Del spleen al surmenage y de la neurastenia al burnout

Magnífico trabajo escolar sobre Baudelaire."Correspondances". "Spleen" de extraescolaresamadrigal
Id a las páginas 10 y 11, dedicadas al spleen.

¡Ah, aquellos buenos tiempos del spleen! Echo de menos los tiempos donde el spleen se estudiaba como una rareza puesta de moda por los poetas románticos, frente a la cruel realidad de niños que ahora se declaran stressados como una de sus primeras expresiones. Ahora los periódicos nos avisan de cuándo hemos de sufrir el síndrome del quemado (burnout),... 

Por el francés de mi bachillerato de la década de los '60 que cursé en Escolapios de Bilbao prefiero no sobrepasar más allá del spleen. Aquel que aprendimos con "Los pequeños poemas en prosa", también conocidos como "Le Spleen de París", que reúne una colección de 50 pequeños poemas escritos en versos por un ser de vida tan atormentado como la de Charles Baudelaire.

Un relato destaca, el poema número 78 de Las flores del mal (edición de 1861), Spleen, lo podéis leer aquí en español, pero lo recogemos en francés:

Quand le ciel bas et lourd pèse comme un couvercle
Sur l'esprit gémissant en proie aux longs ennuis,
Et que de l'horizon embrassant tout le cercle
Il nous verse un jour noir plus triste que les nuits ;

Quand la terre est changée en un cachot humide,
l'Espérance, comme une chauve-souris,
S'en va battant les murs de son aile timide
Et se cognant la tête à des plafonds pourris ;

Quand la pluie étalant ses immenses traînées
D'une vaste prison imite les barreaux,
Et qu'un peuple muet d'infâmes araignées
Vient tendre ses filets au fond de nos cerveaux,

Des cloches tout à coup sautent avec furie
Et lancent vers le ciel un affreux hurlement,
Ainsi que des esprits errants et sans patrie
Qui se mettent à geindre opiniâtrement.

- Et de longs corbillards, sans tambours ni musique,
Défilent lentement dans mon âme ; l'Espoir,
Vaincu, pleure, et l'Angoisse atroce, despotique,
Sur mon crâne incliné plante son drapeau noir.
SPLEEN - Baudelaire
Me quedo con esta versión de la felicidad que oscila entre el esplendor o el melancólico  spleen, que a lo sumo, admite una leve displicencia ante lo injusto o aburrido de la vida. Esa melancolía tan poética de cada lluvioso fin de semana, o de esas noches de verano, una sensación casi deliciosa por esperada, casi esperada por vieja compañera que siempre reporta recuerdos de antaño que resuenan a futuro.

No hay duda: Tuvimos una infancia feliz, si hubieron de explicarnos qué era el spleen. Y no significaba sólo bazo, como ahora entenderían nuestros escolares angloparlantes, ni ira,... 

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