Lo poco que nos falta y lo mucho que tenemos

Al comenzar estas vacaciones de primavera, todavía manteníamos la mentalidad laboral de la prisa, la urgencia y la exigencia. El primer día nos faltaba Internet por ADSL, y lo pasamos muy mal, recordando en todo momento su carencia. El segundo día hubo un corte de agua y estuvimos pendientes de cuándo se restablecería. El tercero llovió (ver vídeo superior) y lamentamos la ausencia del sol,...

Al cuarto día pasamos al modo relax nuestras pequeñas vidas y decidimos que nada se interpondría en nuestra felicidad cotidiana. Reconocimos lo mucho que sí teníamos a nuestro alrededor, e ignoramos los pequeños detalles. Oíamos el piar de las aves, sentíamos la brisa en nuestras caras y la playa seguía en su sitio, con las olas que nunca cesan de llegar hasta lo más lejos que pueden.

La vida, la de todas las personas, es algo más que un ciclo de respiración: aspirar a todo y expirar sin haberlo conseguido. La existencia requiere inspiración, a fin de comprender para qué estamos aquí en una parte infinitesimal del tiempo del universo.
Hoy, al final de estas vacaciones en Alicante, esperaba a Carmen (casi dos horas) mientras la peinaban en Beauty Time. He paseado por la playa vacía y fotografiado a las gaviotas (imágenes de hoy) volando contra el viento. Después de un rato oyendo al mar (ver grabación abajo), se comienzan a olvidar los números que nos atenazan: Qué hora es, qué día, cuántos kilómetros hasta CasaUno, cuántos meses hasta retornar a CasaDos, cuántos años tenemos, cuántos nos quedan,... Después de los números, se desvanecen los nombres: quién soy, dónde estoy,... Luego, se desdibujan las razones: por qué estoy aquí,...

Y, al final, sólo que el acompasado ritmo del corazón con el oleaje, el zumbido de la brisa, sintiéndote parte solidaria y orgánica de la naturaleza que te rodea. Entonces, suena el móvil. Carmen me reclama. Retorno a la consciencia compleja. Pero ya poco importa si hay o no Internet, si amanecerá soleado mañana,... Ya están las pilas cargadas, para otros tres meses... por lo menos.


Más fotos sobre gaviotas, con un álbum dedicado sólo en Getxo, aunque hay muchas imágenes de Alicante. En este mismo blog también hay otras entradas sobre gaviotas,...

2 comentarios:

Guillermo Ansorena dijo...

Cuánta razón tienes, Mikel:

La vida sobre todo, para mí, es el tiempo libre. Y esos momentos de sentirse a gusto con lo que se tiene, sin echar de menos lo que se podría tener, son parte de la felicidad. Creo que era Ortega y Gasset quien decía que vió a una persona a punto de suicidarse y que esta al contemplar, una rosa creo que era, no llevaba adelante el suicidio. Por eso las pequeñas cosas pueden ser muy grandes. Es cuestión de la mirada. Si una cosa grande se hace de muchas pequeñas y muchas pequeñas hacen una cosa grande, hay que saber valorar cada cosa en su justo término.

Pd: Gracias por tu blog.

Mikel Agirregabiria dijo...

¡Gracias por tu comentario, Guillermo!
Un placer contar contigo, un analista de los pequeños placeres cotidianos.

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