Este nuestro, pero sobre todo vuestro, blog ha superado a las 02 am de hoy, domingo 1 de marzo de 2026, losTRECE millones de vuestras amables visitas desde aquel abril de 2005 en que se creó enblog.agirregabiria.net. En realidad desde hace menos tiempo, porque solamente se contabiliza desde que se incorporó el contador. No todos los millones de visitas los hemos ido celebrando; algunos sí, como luego veremos.
¿Qué está pasando, qué maravillas estáis logrando, o solamente son bots según la Teoría del Internet muerto (post reciente)? Ahora que no estamos en voluntariado tan activo, sin GetxoBlog, ni AUVE, ni Nagusiak (que tanto echamos de menos),... Lo tenemos claro: un blog sólo crece con sus lectores y lectoras. Doce millones de visitas cómplices, doce millones de gracias. Una cifra de más de 70.000 visitas algún día, que impresiona más por lo que significa que por lo que mide.
En apenas 79 díashemos sumado un millón más de lecturas, lo que confirma que este espacio digital sigue vivo, vibrante y compartido. Los dos anteriores millones se lograron respectivamente en 59 días (del 14 de octubre al 15 de diciembre de 2025) y 78 días (del 28 de julio de 2025 al 14 de octubre). Pero este logro no es del autor. Es, sobre todo, de quienes leen, comentan, comparten y dialogan. Cada visita, cada clic, cada relectura y cada reflexión son los auténticos cimientos de este largo viaje que comenzó hace años y que hoy celebra una cifra redonda: 13 millones de pasos juntos.
En tiempos de atención dispersa, lograr que tantos sigan regresando a un blog es casi un acto de resistencia cultural. Significa que todavía hay quienes buscan profundidad en la era del zapping, palabras con sentido en medio del ruido y diálogo en lugar de monólogo.
A todos vosotros —lectores fieles, visitantes curiosos, amigos invisibles—: gracias por leer, por estar, por seguir. El blog continúa porque vosotros lo hacéis posible. Seguimos… hacia el próximo millón, pero sobre todo, hacia nuevas ideas compartidas.
La escritura en este blog es nuestra forma actual de compartir aprendizajes, educar y de humanizar. Escribir en un blog no es solo publicar contenido: es sembrar pensamiento en el espacio público. Cada entrada es una conversación abierta, una invitación al aprendizaje conjunto y continuo, una oportunidad para enseñar y, sobre todo, para seguir aprendiendo de los demás.
En una época dominada por la inmediatez, el blog reivindica el valor del tiempo lento, del análisis, de la palabra que se piensa antes de ser dicha. Escribir y leer blogs es una manera de educar la mirada, de entrenar la empatía y de construir comunidad a través de las ideas.
Los blogs, lejos de haber desaparecido, siguen siendo aulas abiertas y permanentes, donde cada lector puede convertirse también en autor, cada experiencia en lección, y cada diálogo en un acto de humanidad compartida. Once millones de visitas son once millones de aprendizajes. Gracias por seguir haciendo posible este espacio de encuentro entre educación, pensamiento y vida. Finalizamos con nuestra cita propia: “Cada palabra que se comparte es una semilla de humanidad.” — (Original, mikel.agirregabiria.net)
Esta transición de 12 a 13 millones de visitas, a día de hoy y según Blogger, ha supuesto pasar de 10.283 a 10.384 entradas publicadas (apenas 101 posts más). Mencionando a nuestro Flickr desde 2005 que nos ha acompañado estos VEINTE AÑOS de BLOG también se ha producido un inexplicable arreón.
En solamente estos 79 días mágicos hemos llegado a34,35 millones de visitas en Flickr cuando antes antes eran 29,94 millones de visitas para 280.200 imágenes actuales. Hace 18 meses fueron casi 15 millones de visitas en Flickr para las entonces 273.014 imágenes (si bien muchas son privadas o abiertas sólo a familiares o amistades). Con 8 millones las cifras fueron de casi 14 millones de visitas en Flickr para las 200.500 imágenes de aquel momento.
A pesar de nuestra jubilación hace ya más de 7 años y 10 meses, parece que seguimos contando con la fidelidad de quienes nos leéis y comentáis. ¡Gracias y no nos abandonéis en este lugar de encuentro y de debate! Eskerrik asko! Thanks! Merci!
🚀 ¡TRECE MILLONES de gracias! 🚀 En la era del ruido y la atención dispersa, alcanzar 13.000.000 de visitas es más que una cifra: es un acto de resistencia cultural. https://t.co/29bAEdujPP Este blog nació en 2005 para sembrar pensamiento, y hoy celebramos 13 millones de pasos… pic.twitter.com/PXr2Zvzhx7
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) March 1, 2026
En el vasto arsenal de la retórica política contemporánea, pocas herramientas son tan efectivas —y tan intelectualmente deshonestas— como la denominada falacia de la cantidad fija de trabajo (Lump of Labour Fallacy). Este concepto económico describe la creencia errónea de que existe una cantidad finita de trabajo en una economía y que, por tanto, la entrada de nuevos actores desplaza inevitablemente a los ya establecidos. Aunque el pensamiento económico moderno ha demostrado que el mercado es un sistema dinámico y expansivo, su utilización perversa por parte de movimientos de extrema derecha ha transformado este error lógico en un potente arma de exclusión social.
El pérfido mecanismo de la suma cero. La falacia se apoya en una intuición seductora pero falsa: la economía funciona como una tarta de tamaño inamovible. Si alguien toma una porción, hay menos para los demás. Sin embargo, la evidencia empírica señala lo contrario: la incorporación de trabajadores —ya sean mujeres, inmigrantes o jóvenes— aumenta la capacidad productiva, genera nuevos ingresos y, por ende, incrementa la demanda de bienes y servicios, creando más empleos en un ciclo virtuoso.
La instrumentalización contra la mujer y la inmigración (por no citar la robotización).La extrema derecha ha revitalizado este anacronismo para canalizar la ansiedad económica de las clases medias hacia objetivos específicos. En el caso del trabajo femenino, el discurso suele revestirse de un falso paternalismo o de una defensa de "valores tradicionales". Bajo la premisa de que la incorporación de la mujer saturó el mercado laboral y "abarató" la mano de obra, se sugiere que su retorno al ámbito doméstico restauraría un equilibrio perdido. Es una forma de misoginia estructural disfrazada de análisis macroeconómico
.
Con la población inmigrante, la perversión es más cruda. Se construye un relato donde el recién llegado es un usurpador de recursos y empleos. Este discurso ignora deliberadamente la complementariedad laboral: los inmigrantes suelen ocupar nichos que la población local desestima o permiten que sectores estratégicos mantengan su competitividad. Al presentar el empleo como un juego de suma cero, la extrema derecha logra desplazar la responsabilidad de la precariedad —a menudo causada por la falta de inversión tecnológica o la debilidad de las políticas educativas— hacia el eslabón más débil de la cadena social.
La respuesta ante este fenómeno no debe ser solo económica, sino educativa. Es imperativo fomentar una alfabetización ciudadana que desmantele estas trampas cognitivas. Comprender que la economía crece mediante la colaboración y la diversidad no es solo un dato técnico; es la base de la convivencia en una democracia liberal. Superar la falacia de las horas fijas es, en última instancia, reconocer que el progreso humano no consiste en proteger las migajas de hoy, sino en tener la audacia de hornear una tarta más grande para mañana.
¿Crees que el empleo es una tarta que se acaba? 🥧 Esa es la "falacia de la cantidad fija de trabajo", un error económico que la extrema derecha instrumentaliza para señalar a mujeres e inmigrantes como "usurpadores" de tu parte. https://t.co/VUEhIVI6sA ⚠️ La realidad: La… pic.twitter.com/uO22rtNhMn
Durante sus primeras décadas, Internet fue celebrado como el gran espacio de interacción humana de la historia: una red abierta, descentralizada y vibrante, poblada por personas reales que compartían ideas, conocimientos y creatividad. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado fuerza una hipótesis inquietante: La llamada Teoría del Internet muerto (Dead Internet Theory), según la cual una parte sustancial del contenido y de la actividad en la Red ya no estaría generada por seres humanos, sino por bots, algoritmos y sistemas automáticos. Aunque no se trata de una teoría científica en sentido estricto, su difusión revela preocupaciones profundas sobre el presente y el futuro del ecosistema digital.
Origen y significado de la teoría. La teoría del Internet muerto surge en foros y comunidades digitales a finales de la década de 2010, especialmente en espacios como 4chan o Reddit. Su tesis central es que Internet “murió” simbólicamente cuando dejó de ser un entorno predominantemente humano y pasó a estar dominado por contenidos artificiales, repetitivos o manipulados. Según esta visión, los usuarios interactúan cada vez más con máquinas que simulan comportamiento humano: cuentas automatizadas, comentarios generados por inteligencia artificial, perfiles falsos y sistemas de recomendación que amplifican ciertos mensajes.
Conviene subrayar que la teoría no afirma que Internet haya desaparecido, sino que ha cambiado de naturaleza. La Red sigue funcionando técnicamente, pero su “vida social” estaría erosionada por la automatización masiva y por intereses económicos y políticos que utilizan algoritmos para moldear la conversación pública.
Bots, algoritmos y economía de la atención. Uno de los pilares de esta teoría es la proliferación de bots. Estos programas automáticos generan publicaciones, comentarios, “me gusta” y visualizaciones. En algunos casos cumplen funciones legítimas —moderación, atención al cliente, difusión de información—, pero en otros se emplean para inflar métricas, manipular tendencias o simular consenso social.
A ello se suma la lógica de la economía de la atención. Las grandes plataformas digitales optimizan sus algoritmos para maximizar el tiempo de permanencia del usuario, no para fomentar la calidad del diálogo. El resultado es una abundancia de contenido diseñado para provocar reacciones rápidas: titulares sensacionalistas, mensajes polarizantes y formatos repetitivos. Desde esta perspectiva, la teoría del Internet muerto no denuncia solo la automatización, sino también la homogeneización del discurso.
Inteligencia artificial y simulación de lo humano. El avance reciente de los sistemas de inteligencia artificial generativa ha intensificado estas inquietudes. Textos, imágenes, música e incluso vídeos pueden ser producidos a gran escala con un coste marginal casi nulo. Para algunos defensores de la teoría, esto implica que la frontera entre contenido humano y artificial se vuelve indistinguible, dando lugar a una Red poblada por simulacros.
Desde un punto de vista educativo y científico, el problema no es la IA en sí, sino la asimetría entre producción y comprensión: es mucho más fácil generar contenido que verificar su origen, calidad o veracidad. En este contexto, la teoría del Internet muerto funciona como una metáfora crítica de un entorno donde la confianza se debilita.
¿Teoría conspirativa o diagnóstico cultural? Muchos expertos consideran que la teoría del Internet muerto es exagerada o conspirativa si se interpreta literalmente. Existen millones de usuarios humanos activos, comunidades genuinas y proyectos colaborativos de enorme valor científico, educativo y cultural. Internet no está “muerto”, pero sí profundamente transformado.
Sin embargo, reducir la teoría a una simple fantasía sería un error. Como diagnóstico cultural, señala fenómenos reales: automatización masiva, manipulación algorítmica, pérdida de diversidad y saturación informativa. En este sentido, la teoría actúa como una alerta intelectual sobre los riesgos de delegar la mediación social a sistemas opacos.
Implicaciones educativas y científicas. Para la educación, la teoría del Internet muerto plantea retos centrales: el desarrollo del pensamiento crítico digital, la alfabetización algorítmica y la capacidad de distinguir fuentes fiables. En ciencia y tecnología, invita a reflexionar sobre la responsabilidad ética en el diseño de plataformas y sistemas de IA.
Lejos de aceptar pasivamente la idea de un Internet “muerto”, el desafío consiste en revitalizarlo: promover comunidades auténticas, transparencia algorítmica y una cultura digital que priorice el conocimiento frente al ruido.
Algunas citas destacadas sobre la Teoría del Internet Muerto:«Una parte significativa del tráfico de Internet ya no es humano.» — Imperva, Bad Bot Report. «En Internet es cada vez más difícil saber si estamos hablando con una persona o con una máquina.» — Sherry Turkle, socióloga del MIT. «Cuando los bots hablan entre ellos, la ilusión de consenso se vuelve peligrosa.» — Zeynep Tufekci, socióloga y analista de sistemas digitales. «Los algoritmos no están diseñados para decirnos la verdad, sino para mantenernos enganchados.» — Tristan Harris, Center for Humane Technology. «La economía de la atención recompensa lo extremo, no lo verdadero.» — Tim Wu, jurista y teórico de los medios.
«Lo que vemos en Internet no es un reflejo del mundo, sino el resultado de decisiones algorítmicas.» — Cathy O’Neil, autora de Weapons of Math Destruction. «La IA no tiene intención ni comprensión; sólo imita patrones humanos.» — Douglas Hofstadter. «El problema no es que las máquinas piensen como humanos, sino que los humanos empiecen a comunicarse como máquinas.» — Jaron Lanier. «Cuando el coste de crear contenido tiende a cero, la escasez deja de ser la información y pasa a ser la atención.» — Herbert A. Simon (idea plenamente vigente en la era de la IA generativa).
Más citas sobre la deshumanización del espacio digital: «La tecnología no es neutral: refleja los valores de quienes la diseñan.» — Langdon Winner. «Una red sin conversación auténtica se convierte en un sistema de eco.» — Eli Pariser, creador del concepto de filtro burbuja (pronto post). «La ilusión de participación puede ocultar una profunda pérdida de acción.» — Byung-Chul Han. «La alfabetización digital hoy es, sobre todo, alfabetización algorítmica.» — Safiya Umoja Noble. «No basta con acceder a la información: hay que aprender a evaluarla.» — UNESCO, Educación Mediática e Informacional. «El pensamiento crítico es la única defensa real frente a la automatización de la mentira.» — Adaptación divulgativa de Hannah Arendt.
Conclusión. La teoría del Internet muerto no describe un hecho comprobado, sino una sensación compartida: la de navegar por un espacio cada vez más artificial, repetitivo y deshumanizado. Como metáfora crítica, nos obliga a preguntarnos quién habla en la Red, con qué intereses y bajo qué reglas invisibles. Tal vez Internet no esté muerto, pero su vitalidad futura dependerá de nuestra capacidad colectiva para re-humanizar la tecnología. Internet seguirá vivo si insistimos en que sea un espacio humano.
¡¿Internet muerto? 😱 La "Teoría del Internet Muerto" afirma que desde 2016-2017, la web ya no es nuestra: bots, IA y contenido automático dominan todo. ¿Recuerdas cuando las redes bullían de humanos reales? https://t.co/GoOqIIuEM8 Ahora, según esta conspiración, el 90% de… pic.twitter.com/4K6Bc2nROU
En el desarrollo de la robótica y de la inteligencia artificial aplicada a la interacción social, existe un fenómeno tan fascinante como perturbador: el valle inquietante (uncanny valley). Este concepto describe la reacción de incomodidad, rechazo o incluso repulsión que muchas personas experimentan ante robots, androides o representaciones artificiales que se parecen mucho a los seres humanos, pero no lo suficiente como para resultar plenamente creíbles.
La idea fue formulada ya en 1970 por el ingeniero japonés Masahiro Mori, profesor del Instituto de Tecnología de Tokio. Mori propuso que, a medida que un robot adquiere rasgos cada vez más humanos, nuestra empatía hacia él aumenta… hasta que se alcanza un punto crítico. En ese punto, pequeñas imperfecciones —un gesto rígido, una mirada inexpresiva, un movimiento ligeramente antinatural— generan una fuerte sensación de extrañeza. Ese abismo emocional es lo que Mori denominó el “valle inquietante”.
Una hipótesis psicológica y cultural. Aunque el valle inquietante nació como una hipótesis intuitiva, con el tiempo ha sido objeto de numerosos estudios en psicología cognitiva, neurociencia y ciencias sociales. Algunas teorías sugieren que el rechazo surge de mecanismos evolutivos: el cerebro humano podría interpretar rostros o cuerpos casi humanos, pero defectuosos, como señales de enfermedad, muerte o amenaza. De ahí la inquietud que producen ciertos maniquíes, muñecos hiperrealistas o cadáveres animados en el cine.
Otras explicaciones apuntan a factores culturales y de aprendizaje. En sociedades altamente expuestas a robots sociales —como Japón—, la tolerancia a estas figuras puede ser mayor que en culturas donde la frontera entre lo humano y lo artificial se percibe de forma más rígida. El valle inquietante, por tanto, no sería universal ni inmutable, sino dependiente del contexto histórico y social.
Robótica social y diseño ético. El concepto tiene implicaciones directas en el diseño de robots sociales, especialmente aquellos destinados a ámbitos sensibles como la educación, la atención a personas mayores o la asistencia sanitaria. Ingenieros y diseñadores se enfrentan a una decisión crucial: ¿conviene hacer robots cada vez más humanos o, por el contrario, mantener una estética claramente artificial pero amable?
Muchas empresas han optado por evitar el valle inquietante deliberadamente. Robots como Pepper o Nao presentan rasgos humanoides muy simplificados: ojos grandes, gestos exagerados y movimientos claramente robóticos. Esta elección no es solo técnica, sino también ética, ya que reduce el riesgo de engaño emocional o de expectativas irreales por parte de los usuarios.
El valle inquietante y la inteligencia artificial generativa. El fenómeno no se limita a la robótica física. En la era de los avatares digitales, los deepfakes y los asistentes conversacionales avanzados, el valle inquietante se manifiesta también en entornos virtuales. Voces casi humanas, pero con entonaciones extrañas, o rostros generados por ordenador con microexpresiones defectuosas pueden generar desconfianza y rechazo.
Este aspecto es especialmente relevante desde el punto de vista educativo y ético. Si una inteligencia artificial se presenta como demasiado humana, puede inducir a error sobre su naturaleza, su grado de comprensión o su responsabilidad moral. El valle inquietante actúa, en cierto modo, como una señal de alerta que nos recuerda que seguimos interactuando con artefactos, no con personas.
¿Superar o respetar el valle inquietante?Una cuestión abierta es si el valle inquietante desaparecerá con el progreso tecnológico. Algunos investigadores sostienen que, cuando la simulación humana sea prácticamente perfecta, el rechazo se disipará. Otros creen que siempre existirá un umbral psicológico difícil de cruzar, ligado a nuestra identidad como seres humanos.
Citas destacadas: “En robótica social, parecer menos humano puede ser una decisión ética tan importante como una decisión técnica.” “El valle inquietante describe el momento en que la semejanza con lo humano deja de generar empatía y comienza a provocar rechazo.” “No tememos a los robots por ser distintos, sino por ser casi humanos sin llegar a serlo.” “Pequeñas imperfecciones en un rostro artificial pueden resultar más perturbadoras que una apariencia claramente mecánica.” “El valle inquietante no es solo un problema de diseño tecnológico, sino un fenómeno psicológico y cultural.” “Cuando una máquina se presenta como demasiado humana, surge el riesgo del engaño emocional.” “El rechazo que provoca el valle inquietante actúa como una señal de alerta sobre los límites entre lo humano y lo artificial.” “El valle inquietante nos recuerda que la inteligencia artificial no solo debe ser eficaz, sino también comprensible y honesta.” “Educar sobre el valle inquietante es educar en pensamiento crítico frente a la tecnología.” “Allí donde la tecnología roza lo humano, la ética deja de ser opcional.”
Desde una perspectiva ética, quizá no se trate de “superar” el valle inquietante, sino de respetarlo. Mantener una diferencia perceptible entre humanos y máquinas puede ser beneficioso para preservar la autonomía, la dignidad y la claridad moral en nuestras relaciones con la tecnología.
Educación, pensamiento crítico y futuro. Comprender el valle inquietante es fundamental para educar en un uso crítico y responsable de la robótica y la inteligencia artificial. No se trata sólo de un problema de diseño, sino de una ventana privilegiada para reflexionar sobre qué entendemos por humanidad, empatía y relación social en un mundo cada vez más mediado por máquinas.
El valle inquietante nos recuerda que el progreso tecnológico no es únicamente una cuestión de potencia o precisión, sino también de sensibilidad, cultura y ética. Allí donde la tecnología roza lo humano, la reflexión crítica se vuelve imprescindible.
Eso que sientes tiene nombre: El Valle Inquietante (Uncanny Valley). Es ese punto exacto donde la tecnología deja de ser "tierna" (como un robot de piezas) y se vuelve perturbadora. https://t.co/MJbsycVHUS Cuando un rostro tiene piel perfecta y ojos realistas, pero algo en su… pic.twitter.com/Opx4kZJMCh
El evento, que es 100% gratuito, incluirá una variedad de actividades:
- Charlas y Ponencias: Como la "Ponencia Humantek sucesora de Internet & Euskadi" sobre las nuevas perspectivas de la robótica e IA en Euskadi. Jueves 20 a las 16:00 horas.
- Hackathon "Le Robot": Tendrá lugar del 21 al 23 de noviembre, dirigido a talentos en
robótica
e inteligencia artificial, con 3.000 € en premios. - Talleres Familiares: El 22 de noviembre (día de puertas abiertas) se ofrecerán talleres rotativos como "Carrera de Mario kart",
"Perros Robots" y
"Ugot Space Kit". - Demostraciones: Se mostrarán robots en acción, incluyendo un
"Robot Artista"
y el robot Franka FR3. - Paneles de Debate: Sobre el impacto de la IA y la robótica en la vida diaria. - Exhibiciones: Incluirá una exhibición de
proyectos de la First Lego League (FLL)
y un encuentro de jóvenes "maker"
(Bilbao Maker Faire). - Presentaciones: Estudiantes presentarán proyectos de robótica y TFGs.
- Networking: Pausas para conectar con profesionales y estudiantes.
La llegada de Neo, el humanoide doméstico desarrollado por la startup 1X Technologies, abre un debate que combina entusiasmo tecnológico, marketing ambicioso y responsabilidades éticas. Presentado en octubre de 2025 como un asistente capaz de hacerse cargo de tareas domésticas —desde entregar objetos hasta “aprender” rutinas del hogar— Neo ya está en fase de preventa y promete llegar al mercado en 2026. Pero la realidad técnica y las condiciones comerciales merecen un análisis sosegado.
¿Quiénes lo promueven?Detrás de Neo está 1X Technologies, con sede en Noruega y presencia en San Francisco, con liderazgos públicos como el CEO Bernt Børnich y un ecosistema inversor que incluye vínculos a capitales del mundo de la IA. La campaña de lanzamiento ha sido contundente: vídeo-keynotes, demostraciones mediáticas y una narrativa centrada en “recuperar tiempo” para las personas liberándolas de tareas rutinarias. Esa narrativa ha funcionado: la prensa tecnológica y generalista lo ha difundido masivamente, creando la expectativa pública de un robot doméstico “listo para el hogar”.
La compañía, fundada originalmente como Halodi Robotics, ha pivotado estratégicamente hacia el desarrollo de robots humanoides diseñados específicamente para entornos humanos. Su filosofía se fundamenta en una premisa simple pero poderosa: si nuestro mundo está construido por y para humanos, los robots que mejor se integrarán serán aquellos que compartan nuestra forma.
Presencia mediática y críticas tempranas.Medios internacionales han recogido tanto la fascinación como la cautela. Si bien Neo aparece elegante y humanoide en fotografías y clips, reportajes de contraste señalan que muchas de sus acciones aun dependen de teleoperación o “modo experto” —es decir, intervención humana remota para enseñar o tomar el control— y que su autonomía real todavía está en desarrollo. Además, el precio anunciado (alrededor de 20.000 USD y opciones de suscripción) coloca a Neo fuera del alcance de la mayoría, lo que reconfigura su impacto social a corto plazo.
Neo se distingue por su diseño biomimético y su enfoque en la seguridad. A diferencia de otros humanoides que priorizan la velocidad o la fuerza bruta, Neo está concebido como un asistente seguro para espacios compartidos con humanos. Su estructura incluye actuadores de diseño propio que permiten movimientos fluidos y naturales, alejándose de la rigidez mecánica que caracteriza a generaciones anteriores de robots.
Con aproximadamente 1.65 metros de altura y un peso cercano a los 30 kilogramos, Neo presenta proporciones que facilitan su movilidad en espacios domésticos y laborales estándar. Sus manos, dotadas de múltiples grados de libertad, pueden manipular objetos cotidianos con una destreza sorprendente, desde abrir puertas hasta organizar estanterías.
Quizás lo más revolucionario sea su sistema de locomoción bípeda. Neo camina con una estabilidad notable, adaptándose a diferentes superficies y obstáculos de manera autónoma. Esta capacidad, resultado de años de investigación en dinámica y control, representa un salto cualitativo en robótica móvil.
En el ámbito laboral, 1X Technologies propone a Neo como solución para tareas repetitivas en almacenes, manufactura ligera y logística. La automatización de estas funciones no sólo promete eficiencia, sino también la liberación de trabajadores humanos para actividades que requieran creatividad, empatía y pensamiento crítico. El sector asistencial emerge como otro campo prometedor. Neo podría apoyar en tareas básicas de cuidado, desde recordatorios de medicación hasta asistencia en movilidad, especialmente relevante en sociedades con poblaciones envejecidas.
Riesgos y preguntas abiertas.Neo plantea preguntas que la educación debe abordar: ¿quién entrena a los robots y con qué datos? ¿qué empleo y qué cuidado social sustituye o complementa un asistente robótico? ¿cómo evitar que la brecha digital aumente con dispositivos de alto coste? La transparencia del fabricante y la regulación (certificados de seguridad, auditorías de privacidad) serán determinantes.
Conclusión.Neo es, hoy, tanto una promesa como un laboratorio social. Más útil que aceptar o rechazar el dispositivo por impulso es diseñar políticas públicas, proyectos educativos y marcos éticos que permitan experimentar con prudencia: aprovechar su potencial pedagógico mientras se protege la privacidad, la equidad y el sentido humano del cuidado.
Neo representa más que un logro técnico; simboliza una transición hacia una era donde la robótica sale de las fábricas para integrarse en nuestro tejido social. Su desarrollo nos invita a reimaginar nuestras instituciones educativas, espacios laborales y hogares. El verdadero éxito de Neo no se medirá en capacidades técnicas, sino en su capacidad para mejorar genuinamente la calidad de vida humana mientras preservamos los valores que nos definen.
Comenzamos con la prometida lista de 70 filósofos, con preferencia a quienes nunca habíamos citado en este blog. Como es el caso de Donna Haraway. Donna Jeanne Haraway, nació el 6 de septiembre de 1944, Denver, Colorado (EE. UU.). Estudió zoología y filosofía en el Colorado College. Obtuvo una beca Fullbright en biología en París. Más tarde se doctoró en biología en la Universidad de Yale (1972), con una tesis sobre el uso de metáforas en la biología del desarrollo.
Esta filósofa que reinventó la naturaleza desde el feminismo y la ciencia ficción, fue profesora en la Universidad de Hawaii y en Johns Hopkins antes de establecerse en la Universidad de California, Santa Cruz, donde ha sido profesora de Historia de la Conciencia y Estudios Feministas. Haraway es una de las figuras clave en la teoría feminista contemporánea, los estudios de ciencia y tecnología (STS), la filosofía posmoderna y el pensamiento sobre lo posthumano.
Donna Haraway es especialmente conocida por sus aportes que entrelazan feminismo, ciencia, tecnología, biología y teoría cultural. Sus obras principales son:
"Primate Visions: Gender, Race, and Nature in the World of Modern Science" (1989). Un análisis crítico sobre la representación de los primates en la ciencia, cuestionando cómo influyen los sesgos de género y raza en la construcción del conocimiento científico.
"Simians, Cyborgs, and Women: The Reinvention of Nature" (1991). Recopila ensayos fundamentales. Incluye el famoso "Manifiesto Cyborg" (1985), donde propone la figura del cyborg como metáfora para pensar la identidad más allá de las dicotomías tradicionales: humano/máquina, hombre/mujer, naturaleza/cultura.
"When Species Meet" (2008). Examina las relaciones humano-animal, proponiendo una ética de la interdependencia y la responsabilidad mutua.
"Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene" (2016). Propone el concepto de Chthuluceno, una era en la que los humanos deben aprender a vivir con el planeta y sus múltiples especies, tejiendo alianzas no jerárquicas.
Algunos aportes conceptuales clave de Donna Haraway:
Cyborg: metáfora de identidades híbridas y fluidas en la era tecnológica. Crítica al antropocentrismo: propone pensar más allá de lo humano, hacia lo posthumano. Relacionalidad interespecies: importancia de “hacer parentesco” (making kin) con otras especies y formas de vida. Feminismo científico: revisión crítica de la ciencia desde la perspectiva de género, mostrando sus metáforas y sesgos.
Por último, una selección de citas textuales de Donna Haraway tomadas de sus libros más conocidos (en traducción al castellano, cuando existen):
“Manifiesto Cyborg” (1985, incluido en Simians, Cyborgs, and Women, 1991).
“Un cyborg no sueña con una comunidad de identidad, sino con una comunidad de afinidad.”
“Prefiero ser un cyborg que una diosa.”
“La frontera entre lo físico y lo no físico es muy imprecisa para los cyborgs.”
Primate Visions (1989)
“Las historias que contamos sobre los primates son siempre también historias sobre nosotros mismos.”
“No hay ciencia sin política, ni política sin historias sobre la naturaleza.”
Modest_Witness@Second_Millennium (1997)
“Los cuerpos no son nunca simplemente materia; son nodos de significados, prácticas, resistencias y poderes.”
“La biotecnología no es sólo una técnica: es un relato cultural sobre lo que significa vivir y morir.”
When Species Meet (2008)
“Ser uno mismo siempre es ser con otros.”
“No podemos vivir sin los animales, y no sólo porque los comamos o los usemos, sino porque nos constituyen como sujetos.”
“La responsabilidad es una respuesta: estar presente con y para otro.”