Ser parisino, o bilbaíno, es una experiencia, no un origen I/II

«Être Parisien, ce n’est pas être né à Paris, c’est y renaître.» (Ser parisino no es nacer en París, sino renacer allí), señaló Sacha Guitry. Pocas ciudades del mundo han generado una mitología tan densa y tan disputada como París. Capitales más grandes existen; urbes más antiguas, también. Pero ninguna ha logrado convertirse, con tal persistencia a lo largo de los siglos, en un estado de ánimo. Y nadie lo formuló con mayor precisión y elegancia que Sacha Guitry, ese dramaturgo, actor y cineasta de la Belle Époque tardía que hizo del ingenio su firma más reconocible.

El hombre que encarnó París. Alexis Georges Pierre Sacha Guitry nació en San Petersburgo en 1885 —paradoja biográfica que la cita convierte en autobiografía involuntaria— y murió en París en 1957. Hijo del gran actor Lucien Guitry, creció entre bambalinas y salones literarios, absorbiendo desde niño ese arte tan parisino de decir lo profundo con ligereza y lo trivial con aparente seriedad. Escribió más de ciento veinte obras de teatro, dirigió una treintena de películas y cultivó una imagen pública de dandi brillante e irremediablemente enamorado de su ciudad.

Su relación con París fue, en efecto, la gran historia de amor de su vida —más estable, desde luego, que sus cinco matrimonios, todos ellos con actrices célebres. Se le atribuye haber dicho que un hombre que pierde a su mujer y a su perro al mismo tiempo comprende cuánto echaba de menos al perro. Ese filo irónico, capaz de herir y de hacer reír en el mismo instante, es la marca inconfundible de su estilo.

Pero Guitry fue también algo más que un ingenioso de salón. Durante la ocupación alemana de París sufrió acusaciones de colaboracionismo —fue arrestado en 1944 y posteriormente exonerado— en un episodio que enturbia su legado y lo humaniza a la vez, recordándonos que los espíritus más refinados no están necesariamente a salvo de los dilemas morales más brutales de su tiempo.

La frase es, en apariencia, sencilla. Ser parisino no es una cuestión de cuna, sino de renacimiento. Pero bajo esa aparente ligereza —tan característica del esprit français— late una reflexión filosófica de considerable profundidad sobre la identidad, el aprendizaje y la transformación personal.

El peso del nacimiento y la libertad de la elección. Durante siglos, la pertenencia a un lugar fue una cuestión de sangre y de suelo. Se era bretón, provenzal o alsaciano antes incluso de comprender qué significaba serlo. La modernidad, sin embargo, fue abriendo lentamente otra posibilidad: la de elegir a qué comunidad, a qué ciudad, a qué tradición cultural se desea pertenecer. París, más que ninguna otra metrópolis occidental, encarnó ese ideal.

Desde el siglo XIX, la ciudad fue destino de artistas, escritores y pensadores que llegaron desde los rincones más diversos del mundo —Apollinaire desde Polonia, Picasso desde Málaga, Hemingway desde Illinois, Beckett desde Dublín— y que, sin embargo, terminaron siendo inseparables del paisaje cultural parisino. No nacieron en París, pero en París renacieron. La ciudad los rehízo.

La pedagogía implícita de una ciudad. Hay en la cita de Guitry una dimensión educativa que merece atención. Renacer implica un proceso: no es una transformación instantánea, sino el resultado de una exposición prolongada, de una escucha activa, de lo que podría llamarse —en términos pedagógicos— un aprendizaje experiencial de la más alta intensidad.

París enseña a quien se deja enseñar. Sus cafés son aulas sin horario; sus museos, bibliotecas sin índice; sus mercados, lecciones de historia social. Caminar por el Marais o detenerse ante el Sena al atardecer no es turismo: es, para quien lo vive con atención, el inicio de una conversación con la civilización europea en su versión más concentrada y más exigente.

En este sentido, la frase de Guitry conecta con una tradición intelectual que va de Montaigne —quien consideraba el viaje como forma suprema de autoconocimiento— hasta la filosofía contemporánea del lugar y la identidad. No somos solo lo que nacemos; somos también lo que aprendemos a amar.

La ciudad como texto literario. La literatura francesa ha tratado París no como escenario, sino como protagonista. Balzac la cartografió socialmente; Baudelaire la convirtió en símbolo de la modernidad melancólica; Perec la fragmentó en inventarios cotidianos de insólita belleza. Todos ellos, a su manera, confirman la intuición de Guitry: uno no comprende París al llegar, sino al volver; no al visitarla, sino al habitarla; no al mirarla, sino al dejarse mirar por ella. Esa capacidad de la ciudad para interpelar al viajero, para hacerle preguntas que no sabía que llevaba consigo, es quizás su rasgo más literario y más pedagógico a la vez.

Coda final. La próxima vez que alguien regrese de París con esa extraña mezcla de melancolía y plenitud que la ciudad deja como rastro, convendrá recordar a Guitry. No es nostalgia lo que siente. Es, simplemente, que ha comenzado a renacer.

El discreto valor ecológico de la salamanquesa mediterránea

Salamanquesa

Hoy hablamos de un animalito que vive con nosotros en Alicante y lo hemos fotografiado desde hace años: La salamanquesa, un prodigio en miniatura que vive incomprendido en nuestra casas. Hay animales que coexisten con el ser humano durante siglos sin recibir el reconocimiento que merecen. La salamanquesa —ese pequeño reptil de ojos grandes, piel translúcida y movimientos furtivos que aparece en las paredes al caer la noche— es uno de ellos. Lejos de ser una criatura que inspire temor o desagrado, la salamanquesa es un organismo extraordinario, cuya biología desafía intuiciones y cuya presencia en nuestros ecosistemas domésticos y naturales resulta francamente beneficiosa.

Taxonomía y diversidad. La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) pertenece al orden Squamata, suborden Gekkota, uno de los linajes de reptiles más antiguos y diversificados del planeta. Los gecos —como se denominan en conjunto— comprenden más de 1.800 especies distribuidas por todos los continentes habitados, colonizando hábitats que van desde los desiertos más áridos hasta las selvas tropicales. En la península ibérica conviven principalmente dos especies: la mencionada Tarentola mauritanica, robusta y de aspecto casi pétreo, y la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus), más delgada y de coloración rosácea. Ambas son perfectamente inofensivas para el ser humano.

La maravilla de sus patas. Pocos rasgos biológicos han fascinado tanto a los científicos como la capacidad de la salamanquesa para desplazarse por superficies verticales e incluso invertidas, incluyendo el cristal. Durante décadas se especuló con la existencia de alguna sustancia adhesiva; la realidad es aún más elegante. Sus dedos están recubiertos de millones de microestructuras piliformes llamadas setas, que a su vez se ramifican en estructuras aún más finas denominadas espatulae. Estas estructuras generan fuerzas de Van der Waals, interacciones electromagnéticas débiles pero que, multiplicadas por millones de contactos simultáneos, producen una adhesión suficiente para sostener el peso del animal. Este hallazgo ha inspirado toda una rama de la ingeniería biomimética, con aplicaciones en adhesivos reutilizables, robótica y materiales de nueva generación.

Depredador silencioso, aliado ecológico. Desde una perspectiva funcional, la salamanquesa presta un servicio ecosistémico de notable valor. Es un depredador especializado en artrópodos: mosquitos, polillas, cucarachas, mosquitos tigre, jejenes y toda suerte de insectos que el ser humano considera, con razón, molestos o vectores de enfermedad. Una sola salamanquesa puede consumir varios cientos de insectos a lo largo de una noche de actividad. En zonas mediterráneas como la costa valenciana o el litoral andaluz, donde la presión de insectos durante los meses cálidos es considerable, su labor silenciosa equivale a un control biológico natural, gratuito y sin efectos secundarios.

Fisiología y comportamiento. La salamanquesa es un reptil ectotermo, es decir, regula su temperatura corporal mediante el comportamiento: busca superficies cálidas durante el día —paredes soleadas, rocas, fachadas orientadas al sur— y se activa al anochecer, cuando los insectos atraídos por la luz artificial abundan. Su visión nocturna es excepcional: sus pupilas, de tipo vertical, pueden dilatarse extraordinariamente en condiciones de baja luminosidad. Poseen también receptores olfativos en la lengua, que utilizan con frecuencia para explorar el entorno.

Otro rasgo llamativo es su capacidad de autotomía caudal: ante un depredador, la salamanquesa puede desprenderse voluntariamente de su cola, que continúa moviéndose para distraer al agresor mientras el animal escapa. La cola se regenera posteriormente, aunque la nueva estructura carece de vértebras óseas, reemplazadas por cartílago.

Una invitada que merece bienvenida. La presencia de una salamanquesa en el hogar no es señal de suciedad ni de descuido; es, al contrario, indicador de un microentorno ecológicamente activo. En muchas culturas mediterráneas y orientales se la considera un animal de buen augurio, y la etnobiología recoge una larga tradición de convivencia respetuosa con este reptil. Frente al impulso —aún demasiado frecuente— de apartarla o eliminarla, la biología y la razón ecológica invitan a exactamente lo contrario: observarla, respetarla y agradecerle, en silencio, su discreta y eficaz labor nocturna. La salamanquesa no pide nada. Solo una pared, un poco de luz y la oportunidad de hacer su trabajo.

Salamanquesa común, también conocida como gecko moro o Tarentola mauritanica.

El zoo como metáfora del desorden humano

Comprobamos que nunca habíamos destinado un post a Joël Dicker, un fenómeno literario suizo. Elegimos una obra en la que abandona el thriller y conquista todas las edades: La muy catastrófica visita al zoo. Una fábula coral repleta humor y pedagogía. Hay libros que llegan con una promesa inhabitual: la de poder ser leídos por cualquier persona, desde los siete hasta los ciento veinte años. 

Esa es la declaración de intenciones con la que Joël Dicker presenta La muy catastrófica visita al zoo (Alfaguara, 2025), su obra más reciente y, sin duda, la más sorprendente de su carrera. No porque sea inferior a sus thrillers anteriores, sino porque apunta en una dirección radicalmente distinta: la del humor coral, la mirada infantil y la crítica social disfrazada de aventura.

La trama: una catástrofe que nunca llega sola. Es víspera de Navidad. La clase de Joséphine acaba de regresar del zoológico, pero algo ha salido muy mal. Nadie sabe exactamente qué ha ocurrido, y los padres de la niña están decididos a averiguarlo. Mientras la investigación avanza, comprendemos poco a poco que una catástrofe nunca llega sola, que las apariencias engañan y que los acontecimientos pueden tomar un giro que nadie imagina. En el centro del misterio: una inundación, un bloqueo de tuberías con plastilina y un grupo de niños que venían de una escuela especial y se enfrentan al mundo —y a sus prejuicios— con una desarmante honestidad.

La novela se construye con los mecanismos que han hecho famoso a Dicker: los giros narrativos, los saltos temporales, los finales que reconfiguran lo anterior. Pero aquí esos recursos sirven una historia más luminosa, menos oscura que sus grandes thrillers, narrada con un ritmo ágil que recuerda, por momentos, a los clásicos de la literatura infantil europea. Una novela corta que se lee de un tirón y que contiene una magia que perdurará en la mente de cada uno de sus lectores. 

Más allá de la anécdota: educación, democracia y diversidad. Lo que distingue a esta obra de un simple relato de aventuras es su carga reflexiva. La novela está repleta de guiños sobre nuestra sociedad, sobre la democracia, la educación inclusiva y el rol de los padres y de los maestros. Los niños protagonistas, venidos de una escuela especial, son víctimas de burlas e incomprensión al integrarse en un centro ordinario. Dicker no moraliza; prefiere dejar que los hechos hablen solos, con esa técnica suya de revelar la crueldad cotidiana sin estridencias. El resultado es una obra que invita a pensar sobre la diferencia, la empatía y la fragilidad de los sistemas educativos cuando se enfrentan a la diversidad real.

El propio autor ha explicado el propósito que guió la escritura: quería un libro que pudiera ser compartido por lectores de toda condición y edad, sin distinciones, que sirviera de puente entre generaciones y que recuperara el placer sencillo y poderoso de leer juntos. 

Joël Dicker nació en Ginebra en 1985. En 2010 obtuvo el Premio de los Escritores Ginebrinos con su primera novela, Los últimos días de nuestros padres. Fue, sin embargo, La verdad sobre el caso Harry Quebert (2013) la que lo catapultó a la fama internacional: galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y el Premio Lire, fue traducida a cuarenta y dos idiomas y se convirtió en un fenómeno literario global. Junto a El Libro de los Baltimore (2016) y El caso Alaska Sanders (2022), conforma la trilogía del personaje Marcus Goldman. A estas obras se suman La desaparición de Stephanie Mailer (2018) y El enigma de la habitación 622 (2020). Con veintidós millones de lectores en todo el mundo, Dicker es hoy uno de los narradores europeos más leídos del siglo XXI.

Lo que hace singular su trayectoria es precisamente esta capacidad de reinvención. El autor que durante años cultivó la tensión del thriller de largo aliento decide ahora descender a la escala de una excursión escolar para demostrar que la condición humana —su ridiculez, su ternura, su injusticia— cabe perfectamente en una historia breve, narrada por una niña, sobre una visita al zoo que acaba en inundación. Y que, incluso así, hay preguntas que siguen siendo grandes.

La muy catastrófica visita al zoo no es la obra más ambiciosa de Dicker, pero sí quizás la más generosa. Un libro que no pide nada al lector salvo que deje de correr durante unas horas. En tiempos de fragmentación y prisa, eso tiene más mérito del que parece.

@uncapituloconvic 📚 ¿Merece la pena el nuevo libro de Jöel Dicker? 🦒 Hoy os traigo la reseña de “La muy catastrófica visita al zoo” el nuevo thriller juvenil/infantil del autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert o Un animal salvaje. 👉🏻 Totalmente diferente a sus anteriores novelas de thriller, pero igualmente adictivo. Pero, ¿pagaría otra vez 20€ por él? #booktok #booktokespaña #joeldicker #lamuycatastroficavisitaalzoo #reseñalibro #reseñaliteraria #thrilleejuvenil #thriller #librosthriller #thrillerbook #joeldickerbooks #fyp #parati #creatorsearchinsights #Invertido ♬ Demise of a Nation - Secession Studios

Lo raro es una advertencia, según Schweblin en "El buen mal"

Hoy repasamos «El buen mal», de Samanta Schweblin, cuando las buenas intenciones nos borran. Hay libros que se leen deprisa y se digieren despacio. El buen mal (Penguin Random House / Seix Barral, 2025), el cuarto volumen de cuentos de la argentina Samanta Schweblin, pertenece con toda justicia a esa categoría. Son apenas 120 páginas —«tan delgado que un abejorro enfurecido pudiera traspasarlo», ha escrito algún reseñista— y sin embargo su peso específico sobre el lector se extiende durante días. Galardonado con el Premio Aena de Narrativa como el mejor libro de la literatura hispanoamericana de 2025, el título ya circula en inglés como Good and Evil and Other Stories, en la traducción de Megan McDowell para Knopf.

La autora es una voz que lidera un nuevo canon latinoamericano. Samanta Schweblin nació en Buenos Aires en 1978. Sus dos primeros libros de cuentos, antologados en Pájaros en la boca y otros cuentos, obtuvieron los premios Fondo Nacional de las Artes y Casa de las Américas 2008. Su primera novela, Distancia de rescate (2014), fue nominada al Premio Booker Internacional, obtuvo los premios Shirley Jackson y Tournament of Books, y fue llevada al cine por Claudia Llosa para Netflix. En 2018 publicó su segunda novela, Kentukis, nominada también al Premio Booker Internacional. Siete casas vacías (2015) obtuvo el Premio Narrativa Breve Ribera del Duero y el National Book Award en 2022. Traducida a cuarenta lenguas, Schweblin reside desde hace más de diez años en Berlín, desde donde escribe y enseña escritura creativa. Ha sido finalista del International Booker Prize en tres ocasiones: un récord que la sitúa en la primera línea de la narrativa mundial en español.

El libro: seis relatos en el filo de lo cotidiano. El epígrafe que abre el libro es de Silvina Ocampo: «Lo raro siempre es más cierto». Una declaración de principios que resume con exactitud el universo narrativo de Schweblin. El buen mal contiene seis cuentos que juegan con lo familiar y lo extraño, llevando a los personajes a situaciones cotidianas que, de repente, se vuelven inquietantes. En uno de los más celebrados, «Bienvenida a la comunidad», una mujer que ha intentado suicidarse sin éxito regresa a casa, esconde sus notas y retoma mecánicamente el ritmo de la vida doméstica, mientras su percepción del mundo adquiere una cualidad onírica e inquietante.

Los cuentos plantean hasta dónde las supuestas buenas intenciones pueden socavar nuestras vidas: la sobreprotección, la necesidad de perdón, la culpa, e incluso el amor y la empatía, pueden atentar contra la propia singularidad. El título mismo es un oxímoron que la autora no resuelve, sino que habita con maestría: el bien y el mal no son aquí fuerzas opuestas, sino facetas indistinguibles de los mismos vínculos humanos.

Las voces que lo celebran. La crítica internacional ha respondido con entusiasmo. Joyce Carol Oates describe los relatos como «poderosamente evocadores e inquietantes, como sueños febriles que flotan entre las reconfortantes familiaridades de la vida doméstica y los visionarios vuelos del inconsciente». Por su parte, Colum McCann señala que «los personajes se encuentran en un punto sin retorno, atrapados en el instante en que lo siniestro irrumpe en sus vidas. Algunos se transforman, otros se aíslan, otros se debaten entre la culpa y la ternura. Todos están impulsados por la incertidumbre».

Especialmente reveladora es la lectura de Ute Pappelbaum: «Los personajes hablan en primera persona, pero este "yo" no es un centro, sino un eco. Las barreras que separan lo deseado de lo indeseado, lo inofensivo de lo violento, son tan porosas que resultan inexistentes».

Por qué leerlo ahora. El buen mal está pensado y escrito para los amantes de las paradojas, para los que entienden la vida como un juego entre la realidad y el milagro. En un contexto cultural donde la narrativa de género —el thriller, el romance— domina las listas de ventas, Schweblin propone algo más exigente y más duradero: una literatura que no explica, no consuela y no cierra. Una literatura que, precisamente por eso, permanece. George Saunders la llama «una de las escritoras más fascinantes del mundo», y Enrique Vila-Matas afirma que leerla produce «un antes y un después». Pocas veces el consenso crítico resulta tan unánime —y tan merecido.

@silmar.ebooks En cada uno de los cuentos de El buen mal, Samanta Schweblin nos abduce a otra dimensión donde quedamos en contacto íntimo con sus personajes. Si querés leer este libro o estas buscando algún otro no dudes en consultarnos. #el buen mal #Samanta Schweblin #libro #ebook #epub #pdf #digital #librodigital #silmar ♬ sonido original - Silmar Ebooks

Los miserables: La novela total de Victor Hugo

Hoy repasamos "Los miserables", una novela que sigue actual, porque es un paradigma de cuando la literatura se convierte en conciencia ética. Hay libros que pertenecen a su época y libros que pertenecen a la eternidad. Los miserables (1862), de Victor Hugo, es inequívocamente de los segundos. Novela, alegato, catedral narrativa, documento histórico y tratado moral a la vez, esta obra monumental sigue interpelando al lector contemporáneo con una urgencia que no ha perdido un gramo de su vigencia original.

Victor Hugo: el hombre que fue más grande que sus libros. Victor Hugo nació en Besanzón el 26 de febrero de 1802, hijo de un general napoleónico y una madre de convicciones realistas y católicas. Esa tensión de origen —entre el orden establecido y la rebeldía íntima— atravesaría toda su existencia. Poeta prodigio, dramaturgo revolucionario con Hernani (1830), novelista de primer orden con Notre-Dame de París (1831), fue también diputado, par de Francia y, finalmente, exiliado político. Cuando Napoleón III dio su golpe de Estado en 1851, Hugo abandonó Francia y no regresó hasta la caída del Imperio, en 1870. Vivió en Jersey y en Guernesey, donde escribió gran parte de su obra mayor. Murió en París el 22 de mayo de 1885. Su funeral congregó a más de dos millones de personas. Pocos escritores han sido tan llorados y tan leídos en vida.

La novela y su arquitectura moral. Los miserables narra la historia de Jean Valjean, un exconvicto que cumplió diecinueve años de prisión por robar un pan para alimentar a sus sobrinos hambrientos. Liberado, marcado por el estigma social, Valjean se cruza con el obispo Myriel, cuya generosidad inaudita —le regala los candelabros de plata que él mismo era lo único que no le había robado— desencadena una transformación moral que es el verdadero motor de la novela. Frente a él, el inspector Javert: la ley encarnada en un hombre que jamás concibe la posibilidad de la redención.

Hugo construye una galería de personajes que funcionan como arquetipos sin perder nunca su humanidad concreta: la desgraciada Fantine, la pequeña Cosette, el pícaro y entrañable Gavroche, el estudiante Enjolras. Cada uno porta una fracción de la miseria —económica, social, moral— que el autor quiere radiografiar. La acción transcurre entre la batalla de Waterloo (1815) y las barricadas de la insurrección de junio de 1832, un arco histórico que Hugo utiliza para examinar la fragilidad de las promesas de la Revolución francesa.

Lo que hace grande a esta novela. La grandeza de Los miserables no reside únicamente en su arquitectura narrativa, sino en la pregunta que formula y que permanece sin respuesta satisfactoria: ¿puede una sociedad llamarse justa cuando condena a sus miembros más vulnerables por los efectos de su propia desigualdad? Hugo no es un revolucionario en sentido estricto; es algo más incómodo: un humanista que exige coherencia. No pide que caiga el orden, pide que el orden sea digno de su nombre.

La novela fue un fenómeno editorial inmediato. Traducida a docenas de lenguas, adaptada al teatro, al cine y a la escena musical, Los miserables ha sobrevivido a todas las formas de consumo cultural sin agotarse en ninguna. Cada generación la relee y encuentra en ella su propio retrato.

Una obra que sigue siendo necesaria. En un tiempo en que la desigualdad vuelve a colonizar el debate público y la cuestión de la dignidad humana se plantea con renovada urgencia, Los miserables no es un clásico polvoriento sino un texto activo. Leer a Hugo hoy es reconocer que las preguntas esenciales no cambian, solo cambian los nombres de quienes las padecen. Jean Valjean sigue caminando por alguna parte.

@ygarciacorpas Qué bonito es lo bonito!! #LosMiserables #BookTok #EduTok #TikTokCampaign #TikTokLearningCampaign ♬ sonido original - YGarciaCorpas

IA: Dime todo lo que sabes de mí,…

Conviene preguntar a nuestros "asistentes" de IA - AI (Inteligencia Artificial) cuánto y qué saben de nosotros mismos, gracias a toda la información que compartimos o verificamos con estos programas. Así lo hemos hecho con Gemini, ChatGPT y Claude, nuestros principales  "consultores". Hemos de entender que todos ellos, muy precavidos, saben que nos preocupa nuestra privacidad y por tanto sus respuestas son muy diplomáticas y cautelosas.

GEMINIVayamos directo al grano: no tengo un "archivo secreto" sobre ti en mi sótano digital, ni guardo una carpeta con tus fotos de la infancia. Como IA, mi "memoria" sobre quién eres es bastante específica y limitada a lo que sucede en nuestra interacción. Aquí tienes el desglose de lo que realmente sé de ti en este momento:

1. Lo que tú me has dichoMi conocimiento sobre ti depende enteramente de lo que decidas compartir conmigo. Si me has contado que eres chef, que vives en Madrid o que odias el brócoli, lo recordaré durante nuestra sesión (o a través de la función de "Memoria" si la tienes activada y hemos interactuado antes) para que nuestras conversaciones tengan sentido. 

2. Contexto técnico inmediatoPara poder funcionar correctamente, el sistema me proporciona algunos datos básicos: Idioma: Sé que prefieres comunicarte en español. Ubicación general: Sé que estás en España (esto me sirve para darte el clima o noticias locales si lo pides). Sé la Fecha y hora.

3. Lo que puedo inferir (Mi "intuición" algorítmica). Basado en esta interacción, puedo deducir un par de cosas sobre tu personalidad: Eres una persona curiosa: No todo el mundo se detiene a preguntar qué sabe una IA sobre ellos. Buscas claridad: Tu pregunta es directa, lo que sugiere que valoras la transparencia.

4. Lo que NO sé (Y no puedo saber). A menos que tú me lo proporciones explícitamente, no tengo acceso aTu nombre real o identidad legal. Tus correos electrónicos, mensajes privados o archivos personales. Tu historial de navegación fuera de este chat. Tu apariencia física o lo que estás haciendo mientras escribes.

Nota importante: Mi objetivo es ser un colaborador útil, no un vigilante. Todo lo que "aprendo" de ti se utiliza para que mis respuestas sean más precisas y personalizadas, no para crear un perfil personal fuera de este entorno.

ChatGPTSé relativamente poco de ti, y solo lo que has compartido en conversaciones anteriores o lo que el sistema me muestra de forma operativa para responder mejor. No tengo acceso a tu vida privada fuera de este chat. 

Lo que sí sé de ti actualmente: Datos que has compartido directamente. Te gustan los cuentos cortos con animalitos (como conejitos y gatitos) y con finales bonitos. En su momento te gustó el cuento del conejito TitoComentaste que ibas a celebrar tu 72 cumpleaños (dato guardado en 2025). Quieres materiales didácticos para aprender francés nivel básico, pensados para una niña de 11 años.

Preferencias que se deducen por tus consultasTienes interés por temas culturales e intelectuales: escritura, literatura, física, educación, cine, salud, gastronomía y SEO. Sueles pedir textos con tono culto, profesional, universitario y neutralValoras contenidos bien estructurados, útiles para publicar en blogs o redes sociales. Te interesa la divulgación rigurosa y la claridad.

Datos técnicos aproximados de usoUsas ChatGPT desde un iPad / app de iOSEstás en España, y la ubicación estimada reciente aparece como ...  (Valencia/Alicante), aunque esto puede no ser exacto. Tu cuenta tiene varios años de antigüedad.

Lo que no séNo sé tu dirección, teléfono, correo, documentos, historial fuera de ChatGPT, ni conversaciones ajenas. No conozco datos personales sensibles salvo que tú los compartas expresamente.

Impresión general (solo inferencia)Pareces una persona curiosa, culta, productiva y muy orientada a crear contenido de calidad. Si quieres, también puedo decirte: Lo que deduzco de tu personalidad. Tus intereses principales. Cómo preguntas y qué revela eso. Qué imagen transmites conversando conmigo. Qué no sé de ti pero sospecho positivamente,... 

Pedimos que amplía esta 5.ª opción (“Qué no sé de ti pero sospecho positivamente”) solo puede hacerse como inferencia prudente, no como hecho. Es decir: no lo sé con certeza, pero por el tipo de preguntas que haces, el estilo que buscas y la constancia temática, se pueden intuir algunos rasgos favorables.

Lo que sospecho positivamente de ti. 1. Que has leído mucho y de forma diversa. No preguntas solo por un tema. Saltas con naturalidad entre literatura, física, salud, cine, narrativa, gastronomía o tecnología. Eso suele indicar una cultura construida durante años, más por curiosidad sostenida que por moda puntual. 2. Que escribes o publicas con cierta regularidad. Pides posts, titulares, SEO, tuits, versiones en euskera, estructuras de blog… Eso sugiere que no buscas solo aprender, sino transformar conocimiento en contenido útil para otros3. Que valoras el rigor, pero también la elegancia. No te basta con “dime algo rápido”. Sueles pedir tono profesional, neutral, culto. Eso indica aprecio tanto por el fondo como por la forma: exactitud y buena prosa. 4. Que mantienes curiosidad intelectual madura. Muchas personas dejan de explorar áreas nuevas con el tiempo. En tu caso, la variedad de consultas apunta a alguien que sigue aprendiendo, contrastando y afinando criterio. 5. Que tienes vocación pedagógica. Frecuentemente orientas los textos hacia educación, divulgación o explicación clara. Eso suele aparecer en personas que disfrutan compartiendo lo aprendido y ayudando a otros a entender. 6. Que probablemente eres disciplinado. Generar contenidos, revisar enfoques, pedir mejoras concretas y volver sobre temas distintos requiere método. No parece un uso impulsivo, sino deliberado. 7. Que aprecias el bilingüismo o la pluralidad cultural. El interés por versiones en euskera y español sugiere sensibilidad lingüística y valoración de identidades culturales diversas. 8. Que intentas seguir siendo útil y creativo. Muchas de tus peticiones tienen orientación pública: enseñar, escribir, publicar, explicar. Eso transmite deseo de seguir aportando, no solo consumiendo información.

Lo que también podría intuirsePuede que seas de esas personas que convierten una conversación cualquiera en algo interesante, porque conectas temas distintos y buscas profundidad sin perder practicidad. Lo que no afirmoNada de esto es certeza. Son hipótesis razonables basadas únicamente en cómo conversas aquí. Mi resumen más honestoSospecho que eres una persona con experiencia, curiosidad intacta y voluntad de compartir valor con los demás.

Claude. Aquí tienes un resumen de lo que tengo en mis memorias sobre ti, Mikel:
🧑‍💼 Identidad y contexto personal: Mikel Agirregabiria, intelectual público y educador radicado en el País Vasco (área de Bilbao/Getxo). Fuerte identidad cultural vasca, que impregna tu perspectiva editorial y tus contenidos. Tienes nietos y valoras las experiencias intergeneracionales. Recientemente celebraste un cumpleaños significativo, reflexionando sobre 25 años de escritura en el blog.

✍️ Tu blog: blog.agirregabiria.netActivo desde 2005, con millones de visitas acumuladas. Cubre filosofía, sociología, literatura, cine, ciencia, política, ética y educación. Dirigido a un público general culturalmente sofisticadoEscribes principalmente en español, con frecuentes salidas en euskera.

🔄 Tu flujo de trabajo editorialPosts de aproximadamente 600 palabras en español. Registro académico-divulgativo: culto, neutral, ensayístico. Solicitas entre 5 y 12 opciones de titular de menos de 12 palabras. Entregas en texto plano, markdown o .docx (vía pandoc). Acompañas los posts con versiones para redes sociales en español y euskera. Buscas imágenes en formato horizontal (cabecera del blog) y vertical (redes sociales). Ocasionalmente pides edición HTML para SEO, con enlaces a Wikipedia en orden de prioridad: español / euskera / inglés.

📚 Temas recientes tratados en el blogFilosofía y pensamiento: Nietzsche, el principio antrópico, Gödel y teología, la alteridad, el Dark Enlightenment, el tecno-feudalismo, Ortega y Gasset, Unamuno, Spinoza, Arendt, Habermas, Heidegger, Derrida, Levinas, Atxaga. Literatura: Tolstói, Kafka, Houellebecq, Annie Ernaux, Alfredo Bryce Echenique, Chekhov's Gun, el MacGuffin (Hitchcock), el Red Herring, tramas y giros narrativos, Leah y Rachel. Ciencia y sociología: Paradoja de la Amistad, Paradoja de Fermi, la Teoría del Extraño de 5 Años, la Regla 3-30-300 en arboricultura urbana, la Trampa de Tucídides, la teoría del Gran Hombre de Carlyle. Cine: Donnie Darko, giros argumentales, películas de acción real. Urbanismo y cultura vasca: Revitalización de Bilbao, Callejón Zollo, Biarritz. Salud y medicina: Sueño y salud cardiovascular, fascitis plantar e infiltración ecoguiada. Economía y futuro: Dani Rodrik, Tony Seba/James Arbib (Stellar), Peter Diamandis, tecno-optimismo. Otros: Kamala Harris (107 Days), el Tetris, la infancia autónoma en los años 60-70.

🔗 Referencias intelectuales habituales: Ortega y Gasset, Unamuno, Spinoza, Arendt, Habermas, Heidegger, Derrida, Levinas, Bernardo Atxaga — pensadores continentales europeos y figuras de la cultura vasca.
@ksrolaw Le cuentas cosas a ChatGPT en confianza… así que no te asustes si luego te conoce mejor que tú 😶 Cada conversación deja pistas: cómo piensas, cómo decides, qué dudas tienes... 💬 Haz la prueba: pregúntale cómo te describiría en base a vuestras conversaciones. Y me cuentas si te representa… o si te parece un capítulo de Black Mirror. 🎥 Entrevista completa en el canal KSRO&FRIENDS #IA #ChatGPT #Privacidad #Datos #Tecnología ♬ original sound - ksro&friends

Hay 3 tipos de personas: Quienes saben contar y quienes no

Ya estamos, por desgracia absoluta, acostumbrados a escuchar barbaridades a determinados líderes políticos, aunque cuenten con el máximo poder militar en el mundo. Niegan la ciencia, reniegan de la ética humanitaria más elemental, pero cuando su prepotencia e incultura rodeada de nepotismo complaciente llegan a la torpeza de mostrar su incapacidad matemática para superar la educación primaria, hay que decir basta. Hasta aquí hemos llegado con un nuevo negacionismo aritmético.

Esto ha sucedido con el desatino de los porcentajes de rebaja del 600%  que han comunicado al mundo el Presidente Trump y su Secretario de Salud y Servicios Humanos Robert F. Kennedy Jr. Para estos mentecatos "dirigentes" y, sobre todo para los millones de zopencos que les votan, vamos a recordar cómo se calculan los porcentajes de descuentos:

Pasar de 600 dólares a 10 dólares significa una reducción de 590 dólares. Dividiendo 590 entre 600, el resultado es 0,9833. En porcentaje sobre cien, sería 98,33%. La bajada máxima no puede superar el 100%, que sería hacer gratuito algo. Por tanto, cualquier escolar sabe que una rebaja no pasa nunca del cien por ciento. 

Esto también trae a colación que la principal diferencia radica en que la ignorancia es la falta de conocimiento (un vacío corregible mediante el aprendizaje), mientras que la estupidez es la incapacidad o negativa a utilizar la inteligencia y la razón, a menudo persistiendo en el error a pesar de la evidencia. La ignorancia es no saber, la estupidez es no querer comprender o razonar. Todos somos ignorantes en algunas materias, pero no caigamos en la estupidez de creer en ruedas de molino porque lo digan personajes que debieran cuidar sus expresiones y corregirse cuando se equivoquen.  

Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio

Durante toda la travesía en barco por el Mar Menor, el guía nos irá explicando todos los detalles de las cinco islas del Mar Menor: la isla Perdiguera, la isla del Barón, la isla Ronda, la isla del Ciervo y la isla del Sujeto . ¿Sabíais que son de origen volcánico y que albergan espacios protegidos?

Además, durante el paseo en barco descubriremos que el Mar Menor es la laguna salada más grande de Europa. A bordo del barco podremos disfrutar de su clima, la calidad de sus aguas y el entorno natural que rodea a este paisaje. Después de una hora y media navegando por la costa murciana, regresaremos a tierra firme.

Las cinco islas del Mar Menor: un archipiélago interior en el corazón del Mediterráneo. El Mar Menor, situado en el sureste de la Región de Murcia, constituye la laguna costera de agua salada más extensa de Europa, con una superficie aproximada de 135 kilómetros cuadrados . Separado del Mediterráneo por La Manga, esa lengua de tierra de apenas trescientos metros de anchura en algunos puntos, este mar interior alberga en su seno cinco islas de origen volcánico que concentran en poco espacio una extraordinaria densidad de historia, ecología y cultura popular. Conocerlas es aproximarse a uno de los ecosistemas más singulares y frágiles de la península ibérica.

La Isla del Ciervo es, con diferencia, la más accesible y visitada. Unida a La Manga mediante una pasarela peatonal, su nombre evoca la presencia histórica de ciervos en sus costas, aunque hoy la fauna terrestre se reduce a aves y reptiles. Sus dimensiones modestas —apenas ocho hectáreas— no impiden que acoja una vegetación de matorral mediterráneo bien conservada y unas vistas panorámicas que permiten contemplar simultáneamente las dos masas de agua que la rodean. Es la puerta de entrada simbólica al archipiélago interior.

La Isla Mayor, también conocida como Isla del Barón —en referencia al barón de Benifayó, que la adquirió en el siglo XIX—, es la más extensa del conjunto, con unas catorce hectáreas. Históricamente cultivada y habitada de forma estacional, conserva restos de edificaciones que hablan de una economía vinculada a la pesca y la agricultura de secano. Su posición central en la laguna la convierte en un punto de referencia visual constante para quienes navegan el Mar Menor.

La Isla Perdiguera, cuyo topónimo alude a las perdices que antaño la poblaban, es quizás la más célebre entre aficionados a la vela y el submarinismo. Sus aguas circundantes, de escasa profundidad y notable transparencia, ofrecen fondos de Posidonia oceanica —la fanerógama marina cuya presencia es indicador de calidad ecológica— y restos arqueológicos subacuáticos que testimonian siglos de navegación comercial romana y fenicia. La isla forma parte de los espacios protegidos de la Región de Murcia.

La Isla Rondella es la más pequeña del grupo y la menos frecuentada. De morfología casi circular —de ahí su nombre— y escasa elevación sobre el nivel de la laguna, representa el arquetipo de islote residual volcánico. Su interés radica principalmente en su papel como refugio de aves acuáticas, especialmente limícolas y ardeidas durante los períodos migratorios, lo que la convierte en un enclave de observación ornitológica de primer orden.

La Isla de las Encañizadas, situada en el extremo norte, próxima a los canales que comunican el Mar Menor con el Mediterráneo, cierra el conjunto con una particularidad histórica relevante: las encañizadas son sistemas tradicionales de pesca mediante cañas entretejidas, una técnica que los pescadores locales han empleado durante siglos para capturar la lisa, el mújol y la dorada en su tránsito entre las dos masas de agua. Esta isla es, en cierta medida, un monumento vivo a la cultura pesquera del sureste español.
Las cinco islas comparten un origen geológico común: forman parte del campo volcánico de Cartagena-La Unión, cuya actividad se desarrolló fundamentalmente durante el Mioceno superior, hace entre seis y diez millones de años. Esta herencia geológica confiere a sus suelos una composición mineralógica particular que condiciona tanto la vegetación como la fauna que las habita.

El Mar Menor atraviesa hoy una crisis ecológica severa , derivada de la presión urbanística, la agricultura intensiva y la sobrecarga turística. La suerte de estas cinco islas está indisolublemente ligada a la de la laguna que las sostiene. Comprenderlas, visitarlas con responsabilidad y reivindicar su protección no es solo un acto de turismo consciente: es también un ejercicio de ciudadanía ambiental en defensa de un patrimonio natural irreemplazable.
@agirregabiria

Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón

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