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Alejandra Pizarnik, una vida convertida en poesía

Flora Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril de 1936 en Avellaneda, Buenos Aires, hija de inmigrantes judíos de origen ruso-ucraniano que habían huido del horror de la Segunda Guerra Mundial. Perdió parte de su familia en el Holocausto, lo que marcó un primer contacto temprano y devastador con uno de los temas más constantes a lo largo de su obra: la muerte. Desde niña se sintió extranjera en todas partes: en el idioma, en la familia, en el cuerpo. Esa dislocación existencial no fue una herida que se cerró con el tiempo; fue el manantial de toda su poesía.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y frecuentó los talleres del poeta Juan Jacobo Bajarlía, donde comenzó a publicar sus primeros versos. En 1960 se marchó a París, ciudad que la transformó. Allí conoció a Julio Cortázar —quien decía que ella era la Maga de Rayuela—, a Rosa Chacel y a Octavio Paz, quien redactó el prólogo de su reconocida obra Árbol de Diana en 1962. París le dio el surrealismo en su última respiración, la bohemia como ética y la escritura como única patria posible.

Una obra construida al borde del abismo. Su obra lírica se despliega en siete poemarios: La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de locura (1968) y El infierno musical (1971). A estos se suman sus diarios, su prosa poética y su inclasificable pieza La condesa sangrienta (1971), una exploración de la crueldad y el erotismo a través de la figura histórica de Erzsébet Báthory, la mayor asesina en serie de la historia.

Sus versos transitan en constante tensión entre el automatismo surrealista y la exactitud racional, atravesando la propia vida de la poeta. No hay en Pizarnik poesía decorativa ni retórica hueca: cada palabra es elegida como quien elige un hueso que duele. Siempre buscó la brevedad y la precisión, en una poética donde predominó el minimalismo. Sus poemas son breves, a veces apenas tres o cuatro líneas, pero poseen la densidad gravitacional de un astro que colapsa sobre sí mismo.

Sus textos declaran un gran escepticismo frente al yo, el lenguaje y lo que concebimos como realidad. Escribir, para ella, no era comunicar sino conjurar: invocar una presencia que el mundo real le negaba. La poesía era, según sus propias palabras, ese lugar donde lo imposible se vuelve posible.

Valoración: una voz que no envejece. Octavio Paz, que la conocía bien, escribió que su obra lleva a cabo una cristalización verbal surgida de la amalgama entre el insomnio pasional y la lucidez meridiana, sometida a las más altas temperaturas. Esa imagen química es exacta: Pizarnik fundió locura y lucidez hasta hacerlas indistinguibles.

Pasados más de cincuenta años de su muerte, su legado continúa vigente y es considerada una de las creadoras hispanoamericanas más destacadas del siglo XX. Su influencia se extiende sobre poetas de toda América Latina y España, y su obra no cesa de ganar lectores nuevos, especialmente entre jóvenes que encuentran en ella una interlocutora que nombra lo que no tiene nombre.

Murió el 25 de septiembre de 1972, en Buenos Aires, a los 36 años, tras una sobredosis de barbitúricos. En el pizarrón de su habitación quedaron escritos sus últimos versos. No dejó testamento literario: toda su obra era ya un testamento. Leerla hoy es enfrentarse a la pregunta que ella nunca dejó de hacerse: ¿puede el lenguaje salvar a quien lo habita? Su respuesta fue ambigua y hermosa: no del todo, pero tampoco sin él.

Tropos narrativos: Brújula para escritores y docentes

Continuamos con nuestro aprendizaje sobre la escritura (cientos de posts). Hoy con los tropos de trama (book tropes), que son los esquemas narrativos recurrentes que organizan las historias en la literatura, el cine y otras formas de narración. No se trata de clichés inevitables, sino de estructuras profundas que revelan cómo los seres humanos comprendemos, organizamos y comunicamos nuestras experiencias a través de la ficción. Como arquetipos del relato, merecen ser estudiados con la misma seriedad que dedicamos a los estilos literarios o las técnicas cinematográficas.

Desde la perspectiva de la teoría narrativa, los tropos funcionan como convenciones compartidas entre autor y lector. Cuando reconocemos que estamos ante un "viaje del héroe" o una "búsqueda", ambos—escritor y audiencia—activamos un conjunto de expectativas que estructuran nuestra interpretación. Esto no empobrece la experiencia estética; al contrario, permite que los creadores jueguen creativamente dentro de esas estructuras, subvirtiéndolas, transformándolas o profundizando en sus implicaciones.

Consideremos algunos tropos fundamentales, también designados con el anglicismo trope. El "acto de regreso" clausura un ciclo narrativo: Odiseo vuelve a Ítaca, Frodo retorna a la Comarca, el personaje de Donnie Darko se reconcilia con su destino temporal. Este patrón ancla la narración en la idea de que el viaje transforma pero también reclama un hogar, real o metafórico. Otro ejemplo central es la "revelación tardía": ese momento donde el lector descubre que las premisas del relato eran engañosas. Kafka utiliza esto magistralmente en La metamorfosis: no es un cuento fantástico sobre un hombre que se transforma en insecto, sino una parábola sobre la alienación donde lo imposible representa lo cotidiano.

El cine ha sistematizado ciertos tropos con particular claridad. La "montaña rusa emocional" —la alternancia calculada entre tensión y alivio— estructura la mayoría de las narraciones populares. Pero también encontramos tropos más sofisticados: la "espera insoportable" en el cine de Kieślowski, donde el significado surge del suspenso narrativo; o la "superposición de temporalidades" en narrativas no lineales, donde el presente absorbe múltiples pasados posibles.

Lo interesante es que los tropos trascienden los géneros. Una tragedia griega comparte con una novela contemporánea la estructura de "caída por hybris": el personaje protagonista, por orgullo o ceguera, desencadena su propia ruina. Antígona y los personajes de Houellebecq habitan el mismo espacio arquetípico, aunque separados por milenios. Esto sugiere que los tropos expresan estructuras del pensamiento humano, formas en que interpretamos causalidad, justicia, transformación y finitud.

Principales Tropos de Trama en la Ficción: El Elegido: Un protagonista, a menudo reacio, destinado por una profecía a salvar el mundo o cumplir una misión crucial. Enemies to Lovers (De enemigos a amantes): Personajes que inician con odio o conflicto intenso y terminan enamorándose. Segundas Oportunidades: Personajes que retoman una relación amorosa o un camino vital pasado. El Viaje del Héroe: Una estructura clásica donde el protagonista sale de su mundo ordinario, enfrenta pruebas y regresa transformado. El Mentor Sabio/Oscuro: Una figura que guía o entrena al protagonista, a veces con intenciones ocultas. Falsa Identidad/Heredero Perdido: El protagonista descubre su linaje noble o vive ocultando quién es realmente. Tensión Sexual No Resuelta: La atracción entre dos personajes que se mantiene durante gran parte de la historia sin concretarse. Triángulo Amoroso: El protagonista debe elegir entre dos intereses amorosos, a menudo representando dos caminos distintos. Mundo Distópico/Reglas Rígidas: La historia ocurre en una sociedad opresiva donde el protagonista desafía el sistema.

Para el escritor y el educador, reconocer los tropos es fundamental por varias razones. Primero, permite la conciencia técnica: saber que se está empleando un patrón narrativo específico facilita manipularlo con intención. Segundo, el análisis de tropos revela las preocupaciones culturales de una época. Los tropos favorecidos en una generación reflejan sus ansiedades: el regreso cíclico sugiere deseo de estabilidad; el viaje sin retorno expresa alienación; la revelación tardía expresa desconfianza en las apariencias.

Tercero, comprender los tropos prepara al lector crítico para resistir la manipulación narrativa sin cometer el error de rechazar la convención misma. La novela sentimental victoriana usa tropos que ahora nos resultan transparentes, pero eso no invalida obras maestras posteriores que operan dentro de estructuras similares. Lo que importa es cómo se habita el tropo, qué tensiones se crean dentro de su marco.

Los tropos también funcionan como puentes entre culturas. La mitología griega, la epopeya medieval vasca o el cine de samurais japonés comparten patrones narrativos reconocibles, lo que permite un diálogo transversal. No son cárceles de significado sino lugares de encuentro donde la creatividad opera con libertad consciente.

En conclusión, los tropos de trama no son enemigos de la originalidad sino su territorio de juego. Dominarlos—como lector, como escritor, como educador—es acceder a la gramática profunda de la narración humana.

@alena.pons Responder a @blackandsweetshadow ¿qué son los tropos? #booktok #booktokenespañol #booktokespaña #booktokespañol #parati #fyp #escritora #autor #escribir #libros #leer ♬ sonido original - Alena Pons - Escritora

Dani Rodrik y la arquitectura de una nueva economía ética

En un momento donde la globalización parece haber chocado contra un muro de descontento social y fragmentación geopolítica, surge una voz que no grita, sino que razona con la precisión de un cirujano: Dani Rodrik. Su tesis en la obra "Prosperidad compartida en un mundo fracturado" (Shared prosperity in a fractured Worldno es solo un análisis económico; es un mapa para reconstruir el contrato social. El autor plantea que es posible avanzar simultáneamente en tres objetivos globales: Combatir el cambio climático, fortalecer la democracia y reducir la pobreza global. Para ello propone una nueva visión de la globalización más pragmática y menos ideológica.

El economista que vio venir la grieta. Dani Rodrik (Estambul, 1957) no es un economista convencional. Profesor de Economía Política Internacional en la John F. Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, Rodrik se ha ganado la reputación de ser el "Pepito Grillo" del pensamiento neoliberal.

Mientras en los años 90 el consenso de Washington celebraba la hiper-globalización, Rodrik advertía sobre las tensiones entre la integración económica mundial y la democracia soberana. Su concepto del Trilema de la Política Mundial —la imposibilidad de tener simultáneamente hiper-globalización, democracia y soberanía nacional— es hoy una lectura obligatoria para entender el ascenso de los populismos y el proteccionismo moderno.

El Trilema de Rodrik postula que es imposible alcanzar simultáneamente la hiperglobalización económica, la democracia política y la soberanía nacional. Como en un juego de equilibrios, solo podemos elegir dos:

- La "Camisa de fuerza dorada" (Globalización + Soberanía): Sacrifica la democracia. Los gobiernos legislan para atraer capitales, no para sus ciudadanos, convirtiendo el voto en un trámite irrelevante frente al mercado.

- Federalismo Global (Globalización + Democracia): Sacrifica el Estado-nación. Requiere una gobernanza mundial donde las leyes se decidan en instituciones supranacionales, diluyendo las fronteras políticas.

- Compromiso de Bretton Woods (Democracia + Soberanía): El modelo que Rodrik defiende. Sacrifica la integración total para proteger el contrato social, permitiendo que cada país regule su economía según sus necesidades sociales.

Resumen del libro: Hacia el paradigma del "Productivismo". En sus planteamientos más recientes, condensados en la visión de una Shared Prosperity, Rodrik sostiene que el viejo modelo de "crecimiento primero y redistribución después" ha fracasado. Para él, la fragmentación actual no es un error del sistema, sino un resultado previsible de políticas que priorizaron la eficiencia del capital sobre la estabilidad de las comunidades.

Los tres pilares del nuevo enfoque: 

Del bienestar al productivismo: Ya no basta con dar transferencias monetarias a quienes se quedan atrás. El objetivo debe ser la creación de empleos productivos para la mayoría de la población, integrando a los trabajadores en la transición verde y digital.

Localismo estratégico: Rodrik argumenta que las soluciones no vendrán de instituciones globales remotas, sino de la colaboración estrecha entre gobiernos locales, empresas y centros educativos para revitalizar regiones "olvidadas".

Redefinir la innovación: En lugar de incentivar tecnologías que solo reemplazan humanos (automatización destructiva), propone orientar la innovación hacia herramientas que aumenten la capacidad humana.

Citas seleccionadas: "La verdadera prueba de una economía no es cuánto produce, sino cuántas vidas dignas es capaz de sostener en su seno." "No podemos esperar que la democracia sobreviva si la economía solo funciona para una minoría cosmopolita, mientras el resto observa desde la periferia." "El reto del siglo XXI no es cerrar las fronteras, sino asegurar que el comercio internacional no se convierta en una excusa para erosionar los derechos sociales en casa."

Rodrik sostiene que, desde los años 90, Occidente intentó forzar la hiperglobalización pensando que la democracia y el Estado-nación se adaptarían solos. El resultado, según su análisis, ha sido el auge del populismoCuando los ciudadanos sienten que su voto no sirve para cambiar la política económica (porque el país está en la "Camisa de Fuerza Dorada"), acaban votando por líderes que prometen recuperar la soberanía a toda costa, rompiendo con las reglas del juego global.

Rodrik advierte que el auge del populismo actual es la respuesta al intento fallido de imponer la hiperglobalización sobre la voluntad popular. Para rescatar la estabilidad, debemos aceptar una globalización más moderada que priorice el bienestar local sobre la eficiencia absoluta. El trilema nos obliga a decidir qué precio estamos dispuestos a pagar. Si queremos salvar la democracia, debemos aceptar una globalización mucho más moderada y permitir que los Estados vuelvan a cuidar de su ciudadanía.

Este post busca no solo informar, sino provocar una reflexión sobre cómo las instituciones deben adaptarse a una realidad donde la eficiencia ya no es la única métrica del éxito.

Cinefórum sobre "El chico que domó el viento"

Nos invitan al Cinefórum de DerechosEnRed, proyecto apoyado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y la Diputación Foral de Bizkaia. Será el próximo 4 de febrero de 2026 a las 17.30 horas en Romo Kultur Etxea (Getxo) y se proyectará la película "El chico que domó el viento".

Seguirá un debate a cargo del getxoztarra Eneko Arberas, responsable de impacto social de la Fundación Creamos de Ciudad de Guatemala y Begoña Guzmán, especialista en gestión cultural, educación e innovación social en UNEtxea.

El chico que domó el viento es una obra profundamente humanista que conecta cine, ciencia y educación. Dirigida con sobriedad por Chiwetel Ejiofor, la película narra la historia real de William Kamkwamba , un adolescente de Malawi que, en medio de una devastadora hambruna, logra construir un aerogenerador artesanal para salvar a su comunidad.

Ejiofor ha subrayado en diversas ocasiones su intención de mostrar el poder transformador del conocimiento , incluso en contextos de extrema pobreza. El guión, fiel al espíritu del libro, evita el sentimentalismo fácil y apuesta por un realismo contenido, donde la curiosidad científica y la perseverancia son los verdaderos motores del relato.

En el reparto destaca Maxwell Simba , convincente y natural como William, y el propio Ejiofor, que interpreta al padre con una mezcla de dureza y ternura que aporta profundidad emocional. Los actores han señalado el reto de contar una historia real sin edulcorarla, respetando tanto el sufrimiento como la dignidad de sus protagonistas. La película resulta especialmente valiosa desde una perspectiva educativa: celebra la alfabetización científica, el pensamiento crítico y la imaginación como herramientas de supervivencia y progreso. Un cine inspirador, honesto y necesario.

Entrada gratuita. Inscripciones en 620237036https://forms.gle