El Lecho de Procusto, nueva obra de Nassim N. Taleb

Finalmente disponemos en español del libro "El lecho de Procusto" (Editorial Paidós) de Nassim Nicholas Taleb. Se trata de una selección de cientos de aforismos. Un formato, algo anticuado, por dos motivos. El primero, que el auge de Twitter ha reavivado la sed ancestral por estas pequeñas cápsulas de sabiduría en formato breve. Y el segundo, que los aforismos son, junto a la poesía, la forma más antigua de comunicación.

Leamos algunas perlas de Nassim Taleb:
  • Para aruinar a un idiota, dale información.
  • La persona que más miedo tienes de contradecir es a ti mismo. 
  • Una idea comienza a ser interesante cuando tienes miedo de llevarla a su conclusión lógica. 
  • Las compañías farmacéuticas son mejores inventando enfermedades para medicamentos que ya existen que inventando medicamentos para enfermedades que ya existen. 
  • Para comprender el efecto liberador del asceticismo, considera que perder toda tu fortuna es mucho menos doloroso que perder solo la mitad de esta. 
  • El ámbito académico es al conocimiento lo que la prostitución es al amor: bastante parecido en la superficie, pero, para el que no es bobo, no exactamente la misma cosa. 
  • En la ciencia, necesitas entender el mundo, en los negocios necesitas que otros lo malinterpreten. 
  • Sospecho que mataron a Socrates porque hay algo terriblemente poco atractivo, alienante e inhumano en pensar con demasiada claridad. 
  • La educación hace al sabio un poco más sabio, pero hace al idiota infinitamente más peligroso.
  • El test para la originalidad de una idea no es la ausencia de un solo predecesor, sino la presencia de múltiples pero incompatibles predecesores. 
  • El doble castigo de la modernidad es hacernos crecer prematuramente y vivir más tiempo. 
  • Un erudito es aquel que muestra menos de lo que sabe; un periodista y un consultor, lo contrario; la mayoría cae en algún punto entre ambos. 
  • Tu cerebro es más inteligente cuando no le ordenas qué hacer: Algo que la gente que se ducha descubre ocasionalmente. 
  • Si tu enojo disminuye con el tiempo, cometiste injusticias; si aumenta, sufriste injusticias. 
  • Me pregunto si aquellos que defienden la generosidad por sus recompensas, son conscientes de su inconsistencia, o si aquello que llaman generosidad es una atractiva estrategia de inversión. 
  • Aquellos que piensan que la religión trata sobre la "fe", no entienden la religión, y no entienden la fe. 
  • No hay un estado intermedio entre el agua y el hielo, pero si hay uno entre la vida y la muerte: el trabajo. 
  • El trabajo destruye tu alma invadiendo furtivamente tu mente durante las horas no gastadas oficialmente trabajando: Sé selectivo respecto a las profesiones. 
  • Las tres sustancias más adictivas del mundo son la heroína, los carbohidratos y una nómina mensual como empleado.
  • En la naturaleza nunca repetimos el mismo movimiento. En cautiverio (oficina, gimnasio, transporte, deportes), la vida es solo un repetitivo daño por fatiga. Sin aleatoridad. 
  • Usar, a modo de escusa, la falta de sentido común de otros es, en sí mismo, una falta de sentido común. Eres rico si y sólo si el dinero que rechazas te sabe mejor que el dinero que aceptas. 
  • Lo mejor que le podría pasar a la sociedad es la quiebra de Goldman Sachs
  • La conformidad con la rectitud de la estrecha (Aristotélica) lógica y el eludir sus fatales inconsistencias no es la misma cosa. 
  • Los economistas no pueden digerir la idea de que lo colectivo (y lo agregado) es desproporcionalmente menos predecible que lo individual. 
  • No hables del "progreso" en términos de longevidad, seguridad o confort, sin antes comparar los animales del zoo con aquellos que viven en libertad. 
  • Si por la mañana, sabes con total precisión como va a ser tu día, estás un poquito muerto ya. A más precisión, más muerto estás. 
  • Tienes una vida equilibrada cuando la mayoría de lo que temes tiene la estimulante perspectiva de una aventura. 
  • Nadie quiere ser perfectamente transparente; no frente a los demás, y con total seguridad no frente a sí mismo.

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