Una vez más repetiremos el poema "Las guerras mienten", una reflexión desde la perspectiva de nuestro admirado Eduardo Galeano (muchos más posts). La afirmación de que «las guerras mienten» no es una frase hecha o un eslogan pacifista vacío, sino una observación profunda sobre cómo los conflictos armados distorsionan la realidad, manipulan el lenguaje y secuestran la verdad. Eduardo Galeano, el periodista y escritor uruguayo, comprendió esta verdad con la claridad de quien ha visto de cerca cómo se fabrican las narrativas del poder mientras se silencian las voces de quienes padecen las consecuencias reales de la violencia.
Toda
guerra comienza con una mentira o, al menos, con un espectro de mentiras
cuidadosamente tejidas. Los conflictos armados no se declaran simplemente por
el deseo de combatir, sino que requieren de un relato legitimador, una
narración que convenza a poblaciones enteras de que la violencia es necesaria,
justa o inevitable. Galeano reconocía que el primer arma de cualquier potencia
militar no es el fusil o la bomba, sino el control de la narrativa: qué se
cuenta, cómo se cuenta y, crucialmente, qué se oculta. Las imágenes que llegan
a nuestras pantallas, las palabras que eligen los comentaristas, los datos que
se publican y los silenciados estratégicamente configuran una realidad que
raramente coincide con la experiencia vivida por los afectados.
La ética política de Galeano residía precisamente en su compromiso con desmontar estas mentiras, en su obsesión por restituir la verdad a través de la palabra. Su periodismo y su escritura literaria funcionaban como actos de resistencia: cada artículo, cada crónica, cada poema era un esfuerzo por nombrar lo que otros pretendían ocultar, por devolver dignidad a los invisibilizados, por hacer que la realidad de los despojados fuese audible en medio del fragor de la propaganda oficial. Escribir contra las guerras significaba, para Galeano, escribir la verdad que ellas intentaban acallar.
La
educación en tiempos de conflicto adquiere entonces una importancia capital. Si
las guerras prosperan en la ignorancia y la desinformación, la educación
crítica —aquella que enseña a cuestionar las narrativas oficiales, a buscar
fuentes diversas, a escuchar las voces marginadas— se convierte en una forma de
resistencia pacifista. Galeano nos recuerda que nuestra responsabilidad como
lectores, ciudadanos y pensadores es la de permanecer vigilantes ante las
mentiras que se nos presentan como verdades.
En nuestros días, cuando las guerras continúan y las mentiras proliferan en múltiples canales, la lección de Galeano permanece vigente. La lucha por la paz no es únicamente un combate militar o diplomático; es también una batalla por la verdad, por el derecho a narrar nuestras propias historias, por la capacidad de construir significado frente al ruido de la propaganda. Las guerras mienten porque necesitan mentir para existir. Nuestra tarea es insistir en la verdad, en toda su complejidad e incomodidad.
Eduardo Hughes Galeano nació en Montevideo, Uruguay, en 1940. Desde joven se dedicó al periodismo, trabajando como redactor y director de la revista Marcha, uno de los espacios intelectuales más importantes de América Latina. Su obra se caracterizó por combinar el rigor informativo con la sensibilidad literaria, creando un estilo propio que desafiaba las fronteras entre periodismo, ensayo y creación narrativa.
Perseguido por la
dictadura militar uruguaya, Galeano se exilió en 1973, viviendo en Argentina,
España y México. Durante estos años escribió su obra más conocida, «Las venas
abiertas de América Latina» (1971, leer en PDF), un análisis apasionado y crítico de la
historia económica y política del continente, así como sus célebres «Memoria
del fuego» (1982-1986) y «El libro de los abrazos» (1989). Su escritura se
caracterizaba por defender a los olvidados, cuestionar las verdades oficiales y
reivindicar el poder transformador de la palabra.
Galeano fue un
intelectual comprometido con la justicia social, la paz y la dignidad humana.
Su legado trasciende sus libros: su manera de entender la política, la ética y
la educación como actos inseparables de la resistencia contra la mentira y la
opresión permanece como referencia fundamental para quienes creen que otro
mundo es posible. Falleció en Montevideo en 2015, pero su voz sigue
interpelando a lectores de todo el mundo.
“Las guerras mienten”: Eduardo Galeano nos recuerda que antes de las bombas llegan las palabras. Narrativas que disfrazan intereses, convierten invasiones en “liberación” y silencian a las víctimas. https://t.co/aVsSaMBIXc Leer a Galeano hoy es un acto de resistencia crítica… pic.twitter.com/jZPGu53p8s
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) March 18, 2026

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