Menos que coches, mejor la parodia que la propaganda que imita
Razones para usar UBER
- Precio muy competitivo de UBER, muy inferior a los taxis y que casi iguala el del transporte público. Por ejemplo: Desde el aeropuerto CDG de Roissy París a nuestro hotel en Marais para seis personas fue en Metro + tren, 62€, en UBER 70€ (más 2 de propina voluntaria) y en taxi hubieran sido 125€.
- Exactitud en el precio estimado del servicio, que en las tres ocasiones que utilizamos un vehículo UBER el precio final fue el anunciado previamente.
- Comodidad y rapidez en acudir, viendo exactamente cuánto quedaba para que llegase el vehículo UBER y luego hasta llegar a destino (usamos una furgoneta VAN siempre Mercedes Clase V para llevar cómodamente hasta 6 pasajeros, y un vehículo estándar, un Volkswagen Passat-y nos quedamos con ganas de probar un ecológico Green, por ver si era un Tesla S como los UberONE de Madrid).
- Coches negros en perfecto estado (con menos de 6 meses de antigüedad), limpios, con conductores que hablaban exactamente en la medida que se les requería, sin dudas del recorrido, con cargadores de móviles (ver imagen) y sin dilación en el pago final.
- Ubicuidad absoluta, en los hoteles y lugares de referencia abundaban los UBER de modo mucho más abundante que los taxis convencionales.
- Perfectos para turistas, sin problemas de comunicación por idiomas diferentes,...
- Lástima que en España apenas estén presente UBER como competencia,... Apenas en Barcelona, Madrid, Málaga,...
Renault Twizy, el segundo coche de la casa
En el Concesionario Gaursa Autoak también hemos admirado y fotografiado un Renault Fluence Z.E. (imágenes), del que también nos gustaría hacer una prueba. Conversando con Javier Peña hemos descubierto que es extensible la oferta de recibir gratuitamente un Twizy 45 al adquirir no solamente un Renault Espace, sino con la compra de cualquiera de los Renault Latitude y con casi todos los Renault Laguna. Sorprende que magnífica oferta de renovar todo el parque automovilístico de un hogar no esté más destacada en la publicidad convencional o en la propia web oficial de Renault, donde hay que buscarla en la letra pequeña.
Adjuntamos, bajo este párrafo el vídeo de la primera parte del viaje. Posteriormente, hemos dispuesto de la oportunidad de apreciar directamente la conducción del Renault Twizy.
Gig Economy, la uberización del trabajo
Por supuesto, ojalá nadie tuviese como único empleo las fórmulas baratas y deleznables de Economía Gig. Pero puede ser un complemento en casos muy variados de situaciones diferentes. Por ejemplo, para completar pensiones insuficientes.
La jubilación ya no es lo que solía ser, o puede que pronto no sea lo que debiera. Por otra parte, muchas personas jubiladas se encuentran buscando formas más significativas de pasar su tiempo. Para probar algo diferente, salir y conocer gente y complementar los ingresos en la jubilación. Muchas veces estos llamados "ingresos colaterales" son facilitados por la tecnología digital y el teletrabajo.
Un 40% realiza actividades casuales para conseguir un sobresueldo, por ejemplo paseadores de perros. También puede venir de una oportunidad complementaria, por ejemplo un profesional con furgoneta que en tiempos muertos entrega paquetes de Amazon. El 14% es reacio a trabajar así pero solo puede optar por este tipo de relación laboral, aunque preferiría trabajar por cuenta ajena. Por ejemplo los conductores de Uber con licencia propia. Y por último el 16% restante, que se trata de personas con graves problemas financieros que necesitan dinero a toda costa y rebajan su categoría profesional o seniority. Por ejemplo parados de larga duración que se dedican a ser riders de Deliveroo.
Pegatinas o distintivos ambientales vehículos según la DGT

En este mes de julio de 2016, hemos recibido nuestro distintivo los 100.000 propietarios de vehículos catalogados como ECO -turismo, furgoneta ligeras, vehículos de más de 8 plazas y vehículos de transporte de mercancías clasificado en el Registro de Vehículos como vehículos híbridos enchufables con autonomía de menos de 40 Km., o no enchufables (HEV) como este Lexus, o propulsados por gas natural o gas licuado.Mi próximo coche
Cuando cambie de automóvil, mi elección va a sorprender a todos. Algunos podrán pensar que me voy a pasar a un modelo más moderno, eléctrico o híbrido, pero no será así. Otros, quizá piensen que me decantaré por un automóvil más lujoso, amplio y cómodo, pero tampoco será el caso. Fallarán, así mismo, quienes apuesten por la opción funcional de que elegiré un auto pequeño, para callejear entre calles, suficiente para cuando los hijos ya han crecido y viajan por su cuenta.
He decidido optar por un gran vehículo que reúne todas las ventajas, en ciudad y carretera, aunque sólo los más perspicaces lo hemos advertido. Sus inmensas cualidades son las siguientes:
1ª Se aparca en cualquier lado, incluso encima de las aceras, y sin pagar OTA (no, no es una bici);
2ª Corre más que nadie por las autopistas (no, no es una moto);
3ª Tiene preferencia en todos los cruces e intersecciones (no, no es un gigantesco camión);
4ª Las rozaduras o accidentes no le afectan (no, no es un auto de choque);
5ª Nunca le ponen multas (no, no se trata de ir a caballo);
6ª No paga seguro, ni impuesto de circulación, ni nada (no, no es un taxi); y
7ª Es muy barato, de adquisición y de mantenimiento (no, no es caminar a pie)…
¿Más referencias? Estacionan en pasos de cebra, no les piden seguro y suelen conducirlos imberbes tan novatos como imprudentes, que nunca son sus propietarios. ¡Vale, lo diré! Me refiero a alguna destartalada furgoneta de reparto que, según parece, puede incumplir impunemente todos los códigos de circulación, de seguridad y de urbanidad.
Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2008/coche.DOC
Perfect Days: Lección de felicidad y sabiduría cotidianas
Hay películas que no cuentan una historia, sino que son una manera de mirar. Perfect Days (2023), de Wim Wenders, pertenece a esa categoría infrecuente y valiosa: la del cine que no aspira a sorprender sino a desacelerar, a devolver al espectador la capacidad de reparar en lo que siempre estuvo ahí.
El director: Wenders y su amor por Japón. Wim Wenders nació en 1945 en Düsseldorf y formó parte de aquella corriente cinematográfica conocida como el Nuevo Cine Alemán. En 1984 ganó una incontestable Palma de Oro con la mítica París, Texas y continuó cosechando éxitos con El cielo sobre Berlín, donde reivindicó su estilo de explorar la pérdida y la incomunicación desde un punto de vista elegíaco.
Su relación con Japón es antigua y profunda: en 1985 había rodado Tokio-Ga, sobre la vida del director Yasujiro Ozu, el cineasta con el que, según sus propias palabras, más había aprendido en su vida. Perfect Days es, en cierta medida, el reencuentro definitivo con esa influencia: Wenders hizo esta película en Tokio, íntegramente hablada en japonés y con actores de ese mismo origen, afirmando que cada vez que regresa a Japón tiene la inequívoca sensación de estar en su casa.
El origen de la película es tan peculiar como su resultado. Wenders recibió una invitación a Tokio de Koji Yanai, hijo del magnate fundador del gigante textil Uniqlo, y lo que en principio debía ser un cortometraje o serie sobre los modernos retretes públicos de la ciudad —diseñados por arquitectos de renombre como Tadao Ando o Kengo Kuma— se transformó en algo mucho mayor. El director encontró en ese encargo humilde la semilla de una historia universal.
El guion: dos miradas, una voz. El guion es obra conjunta de Wenders y el productor japonés Takuma Takasaki. Takasaki, conocedor profundo de la sociedad tokiota y de sus códigos de silencio y cortesía, aportó la textura local y la verosimilitud del personaje; Wenders, la mirada contemplativa del viajero que ve lo que los nativos ya no saben ver. El resultado es una escritura que prescinde casi por completo del diálogo explícito: los personajes comunican con gestos, miradas y rutinas. El guion no explica; sugiere.
El reparto: Yakusho y la actuación del siglo. El protagonista absoluto es Kôji Yakusho, nacido en 1956 en la prefectura de Nagasaki, uno de los actores más populares y prolíficos del cine japonés contemporáneo, que comenzó su vida profesional como empleado de ayuntamiento antes de lanzarse a su carrera artística. Su Hirayama —limpiador de baños públicos, lector empedernido, coleccionista de casetes, fotógrafo de árboles— es una proeza de contención: Wenders le había dado muy poca información sobre el personaje, lo que obligó al actor a construirlo desde adentro, con una economía expresiva que recuerda a los grandes del cine silente. Su actuación le valió el premio al Mejor Actor en el Festival de Cannes 2023. Le acompañan con solidez Tokio Emoto como Takashi, el joven colega irresponsable que funciona como contrapunto cómico y existencial; Arisa Nakano como Niko, la sobrina que irrumpe en la vida de Hirayama abriendo grietas en su pasado; y Yumi Asou como Keiko, la hermana con quien el protagonista mantiene una relación envuelta en silencios que lo dicen todo.
La historia: el esplendor de lo ordinario. Hirayama lleva una existencia meticulosamente organizada: disfruta de pequeños placeres como escuchar música en casete, leer literatura clásica en librería de segunda mano, fotografiar árboles y observar el mundo con atención casi poética. No hay trama en el sentido convencional. La película sigue sus días con una fidelidad casi documental: el despertar al alba, la furgoneta recorriendo Tokio al son de Lou Reed o Patti Smith, la limpieza minuciosa de los retretes de diseño, el almuerzo bajo los árboles, la lectura nocturna. A medida que la historia avanza, encuentros inesperados van revelando capas ocultas de su historia personal, marcada por decisiones dolorosas y una renuncia voluntaria a una vida más convencional. Pero Wenders no resuelve ni juzga: deja que cada espectador llene el vacío con sus propias preguntas.
Un concepto japonés atraviesa silenciosamente toda la película: el komorebi, esa palabra sin equivalente en español que designa la luz que se filtra a través de los árboles, esos pequeños y bonitos espectáculos que damos por sentados o que ni siquiera vemos. Hirayama los fotografía con devoción casi religiosa. Wenders los filma con la misma.
Un film necesario. La fotografía de Franz Lustig, habitual colaborador de Wenders, emplea un formato de pantalla reducido que funciona adecuadamente, creando una intimidad que amplía paradójicamente el mundo interior del personaje. La banda sonora —Lou Reed, Patti Smith, Van Morrison, Nina Simone— no es decorado sino argumento: cada canción dialoga con el estado emocional de Hirayama con una precisión que la dramaturgia convencional jamás alcanzaría.
Que Perfect Days haya sido nominada como la primera película de un director no japonés para representar a Japón en los Óscar dice mucho sobre el talento de Wenders y demuestra su profundo respeto por la cultura nipona. Pero más allá de premios y reconocimientos, esta película importa porque hace algo que el cine hace muy pocas veces bien: convencer al espectador, durante dos horas, de que una vida sin ambición desmedida puede ser verdaderamente plena. Salir de la sala y mirar los árboles de otra manera es, quizá, la mejor crítica que cabe escribir sobre ella.
¿Vivimos demasiado rápido? 🎬 'Perfect Days' de Wim Wenders es la obra maestra que necesitas ver hoy. https://t.co/ZKi9EbR2xt Más que una película, es una lección de vida ante la prisa contemporánea. Kōji Yakusho nos regala una actuación magistral (Premio en Cannes) encarnando la… pic.twitter.com/LXpyE76scp
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) June 10, 2026
El gitano agitado
Hoy, aun estando de baja laboral, me he presentado a un examen. En la entrevista final, he revivido una sensación extraña pero conocida.Un examen oral, última fase de una larga prueba, me ha recordado aquella historia verídica de un popular gitano. Aquel viejo calé se había propuesto muchas veces obtener el carné de conducir. Una vez más, en medio de gente muy joven, esperaba angustiado el momento de sentarse en el pequeño coche de la auto-escuela, con el que tanto había practicado.
Llegado el examinador y sentado atrás, le indicaba por dónde transitar o aparcar. Arrancaba, conducía despacio, trataba de cumplir con todo lo reglamentado por el código de la circulación,… Pero siempre le pedían parar y le suspendían. Algo que no había tenido en cuenta, el nerviosismo evidente, y algún error imperdonable en el ejercicio final. Lo había sufrido demasiadas veces y parecía predestinado a pifiarla en cualquier ocasión que lo intentase.
Triste, desolado, se le veía marchar a aquel hombre maduro de piel aceitunada. Cabizbajo, negando con la cabeza, arrepintiéndose de haber venido de nuevo para repetir su fracaso. Así fue caminando,... hasta su gran furgoneta con la que diariamente recorría cien kilómetros, de mercadillo en mercadillo, ejerciendo honrada y cumplidamente su profesión de célebre vendedor ambulante.
Nuestro amigo gitano no lograba entender qué le sucedía. No podía alcanzar que entre la gente incomprendida, como somos muchos (del pueblo gitano o no), se agitan almas tan grandes que, en un prosaico mundo (de payos o no), a veces no brillan.
Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2008/gitano.DOC
Gauss y la Comisión del 11-M
Se cuenta que cuando Friedrich Gauss era un escolar de 9 años, un maestro pidió a toda la clase que sumaran los números del 1 al 100. Tras plantear el ejercicio y mientras sus compañeros comenzaban las primeras adiciones 1+2+3+4 = 10,…, Gauss se adelanta exclamando: “Ligget se!” (¡Aquí está!), con la solución exacta: 5.050. Sorprendido por su celeridad, el profesor pidió a Gauss que explicara el método seguido. En vez de sumar cada número con el siguiente, Gauss hizo parejas de cada número inicial y final y acumuló los extremos: 1+100=101, 2+99=101, 3+98=101,… Como eran 50 parejas con valor constante de 101, el total sumaba 50 x 101 = 5.050.
En la comisión de investigación del 11-M, Aznar, Zaplana y Acebes insistan hasta el hastío en marearnos haciéndonos sumar lo absurdo, para que abandonemos la evidencia más patente: Que desde la tarde del 11-M fabularon un engaño masivo, cuando los expertos antiterroristas sólo sostenían abierta la hipótesis del terrorismo islamista. Basta aplicar la suma de una progresión aritmética: Desde el principio, mediante Batasuna, y hasta el final, ETA se desvinculó, cuando siempre se atribuye sus atrocidades. Desde el principio de la furgoneta de Alcalá de Henares y hasta hoy, el terrorismo islamista reivindicó el atentado que sigue sus horripilantes parámetros, en explosivos y en número de activistas, de las masacres que provoca sin preaviso.
Se sumen como se sumen los indicios, la conclusión es la misma. Señores del PP más recalcitrante: No nos mientan más, que su ridículo proceder rebasa los límites de la más burda manipulación. Definitivamente, no nos vendría mal un poco más de formación matemática (más que nada porque estructura la mente y enseña a pensar) a nuestra clase política, a nuestro alumnado (véase el PISA 2003) y a nuestra sociedad para superar esta bochornosa parodia que retrata fielmente el nivel cultural de algunos conciudadanos y de algunos medios de comunicación.
Sanando la educación
Imaginemos un país donde los hospitales, ya fuesen especializados en resfriados o en oncología, recibiesen los mismos recursos médicos y asistenciales. Supongamos que las autoridades sanitarias acudiesen frecuentemente a felicitar a los considerados equipos médicos de los centros con menor mortandad, que obviamente serían los que atienden a los enfermos menos graves. Sólo esos centros recibirían certificaciones de calidad que exhibirían en sus vitrinas, mientras los sanatorios de desahuciados jamás podrían igualar ni de lejos sus porcentajes de curación.
Este sistema sanitario estaría plena y uniformemente financiado con fondos públicos, subvencionando con conciertos a los centros privados. Si además las clínicas de los indispuestos leves contasen con grandes instalaciones deportivas y de recreo en el centro de las ciudades, mientras que los lazaretos de los agonizantes se ubicasen en las afueras, la opción preferencial de la gente con una dolencia media resultaría obvia. Contar con compañeros de pabellón casi sanos o muy enfermos es algo decisivo para superar un período crítico.
Todavía sería más injusto que se reconociese más la vocación y la profesionalidad de los médicos que, en óptimas condiciones, atendiesen los casos menos difíciles, frente a sus olvidados colegas desbordados en pésimas condiciones. Cuando se convirtieran en noticia algunos conflictos previsibles y fracasos difícilmente evitables, nuevamente se trasladaría a la opinión pública la dicotomía maniquea de los buenos y los malos galenos.
También cuando en el ranking de calidad de algunos medios de comunicación sólo apareciesen las clínicas que curan molestias insignificantes, que prácticamente no requieren intervención alguna. En los más olvidados hospitales de barriada, con enfermos crónicos de afectados por todo tipo de complicaciones combinadas sus especializados y esforzados médicos nunca sabrían lo que es una Q de plata, entre otras razones porque no aplicarían su ajustada economía a tal fin.
Exactamente esto es lo que sucede… en nuestra educación. La maravillosa tarea de educar, muy parecida a la de curar el futuro de las personas, se ejerce en condiciones muy variables. Merece nuestro máximo reconocimiento y dedicación ya sea con alumnado de altas capacidades y altas expectativas, que también lo merece, o con el alumnado más desfavorecido, que lo merece igualmente pero lo necesita incomparablemente más, porque es su primera y única oportunidad de rescate social.
Por ello hemos de volcar el grueso del esfuerzo docente y presupuestario en los centros y las aulas que reúnen los mayores porcentajes de alumnado inmigrante, de necesidades especiales o becario, que apenas cuenta con el determinante y decisivo apoyo familiar. No es razonable que una plaza escolar se subvencione por igual a un alumno autóctono de clase socio-económica-cultural alta que a una alumna rumana de etnia gitana sin escolarizar nunca y recién llegada que vive en una furgoneta.
Sean estas palabras un modesto agradecimiento al personal de nuestros centros escolares más meritorios, que logra el mayor progreso y avance de las capacidades y competencias del alumnado desde que ingresa hasta que egresa de sus aulas. Estos colegios, muchos públicos y a
Versión final: mikel.agirregabiria.net/2006/sanando.htm






