Amapolas de paz

Un bello poema, publicado póstumamente, convirtió hace 88 años a la amapola en el símbolo de la paz.

A las 11 horas del día 11 del mes 11 de 1918 se firmó el armisticio que puso final a la Primera Guerra Mundial. Por ello, el segundo domingo de noviembre -que es el festivo más cercano al 11 de noviembre de cada año- se celebra el Remembrance Day (Día del Recuerdo), especialmente en los países de la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones).

Proviene de un hecho histórico. Flandes fue escenario de las batallas más cruentas de la “Primera Guerra Mundial”. Tras finalizar, las purpúreas amapolas fueron las primeras flores en aparecer por millares en los campos flamencos. Parecía que la sangre había retoñado en forma de rojas amapolas, flores cuyas semillas pasan años sin germinar y que brotan cuando la tierra ha sido removida.

John McCrae, un médico canadiense que no sobrevivió a la “Gran Guerra”, al ver los campos de amapolas escribió: “En los campos de Flandes las amapolas se mecen / entre las cruces, fila a fila, / marcando nuestro lugar; y en el cielo / las alondras, lanzando aún su valiente grito, vuelan / sin que nadie las sienta aquí entre los cañones. / Somos los muertos. Pocos días antes / vivimos, sentimos el amanecer, vimos crepúsculos rojizos, / amamos, y fuimos amados, y ahora yacemos / en los campos de Flandes…”.

Este domingo, el "Poppy Day", veremos amapolas de papel en las solapas de las personas de más edad, que se reúnen en las distintas ciudades para rezar o guardar un minuto de silencio, en memoria de los soldados y civiles muertos en tantas guerras. Ha transcurrido casi un siglo, pero hoy seguimos necesitando recordar colectivamente el horror de las inacabables guerras, que todavía hay quienes creen que se pueden ‘ganar’.

Versión para imprimir: mikel.agirregabiria.net/2006/amapolas.doc

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