La aberración del carabinero

La ABERRACIÓN del CARABINERO

Lo ACONTECIDO no es ANECDÓTICO, ni un SAINETESCO ANESTÉSICO, ni un SOUVENIR del UNIVERSO, sino el PREFACIO de una PROFECÍA. No es para EMOCIONAR a nadie, pero un CAMIONERO, PAVOROSO y VAPOROSO, está sembrando en Washington el PÁNICO, y le COPIAN en todo el mundo. Un BELICOSO en la ciudad del OBELISCO. Un APOLÍTICO en la sede del CAPITOLIO. Un ANÁRQUICO para ACOQUINAR a todos. ¿Un CAMION en un CAMINO, o un SORTEADOR SOTERRADO SUBMARINO en el URBANISMO? Método CARTESIANO: ESTACIONAR y matar. La LOCURA OCULAR de ver caer a su víctima. PREGUNTA PURGANTE: ¿Tú podrías contemplar el disparo? La BESTIALIDAD con una ESTABILIDAD impropia.

Sólo por su LOCUACIDAD ha CLAUDICADO: Es un CONVERSADOR CONSERVADOR. Sin VACILACIÓN ni CAVILACIÓN, hace su TASACIÓN el SATÁNICO: Diez millones por no matar. Es su PRESUPUESTO SUPERPUESTO a su ADMONICIÓN de DOMINACIÓN. Nos convierte en MARIONETAS MONETARIAS, un PRAGMÁTICO PICTOGRAMA ni PONDERABLE ni PERDONABLE. IRÓNICAMENTE el RENACIMIENTO MEDIOCRE y MERECIDO, SUGERIDOR y RESURGIDO, FAVORECIDO y VOCIFERADO, del RESUMIDO SUMIDERO y de la SUPURACIÓN de la USURPACIÓN del bien por el mal. Es para ANGUSTIARSE y SANTIGUARSE.

Metas y mitos

Ratos: Los que he necesitado para escribir esto y los tres minutos que empleará usted en leerlo.

Retos: Los que significan simplificar a unas líneas el “problema vasco”, de modo que sea comprensible por todos, los vascos y el resto de la humanidad.

Ritos: Los que han rodeado de mixtificación este tema, desde la independencia del “paraíso perdido” hasta la Constitución eterna de la “grande y única patria”.

Rotos: Como nos sentimos de dolor y hastío por tanto fanatismo, tanta muerte, tanta violencia, y por tanta desunión entre todos.

Rutas: Las que deben abrir los líderes políticos, los partidos y la sociedad civil para ser debatidas pacífica y democráticamente, con serenidad y rigor, sin vetos ni prejuicios, respetando la pluralidad.

¿Tan difícil es comprender que hay vascos que se sienten españoles, o franceses, además de vascos, y que hay vascos que sólo se sienten vascos?

Las rutas deben permitirnos seguir conviviendo juntos y ofrecernos a todos una vía de defensa de las ideas propias. Así convergeremos en una sociedad más tolerante en la que quepamos todos.

Biblioteca: demasiados volúmenes y pocos libros

"Los que leen muchos libros son como los masticadores de hachís. Viven en un sueño. El veneno sutil que penetra en su cerebro les hace insensibles al mundo real. Día llegará en que todos acabaremos por ser bibliotecarios y todo habrá terminado para nosotros."
Afernandez, en Leer
Mikel Agirregabiria Agirre

Querubines extraterrestres

Ellos ya están aquí; yo los he visto. Hace diecinueve años que descubrí el primer extraterrestre. Fui abducido hasta su presencia paranormal. Fue un estremecedor e inolvidable encuentro en la tercera fase. Yo tenía entonces treinta años y creía saberlo todo. Cuando la deidad, porque era ELLA, se apareció ante mí, se me nubló la vista, pero al aproximarme clarividentemente intuí que me hallaba ante un ser superior. La inteligencia de su especial mirada y la armonía de sus movimientos definían por antonomasia el concepto de belleza. Era majestuosa y sublime. El candor que desprendía toda su persona se manifestaba en minúsculas acciones, aparentemente inconexas, pero que proclamaban abiertamente su perfección. No era un espécimen de este planeta. Obviamente era una criatura celeste.

Pocos años después, se le agregó otro aliado galáctico, un ejemplar sideral. Precursora y sucesor telepáticamente mantenían la bonachona y tolerante supremacía sobre el género humano preexistente, si bien entre ambos había profundas desemejanzas que exigían una consideración individualizada. Después he comprobado que no están solos, que muchos otros compañeros suyos aparecen infiltrados por doquier, pese a que nadie quiere verlos como sujetos aventajados y menos aún admitir el inmenso poder que atesoran.

Usted, amigo lector, también los debe haber avistado. Aunque le hayan pasado desapercibidos en un primer momento, los podrá recordar si recapacita sobre los detalles que les delatan. Anatómicamente son antropomórficos, con un lejano aspecto humano cambiado de escala. Pequeña estatura, gran cabeza, pelo ralo o inexistente, coloración diversa y cambiante, emisión de sonidos psicofónicos, complejos sistemas de alimentación que se ajustan gradualmente, desplazamiento torpe en nuestro pesado campo gravitacional desconocido para ellos durante su viaje de venida en el ‘ovni’ que les transportó.

Su capacidad cognitiva es insondable con los parámetros de nuestra atrasada educación convencional. Su insurrecta creatividad es inagotable y su insensata afectividad a flor de piel despierta una irresistible ternura. Desconcierta su estado emocional biestable: pueden ser plenamente felices o pueden sumirse en una infelicidad desoladora cuyo dolor nos resulta insoportable. Aprenden rápidamente las costumbres de la colonización contactada, así como los usos y lenguajes humanos: uno, dos, tres o siete idiomas si sus interlocutores les adiestran.

Todas sus cualidades son positivas y en un grado desconocido para nosotros. Solamente una de estas propiedades, su adaptabilidad - la máxima facultad de cualquier forma de vida-, se vuelve contra ellos, y por ende contra nosotros mismos. En su deseo de aprendizaje de otras civilizaciones, se integran tanto en las sociedades donde hay desembarcado que pueden perder su propia identidad. De hecho, la mayoría se insertan con tal conveniencia que se desvanecen en el grupo humano al que se habían incorporado, y con el tiempo se olvidan de su peculiar destino. Si el entorno en el que son recibidos lo impone, se metamorfosean en simples y anodinos humanos adultos, indistinguibles de sus tutores.

ELLOS no constituyen peligro alguno para nuestra caduca civilización. Por el contrario ofrecen la más inmensa oportunidad, hasta ahora inédita, de pervivencia y futuro. Algunos gobiernos no saben cómo tratarlos y prefieren ocultarlos (con sus ‘Men in Black’), ignorarlos o desconocer su existencia para conservar un fútil control vetusto. Los poderes fácticos les envían embajadores inflados por la edad, que recusan su singularidad alienígena. A veces, intermediadores ineptos y autoritarios que desdeñan su supuesta impericia y explotan su pacífica ingenuidad, tratándoles como bobos enanos, simplemente porque ELLOS no dominan los arcaicos elementos de nuestra rudimentaria y vetusta cultura.

Algunas autoridades terráqueas desconfían y no toleran que una dedicación mayor a estos extraños entes ya localizados, un mayor esfuerzo para comunicarnos con ellos y para comprenderles mejor, podría mejorar nuestra viabilidad futura como terrícolas o al menos, y en el prosaico discurso actual puede ser más vendible, incrementar la mezquina competitividad entre subsociedades terrestres. Con los secretos que ellos pueden aportarnos podríamos cambiar radicalmente nuestras vidas. Increíblemente, en lugar de observarles y aprender de ellos, tras comprobar su candidez algunos se empeñan en manipularles, truncarles y asemejarles a nuestra medianía.

Pero otros, más esforzados, pretenden establecer las pautas de este enlace entre estos dos universos. Aspiran a compartir eficazmente la visión inédita que ELLOS aportan a nuestra heredada realidad pertinaz, pero transmutable. Y con ELLOS siempre se gana. Algunos de ELLOS siempre sobreviven a la mediocridad y fecundan la Tierra.

Como en ET o el matrimonio Clark que recibió a Superman, también nosotros hemos sido bendecidos por un regalo celestial. Mi esposa y yo nos enorgullecemos infinitamente de nuestros propios aliens, que han consentido en pertenecer a la familia, aceptando los nombres con los que les designamos inicialmente e, incluso, han adoptado nuestros apellidos.

Nota final: Si usted, por no ser ya uno de ELLOS, no los ha reconocido, sustituya el término ELLOS por los HIJOS o los NIÑOS.

Dedicado a la etapa educativa de 0-3 años.

El Principio de Dilbert

"Los trabajadores más ineficientes son trasladados sistemáticamente a los sitios de trabajo donde pueden causar menos destrozos, es decir, la dirección de la empresa".
Dilbert
Mikel Agirregabiria Agirre

Goles y votos

Hay grandes clubes de fútbol, que seguramente son mucho más que un club. Tú, y sólo tú, sabes cuál es tu equipo predilecto: Athletic, Real Madrid,... Serás un forofo que lo pregona a todas horas, o un simple seguidor que cada domingo consulta los resultados. Todos sabemos que hay otros equipos casi tan importantes: Barcelona, Manchester, Milan, Bayern... y otros clubes que -aunque sus vitrinas estén menos llenas de trofeos- para sus seguidores también lo son todo.

Detrás de un equipo de fútbol hay muchísima gente: los socios que pagan cuotas; los espectadores que compran regularmente u ocasionalmente entradas para ir al estadio; los televidentes o radioyentes que no se pierden ningún partido; y los seguidores que sienten sus colores como un elemento de alegría, a veces de pena, y siempre de lealtad. Tu equipo favorito es algo que forma parte de tu vida, que te define, que te diferencia de otros y te funde con tu afición, incluso que te acerca a los aficionados contrarios por el hobby común. Pero muy pocos viven realmente de este deporte, sólo los jugadores (que son profesionales sólo un breve período de su vida), el entrenador... Para la ingente masa de los hinchas, el equipo de su preferencia es sólo un elemento más de identidad, en la complejidad de cada ser humano.

La mayoría de nosotros somos de un equipo, toda la vida, seguramente en función del lugar de nacimiento. Algunos tienen una doble afición, un equipo grande y otro más local y modesto. Es legítimo y puede dar dobles satisfacciones, pero también puede crear conflictos internos en sus encuentros, a menos que militen en categorías diferentes. Otros, muy pocos, se cambian de equipo, por los malos resultados, o porque ellos evolucionan. No están bien vistos, ni en el nuevo equipo, pero están en su derecho. Por último, los peores, son los falsos seguidores. Son activos espectadores, que se agrupan en una zona del campo, y que con su violenta actitud insultan y protagonizan hechos lamentables. A pesar de que incluso hay asesinos entre ellos, como lo prueban algunos trágicos crímenes de inocentes seguidores adversarios, sólo se puede confiar en que serán reducidos por la justicia y la policía, y definitivamente reeducados por la presión de una sociedad que repudia sus actos.

Los matones de Ultrasur, con sus desmanes y actitudes fascistas, e incluso con los abominables crímenes que se cometen en las inmediaciones del estadio, no menoscaban la validez y legitimidad de la afición merengue. La existencia de esos contados asesinos, y de sus adláteres delincuentes que destrozan el mobiliario urbano, en nada beneficia a su club. Pero su contraproducente proceder no debe criminalizar a toda la afición, a pesar de que todos ellos compartan el mismo objetivo: que gane el equipo de sus amores.

No son lo mismo los asesinos que los marginales y peligrosos gamberros, o que los exaltados que les jalean, y todos éstos poco se parecen a la multitud, en la que se escudan, compuesta por apacibles ciudadanos que son fervientes aficionados del juego limpio. Tampoco es lo mismo ETA, que Batasuna; ni es lo mismo Batasuna, que EAJ-PNV, o que el sentimiento abertzale. La vil existencia de ETA no deslegitima, únicamente entorpece, las aspiraciones del pueblo vasco, sean éstas las que democrática y libremente se expresen.

Esta metáfora, como siempre, tiene sus limitaciones, sobre todo porque apela a la emoción, al tiempo que a la razón. Además, aquí y ahora, hasta hemos llegado a que los fanáticos amenacen con dinamitar a las otras peñas, o que los árbitros y los comentaristas nos vengan con el uniforme del otro equipo. Pero la inmensa mayoría del fair play se impondrá y disfrutaremos con grandes partidos, a veces ganando, otras veces empatando y, en muchas ocasiones, perdiendo.

Este símil no pretende explicarlo todo, pero los educadores y los padres contamos historias y fábulas para que podamos entendernos mejor los unos con los otros, y comprender que la vida es más que el fútbol, y mucho más que la política.