El artículo, firmado por Maximilian Krolo, Jörn R. Sparfeldt y Detlef H. Rost —investigadores de las universidades del Sarre y Marburgo—, se titula Exploring exceptional minds: Political orientations of gifted adults y examina las orientaciones políticas de adultos superdotados y no superdotados. Su punto de partida era una paradoja empírica: los individuos de alta capacidad intelectual tienen una influencia desproporcionada sobre la economía, la ciencia y la política de sus sociedades, pero hasta ahora la investigación no había podido establecer con claridad si esa excepcionalidad cognitiva se traducía en alguna orientación ideológica diferencial.
El diseño: décadas de seguimiento riguroso. Los datos proceden del Proyecto Marburgo de Superdotación (Marburg Giftedness Project), que arrancó en el curso 1987-1988 evaluando a más de 7.000 alumnos de tercer grado. Alrededor de 35 años después de la identificación inicial, 87 adultos superdotados y 71 no superdotados participaron en la encuesta de seguimiento. Se trata, por tanto, de un estudio longitudinal de primer orden: no una instantánea, sino una película de más de tres décadas de una misma cohorte.
Los investigadores emplearon dos instrumentos de medida. Primero, una escala unidimensional de autoposicionamiento izquierda-derecha, el clásico termómetro ideológico. Segundo, un cuestionario multidimensional que distinguía cuatro orientaciones diferenciadas: libertarismo económico, liberalismo, conservadurismo y socialismo. Esta doble aproximación —la escala simple y el mapa de cuatro dimensiones— dotó al estudio de una precisión analítica infrecuente en la literatura sobre inteligencia y política.
Lo que los datos dicen. El hallazgo central es, en sí mismo, provocador por su sobriedad: en la escala izquierda-derecha, los adultos superdotados y los no superdotados no mostraron diferencias estadísticamente significativas. Ni más a la izquierda, ni más a la derecha. Los superdotados tienden a situarse cerca del centro político, del mismo modo que sus pares de inteligencia media.
El único matiz relevante emergió al cruzar superdotación con género en la dimensión del conservadurismo: los hombres no superdotados mostraron puntuaciones más altas en conservadurismo que los hombres superdotados, mientras que las mujeres superdotadas y no superdotadas no mostraron diferencias significativas entre sí. Es un resultado interesante —los hombres de alta capacidad son algo menos conservadores que sus pares de capacidad media—, pero conviene leerlo con cautela: es el único efecto robusto en un análisis que, en todo lo demás, apunta a la equivalencia política entre grupos.
Implicaciones para el debate público. Las consecuencias de esta investigación son más relevantes de lo que aparentan. En un tiempo de polarización creciente, existe la tentación —en ambos extremos del espectro— de arrogarse la razón intelectual: los progresistas se atribuyen la ciencia, los populistas reclaman el sentido común. Este estudio sugiere que ninguna tribu política puede presumir de monopolizar la inteligencia excepcional. La investigación demuestra que una inteligencia elevada no conduce necesariamente a posiciones políticas radicales; más bien, los adultos superdotados muestran una diversidad y moderación política comparable a la de la población en general.
Queda, no obstante, una agenda de investigación abierta. Es necesario continuar investigando, en particular para determinar si las actitudes conservadoras observadas en algunos individuos se traducen en comportamientos políticos concretos. La brecha entre actitud declarada y comportamiento electoral es, en sí misma, un campo fértil para la ciencia política y la psicología social.
Si algo nos enseña este estudio es que las mentes excepcionales son, políticamente hablando, tan plurales y contradictorias como las demás. Lo excepcional en ellas no es la ideología, sino la capacidad de articular, con mayor sofisticación, cualquier ideología que hayan abrazado. Un recordatorio útil de humildad epistémica para todos los bandos.
¿Son las personas con altas capacidades más de izquierdas, de derechas o moderadas? 🧠💼 Tras 35 años del revolucionario Proyecto Marburgo, analizamos la sorprendente relación entre la alta inteligencia y la ideología política. https://t.co/rr0e5oJqkH Rompiendo mitos: la… pic.twitter.com/rDTkV4XdKq
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) May 28, 2026
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