Límpiate los dientes tras cada comida, y al menos dos veces al día durante dos minutos cada vez: Por la mañana, después del desayuno, y por la noche, antes de acostarse. Espere 30 minutos para cepillarse los dientes después de consumir alimentos y bebidas ácidas y dulces. Limpiar tus dientes parece una tarea sencilla, pero la técnica lo es todo para evitar el sarro y las caries.
1. Preparación: Menos es más. Cantidad de pasta: No necesitas cubrir todo el cepillo como en los anuncios. Una cantidad del tamaño de un guisante es suficiente para un adulto. Seco es mejor: No mojes el cepillo ni la pasta antes de empezar. El cepillado en seco genera menos espuma inicial, lo que permite que las cerdas barran mejor la placa.
2. La Técnica de Bass (La técnica de oro). La mayoría cometemos el error de cepillar de lado a lado. En su lugar, prueba esto: El ángulo de 45°: Coloca las cerdas del cepillo apuntando hacia la línea de la encía en un ángulo de 45 grados.
3. El toque final. La lengua: Cepilla suavemente tu lengua de atrás hacia adelante para eliminar bacterias que causan el mal aliento. ¡No te enjuagues con agua!: Este es el consejo más difícil de seguir. Escupe el exceso de pasta, pero no te enjuagues la boca con agua inmediatamente. Si lo haces, eliminas el flúor concentrado que acaba de quedar sobre el esmalte, perdiendo su efecto protector.
Algunas preguntas frecuentes: ¿Es preciso mojar el cepillo de dientes antes del dentífrico? No es necesario —ni recomendable— mojar el cepillo de dientes antes de aplicar el dentífrico. ¿Por qué no conviene mojarlo antes? 1º Por dilución del dentífrico: el agua reduce la concentración de flúor y de los agentes activos desde el primer contacto. 2º Menor eficacia mecánica: el dentífrico se vuelve más espumoso y resbaladizo, lo que puede disminuir la fricción necesaria para arrastrar la placa. 3º Sensación engañosa de limpieza: más espuma no equivale a mejor limpieza.
Qué recomiendan los profesionales: Cepillar durante dos minutos. Escupir y no enjuagarse en exceso; dejar una fina capa de flúor favorece su acción protectora. Enjuagar el cepillo al final, no antes. Mojar ligeramente el cepillo después de poner el dentífrico. Antes sólo puede considerarse si existe hipersensibilidad o rechazo al sabor intenso, pero no aporta beneficios clínicos.

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