El movimiento “usuario lalala”

"Promovamos en toda web o foro de registro gratuito la creación de una cuenta con los siguientes datos, usuario: lalala y contraseña: lalala . En caso de que deban ser distintas, o deba contener números por seguridad, utilizaremos, usuario: lalala y contraseña: lalala99".
Tengo un amigo que suele registrarse en este tipo de webs utilizando siempre el mismo nombre de usuario y la misma contraseña: “lalala”. Gracias a esto, cada vez que llego a alguna web que exige registro, pruebo a usar dichas claves para ver si mi amigo ha creado una cuenta antes, con el consiguiente ahorro de tiempo que esto me supone. Con el tiempo hemos convertido este uso de una cuenta compartida en una practica habitual.

Visión política de un vasco ingenuo

Un artículo recuperado de 2002 cuando finalmente parece que ha llegado el fin de la violencia.

Éstas son las confesiones de un fanático irredento. Por increíble que parezca, todo lo que vasco, circunstancialmente, como lo es la nacionalidad, y me considero un iluso, casi idiota en política. Idiota, más que en su acepción de “ilota” o esclavo que no disponía de la ciudadanía requerida para discutir sobre la cosa pública, en su raíz etimológica como carente de instrucción específica. Como siempre me ha apasionado más mi familia y mi profesión que la política, sólo pretendo exponer mi opinión de diletante lego en política.

Mi modelo de ciudad y país es Lausanne y Suiza, que conocí apacibles y neutrales. La Confederación Helvética, a reserva de otros matices, es un país avanzado políticamente. Allí nadie sabe cómo se llama su presidente de turno, que suele ser un profesional jubilado que periódicamente se acerca al gobierno en tranvía para despachar temas de exigua relevancia en la vida de los suizos. Un país complejo, multicultural, multilingüe, con cantones y comunidades diferenciadas que conviven en un cohesionado paraíso social. En el centro de Europa, con su identidad propia en medio de tres poderosas culturas: alemana, francesa e italiana. Esta preferencia me resulta lógica, porque nacido a mediados de los años 50, el torbellino de la política ha envuelto a mi generación, más de lo que algunos hubiéramos deseado. No me he “metido” en política, ni he disfrutado (o padecido) cargos políticos más allá de algunas mínimas responsabilidades con las que mi modesta carrera de profesor me ha salpicado. Pero he vivido y trabajado en la Euskadi de finales del siglo XX y principios del XXI.

He participado en decenas de manifestaciones en pro de la paz. Mucho antes, entonces y después del despiadado asesinato de Miguel Ángel Blanco, hace ahora cinco años. Mis hijos me facilitan la memoria. Cuando no habían nacido, mi mujer y yo allí estábamos; con mi hija muy pequeña que creía que por la Gran Vía de Bilbao se caminaba siempre por el centro de la calzada y en medio de la multitud; con mi hijo llevado a hombros; cuando ambos estaban fuera aprendiendo idiomas aquellos fatídicos 10 y 12 de julio de 1997, doble manifestación esperando y condenando. ¿Cuántas manifestaciones? ¿Cien? Sin contarlas, sin desesperar, con lluvia y con sol, con televisiones y sin ellas,… Con “Gesto por la Paz”, tras los atentados, en Bilbao, en Donostia, en Gasteiz, en Getxo,…

Pido a los políticos que creen un marco social que nos permita vivir mejor. Yo no sé cómo -no soy político-, pero sí sé qué quiero en política, porque sí me siento ciudadano de pleno derecho, y también dispongo, como profesional, de una opinión formada acerca de la política educativa (que me reservo para otra oportunidad), que desearía fuese correspondida por mis colegas y por la sociedad, dado el impacto familiar y cívico que proyecta la educación.

Como ciudadano de a pie pido a nuestra clase política un doble objetivo: alcanzar la paz y dar la palabra al Pueblo Vasco para que decida su futuro. Ambos objetivos se necesitan mutuamente, porque ninguno de ellos por sí solo, o parcialmente, sería válido. Sólo quiero la paz, para todos y especialmente para quienes más sufren la persecución y el miedo, y para quienes han sido víctimas, ellos o sus familias. Y quiero también que se desdramatice el dar la palabra al pueblo, porque creo en el pluralismo y sólo la democracia real nos brindará las condiciones para la paz.

El terror se alimenta por doquier. ETA perversamente. Otros, sin desearlo, quizás también contribuyen a su pervivencia. Tal vez inocentemente, creo que apoyando y protegiendo a las víctimas, si actuásemos “como si ETA hubiese desaparecido ya”, seguramente estaría más cerca nuestro E-Eguna (el Día de Euskadi libre de la barbarie). Lo exige esta Euskadi dolida y expectante. Atormentada por tanta desolación y por las reacciones que suscita, pero esperanzada porque desea transitar hacia un futuro en libertad y sin lastres, conducido con plenas garantías democráticas por todos.

La primera concordia será entre vascos. Los demás no podrán sino entenderlo y aceptarlo. Lo que, en plena libertad y sin ventajas, decida la mayoría: Un quórum cualificado, ¿dos tercios?, para que se sopese el posible cambio. O seguimos en el marco jurídico actual, que algunos consideran válido, o se pasa a un nuevo marco, por decisión conjunta y sin más traumas, si así lo desease una mayoría amplia.

¿El ámbito de decisión? Creo que si todos vemos patentemente que la decisión de Navarra, por ejemplo, corresponde sólo a los navarros y no al conjunto de Euskal Herria, igualmente la decisión de lo que actualmente es la Comunidad Autónoma Vasca o Iparralde, corresponde a sus habitantes, y no al conjunto del Estado en cuestión. Lo contrario sería aborrecible para cualquier espíritu democrático. ¿Acaso todos los vascos deberíamos opinar y obligar a que los navarros sean vascos o no, incluso contra su voluntad?

Si finalmente se conviniese, ¿qué cambiaría? No tanto como pensamos, ni para bien ni para mal. Las desquiciadas opiniones de tertulianos que tratan de condenarnos a pagar nuestras propias infraestructuras porque están construidas por todos los españoles, se caen por su propio peso, dado que el resto de infraestructuras del Estado también están sufragadas parcialmente por el esfuerzo vasco. Si tal cuenta se pudiese calcular, quizá no saliésemos malparados. Pero apartadas éstas y otras absurdas objeciones como decir que quedaríamos fuera de Europa (como si a España la hiciese europea Portugal y que recuerda aquella perspectiva inglesa de que “el continente quedaba aislado” por la tempestad en el Canal de la Mancha), la realidad sería que seguiríamos estando insertos geográfica, cultural e históricamente en Europa.

En la nueva soberanía compartida que cabe hoy día en la Unión Europea, y que poco tiene que ver con los Estados absolutos del pasado, seguiríamos trabajando como siempre, compitiendo en el mercado globalizado, colaborando solidariamente con otros países y regiones más necesitados de Europa y del mundo, gestionando de cerca los temas propios y haciendo oír nuestra voz en los foros internacionales.

Yo, en mi ingenuidad, seguiría cultivando tanto nuestra propia lengua y cultura vascas, como las que nos hermanan con españoles y franceses, a quienes conozco y aprecio de corazón, así como otras lenguas y culturas de este planeta en el que viajamos por el espacio, como una organizada tripulación que conviviría mejor “haciéndonos los suizos, y no los suecos”. Y en este mi segundo hogar mediterráneo donde paso las vacaciones podría izar la ikurriña, al igual que mi vecino enarbola su bandera noruega, con intención meramente informativa, señalando que “aquí viven unos vascos para ayudar en lo que se pueda”.

Versión original de Julio de 2002 en: http://mikel.agirregabiria.net/2002/vision.htm

Nos comemos seis elefantes cada uno

"Si una persona vive unos 70 años, habrá comido entre 30.000 y 45.000 kilos de comida a lo largo de su vida. Eso equivale a un kilogramo de alimentos diarios, más o menos. También es lo mismo que el peso de unos seis elefantes de tamaño medio."
Fuente: Ask Yahoo, vía The J-Walk Blog.)

Lo dice una de ELLAS, las mujeres

"Un libro de Louann Brizendine, una psicóloga -que se define como feminista, por más señas- afirma que las mujeres hablan mucho más que los hombres, casi el triple: unas 20.000 palabras al día, es decir 13.000 más que éstos. Según Brizendine, el mero hecho de hablar desencadena una serie de reacciones químicas en las mujeres con un efecto parecido al de un chute de heroína."
Leído por ahí...

Los trabajos mejor pagados en USA

"Médicos y cirujanos -- $147.000
Pilotos de avión -- $133.500
Jefes del gobierno -- $116.000
Ingenieros eléctricos y electrónicos -- $112.000
Abogados y jueces -- $99.800
Dentistas -- $90.000
Farmacéuticos --$85.500
Analistas de la administración -- $84.700
Directores de sistemas informáticos --$83.000
Analistas financieros, directores y consejeros -- $84.000
Directores del marketing y ventas --$80.000
Administradores de Educación -- $80.000".
De buena fuente...
Mikel Agirregabiria Agirre

El hombre que saltó la banca en Montecarlo

"Joseph Jagger en 1873 contrató a seis personas para anotar metódicamente los números de seis de las ruletas del Casino Beaux-Arts. Estudiando dichos números, descubrió que una de las ruletas mostraba un claro sesgo: los números 7, 8, 9, 17, 18, 19, 22, 28 y 29 aparecían con mucha más frecuencia de lo que cabría esperar. En unos pocos días apostó metódicamente a dichos números y, pese a algunos reveses, amasó una fortuna de unos dos millones de francos de la época, que equivaldrían a unos cinco millones de euros de hoy en día. Se fue de Montecarlo y nunca volvió. Dejó su trabajo y se retiró.".
La buena fortuna de los García-Pelayo y Wikipedia.