Premio del Jet Lag 2009: Viaje a Berlín de Aitor
Lo raro es una advertencia, según Schweblin en "El buen mal"
Hoy repasamos «El buen mal», de Samanta Schweblin, cuando las buenas intenciones nos borran. Hay libros que se leen deprisa y se digieren despacio. El buen mal (Penguin Random House / Seix Barral, 2025), el cuarto volumen de cuentos de la argentina Samanta Schweblin, pertenece con toda justicia a esa categoría. Son apenas 120 páginas —«tan delgado que un abejorro enfurecido pudiera traspasarlo», ha escrito algún reseñista— y sin embargo su peso específico sobre el lector se extiende durante días. Galardonado con el Premio Aena de Narrativa como el mejor libro de la literatura hispanoamericana de 2025, el título ya circula en inglés como Good and Evil and Other Stories, en la traducción de Megan McDowell para Knopf.
La autora es una voz que lidera un nuevo canon latinoamericano. Samanta Schweblin nació en Buenos Aires en 1978. Sus dos primeros libros de cuentos, antologados en Pájaros en la boca y otros cuentos, obtuvieron los premios Fondo Nacional de las Artes y Casa de las Américas 2008. Su primera novela, Distancia de rescate (2014), fue nominada al Premio Booker Internacional, obtuvo los premios Shirley Jackson y Tournament of Books, y fue llevada al cine por Claudia Llosa para Netflix. En 2018 publicó su segunda novela, Kentukis, nominada también al Premio Booker Internacional. Siete casas vacías (2015) obtuvo el Premio Narrativa Breve Ribera del Duero y el National Book Award en 2022. Traducida a cuarenta lenguas, Schweblin reside desde hace más de diez años en Berlín, desde donde escribe y enseña escritura creativa. Ha sido finalista del International Booker Prize en tres ocasiones: un récord que la sitúa en la primera línea de la narrativa mundial en español.
El libro: seis relatos en el filo de lo cotidiano. El epígrafe que abre el libro es de Silvina Ocampo: «Lo raro siempre es más cierto». Una declaración de principios que resume con exactitud el universo narrativo de Schweblin. El buen mal contiene seis cuentos que juegan con lo familiar y lo extraño, llevando a los personajes a situaciones cotidianas que, de repente, se vuelven inquietantes. En uno de los más celebrados, «Bienvenida a la comunidad», una mujer que ha intentado suicidarse sin éxito regresa a casa, esconde sus notas y retoma mecánicamente el ritmo de la vida doméstica, mientras su percepción del mundo adquiere una cualidad onírica e inquietante.
Los cuentos plantean hasta dónde las supuestas buenas intenciones pueden socavar nuestras vidas: la sobreprotección, la necesidad de perdón, la culpa, e incluso el amor y la empatía, pueden atentar contra la propia singularidad. El título mismo es un oxímoron que la autora no resuelve, sino que habita con maestría: el bien y el mal no son aquí fuerzas opuestas, sino facetas indistinguibles de los mismos vínculos humanos.
Las voces que lo celebran. La crítica internacional ha respondido con entusiasmo. Joyce Carol Oates describe los relatos como «poderosamente evocadores e inquietantes, como sueños febriles que flotan entre las reconfortantes familiaridades de la vida doméstica y los visionarios vuelos del inconsciente». Por su parte, Colum McCann señala que «los personajes se encuentran en un punto sin retorno, atrapados en el instante en que lo siniestro irrumpe en sus vidas. Algunos se transforman, otros se aíslan, otros se debaten entre la culpa y la ternura. Todos están impulsados por la incertidumbre».
Especialmente reveladora es la lectura de Ute Pappelbaum: «Los personajes hablan en primera persona, pero este "yo" no es un centro, sino un eco. Las barreras que separan lo deseado de lo indeseado, lo inofensivo de lo violento, son tan porosas que resultan inexistentes».
Por qué leerlo ahora. El buen mal está pensado y escrito para los amantes de las paradojas, para los que entienden la vida como un juego entre la realidad y el milagro. En un contexto cultural donde la narrativa de género —el thriller, el romance— domina las listas de ventas, Schweblin propone algo más exigente y más duradero: una literatura que no explica, no consuela y no cierra. Una literatura que, precisamente por eso, permanece. George Saunders la llama «una de las escritoras más fascinantes del mundo», y Enrique Vila-Matas afirma que leerla produce «un antes y un después». Pocas veces el consenso crítico resulta tan unánime —y tan merecido.
📚 El buen mal de Samanta Schweblin no se lee: se siente como una grieta en lo cotidiano. Seis relatos donde lo inquietante no llega de fuera, ya estaba dentro. https://t.co/RtTPjPJ6gm Breve, preciso, perturbador: literatura que incomoda y obliga a pensar. Si te interesa el… pic.twitter.com/04wqCIJ5i9
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) April 30, 2026
@silmar.ebooks En cada uno de los cuentos de El buen mal, Samanta Schweblin nos abduce a otra dimensión donde quedamos en contacto íntimo con sus personajes. Si querés leer este libro o estas buscando algún otro no dudes en consultarnos. #el buen mal #Samanta Schweblin #libro #ebook #epub #pdf #digital #librodigital #silmar ♬ sonido original - Silmar Ebooks
The Quiet Girl: Poesía visual desde la Irlanda rural
Hemos visto en Prime una película entrañable, con un verano que cambia todo. Irlanda rural, 1981. Cáit es una niña de nueve años, callada y retraída, que vive diluida entre una familia numerosa presidida por la negligencia y la indiferencia. Su madre espera otro hijo; su padre, ausente en lo afectivo, tampoco sabe qué hacer con ella. Sin mucha ceremonia, la envían a pasar el verano con una pareja de parientes lejanos, Seán y Eibhlín Cinnsealach, en una granja tranquila del condado de Waterford.
Lo que allí ocurre es, en apariencia, muy poco: Los días se suceden entre las faenas del campo, la recogida del agua, las comidas compartidas en silencio. Pero en ese espacio de sencillez y cuidado, Cáit descubrirá por primera vez lo que significa ser vista, querida y nombrada. La pareja guarda un secreto que la niña intuirá antes de conocerlo, y ese misterio actuará como fondo emocional de toda la trama. El final, sobrio y emocionalmente exacto, no cierra todas las heridas, pero ilumina con fuerza lo que el amor —cuando no viene de obligación sino de elección— es capaz de hacer en un alma pequeña y asustada.
El director y el guión: Un debut que deja huella. Colm Bairéad, cineasta dublinés formado en la tradición del audiovisual irlandés en gaélico, da con The Quiet Girl su salto definitivo al largometraje de ficción. Antes de este film había rodado documentales y telefilmes dentro del circuito de la cadena TG4, pero nada hacía prever la madurez con la que adaptaría Foster, la novela corta de Claire Keegan —escritora de Wicklow, considerada hoy una de las voces más precisas de la prosa angloirlandesa contemporánea—. El propio Bairéad firma también el guión, una decisión que dota al proyecto de coherencia interna: la misma sensibilidad que imagina las imágenes es la que elige cada palabra que se dice, y sobre todo cada silencio que las sustituye.
La apuesta por rodar casi íntegramente en irlandés (gaélico) convierte la película, además, en un acto de reivindicación cultural de primer orden. The Quiet Girl se convirtió en la película en lengua irlandesa más taquillera de la historia y fue recibida en el Festival de Berlín, donde ganó el Premio del Jurado Ecuménico y el CICAE en la sección Generation, con entusiasmo generalizado. Su posterior nominación al Oscar a la Mejor Película Internacional en la 95.ª edición la situó en el mapa cinematográfico mundial. En el Festival de Valladolid (Seminci) arrasó con la Espiga de Plata, el Premio del Público y el Premio de la Crítica.
El reparto: tres actuaciones para recordar. La película descansa sobre tres interpretaciones extraordinarias. Catherine Clinch, en su debut absoluto ante la cámara, encarna a Cáit con una economía expresiva que deja sin palabras: sus ojos comunican más que cualquier monólogo, y su presencia silenciosa construye un personaje de una hondura poco habitual en actores adultos. Carrie Crowley (conocida por la televisión irlandesa) da vida a Eibhlín con una calidez contenida y genuina, mientras que Andrew Bennett, en el papel del tío Seán, ofrece una de las actuaciones masculinas más delicadas del cine europeo reciente: sus gestos mínimos hablan de un amor que no sabe expresarse con palabras pero que actúa con constancia. La relación que construyen entre los tres actores —sin efectismos, sin melodrama— es el verdadero motor emocional del film.
Valoración: la lección cinematográfica del año. The Quiet Girl es, ante todo, una película sobre la pedagogía del afecto. Muestra con precisión quirúrgica que un niño no crece con recursos materiales ni con palabras altisonantes, sino con presencia, consistencia y la certeza de que alguien, en algún lugar, lo está mirando con amor. En ese sentido, el film tiene una dimensión educativa que trasciende el puro goce estético. Bairéad filma con planos contemplativos y una fotografía que convierte los verdes del sur de Irlanda en metáfora de resurrección interior; la banda sonora de Rennicks es tan discreta como eficaz. Es, sin duda, un cine de ritmo lento que puede desconcertar a quien busque acción o giros argumentales, pero que recompensa con creces al espectador paciente. Una obra pequeña en escala y grande en todo lo demás.
🎬 The Quiet Girl no necesita grandes discursos para romperte el corazón. Esta joya del cine irlandés convierte los silencios, las miradas y los pequeños gestos en una lección inolvidable sobre infancia, afecto y abandono. https://t.co/LWVWbQ4AAX Primera película en gaélico… pic.twitter.com/CnFGE1e7uV
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) May 9, 2026
Angela Merker: Primera biografía de quienes estudiaron Física pero destacaron en otros campos (I)
- La cuestión no es si podemos cambiar, sino si estamos innovando lo suficientemente rápido.
- La libertad no consiste en estar libres de algo, sino en estar libres para hacer algo.
- Cuando se trata de la dignidad humana, no podemos ceder concesiones.
- Quien se dedica a la política siempre tiene dudas y, por tanto, revisa permanentemente sus respuestas.
- El mejor compromiso es uno donde todo el mundo hace una contribución.
- Queremos que la inversión en investigación sea desgravable.
- Si quieres una sociedad en la que merezca la pena vivir tienes que conocer a las personas y apoyarlas. Me tranquiliza que, de los 82 millones de personas que viven en nuestro país, 30 millones hayan elegido ser voluntarios.
Eugene Wigner: el científico que convirtió la simetría en ley
En la constelación de genios que transformaron la física en el siglo XX, pocos brillan con una luz tan multifacética y profunda como Eugene Paul Wigner (1902–1995). Miembro destacado de los "Marcianos de Budapest" —ese grupo de científicos húngaros de intelecto sobrehumano que incluyó a Von Neumann y Szilárd—, Wigner no solo ayudó a construir la bomba atómica, sino que redefinió cómo entendemos las leyes fundamentales de la naturaleza a través de la elegancia de las matemáticas.
Una vida entre dos continentes. Nacido en Budapest en una familia judía de clase media, la trayectoria de Wigner estuvo marcada por la búsqueda de orden en un siglo convulso. Aunque se doctoró en ingeniería química para complacer a su padre, su verdadera pasión era la física teórica. En el Berlín de los años 20, codeándose con Einstein y Planck, Wigner comenzó a aplicar una herramienta matemática que muchos físicos de la época miraban con recelo: la teoría de grupos.
Con el ascenso del nazismo, Wigner emigró a Estados Unidos, estableciéndose en la Universidad de Princeton. Allí, su trabajo se volvió crucial para el Proyecto Manhattan. Fue él quien diseñó los primeros reactores nucleares de producción a gran escala, demostrando que su genio no solo habitaba en la abstracción, sino también en la ingeniería práctica.
El Maestro de la Simetría. El mayor aporte de Wigner a la ciencia fue la introducción de los principios de simetría en la mecánica cuántica. Antes de él, la simetría se consideraba una propiedad estética de los cristales o las formas. Wigner demostró que la simetría es la piedra angular de las leyes físicas.
Su famoso Teorema de Wigner es fundamental en la física de partículas, estableciendo cómo los estados cuánticos se transforman bajo operaciones de simetría. Por sus contribuciones a la teoría del núcleo atómico y las partículas elementales, especialmente a través del descubrimiento y aplicación de los principios fundamentales de simetría, recibió el Premio Nobel de Física en 1963.
"La efectividad irrazonable de las matemáticas". Más allá de sus logros técnicos, Wigner es recordado por un ensayo filosófico que sigue provocando debates en los departamentos de matemáticas y filosofía: The Unreasonable Effectiveness of Mathematics in the Natural Sciences (1960). En este texto, Wigner plantea una observación inquietante: no hay una razón lógica obvia por la cual conceptos matemáticos abstractos, desarrollados por el intelecto humano de forma independiente, encajen con tanta precisión milimétrica en el funcionamiento del mundo físico. Para Wigner, esta armonía es "un regalo maravilloso que no comprendemos ni merecemos".
Libros Clave para Entender su Legado. Para quienes deseen profundizar en su pensamiento:
- Group Theory and its Application to the Quantum Mechanics of Atomic Spectra (1931): El texto fundacional que introdujo la teoría de grupos en la física moderna.
- Symmetries and Reflections (1967): Una colección de ensayos filosóficos y científicos que exploran la relación entre la ciencia y la mente humana.
- The Recollections of Eugene P. Wigner (1992): Sus memorias, donde narra con humildad y detalle el surgimiento de la era nuclear y su relación con otros genios de su tiempo.
El ensayo de 1960 de Eugene Wigner, La efectividad irrazonable de las matemáticas en las ciencias naturales, plantea un enigma que roza lo metafísico: ¿por qué el universo obedece a leyes matemáticas que nosotros inventamos en la seguridad de nuestras mentes? Wigner argumenta que la utilidad de las matemáticas para predecir fenómenos físicos es algo que "bordea lo misterioso", sugiriendo que existe una correspondencia profunda y no explicada entre el pensamiento abstracto y la realidad material.
En la actualidad, la ciencia y la filosofía intentan resolver este dilema desde tres frentes principales:
- La Hipótesis del Universo Matemático: Liderada por Max Tegmark, propone que el universo no es que se describa con matemáticas, sino que es una estructura matemática. Nosotros solo descubrimos fragmentos de esa realidad.
- Evolución y Adaptación: Algunos neurocientíficos sugieren que nuestra lógica matemática evolucionó para sobrevivir en un mundo físico que ya poseía patrones regulares; por tanto, nuestra matemática es una herramienta "tallada" por la propia realidad.
- El Multiverso: Desde la cosmología de cuerdas, se argumenta que existen infinitos universos con diferentes leyes. Nosotros simplemente habitamos uno donde las matemáticas funcionan, pues es el único que permitiría la complejidad necesaria para que existan observadores (el principio antrópico).
El pensamiento de Eugene Wigner era directo, a veces irónico, pero siempre cargado de una profundidad filosófica: "La matemática es la ciencia de las cosas que son obvias por sí mismas." "Es un milagro que la mente humana sea capaz de inventar conceptos matemáticos que luego resultan ser las herramientas exactas para describir el universo." "La física está volviéndose tan difícil que cada vez se tarda más tiempo en entrenar a un físico para que llegue a la frontera de lo que se conoce."
Eugene Wigner fue mucho más que un físico ganador del Nobel; fue un pensador que se atrevió a preguntar por qué el universo es inteligible. Su legado nos recuerda que, detrás del caos de las partículas y la energía, existe una estructura de simetría profunda que solo el lenguaje de las matemáticas puede descifrar. En un mundo que a menudo parece carecer de orden, la obra de Wigner es un faro de racionalidad y asombro.
¿Y si el universo fuera, en realidad, un libro escrito en un lenguaje que no deberíamos entender? 🌌📖
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 8, 2026
Eugene Wigner, Premio Nobel y "marciano" de la física, lanzó una bomba filosófica en 1960: la "efectividad irrazonable de las matemáticas".https://t.co/XyaXvMnD3L
Es un milagro… pic.twitter.com/rMDTEaNu4v
Reunión secreta del 20 de febrero de 1933 de Hitler
Lecciones para aprender de la historia: La Reunión Secreta del 20 de febrero de 1933 fue celebrada por Adolf Hitler (posts) y 24 industriales en la residencia oficial del presidente del Reichstag, Hermann Göring, en Berlín. Su objetivo era recaudar fondos para la campaña electoral del Partido Nazi. Las elecciones alemanas debían celebrarse el 5 de marzo de 1933.
El Partido Nazi quería conseguir una mayoría de dos tercios para aprobar la Ley Habilitante y deseaba recaudar tres millones de marcos del Reich para financiar la campaña. Según los registros, en la reunión se aportaron 2.071.000 Reichsmarks (equivalentes a 9.600.103 euros en 2021). Junto con la petición industrial, se utiliza como prueba para apoyar la idea de que las grandes empresas desempeñaron un rol decisivo en el auge del nazismo.
En aquel complot participaron Hjalmar Schacht, Gustav Krupp von Bohlen und Halbach, Albert Vögler, Fritz Springorum, August Rosterg, Ernst Brandi, Karl Büren, Günther Heubel, Georg von Schnitzler, Hugo Hermann Stinnes, Eduard Schulte, Fritz von Opel, Ludwig von Winterfeld, Wolf-Dietrich von Witzleben, Wolfgang Reuter, Günther Quandt, August Diehn, Hans von und zu Löwenstein, Ludwig Grauert, Friedrich Flick, Kurt Schmitt, August von Finck, Erich Fickler, Paul Stein y Herbert Kauert. Paul Reusch estaba invitado pero no acudió alegando que tenía que viajar al extranjero; Carl Friedrich von Siemens rechazó la invitación tajantemente. Robert Bosch rechazó la invitación en una carta enviada a Wilhelm Keppler.
El orden del día es una novela histórica del escritor francés Éric Vuillard, que narra los eventos clave que permitieron el ascenso del nazismo en Alemania y la anexión de Austria (Anschluss) en 1938. A través de una prosa precisa y casi cinematográfica, Vuillard reconstruye momentos cruciales de la historia, mostrando cómo las grandes decisiones políticas y económicas se tomaron en reuniones discretas, a puertas cerradas, con la complicidad de empresarios, políticos y diplomáticos que prefirieron mirar hacia otro lado.- La complicidad de los empresarios alemanes: La historia comienza con una reunión el 20 de febrero de 1933, donde 24 grandes empresarios alemanes (como los de Krupp, Siemens y Opel) financian la campaña de Hitler, asegurando así sus propios intereses económicos.
- La indiferencia de las potencias europeas: Se narran encuentros diplomáticos donde Reino Unido y Francia optan por la pasividad, permitiendo que Hitler expanda su poder sin oposición real.
- La anexión de Austria (Anschluss): Vuillard describe con ironía y crudeza cómo la anexión de Austria fue casi una farsa, con el canciller austriaco Kurt Schuschnigg intentando resistir, pero cediendo ante la presión nazi mientras el resto del mundo observaba en silencio.
- El rol de la propaganda y la manipulación: Se muestra cómo los nazis controlaban la narrativa política y mediática, convenciendo al pueblo de que todo ocurría según un "orden del día" perfectamente planificado.
A pesar de su brevedad, El orden del día es una obra poderosa que expone cómo las grandes tragedias de la historia no suceden de un día para otro, sino que son el resultado de complicidades, cobardía y decisiones tomadas en despachos lejos del ojo público. Éric Vuillard nos recuerda que el pasado no está tan lejos y que la historia puede repetirse si no prestamos atención.
On this day in 1933, Adolf Hitler becomes Chancellor of Germany. "We have the power," he announces. "Now our gigantic work begins." pic.twitter.com/IU7qckGefz
— Military History Now (@MilHistNow) January 30, 2023
The Secret Meeting #OTD 20 February 1933, was a secret meeting held by Adolf Hitler and 20 to 25 industrialists at the official residence of the President of the Reichstag Hermann Göring in Berlin. Its purpose was to raise funds for the election campaign of the Nazi Party. pic.twitter.com/BioiqDmeFQ
— 𝕆𝕟 𝕥𝕙𝕚𝕤 𝕕𝕒𝕪 𝕚𝕟 𝕙𝕚𝕤𝕥𝕠𝕣𝕪 (@changnoi2018) February 20, 2023








