Revisamos -otra vez- un concepto nada moderno, pero muy en boga actualmente: Mil mundos posibles en la larga historia del multiverso (véase otros posts nuestros de multiverso). En 1584, un fraile dominico fugitivo publicó en Londres un diálogo que sostenía algo escandaloso: que no existe un solo mundo, sino infinitos, y que cada estrella es un sol con sus propios planetas. Giordano Bruno murió en la hoguera en 1600. Su cosmología fue solo uno de los cargos entre muchos, pero la idea sobrevivió a quien la defendía. Cuatro siglos después, el multiverso ya no se discute en tribunales de la Inquisición, sino en revistas de física, en laboratorios de computación cuántica y en las aulas.
La palabra «multiverso», en cambio, es reciente. Suele atribuirse a William James, que la empleó en 1895 con un sentido moral y no cosmológico, para decir que la experiencia humana es más variada de lo que cabe en un sistema único. Entre tanto, Leibniz había sugerido que nuestro mundo es el mejor de los posibles, lo que ya presupone un catálogo de mundos que no llegaron a existir.
La física entra en escena. El salto decisivo llegó en 1957, cuando el joven Hugh Everett III propuso en su tesis doctoral que la mecánica cuántica no necesita «colapsar» ante la medición: todos los resultados posibles ocurren, cada uno en una rama distinta de la realidad. Su idea fue ignorada durante años y rescatada después por Bryce DeWitt, que la bautizó como interpretación de los muchos mundos.
Un segundo camino surgió de la cosmología. La teoría de la inflación, formulada por Alan Guth en 1980 y desarrollada por Andrei Linde y Alexander Vilenkin, sugiere que el espacio pudo seguir expandiéndose de forma eterna, generando «burbujas» que serían universos con sus propias constantes físicas. La teoría de cuerdas añadió un tercer elemento, el «paisaje» de soluciones posibles, con cifras que se citan en torno a 10^500 configuraciones. Max Tegmark ordenó todo esto en 2003 en una jerarquía de cuatro niveles de multiverso.
- Nivel I (Regiones más allá del horizonte cósmico): Zonas de nuestro mismo espacio infinito donde las leyes físicas son idénticas, pero la materia se distribuye de forma distinta, lo que genera copias e historias alternativas.
- Nivel II (Universos burbuja por inflación caótica): Espacios separados que nacieron de inflaciones cósmicas distintas, pudiendo tener constantes físicas o vacíos diferentes.
- Nivel III (Multiverso cuántico o de muchos mundos): Basado en la mecánica cuántica (Hugh Everett), donde cada decisión o superposición de partículas ramifica la realidad en múltiples caminos.
- Nivel IV (Estructuras matemáticas): Universos regidos por diferentes estructuras matemáticas que existen físicamente de manera independiente.
Conviene separar aquí hechos de hipótesis. Ninguna de estas variantes ha sido observada. George Ellis y Joe Silk advirtieron en Nature en 2014 del riesgo de aceptar teorías que no pueden refutarse con experimentos, y esa es la objeción de fondo: una explicación que lo abarca todo corre el peligro de no explicar nada. Otros físicos replican que el método científico siempre ha ampliado sus fronteras cuando la teoría lo exigía. El debate sigue abierto, y lo honesto es presentarlo así.
Mundos que la literatura ya había visitado. Mientras la física dudaba, la literatura se adelantó. En 1941, Jorge Luis Borges imaginó en «El jardín de senderos que se bifurcan» un tiempo que se ramifica en futuros que no se anulan entre sí. Décadas más tarde, el filósofo David Lewis defendió en On the Plurality of Worlds (1986) que los mundos posibles no son meras ficciones lógicas, sino realidades tan concretas como la nuestra, una tesis que casi nadie comparte y que casi todos han tenido que discutir.
Lo que el multiverso enseña en el aula. Quizá el mayor valor educativo del multiverso no esté en su verdad, sino en el tipo de pensamiento que exige. Para discutirlo hay que distinguir entre lo observado, lo calculado y lo imaginado; hay que preguntarse qué evidencia haría cambiar de opinión; y hay que pensar en términos contrafactuales, el «¿qué habría pasado si…?» con el que los buenos profesores de historia, de ciencias y de literatura despiertan la curiosidad. Un alumno que aprende a sostener una hipótesis sin confundirla con un hecho ha aprendido algo más útil que cualquier cifra.
Una propuesta para los próximos años. Es una maravilla cuando la física se parece a la literatura. Si la historia del multiverso es la de una pregunta que se niega a cerrarse, merece la pena mantenerla viva. Lectura: leer en los próximos doce meses una obra de divulgación (Tegmark, Deutsch o Greene) y un relato de Borges, y contrastarlos. Escritura: a dos años vista, escribir cada trimestre un texto breve sobre un «mundo posible» de la propia vida o del propio pueblo. Voluntariado: a cinco años, colaborar en una biblioteca, aula o asociación científica local para organizar un ciclo anual de charlas de divulgación. Evaluación: anotar cada año lecturas completadas, textos publicados y asistentes a las charlas, y revisar a los diez años si la curiosidad compartida ha crecido o solo la propia.
En 1584, Giordano Bruno afirmó que existen infinitos mundos. Murió en la hoguera. Hoy la física discute si el multiverso es ciencia o especulación: Everett, la inflación eterna, la teoría de cuerdas… y la objeción de que quizá no pueda comprobarse nunca. https://t.co/ioYxbyGc2z Un recorrido de la filosofía antigua a la computación cuántica, con Borges de guía y una pregunta para el aula: ¿cómo se piensa una hipótesis sin confundirla con un hecho? Lo cuento en el blog. #multiverso #divulgación 1584an, Giordano Brunok mundu infinituak daudela esan zuen. Sutan hil zuten. Gaur egun, fisikariek eztabaidatzen dute multibertsoa zientzia den ala espekulazioa: Everett, betiereko inflazioa, harien teoria… eta inoiz egiaztatu ezin daitekeela dioen kritika. Antzinateko filosofiatik konputazio kuantikora egindako bidaia, Borges gidari, eta galdera bat ikasgelarako: nola pentsatu hipotesi bat egitatearekin nahastu gabe? Blogean kontatzen dut. #multibertsoa #dibulgazioa In 1584, Giordano Bruno claimed there are infinite worlds. He was burned at the stake. Today physicists still argue over whether the multiverse is science or speculation: Everett, eternal inflation, string theory, and the charge that it may never be testable. A journey from ancient philosophy to quantum computing, with Borges as guide and one question for the classroom: how do you hold a hypothesis without mistaking it for a fact? Now on the blog. #multiverse #science En 1584, Giordano Bruno affirmait qu'il existe une infinité de mondes. Il a fini sur le bûcher. Aujourd'hui, les physiciens se demandent si le multivers relève de la science ou de la spéculation : Everett, l'inflation éternelle, la théorie des cordes… et la critique selon laquelle on ne pourra peut-être jamais le tester. Un voyage de la philosophie antique à l'informatique quantique, avec Borges pour guide, et une question pour la classe : comment tenir une hypothèse sans la prendre pour un fait ? Sur le blog. #multivers #science
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) November 5, 2026














