Getxoko Andres Isasi Musikalia Elkartea


En Getxo, la música no es solo un adorno cultural: es una forma de tejer comunidad. Desde 2004, cuando el departamento de viento de la Escuela de Música Andrés Isasi reunió a profesorado y alumnado con ganas de tocar juntos, hasta la constitución formal de la asociación el 15 de septiembre de 2015, Musikalia (Getxoko Andrés Isasi Musikalia Elkartea) ha recorrido un camino que ilustra bien cómo el folclore, la pedagogía y la creación musical pueden reforzarse mutuamente. 

Lo que empezó como tres conciertos anuales se ha convertido en un programa variado: colaboraciones con el grupo de folk Oskorri, el espectáculo bertso-trikitixa "BertsoTrikiBand", el homenaje a Nino Bravo junto a Serafín Zubiri, o las sesiones dedicadas al barbershop con The Hanfris Quartet. A ello se suman los conciertos pedagógicos sobre bandas sonoras de cine, pensados para acercar la música a las escuelas, y la presencia constante en citas como la Korrika, el recorrido bienal a favor del euskera. 

Ese recorrido —de aula a plaza, de partitura a fiesta popular— resume una idea que late en buena parte del pensamiento sobre la cultura vasca: la identidad no se hereda pasivamente, se construye y se interpreta, casi siempre en compañía. Una banda de pueblo, en ese sentido, funciona como laboratorio de convivencia: allí conviven el rigor técnico del conservatorio y la espontaneidad de la fiesta, el repertorio clásico y la canción tradicional, el euskera cotidiano y la partitura escrita. 

Asociaciones como Musikalia sostienen, con recursos modestos, una infraestructura cultural que rara vez ocupa titulares: el ensayo semanal, el concierto de Navidad, la actuación en la fiesta del barrio. Es ahí, en esa persistencia discreta, donde se juega buena parte del futuro del folclore y la educación musical en el País Vasco. 

Vale la pena seguirle la pista: asistir, en los próximos dos años, a un concierto pedagógico de Musikalia; comprobar en cinco si amplía su presencia en los centros escolares de Getxo; y observar en diez si este modelo de banda-asociación se replica en otros municipios vascos como forma de sostener el folclore y la educación musical de base. Un saludo especial a nuestro amigo Borja del Río que nos reconoció en un descanso. 

@agirregabiria

Getxoko Andres Isasi Musikalia Elkartea 1/6

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

X. Triatlón Olímpico de Getxo

X. Triatlón Olímpico de Getxo - Memorial Agustin Ugarte (Campeonato de Euskadi y Bizkaia)
Álbum de imágenes.
 
X. Triatlón Olímpico de Getxo - Memorial Agustin Ugarte (Campeonato de Euskadi y Bizkaia) se ha celebrado este sábado 26-9-26, con la organización de Getxotri. La prueba dio comienzo a las 16:30 en categoría femenina y diez minutos más tarde en masculina. La prueba de natación comenzó en el Puerto Viejo de Algorta y finaliza en la playa de Ereaga tras kilómetro y medio a nado. La transición será en la misma playa para afrontar los 44 kilómetros en bicicleta en un solo trazado. 

Tras la salida se subirá Txomintxu para bajar a Zugatzarte, encarar la Ría hasta Erandio y subir Asua, luego subida a Unbe, paso por Laukiz y Urduliz vuelta a Unbe para llegar a la UPV-EHU y descender a Astrabudua y de nuevo por la Ría llegar de nuevo a Ereaga donde se hará la segunda transición. 

Luego llegará la prueba de atletismo con una carrera de 10 kilómetros con llegada entre el Puerto Viejo y Zugazarte y llega al Puerto de de nuevo. La entrega de premios está prevista en torno a las 20:30. Hay un total de 608 inscritos. Habrá premios para los tres primeros clasificados absolutos, los ganadores de cada una de las categorías y al mejor de Getxo tanto en categoría masculina como en la femenina. Este triatlón servirá además como Campeonato de Euskadi y de Bizkaia de Triatlón Olímpico.
@agirregabiria

X. Triatlón Olímpico de Getxo

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Deporte rural vasco - Herri Kirolak en las fiestas de Getxo

Deporte rural vasco - Herri Kirolak.

Álbum de imágenes.

Hemos disfrutado con la exhibición y campeonatos de deporte rural vasco (Herri Kirolak) de las fiestas de Las Mercedes de Las Arenas (Getxo), hoy sábado 26 de septiembre a las 13:00 horas en la Plaza de Las Escuelas. La jornada combinó competiciones oficiales dentro del circuito territorial y exhibiciones populares en laPlaza de Las Escuelas, Las Arenas (Getxo). Comenzó a las 12:00 h con las pruebas oficiales de campeonato y continuó con la exhibición general del programa de fiestas a las 13:00 h. 

Durante el evento tuvieron lugar tres competiciones oficiales correspondientes a los torneos de Bizkaia: 
  1. Final del Campeonato Bizkaia Open de Orga Jokoa (levantamiento de carro).
  2. Campeonato Bizkaia Open de Harrijasotze (levantamiento de piedra).
@agirregabiria

Deporte rural vasco - Herri Kirolak.🪨 Fiestas de las Mercedes. Las Arenas (Getxo)

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

1ª Medida para mejorar PISA 2025: Anular la repetición de curso

https://blog.agirregabiria.net/2026/09/1-medida-para-mejorar-pisa-anular-la.html

Comenzaremos con una medida urgente (aunque necesitará un período de implantación y perfeccionamiento del profesorado) para corregir el hábito escolar más caro de Euskadi, España, Francia,... que repercute negativamente en PISA porque demasiado alumnado de 15 años (objetivo de las pruebas) no está en el máximo nivel posible de la ESO (4º ó 3º). Necesitamos una innovación del calado de la promoción automática, reduciendo al mínimo la repetición de curso. En la CAPV sería pasar del 16% a menos del 3%. Múltiples estudios (incluidos los informes PISA de la OCDE) demuestran que repetir las mismas materias con la misma metodología no garantiza que se comprendan la segunda vez. 

La tendencia internacional avalada por la OCDE se inclina hacia la reducción al mínimo de la repetición de curso. Sin embargo, la transición de un modelo a otro no funciona simplemente "prohibiendo" repetir; requiere transformar las escuelas para que la promoción automática venga acompañada de planes de refuerzo personalizados, codocencia (dos profesores en el aula) y flexibilización del currículo. La repetición debería dejar de ser una respuesta ordinaria al fracaso escolar y convertirse, si acaso, en una medida sumamente excepcional. La evidencia ofrece mejores razones para invertir en detección temprana, apoyo personalizado y acompañamiento que para hacer recorrer de nuevo al alumno el mismo camino.

España repite como en ningún otro rincón de la Unión Europea: el 22% de los quinceañeros ha repetido alguna vez, casi el doble de la media de la OCDE (9,8%) y tercer puesto mundial en este ranking poco honroso. Peor aún, se repite demasiado y sin ningún acompañamiento intensivo. Repasemos los argumentos más sólidos para defender la postura de la no repetición (o su uso sólo como último recurso excepcional, jamás automático).

1. El coste no se corresponde con el dudoso beneficio. A escala del Estado repetir curso significa pagar más y no aprender más. Repetir cuesta al erario público español 1.441 millones de euros al año —el 6,2% del gasto en primaria y secundaria, equivalente al presupuesto educativo de todas las islas Canarias juntas— para un resultado académico que ni siquiera está claramente demostrado. Esa inversión debería financiar refuerzo educativo para ese alumnado rezagado. Es preferible dedicar el esfuerzo con el alumnado necesitado en el aula, no en obligarles a repetir el curso entero.

2. La evidencia acumulada apunta en contra. Las síntesis de John Hattie sobre cientos de metaanálisis sitúan la repetición entre las pocas prácticas educativas con efecto medio negativo sobre el aprendizaje; un metaanálisis específico sobre primaria (1990-2010) encontró que los alumnos repetidores acaban puntuando 0,5 desviaciones típicas por debajo de sus compañeros promocionados. El argumento de "darle más tiempo" no se traduce en más aprendizaje real.

3. No es neutral: amplifica la desigualdad. Con la misma nota en PISA, un alumno de nivel socioeconómico bajo tiene hasta cuatro veces más probabilidades de repetir que uno de familia acomodada; el alumnado de origen migrante, el doble. Esto sugiere que la repetición no corrige déficits de aprendizaje de forma objetiva, sino que penaliza más a quien ya parte con menos recursos.

4. Tiene un coste psicológico documentado. La investigación asocia la repetición con una caída significativa de la autoestima y del esfuerzo, con estigmatización por parte de los compañeros y con problemas de ajuste socioemocional, especialmente cuando se produce en cursos más avanzados.

5. Es uno de los mejores predictores del abandono escolar. Repetir —y sobre todo repetir más de una vez— tiene un efecto causal reconocido sobre el abandono temprano: cuantos más años de retraso acumula un alumno, menos probable es que termine la educación obligatoria.

6. Existe una alternativa que funciona a gran escala. Finlandia, con menos del 3% de repetición —ocho veces menos que España, bajo normativas comparables—, lleva décadas entre los mejores sistemas educativos del mundo en PISA. Su modelo no elimina el problema del alumno rezagado: lo aborda mes a mes mediante niveles escalonados de apoyo (general, intensivo, especial) en lugar de esperar a una decisión administrativa en junio.

7. La disparidad entre territorios con la misma ley delata que es cultural, no pedagógica. Dentro de España, Asturias y el País Vasco repiten en torno al 16-17% frente a más del 20% en media docena de comunidades, con la misma normativa estatal. Eso indica que la repetición obedece más a hábitos y creencias del profesorado y los centros —lo que la Comisión Europea llama "cultura de la repetición"— que a una necesidad objetiva del alumnado.

Dos alumnos de quince años sacan la misma nota en el mismo examen. Uno repetirá curso el año que viene; el otro no. La diferencia no está en sus respuestas, sino en la renta de sus padres: según el análisis de Save the Children sobre los datos de PISA, un adolescente de nivel socioeconómico bajo tiene hasta cuatro veces más probabilidades de repetir que uno de familia acomodada con idéntico rendimiento. Ese dato resume mejor que cualquier discusión pedagógica abstracta lo que está realmente en juego al hablar de repetición de curso.

Dos países ilustran mejor que cualquier teoría lo que de verdad importa. Finlandia apenas repite —menos del 3% del alumnado—, no porque prohíba la práctica, sino porque la hace innecesaria: un sistema de apoyo escalonado detecta las dificultades mes a mes y las atiende antes de que se acumulen en un suspenso de junio. En el extremo opuesto, Misisipi, uno de los estados más pobres de Estados Unidos, decidió en 2013 retener en tercero a los niños que no leían al nivel exigido, pero acompañó la medida con noventa minutos diarios de instrucción intensiva en lectura. El resultado, bautizado como el "milagro de Misisipi", fue que esos alumnos obtuvieron en sexto curso resultados muy superiores a los de sus compañeros que habían promocionado raspando el aprobado.

Quien quiera profundizar puede leer el informe "Repetir no es aprender" de Save the Children, que desmonta con datos los mitos más repetidos sobre esta práctica. Y quien tenga relación con un centro escolar —como madre, padre, docente o miembro de un consejo escolar— puede hacer algo más concreto: preguntar si existe un plan de refuerzo temprano, como exige la LOMLOE, y pedir que se mida su efecto. Un objetivo razonable sería reducir a la mitad la tasa de repetición del propio centro en cinco años, revisando cada curso cuántos alumnos reciben apoyo antes de junio, no después.

Unacademy: 3.440 millones promesa, 206 millones realidad

Unacademy: 3.440 millones promesa, 206 millones realidad

El 1 de septiembre de 2026, Gaurav Munjal reconoció en X, sin adornos, que había vendido su empresa por una fracción de lo que llegó a valer. Con esa confesión se cerraba la historia de Unacademy, la plataforma educativa india que llegó a valorarse en 3.440 millones de dólares y que acabó siendo absorbida por su rival upGrad por apenas 206 millones: una destrucción de valor del 94%.

Unacademy nació sin vocación de imperio: antes de ser una empresa fue un canal de YouTube en el que Munjal, entonces estudiante de ingeniería en Bombay, colgaba tutoriales para ayudar a sus compañeros a preparar exámenes. En 2015 fundó oficialmente la compañía junto a Hemesh Singh y Roman Saini —este último, un antiguo funcionario público que cambió la administración por las aulas virtuales—, convirtiendo aquel canal en una aplicación pensada para los millones de jóvenes indios que cada año se juegan el futuro en los exámenes de acceso a la función pública, la ingeniería o la medicina. La promesa era clásica del sector: sustituir la academia presencial, cara y concentrada en unas pocas ciudades como Kota, por un mercado abierto de profesores independientes.

Todo cambió con la pandemia. Colegios y universidades cerraron sus puertas, millones de estudiantes se vieron obligados a estudiar frente a una pantalla, y los inversores confundieron esa urgencia pasajera con una transformación duradera de la enseñanza. En septiembre de 2020, una inyección de 150 millones de dólares de SoftBank convirtió a Unacademy en unicornio; un año después, una ronda de 440 millones la situaba ya en 3.440 millones de dólares de valoración, la segunda edtech más cotizada de India, solo por detrás de Byju's.

El dinero se convirtió en espectáculo: patrocinio de la Liga Premier de críquet, campañas con la leyenda Sachin Tendulkar como inversor y rostro publicitario, pujas para hacerse con el patrocinio principal del torneo. Cuando en 2022 las aulas reabrieron y la demanda de clases online se desplomó, la compañía se encontró quemando alrededor de 156 millones de dólares al año sin un negocio capaz de sostener ese ritmo. Siguieron tres años ásperos: despidos sucesivos que redujeron la plantilla de 6.000 a menos de 1.800 personas, la retirada del patrocinio deportivo, la venta de la plataforma de programación CodeChef y, finalmente, el reconocimiento público de que la valoración había caído por debajo de los 500 millones de dólares. Munjal, además, se convirtió en una rareza dentro del ecosistema emprendedor indio: en vez de camuflar el declive bajo el lenguaje del pivote, lo documentó en público, cifra a cifra, hasta el final.

Unacademy no es el caso más extremo. Byju's, la otra gran apuesta india, llegó a valer 22.000 millones de dólares antes de hundirse en impagos e insolvencia, hasta el punto de que BlackRock redujo a cero el valor de su participación; en Estados Unidos, 2U se acogió al Chapter 11 tras rozar los 4.000 millones de capitalización, y Chegg encadena años de desplome bursátil. El patrón se repite: inversores que dieron por hecho que la educación podía transformarse con la misma velocidad que el comercio, la música o los viajes, sin contar con que aprender exige algo que ninguna plataforma ha conseguido escalar del todo: la relación, la constancia, la mediación de alguien que conoce a quien tiene delante.

Ese es, quizá, el verdadero legado de Unacademy: no una lección sobre tecnología, sino sobre la diferencia entre digitalizar la enseñanza y transformarla. Dos gestos posibles para quien quiera ir más allá de la anécdota: leer To Save Everything, Click Here, de Evgeny Morozov, como antídoto contra el solucionismo tecnológico aplicado a la educación; y ejercer de tutor voluntario de algún estudiante en preparación de examen. Como sistema de evaluación, una cita fija: comprobar en los informes PISA de 2028 y 2031 si la inversión pública prioriza formar al profesorado antes que comprar licencias de plataformas.

Paseo por Portugalete: De los muelles al Museo Rialia

Paseo por Portugalete (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban Álbum de imágenes.

Hay paseos que sirven para caminar y otros que permiten entender un lugar. El recorrido por el muelle de Portugalete, junto a la ría de Bilbao, pertenece claramente a la segunda categoría. Partimos de Muelle de Hierro de Portugalete y avanzamos por la ribera hasta Rialia - Museo de la Industria. Entre ambos puntos aparece una historia que todavía puede leerse en el paisaje: la de una Bizkaia transformada por la minería, la siderurgia, los astilleros, el comercio y el intenso tráfico marítimo de la ría.

Y, dominándolo todo, está Puente de Bizkaia (Vizcaya). Inaugurado en 1893, diseñado por Alberto de Palacio y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2006, el Puente Bizkaia no es solamente uno de los grandes iconos turísticos de Bizkaia. Es también una extraordinaria lección de ingeniería y de historia industrial.

Al llegar a Rialia cambia la perspectiva. El museo conserva una importante colección vinculada a Altos Hornos de Vizcaya, con especial presencia de pintura de temática industrial, y utiliza sus fondos para explicar la transformación económica, social y paisajística de la margen izquierda. La visita resulta especialmente interesante después del paseo. Lo que acabamos de contemplar —la ría, las estructuras metálicas, los muelles, el puente, la arquitectura— adquiere dentro del museo un contexto histórico. El paisaje deja de ser solamente paisaje y se convierte en documento.

También hay aquí una interesante dimensión educativa. Rialia plantea programas con aprendizaje contextualizado, metodología participativa y pensamiento crítico, de modo que una visita familiar o escolar puede convertirse en una pequeña investigación sobre cómo una sociedad modifica su territorio y cómo, posteriormente, intenta conservar e interpretar esa transformación.

Para quien visite Portugalete, propondría por ello una secuencia sencilla: caminar junto a la ría, detenerse ante el Puente Bizkaia, observar el paisaje industrial y terminar en Rialia. No hace falta mucho más. Porque algunas de las mejores experiencias turísticas no consisten en acumular lugares visitados, sino en aprender a mirar de otra manera los lugares que ya creíamos conocer. Portugalete ofrece precisamente esa oportunidad: una ciudad para pasear, contemplar y, sobre todo, comprender.

@agirregabiria

Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete

♬ Velvet Fever - Miles Corvette
@agirregabiria

Rialia, Museo de la Industria, en Portugalete

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Número de Avogadro, 6.022 × 10²³, o la inmensidad de átomos

Imagina que dejas caer una gota de agua en el Mediterráneo. Dentro de esa gota diminuta nadan, apretadas, tantas moléculas de H₂O como gotas cabrían en todo el mar que acaba de recibirla. La comparación no es una licencia poética: es, casi, aritmética exacta. Y es también la puerta de entrada más honesta a un número que ninguna mente humana está preparada para imaginar sin ayuda: 6,02214076 × 10²³, la constante de Avogadro. 

Esa inmensa cifra en notación científica expresa 0,6 cuatrillones de átomos, moléculas o iones (cuántas entidades) que caben en cada mol de sustancia. Por ejemplo, en 12 gramos de carbono-12 contienen exactamente ese número de átomos; 18 gramos de agua (H₂O = 2+16), ese mismo número de moléculas. Es lo que une el mundo macroscópico que tocamos —gramos, litros, cucharadas— con el mundo microscópico que no vemos —átomos, electrones, iones—. 

Una hipótesis que tardó un siglo en confirmarse. El nombre honra al físico turinés Amedeo Avogadro, que en 1811 propuso una idea entonces heterodoxa: volúmenes iguales de gases distintos, a la misma presión y temperatura, contienen el mismo número de partículas. Avogadro murió en 1856 sin haber calculado jamás su propio número; ni siquiera sabía que llegaría a existir como tal. Fue el químico Stanislao Cannizzaro quien, en el Congreso de Karlsruhe de 1860, rescató la hipótesis del olvido y la convirtió en herramienta de trabajo para toda una generación de químicos.

El primero en aventurar una cifra fue el físico austriaco Josef Loschmidt, en 1865, a partir de la teoría cinética de los gases. Pero la confirmación experimental decisiva llegó con Jean Perrin, que entre 1908 y 1909 observó el movimiento browniano de partículas en suspensión y dedujo, con una precisión notable para la época, un valor cercano al actual. Perrin fue quien bautizó la cifra como «constante de Avogadro» y por ese trabajo recibió el Nobel de Física en 1926. Poco después, los experimentos de Robert Millikan sobre la carga del electrón permitieron afinarla todavía más.

De medida experimental a definición exacta. Durante más de un siglo, el número de Avogadro fue, precisamente, un número medido: una cifra que los laboratorios perfeccionaban década tras década, con su correspondiente margen de incertidumbre. Eso cambió el 20 de mayo de 2019, cuando entró en vigor la revisión del Sistema Internacional de Unidades. Desde entonces, la constante de Avogadro ya no se mide: se define. Su valor, 6,02214076 × 10²³ por mol, es exacto por decreto científico internacional, y es esa cifra fija la que ahora define qué es un mol, en lugar de al revés. La ciencia, en este punto concreto, invirtió el orden habitual entre medida y definición.

Contar lo incontable, para pensar mejor. Lo más notable del número de Avogadro no es sólo su magnitud, sino lo que enseña sobre el método científico: una hipótesis audaz, sostenida sin pruebas directas durante décadas, verificada después por caminos independientes —cinética de gases, movimiento browniano, carga eléctrica— que convergieron en la misma cifra. Esa convergencia, más que el número en sí, es la lección que merece sobrevivir a cualquier examen de química.

Propongo llevar esa lección a las aulas de secundaria y bachillerato: que cada centro dedique, dentro de su programación anual de ciencias, un taller de «cifras que cambiaron la ciencia» donde el alumnado reconstruya, con datos y manos propias, cómo se llega a un número como este por vías distintas. El objetivo, medible curso a curso mediante encuestas de percepción sobre la ciencia y el porcentaje de alumnado que elige optativas científicas, sería duplicar en un plazo de cinco años el interés declarado por la química entre los quince y los diecisiete años, y consolidar el taller, en la próxima década, como parte ordinaria del currículo.

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban
Álbum de imágenes.

Hemos ido al muelle de Gorliz, como hacíamos en nuestra infancia pescando panchitos. La playa de Gorliz, con sus 842 metros de arena dorada resguardados por la ría del Butrón y la punta de Astondo, es uno de esos litorales donde el paisaje y la historia comparten la misma orilla. Familias, surfistas y caminantes disfrutan hoy de un espacio certificado por su calidad turística, pero pocos reparan en que ese mismo enclave fue elegido, a comienzos del siglo XX, como remedio contra una de las plagas más silenciosas de la época: la tuberculosis ósea infantil.

En 1919, gracias al impulso de la Diputación de Bizkaia, abrió sus puertas el Sanatorio Marino de Gorliz, el cuarto de España y el primero construido íntegramente en hormigón armado. Sus amplias galerías, orientadas al mar, permitían sacar las camas de los niños enfermos para que el sol y la brisa marina hicieran su trabajo terapéutico. Detrás de esta empresa estuvo Enrique de Areilza (1860-1926), cirujano bilbaíno que había dedicado dos décadas a atender a los mineros de Triano y que supo trasladar esa misma vocación social a la infancia más desfavorecida.

En reconocimiento a su labor, en 1926 se inauguró en Astondo, frente a la bahía y al propio hospital, un monumento obra del escultor Moisés de Huerta. La estatua, sobria y vuelta hacia el mar que tanto contribuyó a sanar. Pasear hoy por el paseo marítimo de Gorliz es, así, un ejercicio doble: de ocio y de conocimiento. La playa invita al descanso; el monumento, a preguntarse cuántas historias de esfuerzo colectivo laten bajo cada rincón que damos por descontado.      

@agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

♬ Aurora Gust - Larry Pockets
@agirregabiria

Paseo por Gorliz (Bizkaia) con las gafas Meta Ray-Ban

♬ Drum Machine Heartbeat - Half Past Nine