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Parásitos: Metáfora de la desigualdad en el siglo XXI

Parásitos es la obra maestra de Bong Joon-ho que redefinió el cine contemporáneo y que recientemente hemos podido ver -y aún se puede- en RTVEplayEn 2019, el cine mundial fue sacudido por una película surcoreana que trascendió todas las barreras culturales y lingüísticas para convertirse en un fenómeno global. "Parásitos" (Gisaengchung) no sólo conquistó taquillas internacionales, sino que hizo historia al convertirse en la primera película en idioma no inglés en ganar el Oscar a Mejor Película, además de llevarse los galardones a Mejor Director, Mejor Guión Original y Mejor Película Internacional.

El visionario detrás de la cámara. Bong Joon-ho, el cerebro creativo detrás de esta obra maestra, es un director que ha sabido fusionar géneros con una maestría excepcional a lo largo de su carrera. Con películas previas como "Memories of Murder" y "Snowpiercer", Bong había demostrado su capacidad para abordar temáticas sociales complejas a través de narrativas cinematográficas innovadoras. En "Parásitos", alcanza su cénit artístico, creando una sátira social que funciona simultáneamente como thriller, comedia negra y drama familiar.

El director coreano pasó años perfeccionando el guión junto a Han Jin-won, su colaborador habitual. Ambos construyeron meticulosamente cada giro argumental, cada metáfora visual y cada línea de diálogo para crear una experiencia cinematográfica que recompensa múltiples visionados. La precisión milimétrica de Bong en la dirección se evidencia en cada encuadre, donde nada es casual y todo comunica.

Un elenco impecable. El reparto de "Parásitos" ofrece interpretaciones memorables que elevan el material ya excepcional. Song Kang-ho, actor fetiche de Bong Joon-ho, encarna al padre de la familia Kim con una mezcla perfecta de simpatía, astucia y desesperación. Lee Sun-kyun y Cho Yeo-jeong dan vida a los Park, la familia adinerada, con una naturalidad que hace creíbles sus privilegios inconscientes.

Choi Woo-shik y Park So-dam, como los hijos de los Kim, aportan juventud y ambición a sus personajes, mientras que Jang Hye-jin completa el núcleo familiar con una actuación llena de matices. Cada actor comprende la dualidad de sus roles: son a la vez víctimas y victimarios en un sistema que los supera.

Sinopsis: Una infiltración con consecuencias. La trama sigue a la familia Kim, que vive en un sótano precario en los suburbios de Seúl, sobreviviendo con trabajos esporádicos. Cuando el hijo consigue un puesto como tutor de inglés en la acaudalada familia Park, ve una oportunidad. Uno a uno, los Kim logran infiltrarse en el hogar de los Park, haciéndose pasar por profesionales sin relación entre sí: tutora de arte, chofer y ama de llaves.

Lo que comienza como una comedia de enredos sobre el ingenio de los desposeídos se transforma gradualmente en algo mucho más oscuro y perturbador. La llegada de un elemento inesperado desencadena una escalada de tensión que culmina en un clímax devastador, donde las divisiones de clase y las aspiraciones imposibles explotan con violencia catártica.

Valoración: Cine con mayúsculas"Parásitos" es un triunfo absoluto del cine como arte y como vehículo de crítica social. Bong Joon-ho no señala con dedo acusador a villanos específicos, sino que expone un sistema que deshumaniza a todos sus participantes. La metáfora arquitectónica de la película —las escaleras que suben y bajan, los espacios sobre y bajo tierra— es tan elocuente como devastadora.

La dirección técnica es impecable: la fotografía de Hong Kyung-pyo juega magistralmente con la luz y las sombras para subrayar las divisiones sociales, mientras que la banda sonora de Jung Jae-il alterna entre lo juguetón y lo ominoso. El diseño de producción crea dos mundos paralelos completamente creíbles y contrastantes.

Lo más brillante de "Parásitos" es su capacidad para funcionar en múltiples niveles. Es entretenimiento puro, pero también es un espejo despiadado de las sociedades capitalistas contemporáneas. No ofrece soluciones fáciles ni consuelos; simplemente presenta la realidad del abismo de clase con honestidad brutal.

Bill Gates: Quedan 5 años para evitar una nueva Edad Oscura

Nuestros nietos actuales en 2031 tendrán entre 13 y 20 años. Siempre creímos que el futuro será mejor, que es preferible nacer tarde,... Pero entre el Sueño de la Razón y el Retorno de las Sombras surgen voces como la reciente Advertencia de Bill Gates (ver en otros postsen una entrevista para la revista Fortune. Recomendamos ver la entrevista en la web de Fortune o abajo en el TikTok adjunto.

En la historia de la civilización, el progreso rara vez ha sido una línea recta ascendente. Más bien, se asemeja a un tejido complejo que puede deshilacharse si los hilos de la inversión, la voluntad política y la cooperación ética dejan de entrelazarse. Bill Gates (otros posts) ha lanzado un aldabonazo que trasciende lo meramente económico: el mundo corre el riesgo de "ir hacia atrás". Al señalar el recorte de fondos en áreas críticas para la salud global y la innovación, Gates no solo habla de presupuestos; habla de la posibilidad de una nueva "Edad Oscura".

La Paradoja del Siglo XXIVivimos en una era de milagros tecnológicos que habrían parecido magia hace apenas cinco décadas. Sin embargo, la advertencia de Gates nos sitúa frente a una paradoja inquietante. Mientras la inteligencia artificial y la biotecnología prometen fronteras inexploradas, las estructuras que sostienen el bienestar colectivo —la salud pública internacional, la investigación en enfermedades desatendidas y la mitigación del cambio climático— están sufriendo una erosión sin precedentes.

El término "Edad Media" o "Dark Ages", invocado por Gates, no es una hipérbole vacía. Históricamente, las edades oscuras no se definen por una ausencia total de conocimiento, sino por la pérdida de la infraestructura social y económica que permite que ese conocimiento se traduzca en progreso humano. Cuando las naciones se repliegan hacia el aislacionismo y recortan la financiación de los bienes públicos globales, están, en efecto, desconectando el motor de la Ilustración.

Filosofía de la Inversión: ¿Qué Valoramos Realmente? Desde una perspectiva ética, el desvío de fondos de la ciencia hacia el cortoplacismo político representa una crisis de valores. El filósofo Hans Jonas, en su "Principio de Responsabilidad", argumentaba que el ser humano moderno tiene el imperativo ético de asegurar que sus acciones no destruyan la posibilidad de una vida futura auténtica. Al dejar de financiar la investigación científica básica y la preparación ante pandemias, estamos violando este imperativo. Estamos consumiendo el capital del futuro para mitigar las ansiedades del presente.

La ciencia no es un lujo decorativo de las sociedades prósperas; es la herramienta epistemológica que nos permite navegar la incertidumbre. Cuando Gates lamenta el desfinanciamiento, está denunciando una forma de ceguera voluntaria. Sin inversión, la ciencia se estanca; y una ciencia estancada es incapaz de responder a las mutaciones de un mundo cada vez más volátil.

Educación y el Desafío de la ComplejidadAquí, la educación juega un papel determinante. Estamos formando generaciones en un mundo de hiperespecialización, pero estamos fallando en la enseñanza de la interconectividad. La crisis que señala Gates es también una crisis educativa: la incapacidad de la ciudadanía y de sus líderes para comprender que la salud de una aldea en África o el deshielo de un glaciar en Groenlandia son factores determinantes en la economía y la seguridad de las metrópolis occidentales.

El "atavismo" que Gates teme es el retorno a un pensamiento de suma cero, donde el progreso de "el otro" se percibe como una pérdida propia. La verdadera educación ilustrada debería enseñarnos que, en el siglo XXI, el progreso es un bien indivisible. Si la ciencia retrocede en un punto del globo, la oscuridad se extiende para todos.

Nos urge una Voluntad de No Retroceder. La advertencia de Bill Gates debe ser leída como un llamado a la resistencia intelectual y política. No estamos condenados a la regresión, pero el progreso no está garantizado por ninguna ley natural. La "Edad Media" es una elección que tomamos cada vez que preferimos el muro al puente, y el subsidio a la obsolescencia por encima de la beca de investigación.

Si queremos evitar que el reloj de la civilización comience a girar hacia atrás, debemos reafirmar nuestro compromiso con la curiosidad científica, la solidaridad global y una ética que trascienda las próximas elecciones. La historia nos juzgará no por las tecnologías que inventamos, sino por nuestra voluntad de mantener encendida la llama de la razón en tiempos de incertidumbre. La pregunta que queda flotando tras las palabras de Gates no es si podemos seguir avanzando, sino si todavía tenemos el coraje colectivo para desearlo.

@soyhectorchamizo

🗣️ Bill Gates habla: nos queda poco para la era oscura ¿qué significa? Habla de un mundo que va hacia atrás mientras cree que avanza, ve menos progreso real. Dice que en 5 años podremos estar entrando en esta era. No sé está hablando de esto así que ¿qué opinas tú? Lo debatimos en comentarios

♬ sonido original - Héctor Chamizo

Cinefórum sobre "El chico que domó el viento"

Nos invitan al Cinefórum de DerechosEnRed, proyecto apoyado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y la Diputación Foral de Bizkaia. Será el próximo 4 de febrero de 2026 a las 17.30 horas en Romo Kultur Etxea (Getxo) y se proyectará la película "El chico que domó el viento".

Seguirá un debate a cargo del getxoztarra Eneko Arberas, responsable de impacto social de la Fundación Creamos de Ciudad de Guatemala y Begoña Guzmán, especialista en gestión cultural, educación e innovación social en UNEtxea.

El chico que domó el viento es una obra profundamente humanista que conecta cine, ciencia y educación. Dirigida con sobriedad por Chiwetel Ejiofor, la película narra la historia real de William Kamkwamba , un adolescente de Malawi que, en medio de una devastadora hambruna, logra construir un aerogenerador artesanal para salvar a su comunidad.

Ejiofor ha subrayado en diversas ocasiones su intención de mostrar el poder transformador del conocimiento , incluso en contextos de extrema pobreza. El guión, fiel al espíritu del libro, evita el sentimentalismo fácil y apuesta por un realismo contenido, donde la curiosidad científica y la perseverancia son los verdaderos motores del relato.

En el reparto destaca Maxwell Simba , convincente y natural como William, y el propio Ejiofor, que interpreta al padre con una mezcla de dureza y ternura que aporta profundidad emocional. Los actores han señalado el reto de contar una historia real sin edulcorarla, respetando tanto el sufrimiento como la dignidad de sus protagonistas. La película resulta especialmente valiosa desde una perspectiva educativa: celebra la alfabetización científica, el pensamiento crítico y la imaginación como herramientas de supervivencia y progreso. Un cine inspirador, honesto y necesario.

Entrada gratuita. Inscripciones en 620237036https://forms.gle

Las abarcas desiertas: Poesía sobre la pobreza heredada

El 5 de enero de cada año es tiempo de conmoverse con  Las abarcas desiertas de  Miguel Hernández: ética de la pobreza, memoria y dignidad.  La poesía de nuestro admirado Miguel Hernández (de la cercana y pronto revisitada  Orihuela alicantina) ocupa un lugar singular en la tradición literaria española del siglo XX. En ella convergen la experiencia vital extrema, la conciencia ética y una voz poética que, sin renunciar a la belleza formal, se compromete con los desposeídos. Las abarcas desiertas , poema incluido en El hombre acecha (1939), constituye uno de los ejemplos más sobrios y conmovedores de esa poética de la dignidad herida.

A diferencia de otros textos más expresamente políticos del autor, Las abarcas desiertas adopta un tono íntimo y casi infantil para abordar un problema estructural: la desigualdad social y la repetición del sufrimiento de generación en generación . El poema evoca la imagen de un niño —el propio poeta en su memoria— que contempla unas abarcas (calzado humilde de campesino) vacías, símbolo de la ausencia, la carencia y la espera frustrada.

Desde una perspectiva ética, el poema plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa crecer en un mundo donde la necesidad no es una excepción, sino la norma? Hernández no describe la pobreza como accidente individual, sino como condición social persistente . Las abarcas no están rotas por descuido; están “desiertas”, deshabitadas, porque quien debería calzarlas carece incluso de lo mínimo. El objeto cotidiano se transforma así en signo moral.

En este sentido, el poema puede leerse como una anticipación literaria de lo que hoy llamaríamos una ética de la vulnerabilidad . El niño no es solo un sujeto pasivo del dolor, sino un testigo temprano de la injusticia. La mirada infantil, lejos de suavizar el drama, lo intensifica: la carencia resulta más insoportable cuando afecta a quien aún no ha tenido tiempo de elegir ni de defenderse. Hernández logra, con un lenguaje llano y casi ascético, una potencia crítica comparable a la de los grandes discursos sociales, pero sin retórica ni abstracción.

Desde el ámbito educativo, Las abarcas desiertas ofrece una oportunidad privilegiada para reflexionar sobre el valor de la memoria. El poema no es únicamente recuerdo personal, sino memoria colectiva de un mundo rural empobrecido, frecuentemente ausente de los relatos oficiales del progreso. En una era dominada por indicadores económicos, innovación tecnológica y promesas de crecimiento ilimitado, la voz de Hernández introduce una pregunta fundamental: ¿quién queda fuera del relato del avance?

Esta cuestión conecta de forma directa con debates contemporáneos en ciencia y tecnología. El progreso técnico, si no va acompañado de justicia social, corre el riesgo de reproducir —con medios más sofisticados— desigualdades antiguas. Las abarcas desiertas pueden leerse hoy como metáfora de las brechas digitales, educativas o energéticas : tecnologías disponibles, pero no accesibles; recursos existentes, pero mal distribuidos. El poema nos recuerda que la ausencia no siempre es falta de medios, sino falta de voluntad colectiva.

En el plano estético, destaca la austeridad formal del texto. Hernández renuncia deliberadamente a la exuberancia metafórica para acercarse a una lengua casi oral, marcada por la repetición y el ritmo sencillo. Esta elección no es casual: el estilo refleja el contenido. La pobreza no se adorna; se muestra. La ética del poema se inscribe también en su forma, coherente con una poética de la verdad desnuda.

Por último, Las abarcas desiertas interpela al lector contemporáneo desde una ética de la responsabilidad. No se trata solo de conmoverse ante la miseria pasada, sino de reconocer las continuidades del presente. La educación humanista —especialmente en contextos científicos y tecnológicos— necesita de textos como este para recordar que todo conocimiento tiene consecuencias sociales. La poesía de Hernández no ofrece soluciones técnicas, pero sí algo previo y esencial: una conciencia despierta.

En un mundo cada vez más mediado por algoritmos, datos y automatismos, la voz de Miguel Hernández (ver otros posts) sigue siendo necesaria porque nos obliga a mirar lo que permanece vacío. Las abarcas desiertas no son solo un recuerdo de infancia: son una advertencia ética que atraviesa el tiempo .

Mapas de Esperanza: Carta apostólica de León XIV

Antes de concluir el año 2025, teníamos pendiente revisar el documento Diseñar nuevos mapas de esperanza: La visión educativa del Papa León XIV en el siglo XXI (ver íntegra en la web)
El 27 de octubre de 2025, víspera del 60.º aniversario de la Declaración conciliar Gravissimum educationis (1965), el Papa León XIV promulgó la Carta Apostólica Disegnare nuove mappe di speranza

Este documento no es un mero homenaje histórico, sino una brújula ética y pedagógica para navegar los desafíos contemporáneos: un mundo hiperdigitalizado, fragmentado por desigualdades, guerras y migraciones, donde la educación corre el riesgo de reducirse a mera formación funcional o instrumento económico.

León XIV recupera el legado de Gravissimum educationis, que afirmaba el derecho universal a la educación y la misión evangelizadora de la Iglesia en este ámbito. La educación, insiste el Papa, no es periférica: es tejido esencial de la evangelización, un gesto que convierte el Evangelio en relación, cultura y caridad. En un contexto de incertidumbre, las comunidades educativas católicas deben actuar como "constelaciones" que custodian la unidad entre fe y razón, pensamiento y vida, conocimiento y justicia.

La carta traza una historia dinámica de la pedagogía cristiana: desde los Padres del Desierto y San Agustín, pasando por las universidades medievales y el Ratio Studiorum jesuita, hasta los grandes fundadores modernos — San José Calasanz (post reciente), San Juan Bautista de La Salle, San Juan Bosco, San Marcelino Champagnat— y figuras femeninas como María Montessori, Santa Francesca Cabrini o Santa Katharine Drexel. Esta tradición viva enfatiza la opción preferencial por los pobres: "la educación de los pobres, para la fe cristiana, no es un favor, sino un deber".

En el núcleo antropológico, León XIV coloca a la persona como imagen de Dios, irreductible a "perfil de competencias" o "algoritmo predecible". Citando a San John Henry Newman, recuerda que "la verdad religiosa no es solo una parte, sino una condición del conocimiento general". La educación integral debe abarcar todas las dimensiones humanas —espiritual, intelectual, afectiva, social y corporal—, integrando ciencia, humanismo, técnica y ética. Aquí emerge una crítica sutil pero firme al mercantilismo educativo y al eficientismo tecnológico que deshumaniza.

Especialmente relevante para un blog de ciencia y ética es el tratamiento de la tecnología y la inteligencia artificial. En la sección dedicada a navegar por nuevos espacios, el Papa afirma que las tecnologías deben servir a la persona, no sustituirla. El progreso tecnológico "forma parte del plan de Dios para la creación", pero requiere discernimiento ético riguroso. La IA y los entornos digitales no pueden estandarizar el aprendizaje ni ignorar la dignidad humana. Se propone formar en un "digital humano": armonizar la inteligencia artificial con las inteligencias emocional, social, espiritual y ecológica. Las universidades católicas, en particular, están llamadas a ofrecer una diaconía de la cultura, fomentando creatividad científica al servicio del bien común.

La carta culmina heredando el Pacto Educativo Global del Papa Francisco y añadiendo prioridades: cultivar la vida interior, promover un uso sabio de la IA y educar para una "paz desarmada y desarmante". Invita a una "coreografía" educativa subsidiaria, donde familia, escuela y sociedad colaboren sin subordinación al mercado.

Desde una perspectiva laica y culta, este documento trasciende el ámbito confesional. Ofrece una antropología humanista que resiste la fragmentación posmoderna y el reduccionismo tecnocrático. En un tiempo donde la educación superior se mide por empleabilidad y rankings, León XIV recuerda que educar es un "oficio de promesas", un acto de esperanza que remienda "el tejido desgarrado de las relaciones". Para científicos y educadores éticos, supone un desafío: integrar rigor epistemológico con contemplación de la creación como vestigia Dei, y asegurar que la innovación tecnológica no eclipse la justicia social y ambiental. 

Finalmente, la carta cierra con una defensa de la vulnerabilidad humana. Frente al sueño del transhumanismo que busca la perfección técnica, León XIV reivindica la fragilidad, el error y la finitud como elementos esenciales de la experiencia humana. Los «nuevos mapas» no deben ser trazados por aquellos que quieren escapar de la condición humana, sino por quienes desean habitarla plenamente, con justicia y solidaridad.

Diseñar nuevos mapas de esperanza no prescribe recetas, sino que inspira creatividad profética. En palabras del Papa, citando a San Agustín, el presente es una intuición a aprovechar. Que las "constelaciones educativas" brillen como estrellas en la noche contemporánea, guiando hacia una humanidad más fraterna y sabia.

Desde Zeitgeist, el espíritu de una época, hasta la cultura woke

Zeitgeist es una expresión alemana que quiere decir «espíritu de una época», ha alcanzado un gran estatus dentro de las palabras alemanas incorporadas a otras lenguas y se ha convertido en una entrada en inglés, español, portugués, holandés e incluso japonés. Actualmente, la apuesta es por un mundo más consciente.

El término Zeitgeist se traduce literalmente como "espíritu del tiempo" (Zeit = tiempo, Geist = espíritu). Este concepto se utiliza para describir el clima intelectual, cultural, ético y político predominante en una determinada época histórica.

El término comenzó a usarse en el siglo XVIII durante la Ilustración alemana, pero fue popularizado por filósofos como Georg Wilhelm Friedrich Hegel, quien exploraba cómo el "espíritu del tiempo" influía en el desarrollo de la sociedad y la historia. Para Hegel, cada época tiene un espíritu distintivo que guía su progreso y pensamiento.

Johann Gottfried Herder fue el filósofo que utilizó el concepto de Zeitgeist en el contexto del romanticismo alemán, enfatizando la idea de que cada período histórico tiene una cultura única que refleja las aspiraciones y valores de la humanidad en ese momento.

Actualmente, Zeitgeist se emplea para analizar o describir las tendencias dominantes en una época, como movimientos culturales, ideas políticas o avances tecnológicos. Por ejemplo, se puede hablar del Zeitgeist de los años 60 como una era marcada por el cambio social, el pacifismo y los derechos civiles.

El término sigue siendo relevante porque encapsula cómo las ideas colectivas de una época afectan la dirección de la humanidad.

Por si alguien quiere conocer el "Movimiento Zeitgeist", con sus dos entregas subtituladas en formato vídeo documental: La película inicial Zeitgeist en 2007 y Addendum en 2008. La película puede verse en sus tres capítulos. Capítulo I: La historia más grande jamás contada. Capítulo II: Todo el mundo es un escenario. Capítulo III: No prestes atención a los hombres detrás de la cortina.

El paso de los movimientos sociales como Zeitgeist hacia lo que hoy se denomina “cultura woke” puede entenderse como una evolución de sensibilidades y de marcos de acción política frente a la globalización, el capitalismo y la justicia social. 

1. El espíritu Zeitgeist (2007-2012)El Zeitgeist Movement surgió a finales de los 2000, inspirado por los documentales de Peter JosephSu discurso era anticapitalista, tecnocrático y universalista: proponía superar el sistema monetario, abrazar un “modelo de economía basada en recursos” y confiar en la ciencia y la tecnología para resolver problemas globales. Tenía un enfoque globalizante, criticaba las élites financieras, el control corporativo y las instituciones políticas tradicionales. 

2. Giro hacia lo identitario y culturalCon el tiempo, muchos movimientos sociales se desplazaron del eje anticapitalismo global hacia reivindicaciones más específicas e identitarias: género, raza, diversidad sexual, minorías culturales. Esto no implica que lo económico desaparezca, pero lo cultural pasa al centro de la agenda. Mientras Zeitgeist denunciaba un sistema mundial abstracto, los nuevos activismos ponen el acento en experiencias concretas de opresión. 

3. La cultura wokeEl término woke (“despierto”) nace en EE. UU. en el ámbito afroamericano como conciencia crítica frente al racismo. Se amplía a un marco global de sensibilidades progresistas: cuestionar privilegios, dar voz a los marginados, revisar narrativas históricas. A diferencia de Zeitgeist, el énfasis ya no es abolir el dinero o transformar la macroeconomía, sino visibilizar desigualdades en lo cotidiano: lenguaje inclusivo, representación mediática, justicia de género, etc. La lucha se libra en espacios digitales, culturales y educativos más que en programas estructurales de reforma económica total.

4. Continuidad y rupturaContinuidad: ambos movimientos surgen de un malestar frente al sistema vigente y una desconfianza hacia las élites. Ruptura: Zeitgeist aspiraba a un cambio sistémico universal, mientras que la cultura woke opera de forma más micro, interseccional y culturalEl primero pensaba en abolir estructuras como el dinero o el mercado; el segundo, en transformar las sensibilidades sociales y el reconocimiento.

En síntesis: Zeitgeist fue un proyecto utópico de reordenación global desde la ciencia y la economía, mientras que la cultura woke representa la etapa actual de un progresismo más ligado a identidades, derechos culturales y luchas simbólicas.

El rostro del Otro: la revolución ética de Emmanuel Lévinas

Ha llegado el momento de estudiar la vida y obra de Emmanuel Lévinas que pasó del campo de concentración a la filosofía. Nació el 12 de enero de 1906, Kaunas (Lituania, entonces Imperio Ruso) y falleció el 25 de diciembre de 1995, París (Francia). De origen Judío lituano, emigró a Francia en 1923. Estudió en Estrasburgo y en la Universidad de Friburgo, donde fue discípulo de Edmund Husserl (fenomenología) y de Martin Heidegger (existencialismo).

Fue Profesor en la École Normale Israélite Orientale y en la Universidad de NanterreParticipó en la resistencia francesa y estuvo prisionero en un campo de concentración alemánSu obra se entrelaza con su identidad judía y su lectura de los textos bíblicos y talmúdicos. Fue un filósofo del siglo XX, clave en fenomenología, ética y filosofía judía.

Emmanuel Levinas propone una filosofía de la alteridad, en la que la ética precede a la ontología. Frente a Heidegger, que centró la filosofía en el Ser, Levinas afirma que la primera filosofía es la relación ética con el Otro. Estas son sus ideas centrales:

  1. El rostro del OtroEl rostro humano nos interpela éticamente: “No matarás”. El Otro no puede ser reducido a objeto ni comprendido totalmente; nos exige responsabilidad.

  2. Ética como filosofía primera. Antes que el conocimiento o la ontología, está la relación ética: la obligación hacia el Otro.

  3. Infinito y trascendencia. El Otro abre la dimensión de lo infinito, que no puede ser reducido a categorías finitas.

  4. Política y justicia. La justicia nace cuando, además del Otro, aparecen los “terceros”: el conjunto de los demás. La ética se convierte en fundamento de la política y del derecho.

Algunos de sus libros más relevantes

  1. Totalité et Infini (Totalidad e infinito, 1961). Obra central: crítica a la ontología y propuesta de la ética como filosofía primera.

  2. Autrement qu’être ou au-delà de l’essence (De otro modo que ser o más allá de la esencia, 1974). Desarrollo radical de la idea de responsabilidad hacia el Otro.

  3. De l’existence à l’existant (De la existencia al existente, 1947). Primeras reflexiones tras la guerra sobre el ser y la alteridad.

  4. Éthique et infini (Ética e infinito, 1982). Diálogo accesible sobre su pensamiento con Philippe Nemo.

  5. Difficile liberté (Difícil libertad, 1963). Ensayos sobre judaísmo, ética y responsabilidad.

  6. Entre nous (Entre nosotros, 1991). Ensayos sobre la responsabilidad, la alteridad y la justicia.

Citas célebres de Emmanuel Levinas:

- “La ética es la filosofía primera.”
- “El rostro del Otro me dice: no matarás.”
- “El yo se descubre a sí mismo como responsable, más allá de lo que quiere y de lo que puede.”
- “La relación con el Otro es relación con lo infinito.”
- “La justicia comienza cuando los otros que están alrededor de mi prójimo se hacen también mis prójimos.”

Conviene una comparación breve entre Levinas y Dussel (posts anteriores), ya que este último se inspira directamente en la ética de la alteridad de Levinas. 

Perfecto 🙌. Te preparo una comparación breve entre Emmanuel Levinas y Enrique Dussel, destacando coincidencias y diferencias, de forma clara y útil para un blog educativo de filosofía. “Dussel toma la intuición levinasiana del Otro como absoluto, pero la sitúa en el terreno de la historia latinoamericana: el Otro ya no es solo el rostro individual, sino el rostro colectivo de los pueblos oprimidos.”

Coincidencias: 

  1. Ética como filosofía primera. Levinas sostiene que la ética antecede a la ontología. Dussel retoma esta idea para fundamentar su filosofía de la liberación.

  2. El Otro como centro. Levinas: el “rostro del Otro” interpela al yo con la exigencia ética de “no matarás”. Dussel: el “Otro” es el oprimido, el excluido, las víctimas del sistema; interpela con la exigencia de justicia y liberación.

  3. Responsabilidad infinita. En ambos, el yo no puede excusarse: la obligación hacia el Otro es ilimitada.

Diferencias:

  1. Contexto. Levinas: se sitúa en la Europa de la posguerra, frente al nazismo y el antisemitismo. Dussel: piensa desde América Latina, en diálogo con la colonización, la dependencia y la exclusión social.

  2. Dimensión política. Levinas: su propuesta se centra en la relación interpersonal, aunque abre a la justicia en el encuentro con “los terceros”. Dussel: radicaliza esta dimensión hacia lo político, económico y social: la liberación de los pueblos oprimidos.

  3. Raíces filosóficas. Levinas: bebe de la fenomenología de Husserl y Heidegger, y de la tradición judía. Dussel: incorpora a Levinas, pero también a Marx, la teología de la liberación, y la historia latinoamericana.

  4. Finalidad. Levinas: fundar una ética universal del respeto y responsabilidad. Dussel: transformar las estructuras de dominación y construir un proyecto de liberación para los pueblos.

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