@agirregabiria Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón
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Mikel Agirregabiria
Aquí comparto algo de lo que aprendo cada día. blog.agirregabiria.net = kideak.blogspot.com
Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio
Zaz: Cantautora que rescató la chanson francesa
Gracias a Mateo, hemos descubierto a Isabelle Geffroy, conocida por su nombre artístico Zaz, es una cantautora francesa que fusiona la canción francesa con el gypsy jazz. Se hizo famosa con su canción Je veux, segundo tema de su primer álbum, Zaz, que fue lanzado al mercado el 10 de mayo de 2010. De las calles de Montmartre a los escenarios del mundo con la herencia de Édith Piaf, reinventada sin traicionarse. Zaz es una voz singular entre el jazz y la canción francesa.
La formación: del conservatorio a la calle. La trayectoria de Zaz es, ante todo, la historia de una educación musical rigurosa que nunca pierde de vista la vida. Desde los cinco años estudió en el Conservatorio de Tours, donde se formó en solfeo, violín, piano, guitarra y canto coral. Más tarde, ya en Burdeos —ciudad a la que se traslada en 1994 tras el divorcio de sus padres—, se matricula en el CIAM (Centre d’Information et d’Activités Musicales), una escuela de música moderna que amplía su horizonte estilístico hacia el blues, el soul y el jazz contemporáneo.
Inspirada por artistas como Ella Fitzgerald, Édith Piaf y Enrico Macías, inició su carrera musical en 2001 con el grupo de blues Fifty Fingers. Cantó en quintetos de jazz en Angoulême y, significativamente para el lector hispanohablante y vascófilo, formó parte de Izar-Adatz —«Estrella fugaz» en euskera—, un grupo de dieciséis integrantes con el que giró dos años por la zona del Mediodía-Pirineos y el País Vasco. Esta experiencia coral y nómada la llevó también a las calles de París, especialmente a Montmartre, donde el contacto directo con el público se convirtió en su mejor escuela escénica.
El estallido de 2010: Je veux. El 10 de mayo de 2010, Zaz lanzó su primer álbum homónimo con la discográfica Play On. La canción Je veux —«quiero amor, alegría, buena mentalidad, no necesito dinero para ser feliz»— se convirtió en un fenómeno imprevisto: directa, sincopada, grabada con instrumentación acústica y una voz que renunciaba deliberadamente al pulido digital. En noviembre de ese año el álbum alcanzó el doble platino en Francia, y Zaz recibió el Premio European Border Breakers como la artista francesa más escuchada fuera de sus fronteras en 2010.
Su propuesta fusionaba la chanson clásica con el gypsy jazz de raíz manouche, el soul y elementos acústicos, en una época dominada por la producción electrónica. El gesto era, en cierto modo, político: apostar por la imperfección cálida frente a la perfección fría.
Una carrera en expansión permanente. Hasta la fecha, Zaz ha publicado seis álbumes de estudio: Zaz (2010), Recto Verso (2013), Paris (2014), Effet Miroir (2018), Isa (2021) y Sains et Saufs (2025). Cada entrega revela una artista que se niega a repetirse. Paris (2014) es un homenaje colectivo a la canción urbana francesa, con colaboraciones que incluyen al mítico Charles Aznavour y a Pablo Alborán, con quien interpretó Sous le ciel de Paris. Effet Miroir (2018) explora registros más íntimos y polifónicos. Isa (2021) nace del confinamiento y representa un giro hacia la introspección: la artista global cede paso a «Isa», el diminutivo de Isabelle, la persona.
La herencia y el presente. Lo que hace culturalmente relevante a Zaz no es únicamente su talento vocal —una voz rasgada, cálida e inmediatamente reconocible— sino su posición estética: la defensa de la canción de autor como forma de conocimiento, de la música acústica como resistencia simbólica y del concierto en vivo como acto comunitario. En un mercado saturado de imágenes, ella apuesta por el sonido; en una industria que celebra la instantaneidad, ella practica la profundidad.
Su trayectoria demuestra que la chanson française no es un patrimonio fosilizado, sino un lenguaje vivo, capaz de dialogar con el jazz de Django Reinhardt, las tradiciones musicales del País Vasco, el soul afroamericano y la canción de autor latinoamericana. Isabelle Geffroy, alias Zaz, ha convertido esa síntesis en una voz inconfundible. Y las voces inconfundibles, como las grandes obras literarias, no envejecen: se profundizan.
@cd.azul ZAZ - Que vendrá #music #musicafrancesa #francemusic #letrasdecanciones ♬ sonido original - CD Azul
Golas de La Manga: Los canales naturales entre dos mares
La Manga del Mar Menor no es solo un capricho urbanístico o un destino de sol y playa; es, ante todo, una anomalía geográfica fascinante. Se trata de un cordón litoral de unos 22 kilómetros que separa el Mediterráneo (el "Mar Mayor") de una de las lagunas hipersalinas más grandes del mundo. Sin embargo, este muro de arena no es estanco. La Manga "respira" a través de sus golas.
¿Qué es exactamente una gola? Desde un punto de vista geomorfológico, una gola es un canal natural que comunica una albufera o laguna costera con el mar abierto. En el caso del Mar Menor, estas aberturas son las responsables de la renovación de sus aguas, regulando tanto su temperatura como su salinidad. Son, en esencia, las arterias por las que circula la vida y el equilibrio químico de la zona.
Un recorrido por la geografía del intercambio. Históricamente, el Mar Menor contaba con cinco golas principales, cada una con una personalidad y un impacto ecológico distinto:
Gola de la Encañizada: Situada al norte, es la más septentrional y natural. Su nombre evoca las encañizadas, un arte de pesca tradicional de origen árabe que aprovecha las migraciones de los peces entre ambos mares mediante laberintos de cañas y redes.
Gola de El Estacio: Originalmente un canal somero y estrecho, fue drásticamente transformado en los años 70 para permitir el paso de embarcaciones de recreo. Esta intervención es un punto crítico en la historia ambiental de la laguna.
Golas del Ventorrillo y del Charco: Canales menores que serpentean entre islotes bajos y carrizales, fundamentales para la biodiversidad de aves acuáticas.
Gola de Marchamalo: Ubicada al sur, es un canal artificial que conecta con las Salinas de Marchamalo, un paisaje donde la industria y la naturaleza convergen en tonos rosáceos.
La ciencia del desequilibrio. La relevancia educativa de las golas reside en su capacidad para alterar el ecosistema. Durante siglos, el Mar Menor mantuvo una salinidad muy superior a la del Mediterráneo debido a la escasa profundidad y la alta evaporación. Las golas eran estrechas, limitando el intercambio.
Sin embargo, el dragado de la Gola de El Estacio en 1973 cambió las reglas del juego. Al ensanchar y profundizar el canal, se produjo una "mediterraneización" de la laguna: la salinidad descendió y la temperatura se suavizó, permitiendo la entrada de especies invasoras y alterando la flora autóctona.
El flujo de agua en las golas no solo depende de las mareas (mínimas en el Mediterráneo), sino de la presión atmosférica y los vientos. Un fuerte viento de Levante puede "empujar" el agua hacia el interior de la laguna, elevando su nivel.
Turismo con conciencia: ¿Por qué visitarlas? Para el viajero culto, las golas ofrecen una experiencia que trasciende el baño. Visitar la zona de Las Encañizadas —especialmente al atardecer— permite observar un paisaje casi lunar, donde el agua apenas cubre unos centímetros y la frontera entre el cielo y el mar se difumina. Es un santuario de paz donde se puede entender la lucha constante entre la erosión marina y la sedimentación.
En síntesis final, las golas de La Manga son mucho más que accidentes geográficos; son testimonios de la historia geológica de la Región de Murcia y recordatorios de nuestra responsabilidad ambiental. Comprender su funcionamiento es el primer paso para proteger un Mar Menor que, hoy más que nunca, necesita que sus pulmones funcionen en perfecta sintonía con su naturaleza original.
@agirregabiria La gola de Marchamalo
♬ Spring waltz - melodic techno - Reverie Soul
Otro día, otro amanecer: Cada mañana nacemos de nuevo
@agirregabiria Otro minuto de otro amanecer en el Mediterráneo
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La calle más larga de España: Gran Vía de La Manga
Bajo el descriptivo apelativo de La Manga se encierra un curioso capricho orográfico que ha venido siendo uno de los símbolos que mejor identifican el litoral murciano como enclave turístico: un cordón extendido a lo largo de, aproximadamente, 24 km entre Cabo de Palos y la Punta del Mojón, que pone límites naturales a la laguna de agua salada conocida como Mar Menor.
Cuando escuchamos el nombre "Gran Vía", nuestra mente suele volar automáticamente al bullicio de Madrid o a la elegancia de Barcelona. Sin embargo, si lo que buscas es la verdadera reina de la longitud, tienes que mirar hacia el sureste, donde la tierra se vuelve un suspiro entre dos mares.
Hablamos de la Gran Vía de La Manga, en la Región de Murcia. Con sus casi 19 kilómetros de recorrido, ostenta el título de la calle más larga de España. Pero no es una calle cualquiera; es la columna vertebral de un capricho geológico único en el mundo: Un trayecto entre dos aguas.
Lo que hace especial a esta avenida no es solo su kilometraje, sino su ubicación. Imagina conducir con el Mar Mediterráneo a tu derecha y el Mar Menor a tu izquierda. Es, literalmente, una línea de asfalto que mantiene unido un paraíso turístico. Punto emblemático: El Puente del Estacio, un puente levadizo que permite el paso de embarcaciones entre ambos mares. Destino final: Termina en la zona de La Veneziola, donde la carretera se rinde ante los canales y la naturaleza.
¿Se puede recorrer a pie? Poder, se puede... si tienes la resistencia de un maratoniano y un suministro generoso de protector solar. Aunque técnicamente es una vía urbana, su escala es casi interurbana. Es el lugar perfecto para un road trip costero con las ventanillas bajadas, sintiendo el salitre en la cara.
Dato curioso: Aunque la Gran Via de les Corts Catalanes en Barcelona suele disputar el trono por número de portales, en términos de distancia lineal continua, la de La Manga no tiene rival. Si planeas visitarla, no lo hagas con prisa. La Gran Vía de La Manga no es solo un camino para llegar a un sitio; en este caso, el camino es el destino.
Time Lapse de un amanecer en La Manga
Treinta minutos del amanecer en Time Lapse.
Desfile de una gaviota sobre el espejo del mar
Días de vacaciones de portátil, solamente con el iPhone.
Lo más singular de las audaces gaviotas (cientos de fotos) resumido en seis puntos clave:
Adaptabilidad extrema: Prosperan con éxito tanto en alta mar como en caóticos centros urbanos.
Filtro biológico: Poseen glándulas supraorbitales que les permiten beber agua salada sin deshidratarse.
Ingenio táctico: Son capaces de usar herramientas o soltar presas desde la altura para romper caparazones.
Piratería aérea: Practican el cleptoparasitismo, una técnica experta para robar comida a otras especies.
Comunicación compleja: Su estridente repertorio de gritos y gestos mantiene una jerarquía social estricta.
Fidelidad y resiliencia: Pese a su fama de oportunistas, suelen ser monógamas y viven varias décadas.
@agirregabiria Gaviota en el Mar Mayor
♬ sonido original - 🌹Verónica🌹
Amanecer desde la habitación en el Levante
Es un capricho geológico de 21 km que actúa como frontera entre dos aguas.
Separa el ímpetu del Mediterráneo de la calma absoluta del Mar Menor.
Ofrece el lujo de elegir oleaje y temperatura con solo cruzar una calle.
Su fisonomía de "lengua de tierra" es una rareza morfológica única en Europa.
Funciona como un balneario natural gracias a sus lodos y aguas hipersalinas.
Es el único lugar donde puedes ver el sol nacer y morir siempre sobre el mar.
@agirregabiria ¿Dónde estamos hoy?
♬ In The Clouds - L.D.B Time to Chill




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