nos ceñimos estrictamente a los datos de matriculaciones de vehículos y volumen de mercado en España, el título de "la provincia de los descapotables" se lo disputan tres zonas muy concretas, dependiendo de si miramos el volumen total o la densidad por habitante: 

1. Alicante (La reina de la densidad y el residente extranjero). Si paseas por la calle y cuentas cuántos ves, Alicante (especialmente la zona de la Marina Alta y Baja) es probablemente la provincia con mayor densidad de descapotables de uso particular en la península. La altísima concentración de residentes europeos jubilados y de mediana edad con alto poder adquisitivo hace que el "cabrio" sea aquí un coche del día a día, y no solo un capricho de fin de semana. 

2. Baleares / Mallorca (La reina del alquiler). Si contamos tanto los coches particulares como las gigantescas flotas de las empresas de rent-a-car, Baleares es, con diferencia, la provincia con más descapotables rodando en los meses de primavera y verano. Para el turista europeo, alquilar un descapotable para recorrer la Sierra de Tramuntana o las calas de Menorca es casi un ritual, lo que obliga a las agencias locales a tener miles de estos vehículos en stock. 

3. Málaga / Costa del Sol (La reina del lujo). Málaga compite directamente con Alicante en el plano peninsular. Zonas como Marbella, Estepona o Puerto Banús concentran el mayor número de descapotables de gama alta y superdeportivos (Ferrari, Porsche, Aston Martin) de toda España. Si Alicante es la provincia del descapotable "estilo de vida", Málaga es la del descapotable de gran lujo.

Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio

Durante toda la travesía en barco por el Mar Menor, el guía nos irá explicando todos los detalles de las cinco islas del Mar Menor: la isla Perdiguera, la isla del Barón, la isla Ronda, la isla del Ciervo y la isla del Sujeto . ¿Sabíais que son de origen volcánico y que albergan espacios protegidos?

Además, durante el paseo en barco descubriremos que el Mar Menor es la laguna salada más grande de Europa. A bordo del barco podremos disfrutar de su clima, la calidad de sus aguas y el entorno natural que rodea a este paisaje. Después de una hora y media navegando por la costa murciana, regresaremos a tierra firme.

Las cinco islas del Mar Menor: un archipiélago interior en el corazón del Mediterráneo. El Mar Menor, situado en el sureste de la Región de Murcia, constituye la laguna costera de agua salada más extensa de Europa, con una superficie aproximada de 135 kilómetros cuadrados . Separado del Mediterráneo por La Manga, esa lengua de tierra de apenas trescientos metros de anchura en algunos puntos, este mar interior alberga en su seno cinco islas de origen volcánico que concentran en poco espacio una extraordinaria densidad de historia, ecología y cultura popular. Conocerlas es aproximarse a uno de los ecosistemas más singulares y frágiles de la península ibérica.

La Isla del Ciervo es, con diferencia, la más accesible y visitada. Unida a La Manga mediante una pasarela peatonal, su nombre evoca la presencia histórica de ciervos en sus costas, aunque hoy la fauna terrestre se reduce a aves y reptiles. Sus dimensiones modestas —apenas ocho hectáreas— no impiden que acoja una vegetación de matorral mediterráneo bien conservada y unas vistas panorámicas que permiten contemplar simultáneamente las dos masas de agua que la rodean. Es la puerta de entrada simbólica al archipiélago interior.

La Isla Mayor, también conocida como Isla del Barón —en referencia al barón de Benifayó, que la adquirió en el siglo XIX—, es la más extensa del conjunto, con unas catorce hectáreas. Históricamente cultivada y habitada de forma estacional, conserva restos de edificaciones que hablan de una economía vinculada a la pesca y la agricultura de secano. Su posición central en la laguna la convierte en un punto de referencia visual constante para quienes navegan el Mar Menor.

La Isla Perdiguera, cuyo topónimo alude a las perdices que antaño la poblaban, es quizás la más célebre entre aficionados a la vela y el submarinismo. Sus aguas circundantes, de escasa profundidad y notable transparencia, ofrecen fondos de Posidonia oceanica —la fanerógama marina cuya presencia es indicador de calidad ecológica— y restos arqueológicos subacuáticos que testimonian siglos de navegación comercial romana y fenicia. La isla forma parte de los espacios protegidos de la Región de Murcia.

La Isla Rondella es la más pequeña del grupo y la menos frecuentada. De morfología casi circular —de ahí su nombre— y escasa elevación sobre el nivel de la laguna, representa el arquetipo de islote residual volcánico. Su interés radica principalmente en su papel como refugio de aves acuáticas, especialmente limícolas y ardeidas durante los períodos migratorios, lo que la convierte en un enclave de observación ornitológica de primer orden.

La Isla de las Encañizadas, situada en el extremo norte, próxima a los canales que comunican el Mar Menor con el Mediterráneo, cierra el conjunto con una particularidad histórica relevante: las encañizadas son sistemas tradicionales de pesca mediante cañas entretejidas, una técnica que los pescadores locales han empleado durante siglos para capturar la lisa, el mújol y la dorada en su tránsito entre las dos masas de agua. Esta isla es, en cierta medida, un monumento vivo a la cultura pesquera del sureste español.
Las cinco islas comparten un origen geológico común: forman parte del campo volcánico de Cartagena-La Unión, cuya actividad se desarrolló fundamentalmente durante el Mioceno superior, hace entre seis y diez millones de años. Esta herencia geológica confiere a sus suelos una composición mineralógica particular que condiciona tanto la vegetación como la fauna que las habita.

El Mar Menor atraviesa hoy una crisis ecológica severa , derivada de la presión urbanística, la agricultura intensiva y la sobrecarga turística. La suerte de estas cinco islas está indisolublemente ligada a la de la laguna que las sostiene. Comprenderlas, visitarlas con responsabilidad y reivindicar su protección no es solo un acto de turismo consciente: es también un ejercicio de ciudadanía ambiental en defensa de un patrimonio natural irreemplazable.
@agirregabiria

Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón

♬ son original - Deep The Wasp

Golas de La Manga: Los canales naturales entre dos mares

La Manga del Mar Menor no es solo un capricho urbanístico o un destino de sol y playa; es, ante todo, una anomalía geográfica fascinante. Se trata de un cordón litoral de unos 22 kilómetros que separa el Mediterráneo (el "Mar Mayor") de una de las lagunas hipersalinas más grandes del mundo. Sin embargo, este muro de arena no es estanco. La Manga "respira" a través de sus golas.

¿Qué es exactamente una gola? Desde un punto de vista geomorfológico, una gola es un canal natural que comunica una albufera o laguna costera con el mar abierto. En el caso del Mar Menor, estas aberturas son las responsables de la renovación de sus aguas, regulando tanto su temperatura como su salinidad. Son, en esencia, las arterias por las que circula la vida y el equilibrio químico de la zona.

Un recorrido por la geografía del intercambio. Históricamente, el Mar Menor contaba con cinco golas principales, cada una con una personalidad y un impacto ecológico distinto:

Gola de la Encañizada: Situada al norte, es la más septentrional y natural. Su nombre evoca las encañizadas, un arte de pesca tradicional de origen árabe que aprovecha las migraciones de los peces entre ambos mares mediante laberintos de cañas y redes.

Gola de El Estacio: Originalmente un canal somero y estrecho, fue drásticamente transformado en los años 70 para permitir el paso de embarcaciones de recreo. Esta intervención es un punto crítico en la historia ambiental de la laguna.

Golas del Ventorrillo y del Charco: Canales menores que serpentean entre islotes bajos y carrizales, fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas.

Gola de Marchamalo: Ubicada al sur, es un canal artificial que conecta con las Salinas de Marchamalo, un paisaje donde la industria y la naturaleza convergen en tonos rosáceos.

La ciencia del desequilibrio. La relevancia educativa de las golas reside en su capacidad para alterar el ecosistema. Durante siglos, el Mar Menor mantuvo una salinidad muy superior a la del Mediterráneo debido a la escasa profundidad y la alta evaporación. Las golas eran estrechas, limitando el intercambio.

Sin embargo, el dragado de la Gola de El Estacio en 1973 cambió las reglas del juego. Al ensanchar y profundizar el canal, se produjo una "mediterraneización" de la laguna: la salinidad descendió y la temperatura se suavizó, permitiendo la entrada de especies invasoras y alterando la flora autóctona.

El flujo de agua en las golas no solo depende de las mareas (mínimas en el Mediterráneo), sino de la presión atmosférica y los vientos. Un fuerte viento de Levante puede "empujar" el agua hacia el interior de la laguna, elevando su nivel.

Turismo con conciencia: ¿Por qué visitarlas? Para el viajero culto, las golas ofrecen una experiencia que trasciende el baño. Visitar la zona de Las Encañizadas —especialmente al atardecer— permite observar un paisaje casi lunar, donde el agua apenas cubre unos centímetros y la frontera entre el cielo y el mar se difumina. Es un santuario de paz donde se puede entender la lucha constante entre la erosión marina y la sedimentación.

En síntesis final, las golas de La Manga son mucho más que accidentes geográficos; son testimonios de la historia geológica de la Región de Murcia y recordatorios de nuestra responsabilidad ambiental. Comprender su funcionamiento es el primer paso para proteger un Mar Menor que, hoy más que nunca, necesita que sus pulmones funcionen en perfecta sintonía con su naturaleza original.

@agirregabiria

La gola de Marchamalo

♬ Spring waltz - melodic techno - Reverie Soul