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Chiringuitos, los templos de la banalidad

Iglesia y mercadillo
Vivimos una era de intrascendencia cuyo máximo símbolo es la profusión de chiringuitos, que -en contraposición con las catedrales de la edad media- representan el nuevo culto a lo perfectamente superfluo. Quizá simplemente coexisten porque se cumplió la profecía de Daniel Defoe, "dondequiera que Dios erige una iglesia, el demonio levanta siempre una capilla; y verá quien bien lo mire, que esta última reúne mayor número de asistentes".

La traslación de la iglesia al shopping se aprecia desde aquellos versos del romancero, donde se apuntan algunas similitudes entre quienes acuden a tan diferentes convocatorias: "Pa misa diba un galán caminito de la iglesia, no diba para oír misa ni pa estar atento a ella, que diba pa ver las damas las que están guapas y frescas". Ambas congregaciones desagradan a algunos como Dante Alighieri, quien señaló: "¡Espantosa compañía! En la iglesia con los santos, y en la taberna con los tragones".
Mercadillo ante una iglesia
Antes se decía que los ingleses comienzan siempre sus colonias con una banca, los españoles con una iglesia y los franceses con un cabaret. Ahora, todos se expanden a través de los mercados, cuya ínfima representación son los mercadillos. Corren tiempos distintos, de consumismo como terapia generalizada. Certeramente lo afirmó el dramaturgo Arthur Miller: "Hace años una persona, si se sentía desgraciada, no sabía qué hacer consigo misma... iba a la iglesia, iniciaba una revolución, ¡algo! ¿Hoy se siente desgraciado? ¿No ve ninguna solución? ¿Cuál es la salvación? Salir de compras".

Paseando bajo un sol de justicia por el mercadillo de Mil Palmeras, sólo recitábamos una y otra vez al maestro Cervantes:
- "Con la iglesia hemos topado, Sancho.
- Ya lo veo- respondió Sancho-. Y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura que no es buena señal andar por los cementerios [o mercadillos, pensábamos] a tales horas".
Más fotos de iglesia y mercadillo.

Mercadillo de Mil Palmeras... en 2012


Otra de nuestras obligadas crónicas anuales del verano: Mercadillo de los Martes en Mil Palmeras en 2012, en su nueva y mejorada ubicación,...

Lo cierto es que nos gusta recorrerlo, fotografiar los policromados puestos, las gentes que lo visitan,... y comprar alguna chuchería, pero sin cargar los bolsones de fruta (y ropa) que compran residentes y veraneantes, por su calidad (esto no rige para la ropa) y bajo precio,... siempre que se sepa dónde comprar y cómo regatear (porque esa es la costumbre de algunos vendedores y de muchos compradores).

Nosotros somos incapaces y nuestro aspecto nos delata como "nacionales", pero "del norte", y por tanto plenamente incompetentes ese tipo de negociaciones. Siempre nos cuentan alguna milonga de lo cara que está la vida, y de lo poco que ganan,... y nos lo creemos. Ha habido veces que, tras intentarlo, casi llegamos a pagar más de lo que nos pedían en primera vuelta, Así que hace años que desistimos de intentarlo, pero nos agrada las historias que cuentan como imaginativos recursos dialécticos (como en el timo del cerrajero que nos endosaron el año pasado).
Marcadillo de Mil Palmeras
Algunas fotos más del mercadillo de ese día.
Ver entradas con imágenes de otros veranos.

Descubriendo el alficoz, un delicioso pepino de Alicante

Mercadillo de Mil Palmeras
En nuestra regular visita de los martes al Mercadillo de Mil Palmeras, hemos descubierto gracias a nuestro amigo gastrónomo y cocinero Carlos Herrera, una fina variedad del pepino denominada alpicoz o alficoz. Recibe otros nombres, además del científico Cucumis melo flexuosus (snake melon), como cohombro, pepino fino, o pepino o melón serpiente.
Esta variante alficoz se cultiva y aprecia especialmente por el Levante español, degustándose crudo en rodajas (a veces incluso con la piel apenas raspada o limpiada). La mejor época para consumir el alpicoz es la misma que para el melón (su pariente en la familia de las cuscubitáceas), en verano de julio a octubre. Más fotos de la visita de hoy al mercadillo (una con los alficoces), y de otros años (2009, 2008, 2007,...). Hemos descubierto que hasta tiene página en Facebook el alficoz. Abajo, una imagen del alficòs (en valenciano) en ensalada...
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Los martes hay mercadillo en Mil Palmeras



Vídeos con el "ojo de pez" (compárese con otro vídeo con objetivo estándar), recogiendo conversaciones entrecortadas de viandantes y vendedores. Algunos de los diálogos escuchados:
- ¿Cuánto cuestan estas chancletas?
- Tres euros. Y le regalamos una bolsa.
- ¿Qué bolsa?
- Una bolsa pa' echarlos (una bolsa de plástico para llevárselos)... Que también sirve para llevar dinero al banco,...

Vídeos (, , 3º,...) y más fotos. También hay otros posts sobre este mercadillo de las tardes de los martes.
Tabal de sardinas arenques
Tabal de arenques (arriba) y plato de jengibre (abajo). Las sardinas, de olor fortísimo, no las probamos para sí las recordamos de comerlas desmigadas, y el jengibre con el típico regusto final nos recordó los libros de Enyd Blyton donde tanto se citaba aquel pastel degustado por "Los cinco".
Jengibre de China

El gitano agitado

Hoy, aun estando de baja laboral, me he presentado a un examen. En la entrevista final, he revivido una sensación extraña pero conocida.

Un examen oral, última fase de una larga prueba, me ha recordado aquella historia verídica de un popular gitano. Aquel viejo calé se había propuesto muchas veces obtener el carné de conducir. Una vez más, en medio de gente muy joven, esperaba angustiado el momento de sentarse en el pequeño coche de la auto-escuela, con el que tanto había practicado.

Llegado el examinador y sentado atrás, le indicaba por dónde transitar o aparcar. Arrancaba, conducía despacio, trataba de cumplir con todo lo reglamentado por el código de la circulación,… Pero siempre le pedían parar y le suspendían. Algo que no había tenido en cuenta, el nerviosismo evidente, y algún error imperdonable en el ejercicio final. Lo había sufrido demasiadas veces y parecía predestinado a pifiarla en cualquier ocasión que lo intentase.

Triste, desolado, se le veía marchar a aquel hombre maduro de piel aceitunada. Cabizbajo, negando con la cabeza, arrepintiéndose de haber venido de nuevo para repetir su fracaso. Así fue caminando,... hasta su gran furgoneta con la que diariamente recorría cien kilómetros, de mercadillo en mercadillo, ejerciendo honrada y cumplidamente su profesión de célebre vendedor ambulante.

Nuestro amigo gitano no lograba entender qué le sucedía. No podía alcanzar que entre la gente incomprendida, como somos muchos (del pueblo gitano o no), se agitan almas tan grandes que, en un prosaico mundo (de payos o no), a veces no brillan.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2008/gitano.DOC

Sorpresas en el mercadillo de Mil Palmeras

Un día lluvioso, de ésos de felicidad tranquila, un paseo con Carmen al mercadillo a comprar fruta. Allí nos encontramos con tres regalos inesperados: un Maybach (el mejor coche del mundo), propiedad de un entrañable personaje del que hablaremos pronto, Justo Quesada Samper a quien le pedimos su libro; una escuadrilla de reactores en formación estruendosa que deja una estela; y -lo mejor- un rato de sol brillante y primaveral. Más fotos y un vídeo.

Un cuento sobre el valor de una persona

Cabizbajo, el joven se dejó caer junto al anciano, que meditaba, bajo un frondoso roble.
- ¿Puedo hablar con usted, maestro?
El viejo, amablemente, respondió:
- Por supuesto, mis puertas están abiertas para ti siempre. Dime lo que te atormenta porque veo que tu corazón sufre.
- Sufro porque dice mi padre que soy un inútil, porque mi jefe desconfía de mi capacidad, sufro porque todo lo que hago parece que lo hago mal. Mientras otros, esforzándose menos, son aplaudidos, yo me debato entre las dudas y los miedos que me atenazan, y mis trabajos no sirven, no gusta lo que digo ni lo que pienso.
- En esto no puedo ayudarte. Nadie puede decidir por ti, ni otro puede asumir tus dudas. Pero ya que estás aquí sí puedes ayudarme. Quisiera que fueras al mercadillo del pueblo y vendieras esta sortija por más de 100 monedas. Confío en tus dotes de negociación.

A las dos horas volvió el joven aún más deprimido que antes.
- Maestro, he comprendido que tienen razón los que desconfían de mí. No he podido vender tu sortija, sólo me han ofrecido 20 monedas. Perdóname y adiós.
- ¡Espera! -dijo el sabio-. Necesito urgentemente dinero y sólo tengo mi sortija. Negocia con el joyero Rabí y pídele el precio que estaría dispuesto a pagar e incrementa en 100 monedas más, y no vengas hasta lograr esa cifra, pero no se lo vendas.
- ¿Acaso quieres burlarte de mí? Eso es imposible.
- Tú vete y haz lo mejor que sepas el encargo.

Al poco rato volvió alborozado:
- ¡Maestro, es increíble! Me ha ofrecido 2.000 monedas y al subir yo a 2.100 él ha aceptado sin discutir.
- Joven, los del mercadillo desconocían el verdadero valor de la joya y no han aprovechado la oportunidad de poseerla, pero el joyero hubiera pagado gustoso mucho más que 2.000 monedas. No confíes tu valía a quienes no saben tasar a las personas. Mira en tu interior e intenta poner precio a tu dignidad: ese será el valor que debes negociar en el mercdo de la vida. [Recogido de Artesanía en Red]

El timo del cerrajero

Gatos negros...
¿Retorna un nuevo siglo de oro de la picaresca española, ahora con el esplendor de nuevos actores venidos de todo el mundo? La pregunta retórica no es ociosa. Hace unos minutos hemos sido víctimas de un timo bastante elaborado, en el que hemos caído porque utiliza una técnica curiosa. Parece que hay otras variantes con nombres parecidos, como este otro timo del cerrajero. En nuestro caso, el sistema ha sido el siguiente, indicando las pistas que nos han hecho confiar o desconfiar. Ha sucedido así...

Poco después de volver a nuestra casa, con un jardín que da a la calle, nos llaman a través de la reja. Eran las 19:30. Un joven, de unos 32 años, vestido normalmente, nos ha interpelado en inglés, pero pronto ha pasado a un castellano muy aceptable aunque con acento extranjero.

+1 La pregunta inicial era inocua y parecía normal, lográndose establecer la comunicación. ¿Dónde vive el presidente de esta urbanización de viviendas de verano, con una baja ocupación en estas fechas de diciembre? Le hemos indicado que no estaba en este mes, y que para qué quería estar con él.
+1 Nos comenta una noticia que sorprende y confunde a la vez. A ver si sabíamos que a mediodía habían robado en tres viviendas de nuestra fase. Una de ellas la suya, rompiendo un cristal y cogiendo las llaves que estaban sobre una mesa mientras hacían compras.
-1 Nos ha desconcertado tanto robo y no haber tenido noticia de ellos, habiendo estado con varios vecinos durante el día.
+1 Prosigue y se complica el enredo. Su mujer tiene miedo y ha insistido en cambiar la cerradura para evitar sorpresas en estos días de vacaciones que están pasando aquí. Hoy es festivo y sólo un cerrajero de urgencia ha aceptado el trabajo, pero les pide 424 euros. Por el cajero automático sólo les da 400 euros y por el momento les ha dejado en la calle hasta que entreguen los 24 euros que faltan. En realidad, así contado parece un engaño, pero el timador lo ha contado de forma tan compleja que hemos sido nosotros quienes hemos concluido que para resolver el caso le hacían falta 24 euros.
-1 ¿Un cerrajero ha venido y les ha cambiado la cerradura, pero no les deja entrar hasta que paguen? Tampoco estaba con el joven nadie más, ni la esposa, ni los hijos, ni en algún coche cercano donde supuestamente le esperasen. Cuando le preguntamos en qué vivienda, ha indicado la 35 que realmente corresponde a una cercana que se alquila.
+1 Le urgía contar con el dinero porque a las 20:00 el cerrajero ya no estaba y tendrían que pasar la noche en la calle.
-1 Podíamos haberle acompañado por la urbanización hasta ver dónde era realmente, pero la noche estaba caída, y si el caso era real el daño para una familia sería grave. Lo que pedía, sin pedirlo en ningún momento, eran "solo" 24 euros y si se trataba de un timo quizá acompañarle podía ser peor.
+1 Se los hemos dado, sabiendo como lo hemos comentado telefónica e inmediatamente con la familia y algunos amigos que era un timo al 90% de posibilidades.
-1 Se ha despedido sin mucha prisa, tras coger el dinero, algo que nos ha extrañado dado que supuestamente había de volver rápidamente adonde el cerrajero. Nos ha dicho que es holandés (algo que también nos ha extrañado dado que, aunque hay muchas nacionalidades entre los vecinos, ninguno es de esta). Nos ha dicho que volvería en media hora tras resolver el caso y que mañana, hacia las 9:30, nos devolvería el dinero.
+1 Francamente, nos ha podido el "espíritu blogger" y le hemos recompensado con 25 euros (no teníamos cambio) por la excelente representación y el cuidado guión de "Francisco" (como nos ha dicho que se llamaba en holandés). ¡Ah, y porque nos proporcionaba el post de hoy (que el apagado mercadillo de los martes no facilitaba)! Más nos engañan otros (bancos y políticos) y con menos arte...

Conclusión para evitar timos: No dar jamás dinero a extraños, socializar el tema de modo que intervengan más personas (que lo pueden ver con más claridad), hacer alguna mención de la policía (como llamarla, algo que ha descartado al decirnos que venía de denunciarlo) y retrasar la toma de decisión, porque a medida que pasa el tiempo el estafador pierde posibilidades.

Todo se hubiera evitado si: a) No se atiende a extraños que llaman a la puerta, como hacemos en la ciudad, o b) se indica que esperara a que llamásemos a otros vecinos para ver qué hacíamos luego entre todos, o c) si se deriva el problema hacia terceras personas (la policía, el vicepresidente,...), o d) se niega la mayor (no tenemos ese dinero en efectivo).

Esta es una estafa diseñada para extranjeros maduros (el coche de alquiler a la puerta parecía indicarlo) y a quienes no moleste desprenderse de 24 €, preparada en inglés aunque con una soltura en castellano que le permitía ejercer a la perfección su papel de "cuentacuentos". Pistas para su localización: Seguramente es un antiguo vendedor de casas, en inglés y castellano, que ha debido cambiar de sector y rebajar sus "comisiones". De dar con él, se le podría rehabilitar en ventas de casi cualquier cosa.
Reflejos de una puerta cerrada en un día lluvioso
Hay algún otro post nuestro con timadores veraniegos y más fauna humana, además de historias de timos. La foto superior es de otros gatos negros que hemos visto hoy por la zona, y la inferior de la puerta a través de la cual nos han timado (aunque esta noche estaba peor iluminada).

Contribución de los escolares británicos en la II Guerra Mundial

Escaramujos en el mercadillo de Mil Palmeras
Los escolares británicos tenían asignada la tarea de recolectar escaramujos durante la Segunda Guerra Mundial. Con este fruto pomáceo de la rosa, y en particular del rosal silvestre, también conocido como gabanzo o tapaculos, se fabricaba un jarabe de escaramujo, excelente fuente de vitamina C, que ayuda en la prevención de resfriados y gripes y es un antiescorbútico. De esta manera se reemplazaban las importaciones de naranjas, que eran impedidas por el bloqueo naval de los submarinos U-Boot alemanes.
Foto superior nuestra de las del Mercadillo de Mil Palmeras, además del sello filatélico. Fuente: Wikipedia.

La vida en teselas...

La naturaleza es holística, global; estudiar la realidad o contemplarla framentariamente cambia su esencia más íntima. Quizá las cuadrículas que compartimentan un escenario terrenal realzan su belleza, pero -al tiempo- lo desnaturalizan. Foto (retocada de esta otra original) en el mercadillo de Mil Palmeras, en diciembre de 2008.

Mercadillo de los martes en Mil Palmeras

Otros posts sobre el tema. Abajo: Foto panorámica y vídeo.
Me hace falta un trípode para evitar el desfase en altura...
Untitled from Mikel Agirregabiria on Vimeo (fast motion). Al final del vídeo, puede verse cómo comprar y comerse un perrito caliente estilo americano en unos segundos... y la tripa que produce. Cuatro fotos del delito de Carlos... como la de abajo.

Aprendiendo de la sabiduría popular

Visitando un mercadillo vimos un ingenioso vehículo adaptado para duplicar todo tipo de llaves. Pedimos una copia al dueño, que nos autorizó a grabar el proceso, pero no su cara. Le quedaba poco para la jubilación, y al perder el trabajo, se inventó este negocio... Luego, usando el plural (que no sabemos si nos incluía), concluyó refiriéndose a la vida laboral: "Nosotros lo que teníamos que hacer, ya lo hemos hecho...".

11-M: Hace tres años escribíamos... todo esto


Quizá ahora sentimos más cerca la añorada paz, que todavía se vende y se compra en el mercadillo de la politiquería barata de algunos irresponsables. Entonces, dijimos todo lo que debimos decir, y hoy nos reafirmamos en nuestro anhelo de concordia fraternal.