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El arte de la guerra de Sun Tzu o la victoria sin combatir

El Arte de la Guerra, la Sabiduría Milenaria para los Desafíos Contemporáneos, de  Sun Tzu, el Estratega que Trascendió el Tiempo.  Sun Tzu (544-496 a.C.), cuyo nombre real era Sun Wu, fue un general, estratega militar y filósofo chino que vivió durante el período de las Primaveras y Otoños de la antigua China. 

Aunque los detalles históricos sobre su vida son escasos y están envueltos en la leyenda, las crónicas tradicionales lo sitúan al servicio del rey Helu del estado de Wu. Su brillantez táctica y su profundo entendimiento de la naturaleza humana le permitieron no solo conquistar territorios, sino también cimentar un legado intelectual que ha perdurado más de dos mil quinientos años.

La figura de Sun Tzu representa la confluencia entre el pensamiento taoísta y el pragmatismo militar. Su enfoque no se limitaba a la mera confrontación bélica, sino que abarcaba una comprensión holística del conflicto, donde la psicología, la diplomacia y la estrategia se entrelazaban de manera magistral.

La Obra: Trece Capítulos de Sabiduría Estratégica "El Arte de la Guerra" es un tratado militar compuesto por trece capítulos, cada uno dedicado a un aspecto específico de la guerra y la estrategia. Lejos de ser un simple manual de combate, esta obra constituye una profunda reflexión sobre la naturaleza del conflicto, la toma de decisiones y el liderazgo.

El texto comienza con consideraciones generales sobre la guerra y su importancia para el Estado, avanzando luego hacia temas como la planificación, el ataque estratégico, las disposiciones tácticas, la energía, los puntos débiles y fuertes, las maniobras, las variaciones tácticas, el ejército en marcha, el terreno, las nueve situaciones, el ataque con fuego y el empleo de agentes secretos.

Lo revolucionario de Sun Tzu reside en su énfasis en ganar sin combatir. Para él, la victoria suprema consiste en someter al enemigo sin batalla, mediante la inteligencia, la diplomacia y el engaño estratégico. Esta visión contrasta radicalmente con la glorificación de la violencia que caracterizaba a muchos escritos militares de su época. 

Principios Fundamentales y su Vigencia El núcleo filosófico de "El Arte de la Guerra" se sustenta en varios principios que han demostrado su validez más allá del campo de batalla. La obra subraya la importancia del autoconocimiento y del conocimiento del adversario, la flexibilidad táctica, la economía de recursos y la supremacía de la estrategia sobre la fuerza bruta.

En el mundo contemporáneo, estos principios han encontrado aplicación en ámbitos tan diversos como los negocios, la política, el deporte y las relaciones personales. Ejecutivos, negociadores y líderes de todo tipo han descubierto en las enseñanzas de Sun Tzu herramientas valiosas para navegar la complejidad de sus respectivos campos.

Citas memorables:  "La habilidad suprema consiste en someter al enemigo sin darle batalla." "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas."  "La suprema excelencia consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar."  Toda guerra se basa en el engaño."  "Las oportunidades se multiplican a medida que son aprovechadas."  "En medio del caos, también hay oportunidad." "El general que gana una batalla hace muchos cálculos en su templo antes de que se libre la batalla." "Ataca donde no esté preparado, aparece donde no seas esperado." "La invencibilidad reside en la defensa; la posibilidad de victoria, en el ataque." "Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después." "Así como el agua moldea su curso según la naturaleza del terreno por el que fluye, el soldado trabaja su victoria en relación con el enemigo al que se enfrenta." "No hay instancia de una nación que se beneficie de una guerra prolongada." "El hábil guerrero se impone a sí mismo y no espera nada del enemigo." "Quien sabe cuándo puede luchar y cuándo no puede, será victorioso." "Todos los hombres pueden ver las tácticas mediante las cuales conquistó, pero lo que nadie puede ver es la estrategia a partir de la cual se forjan las grandes victorias." "Un ejército sin sus bagajes y provisiones está perdido; sin provisiones, está perdido; sin bases de abastecimiento, está perdido." "Concentra tus energías y acumula tu fuerza. Mantén al ejército en movimiento constante y diseña planes inescrutables." "Quien llega primero al campo de batalla y espera al enemigo está fresco para la lucha; quien llega segundo y debe apresurarse quedará exhausto." 

"La velocidad es la esencia de la guerra. Aprovecha la falta de preparación del enemigo; viaja por rutas inesperadas y ataca donde no haya tomado precauciones." "El general prudente considera tanto las ventajas como las desventajas. Cuando ve las ventajas, su ánimo se anima; cuando ve las desventajas, sus dificultades pueden resolverse." "Sé extremadamente sutil, incluso hasta el punto de no tener forma. Sé extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de ser silencioso. Así podrás ser el director del destino del oponente."

Estas frases encapsulan la esencia de un pensamiento que privilegia la inteligencia sobre la fuerza, la preparación sobre la improvisación y la adaptabilidad sobre la rigidez.

Relevancia en el Siglo XXI "El Arte de la Guerra" continúa siendo objeto de estudio en academias militares de todo el mundo, pero su influencia se extiende mucho más allá. En la era de la competencia global, la información instantánea y los conflictos asimétricos, las lecciones de Sun Tzu sobre adaptabilidad, conocimiento del terreno y economía de recursos resultan extraordinariamente pertinentes.

La obra nos recuerda que los conflictos, ya sean militares, comerciales o personales, se ganan primero en la mente. La estrategia, la preparación y el entendimiento profundo de las circunstancias son las verdaderas armas de quienes aspiran no solo a vencer, sino a trascender.

La península de las casas vacías: Sobre la desmemoria española

David Uclés (Úbeda, Jaén, 1990) ha irrumpido con fuerza en el panorama literario español con La península de las casas vacías , una novela ambiciosa que pretende narrar la Guerra Civil española a la escala de un imaginario familiar y territorial. Uclés —escritor, músico, dibujante y traductor— formó parte de varias generaciones nómadas por Europa, y su formación en Traducción e Interpretación y su experiencia como profesor han alimentado un estilo intertextual y polifónico que mezcla memoria y fábula. Su biografía y trayectoria editorial están recogidas en su web (www.daviducles.com) y en fichas editoriales: la novela es fruto de años de trabajo y recibió becas y reconocimientos que avalan el proyecto. 

Sinopsis y estructura La obra se presenta como una «novela total»: a partir de un amplio catálogo de personajes —familiares, soldados, campesinos, poetas, maestros, y hasta animales— Uclés reconstruye la fractura de una comunidad y la desintegración de un territorio que deviene en la propia península de casas vacías. 

La acción recorre desde la vida cotidiana anterior al conflicto hasta episodios de violencia, huida, obsesión y mutación colectiva; todo ello tratado con rasgos del realismo mágico —saltos temporales, imágenes telúricas y episodios simbólicos— que permiten al autor combinar documentación histórica y poética inventiva. Siruela presenta el libro como “una novela total sobre la Guerra Civil española en clave de realismo mágico”. 

Temas principales Entre los ejes temáticos destacan la memoria y el trauma colectivo, la transmisión familiar de relatos, la violencia normalizada y la deshumanización social; Uclés aspira a contar la guerra no solo como acontecimiento histórico sino como fenómeno que transforma paisajes, lenguajes y cuerpos. La novela alterna lo real y lo poético para desactivar el tono didáctico y convertir los hechos en imágenes –a menudo perturbadoras– que siguen resonando en la geografía emocional del lector. 

Estilo y hallazgos formales El pulso narrativo es expansivo: Uclés compone escenas que son relatos autónomos y, a la vez, piezas de un mosaico mayor. Su apuesta por el realismo mágico —con ecos de García Márquez o Rodoreda pero con un pulso propio— permite que lo extraordinario (la ceniza que habita en los cuerpos, la tierra que se queja) sirva como metáfora del dolor histórico. Esta mezcla ha dividido críticas: hay quien celebra la ambición y la capacidad de invención, y quien la considera excesiva o formalmente tradicional. 

Citas «La península había sentido de golpe toda la sangre que iba a recoger durante la guerra…».  « Una novela tiene que reflejar la realidad. Pero tiene que tener una parte de fantástico, de irreal ».

¿A quién se lo recomendaría?   A lectores interesados en la literatura histórica y en las novelas de larga aliento que mezclan documentación y fábula ; a quienes buscan una aproximación literaria a la memoria colectiva española; y a profesores de literatura que quieran trabajar en el aula sobre memoria, género novelístico y estrategias del realismo mágico aplicadas a hechos históricos.

Hidroaviones militares amerizados en Lekeitio

Hidroaviones errantes en Lekeitio en las dos guerras mundiales (PDF)

Quien haya visitado las fiestas de Lekeitio o cualquier txoko del País Vasco probablemente conozca o haya tarareado sus versos: "Aeroplano bi pasa-ta, bat itsasora jausi" (Dos aeroplanos han pasado, uno ha caído al mar). Es una de esas canciones que parecen haber existido siempre, parte del folclore inmemorial. Sin embargo, esta melodía no es una leyenda anónima; es la crónica musical de un suceso muy real, documentado y extraordinario que convirtió un pequeño puerto pesquero en el escenario de un incidente diplomático en plena Primera Guerra Mundial.

En las brumosas costas del Cantábrico, donde el mar se funde con el cielo vasco, un episodio singular irrumpió en la neutralidad española durante la Gran Guerra. El 2 de julio de 1917, en plena efervescencia del conflicto mundial, un hidroavión francés descendió bruscamente sobre las olas, a unas cuatro millas náuticas de Lekeitio (Bizkaia). No era un combate heroico ni un bombardeo audaz, sino un drama mecánico que unió, por unas horas, la tecnología bélica con la solidaridad pescadora. Este suceso, narrado en crónicas locales como las de El Correo y El Pueblo Vasco, revela no sólo la fragilidad de la aviación incipiente, sino también las tensiones diplomáticas en un país que, bajo el gobierno de Eduardo Dato, se esforzaba por mantener su neutralidad ante las potencias en guerra.

Para entender este interludio, debemos retroceder al contexto de la Primera Guerra Mundial. En 1917, el frente occidental se estancaba en trincheras sangrientas, mientras el Atlántico se convertía en un tablero letal para la guerra submarina alemana. Francia, aliada de los Ententes, impulsaba su aviación naval como escudo contra los U-Boote que acechaban los convoyes mercantes. La Aéronautique Maritime, fundada en 1912, contaba ya con más de 200 aparatos y bases en puertos como Brest y Cherburgo. Los hidroaviones, pioneros en patrullas antisubmarinas, eran esenciales: despegaban de aguas protegidas, vigilaban horizontes amplios y lanzaban bombas rudimentarias sobre sumergibles enemigos. Según historiadores como aquellos de Naval Encyclopedia, Francia produjo miles de estas máquinas entre 1914 y 1918, transformando la guerra en tres dimensiones.

El protagonista de nuestra historia era un Donnet-Denhaut DD, un biplano de patrulla marítima diseñado por los ingenieros Jérôme Donnet y Louis Denhaut en 1915. Este modelo, apodado "flying boat" por su fuselaje flotante, representaba el pináculo de la innovación aeronáutica gala. Con una envergadura de 16,28 metros, longitud de 10,80 metros y propulsado por un motor Lorraine-Dijon de 160 caballos, alcanzaba velocidades de 130 km/h y una autonomía de unos 500 kilómetros. Armado modestamente con dos bombas de 52 kg y ametralladoras Lewis, el DD se destinaba a misiones de reconnaissance y caza de submarinos. Producido en serie desde 1916, más de 400 unidades sirvieron en la Escadre de Chasse francesa, hundiendo o ahuyentando decenas de U-Boote. El nuestro, marcado con "445 D.D." y las tricolores en la cola, despegaba probablemente de Biarritz o Bayona, en una ruta rutinaria de vigilancia costera.

Aquel 2 de julio, el sol del estío teñía el horizonte cuando dos hidroaviones franceses surcaban el cielo desde Bayona hacia el cabo Matxitxako. Eran las cinco de la tarde. A las seis, viraron rumbo de regreso, pero a las seis y media, el DD 445 comenzó a toser: un fallo en el motor, quizá un sobrecalentamiento o avería en el carburador —defectos comunes en estos aparatos expuestos a la salitre marina—. El piloto, un teniente de la Armada francesa cuya identidad se perdió en las crónicas (posiblemente un oficial de la base de Saint-Trojan), no tuvo opción: amerizó bruscamente a unas seis millas de Lekeitio. Su mecánico, compañero anónimo en esta odisea, lo secundó en la maniobra. El compañero aéreo orbitó dos o tres veces, evaluando el drama, antes de huir hacia Francia. Para alertar a la base, soltaron dos palomas mensajeras —un anacronismo poético en la era de la radio incipiente— y, más tarde, arrojaron las bombas al mar para aligerar la carga.

La costa vizcaína, ajena al fragor bélico pero sensible a sus ecos, respondió con prontitud. El farero Francisco de Etxebarria avistó la humareda de socorro y encendió la baliza. Pescadores locales, curtidos en tormentas atlánticas, zarparon en sus traineras. La Miren Begoña, capitaneada por Severiano de Mendiola —un patrón legendario en las sagas marineras de Lekeitio—, llegó primera. Con pericia marinera, amarraron el aparato con chicotes resistentes y lo remolcaron hacia el puerto. Dieciséis lanchas se unieron en procesión improvisada, como una flota de guardianes del mar. A las ocho y media de la tarde, el hidroavión "pescado" —así lo bautizaron los diarios— atracaba en el muelle, ante una multitud eufórica que obstruyó las calles. El teniente y su mecánico, ilesos pero exhaustos, declararon ante el comandante naval español antes de reposar en la fonda local.

El epílogo se tiñó de intriga diplomática. Al día siguiente, 3 de julio, el puerto bullía: curiosos de Bilbao, Gernika y más allá llegaban en automóviles y bicicletas, convirtiendo Lekeitio en un improvisado museo aéreo. Dos lanchas pesqueras armadas francesas —posiblemente de la armada auxiliar— aparecieron para remolcar el DD mar adentro, pero la Armada española, celosa de la soberanía, lo impidió. El 4 de julio, el piloto regresó de madrugada con un vicecónsul galo, negociando en susurros. Finalmente, el 5 de julio, un buque de guerra francés obtuvo permiso oficial y zarpó con el tesoro recuperado: aparato y tripulación intactos rumbo a casa.

Este incidente, aparentemente menor, agitó las aguas políticas españolas. Periódicos como El Nervión y El Pueblo Vasco denunciaron la intrusión aérea francesa como violación del espacio neutral, temiendo un precedente para alemanes o británicos. Gregorio Balparda, en un artículo mordaz, criticó al gabinete Dato por su "minimización e inacción", advirtiendo de escaladas si el cielo vasco se convertía en ruta bélica. España, exportadora de wolframio y tungsteno a ambos bandos, navegaba en frágil equilibrio; este "pescado" aéreo recordaba que la neutralidad era un hilo tenso.

Hoy, un siglo después, el DD 445 evoca la audacia de la aviación naciente: máquinas de madera y lona que desafiaron océanos y guerras. En Lekeitio, donde cuatro hidroaviones han amerizado en un siglo:

 - El citado y bien documentado hidroplano del  2 de julio de 1917.

Otro hidroavión francés rescatado en 1917 por el "Nueva Magdalena" y llevado a Pasaia. Este evento pudo originar otros versos de la canción sobre el reparto de la recompensa ("dieciocho duros partilla") y una cena de celebración en el Hotel Beitia

-Un tercero francés accidentado en 1920.

- El cuarto, un hidroavión alemán el 24 de septiembre de 1943 (noticia)—, el "Reina de los Ángeles n°2" remolcó a puerto un hidroavión alemán de la Luftwaffe. Persiste el eco de Mendiola y su Miren Begoña, símbolo de hospitalidad transfronteriza. Esta historia nos invita a reflexionar: en tiempos de conflicto global, ¿qué une más, las fronteras o las manos extendidas sobre las olas?

Czesława Kwoka, la niña de Auschwitz que nos enseña historia

Czesława KwokaEl rostro inocente que nos interpela desde Auschwitz. Algo sumamente necesario en un tiempo donde los ignorantes (que no saben) y los estúpidos (que no quieren saber), nos recuerdan lo que el nazismo y el fascismo hicieron y pueden volver a hacer. Y ahora mismo, con toda la información a nuestro alcance, estamos asistiendo al genocidio de Gaza, con decenas de niños y adultos muriendo inmisericordemente. 

Entre los millones de víctimas del Holocausto, pocas imágenes resultan tan conmovedoras como la de Czesława Kwoka, una niña polaca de apenas catorce años cuyo retrato fue tomado en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau poco antes de morir. Su historia se ha convertido en un símbolo universal de la inocencia destruida por la violencia y una poderosa llamada a la paz y la memoria.

Una infancia interrumpida

Czesława Kwoka nació el 15 de agosto de 1928 en la localidad de Wólka Złojecka, en el sureste de Polonia. Vivía con su madre, Katarzyna Kwoka, cuando en 1942 ambas fueron deportadas al campo de Auschwitz. Su “delito” fue haber pertenecido a una familia católica polaca expulsada de su hogar para dejar espacio a colonos alemanes.

El 13 de diciembre de 1942, Czesława fue registrada en el campo con el número 26947. Su madre murió poco después, y Czesława fue asesinada el 12 de marzo de 1943.

La foto que lo cambió todo


Las imágenes de Czesława fueron tomadas por Wilhelm Brasse, un fotógrafo prisionero de Auschwitz encargado de documentar a los deportados. En las tres tomas conservadas se aprecia un rostro tierno, con la mirada entre el miedo y la confusión.

Brasse relató: “Era tan joven, tan asustada. Me miraba sin entender por qué estaba allí. No podía hablarle, sólo pensé: pobre niña, ¿qué te han hecho?” Estas fotografías se exhiben hoy en el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau y en numerosos centros de memoria del mundo.

De víctima a símbolo universal

La historia de Czesława se redescubrió gracias al documental Portrecista (2005), de Irek Dobrowolski. En 2018, la artista Marina Amaral coloreó digitalmente la fotografía original, devolviéndole un realismo estremecedor.

Hoy, Czesława representa no solo a las víctimas del nazismo, sino a todos los niños atrapados en guerras, genocidios o desplazamientos forzados. Su mirada nos recuerda que cada número en una lista de víctimas fue una vida única, con un nombre y una historia.

Una lección para la educación en la paz

El recuerdo de Czesława Kwoka es una herramienta pedagógica de gran valor. Su historia permite comprender el horror de la deshumanización y la urgencia de construir una cultura basada en la empatía, los derechos humanos y la memoria histórica.

Como escribió el poeta Primo Levi, superviviente de Auschwitz: “Ocurrió, y por tanto puede volver a ocurrir.” Recordar a Czesława es decir nunca más desde el corazón de una niña de 14 años.

@realdeal4real9 Ai recreation: fotografía de Czesława Kwoka, 14 años, deportada a Auschwitz y asesinada en 1943.

Guerra y guerra: La literatura de Krasznahorkai como refugio

Iremos repasando toda la obra de László Krasznahorkai, flamante Premio Nobel de Literatura 2025Nace el 5 de enero de 1954 en Gyula, Hungría. Estudió Derecho y también Lengua y Literatura Húngaras. En sus primeros años trabajó como editor y vivió bajo el régimen comunista, lo que marcó su sensibilidad ante los temas del poder, la alienación, la historia.

En 1987 abandona Hungría (o se le concede la posibilidad de salir) y pasa temporadas fuera, viviendo en lugares como Alemania Occidental, Japón, China, Mongolia. Su obra se caracteriza por una prosa exigente, oscura, con frases extensas, sintaxis compleja, un tono casi dantesco, obsesionado con la memoria, con la historia, con lo extremo, lo límite del individuo ante fuerzas históricas, morales, existenciales

Hoy hemos leído, Guerra y guerra (1999), su cuarta novela que resumimos sin spoilersEl protagonista es Korin, un archivista en una pequeña ciudad de Hungría, cuya vida está marcada por la melancolía, la contemplación, la sensación de que algo externo lo sobrepasa. 

La historia arranca con un momento de peligro: Korin está a punto de ser atacado en un puente ferroviario por jóvenes agresivos. Poco antes de este incidente él descubre en los archivos un manuscrito antiguo de notable belleza, que narra la historia de dos camaradas que intentan regresar a sus hogares tras una guerra devastadora.

Korin atraviesa una crisis existencial: decide que quiere suicidarse, pero antes siente que debe salvar el manuscrito. Su idea es llevarlo a Nueva York y hacerlo accesible en Internet (“colgarlo en la web”) para preservarlo para la eternidad. Es así como el relato se bifurca: por un lado, el viaje físico de Korin de Hungría a Nueva York, sus peripecias, sus encuentros con la ciudad, con distintos tipos humanos, su obsesión por preservar lo que considera bello o verdadero; por otro lado, el del manuscrito, que se convierte en símbolo de memoria, esperanza, resistencia contra el olvido, contra la destrucción. 

El mundo que crea László Krasznahorkai es dual: belleza y horror, memoria y destrucción, urgencia individual frente al devenir colectivo, lo íntimo frente a lo histórico. Korin vive en el choque entre esas fuerzas. Se cuestiona qué significa preservar, qué poder tiene la palabra, la escritura, qué valor puede tener lo humano cuando todo indica fragmentación, catástrofe, guerra. Su estilo apocalíptico, con oraciones largas, muchas subordinadas, poco uso de puntos (o al menos fragmentaciones que retan al lector). Esto produce un efecto hipnótico; obliga a la lectura lenta, atenta. 

Sus temas principales: Memoria vs Olvido: guardar lo que parece perdido, rescatar lo que la historia quiere borrar. La escritura como salvación: el manuscrito funciona como testimonio, acto de resistencia. La guerra (la gran guerra, y también las pequeñas guerras interiores, sociales, existenciales). El título lo sugiere: no solo guerra externa, sino guerra interna, guerra del individuo contra el mundo, contra su desesperanza. La belleza como territorio sagrado: incluso en un mundo violentado, la belleza —la literatura, la forma, la poesía del lenguaje— tiene un peso, un valor que no es menor, quizá lo único que puede salvar algo. Existencia, urgencia, suicidio: el personaje está al borde, la implicación acerca del fin, de lo que importa si se acaba uno mismo. 

Relevancia de Krasznahorkai para la educación y la literatura: Enseña la importancia de la lectura lenta, de la atención al estilo, no solo al contenido. Buena para reflexionar sobre la historia (guerra, trauma, destrucción) pero también sobre lo personal: identidad, memoria, la responsabilidad del escritor / lector. Puede servir para estudiar cómo un autor contemporáneo utiliza la metaficción, la conciencia del texto, el manuscrito como objeto literario. Es un puente entre local (Hungría, Europa oriental) y universal (la migración, la guerra, la estética, los grandes interrogantes humanos).

Algunas citas del libro, extraídas de reseñas o traducciones, que ilustran su tono, sus ideas: “Pronto llegará la nieve…” Si solamente quedara una frase, ésta sería, en mi caso, estimada señorita, que nada tiene sentido, […] Pero aún faltan muchas frases, y ahora acaba de llegar la nieve.” “Ay, todo posee idéntico peso y todo es igual en cuanto a urgencia e importancia, […] Idéntico, señorita, e igual en cuanto a urgencia.” Existe una relación fuerte entre las cosas cercanas, una débil entre las lejanas y ninguna entre las muy distantes, y esto es Dios…” 

Más reflexiones: “Cuando morimos todo el mecanismo continúa funcionando, y los hombres consideran eso lo más terrible, […] Aunque del hecho de que continúe se desprende precisamente que no existe tal mecanismo.” “El amor al orden es la mitad de la existencia, de modo que el amor al orden es el amor a la simetría y el amor a la simetría es el recuerdo de la eternidad, […] Una o dos horas, sólo faltan una o dos horas.” Estas líneas muestran claramente la densidad filosófica, la tensión entre lo inmediato y lo trascendente, la mezcla de belleza y urgencia.

Guerra y guerra nos ha parecido una novela desafiante. No es cómoda, no es fácil. Pero en esa dificultad reside su dignidadLászló Krasznahorkai exige que el lector se comprometa; que no se contente con el relato superficial, sino que se pregunte qué significa preservar, qué significa el deber de memoria, incluso el deber de belleza, en tiempos de destrucción.

Korin es un personaje que encarna una forma de resistencia, no activa en el sentido clásico de la acción política, sino en el sentido ético, literario, de la palabra escrita como testimonio contra el olvido. En su extremidad —el suicidio, la desesperación—, la novela no cae en nihilismo; antes bien, reaviva la pregunta por lo que vale la vida humana, lo que podemos hacer cuando parece todo perdido.

Desde un punto de vista educativo, esta obra es ideal para abordar tensiones contemporáneas: violencia, migraciones, guerras reales, destrucciones ambientales, cambio climático, pérdida de patrimonio, crisis de identidad... enseñar que la literatura puede ser un espacio para la deliberación moral y estética, no solo para el entretenimiento.

“Almas en pena de Inisherin”, lección de soledad y humanidad

Hoy veremos una película singular pero inspiradora: Almas en pena de Inisherin (2022) (The Banshees of Inisherinde Martin McDonagh. Ambientada en 1923, durante la Guerra Civil irlandesa, la historia se sitúa en la ficticia isla de Inisherin. Pádraic y Colm son amigos de toda la vida… hasta que, de un día para otro, Colm decide romper su amistad, alegando que ya no quiere perder el tiempo en conversaciones triviales y desea dedicarse a componer música antes de morir. 

La negativa es tajante: cada vez que Pádraic intente hablarle, Colm se cortará un dedo de la mano que usa para tocar el violín. Lo que comienza como un absurdo se convierte en una espiral de violencia, dolor y destrucción que afecta a toda la comunidad insular. La película combina el tono de fábula oscura, humor negro y simbolismo histórico: el conflicto íntimo entre dos hombres refleja la incomprensión y la brutalidad de una guerra fratricida que también divide Irlanda. 

Martin McDonagh (n. 1970, Londres, de origen irlandés) es dramaturgo, guionista y director de cine. Su estilo mezcla humor negro, sátira social y un profundo trasfondo filosófico sobre la violencia, la soledad y el sentido de la vida. Entre sus obras destacan Escondidos en Brujas (2008), Siete psicópatas (2012) y la multipremiada Tres anuncios en las afueras (2017). Con Almas en pena de Inisherin regresó a Irlanda para explorar el absurdo de la ruptura personal y el conflicto civil en clave metafórica.

Intérpretes principales

- Colin Farrell (Pádraic Súilleabháin): actor irlandés de amplia carrera, multipremiado en 2022 por este papel (Globo de Oro al Mejor Actor). Su interpretación transmite ingenuidad y vulnerabilidad en un hombre corriente que no entiende por qué su amigo le rechaza.

Brendan Gleeson (Colm Doherty): uno de los grandes del cine irlandés. Su Colm es un músico torturado por el deseo de dejar huella y por un nihilismo profundo.

Kerry Condon (Siobhán Súilleabháin): hermana de Pádraic, que aporta racionalidad y la voz de la esperanza. Fue nominada al Óscar por este papel.

Barry Keoghan (Dominic Kearney): joven marginado, mezcla de ternura y tragedia, símbolo de una Irlanda herida y sin futuro.

Almas en pena de Inisherin es una obra profundamente irlandesa y universal al mismo tiempo. Su aparente sencillez esconde reflexiones sobre: 

- La amistad y su fragilidad. ¿Puede romperse un lazo sin razón comprensible? 
- La búsqueda de trascendencia. Colm quiere ser recordado; Pádraic solo quiere ser amable. Dos formas de afrontar la finitud. 
- El absurdo existencial. La violencia absurda (cortarse los dedos) refleja la irracionalidad humana y los conflictos históricos. 
- El humor en la tragedia. McDonagh utiliza diálogos secos, situaciones grotescas y un paisaje inhóspito para subrayar la mezcla de ternura y horror.

La película fue aclamada: ganó 3 Globos de Oro, fue nominada a 9 premios Óscar y está considerada una de las obras más significativas del cine europeo reciente.

Ilan Volkov detiene el Concierto por Gaza en BBC Proms

La noche del jueves 11 de septiembre, en el Royal Albert Hall, no terminó como una velada sinfónica más. Tras guiar a la BBC Scottish Symphony Orchestra en un programa de contrastes, Ilan Volkov —director israelí habitual de los Proms— pidió silencio y leyó un breve mensaje personal. Dijo amar Israel —“es mi casa”—, expresó su “gran dolor” por la guerra en Gaza y reclamó al público “hacer cuanto esté en su mano para detener esta locura”. La sala respondió entre aplausos y abucheos antes de reabrirse el telón para los saludos finales.

La intervención coronó un concierto de arquitectura muy pensada. Volkov había encuadrado la severidad tardía de Igor Stravinski —Requiem Canticles— entre dos reelaboraciones orquestales de Bruno Maderna sobre Giovanni Gabrieli (In ecclesiis y Canzone a tre cori), para culminar con una lectura luminosa de la Sinfonía n.º 2 de Johannes Brahms. Participaron la National Youth Choir y los solistas Jess Dandy (contralto) y Ashley Riches (barítono), en una cita que la BBC Radio 3 programó como el Prom 70 de la temporada

El gesto de Volkov no fue improvisado en su biografía: nacido en 1976, formado en Tel Aviv y Londres, y asociado durante años a la BBC SSO, el maestro ha cultivado un perfil de curiosidad radical por la música de los siglos XX y XXI. Pero el jueves decidió que, como israelí y como artista, no podía callar. En su mensaje calificó lo que ocurre en Gaza de “atroz y horrífico”, mencionó a los rehenes israelíes y a los palestinos desplazados y heridos, y terminó con una llamada explícita a actuar. “Esta guerra está ocurriendo en mi nombre”, afirmó en una entrevista posterior, donde anunció además que dejará de trabajar en Israel “por el momento”.

@spanishrevolution15m

En mitad del silencio solemne de las BBC Proms, alguien rompió el guion. El director Ilan Volkov detuvo el concierto para denunciar el genocidio en Gaza. Porque cada escenario, cada segundo y cada silencio roto importa.

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J. G. Ballard, autor de ciencia ficción, Crash y El imperio del sol

J. G. Ballard es uno de los escritores más singulares del siglo XX. Su obra oscila entre la memoria personal —marcada por su infancia en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial— y las visiones inquietantes de un futuro dominado por la tecnología, la violencia y la alienación. Desde la provocación radical de Crash hasta la crudeza autobiográfica de El imperio del Sol, Ballard exploró con lucidez y valentía cómo los entornos extremos moldean la mente humana.

James Graham Ballard nació el 15 de noviembre de 1930 en Shanghái (China), en el seno de una familia británica. Su infancia quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial: tras la invasión japonesa, él y su familia fueron internados en un campo de prisioneros en Lunghua, experiencia que narraría más tarde en El imperio del Sol.

J. G. Ballard tras la guerra, se trasladó a Inglaterra. Estudió medicina y luego literatura en Cambridge, pero no terminó la carrera. Se formó como piloto en la Royal Air Force, aunque abandonó pronto la vida militar. Trabajó en revistas y se adentró en la escritura de ciencia ficción, primero dentro de la llamada New Wave, con relatos sobre paisajes postapocalípticos, distopías tecnológicas y la psicología humana en mundos extremos.

Ballard fue un escritor provocador y visionario, obsesionado con la relación entre tecnología, violencia, deseo y alienación moderna. Obras como Crash (1973) lo consolidaron como autor de culto, mientras que El imperio del Sol (1984) le dio un reconocimiento internacional más amplio. Murió en Londres en 2009 a causa de un cáncer de próstata.

Crash (1973). Novela polémica y experimental, donde Ballard explora la erotización de los accidentes automovilísticos. El protagonista (una versión ficticia de Ballard) entra en contacto con Vaughan, un personaje obsesionado con recrear accidentes de tráfico y sus connotaciones sexuales. La obra plantea cómo la modernidad, el consumo y la tecnología distorsionan la psicología humana, vinculando muerte, deseo y velocidad. Fue censurada en algunos lugares por su carácter perturbador, pero considerada un clásico del surrealismo tecnológico.

La película Crash, 1996, dirigida por David Cronenberg, es muy fiel al espíritu del libro: fría, clínica, sin concesiones. Muestra a un grupo de personajes que encuentran excitación sexual en los choques de coches. Fue recibida con controversia y censura (particularmente en el Reino Unido). Cronenberg enfatiza lo mecánico del sexo y lo metálico del cuerpo, creando una atmósfera inquietante y casi sin emociones.

El imperio del Sol (1984) es una novela semiautobiográfica, basada en la niñez de Ballard en Shanghái durante la ocupación japonesa. Protagonista: Jim, un niño inglés de once años que es separado de sus padres y termina en un campo de concentración en Lunghua. Relata la pérdida de la inocencia, el hambre, la brutalidad y el caos de la guerra, pero también la resistencia y la capacidad de adaptación de un niño. No es una narración sentimental, sino dura y lúcida, escrita con un estilo contenido. Supuso el gran éxito comercial de Ballard y fue finalista del Booker Prize. Merece escucharse en este audiolibro.

La película Empire of the Sun, 1987, fue dirigida por Steven SpielbergProtagonista: Christian Bale, en su primer papel importante en cine, interpreta a Jim. Spielberg suaviza algunos aspectos del libro para darle un tono más épico y emotivo, con su sello de espectáculo visual. Se centra en la pérdida de la infancia y la resiliencia del protagonista, con escenas memorables como el canto de Jim a los pilotos japoneses. Fue nominada a varios Oscar y consolidó a Bale como actor.


Como comparación e interrelación de ambas obras: Crash es provocación, frialdad y crítica de la modernidad tecnológica → su película también es oscura y extrema. El imperio del Sol es memoria, trauma de guerra y pérdida de inocencia → su película es más emotiva, con un aire de epopeya. Ambas muestran la obsesión de Ballard por cómo los entornos extremos (tecnológicos o bélicos) transforman la mente humana.

Desiderata, el poema de Max Ehrmann que busca la felicidad

En estos tiempos que corren, de líderes locos y de electorados, aparentemente ignorantes y estúpidos que votan contra la ética solidaria e incluso contra sus propios intereses, ¡ah dónde quedó la polírica!, es el momento de volver a las esencias del movimiento hippie y de todo lo denostado como woke (posts). Y aquí surge el recuerdo de Desiderata y de su autor. Max Ehrmann fue un poeta y abogado estadounidense nacido en 1872 en Indiana

Su obra más famosa, Desiderata, es un poema escrito en 1927 que ofrece consejos sobre cómo vivir una vida plena y en paz. Aunque no fue ampliamente reconocido en vida, su poema ganó popularidad décadas después, especialmente en los años 60, cuando se convirtió en un símbolo del movimiento hippie.

El poema Desiderata invita a la reflexión sobre la vida y la felicidad. Algunos de sus mensajes clave incluyen:

Buscar la paz interior en medio del ruido y la prisa.
- Ser amable y sincero en las relaciones con los demás.
- Evitar comparaciones que puedan generar vanidad o amargura.

El poema ha sido traducido a múltiples idiomas y sigue siendo una fuente de inspiración para quienes buscan equilibrio y bienestar. 

"Europa: ¿Un continente derrotado?", debate en Kazetariak

Nos ha gustado este debate organizado por la Asociación y Colegio de Periodistas de Euskadi. Presenta y modera: Eva Domaika, periodista de Cadena SER. Participantes por orden de intervención: José Antonio Zorrilla Álvarez, diplomático retirado, escritor, articulista y conferenciante en temas relacionados con la ciencia política, la política internacional y la diplomacia. Ruth Ferrero Turrión, doctora de Ciencia Política, Estudios Europeos y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Investigadora en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales y del Grupo de Investigación de Migraciones Internacionales. Jesús A. Núñez Villaverde, Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Economista y militar (retirado), experto en relaciones internacionales, seguridad internacional, construcción de la paz y prevención de conflictos. Ha sido profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas y miembro del International Institute for Strategic Studies. Colaborador habitual en diferentes medios de comunicación.

De los 195 países que hay en el mundo, 50 de ellos pertenecen a Europa, uno de los seis continentes existentes y el segundo más pequeño, más reducido de tamaño a nivel territorial. El viejo continente no levanta cabeza. Está en apuros, incendiado por conflictos dentro y fuera de sus fronteras. Europa se encuentra en una encrucijada compleja que amenaza la convivencia, el espíritu y los valores que impulsaron la creación y puesta en marcha de todo el andamiaje institucional de la UE. 

De representar un proyecto ilusionante, la casa común y segura, el “campamento base” para toda la ciudadanía europea, Europa en general y los 27 países que integran la UE en particular, ha pasado al colapso demográfico, al estancamiento económico, al caos político y a una endeble posición geoestratégica e irrelevante liderazgo y protagonismo en el nuevo orden mundial definido por las grandes potencias económicas, tecnológicas y armamentísticas (EE.UU., Rusia y China). A este diagnóstico de crisis y preocupante debilidad se suma la desafección política de sus ciudadanos y la inexistencia de élites y líderes capaces de generar confianza y seguridad. Todo lo cual nos lleva a plantear esta mesa redonda para hacernos la pregunta de si, en el actual Marco geoestratégico, de cambio de paradigma, Europa debe darse por derrotada, o si será capaz, una vez más, de resurgir de sus cenizas. 

Todo esto nos recuerda el libro "La derrota de Occidente" de Emmanuel Todd.