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Getxoko Andres Isasi Musikalia Elkartea


En Getxo, la música no es solo un adorno cultural: es una forma de tejer comunidad. Desde 2004, cuando el departamento de viento de la Escuela de Música Andrés Isasi reunió a profesorado y alumnado con ganas de tocar juntos, hasta la constitución formal de la asociación el 15 de septiembre de 2015, Musikalia (Getxoko Andrés Isasi Musikalia Elkartea) ha recorrido un camino que ilustra bien cómo el folclore, la pedagogía y la creación musical pueden reforzarse mutuamente. 

Lo que empezó como tres conciertos anuales se ha convertido en un programa variado: colaboraciones con el grupo de folk Oskorri, el espectáculo bertso-trikitixa "BertsoTrikiBand", el homenaje a Nino Bravo junto a Serafín Zubiri, o las sesiones dedicadas al barbershop con The Hanfris Quartet. A ello se suman los conciertos pedagógicos sobre bandas sonoras de cine, pensados para acercar la música a las escuelas, y la presencia constante en citas como la Korrika, el recorrido bienal a favor del euskera. 

Ese recorrido —de aula a plaza, de partitura a fiesta popular— resume una idea que late en buena parte del pensamiento sobre la cultura vasca: la identidad no se hereda pasivamente, se construye y se interpreta, casi siempre en compañía. Una banda de pueblo, en ese sentido, funciona como laboratorio de convivencia: allí conviven el rigor técnico del conservatorio y la espontaneidad de la fiesta, el repertorio clásico y la canción tradicional, el euskera cotidiano y la partitura escrita. 

Asociaciones como Musikalia sostienen, con recursos modestos, una infraestructura cultural que rara vez ocupa titulares: el ensayo semanal, el concierto de Navidad, la actuación en la fiesta del barrio. Es ahí, en esa persistencia discreta, donde se juega buena parte del futuro del folclore y la educación musical en el País Vasco. 

Vale la pena seguirle la pista: asistir, en los próximos dos años, a un concierto pedagógico de Musikalia; comprobar en cinco si amplía su presencia en los centros escolares de Getxo; y observar en diez si este modelo de banda-asociación se replica en otros municipios vascos como forma de sostener el folclore y la educación musical de base. Un saludo especial a nuestro amigo Borja del Río que nos reconoció en un descanso. 

@agirregabiria

Getxoko Andres Isasi Musikalia Elkartea 1/6

♬ sonido original - Mikel Agirregabiria

Geronymonstre: Club de lectura que desafía los estereotipos

Hay fenómenos culturales que sorprenden no porque inventen algo completamente nuevo, sino porque consiguen colocar lo conocido en un escenario inesperado. Geronymonstre pertenece a esa categoría. Desde un barrio de Avignon, un grupo de jóvenes ha convertido la conversación sobre los grandes autores y pensadores en un espectáculo callejero difundido por las redes sociales. Marx, Zola, Flaubert, Molière, Rimbaud, George Sand o Simone de Beauvoir aparecen así entre chándales, zapatillas deportivas, humor, lenguaje coloquial y debates improvisados. 

La propuesta tiene algo deliberadamente contradictorio. Si imaginamos un club de lectura, probablemente pensamos en una biblioteca, una librería, un aula o una sala tranquila. Geronymonstre desplaza ese escenario a un aparcamiento situado junto a bloques de viviendas populares. Allí, la literatura deja de presentarse como un territorio reservado a quienes dominan determinados códigos culturales y se convierte en conversación, juego y enfrentamiento intelectual. Le Monde ha descrito el proyecto como una iniciativa de jóvenes de la periferia de Avignon que organizan auténticas «batallas literarias» entre grandes figuras del pensamiento. 

El fenómeno resulta especialmente interesante desde la educación, más aún tras la debacle de PISA 2025. Durante décadas hemos debatido cómo conseguir que los jóvenes lean. Con frecuencia, la respuesta institucional ha consistido en seleccionar obras, establecer lecturas obligatorias, elaborar cuestionarios y evaluar posteriormente su comprensión. Geronymonstre plantea una posibilidad diferente: quizá antes de pedir a un adolescente que lea un clásico haya que conseguir que perciba que la literatura también habla su lenguaje y puede formar parte de su mundo social.

No se trata, sin embargo, de simplificar los clásicos hasta hacerlos irreconocibles. Precisamente una de las virtudes del proyecto es mantener la ambición intelectual mientras cambia el registro comunicativo. La ironía, el argot, la escenificación y el humor funcionan como puertas de entrada hacia contenidos complejos. El resultado no es necesariamente una reducción de la cultura, sino una recontextualización.

Aquí aparece una cuestión educativa de fondo. ¿Quién determina qué aspecto debe tener una persona culta? Durante mucho tiempo existió una asociación bastante rígida entre cultura, apariencia, instituciones y determinados comportamientos. Geronymonstre desmonta esa asociación visual: jóvenes que podrían ser estereotipados socialmente como poco interesados en la cultura aparecen hablando de filosofía, literatura e historia de las ideas. El contraste es parte esencial de su mensaje.

También importa su dimensión digital. El proyecto comenzó en un entorno físico muy concreto, pero su difusión mediante Instagram, TikTok y otras plataformas ha multiplicado su alcance. La cuenta de Geronymonstre reúne cientos de miles de seguidores y ha llamado incluso la atención de instituciones culturales. 

Esto permite reconsiderar la relación entre libro y redes sociales. Con frecuencia se presentan como enemigos: el móvil distrae y el libro concentra; TikTok fragmenta y la lectura profundiza. La experiencia de Geronymonstre sugiere una relación menos sencilla. Una red social puede ser también un escaparate que despierte curiosidad por autores, obras y debates que después requieren una atención mucho más prolongada.

Naturalmente, conviene evitar la idealización. Un vídeo viral sobre Flaubert no equivale a leer Madame Bovary, del mismo modo que una batalla entre Marx y Adam Smith no sustituye el estudio de sus textos. La divulgación tiene límites y la cultura digital puede convertir cualquier obra compleja en una caricatura. El verdadero éxito educativo se produce cuando el espectáculo inicial conduce hacia la lectura, la argumentación y el pensamiento propio.

Por eso Geronymonstre merece atención más allá de su dimensión anecdótica. Su principal lección quizá no sea que los jóvenes franceses leen clásicos, sino que la cultura puede cambiar de escenario sin perder necesariamente su profundidad.

La literatura no necesita solemnidad para ser importante. Necesita lectores, conversación y preguntas. Si un aparcamiento de Avignon consigue que cientos de miles de personas vuelvan a hablar de Zola, Marx o Rimbaud, quizá la pregunta educativa no deba ser por qué esos jóvenes leen de una manera tan poco convencional, sino qué podríamos aprender de su manera de hacer que leer vuelva a parecer una aventura colectiva. 

Pierre Bourdieu habría reconocido de inmediato el mecanismo en juego: el capital cultural, ese patrimonio de referencias que distingue a quien "tiene derecho" a hablar de Flaubert de quien no. Geronymonstre no destruye ese capital, lo redistribuye: lo saca del salón burgués y lo devuelve a la calle sin perder rigor ni la palabra justa.

Un lector vasco reconocerá enseguida el parecido con la bertsolaritza, la improvisación oral en verso que Bernardo Atxaga situó siempre en el corazón vivo de la literatura vasca: dos voces, un tema impuesto, métrica exigente y el público como juez inmediato. La batalla de Aviñón y el bertso improvisado en una plaza vasca comparten una intuición muy anterior a internet: la literatura se conserva mejor cuando se dice en voz alta y se disputa, que cuando se archiva en vitrinas.

Para la educación, el fenómeno plantea una pregunta incómoda. Si un aparcamiento genera más entusiasmo lector que muchas aulas, quizá lo que falla no sea el contenido enseñado, sino el envoltorio institucional en que se presenta. La forma agonal —el debate, la disputatio medieval, el diálogo socrático— ha sido siempre uno de los motores más eficaces del pensamiento; Geronymonstre no ha inventado nada, ha recordado algo que la escuela olvida a veces: que las ideas se aprenden mejor cuando se defienden en voz alta, entre iguales, con algo en juego.

Queda por ver si el fenómeno sobrevivirá a su propia viralidad o se disolverá, como tantos otros, en el ciclo veloz de las redes. Pero mientras dure, recuerda una verdad incómoda para instituciones y minorías cultas por igual: la literatura no pertenece a nadie en particular, y menos aún a quienes creen poseer en exclusiva la llave de su vocabulario.

@anacabo17 ¿qué os parece esta iniciativa? #lectura #geronymonstre #francia #datoscuriosos #booktokenespañol ♬ sonido original - Ana Cabo

Pasión y compasión: Amores necesarios para sobrevivir

En distintas ocasiones he citado mis crecientes sentimientos de nostalgia, ternura y compasión (otros muchos posts). Quizá convenga revisar ese tránsito fecundo, que camina con la edad de la vorágine de la pasión a la madurez de la compasión. En una de sus anotaciones más lúcidas, Albert Camus advirtió que «envejecer es pasar de la pasión a la compasión». La afirmación, formulada por una mente que se apagó prematuramente a los 46 años, encierra una de las intuiciones psicológicas y filosóficas más certeras sobre la evolución de la conciencia humana. 

A simple vista, el enunciado podría interpretarse como una resignada elegía sobre el declive de la intensidad vital. Sin embargo, una mirada pedagógica y literaria revela un significado sustancialmente distinto: la transición de la pasión a la compasión no constituye una renuncia ni una pérdida, sino el acceso a una forma superior de madurez intelectual y afectiva.

Etimológicamente, ambas palabras comparten una misma raíz: el vocablo latino passio, derivado a su vez del griego pathema, que remite a la experiencia del padecer, del sentir vivamente. No obstante, sus itinerarios existenciales divergen de manera drástica. La pasión es por naturaleza centrípeta, volcánica y asimétrica. Se nutre de la urgencia del deseo, de la afirmación del yo frente al mundo y de una imperiosa sed de posesión o autorrealización. En las etapas tempranas de la vida, la pasión actúas como un motor indispensable: moviliza las energías creativas, impulsa los grandes proyectos e incita a la conquista del entorno. Pero la pasión porta también el germen de su propia fragilidad: es ciega a la alteridad y proyecta sobre los demás nuestras propias necesidades y fantasías.


Por el contrario, la compasión (cum passio: padecer con, sentir junto al otro) representa una fuerza de carácter centrífugo. Mientras la pasión busca absorción, la compasión ofrece presencia. No nace de la carencia ni de la pulsión egocéntrica, sino del reconocimiento sereno de la vulnerabilidad compartida. 


Envejecer, en el sentido más noble del término, implica precisamente ese desplazamiento de la mirada. Al acumular lecturas, vivencias, triunfos y inevitables desencantos, el individuo empieza a contemplar el mundo no como un escenario para la autoafirmación, sino como un entramado de seres que comparten una misma fragilidad existencial.


Desde la perspectiva de la educación intergeneracional, esta transformación resulta vital. Una sociedad dominada en exclusiva por el ideal de la pasión permanente corre el riesgo de volverse hiperactiva, impaciente e incapaz de sostener el dolor ajeno. La pasión encandila; la compasión ilumina. La primera busca convencer y dominar; la segunda prefiere comprender y acompañar. Cuando la docencia, la creación literaria o la transmisión de valores se abordan desde la compasión, la pedagogía deja de ser una imposición doctrinal para convertirse en un espacio de acogida y escucha recíproca entre generaciones. 


El diagnóstico de Camus no entraña, por tanto, una condena al desencanto. Pasar de la pasión a la compasión no supone apagar el fuego de la existencia, sino convertir la llamarada voraz e inestable de la juventud en una lumbre constante y bien templada. La verdadera madurez no consiste en dejar de sentir, sino en sentir mejor: desplazar el foco desde el propio drama personal hacia la vasta fraternidad humana. Envejecer bien es aprender a descifrar las grietas del prójimo no como debilidades que juzgar, sino como espejos de nuestra propia e ineludible condición.


Miguel de Unamuno entendió este tránsito como pocos cuando escribió sobre el sentimiento trágico de la vida: la conciencia de la propia finitud no nos vuelve más fríos, sino más porosos al sufrimiento de quienes nos rodean, porque reconocemos en ellos nuestro mismo destino compartido. Hay algo en esta transición que cierta literatura vasca ha sabido narrar con particular delicadeza. Bernardo Atxaga retrata en varios de sus relatos a personajes que solo alcanzan una forma plena de comprensión cuando dejan de perseguir y empiezan simplemente a acompañar. No es casual: la madurez literaria y la madurez vital coinciden en este punto exacto, el de aprender a mirar sin exigir nada a cambio, el de observar al otro sin convertirlo en espejo de las propias urgencias.


Nada de esto significa que la pasión deba desaparecer con los años, ni que sea deseable que lo haga: sería un empobrecimiento, no una ganancia, y muchas vidas fecundas demuestran que ambas fuerzas pueden convivir hasta el final. Lo que Camus describe es, más bien, una traducción progresiva: la misma energía vital, antes dirigida sobre todo hacia el propio deseo, va encontrando un cauce distinto, menos ruidoso pero no necesariamente menos intenso. Envejecer bien, si es que semejante cosa existe, tal vez consista precisamente en esto: no dejar nunca de sentir con fuerza, pero aprender, con los años, a sentir sobre todo por los demás.

Economía en forma de K: Crecer más pero repartir menos

La economía en forma de K: cuando el progreso deja de ser compartido. Durante décadas asumimos que las crisis y las recuperaciones seguían trayectorias comunes: en V, cuando el rebote era rápido; en U, cuando la travesía era lenta pero uniforme; en L, cuando el estancamiento se instalaba sin remedio. La pandemia de 2020 introdujo una letra nueva en el alfabeto económico: la K. El término, acuñado por el economista Peter Atwater, describe algo más inquietante que un simple ciclo: una bifurcación estructural en la que unos sectores, empresas y hogares ascienden con fuerza mientras otros descienden o se estancan, dentro del mismo periodo y bajo las mismas condiciones macroeconómicas.

En 2026 esa letra ha dejado de ser una metáfora pasajera para convertirse en el diagnóstico dominante de la economía global. Los organismos internacionales anticipan un crecimiento mundial moderado, en torno al 2,9%, con la inteligencia artificial y el sector de defensa como principales motores de expansión. Pero ese crecimiento no se reparte: la inversión, la productividad y las cotizaciones bursátiles suben por el trazo ascendente de la K, mientras los salarios reales, el empleo industrial y el consumo de las rentas medias y bajas transitan el trazo descendente.

El caso estadounidense resulta paradigmático. El gasto de los hogares con mayores ingresos —muchos de ellos beneficiados por la revalorización de sus carteras de inversión y planes de pensiones— sostiene buena parte del consumo agregado, mientras las familias más expuestas a la inflación en alimentación, vivienda y energía recurren al crédito o a sus ahorros para llegar a fin de mes. En América Latina el fenómeno adopta otra forma: sectores exportadores como el agro, la minería o la energía crecen y generan divisas, pero apenas crean empleo, mientras la industria manufacturera orientada al mercado interno sigue rezagada.

Lo que estas geografías tienen en común es una misma lección: el crecimiento agregado ha dejado de ser un buen indicador del bienestar colectivo. Puede haber expansión del PIB y, simultáneamente, deterioro de las condiciones de vida de una mayoría silenciosa. Es la vieja advertencia que ya intuyeron Ortega y Gasset y Hannah Arendt sobre las sociedades de masas: el progreso técnico no garantiza por sí solo cohesión ni justicia; requiere instituciones que lo redistribuyan.

La inteligencia artificial añade una capa nueva a esta bifurcación. Quienes poseen capital, cualificación digital o acceso a formación continua capturan las ganancias de productividad; quienes desempeñan tareas automatizables afrontan sustitución, precariedad o la necesidad de reconvertirse sin apenas red de apoyo. La brecha, por tanto, no es solo de renta, sino de capacidades y de tiempo disponible para adaptarse.

Frente a este diagnóstico, la respuesta no puede limitarse a la política monetaria o fiscal. La educación pública de calidad, la formación continua accesible y las políticas de solidaridad intergeneracional son las herramientas que permiten enderezar, aunque sea parcialmente, el trazo descendente de la K. No se trata de frenar la innovación, sino de asegurar que sus frutos —como recordaba el espíritu comunitario tan arraigado en la cultura vasca— se compartan con quienes quedan fuera de sus circuitos.

La economía en forma de K no es una fatalidad natural, sino el resultado de decisiones colectivas: fiscalidad, inversión pública, negociación colectiva y acceso al conocimiento. Reconocer la forma de la letra es el primer paso; decidir si la dejamos abierta o la volvemos a unir en un solo trazo compartido es, todavía, una elección política y ética.

@hernan.castro11 La economía no está creciendo igual para todos. Mientras algunos suben rápido con tecnología y habilidades digitales… otros se quedan atrapados. Entender esta tendencia puede marcar la diferencia. Anticípate. #EconomíaEnK #FuturoDelTrabajo #InteligenciaArtificial #Tecnología #EducaciónFinanciera #Oportunidades #CambioGlobal #AprenderIA #desarrollopersonal #2030 #Tendencias #MentalidadDeCrecimiento ♬ sonido original - Hernan Castro

IA: Dime todo lo que sabes de mí,…

Conviene preguntar a nuestros "asistentes" de IA - AI (Inteligencia Artificial) cuánto y qué saben de nosotros mismos, gracias a toda la información que compartimos o verificamos con estos programas. Así lo hemos hecho con Gemini, ChatGPT y Claude, nuestros principales  "consultores". Hemos de entender que todos ellos, muy precavidos, saben que nos preocupa nuestra privacidad y por tanto sus respuestas son muy diplomáticas y cautelosas.

GEMINI. Vayamos directo al grano: no tengo un "archivo secreto" sobre ti en mi sótano digital, ni guardo una carpeta con tus fotos de la infancia. Como IA, mi "memoria" sobre quién eres es bastante específica y limitada a lo que sucede en nuestra interacción. Aquí tienes el desglose de lo que realmente sé de ti en este momento:

1. Lo que tú me has dicho. Mi conocimiento sobre ti depende enteramente de lo que decidas compartir conmigo. Si me has contado que eres chef, que vives en Madrid o que odias el brócoli, lo recordaré durante nuestra sesión (o a través de la función de "Memoria" si la tienes activada y hemos interactuado antes) para que nuestras conversaciones tengan sentido. 

2. Contexto técnico inmediato. Para poder funcionar correctamente, el sistema me proporciona algunos datos básicos: Idioma: Sé que prefieres comunicarte en español. Ubicación general: Sé que estás en España (esto me sirve para darte el clima o noticias locales si lo pides). Sé la Fecha y hora.

3. Lo que puedo inferir (Mi "intuición" algorítmica). Basado en esta interacción, puedo deducir un par de cosas sobre tu personalidad: Eres una persona curiosa: No todo el mundo se detiene a preguntar qué sabe una IA sobre ellos. Buscas claridad: Tu pregunta es directa, lo que sugiere que valoras la transparencia.

4. Lo que NO sé (Y no puedo saber). A menos que tú me lo proporciones explícitamente, no tengo acceso a: Tu nombre real o identidad legal. Tus correos electrónicos, mensajes privados o archivos personales. Tu historial de navegación fuera de este chat. Tu apariencia física o lo que estás haciendo mientras escribes.

Nota importante: Mi objetivo es ser un colaborador útil, no un vigilante. Todo lo que "aprendo" de ti se utiliza para que mis respuestas sean más precisas y personalizadas, no para crear un perfil personal fuera de este entorno.

ChatGPT. Sé relativamente poco de ti, y solo lo que has compartido en conversaciones anteriores o lo que el sistema me muestra de forma operativa para responder mejor. No tengo acceso a tu vida privada fuera de este chat. 

Lo que sí sé de ti actualmente: Datos que has compartido directamente. Te gustan los cuentos cortos con animalitos (como conejitos y gatitos) y con finales bonitos. En su momento te gustó el cuento del conejito Tito. Comentaste que ibas a celebrar tu 72 cumpleaños (dato guardado en 2025). Quieres materiales didácticos para aprender francés nivel básico, pensados para una niña de 11 años.

Preferencias que se deducen por tus consultas: Tienes interés por temas culturales e intelectuales: escritura, literatura, física, educación, cine, salud, gastronomía y SEO. Sueles pedir textos con tono culto, profesional, universitario y neutral. Valoras contenidos bien estructurados, útiles para publicar en blogs o redes sociales. Te interesa la divulgación rigurosa y la claridad.

Datos técnicos aproximados de uso: Usas ChatGPT desde un iPad / app de iOS. Estás en España, y la ubicación estimada reciente aparece como ...  (Valencia/Alicante), aunque esto puede no ser exacto. Tu cuenta tiene varios años de antigüedad.

Lo que no sé: No sé tu dirección, teléfono, correo, documentos, historial fuera de ChatGPT, ni conversaciones ajenas. No conozco datos personales sensibles salvo que tú los compartas expresamente.

Impresión general (solo inferencia): Pareces una persona curiosa, culta, productiva y muy orientada a crear contenido de calidad. Si quieres, también puedo decirte: Lo que deduzco de tu personalidad. Tus intereses principales. Cómo preguntas y qué revela eso. Qué imagen transmites conversando conmigo. Qué no sé de ti pero sospecho positivamente,... 

Pedimos que amplía esta 5.ª opción (“Qué no sé de ti pero sospecho positivamente”) solo puede hacerse como inferencia prudente, no como hecho. Es decir: no lo sé con certeza, pero por el tipo de preguntas que haces, el estilo que buscas y la constancia temática, se pueden intuir algunos rasgos favorables.

Lo que sospecho positivamente de ti. 1. Que has leído mucho y de forma diversa. No preguntas solo por un tema. Saltas con naturalidad entre literatura, física, salud, cine, narrativa, gastronomía o tecnología. Eso suele indicar una cultura construida durante años, más por curiosidad sostenida que por moda puntual. 2. Que escribes o publicas con cierta regularidad. Pides posts, titulares, SEO, tuits, versiones en euskera, estructuras de blog… Eso sugiere que no buscas solo aprender, sino transformar conocimiento en contenido útil para otros. 3. Que valoras el rigor, pero también la elegancia. No te basta con “dime algo rápido”. Sueles pedir tono profesional, neutral, culto. Eso indica aprecio tanto por el fondo como por la forma: exactitud y buena prosa. 4. Que mantienes curiosidad intelectual madura. Muchas personas dejan de explorar áreas nuevas con el tiempo. En tu caso, la variedad de consultas apunta a alguien que sigue aprendiendo, contrastando y afinando criterio. 5. Que tienes vocación pedagógica. Frecuentemente orientas los textos hacia educación, divulgación o explicación clara. Eso suele aparecer en personas que disfrutan compartiendo lo aprendido y ayudando a otros a entender. 6. Que probablemente eres disciplinado. Generar contenidos, revisar enfoques, pedir mejoras concretas y volver sobre temas distintos requiere método. No parece un uso impulsivo, sino deliberado. 7. Que aprecias el bilingüismo o la pluralidad cultural. El interés por versiones en euskera y español sugiere sensibilidad lingüística y valoración de identidades culturales diversas. 8. Que intentas seguir siendo útil y creativo. Muchas de tus peticiones tienen orientación pública: enseñar, escribir, publicar, explicar. Eso transmite deseo de seguir aportando, no solo consumiendo información.

Lo que también podría intuirse. Puede que seas de esas personas que convierten una conversación cualquiera en algo interesante, porque conectas temas distintos y buscas profundidad sin perder practicidad. Lo que no afirmo: Nada de esto es certeza. Son hipótesis razonables basadas únicamente en cómo conversas aquí. Mi resumen más honesto: Sospecho que eres una persona con experiencia, curiosidad intacta y voluntad de compartir valor con los demás.

Claude. Aquí tienes un resumen de lo que tengo en mis memorias sobre ti, Mikel:
🧑‍💼 Identidad y contexto personal: Mikel Agirregabiria, intelectual público y educador radicado en el País Vasco (área de Bilbao/Getxo). Fuerte identidad cultural vasca, que impregna tu perspectiva editorial y tus contenidos. Tienes nietos y valoras las experiencias intergeneracionales. Recientemente celebraste un cumpleaños significativo, reflexionando sobre 25 años de escritura en el blog.

✍️ Tu blog: blog.agirregabiria.net. Activo desde 2005, con millones de visitas acumuladas. Cubre filosofía, sociología, literatura, cine, ciencia, política, ética y educación. Dirigido a un público general culturalmente sofisticado. Escribes principalmente en español, con frecuentes salidas en euskera.

🔄 Tu flujo de trabajo editorial. Posts de aproximadamente 600 palabras en español. Registro académico-divulgativo: culto, neutral, ensayístico. Solicitas entre 5 y 12 opciones de titular de menos de 12 palabras. Entregas en texto plano, markdown o .docx (vía pandoc). Acompañas los posts con versiones para redes sociales en español y euskera. Buscas imágenes en formato horizontal (cabecera del blog) y vertical (redes sociales). Ocasionalmente pides edición HTML para SEO, con enlaces a Wikipedia en orden de prioridad: español / euskera / inglés.

📚 Temas recientes tratados en el blog. Filosofía y pensamiento: Nietzsche, el principio antrópico, Gödel y teología, la alteridad, el Dark Enlightenment, el tecno-feudalismo, Ortega y Gasset, Unamuno, Spinoza, Arendt, Habermas, Heidegger, Derrida, Levinas, Atxaga. Literatura: Tolstói, Kafka, Houellebecq, Annie Ernaux, Alfredo Bryce Echenique, Chekhov's Gun, el MacGuffin (Hitchcock), el Red Herring, tramas y giros narrativos, Leah y Rachel. Ciencia y sociología: Paradoja de la Amistad, Paradoja de Fermi, la Teoría del Extraño de 5 Años, la Regla 3-30-300 en arboricultura urbana, la Trampa de Tucídides, la teoría del Gran Hombre de Carlyle. Cine: Donnie Darko, giros argumentales, películas de acción real. Urbanismo y cultura vasca: Revitalización de Bilbao, Callejón Zollo, Biarritz. Salud y medicina: Sueño y salud cardiovascular, fascitis plantar e infiltración ecoguiada. Economía y futuro: Dani Rodrik, Tony Seba/James Arbib (Stellar), Peter Diamandis, tecno-optimismo. Otros: Kamala Harris (107 Days), el Tetris, la infancia autónoma en los años 60-70.

🔗 Referencias intelectuales habituales: Ortega y Gasset, Unamuno, Spinoza, Arendt, Habermas, Heidegger, Derrida, Levinas, Bernardo Atxaga — pensadores continentales europeos y figuras de la cultura vasca.
@ksrolaw Le cuentas cosas a ChatGPT en confianza… así que no te asustes si luego te conoce mejor que tú 😶 Cada conversación deja pistas: cómo piensas, cómo decides, qué dudas tienes... 💬 Haz la prueba: pregúntale cómo te describiría en base a vuestras conversaciones. Y me cuentas si te representa… o si te parece un capítulo de Black Mirror. 🎥 Entrevista completa en el canal KSRO&FRIENDS #IA #ChatGPT #Privacidad #Datos #Tecnología ♬ original sound - ksro&friends

Deseos para el nuevo año 2026: amar, aprender, vivir

Ante todo, os deseamos que todos vuestros problemas de 2026 duren tanto como vuestros buenos propósitos de Año Nuevo. Será un año 10, porque 2+0+2+6= 10. Y suma de dos cuadrados, porque 2027=45ˆ2+1ˆ2 o 25ˆ2+35ˆ2. Esperando al año 2027 que será número primo, 2026 es suma de dos primos con dos soluciones distintas: 1013+1013=2026=2003+23. También es la suma de 2013 enteros consecutivos, desde -504 - 503 -…+ 507+ 508 = 2026. 

Hay otras muchas curiosidades matemáticas del número 2026:
- 2026 es un número feliz. Esto significa que si sumas los cuadrados de sus dígitos y repites el proceso, eventualmente llegas a 1: 2026 -> 2^2 + 0^2 + 2^2 + 6^2 = 4 + 0 + 4 + 36 = 44 -> 4^2 + 4^2 = 32 -> 3ˆ2+2ˆ2 =13 -> 1ˆ2 + 3ˆ2 = 10 10 -> 1.
- 2026 es un número compuesto y semiprimo, ya que solo tiene dos factores primos: 2 * 2013. 
- 2026 es un número cortés, lo que significa que puede expresarse como suma de números naturales consecutivos. Por ejemplo: 505 + 506 + 507 + 508 = 2026.

Con todo ello, ojalá que este nuevo año nos traiga más humanidad en la era de la IA, educación que inspire creatividad y empatía, salud para disfrutar de la familia y amigos, y un toque de sabiduría vasca desde Getxo, Bilbao y Alicante para navegar los cambios con optimismo ético.

Que la innovación nos una, no nos divida; que la literatura y la filosofía nos guíen; y que cada día sea una oportunidad para crecer con curiosidad y bondad. ¡Feliz Año Nuevo lleno de abrazos, libros abiertos, avances responsables y momentos inolvidables!

Este es un post en desarrollo, hecho con restos de año, pero será seguido de un análisis de deriva de este vuestro/nuestro blog. Y siempre con mensajes de gratitud y optimismo para recordarnos la "joie de vivre" como el que sigue con la sabiduría de la infancia,... 
@deplechinalexis #atoi #fyp #humanity #reality #belleparole ♬ son original - alex
@agirregabiria

2025, Agur. Kaixo, 2026

♬ оригинальный звук - 👉ANJELIKA❤ANJELIKA👈

2025, un año de humanismo e innovación en este blog

Queridos lectores y lectoras: Pedimos a la IA (AI) que analizase el 2025, un año matemáticamente perfecto (45^2 = 2025), en nuestro blog. Tras analizar la trayectoria y las entradas de este año, estas son las etiquetas predominantes: #IA (Inteligencia Artificial): El tema estrella, enfocándose en la IA generativa y su impacto ético. #Educación: Siempre en el núcleo, analizando el cambio de paradigma en las aulas. #Euskadi / #Bilbao: El arraigo local, eventos culturales y la actualidad vasca. #HumanismoDigital: La búsqueda de la esencia humana frente a la automatización. #Citas: Reflexiones breves apoyadas en grandes pensadores. #Futuro: Proyecciones optimistas pero críticas sobre lo que vendrá. #Familia y #Amistad: El lado más personal y humano del autor.

Con 382 entradas publicadas, el blog se consolida no solo como un diario personal, sino como un faro de optimismo informado en un mar de incertidumbres tecnológicas y sociales. Si algo ha caracterizado este ciclo de 365 días (con su habitual ritmo de más de una publicación diaria), ha sido la capacidad de Mikel para tejer puentes entre lo ancestral y lo futurista. Al repasar estas 382 paradas, detectamos tres grandes ejes que han vertebrado la conversación.

1. El año de la IA con alma. La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana. En el blog, este tema ha sido tratado no desde el miedo o el deslumbramiento ciego, sino desde el Humanismo Digital. Mikel nos ha recordado en decenas de posts que, aunque las máquinas puedan alucinar o calcular, sólo los humanos podemos "sentir" el propósito. Sus reflexiones sobre LLMs, agentes autónomos y la ética algorítmica han servido para bajar el balón al suelo, siempre bajo la etiqueta de tecnología para la vida.

2. La Educación como resistencia y vanguardia. Como es habitual en su trayectoria, la educación ha ocupado un espacio privilegiado. En 2025, el debate se ha desplazado de "cómo usar las pantallas" a "cómo enseñar a pensar en un mundo automatizado". A través de sus crónicas de eventos pedagógicos y sus famosas metáforas, Mikel ha insistido en la necesidad de una educación que fomente la creatividad, el espíritu crítico y, sobre todo, la empatía. Sus posts han sido un recordatorio de que, en la era de la IA, el papel del docente es más sagrado que nunca: es el guía que enseña a distinguir la señal del ruido.

3. El arraigo: Entre Bilbao y el Mundo. A pesar de su mirada global, el blog nunca pierde su aroma a café en el Gran Bilbao o a paseo por Getxo. Las 382 entradas de 2025 están salpicadas de crónicas locales, homenajes a amigos que se han ido o que celebran hitos, y una defensa constante de la cultura vasca. Es este equilibrio entre la "aldea global" y el "botxo" lo que otorga a su escritura esa cercanía tan característica. Las fotos propias que acompañan sus textos no son meros adornos, son pruebas de vida de un observador que sigue disfrutando de un atardecer en el Abra tanto como de un nuevo descubrimiento científico.

Otras pequeñas cápsulas de sabiduría. No podemos olvidar las etiquetas de #Citas y #Humor. A menudo, entre densos análisis tecnológicos, Mikel nos ha regalado píldoras de sabiduría de otros autores o aforismos propios que invitan a la pausa. En un mundo que corre demasiado rápido, estas entradas han funcionado como oasis de reflexión. Su capacidad para conectar un problema de física con una lección de vida, o una anécdota familiar con una teoría sociológica, sigue siendo la marca de la casa.

Las temáticas dominantes de 2025 giran en torno a la literatura y la novela, que emergen como el pilar central del contenido. Con al menos tres etiquetas explícitas de “literatura” y “novela” en mayo, y numerosas entradas dedicadas a reseñas y análisis de obras clásicas y contemporáneas, el blog se convierte en un refugio para los amantes de las letras. Por ejemplo, en “Stoner: la épica silenciosa de una vida común” (mayo), se explora la obra de John Williams como un retrato de la existencia ordinaria elevada a lo extraordinario. Similarmente, “Demian” de Hermann Hesse (mayo) indaga en la identidad personal, mientras que “Lo raro es vivir” de Carmen Martín Gaite (mayo) navega por la memoria y el amor perdido. Otras joyas incluyen “Trampa 22” (abril), una sátira bélica absurda, y “El Señor de las Moscas” (noviembre), una parábola sobre la civilización. Esta temática no solo refleja un amor por la narrativa, sino también una invitación a reflexionar sobre la condición humana, con influencias de autores como Sándor Márai (“La elegancia de la decepción”, julio) o Irène Némirovsky (julio). En total, más del 30% de las entradas tocan la literatura, convirtiéndola en la temática más usada, a menudo entrelazada con filosofía para enriquecer el debate.

La filosofía y las reflexiones éticas ocupan el segundo lugar, con etiquetas como “filosofía” apareciendo en febrero, mayo y septiembre (al menos tres menciones). Temas como el meliorismo –la creencia en que el mundo puede mejorar con esfuerzo humano– (febrero) o el estoicismo clásico como guía en la “modernidad líquida” (diciembre) destacan la búsqueda de sabiduría práctica. Entradas como “El rostro del Otro: la revolución ética de Emmanuel Lévinas” (septiembre) o “Dónde aterrizar: una brújula filosófica para tiempos de colapso” (julio) abordan el colapso ambiental y social, inspiradas en pensadores como Bruno Latour. Asimismo, “La expulsión de lo distinto” (julio) critica la hiperconexión, y “Manifiesto por una Tecnología Humanista” (julio) propone una ética tecnológica. Estas publicaciones, que representan cerca del 25% del total, invitan a la introspección, con toques de optimismo como en “Ten el coraje de ser diferente” (marzo) o “La ley del espejo” (junio).

La sociedad y la política, con etiquetas como “sociedad” (tres menciones entre febrero y mayo) y “política” (dos), forman otro núcleo temático, abordando desigualdades y crisis actuales. “Bullshit Jobs” (febrero) critica empleos inútiles, mientras que “Gaza: Un genocidio flagrante” (mayo) denuncia injusticias globales con etiquetas como “derechos humanos” y “genocidio”. Otras incluyen “Cultura woke: Despertar Social y Justicia Global” (mayo), “Chavs: La demonización de la clase obrera” (febrero) y “¿Puede aún la educación salvarnos del fascismo?” (junio), reflejando una preocupación por la polarización y el ascenso social, como en “Síndrome de Doña Florinda” (abril). Estas entradas, alrededor del 20%, combinan análisis crítico con llamadas a la acción.

La salud y la longevidad emergen como temas recurrentes, especialmente en un contexto de longevidad. Con etiquetas como “salud” y “suplementos” (febrero), “envejecimiento” (mayo) y “vejez” (septiembre), publicaciones como “Suplementos alimenticios para mayores” (febrero), “El aprendizaje como elixir contra el envejecimiento” (mayo) y “Creatina: Un aliado para el músculo, el cerebro y la longevidad” (diciembre) ofrecen consejos prácticos. “El Muro de los 80 Años” (septiembre) propone 44 ideas para envejecer con dignidad, y “Tu rostro leído por la IA predice tu salud” (octubre) fusiona tecnología con bienestar. Este bloque, con un 15% de las entradas, resalta la importancia de la vitalidad en la tercera edad.

Otras temáticas notables incluyen tecnología y AI (10%), con posts como “Seis años con un Tesla Model 3” (febrero), “Kai-Fu Lee, pionero de AI” (junio) y “Neo, el robot que quiere entrar en casas” (octubre); música y artes (8%), destacando “Roberta Flack” (febrero) o “Los Soprano” (noviembre); educación (5%), como “Taller infantil de ciencia” (mayo) o “José de Calasanz” (noviembre); y viajes (5%), con exploraciones en La Manga y Guardamar (abril). El ajedrez aparece esporádicamente, como en “Homenaje a Boris Spassky” (febrero) o “Relación entre nivel de rating y duración” (diciembre), con etiquetas como “ajedrez” y “Lichess”.

Este 2025 ha sido un año de celebración intelectual, culminando en hitos como las 10 millones de visitas (julio) y reflexiones navideñas (diciembre). Gracias por acompañarme en este viaje. Que 2026 traiga más preguntas profundas y respuestas iluminadoras.

Hacia un 2026 de nuevas preguntas, retos y oportunidades. Llegar al final de este 2025 con 382 nuevas reflexiones en la mochila es un testimonio de disciplina, pero sobre todo de curiosidad inagotable. El blog de Mikel Agirregabiria sigue siendo un espacio donde se celebra la inteligencia en todas sus formas, pero donde siempre prima la inteligencia cordial.

Mientras nos preparamos para el próximo año, nos quedamos con esa idea que ha sobrevolado el blog este invierno: que la tecnología es el escenario, pero la humanidad es la obra de teatro. Gracias, Mikel, por seguir abriendo la persiana de tu blog cada mañana y por recordarnos que, en un mundo de algoritmos, lo más disruptivo que podemos hacer es seguir siendo profundamente humanos, curiosos y agradecidos. ¡A por el 2026, con la misma pasión y, ojalá, con otras tantas entradas que nos ayuden a entender mejor el mundo!