Llegará el día...

Hoy iba a ser un día feliz, de vacaciones y fotos (del amanecer de hoy), pero la abyecta violencia (de quien jamás publicitaremos) nos golpea a todas las personas de bien. Sólo resta la esperanza de que cada vez está más cerca la era de la políRica. Y entre el tuiteo pacifista (#etano), hemos aportado una cita políRica más: "Llegará el día... que cuando alguien cause una sola víctima, ya habrá perdido la guerra". Porque cualquier idea, del tipo que sea, se desacredita con el primer atisbo de violencia para imponerla.

Angie de Rolling Stone

... Sin amor en nuestras almas...

Fotos del día en Pilar de la Horadada (Alicante)

Un vídeo comercial con una pizca de políRica


En un día triste de violencia desalmada, un anuncio con notables rasgos de políRica creado por una compañía israelí de telefonía móvil, aunque haya dado lugar a una polémica y a una contrarréplica palestina (véase abajo). Sin embargo, deseamos ser constructivos y apreciar lo que contiene de positivo también el vídeo inicial. Parece decir: "Los otros, al otro lado del muro, son como nosotros". Y de ahí surge la inevitable pregunta: "Entonces, ¿para qué hicimos el muro?". Vía: Guerra eterna.

Visita anual de César y Rosabel, con Iker, Jon e Irene


Fotos del año 2009 (y vídeos).
Y las del 2008 (presentación),... y las de 2005.

Comida rica en cocina vecina


Cuando era niño comía muy poco y mi madre estaba preocupada por mi delgadez. Siempre inapetente, ninguna comida me gustaba, pero la inventiva de mi ama supo encontrar una fórmula para alimentarme. En cierta ocasión me había gustado una merienda que nos había ofrecido la anciana vecina de al lado.

Y lo debí recordar con insistencia porque en alguna comida mi madre, desesperada, me pasó a comer a casa de Pantxi, la amable señora cuya manjares siempre con tomate o algún condimento original parecían gustarme. Aquella fue la solución que debieron emplear durante años, con la única condición de que me lavase bien las manos antes de sentarme en la cocina ajena con grandes platos decorados.

Pasaron años antes de que supiese mi gusto de aprendiz de sibarita había sufrido una engañifa continua. Mientras me aseaba en el cuarto de baño ajeno, mi madre traspasaba mi comida a la vajilla de Pantxi donde el mismo alimento aderezado con alguna salsa me sabía de maravilla.

[Actualización: Tras su publicación en varios medios de prensa escrita, recibe este comentario de Albert Santos en La Vanguardia (ver abajo, de la edición impresa, de suscripción obligatoria pero gratuita]

¿Sabes más que el alumnado de Primaria?


A veces, parece que los muchos años de escolarización obligatoria no dejan el menor rastro en algunas personas adultas...