Sapere aude: Ausencias que aún no ha tratado este blog

Concluimos hoy con este post esta revisión interna del blog, pero cumpliendo la promesa de ver lo que callan las etiquetas y los análisis: Los temas escasos o inexistentes de este blog. ¿Qué dice de un blog lo que no se ha tratado y que preocupa a la mayoría? Dice, para empezar, que en octubre de 2026, tras más de 10.500 entradas, no figura ninguna etiqueta sobre vivienda, soledad, inmigración ni clima. Es el reverso del recuento anterior: allí contamos lo que más hemos escrito; aquí, lo que aún no hemos tratado.

Conviene leer los silencios con el mismo método. Una etiqueta ausente no prueba que un tema no se haya tocado (puede esconderse bajo educación, sociedad o tecnología), pero sí que no tuvo casa propia, y lo que no tiene casa se encuentra mal y se cita peor. Además, nombrar un tema no es adelantar una tesis: es comprometerse a tratarlo con datos y con todas las voces. Los vacíos caen en las mismas tres columnas del recuento anterior (temas, formatos y lugares), y cada uno de los cinco ejes proyecta su sombra: ahí buscamos. 

La educación como lente tiene sus rincones sin pulir. Entre las 4292 entradas de educación, las etiquetas de matiz son escasas: Educación Especial (14), adolescencia (17), absentismo (6), inclusión digital (4). Faltan la convivencia y el acoso escolar, la salud mental y las pantallas, la neurodiversidad, la formación profesional, la evaluación en tiempos de IA y la neurociencia del aprendizaje: preguntas que hoy están en cualquier claustro y en cualquier cocina.

Compartir en abierto es el eje que más huellas conserva de su época: web2.0 (810), twitter (334), eeepc (43). Falta lo de ahora: desinformación y deepfakes, estafas y privacidad, polarización en las redes. La propia inteligencia artificial, que ya asoma en nuestras entradas recientes tiene la etiqueta AI (en inglés), pero son escasos los formatos de hoy: videojuegos (juegos suma 45), series o cómic.

Lo local, como puerta al mundo, también tiene fronteras sin cruzar. Bizkaia suma 375 etiquetas; Gipuzkoa, 20, y Araba, 22; Navarra e Iparralde no tienen ninguna. Faltan la memoria colectiva y la convivencia, el pasado industrial y obrero de la ría, la bertsolaritza y las voces nuevas de la literatura vasca más allá de Atxaga. Y un tema de futuro: el euskara ante la traducción automática y la IA.

La ética cívica y esperanzada (solidaridad 582, ética 573, paz 515) tiene su contrapunto en lo concreto y áspero: no hay etiqueta para vivienda ni alquiler, la inmigración y la diversidad apenas asoman (interculturalidad, 7) y, dentro de ecología (312), no figuran clima ni energía. Son terrenos de debate intenso, y por eso piden un tono neutral, con datos y fuentes.

La memoria entre generaciones (familia 599, nietos 328, infancia 322) mira quizá más hacia el comienzo de la vida. Del otro extremo hay poco: madurez (84), nostalgia (34); ni soledad no deseada, cuidados, duelo, jubilación o pensiones, ni biología o medicina, que explican por qué vivimos más. Unamuno escribió Del sentimiento trágico de la vida: ahí hay un ancla para tratar el asunto con hondura.

Cinco ejes, cinco sombras: lo que callan las etiquetas no es necesariamente desinterés, sino trabajo por hacer. Y empezar es la mitad, según Horacio (siglo I a. C.): «Dimidium facti qui coepit habet: sapere aude, incipe», es decir, «tiene hecha la mitad quien ha empezado: atrévete a saber, empieza».

Proponemos un ejercicio a tres (3) años. Objetivo: abrir una etiqueta nueva sobre un tema que te cueste (vivienda, soledad, clima, el que sea) y escribir o leer sobre él una vez por trimestre, hasta sumar doce (12) piezas en octubre de 2029. Evaluación: cada octubre, contarlas, anotar cuántas fuentes distintas has consultado y qué opinión tuya ha cambiado. ¿Nos acompañas?

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