@agirregabiria Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón
♬ son original - Deep The Wasp
Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio
Golas de La Manga: Los canales naturales entre dos mares
La Manga del Mar Menor no es solo un capricho urbanístico o un destino de sol y playa; es, ante todo, una anomalía geográfica fascinante. Se trata de un cordón litoral de unos 22 kilómetros que separa el Mediterráneo (el "Mar Mayor") de una de las lagunas hipersalinas más grandes del mundo. Sin embargo, este muro de arena no es estanco. La Manga "respira" a través de sus golas.
¿Qué es exactamente una gola? Desde un punto de vista geomorfológico, una gola es un canal natural que comunica una albufera o laguna costera con el mar abierto. En el caso del Mar Menor, estas aberturas son las responsables de la renovación de sus aguas, regulando tanto su temperatura como su salinidad. Son, en esencia, las arterias por las que circula la vida y el equilibrio químico de la zona.
Un recorrido por la geografía del intercambio. Históricamente, el Mar Menor contaba con cinco golas principales, cada una con una personalidad y un impacto ecológico distinto:
Gola de la Encañizada: Situada al norte, es la más septentrional y natural. Su nombre evoca las encañizadas, un arte de pesca tradicional de origen árabe que aprovecha las migraciones de los peces entre ambos mares mediante laberintos de cañas y redes.
Gola de El Estacio: Originalmente un canal somero y estrecho, fue drásticamente transformado en los años 70 para permitir el paso de embarcaciones de recreo. Esta intervención es un punto crítico en la historia ambiental de la laguna.
Golas del Ventorrillo y del Charco: Canales menores que serpentean entre islotes bajos y carrizales, fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas.
Gola de Marchamalo: Ubicada al sur, es un canal artificial que conecta con las Salinas de Marchamalo, un paisaje donde la industria y la naturaleza convergen en tonos rosáceos.
La ciencia del desequilibrio. La relevancia educativa de las golas reside en su capacidad para alterar el ecosistema. Durante siglos, el Mar Menor mantuvo una salinidad muy superior a la del Mediterráneo debido a la escasa profundidad y la alta evaporación. Las golas eran estrechas, limitando el intercambio.
Sin embargo, el dragado de la Gola de El Estacio en 1973 cambió las reglas del juego. Al ensanchar y profundizar el canal, se produjo una "mediterraneización" de la laguna: la salinidad descendió y la temperatura se suavizó, permitiendo la entrada de especies invasoras y alterando la flora autóctona.
El flujo de agua en las golas no solo depende de las mareas (mínimas en el Mediterráneo), sino de la presión atmosférica y los vientos. Un fuerte viento de Levante puede "empujar" el agua hacia el interior de la laguna, elevando su nivel.
Turismo con conciencia: ¿Por qué visitarlas? Para el viajero culto, las golas ofrecen una experiencia que trasciende el baño. Visitar la zona de Las Encañizadas —especialmente al atardecer— permite observar un paisaje casi lunar, donde el agua apenas cubre unos centímetros y la frontera entre el cielo y el mar se difumina. Es un santuario de paz donde se puede entender la lucha constante entre la erosión marina y la sedimentación.
En síntesis final, las golas de La Manga son mucho más que accidentes geográficos; son testimonios de la historia geológica de la Región de Murcia y recordatorios de nuestra responsabilidad ambiental. Comprender su funcionamiento es el primer paso para proteger un Mar Menor que, hoy más que nunca, necesita que sus pulmones funcionen en perfecta sintonía con su naturaleza original.
@agirregabiria La gola de Marchamalo
♬ Spring waltz - melodic techno - Reverie Soul
Otro día, otro amanecer: Cada mañana nacemos de nuevo
@agirregabiria Otro minuto de otro amanecer en el Mediterráneo
♬ sonido original - blogindira
Time Lapse de un amanecer en La Manga
Treinta minutos del amanecer en Time Lapse.
Amanecer desde la habitación en el Levante
Es un capricho geológico de 21 km que actúa como frontera entre dos aguas.
Separa el ímpetu del Mediterráneo de la calma absoluta del Mar Menor.
Ofrece el lujo de elegir oleaje y temperatura con solo cruzar una calle.
Su fisonomía de "lengua de tierra" es una rareza morfológica única en Europa.
Funciona como un balneario natural gracias a sus lodos y aguas hipersalinas.
Es el único lugar donde puedes ver el sol nacer y morir siempre sobre el mar.
@agirregabiria ¿Dónde estamos hoy?
♬ In The Clouds - L.D.B Time to Chill
Cecil Konijnendijk y la regla 3-30-300 del urbanismo sano
En distintas ocasiones y posts hemos declarado que, desde la juventud, necesitamos vivir a menos de 300 metros de un mar, sea el Cantábrico o el Mediterráneo. Muy cerca de alguna playa, que a su vez esté cerca de bosques o zonas de naturaleza, y que los árboles son parte de nuestra cotidianeidad. Y, de pronto, aparecen teorías que dan la razón y la fórmula para estas sensaciones íntimas. Por ello, hoy nos detendremos en una fórmula denominada como la regla 3-30-300: Se trata de una gramática ecológica para la ciudad saludable.
Hay ideas que, por su elegante sencillez, parecen inevitables una vez formuladas. La regla 3-30-300 es una de ellas. Propuesta en febrero de 2021 por el investigador neerlandés Cecil Konijnendijk, esta norma establece tres umbrales mínimos de verde urbano que toda persona debería tener garantizados con independencia del barrio en que viva: poder ver al menos tres árboles de porte adulto desde su hogar, su lugar de trabajo o su escuela; vivir en un vecindario con una cobertura arbórea de al menos el 30% del suelo; y residir a no más de 300 metros del parque o espacio verde público más cercano, de al menos una hectárea de extensión. Tres números. Una política ambiental completa.
Lo notable de la La regla 3-30-300 no es solo su parsimonia conceptual, sino su vocación de equidad. Los tres criterios reunidos aportan beneficios variados a la población: mejora de la calidad del aire y del clima térmico local, reducción del estrés, actividad recreativa, y bienestar físico y mental. En este sentido, la 3-30-300 no es únicamente una herramienta urbanística, sino un indicador de justicia ambiental: permite detectar con precisión cuáles son los barrios —casi siempre los más desfavorecidos económicamente— donde los habitantes carecen de acceso a la naturaleza urbana. Zonas grises en todos los sentidos.
Los datos que respaldan cada umbral provienen de décadas de investigación en salud pública y ecología urbana. Estudios europeos han constatado que una cobertura de dosel del 30% se asocia con una reducción de aproximadamente un tercio de la mortalidad durante las olas de calor. Por su parte, la proximidad a espacios verdes incide favorablemente en la calidad del sueño, reduce los niveles de ansiedad y mejora el rendimiento cognitivo, especialmente en niños en edad escolar. En un contexto de crisis climática acelerada —con temperaturas urbanas que superan ya en varios grados a las de los entornos rurales—, estos datos dejan de ser mera estadística académica para convertirse en argumentos de política pública urgente.
La La regla 3-30-300 ha encontrado rápida acogida entre organismos internacionales, administraciones municipales y organizaciones no gubernamentales de todo el mundo. Se trata de un objetivo claro y fácil de comunicar que puede comenzar a implementarse de inmediato, sin los costes financieros o temporales de desarrollar soluciones a medida para cada ciudad. Barcelona, Copenhague, Singapur, (ojalá Getxo) o varias ciudades latinoamericanas ya la han incorporado como referencia en sus planes de arbolado y gestión del verde urbano.
La regla conecta asimismo con otras propuestas contemporáneas de reconfiguración de la ciudad, como el concepto de la “ciudad de los 15 minutos” impulsado por Carlos Moreno, o los principios de las ciudades biofílicas. Todas ellas comparten una premisa común: la calidad de vida urbana no puede seguir midiéndose exclusivamente en términos económicos o de conectividad digital. La relación cotidiana con la naturaleza —con sus ritmos, su escala y su impredecibilidad— es una dimensión irreductible del bienestar humano.
Cecil C. Konijnendijk, nacido en 1970 en Maurik (Países Bajos), es investigador, docente, asesor y escritor especializado en silvicultura urbana y renaturalización de ciudades. Estudió ingeniería forestal en la Universidad de Wageningen y obtuvo su doctorado en economía agraria y forestal por la Universidad de Finlandia Oriental. Su trayectoria académica le llevó a trabajar en Dinamarca, Suecia, Canadá y España, antes de regresar a los Países Bajos en 2022. Actualmente codirige el Nature Based Solutions Institute y es Profesor Honorario en la Facultad de Silvicultura de la Universidad de British Columbia. En 2002 cofundó la revista científica Urban Forestry & Urban Greening, referencia internacional en el campo, de la que fue editor jefe durante dieciocho años. Su trayectoria combina el rigor científico con una decidida vocación por traducir el conocimiento en herramientas útiles para quienes toman decisiones sobre el espacio urbano.
La regla 3-30-300 nos recuerda que la política ecológica más transformadora no siempre es la más compleja. A veces basta con tres árboles visibles desde la ventana para empezar a medir, y a exigir, otro tipo de ciudad.
¿Es tu ciudad un refugio o un desierto de asfalto? 🏙️ La Regla 3-30-300 de Cecil Konijnendijk es el nuevo estándar de oro del urbanismo biofílico. https://t.co/ie1uy2Hs1B No es solo estética, es salud pública y justicia social:
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) March 24, 2026
🌳 3 árboles visibles desde tu ventana.
🌿 30% de… pic.twitter.com/x3s6jK2qTf
Doce uvas o agua nueva: Dos modos de comenzar un año
La tradición de las doce uvas, que nacida en Alicante data de al menos 1895, pero que se establecieron en 1909, hoy es casi inseparable de la imagen televisiva de la Puerta del Sol, consiste en comer una uva por cada campanada de medianoche. Cada uva simboliza un mes del año entrante y, de forma implícita, el deseo de que ese mes transcurra con fortuna. Se trata de un ritual relativamente reciente, consolidado a finales del siglo XIX y principios del XX, que ha logrado una extraordinaria difusión y homogeneización. Su fuerza reside en la sincronía: millones de personas, en hogares y plazas, comparten un mismo gesto al mismo segundo.
Ur goiena, ur barrena, el rito del agua nueva pertenece a un universo distinto donde año se dice urte que proviene de ur, agua. En determinadas localidades del ámbito vasco y navarro, la llegada del año se celebra recogiendo agua fresca de una fuente o manantial en el instante del cambio de año. Ese agua se bebe o se comparte, a veces tras ser llevada casa por casa, acompañada de cantos o fórmulas rituales. El gesto es sencillo, pero su carga simbólica es profunda: el agua nueva representa la vida que continúa, la limpieza del pasado y la posibilidad de comenzar de nuevo.
En la cosmovisión vasca el agua es fundamental para la fertilidad de la tierra y la vida, y este rito refuerza ese vínculo con Ama Lur (Madre Tierra). Por ello existen seres míticos como Basajaun que cuidan de los manantiales, fuentes de curación y pureza, mostrando la reverencia ancestral por el agua.
Ambas tradiciones comparten un elemento esencial: la voluntad humana de dar sentido al tiempo. Sin embargo, lo hacen desde lógicas culturales diferentes. Las doce uvas convierten el año en una secuencia de doce unidades iguales, domesticables, casi contables. El tiempo se ingiere, se controla, se supera con humor y destreza. El rito del agua, en cambio, remite a un tiempo más natural y fluido: no se divide, sino que se deja pasar; no se mastica, se bebe.
Desde un punto de vista ético, esta diferencia no es trivial. Las uvas reflejan una concepción moderna del tiempo como recurso: algo que se administra, se planifica y se optimiza. El agua simboliza una relación más natural con el entorno, donde el ser humano se reconoce dependiente de la naturaleza y de la comunidad. No es casual que el rito del agua sea colectivo, cercano, casi íntimo, mientras que las uvas pueden vivirse tanto en soledad como en grandes multitudes anónimas.
En el plano educativo, ambas tradiciones ofrecen un enorme potencial pedagógico. Las doce uvas permiten hablar de historia social, de construcción de tradiciones y de la influencia de los medios de comunicación en los rituales contemporáneos. El agua nueva, por su parte, invita a reflexionar sobre sostenibilidad, cultura local, transmisión intergeneracional y el valor de los bienes comunes. Compararlas en el aula ayuda a entender que la cultura no es uniforme ni estática, sino plural y situada.
También conviene subrayar que ninguna de las dos tradiciones es “superior” a la otra, sino plenamente complementarias. Las uvas han logrado crear un poderoso sentimiento de pertenencia compartida a escala estatal. El rito del agua ha conservado un vínculo estrecho con el territorio y la memoria euskaldun. Ambas cumplen su función: ayudarnos a cruzar el umbral del tiempo con un gesto cargado de sentido.
En una sociedad cada vez más acelerada y homogénea, detenerse a mirar estas tradiciones con atención crítica es, en sí mismo, un acto educativo. Nos recuerda que los rituales no son meras costumbres pintorescas, sino formas de ética cotidiana: maneras de decir qué valoramos, cómo nos relacionamos y qué esperamos del futuro. Quizá, al comenzar el próximo año, no se trate solo de comer las uvas o beber el agua, sino de preguntarnos qué tipo de tiempo queremos habitar y compartir.
@humonoide En castellano el año es un ciclo que se cierra. En Euskera, el año es algo que fluye. Esta palabra —URTE— dice mucho más de lo que parece: habla de agua, de cambio, de tiempo que no se repite igual. Por eso aprender una lengua no es memorizar vocabulario. Es asomarte a otra forma de habitar el mundo. Guárdalo si te gusta pensar el tiempo no como una lista… sino como un río. #euskera #euskara #aprendereuskera #paisvasco #parati ♬ THE MOON - Camargguinho
@hamaikatb Ur freskoarekin topa eginez, agurtuko dugu urtea Hamaikan!🥂💧 Urdiainen antzinako 'Ur goiena, ur barrena' izeneko erritu batekin hasten dute urte berria eta bertako herritarrekin batera ur freskoarekin topa eginez eta koplak kantatuz hasiko dugu urtea. 👉🏼Ez galdu abenduaren 31n, 23:40etik aurrera, kanpaikaden saio berezia Hamaikan!
♬ original sound - Hamaika Telebista
Edén: Historia real, horror genuino, así somos los humanos
Cuando el sueño utópico se transforma en pesadilla existencial, esa es la historia y la película "Edén". Ron Howard regresa con "Edén", un thriller histórico que nos transporta a las islas Galápagos en los años 30, donde un grupo de europeos intenta crear una sociedad utópica alejada de la civilización. Basada en hechos reales, la película se estrena como una de las propuestas más ambiciosas y perturbadoras del año, explorando la delgada línea entre el idealismo y la barbarie.
El equipo creativo: maestría detrás de cámaras. Ron Howard, el veterano cineasta responsable de películas tan diversas como "Una mente maravillosa" y "Apollo 13", se adentra aquí en territorio psicológico y claustrofóbico. Howard demuestra una vez más su versatilidad, abandonando la comodidad de las producciones hollywoodienses convencionales para sumergirse en una historia incómoda, visceral y profundamente humana.
Un reparto excepcional en estado salvaje:
Jude Law encarna al Dr. Friedrich Ritter, un filósofo alemán nietzscheano que huye a las Galápagos con su amante en busca de una vida auténtica. Law ofrece una de sus interpretaciones más matizadas, capturando la arrogancia intelectual y la fragilidad psicológica de un hombre que descubre que escapar de la civilización no significa escapar de uno mismo.
Vanessa Kirby interpreta a Dore Strauch, la compañera de Ritter, en una actuación que rezuma vulnerabilidad y resistencia a partes iguales. Kirby, siempre magnética en pantalla, construye un personaje complejo que evoluciona de idealista soñadora a superviviente curtida.
Ana de Armas asume el papel de la Baronesa Eloise von Wagner Bosquet, una austríaca excéntrica que llega a la isla proclamándose emperatriz de su propio reino tropical. De Armas brilla en este rol extravagante y manipulador, robando cada escena con una interpretación que oscila entre lo cómico y lo terrorífico.
Daniel Brühl completa el cuarteto principal como Heinz Wittmer, un alemán más pragmático que llega con su familia embarazada buscando una vida simple. Brühl aporta el contrapunto de cordura necesario en medio del caos psicológico.
La veracidad histórica: hechos más extraños que la ficción. Lo más fascinante de "Edén" es que los eventos más inverosímiles realmente ocurrieron. Entre 1929 y 1934, varios grupos de colonos europeos se establecieron en la isla Floreana (entonces Charles) en las Galápagos. Lo que comenzó como experimentos utópicos individuales derivó en conflictos territoriales, desapariciones misteriosas y muertes que nunca fueron completamente esclarecidas.
La película respeta en gran medida los hechos documentados: la relación sadomasoquista entre Ritter y Strauch, la llegada teatral de la autoproclamada baronesa con sus amantes, las tensiones por los escasos recursos, y las misteriosas desapariciones que culminaron con la muerte de Ritter por intoxicación alimentaria y el hallazgo de un cadáver momificado en otra isla. Howard y Pink toman libertades dramáticas, evidentemente, pero el núcleo histórico permanece intacto, lo que hace la experiencia aún más inquietante.
Sinopsis: cuando el paraíso se pudre. La película sigue cronológicamente la llegada de los colonos a Floreana. Primero, Ritter y Strauch, quienes se extraen sus propios dientes y adoptan una dieta cruda, convencidos de estar creando un nuevo modelo de existencia. La llegada de la familia Wittmer altera este frágil equilibrio, pero el verdadero caos comienza con la aparición de la Baronesa y su séquito.
Lo que sigue es una espiral descendente hacia la paranoia, la violencia y la muerte. Los ideales se desmoronan ante la realidad de la escasez, el aislamiento y las personalidades tóxicas. Howard filma la descomposición del sueño edénico con una belleza visual que contrasta brutalmente con la podredumbre moral de sus habitantes.
Valoración: una parábola sobre la condición humana. "Edén" es cine adulto e inteligente que confía en su audiencia. Howard no ofrece respuestas fáciles ni moraleja simplista. En cambio, presenta un espejo oscuro donde reconocemos nuestras propias contradicciones: el deseo de escapar conviviendo con la imposibilidad de huir de nosotros mismos.
Visualmente deslumbrante, con actuaciones soberbias y un guión que respeta la complejidad moral de sus personajes, "Edén (disponible en Prime) es una experiencia cinematográfica inquietante y memorable. No es una película para todos los públicos —su ritmo es deliberado y su contenido perturbador— pero para quienes aprecian el cine que desafía y provoca, es imprescindible.
Eden (2024) pic.twitter.com/ALbNlMnri0
— Gary Cooper’s Right Hand (@BRGCRH) October 26, 2025
La geología vota: Un mar cretácico sigue influyendo en Alabama
El mapa de 1860 muestra cómo las zonas más fértiles coincidían con la mayor concentración de población esclavizada. El algodón generaba enormes beneficios, pero dependía de la mano de obra forzada de los afroamericanos. Así, un fenómeno geológico antiguo dio origen a una estructura económica y social profundamente desigual.
Cuando la esclavitud fue abolida, muchos descendientes de las personas esclavizadas permanecieron en la Black Belt. Más de un siglo después, el mapa de la población afroamericana en 2010 muestra que esas comunidades siguen concentradas en la misma región. Las oportunidades económicas, el acceso a la educación y las infraestructuras siguen siendo desiguales, reflejando una persistencia estructural que conecta el pasado con el presente.
El sexto mapa, el de las elecciones de 2020, completa el círculo: los condados con mayoría afroamericana (la Black Belt) votan mayoritariamente demócrata, mientras que el resto del estado se inclina hacia el Partido Republicano. El color del suelo marca el color del voto.
La geología, la historia y la política se alinean en una cadena sorprendente: Mar prehistórico → Suelos fértiles → Algodón → Esclavitud → Demografía afroamericana → Patrón electoral actual. Así, un paisaje modelado por un mar cretácico sigue determinando, de forma indirecta, la geografía política de Alabama.
De los mares fósiles al voto moderno: la prehistoria que aún decide elecciones. Este caso es una lección fascinante para la educación: muestra cómo los procesos naturales pueden influir en la historia humana, y cómo las decisiones políticas del presente están enraizadas en la tierra que pisamos. La geología, la economía y la memoria colectiva se entrelazan en una misma historia: el eco largo de la Tierra en la sociedad.
Conclusión: La larga sombra de la causalidad. La historia del Black Belt de Alabama es un poderoso recordatorio de que las divisiones y alianzas del presente a menudo tienen raíces que se hunden mucho más profundo de lo que imaginamos. El viaje desde el plancton del Cretácico hasta la urna del siglo XXI es un ejemplo asombroso de causalidad a largo plazo, una cadena ininterrumpida de consecuencias que abarca la geología, la biología, la economía, la sociología y la política.
Este caso de estudio ilumina varios conceptos profundos. Ilustra la dependencia de la trayectoria (path dependency, que se desarrolla en el post siguiente), la idea de que los acontecimientos y las condiciones iniciales —en este caso, la ubicación de un suelo fértil— pueden establecer una trayectoria para una sociedad que es extraordinariamente difícil de alterar. También ofrece una visión matizada del determinismo ambiental. La geología no decretó la esclavitud, pero creó presiones y oportunidades que una sociedad humana, con sus propias tecnologías y jerarquías, explotó de una manera particular. El suelo no hizo inevitable la esclavitud, pero sí hizo que una economía basada en la esclavitud fuera devastadoramente exitosa y rentable en ese lugar específico.
En última instancia, la franja azul de Alabama es un testimonio del pasado vivo. Demuestra que la historia no es un telón de fondo estático, sino una fuerza activa y moldeadora que sigue influyendo en el presente. La geografía política de un estado moderno es incomprensible sin entender su geología, su suelo y la historia profunda y a menudo dolorosa que se ha escrito sobre esa tierra. En el Black Belt, el pasado no solo se recuerda; se vota en cada elección.
That blue slice across this map of Alabama is known as the Black Belt for its rich black soil. It is also the blueest section and one of the poorest. We are looking for people to help get voters to the polls and to work as poll watchers or call folks to vote. Who wants to help? pic.twitter.com/qaWysONgsr
— Adele Culp 🇺🇸 🇵🇸 🇺🇦 (@AdeleCulp) December 6, 2017
Cyborgs, animales y biotecnología según Donna Haraway
Comenzamos con la prometida lista de 70 filósofos, con preferencia a quienes nunca habíamos citado en este blog. Como es el caso de Donna Haraway. Donna Jeanne Haraway, nació el 6 de septiembre de 1944, Denver, Colorado (EE. UU.). Estudió zoología y filosofía en el Colorado College. Obtuvo una beca Fullbright en biología en París. Más tarde se doctoró en biología en la Universidad de Yale (1972), con una tesis sobre el uso de metáforas en la biología del desarrollo.
Esta filósofa que reinventó la naturaleza desde el feminismo y la ciencia ficción, fue profesora en la Universidad de Hawaii y en Johns Hopkins antes de establecerse en la Universidad de California, Santa Cruz, donde ha sido profesora de Historia de la Conciencia y Estudios Feministas. Haraway es una de las figuras clave en la teoría feminista contemporánea, los estudios de ciencia y tecnología (STS), la filosofía posmoderna y el pensamiento sobre lo posthumano.
Donna Haraway es especialmente conocida por sus aportes que entrelazan feminismo, ciencia, tecnología, biología y teoría cultural. Sus obras principales son:
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"Primate Visions: Gender, Race, and Nature in the World of Modern Science" (1989). Un análisis crítico sobre la representación de los primates en la ciencia, cuestionando cómo influyen los sesgos de género y raza en la construcción del conocimiento científico.
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"Simians, Cyborgs, and Women: The Reinvention of Nature" (1991). Recopila ensayos fundamentales. Incluye el famoso "Manifiesto Cyborg" (1985), donde propone la figura del cyborg como metáfora para pensar la identidad más allá de las dicotomías tradicionales: humano/máquina, hombre/mujer, naturaleza/cultura.
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"Modest_Witness@Second_Millennium.FemaleMan©_Meets_OncoMouse™" (1997). Reflexiona sobre biotecnología, ética y la mercantilización de la vida, con la figura del ratón transgénico como símbolo.
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"When Species Meet" (2008). Examina las relaciones humano-animal, proponiendo una ética de la interdependencia y la responsabilidad mutua.
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"Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene" (2016). Propone el concepto de Chthuluceno, una era en la que los humanos deben aprender a vivir con el planeta y sus múltiples especies, tejiendo alianzas no jerárquicas.
Algunos aportes conceptuales clave de Donna Haraway:
Cyborg: metáfora de identidades híbridas y fluidas en la era tecnológica. Crítica al antropocentrismo: propone pensar más allá de lo humano, hacia lo posthumano. Relacionalidad interespecies: importancia de “hacer parentesco” (making kin) con otras especies y formas de vida. Feminismo científico: revisión crítica de la ciencia desde la perspectiva de género, mostrando sus metáforas y sesgos.
Por último, una selección de citas textuales de Donna Haraway tomadas de sus libros más conocidos (en traducción al castellano, cuando existen):
“Manifiesto Cyborg” (1985, incluido en Simians, Cyborgs, and Women, 1991).
Primate Visions (1989)
Modest_Witness@Second_Millennium (1997)
When Species Meet (2008)
Staying with the Trouble (2016)
Un viejo, una tigrilla y el ocaso de una humanidad sin raíces
Narra la historia de Antonio José Bolívar Proaño, un anciano que vive en la selva amazónica ecuatoriana, cerca del río Nangaritza, en el límite con la frontera peruana. Tras haber convivido años con los shuar, pueblo indígena amazónico, Antonio ha aprendido a respetar la selva, su lenguaje y sus reglas. Vive una vida sencilla, solitaria y marcada por el amor tardío a las novelas románticas, que relee con pasión.
El equilibrio de su mundo se rompe cuando una tigrilla (una hembra de ocelote) comienza a atacar a humanos tras perder a sus crías por culpa de unos cazadores blancos. El gobierno local y sus representantes, ignorantes del ecosistema, quieren matar al animal sin contemplaciones. Solo Antonio, con su conocimiento de la selva y su sensibilidad, puede emprender esa misión con respeto y responsabilidad.
Se barajan en Un viejo que leía novelas de amor temas como el conflicto entre civilización y naturaleza, el colonialismo interno y el desprecio por los pueblos originarios, la soledad y la vejez como tiempo de sabiduría, el poder de la lectura y del amor como consuelo existencial o la defensa del medioambiente frente a la depredación.
Luis Sepúlveda nació 4 de octubre de 1949, Ovalle, Chile, y falleció el 16 de abril de 2020, Oviedo, España (siendo el primer escritor de renombre fallecido por COVID-19 en Europa). Fue escritor, periodista, cineasta y activista político. Participó en el gobierno de Salvador Allende y fue prisionero político durante la dictadura de Pinochet. Exiliado, vivió en Argentina, Brasil, Nicaragua y Alemania. Ecologista activo, colaboró con Greenpeace y organizaciones de derechos humanos. Su obra combina denuncia social con una prosa poética, sencilla y profundamente humana.
Algunas citas memorables de Un viejo que leía novelas de amor:
- “No tenía nada contra los gringos, mientras no molestaran.” — Una frase que condensa la crítica al colonialismo y al turismo invasivo.
- “Aprendió a leer para leer novelas de amor. No quería otra cosa.” — Refleja la ternura del protagonista y su relación íntima con la lectura.
- “El mundo es así: cada uno tiene lo que le corresponde.” Una sentencia que refleja el fatalismo y la dureza de la vida en la selva.
- “La selva no es muda. Lo que pasa es que nosotros somos sordos.” — Una cita emblemática de la obra, con una fuerte carga ecológica y espiritual.
- “Porque la selva era madre y sepultura, escuela y hospital, pan y techo.” — El amor por la Amazonía y su complejidad vital y simbólica.
- “Nunca mató por gusto, ni por deporte. Siempre por necesidad.” — La ética del personaje frente a la violencia y la vida salvaje.
¡Qué fortuna haber encontrado el libro "Un viejo que leía novelas de amor" del escritor Luis Sepúlveda!
— María (@mariax017) November 19, 2024
Contagia la poderosa fuerza de la vida en la selva amazónica, la sabiduría de quienes aprenden a vivir y respetarla, así como el emotivo descubrimiento la lectura. #Libros pic.twitter.com/DBJrgU4anm


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