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Foru Bizia: el Fuero Nuevo de Bizkaia sale a la calle


Mañana acudiremos al Espectáculo teatral itinerante por el 500 Aniversario del Fuero Nuevo de Bizkaia en Getxo. Es un excelente modo de mantener la memoria viva del Fuero Nuevo con este espectáculo callejero al encuentro de la ciudadanía. La conmemoración de una efeméride histórica adquiere su verdadero sentido cuando trasciende los discursos institucionales solemnes para convertirse en una experiencia viva y compartida. 

En el marco del V Centenario del Fuero Nuevo de Bizkaia (1526-2026), la Diputación Foral de Bizkaia y las Juntas Generales de Bizkaia han puesto en marcha 'Foru Bizia', un proyecto escénico itinerante diseñado por la reconocidísima compañía Hortzmuga Teatroa. Esta propuesta plantea una relectura festiva, participativa e integradora de las raíces jurídicas y culturales del territorio, recordando que la norma foral vasca no surgió en gabinetes cerrados, sino de las costumbres populares, la palabra dada y la organización colectiva del propio pueblo. 

El espectáculo arranca su andadura itinerante este sábado, 24 de octubre de 2026, a las 19:30 horas en Getxo. El punto de partida no podría resultar más emblemático: los alrededores del célebre Puente Bizkaia. Desde allí, el cortejo festivo discurrirá por la Kale Nagusia, la Plaza de la Estación (Geltokia Plaza) e Ibaiondo, hasta culminar su itinerario en la Plaza Santa Eugenia. Durante aproximadamente hora y media de recorrido, el espacio urbano se transformará en un dinámico escenario abierto mediante el uso de estructuras móviles, dramatización, euskal dantza, coros comunitarios y música en directo.

Uno de los pilares más valiosos de 'Foru Bizia' radica precisamente en su profunda dimensión comunitaria. En la jornada de Getxo, la representación contará con la implicación directa de destacadas agrupaciones culturales locales como Zozoak Abesbatza,Zasi Eskola Dantza Taldea y Berantzagi Dantza Taldea. En el plano profesional, el elenco escénico estará integrado por los actores y actrices Álex Antúnez,Mar García Serrano,Gabriel Ocina y Maite Fombellida, acompañados por los bailarines Nerea Vesga e Ibon Huarte, la música en directo de Ander Blasco y las atmósferas sonoras del DJ Píxeles Muertos (Beñat de la Ripa).

La iniciativa mantendrá este espíritu participativo a lo largo de su itinerario por cuatro municipios vizcaínos durante los meses de octubre y noviembre. Tras la cita inaugural en Getxo, la gira recalará en Santurtzi el 30 de octubre (desde el Puerto hasta el Parque Central), continuará en Ermua el 7 de noviembre (con centro en la Plaza Orbe Kardinala) y concluirá en Arrigorriaga el 14 de noviembre (recorriendo la Pérgola y la Plaza del Ayuntamiento). En cada parada, coros y grupos de danza de cada localidad se sumarán a la comitiva para enriquecer el espectáculo. 

Llevar el Fuero Nuevo a la calle quinientos años después de su redacción en 1526 constituye un notable ejercicio de rigor, divulgación y pedagogía ciudadana. Frente a la tentación de reducir la historia a documentos de archivo o abstracciones teóricas, el teatro de calle devuelve el patrimonio inmaterial al ámbito en el que cobró vida: el espacio público. Invitar a vecinos y visitantes a caminar colectivamente junto a los intérpretes supone recordar que la identidad foral y los derechos históricos no son fósiles del pasado, sino un patrimonio vivo en continua renovación.

Foru Bizia: el Fuero Nuevo de Bizkaia sale a la calle

Eulalia Abaitua: Pionera de la fotografía vasca

Proseguimos la serie de posts dedicados a fotógrafas (entradas), con la pionera que capturó la intrahistoria de Bizkaia: Eulalia Abaitua. Ella nos ofrece la memoria visual de un mundo que desapareció, con las mujeres y sus oficios de antaño como costureras, sardineras y lavanderas. ¿Cómo era la vida en Bizkaia hace más de cien años? ¿Cómo vestían nuestras bisabuelas, dónde trabajaban y qué rostros poblaban las calles, los caseríos y los puertos? Y, sobre todo, ¿cuántas veces miramos fotografías antiguas sin saber quién apretó el disparador? 


En 1906, Elespuru Hermanos editó en Bilbao la Reseña de las fiestas de Elorrio, obra de Arístides de Artiñano. Varias fotografías de aquel libro (en las páginas 123, 132, 134 y 135) llevan este escueto crédito: «Fotografía de la Sra. de Olano». Esa señora ocultaba tras el apellido de su marido su verdadera identidad: Eulalia Abaitua (1853-1943), la primera fotógrafa vasca de la que tenemos noticia.


Una mujer que convirtió su afición en un extraordinario testimonio histórico. Nació en Bilbao el 25 de enero de 1853. Fue bautizada con los nombres de María Elvira Juliana, pero tras fallecer su madre, Eulalia Allende-Salazar Eguía, cuando la niña apenas tenía un mes (el 12 de febrero), la familia pasó a llamarla Eulalia en su memoria. Su vida experimentó un giro decisivo al trasladarse a Inglaterra. Con dieciocho (18) años se casó en Liverpool, el 16 de mayo de 1871, con el ingeniero Juan Narciso de Olano y Picavea de Lesaca, en una curiosa doble boda donde su hermano Felipe desposó a Ana, la hermana del novio. 


Fue en aquel entorno británico donde descubrió la fotografía, una tecnología que entonces exigía enormes conocimientos químicos y mucha paciencia, nada que ver con la inmediatez de nuestros teléfonos móviles actuales. A finales de la década de 1870, ya de vuelta en Bizkaia, la familia levantó en Begoña el Palacio del Pino con materiales ingleses (¡hasta instalaron un campo de críquet en el jardín!). En los sótanos, Eulalia montó un riguroso laboratorio. Trabajaba con placas estereoscópicas de vidrio que, vistas en un visor binocular, devolvían un asombroso relieve de la escena.


Mientras buena parte de la fotografía de la época se concentraba en personajes distinguidos, posados artificiales y telones de estudio, ella sacó su pesado equipo al aire libre —con luz natural y siempre junto a una joven ayudante de la que, tristemente, ignoramos el nombre—. Fotografiaba a quienes casi nadie miraba. Retrató a su familia, sí, pero también documentó las profundas transformaciones sociales de entre siglos: la inmutabilidad de los ancianos en el valle de Arratia, el incipiente paisaje industrial de la ría, las regatas y los embarcaderos.


Hemos observado a lo largo de los años que su mayor aportación es haber documentado el trabajo femenino, otorgando a las mujeres el centro exacto de la imagen. Lavanderas de Los Caños, sardineras, costureras, campesinas, hilanderas y cargueras no son figuras anónimas en un relato secundario. Aparecen en plena faena, con sus herramientas y gestos. Es cierto que leemos estas placas con cautela, porque no dejan de ser la mirada de una mujer acomodada sobre el mundo obrero, pero desprenden un enorme respeto. Gracias a ellas, hoy complementamos los archivos escritos y podemos estudiar nuestra intrahistoria. 


Falleció el 16 de septiembre de 1943, con noventa (90) años. Tuvimos que esperar hasta 1990 para su primera exposición pública, Gure Aurreko Andrak, donde Alberto Schommer la comparó con una reportera de la agencia Magnum. Hoy, el Euskal Museoa-Museo Vasco de Bilbao conserva unas 2.500 de sus placas, un legado tan vivo que en este mismo 2026 ha inspirado la muestra Kameratik Orratzera. De la cámara a la aguja, reconstruyendo prendas físicas reales a partir de los detalles de indumentaria observados en sus imágenes. 


Recomendamos encarecidamente explorar sus fotografías en los fondos del Museo Vasco y detenernos ante la mirada de una lavandera o una mujer que regresa del mercado; la historia no está tan lejos como pensábamos. Sugerimos también leer la biografía de Maite Jiménez Ochoa de Alda en Bidebarrieta (2010) y ver el documental Norberaren gela (2021).


Por nuestra parte, mantenemos en casa un reto modesto: en cinco (5) años, identificar, fechar y copiar las cien (100) fotografías más antiguas de nuestras familias para cederlas al archivo municipal. Cada 25 de enero, en su aniversario, evaluamos si cumplimos la meta de veinte (20) imágenes al año. Así ningún rostro de nuestros álbumes quedará sin nombre. "La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar" (Argazkilaritza, ezer baino lehen, begiratzeko modu bat da), según Susan Sontag. Eskerrik asko, Eulalia!