Cartas de agradecimiento

Trabajando en la administración, son frecuentes las reclamaciones, pero en contadas ocasiones también se reciben misivas de gratitud.

En medio de una vorágine de fin de curso y de preparación de uno nuevo, hemos recibido una agradable sorpresa doble: Dos cartas de reconocimiento por parte de dos directores de centros públicos. Lo habitual suelo ser que nos apelen, casi siempre con entera cortesía y siguiendo el procedimiento establecido, sobre los recursos humanos o materiales que hemos podido distribuir. Normalmente nos exponen sus necesidades, les explicamos los criterios de atribución y la dificultad de ampliar las dotaciones. En ocasiones excepcionales, revisamos nuestras decisiones y reconocemos la validez de sus quejas, atendiéndolas en segunda vuelta.

Ambas cartas –que no son una amplia muestra, pero sí el 100% de los casos, concurren algunas circunstancias comunes. Son breves, escritas en euskera, enviadas por correo postal, de dos directores varones y desde centros de ámbito alejado de la capital: Una desde Durango y otra desde Aulesti. Son dos centros de tamaño diferente, uno amplio de Enseñanza Secundaria y otro pequeño, una Escuela Unitaria (Eskola Txikia).

Dicen que el agradecimiento es la memoria del corazón. Además, indica humildad, dado que los orgullosos rara vez son agradecidos, porque todo lo que reciben creen que es merecido. Por último, también demuestra que lo concedido fue justo, porque quien recibe lo que no merece, pocas veces lo agradece.

Dado que se escriben pocas misivas de este tipo, sirva la presente como carta de agradecimiento… a quienes las escribieron en primer lugar.

Versión para imprimir en: mikel.agirregabiria.net/2007/agradecimiento.DOC

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Publicado en DEIA, el 15-7-2007.

Anónimo dijo...

Hola

Así es y me parece, Mikel. Pocos hay que sepan agradecer, pues la humildad que ello representa, un valor tan básico, hermoso y sencillo, es algo que se está perdiendo, se deja que se pierda.

Me gustaría subrayar lo que creo puede ser el por qué de esa situación. Tenemos la oportunidad de renovar y mejorar todo, incluso los valores. pero todo ahora es más permisivo con la intolerancia, con la falta de respeto, con la desidia, con...

La verdad, es algo que asombra. Tan sencillo y básico como reconocer el esfuerzo, el valor, la sabiduría de la experiencia.

Es de notar que siempre hay un padre y una madre. Y permitir algo intolerable luego pasa factura. A todos. Como ese chico de 13 años que amenaza a su madre con un cuchillo por haberse limitado aquél en su juego con la play. La templanza junto a la firmeza en estos casos pueden lograr muchas cosas, pienso yo. Como educador que eres, pienso que sabrías bien cómo atajar esos temas.

Conozco a quien sabe agradecer los servicios públicos. Y rápidamente contestan del ayuntamiento. Yo mismamente lo hice. La gente es receptiva si se sabe hablar de tú a tú tan buenamente, y hay un trabajo por el bien común muy de agradecer.

Falta de humildad y sencillez faltan. No son las prisas, es la apatía, la desidia, la insolidaridad. Y ahora con el correo electrónico. Como dijo alguien, en esta sociedad sobra mucho ruido.

Si bueno es agradecer, más aún es reconocer.

Agradezco mucho esta oportunidad. Y el compartir algo así.

Saludos

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