Todos los trabajos, comiendo se pasan

"El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo".
Proverbio vietnamita

Historia repetida

En tiempos de Franco, algunos jóvenes falangistas iban “espontáneamente” a la Embajada de su Graciosa Majestad para reclamar a gritos, y a veces a pedradas, la devolución de Gibraltar. El ministro de la Gobernación, Ramón Serrano Suñer, ofreció al embajador británico, si quería más guardias de protección.

Sir Samuel Hoare le contestó flemáticamente: “No, gracias; prefiero que me mande menos manifestantes”. En 2003, Aznar envía un millar de soldados de ayuda humanitaria,… para una guerra que ha patrocinado.

Ya que ha auspiciado la muerte de civiles, por favor, no sea cínico enviando después sanitarios a curar… a los militares atacantes por si se rompen una uña apretando botones desde 15.000 metros de altura, o por el peligroso “fuego amigo” y los inevitables accidentes de tráfico.

La máquina Enigma

El mejor relato por entregas leído en Internet.

¡Gracias a su autor, Román Ceano, y a Kriptópolis!

Así comienza:

En el verano de 1938, una pequeña localidad del condado de Buckingham vio perturbada su tranquilidad por la llegada de unos estrafalarios visitantes. Se trataba de hombres de aspecto próspero pero descuidado, acompañados por chicas que los lugareños juzgaron sospechosamente guapas y alegres. Estaban dirigidos al parecer por un tal Capitán Ridley, y decían que el motivo de su presencia era la caza. Ninguna de las camareras que les servían la cena en los hotelitos de la zona les oyó comentar anécdota cinegética alguna, lo cual era congruente con el hecho de que faltaban meses para la temporada. Lo que sí les oyeron comentar eran los opíparos almuerzos con que se obsequiaban.

Estos debían tener lugar en la propiedad llamada Bletchley Park, puesto que allí se dirigían todos en sus coches cada mañana y de allí volvían cada tarde. Todo el mundo en Bletchley conocía la finca, sin duda la mejor de la comarca. La había creado sesenta años antes un exitoso corredor de bolsa de Londres llamado Herbert Leon, deseoso de disfrutar de la vida rural de las clases altas victorianas.

Presidía la finca una mansión cuya fachada lucía una grotesca mezcla de estilos, que imitaba los palacios de las grandes familias rurales que habían sido reformados varias veces durante centurias. En la parte trasera había un gran patio, separado del edificio principal, donde estaban las cuadras, una enorme despensa donde guardar fruta fresca para el invierno y varias edificaciones auxiliares que recreaban de manera muy fidedigna el centro de operaciones de una propiedad rural... SEGUIR LEYENDO

Quousque tandem, Oteiza?

Ha muerto Jorge Oteiza, y se publicará su colosal biografía, repetida en todos los periódicos. Oteiza ha sido, indudablemente, uno de los mayores personajes de las artes plásticas del siglo XX, comparable a Picasso, Le Corbusier, Gaudí, Henri Matisse, Chillida o Henry Moore, pero para muchos de nosotros ha fallecido uno de nuestros padres espirituales.

En tu aposento etéreo y eterno, lleno de vacío, reencontrado con tu Itziar, toda tu fuerza encontrará destino. Te confieso, Jorge, mi voluntariosa admiración, que me sume en una orfandad plena por tu desaparición. Siempre me ha gustado releer "Quousque tandem”, tu insuperable ensayo de interpretación ética y estética del alma vasca. Nadie me ha influido tanto como tú, excepto Gabriel Zelaia, poeta de una hondura sólo comparable con la tuya. Lamento no poder estrechar mi subrayado ejemplar de tu obra, que se halla en mi hogar de vacaciones, donde los libros predilectos encuentran su tiempo.

Siempre admiré vuestra personalidad vehemente y radical, Oteiza y Zelaia, de sentimiento trascendente de la existencia, vuestro experimento vital renacentista de probar tantas artes, tantas expresiones, tantas formas de la misma esencia vasca, poética y pragmática, corpórea y sutil, radical hasta la hora suprema, como sólo algunos (vosotros y Chillida,..) habéis sabido condensar, significando la categorización de nuestro pueblo, recio y espiritual, celestial y telúrico a un mismo tiempo.

Siempre he pensado, contigo, que Euskadi también es un Cromlech circular y vacío, que sólo necesita de escultores que se lancen a vaciar la piedra en busca de la escultura que sus entrañas esconden. Cincelar, tallar, esculpir, labrar la piedra hasta descubrir la maravilla que encierra. Esa otra versión apacible del famoso microcuento de Monterroso: “Cuando despertó, Euskadi ya estaba allí”. Habremos de esperar, Jorge, pero… ¿hasta cuándo?