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El timo del cerrajero

Gatos negros...
¿Retorna un nuevo siglo de oro de la picaresca española, ahora con el esplendor de nuevos actores venidos de todo el mundo? La pregunta retórica no es ociosa. Hace unos minutos hemos sido víctimas de un timo bastante elaborado, en el que hemos caído porque utiliza una técnica curiosa. Parece que hay otras variantes con nombres parecidos, como este otro timo del cerrajero. En nuestro caso, el sistema ha sido el siguiente, indicando las pistas que nos han hecho confiar o desconfiar. Ha sucedido así...

Poco después de volver a nuestra casa, con un jardín que da a la calle, nos llaman a través de la reja. Eran las 19:30. Un joven, de unos 32 años, vestido normalmente, nos ha interpelado en inglés, pero pronto ha pasado a un castellano muy aceptable aunque con acento extranjero.

+1 La pregunta inicial era inocua y parecía normal, lográndose establecer la comunicación. ¿Dónde vive el presidente de esta urbanización de viviendas de verano, con una baja ocupación en estas fechas de diciembre? Le hemos indicado que no estaba en este mes, y que para qué quería estar con él.
+1 Nos comenta una noticia que sorprende y confunde a la vez. A ver si sabíamos que a mediodía habían robado en tres viviendas de nuestra fase. Una de ellas la suya, rompiendo un cristal y cogiendo las llaves que estaban sobre una mesa mientras hacían compras.
-1 Nos ha desconcertado tanto robo y no haber tenido noticia de ellos, habiendo estado con varios vecinos durante el día.
+1 Prosigue y se complica el enredo. Su mujer tiene miedo y ha insistido en cambiar la cerradura para evitar sorpresas en estos días de vacaciones que están pasando aquí. Hoy es festivo y sólo un cerrajero de urgencia ha aceptado el trabajo, pero les pide 424 euros. Por el cajero automático sólo les da 400 euros y por el momento les ha dejado en la calle hasta que entreguen los 24 euros que faltan. En realidad, así contado parece un engaño, pero el timador lo ha contado de forma tan compleja que hemos sido nosotros quienes hemos concluido que para resolver el caso le hacían falta 24 euros.
-1 ¿Un cerrajero ha venido y les ha cambiado la cerradura, pero no les deja entrar hasta que paguen? Tampoco estaba con el joven nadie más, ni la esposa, ni los hijos, ni en algún coche cercano donde supuestamente le esperasen. Cuando le preguntamos en qué vivienda, ha indicado la 35 que realmente corresponde a una cercana que se alquila.
+1 Le urgía contar con el dinero porque a las 20:00 el cerrajero ya no estaba y tendrían que pasar la noche en la calle.
-1 Podíamos haberle acompañado por la urbanización hasta ver dónde era realmente, pero la noche estaba caída, y si el caso era real el daño para una familia sería grave. Lo que pedía, sin pedirlo en ningún momento, eran "solo" 24 euros y si se trataba de un timo quizá acompañarle podía ser peor.
+1 Se los hemos dado, sabiendo como lo hemos comentado telefónica e inmediatamente con la familia y algunos amigos que era un timo al 90% de posibilidades.
-1 Se ha despedido sin mucha prisa, tras coger el dinero, algo que nos ha extrañado dado que supuestamente había de volver rápidamente adonde el cerrajero. Nos ha dicho que es holandés (algo que también nos ha extrañado dado que, aunque hay muchas nacionalidades entre los vecinos, ninguno es de esta). Nos ha dicho que volvería en media hora tras resolver el caso y que mañana, hacia las 9:30, nos devolvería el dinero.
+1 Francamente, nos ha podido el "espíritu blogger" y le hemos recompensado con 25 euros (no teníamos cambio) por la excelente representación y el cuidado guión de "Francisco" (como nos ha dicho que se llamaba en holandés). ¡Ah, y porque nos proporcionaba el post de hoy (que el apagado mercadillo de los martes no facilitaba)! Más nos engañan otros (bancos y políticos) y con menos arte...

Conclusión para evitar timos: No dar jamás dinero a extraños, socializar el tema de modo que intervengan más personas (que lo pueden ver con más claridad), hacer alguna mención de la policía (como llamarla, algo que ha descartado al decirnos que venía de denunciarlo) y retrasar la toma de decisión, porque a medida que pasa el tiempo el estafador pierde posibilidades.

Todo se hubiera evitado si: a) No se atiende a extraños que llaman a la puerta, como hacemos en la ciudad, o b) se indica que esperara a que llamásemos a otros vecinos para ver qué hacíamos luego entre todos, o c) si se deriva el problema hacia terceras personas (la policía, el vicepresidente,...), o d) se niega la mayor (no tenemos ese dinero en efectivo).

Esta es una estafa diseñada para extranjeros maduros (el coche de alquiler a la puerta parecía indicarlo) y a quienes no moleste desprenderse de 24 €, preparada en inglés aunque con una soltura en castellano que le permitía ejercer a la perfección su papel de "cuentacuentos". Pistas para su localización: Seguramente es un antiguo vendedor de casas, en inglés y castellano, que ha debido cambiar de sector y rebajar sus "comisiones". De dar con él, se le podría rehabilitar en ventas de casi cualquier cosa.
Reflejos de una puerta cerrada en un día lluvioso
Hay algún otro post nuestro con timadores veraniegos y más fauna humana, además de historias de timos. La foto superior es de otros gatos negros que hemos visto hoy por la zona, y la inferior de la puerta a través de la cual nos han timado (aunque esta noche estaba peor iluminada).

TED contra homeopatía y otras pseudociencias

Nueva lección de esa excelente Universidad Global de TED, en este caso con James Randi y su alegato contra los timadores que se aprovechan de la credulidad de la gente ignorante. Demuestra el nulo valor de la homeopatía o, peor aún, de los poderes paranormales de supuestos psíquicos que contactan con los muertos,... Su Web oficial de la Fundación Educacional para combatir estos fraudes: randi.org. Más conferencias TED subtituladas (ya hay muchas charlas traducidas). Activar "spanish" en "view subtitles". Vía: Fogonazos. Abajo, otro vídeo de Tim Minchin es un comediante, actor, músico y escéptico.

Supersticiones válidas

Una creencia contraria a la razón, una fe desmedida o una valoración excesiva respecto de algo, es decir, una superstición… ¿podría ser útil?

No hay superstición que no haya nacido de alguna necesidad humana, generalmente del desconocimiento o de la credulidad. En los albores de la historia de la humanidad, se explicaron los fenómenos complejos con causas simples, muchas veces absurdas e ilógicas… Al menos desde una perspectiva contemporánea, tras el avance del saber y la extensión de la educación.

“El nacimiento de la ciencia fue la muerte de la superstición”, sentenció el biólogo Thomas Henry Huxley. Sin embargo, todavía perviven muchas supersticiones en todas las culturas y civilizaciones, principalmente entre gente sencilla… o demasiado candorosa. Incluso el mismo Kant apuntaba que “La superstición es la poesía de la vida”. Naturalmente se refería a lo espontáneo, cándido e imaginativo de creer, por ejemplo, que una herradura protege a su dueño.

Lo cierto es que existen amuletos que incitan a la buena suerte, y otros conjuros que llevan a la desgracia. Entre los fetiches que conjuran a los malos augurios están: ponerse el cinturón de seguridad en los coches, beber agua (no hace falta que sea bendita, pero sí que sustituya al alcohol), coger un libro… y leerlo, apartar el tabaco y todo lo que se fuma,… Y entre los gestos que traen mala suerte pueden citarse: malgastar en loterías (trae pérdidas económicas… a casi todos), decir palabras malsonantes y más si van dirigidas a otros, usar la violencia o meterse en peleas, sobrepasar los límites de nuestras capacidades (conduciendo, bebiendo, comiendo,…) o creer en tonterías de timadores o curanderos en vez de escuchar a médicos y científicos.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/supersticiones.DOC

Matías, 'el Averías'

Semblanza basada en personajes reales, tipo Pepe Gotera y Otilio, algunos tan cercanos que hemos cambiado nombres y oficios.

Matías, o algo así, es el nombre ficticio de un barbero de carne y hueso. Sus estropicios capilares le han llevaron a conquistar tan merecido título, que está extendido por todo el barrio. Este tipo de personaje 'chapuzas' es frecuente en diversos oficios, pero se concentra especialmente en áreas como fontanería, albañilería, y otros gremios de la construcción en pequeña escala.

Su astucia consiste en una elaborada picaresca que comienza desplegando trastos que abandonan durante días para tomar posesión de una obra evitando la competencia, y termina con el tradicional arte de cobrar justo antes de que todo se desmorone… Sus 'hazañas' son legendarias y se propagan culpabilizando al conjunto del gremio, de modo que la clientela rebaje sus expectativas hasta un punto en el que ya nadie se queja… porque todos esperan lo peor.

Cuando ya no queda otro remedio, se les llama en la confianza de que lo que arreglen supere lo que, de seguro, van a estropear. Se les ruega aquello de “y, por favor, no rompan nada más”. Su caradura es legendaria, como sus inverosímiles excusas y explicaciones que únicamente se agradecen por el tiempo dedicado por gente tan altamente ocupada y retribuida, como bajamente cumplidora y preparada. Sus recibos y facturas de lápiz en papel de estraza del siglo XIX contrastan con sus abusivas minutas del siglo XXII. Su mejor descripción es: “De todo saben, pero de nada entienden”.

Todos hemos padecido sus desmanes. Como mera anécdota citaré que hace muchos años, en una céntrica calle de Bilbao me remendaba mi SIMCA 1000 un antiguo reparador de bicicletas, reciclado a motocicletas. Cada vez que desmontaba y ensamblaba el carburador le sobraban varias pequeñas piezas que, según él, eran innecesarias.

Quizá que hayan perdurado tanto tiempo sea más responsabilidad nuestra, sus sufridos clientes, que de ellos mismos. Ha llegado el tiempo de rechazar a timadores simpáticos y entrañables como “Manolo y Benito” y buscar auténticos profesionales. Que sean competitivos, tanto en sus trabajos como en sus tarifas.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/averias.DOC
[Hay lugares donde hasta la bruja es... Avería]

Seguros inseguros

La fusión de aseguradoras deja indefensos a los asegurados, porque imposibilita que un seguro nos defienda contra sí mismo.

Hace más de 7 meses mi vecino del 3º se fue de vacaciones mientras encomendaba a una casa de decoración la remodelación de sus cuartos de baño y cocina. Esta empresa subcontrató a una cuadrilla de rumanos para picar el suelo de baldosas. Emplearon un inapropiado martillo neumático y en un tiempo récord levantaron todo el enlosado,… mientras resquebrajaban techos y paredes de dos viviendas del 2º. Tras avisar del desastre, se nos indicó que rápidamente se solventaría todo al coincidir en AXA todos los seguros de la comunidad, de los tres vecinos y de la empresa responsable de la chapuza.

Entonces comenzó un rosario de engañifas y dilaciones con decenas de llamadas: Que había sido tramitado mal (por parte de AXA), que le darían prioridad absoluta, que habíamos de coincidir los dos vecinos afectados en las fechas de arreglo, que si preferíamos un cheque (irrisorio) o la reparación con sus gremios, que si eran precisas nuevas visitas de peritos o de supuestos reparadores (han venido en 5 ocasiones), pero los vecinos del 2º seguimos con las habitaciones impresentables 200 días después.

Desconocíamos que, tras la absorción de Aurora Seguros por parte de AXA, nuestra aseguradora se había convertido en un organismo de cobrar recibos y sus agentes en meros comisionistas que jamás solucionan nada. En sus numerosas oficinas sólo están autorizados para hacer pólizas, pero nadie sabe cómo indemnizar. Déjenme darles un consejo: No contraten estas multinacionales aseguradoras, supuestos líderes mundiales en clientes, pero no en servicio. Así se evitarán topar con una nueva variante de la sempiterna especie de los timadores sinvergüenzas.

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2005/axa.htm

Ciencia contra casino

El “no va más” del juego derrotado gloriosamente por el “sí va más” de la tecnología.

El pasado marzo tres ingeniosos jugadores derrotaron al Casino del Hotel Ritz de Londres, en una operación que al cabo de nueve meses ha sido declarada legal. La primera noche ganaron 200.000$ y volvieron al día siguiente para embolsarse otros 2.000.000 de dólares, mediante un sofisticado dispositivo láser y un microchip escondidos en un teléfono celular. Una microcomputadora conectado a un escáner láser supo deducir con una precisión de 6 casillas dónde caería la bola en función de su posición y velocidad de lanzamiento, así como del giro de la ruleta, en menos de dos segundos enviando un mensaje a la pantalla del móvil antes de que se escuchara el clásico "rien ne va plus".

El grupo, formado por una rubia húngara descrita como "guapa y elegante" y dos acompañantes serbios, fue arrestado por Scotland Yard a petición del casino, quedando en libertad bajo fianza durante nueve meses y sin poder abandonar el Reino Unido. Esta semana la policía ha renunciado a pedir su procesamiento porque no se ha cometido ningún acto delictivo contra la Ley del Juego. Esta Ordenanza británica promulgada en 1845 condena a los timadores que interfieren físicamente el trayecto de la bola o el movimiento de la ruleta, pero no prevé que su trayectoria pueda ser calculada.

El “trío del láser” ha quedado en libertad sin cargos y con todas sus ganancias, gracias al aprovechamiento de las nuevas tecnologías que han sabido ampliar a 6/37 la probabilidad de acertar (1/37), que se cobra a 36 veces lo apostado. El azar, excepto la incertidumbre de Heisenberg, no existe a escala macroscópica: sólo es complejidad de un problema resoluble algún día. Einstein dijo que “Dios no juega a los dados”; entonces, ¿por qué todavía quedan humanos que sí juegan al azar?

Estampas veraniegas

A punto de hacer las maletas para la vuelta, y con el síndrome postvacacional galopante, conviene recordar esos momentos inolvidables con los que cada verano se nos martiriza. Quizá para atormentarnos suficientemente baste la jornada de ayer. Comenzamos el día con un estruendoso rugido de aviones que parecían precipitarse sobre los tejados de nuestras casitas de playa. No se trataba de los acrobáticos vuelos periódicos, sino que dos F-18 pasaban en vuelo rasante a menos de 30 metros de altura sobre las abarrotadas poblaciones costeras de Pilar de la Horadada y Dehesa de Campoamor, girando sobre sí mismos y cruzando entre los edificios más altos, para epatar a alguna muchacha queremos suponer piadosamente, con esos cacharros de 6.500 millones de pesetas cada uno en un viajecito que sólo en combustible cuesta 3 millones de aquellas viejas pesetas que los pilotos no pagan de su bolsillo. Después de sacar de las camas y de los apartamentos a veraneantes y oriundos, que en camisón y pijama maldecían desde las calles, desaparecieron tras dejarnos la sobrecogedora sensación de que el 11-S todos habíamos aprendido algo: unos a ser más asustadizos y otros a ser más bravucones.

Para proseguir el día, ya en otra escala acústica, pasaron todos los vendedores ambulantes: panaderos, meloneros, mieleros, afiladores, tapiceros,… tres o cuatro veces por si habíamos olvidado revestir algún sofá entre pasada y pasada. Por último, aparecieron los que no habíamos visto en todo el verano: los timadores a domicilio. La misma pareja joven, acompañada de un tercer miembro por si había que escabullirse en un santiamén. Llaman a los timbres con desparpajo, y al asomarnos les reconocimos. Les preguntamos que si era publicidad o ventas que no nos interesaba. Que no, respondieron. Bajamos y ya con ellos delante les anticipamos que nada de huerfanitos, animales protegidos, ni apoyo ecologista. Que no, repitieron. "Bueno, ¿de qué se trata esta vez [el timo, no añadimos]?" ¡Venimos de parte de la "ciudad de los muchachos"! "¡Ya era hora!", contestamos exaltados con prontitud. Se sobresaltaron un poco y más cuando dijimos: "Les esperábamos hace días. ¿Vienen a recoger los nuestros?, porque no sabemos qué hacer con ellos". Palidecieron y huyeron más presurosamente que si hubiesen topado con algún infrecuente policía municipal de servicio que insólitamente estuviese fuera del cómodo coche policial de paseo.