Un físico desmonta muchas teorías conspiratorias

Las matemáticas y sus modelos están de permanente actualidad. Lo mismo detectan y descubren fraudes de escándalo en las apuestas del tenis, que arrumban sempiternas teorías conspiratorias.

El físico e investigador sobre el cáncer David Robert Grimes (blog)  @drg1985, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), también es periodista científico. Harto de escuchar a mucha gente que cree en conspiraciones y complots relacionadas con la ciencia, ha desarrollado un sencillo modelo matemático sobre la viabilidad de una confabulación y si se puede sostener. 

Pensar que no es verdad que el hombre ha llegado a la Luna puede no ser perjudicial, pero tener creencias falsas sobre las vacunas puede resultar fatal”, apunta Grimes. ”Sin embargo, no todas las ideas que parecen ‘conspiranoicas’ son necesariamente erróneas, como demostraron las revelaciones de Edward Snowden al confirmar ciertas teorías sobre las actividades (ilícitas) de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos”. 

El investigador explica que es habitual descartar directamente estas confabulaciones y ningunear a sus defensores, “pero yo quise tomar el camino contrario, para ver si podrían ser posibles, así que me centré en un requisito fundamental para que una conspiración sea viable: el secreto”. 

Grimes estimó el número mínimo de personas que se necesitarían para mantener cuatro supuestas conspiraciones para comprobar si podrían ser viables. Así, la teoría de que los alunizajes de EE UU en nuestro satélite fueron un engaño necesitaría al menos el silencio de los 411.000 empleados de la NASA que trabajaban en la agencia espacial estadounidense a mediados de los años 60. 

Del mismo modo, si el cambio climático es un fraude estarían implicadas 405.000 personas de diversas instituciones científicas internacionales, otras 22.000 (de la OMS y el Centro para el Control de Enfermedades) para ocultar que las vacunas no son seguras, y unas 714.000 (los empleados de las grandes empresas farmacéuticas) si hubiera una cura contra el cáncer y no quisieran decirlo. 

Con esta información y usando su ecuación, Grimes calcula que el engaño de los alunizajes se tenía que haber revelado en 3 años y 8 meses, la mentira del cambio climático en 3 años y 9 meses, una conspiración sobre la vacunación en 3 años y 2 meses, y la supresión de la cura del cáncer en 3 años y 3 meses. En resumen, cualquiera de las cuatro conspiraciones ya se debía haber destapado hace mucho tiempo. 

David Robert Grimes (imagen a la izquierda) estimó en el número máximo de personas que pueden involucrarse en una intriga para mantenerla. Para un complot que dure cinco años, el máximo son 2.521 individuos. Para guardar el secreto durante más de una década debe haber menos de 1.000 personas, y en un engaño que dure un siglo no hay que superar los 125 colaboradores. Incluso un sencillo encubrimiento de un solo evento, que no requiere de maquinaciones más allá de que todo el mundo mantenga su boca cerrada, es probable que haya un soplo si están implicadas más de 650 personas.

Confiemos que todo esto aporte racionalidad y escepticismo a la opinión pública, y temor a ser descubiertos a los corruptos que abundan aprovechando la ingenuidad de sus conciudadanos.

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