¿Seres inalámbricos?

Lo inalámbrico nos rodea, nos ayuda y nos abruma. Hablamos por teléfono desde cualquier sitio, navegamos por Internet a distancia, sabemos en qué punto del planeta estamos, podemos cocinar sin conexión física o recargar los coches (eléctricos, claro) por remota inducción. Todo se está miniaturizando y acercando, pero sin enchufes, sin cables, sin tocarse.

Hemos priorizado la vista y el oído, potenciados por la realidad virtual, pero estamos perdiendo el enigmático olfato que siempre trae recuerdos, o el prodigioso sentido del sabor y, sobre todo, el acariciante tacto que es el más mágico de los sentidos. La comunicación wireless nos aligera de equipaje y nos permite vivir interconectados. Esto es, sin duda, una oportunidad. Pero no incurramos en el error de reducir nuestro tiempo de contacto piel a piel, con la pareja, con las amistades, con los colegas, con los vecinos, con los demás seres humanos.

Nacimos con cordón umbilical. No hay sexo inalámbrico, ni amor verdadero, sin encuentro de cuerpos. No hay amistad genuina que sólo sea virtual. Actuemos contra la hipotrofia de los sentidos. Necesitamos más contacto, más compenetración, más besos, más abrazos, más apretones de manos todos los días,... Porque pronto volveremos a ser átomos dispersos por el universo, polvo de estrellas como antes fuimos .

[La imagen procede del blog de Juan Freire, y apunta que quizá Dios es inalámbrico. Lo seguro es que los seres humanos no lo somos... Abajo un vídeo reciente que muestra un robot... con sentido del tacto].

5 comentarios:

Toni dijo...

Magnífico post.
Para pensar un rato...

Salu2

Diario La Opinión dijo...

Publicado en el Diario La Opinión (norteamericano y en español), el miércoles 13-10-2010.

El Confidencial Digital (ECD) dijo...

Publicado en el El Confidencial Digital (ECD), el jueves 14-10-2010.

La Vanguardia dijo...

Publicado en el Diario La Vanguardia, el domingo 17-10-2010.

Noticias de Navarra dijo...

Publicado en el Diario Noticias de Navarra, el lunes 18-10-2010.

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