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Las matemáticas son un lenguaje más lógica, según Feynman

Las matemáticas no son sólo un lenguaje. Las matemáticas son un lenguaje más razonamiento. Es como un lenguaje más lógica. Las matemáticas son una herramienta para el razonamiento. De hecho, es una gran colección de los resultados del pensamiento y razonamiento cuidadoso de alguna persona. Mediante matemáticas, es posible conectar una afirmación con otra. Cita de Richard Feynman (más posts).

También apunto que "A quienes no saben matemáticas les resulta difícil transmitir un sentimiento real en cuanto a la belleza, la belleza más profunda, de la naturaleza... Si quieres aprender sobre la naturaleza, apreciar la naturaleza, es necesario entender el lenguaje en el que ella habla". 

Mucho antes, Galileo Galilei (1564 - 1642) señaló que "Las matemáticas son el lenguaje en el que Dios ha escrito el universo". 

Química feliz: Serotonina, dopamina, oxitocina, endorfina

Hay cuatro químicos naturales en nuestros cuerpos que suelen ser definidos como el "cuarteto de la felicidad", debido a su papel en la promoción de sensaciones de bienestar y placerSerotonina, Dopamina, Oxitocina, y Endorfinas. Estudiemos la fórmula química de la felicidad, en este orden que es relevante con la serotonina por delante de la dopamina.    
  • La serotonina regula el estado de ánimo, el apetito y el sueño, y su equilibrio es vital para la sensación general y más duradera de la felicidadUn nivel bajo de serotonina hace que aumenten nuestras preocupaciones y se ralentice nuestra capacidad de aprendizaje y memoria. Se logra con gratitud, contacto con la naturaleza, recuerdos agradables,...
  • La dopamina está asociada con el sistema de recompensa inmediata y a corto plazo del cerebro, proporcionando sentimientos de disfrute y motivación hacia actividades que son gratificantes. Un nivel bajo de dopamina se asocia a falta de energía, desmotivación y falta de concentración. Se consigue durmiendo bien, con música y ejercicio,..
  • La oxitocina, a menudo llamada la "hormona del amor", juega un papel crucial en la formación de vínculos sociales y el fortalecimiento de las relaciones. Es responsable de los sentimientos de amor y confianza, así como de nuestros niveles de satisfacción vital. Se estimula con abrazos, generosidad, meditación,... 
  • Las endorfinas actúan como analgésicos naturales del cuerpo y ayudan a aliviar el estrés y el dolor. Estas hormonas pueden ser estimuladas a través de actividades como el ejercicio, la exposición al sol, la meditación y la risa, contribuyendo así a una mejor salud mental y física. Ayudan mantener a raya el estrés y el dolor. Puede generarse con amistad, risas, bailes,...
La fórmula química de la felicidad: Dopamina, oxitocina, serotonina, endorfina

La paradoja de Zenón con Aquiles y la tortuga

La paradoja de Zenón de Elea se puede imaginar como una carrera entre Aquiles, el gran héroe griego conocido por su velocidad, y una tortuga, que es obviamente mucho más lenta. Para hacer la carrera justa, Aquiles le da a la tortuga una ventaja inicial. Supongamos que cuando Aquiles comienza a correr, la tortuga ya ha avanzado 10 metros. 

Según Zenón de Elea, para que Aquiles alcance a la tortuga, primero debe llegar al punto donde la tortuga comenzó (los 10 metros de ventaja). Sin embargo, en el tiempo que le toma a Aquiles llegar a esos 10 metros, la tortuga ha avanzado un poco más, digamos un metro. Ahora Aquiles debe cubrir ese nuevo metro, pero mientras lo hace, la tortuga avanza una pequeña distancia más, y así sucesivamente. 

La paradoja sugiere que Aquiles nunca podrá alcanzar a la tortuga porque cada vez que llega al punto donde estaba la tortuga, esta ha avanzado un poco más, aunque sea una distancia infinitesimalmente pequeña. Esto crea una secuencia infinita de eventos que Aquiles debe completar, lo que parece imposible. Matemáticamente, esto se puede representar como una serie infinita donde Aquiles recorre la mitad de la distancia restante con cada paso. 

Pero la suma de esta serie infinita es finita, lo que significa que eventualmente alcanzará y pasará a la tortuga. Pero la paradoja plantea preguntas sobre cómo entendemos el espacio, el tiempo y el movimiento. Es un excelente ejemplo de cómo los problemas filosóficos pueden desafiar nuestra intuición y provocar un análisis más profundo de conceptos que damos por sentados.

La paradoja de Zenón sobre Aquiles y la tortuga es un famoso problema filosófico que explora el concepto de movimiento y divisibilidad infinita. Zenón de Elea planteó esta paradoja para respaldar la doctrina de Parménides de Elea, que afirmaba que el movimiento es una ilusión

Con esta célebre paradoja, iniciamos una larguísima serie de paradojas que parecen gustar a la infancia, interesar em la juventud y divertir a cualquier edad.  Como bonus para estudio de los mayores, brevemente exponemos otras 5 paradojas más de mecánica clásica

  • La paradoja del arquero: Para alcanzar su objetivo, un arquero no debe apuntar directamente a él, sino ligeramente hacia un lado. No confundir con la paradoja de la flecha.
  • Paradoja de la flecha: Si dividimos el tiempo en porciones discretas de duración 0, no se produce ningún movimiento en cada una de ellas, por lo que si las tomamos todas en su conjunto, el movimiento es imposible.
  • La paradoja de la rueda de Aristóteles: Ruedas concéntricas unidas al rodar parecen recorrer la misma distancia con sus circunferencias, aunque las circunferencias sean diferentes.
  • Paradoja de Carroll: El momento angular de un palo debería ser cero, pero no lo es.
  • Paradoja de D'Alembert: El flujo de un fluido no viscoso no produce fuerza neta sobre un cuerpo sólido.
Más posts sobre paradojas

Pedro Sánchez nos pide el comodín del público

"Lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada".

La carta de Pedro Sánchez a la ciudadanía del pasado miércoles 24 de abril ha sido una sorpresa para todo el mundo. A quienes peinamos canas nos recordó y nos estremeció como la "dimisión de Adolfo Suárez" del jueves 29 de enero de 1981, nunca debidamente explicada. También que apenas 25 días después, se produjo el Golpe de Estado del 23 F.

Hay que posicionarse, hay que decir algo según la cita de Edmund Burke, con el mejor espíritu de la políRica (política lírica) y midiendo las palabras (e incluso después de haber dudado de escribir), porque el ambiente ha sido polarizado hasta niveles inasumibles de crispación social llegando a  amenazar la convivencia.

Esta crisis va más allá del terreno de los partidos, que siempre podrán tomar sus decisiones para movilizarse en un sentido u otro (mejor ante sedes propias para evitar el enfrentamiento): Esto nos apela como  demócratas, obligándonos a activar nuestra más alta inteligencia y no las más bajas pasiones

En democracia todas las opciones políticas son válidas, menos las que esparcen  mensajes de odio o son directamente negacionistas (del cambio climático, de la violencia machista o de la historia de dictadura u organizaciones terroristas,…). Hay mucha buena gente en todas las plurales y diversas formaciones políticas. 

Analizando el caso. Es una situación extraña, inaudita pero quizá algo menos en una figura como Pedro Sánchez, cuya audacia -entre temeridad y coraje- le distingue de la mayoría de la clase política. En nuestra modesta opinión, es legítima su duda y su consulta que nos hace a la ciudadanía. 

En nuestra democracia el presidente de gobierno es un ciudadano más, que puede verse inmerso en vacilaciones en circunstancias extremos. Esto no sería válido en un monarca, porque se supone que cree que su designación fue por nacimiento. Pedro Sánchez ha sido elegido democráticamente por las urnas y está sometido a enormes presiones de poderes visibles o fácticos (… como sucedió con Suárez).

Antes de señalar qué votaré con uno más del público, interpelado por este comodín, he de exponer que no soy enteramente neutral. Pero no por ideología o partidismo, porque existen profundas diferencias, sino por algo que es clave y más esencial en esta coyuntura: Ambos estamos casados con sendas bilbaínas, después de muchos años de matrimonio y con descendencia en común. 

Desde esa perspectiva conjunta, y sabiendo a ciencia cierta el peso de una esposa de Bilbao, quiero dar mi consejo: ¡Sigue, Pedro! O mejor aún: "¡Seguid, Pedro y Begoña, Begoña y Pedro!

En todo caso, es cierto que se ciernen sospechas gravísimas y dudas más que razonables que deben ser dirimidas en los próximos meses. En este momento histórico, hay que dilucidar la calidad de nuestra democracia. No se trata de las burdas acusaciones de un "falso sindicato" (qué vergüenza para los genuinos sindicatos)  lo que hay que resolver. Hay que saber dónde vivimos y si el sistema nos respalda. Y eso hay que construirlo día a día, y en este lapso tenemos una cita con la historia.

Tras la “modélica transición de 1978”, jurídicamente está demostrada la existencia de algunos militares golpistas, algunos policías patrióticos y algunos partidos corruptos. Todos condenados a escala nacional e internacional. Ahora está en juego si es verdad que en España podemos contar con una división real de poderes, con un sistema judicial y un periodismo a la altura de nuestro tiempo y lugar. 

Es hora de retratarse. La indiferencia es culpable. Persisten clamorosos silencios. Muchas personas no queremos aceptar esas constantes afirmaciones que nos retrotraerían al pasado más oscuro, cuando se comenta que "se venden más periodistas que periódicos", o que los árbitros o jueces están comprados (y vendidos). Despejemos las dudas de lawfare en nuestra realidad, a pesar de soportar un sistema judicial que incumple la primera norma de ser renovado después de largos años,…   

¿Qué opinan ustedes? Es nuestro deber ciudadano manifestarnos para asegurar que crearemos un futuro plenamente democrático, sin riesgos de involución.

Podríamos vivir más de 120 años. - Premio Nobel Ramakrishnan

Podríamos vivir más de 120 años. - Premio Nobel Ramakrishnan
Traducción de un gran artículo en el Sunday Times, del 24-3-24 (véase aquí).
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"Podríamos vivir más de 120 años": el científico que descubre por qué morimos Pocas personas saben más sobre el funcionamiento de la vida humana que Venki Ramakrishnan, biólogo molecular de Cambridge galardonado con el Premio Nobel de Química en 2009. Ahora se plantea la cuestión más profunda de la vida.

La clave de una larga vida no es ningún secreto: comer y dormir bien, hacer algo de ejercicio, evitar que te atropelle un autobús y esperar que cualquier enfermedad hereditaria se salte tus genes. Venki Ramakrishnan, vegetariano que va en bicicleta todos los días a su laboratorio de Cambridge, hace todo esto y, a sus 71 años, se declara "filosófico" sobre su propia muerte. Pero también toma pastillas para la tensión arterial, el colesterol alto y los coágulos sanguíneos (
blood clots): medicamentos mágicos que alargan nuestra vida y que toman millones de personas cada día.

Si al final de sus días le ofrecieran una píldora que, en lugar de prevenir la enfermedad, evitara el proceso de envejecimiento y le concediera diez años más de vida, ¿la tomaría? "Todos estaríamos tentados", afirma Ramakrishnan. "La voluntad de vivir más está profundamente arraigada en cada uno de nosotros". ¿Podría llegar a existir un fármaco así? "Tengo la sensación de que estamos en la cúspide de algo", afirma. ¿Cuánto tiempo podría vivir el ser humano? "No creo que haya ninguna ley científica que impida romper nuestra barrera natural de 120 años más o menos. Pero lo pondría en la misma categoría que ser capaces de colonizar Marte. No hay ninguna ley física que diga que no podemos hacerlo. Pero es muy difícil".

Pocas personas saben más de la vida -y del funcionamiento celular que la impulsa- que Ramakrishnan. Este biólogo molecular ganó el Premio Nobel de Química en 2009 por su trabajo para resolver la estructura del ribosoma, la parte de la célula que lee las instrucciones genéticas y utiliza esa información para fabricar proteínas. El ribosoma es crucial para el funcionamiento de nuestro cuerpo: determina el color de nuestros ojos, hace latir nuestros corazones y hace girar nuestras mentes. Fue un avance asombroso.

Ramakrishnan fue nombrado caballero en 2012, elegido presidente de la Royal Society en 2015 y en la última lista de honores de la Reina Isabel II fue nombrado miembro de la Orden del Mérito, de la que solo hay 24 miembros, entre ellos David Attenborough, el artista David Hockney y el arquitecto Lord Foster of Thames Bank. Tras el éxito que ha supuesto desenterrar los secretos de la vida, Ramakrishnan centra su mirada microscópica en las causas del fin de la vida. Ha escrito
un libro titulado Por qué morimos
.

Los egipcios construyeron las pirámides para preparar a sus faraones para la otra vida; los emperadores chinos fueron enterrados con ejércitos de terracota para defender sus cuerpos hasta el renacimiento. La reencarnación y el karma hindúes, el cielo y el infierno cristianos, el jardín de la paz eterna del Islam: estas doctrinas surgieron porque, como dice Ramakrishnan, "el conocimiento de la muerte es tan aterrador que vivimos la mayor parte de nuestras vidas negándola". Sólo el título de su libro basta para que muchos de nosotros entremos en pánico.

Sin embargo, al debilitarse el control de la religión, ha quedado un vacío en nuestra relación con la muerte. En lugar de sacerdotes y profetas, nos dirigimos cada vez más a un grupo de personas -muchos de ellos hombres ultra ricos- a los que Ramakrishnan llama "mercaderes de la inmortalidad".

Ramakrishnan creció en Vadodara (Gujarat) en el seno de una familia hindú, aunque con dos padres científicos -su padre era bioquímico y su madre psicóloga experimental- tuvo una educación relativamente laica. "Pero como dice el chiste, en las trincheras y en las salas de examen nadie es ateo".

Me reúno con él en el Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica de Cambridge, donde trabaja desde hace 25 años. Esta altísima institución, situada en el campus del Hospital Addenbrooke, es la cuna de 12 premios Nobel, entre ellos el de Francis Crick y Jim Watson en 1962 por descubrir la estructura del ADN. El laboratorio y sus 440 científicos pretenden "abordar los principales problemas de la salud y la enfermedad humanas". Pero fuera del mundo de la ciencia académica, los investigadores ya no se conforman con luchar contra las enfermedades, sino que quieren engañar a la propia muerte.

A tan solo 10 kilómetros de donde estamos sentados se encuentra Altos Labs, la empresa biotecnológica de nueva creación más financiada de la historia, con 2.400 millones de libras de inversores como Jeff Bezos, de Amazon, y el multimillonario ruso-israelí Yuri Milner. Las instalaciones, que abrirán sus puertas en Cambridgeshire en 2022, tienen como objetivo detener por completo el proceso de envejecimiento. En la última década se han fundado más de 700 empresas de "vida más larga". La Iniciativa Chan Zuckerberg -creada por el cofundador de Facebook Mark Zuckerberg y su esposa, Priscilla Chan- incluye en su cometido nada menos que curar, prevenir o gestionar todas las enfermedades para finales del siglo XXI. ¿Se trata de una quimera? "Estos multimillonarios de la tecnología a menudo han tenido un éxito muy rápido a una edad temprana", afirma Ramakrishnan. "Tienen la idea de que la vida no es más que un código que hay que piratear. Pero el envejecimiento es muy complejo. Hay una gran exageración en este campo, y gran parte de ella se aprovecha de la ansiedad que sentimos como humanos ante el envejecimiento y la muerte".

Pero en medio de la arrogancia, hay esperanza, afirma. "En los últimos 50 años la biología molecular y la genética han hecho enormes avances en la comprensión de los procesos de envejecimiento". Volviendo al título de su libro, que recuerda a la Parca: ¿Cómo morimos? ¿Qué sabemos ahora de lo que ocurre en nuestras células cuando hacemos ese último giro mortal? La muerte -si se excluyen enfermedades e inconvenientes como ser devorado por un león- es el resultado, en términos sencillos, del envejecimiento. Pero morir de "viejo" parece algo insatisfactorio. ¿Qué ocurre realmente en el interior de sus víctimas para que la vida se detenga sin más? "Se puede pensar en el envejecimiento como una acumulación de daños en nuestras células, su capacidad para funcionar, su capacidad para hablar entre ellas, su capacidad para regenerarse", afirma Ramakrishnan. "El envejecimiento es una acumulación de defectos químicos que hace que estas células empiecen a funcionar mal".

Cuando somos jóvenes, muchas de las células de nuestro cuerpo rejuvenecen de forma natural. Si se dañan, se dividen y la célula madre muere una vez sustituida por su descendiente. Pero uno de los marcadores del envejecimiento es la "senescencia" (posts). Las células senescentes pierden la capacidad de dividirse y poco a poco se van dañando y muriendo. Esto no es un problema al principio. Las células mueren a lo largo de nuestra vida. "Ni siquiera nos damos cuenta. Puedes perder un miembro entero y seguir viviendo. Pero en el momento de la muerte se produce un fallo crítico de los sistemas. Se pierde la capacidad de funcionar coherentemente como individuo". Ramakrishnan cita El sol también sale, de Hemingway, en la que un personaje explica cómo se arruinó: "De dos maneras. Gradualmente, luego de repente". El cuerpo envejece gradualmente, luego muere de forma abrupta".

Desenmarañar los procesos graduales de los repentinos -envejecimiento de la muerte final- es un punto clave de la investigación sobre longevidad. ¿Cuál de estos procesos se debe a una enfermedad -el cáncer o el Alzheimer, por ejemplo, que nos afectan a muchos, pero no a todos- y cuáles son simplemente envejecimiento, que es universal? Para separar estos factores, los científicos creen estar cerca de un gran avance.

Un obstáculo clave es que las fuerzas evolutivas no están preparadas para que vivamos eternamente. "Lo que le importa a la evolución es que te propagues, te reproduzcas y transmitas tus genes", afirma Ramakrishnan. "No hay ningún beneficio, en términos evolutivos, en gastar muchos recursos intentando vivir más". Estas fuerzas, sin embargo, podrían superarse.

Ramakrishnan divide a los súper ricos que buscan la vida eterna en tres categorías: chiflados, misioneros y racionalistas. "Los chiflados tienen ideas realmente extrañas que no tienen ninguna base real en la ciencia actual", afirma. Esto incluye el campo de la criogenia: congelar nuestros cuerpos tras la muerte hasta que la tecnología avance hasta el punto de que podamos volver a la vida. "No hay ni una sola prueba creíble de que la criogenia humana vaya a funcionar nunca". Una vuelta de tuerca a este planteamiento es un plan para cargar el cerebro en un almacenamiento digital basado en la nube, para descargarlo en una nueva forma de vida en una fecha posterior. Sam Altman, director general de OpenAI, está en la lista de espera de la empresa Nectome, de San Francisco, que pretende "respaldar, registrar y guardar" las mentes de sus clientes.
Luego están los misioneros. "Son personas que entienden algo de biología y quieren utilizarla para prolongar la vida en serio", afirma Ramakrishnan. En esta categoría entraría Bryan Johnson (posts), el multimillonario tecnológico de 46 años que saltó a los titulares el año pasado cuando reveló que se había transfundido a sí mismo plasma sanguíneo de su hijo Talmage, de 17 años, en un proceso extrapolado de la técnica conocida como parabiosis, la unión quirúrgica de dos o más cuerpos. Esperaba que esto le diera el corazón de un hombre de 37 años, la piel de uno de 28 y la capacidad pulmonar y la forma física de uno de 18, pero acabó dándole un aspecto un poco espeluznante.

Ramakrishnan se muestra escéptico, y Johnson admite que el procedimiento, que cuesta 2 millones de dólares al año, apenas le reporta beneficios, pero hay estudios que demuestran que la sangre de ratones jóvenes puede prolongar la vida de ratones viejos. Los primeros resultados sugieren que la sangre joven reduce la actividad de los genes que causan inflamación. Aislar factores como éste podría ayudar a crear un tratamiento que ralentice el proceso de envejecimiento, afirma Ramakrishnan.

Sin inmutarse, la siguiente treta de Johnson tiene que ver con la ciencia en torno a los telómeros (posts), las puntas protectoras al final de nuestros cromosomas. A lo largo de nuestra vida, los telómeros se acortan cada vez que las células se dividen, lo que significa que ya no pueden proteger adecuadamente a los cromosomas y las células ya no pueden dividirse y reconstruirse. Una sustancia química del organismo llamada telomerasa permite a algunas células reconstruir los telómeros, lo que potencialmente permite a las células reponerse indefinidamente. Johnson pretende secuestrar este proceso. Sin embargo, también podría aumentar el riesgo de cáncer, ya que la telomerasa permite que las células tumorales se dividan indefinidamente. Ramakrishnan cree que, si se supera este obstáculo, se podrían abordar aspectos clave del proceso de envejecimiento.

Esto nos lleva a los racionalistas, categoría en la que se incluye Ramakrishnan. Este grupo se centra en la lucha contra las enfermedades como forma de alargar nuestra vida. "Para muchas enfermedades - cardiopatías, cáncer, demencia - el riesgo aumenta con la edad. Así que si el envejecimiento es un factor de riesgo común, quizá deberíamos pensar en qué podemos hacer para atajar el envejecimiento, de modo que podamos vivir más sanos".

Ramakrishnan parece estar en forma y sigue yendo de vacaciones de excursión con su mujer, Vera Rosenberry, ilustradora infantil y escritora de Ohio. Pero admite que "a veces da la sensación de que la vida es como estar limitado a una parte cada vez más pequeña de una casa, ya que las puertas de las habitaciones que nos gustaría explorar se van cerrando poco a poco a medida que envejecemos".

Pero, a decir verdad, Ramakrishnan no está interesado en la inmortalidad. Lo que le mueve es centrarse en los procesos celulares y moleculares que rigen el envejecimiento y la enfermedad, con la esperanza de que más personas puedan disfrutar de buena salud hacia el final de sus vidas. Si la búsqueda de la vida eterna nos lleva a esa meta, que así sea. "El libro se titula Por qué morimos, pero también podría llamarse Cómo vivir", afirma.

A sus 71 años, ¿no le tienta la perspectiva de aprovechar los rápidos avances de la ciencia del envejecimiento para alargar su vida y su carrera? Según él, ya vivimos lo suficiente. El peligro de una longevidad cada vez mayor es la creación de una sociedad estancada, en la que los ancianos se aferren a los recursos económicos y las posiciones de influencia. "Me jubilaré el año que viene. Mi laboratorio sigue publicando en buenas revistas. Pero una persona de 35 años podría crear un campo completamente nuevo. Es una cuestión de justicia generacional. Ya vivimos el doble que nuestros antepasados".

De todos los multimillonarios con complejo de dioses que invierten en longevidad, es Bill Gates, con sus mosquiteras contra la malaria y sus campañas de vacunación, por quien Ramakrishnan siente más respeto. "Se pregunta cómo podemos aumentar la esperanza de vida en los países pobres. Lo irónico es que probablemente él esté haciendo más por aumentar la longevidad humana que cualquiera de estos tipos". Así que en lugar de ocupar un valioso espacio en el laboratorio, Ramakrishnan va a aprender idiomas, leer y pasar tiempo visitando a sus hijos y nietos en Estados Unidos. Espera seguir el ejemplo de su padre, que a sus 98 años sigue viviendo de forma bastante independiente.

Como dice Ramakrishnan: "Mientras esperamos a que la vasta empresa gerontológica resuelva el problema de la muerte, podemos disfrutar de la vida en toda su belleza. Cuando nos llegue la hora, podemos adentrarnos en el ocaso con buen talante, sabiendo que hemos tenido la suerte de participar en ese banquete eterno."

Método definitivo para perder peso: ¿Dieta o ejercicio?


Un peso óptimo es una premisa de salud y longevidad. Pero no en igual grado, ni del mismo modo. La dieta y el ejercicio, ambas, son importantes para perder o controlar peso de manera saludable. Vamos a explicarlo con detalle, pero siempre recordando que es aconsejable hablar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier régimen de dieta o de ejercicio, especialmente si se tiene alguna condición de salud preexistente. 

La alimentación es más determinante, ver vídeo inicial, porque la pérdida de peso ocurre cuando se consume menos calorías de las que se queman. Por lo tanto, seguir una dieta saludable y equilibrada puede ayudar a reducir la ingesta de calorías. Esto no significa necesariamente comer menos, sino comer de manera más inteligente, eligiendo alimentos bajos en calorías pero ricos en nutrientes

El ejercicio ayuda a quemar calorías. Pero además, el ejercicio regular aumenta el metabolismo, lo que puede hacer que se quemen más calorías incluso en reposo. También es beneficioso para la salud en general y puede ayudar a mantener el peso correcto a largo plazo. Es importante recordar que cada persona es única, por lo que lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Es mejor hablar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier programa de pérdida de peso.

Según un ensayo sobre obesidad y deporte encargado por el National Cancer Institute (NCI) de Estados Unidos, lo más efectivo para perder peso es combinar dieta y ejercicio físico. Los resultados de la investigación concluyeron que la pérdida de peso promedio fue mayor en el grupo de trabajo que hacía dieta y ejercicio (perdieron un 10.8% del peso corporal) en comparación con quienes solo hacían dieta (8.5%) o solo practicaban ejercicio (2.4%).

Tal y como afirma Adriana Alvarado, doctora del Centro de Nutrición Clínica (CNC), "es más fácil cortar calorías que quemar calorías". Es decir, cuando se trata de perder peso el 75% depende de lalimentación y el 25% de la práctica de ejercicio.
La cantidad de ejercicio necesaria para perder peso puede variar dependiendo de varios factores, incluyendo la dieta, el nivel actual de actividad física, y el metabolismo individual. Sin embargo, muchas organizaciones de salud, como la Organización Mundial de la Salud, recomiendan al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad intensa cada semana para la salud general. Para la pérdida de peso, es posible que se necesite incluso más actividad. Hay estudios que sugieren que son necesarios hasta 300 minutos (5 horas) de actividad moderada cada semana para ver resultados significativos de pérdida de peso. 

Es importante recordar que cualquier cantidad de ejercicio regular es mejor que ninguna, y es más beneficioso hacer algo de actividad física regularmente, incluso si es menor de lo recomendado. Es crucial combinar el ejercicio con una dieta saludable para una pérdida de peso efectiva. 

Resumen: Para perder peso, la alimentación es tres veces más eficaz que la actividad física. Porque es enorme la cantidad de ejercicio para perder peso, mientras que el déficit energético mejora con sólo reducir las calorías. Una vez alcanzado el peso ideal, el ejercicio es mejor para no recuperar el peso. Por otra parte, el ejercicio determina qué tipo de masa perdemos, construyendo músculo y reduciendo la grasa más innecesaria.

¿Cómo afecta la hora de comer a tu longevidad?

Resumen en 40 palabras: Es aconsejable acomodar todas las comidas del día a los ciclos de luz y mayor actividad, desde el amanecer al anochecer, dejando un período de ayuno nocturno prolongado (al menos de doce horas). Conozcamos mejor las biorritmos (ritmos circadianos) para sincronizar mejor nuestra vida (próximo post). 

La investigación del neurobiólogo Joseph Takahashi demuestra que el reloj biológico influye más de lo que se creía en numerosas funciones del organismo, en particular en el metabolismo. De ahí se deriva que la hora de comer parece que sí importa en la longevidad, así como la restricción calórica.

El reloj biológico humano está controlado por una decena de genes. Juntos conforman un mecanismo molecular importante para la evolución, algo que se sabe porque seres muy diversos – moscas, gusanos u hongos- tienen uno muy parecido. El neurobiólogo Joseph Takahashi ha dedicado décadas a descifrar el funcionamiento del reloj biológico y su papel en nuestro comportamiento, después de descubrir el primer gen relacionado con él en mamíferos. 

Según afirmó en una conferencia en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), hay una relación directa entre el reloj biológico y la salud y, entenderla a escala molecular permitirá abrir nuevas vías contra el cáncer y otras enfermedades. Takahashi fue presentado por la investigadora del CNIO María Casanova, que busca mejorar las terapias oncológicas ajustando a los biorritmos la hora de administración, y estudia también cómo reacciona el sistema inmunitario en función del momento del día. 

Una prueba de la importancia del reloj biológico es su relación con la longevidad. Takahashi demuestra en un reciente trabajo en Science que un método experimental usado para prolongar la vida en animales modelo, la restricción calórica (ingerir menos calorías de manera controlada), es más efectiva si se aplica teniendo en cuenta los ritmos biológicos. En la investigación varios grupos de ratones comieron toda su vida un 30% menos de lo habitual, pero algunos lo hicieron con restricciones horarias. 

Los ratones que podían comer en cualquier momento del día fueron un 10% más longevos; los que comían solo de día vivieron un 20% más; y los que comían solo de noche, cuando los ratones son más activos, un 35% más. “Esto sorprendió mucho a toda la comunidad de longevidad, porque muestra que la hora en que se come es quizás el factor más importante”, afirma Takahashi. 

El poder de este experimento es que los animales comen exactamente lo mismo cada día, la única diferencia es el patrón temporal que siguen al hacerlo. Estamos muy emocionados con este resultado”. “Nuestra hipótesis es que el reloj biológico está en la base de todos los mecanismos del organismo que sabemos que están relacionados con la longevidad”, dijo Takahashi en el CNIO. 
Un ciclo de energía convertido en un ciclo de instrucciones genéticas Que los ritmos biológicos sean importantes tiene sentido, dados los cambios ambientales que trae el ciclo de luz/oscuridad: “Es en realidad un ciclo de energía. No solo las plantas, que obtienen energía del sol, sino todos los sistemas vivos han desarrollado relojes para anticiparse y aprovechar el ciclo de energía en la Tierra”, explicó Takahashi. Él y otros han mostrado en las últimas décadas que, a escala molecular, la adaptación a este ciclo de energía implica que también hay un ciclo en la ‘lectura’ (o transcripción) de nuestros genes. Los genes dan las instrucciones para el funcionamiento cotidiano del cuerpo, y ahora se sabe que cada una de esas órdenes entra en juego en un momento determinado del día. Como dice Takahashi, “hay un ciclo de transcripción genética que tarda 24 horas en completarse”. 

El primer gen CLOCK relacionado con ritmos circadianos se identificó en la mosca de la fruta –la Drosophila melanogaster— en los años setenta. Los años siguientes empezó una carrera por encontrar más bases genéticas de relojes circadianos. Takahashi encontró el gen CLOCK en 1997, y poco después BMAl1. Son genes que activan la lectura de otros implicados en ritmos circadianos, de los que se conocen ya una decena. Estos genes interactúan formando un sistema que se sincroniza con el entorno, y su acción influye en miles de otros genes. Takahashi ha descubierto que alrededor del 10% de los genes que se expresan en cualquier tejido están sometidos a control circadiano. Muchos son genes implicados en rutas metabólicas y del ciclo celular. En su investigación con restricción calórica observó que, en el hígado, los patrones de lectura (transcripción) de unos 2.500 genes variaban según los animales comieran de día o de noche. El grupo en que esta lectura de las instrucciones genéticas se desviaba menos de la habitual era el de los ratones más longevos –los que comían solo por la noche, coincidiendo con su periodo natural de actividad. Los investigadores registraron también una mayor pérdida de peso en este grupo. 

El grupo de Joseph Takahashi quiere ahora investigar si alterar el gen CLOCK tiene efectos sobre la longevidad, y también buscan modular la actividad de este gen mediante un fármaco. Antes de bajar a la escala molecular los investigadores abordaron la fisiología del reloj biológico. Hoy se sabe que los biorritmos se mantienen también en ausencia de señales externas, como la luz –que es solo una las señales que pueden influir en el ritmo circadiano–. Estas señales, sin embargo, son importantes para resetear y sincronizar el reloj. También ha sido importante descubrir que no hay un único reloj en el cerebro, como se creía: “La investigación del reloj circadiano de los mamíferos se ha centrado durante mucho tiempo en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, pero ahora sabemos que cada célula tiene su propio reloj, y el sistema nervioso central, el cerebro, los sincroniza”, dijo Takahashi. 

El envejecimiento se asocia con el declive gradual de los ritmos circadianos, lo que plantea la cuestión de si los mecanismos farmacológicos o conductuales que aumentan la solidez circadiana pueden ralentizar el proceso de envejecimiento. La alimentación restringida en el tiempo es un mecanismo para aumentar los ritmos internos, e incluso la administración restringida en el tiempo de una dieta rica en grasas durante la fase activa, en concreto, puede prevenir la obesidad inducida por la dieta y las comorbilidades asociadas, incluso en un contexto de alteración circadiana. Aunque la restricción calórica favorece la longevidad, no está tan claro hasta qué punto está implicado el reloj biológico de 24 horas.

¿Cuál es la duración máxima de la vida humana según la ciencia?

Resumen: Aunque la medicina actual ha llegado a establecer un límite de unos 150 años como la duración máxima de la vida humana, aún no se sabe qué logrará la ciencia en el futuro. 

Según este modelo matemático desarrollado por científicos suecos en 2008, la teórica duración máxima de una vida humana es de 126 años. Siguieron un modelo Weibull ampliado para la estimación utilizando un método matemático adecuado basado en el patrón de probabilidad de supervivencia. Encontraron una estimación de la esperanza de vida humana máxima de unos 126 años, a partir de tablas de vida periódicas para las mujeres suecas entre 1950 y 2005.

Un nuevo estudio de 2021 fue realizado por investigadores de una empresa de biotecnología con sede en Singapur llamada Gero.AI, en colaboración con el Roswell Park Comprehensive Cancer Center de Nueva York. Los investigadores elevaron la vida humana hasta 150 años, recopilando información sobre la salud y la forma física de numerosas personas, junto con muestras de sangre. A partir de estas muestras, decidieron que la duración de la vida depende de dos factores: la edad biológica y la resiliencia. La edad biológica se calcula en función del estilo de vida, la enfermedad y el estrés en relación con la edad real de la persona, mientras que la resiliencia se refiere a la capacidad de recuperar niveles altos de salud después de experimentar una enfermedad o un traumatismo físico.

Los resultados muestran que entre los 120 y los 150 años, el cuerpo humano pierde por completo su capacidad de resistencia y, por tanto, de recuperación ante el más mínimo problema de salud. Según Andrei Gudkov, vicepresidente del Roswell Park Comprehensive Cancer Center, el estudio supone un "avance conceptual". "Ahora sabemos que la prevención y el tratamiento de las enfermedades relacionadas con la edad mejorarán sin duda la vida media, pero no la máxima. A menos que se desarrollen verdaderas terapias antienvejecimiento", declaró a The Independent. Y esta última frase es la muleta para los que aún creen que la muerte puede ser "abolida": 150 años es el límite con la medicina actual, pero nadie sabe qué logrará la ciencia en los próximos años.

Para concluir repasemos, una vez más, algunos factores clave que pueden contribuir a una vida más larga y saludable: Dieta saludable y equilibrada, ejercicio regular, manejo del estrés, mentalidad positiva, conexiones sociales y un sueño adecuado y de calidad. Lo que hemos denominado el modelo GRECIA (Gratitud, Relajación, Ejercicio, Conexión, Ikigai y Alimentación).

¿Cuánto puede la ciencia aumentar la longevidad humana?


¿Puede la ciencia aumentar la longevidad humana? Si creemos ciertas proclamas, se diría que la ciencia está situando al ser humano al borde, si no de la inmortalidad, sí al menos de una vida tan larga (¿amortalidad?) que tendremos tiempo sobrado para cansarnos de ella. Al fin y al cabo, se dice, hasta 1800 se vivía unos 40 años, y hoy duplicamos esta cifra. 

Entre 43 buenas noticias para el 2024, la primera es que las vidas vuelven a alargarse. Después de un paréntesis por culpa de la pandemia, la esperanza de vida mundial creció de nuevo en 2023: hoy son 73 años, hasta 12 años más que en 1980 según la ONU.

Los factores del envejecimiento son ahora infinitamente mejor conocidos. ¿Por qué no entonces esperar que el progreso científico a lo largo de este siglo consiga otra extensión semejante de la vida, o incluso mucho más espectacular?

Pero debe entenderse una diferencia clave entre dos conceptos, esperanza de vida y longevidad. Es cierto que hasta 1800 el promedio de vida era de menos de 40 años, y que hoy ronda los 80 en el primer mundo y 73 años a escala mundial. Sin embargo, esto no significa que antaño fuese difícil llegar a los 50, sino que la mortalidad infantil era muy elevada y muchas personas jóvenes morían por hambre, guerras o enfermedades, reduciendo el promedio, la esperanza de vida. La longevidad, por su parte, es el límite al que el cuerpo humano podría llegar si otro obstáculo no lo impidiera. Pero ¿cuál es ese límite? ¿Existe? ¿Puede extenderse?

La persona que ha alcanzado mayor edad confirmada fue la francesa Jeanne Louise Calment, que falleció en 1997 superando los 122 años. Desde enero de 2023 la persona viva más anciana verificada es la catalana Maria Branyas Morera (nacida en San Francisco, California, y con este Twitter @MariaBranyas112), que este año cumple 116. Desde mediados del siglo XX la medicina y la mejora de la dieta y la calidad de vida han prolongado la vida en la ancianidad. Pero así como el número de personas supercentenarias —mayores de 110 años— ha aumentado exponencialmente, en cambio las edades que alcanzan no lo han hecho, lo cual sugiere que la longevidad no se ha extendido sustancialmente. Para algunos, este dato indica que estamos cerca del límite, unos 115 años. Otros lo elevan hasta entre 120 y 150, mientras que algunos sostienen que aún no conocemos ese límite y que la ciencia tiene margen.

Es cierto que hoy conocemos mucho más sobre el envejecimiento. Pero ¿sabemos lo suficiente? Los telómeros, los extremos de los cromosomas, tienen un papel central en la senescencia celular (envejecimiento). Y aunque los científicos trabajan para contrarrestar el acortamiento de los telómeros con la edad, una línea prometedora, existen otros muchos factores que pueden ser limitantes. Ciertos estudios sugieren que, aunque podemos mantener el cerebro joven por más tiempo, las enfermedades neurodegenerativas son un peaje evolutivo a pagar por nuestro gran desarrollo cerebral.

Los científicos trabajan para contrarrestar el acortamiento de los telómeros, los extremos de los cromosomas, con la edad. Pese a todo, voces como la del gerontólogo biomédico Aubrey de Grey afirman que podremos vivir mil años. Su propuesta, Estrategias para una Senescencia Inapreciable por Ingeniería (SENS, en inglés en sens.org), ha sido criticada por diversos expertos por no haber aportado ningún avance significativo, e incluso se ha calificado como pseudociencia. Pero proliferan las empresas biotecnológicas dedicadas a intentar extender la vida humana, algunas de ellas con la participación de conocidos magnates. El debate prosigue, y sería una buena señal que viviéramos para verlo prolongarse hasta el próximo siglo.

El vehículo eléctrico más grande que se carga sólo la primera vez

Esta es una historia muy ilustrativa sobre la superioridad de los vehículos eléctricos, que hemos contado muchas veces en los últimos 5 años. El vehículo eléctrico más grande del mundo no necesita cargarse nunca, excepto en una primera y única ocasión. Todo gracias a la frenada regenerativa. Se trata de un camión volquete eDumper funciona eléctricamente e incluso suministra electricidad a la red pública, y nada menos que 77.000 kWh al año.

Este camión colosal fue creado por la empresa suiza Ciments Vigier SA en 2019. Trabaja en una cantera de Biel (Suiza), transportando en cada viaje unas 60 toneladas de cal y marga desde la zona minera a mayor altitud hasta un sistema de transporte a menor cota de altura. 

El eDumper sube hasta la mina descargado, con sus 50 toneladas de tara (incluidas las baterías de 4,5 toneladas). Al bajar con mucha carga de rocas, unas 110 toneladas (completamente cargado), la frenada regenerativa recarga sus baterías de litio de 600 kWh (equivalentes a 6 Tesla Model S). De modo que, aunque la regeneración no es del 100%, le sobran unos 200 kWh para volver a subir la empinada carretera con desniveles del 13%.

Este modo de funcionamiento puramente eléctrico no necesita energía, más que para el primer viaje de subida, ahorrándose la empresa más de 71.000 litros de diésel al año y evitando al planeta 185 toneladas de emisiones de CO. Dado que el  eDumper produce unos 200 kWh sobrantes en cada uno de los 20 viajes diarios, una vez deducida la energía de propulsión necesaria para el vehículo y el funcionamiento de los sistemas de refrigeración y de las bombas hidráulicas, el excedente anual de unos 77 mWh (que es otro beneficio del sistema al verterlo a la red eléctrica). 

Aunque el "milagro" se debe a la singularidad del recorrido fijo, recuperando gran parte de la energía potencial del mineral que se hace descender, este proceso funciona en todos los Vehículos Eléctricos a Batería (BEV) que recargamos al bajar un puerto, ganando batería y evitando desgaste de las pastillas de freno.
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