Can you imagine the uproar if President Biden skipped a dignified transfer of 4 dead U.S. soldiers to play golf instead, while at the same time, millions of 401Ks were being wiped out by his tariffs?
— BrooklynDad_Defiant!☮️ (@mmpadellan) April 4, 2025
MAGA would DEMAND impeachment.
But for trump? Crickets.pic.twitter.com/FQopQA7otm
Tratando de comprender lo que está sucediendo,...
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1 comments:
Daniel Alcaracín
Copiado de un comentario en El País de hoy
No hay política exterior ni interior en los EEUU. Uno de los primeros signos de que el imperio romano tocaba a su fin, fueron la sucesión de emperadores caprichosos, depravados o completamente chiflados que dejaron Roma arruinada y en absoluto desorden. Trump es una especie de Calígula pero en menos culto. Un niño mal criado, que siendo adolescente, no recibió el par de cachetes que te enderezan y te sacan de la tontería en la edad del pavo. En sí mismo no es un problema que un tipo, a todas luces cínico y perturbado, se presente a unas elecciones, la novedad es que en vez de que el resultado les ponga en evidencia y les elimine de manera natural, en el caso estadounidense con este personaje trasnochado, se le ha elegido en dos ocasiones. Y eso nos interroga profundamente, primero sobre el estado decadente de la sociedad, de uno u otro lado del Atlántico, y de la imposibilidad de tener una democracia sana en un entorno pervertido, accesoriamente también nos enseña hasta qué punto las élites, y en particular las del mundo de los negocios son de una mediocridad alarmante. En esta época que vivimos, a Hitler no le hubiera sido necesario tomar de asalto el Reichstag, hubiera ganado unas elecciones sin hacer campaña siquiera. No vayamos a errar el juicio al concentrar nuestro análisis en un hombre que no lo merece, siendo el caso tan claro, Trump no es la causa de todo este desbarajuste que nos lleva la borde del precipicio, ni la consecuencia tampoco, es simplemente un ejemplo más de lo que ocurre cuando una sociedad degenerada por el consumo, la competencia, el miedo y la insolidaridad eleve al peor de todos. Nos sobran personajes para un trágico sainete y nos faltan cruelmente electores con tres dedos de frente… el desastre estaba anunciado y nadie lo quiso creer, como cada vez que el mundo vomita.
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